[Col}— Consideraciones sobre el cambio climático / Juan Antonio Pino Capote

Diciembre de 2019

Juan Antonio Pino Capote

CONSIDERACIONES SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Siento una gran perplejidad ante el planteamiento actual del cambio climático. Poco o nada se habla de las próximas generaciones y menos de la raíz de la situación actual. Con la limitación de CO2 sólo están tratando un síntoma de la situación a corto plazo. Hace muchos años que el gran Roger Garaudy la predijo en su librito UNA NUEVA CIVILIZACIÓN. Hace muchos más años que un poeta promovió y consiguió una gran repoblación forestal en un desierto. Ese poeta era un alcalde romántico. Si el 1% de los alcaldes del mundo hubiesen hecho lo mismo, es posible que las cosas fuesen por otro camino.

Habló Garaudy, años 70, de parar la infernal rueda de producción y consumo, que ha sido la causa de la actual situación. Hay que ir a la raíz y para ello hay que buscar un nuevo paradigma de la sociedad, de la democracia cortoplacista y de la producción y el consumo, que es lo que pudo ser lo que Garaudy llamara UNA NUEVA CIVILIZACIÓN y que se puede considerar como esa necesidad de UN CAMBIO DE PARADIGMA.

La perplejidad surge cuando ante la última cumbre sobre el cambio climático —en la que han avanzado muy poco las 29.000 personas, entre ellas 1.500 periodistas, de 196 países— no se ocupen más que de la reducción del CO2, como si éste fuera el único problema cuando en realidad es sólo un síntoma, y la consecuencia del paradigma no superado de la producción y consumo desenfrenado que no sólo arruinan nuestro equilibrio ecológico, sino también las reservas energéticas y minerales del planeta.  

Generalización de la teoría de Olduvai. El fin de los recursos

“La teoría de Olduvai fue desarrollada pensando básicamente en el agotamiento del petróleo y, posteriormente, en el agotamiento de todos los combustibles fósiles. Pero esta teoría puede ser extendida a todos los productos que la Humanidad obtiene de la Naturaleza y, muy especialmente, a aquéllos que son imprescindibles para las nuevas tecnologías. Aunque algunos de los elementos necesarios están disponibles en abundancia, otros son tremendamente escasos y sus reservas están concentradas en unos pocos países. Su agotamiento pondrá a prueba nuestra capacidad de supervivencia”.

Esto mismo lo había anunciado Garaudy, y es más irremediable que la producción de CO2, aunque ya esto parece difícil según mínimos acuerdos de la Cumbre. No he oído que se haya planteado la absorción de gas carbónico por las plantas, o por otros sistemas innovadores de absorción del mismo por colonias de bacterias muy eficaces en este sentido. La más elemental sería la repoblación forestal al estilo del poeta. La otra sería la lucha intensiva contra la deforestación por la mano del hombre, con los incendios a gran escala, producto de mentes perversas y carentes de principios, que cada vez son más para toda clase de tropelías en una sociedad desconcertada y confusa, con muchas injusticias sociales y económicas. No, los de la Cumbre no piensan en estas cosas, como tampoco les importa mucho a los grandes capitalistas que quieren globalizar y gobernar el planeta.

Algo que me parece muy necesario a corto plazo es que borremos el “crecimiento” como la meta de las políticas económicas de éxito. Por lo visto hay que crecer a toda costa y a costa de todo. Éste es un grave error de nuestro paradigma, aunque luego hablen de economía sostenible. Ya estamos habituados a asumir tantas mentiras.

La gran mayoría de los terrícolas forman una sociedad muy empobrecida y en situación de riesgo. Esto sí debe unirnos para la buena administración de la casa de forma muy urgente para racionalizar la producción de bienes duraderos, básicos, necesarios y transmisibles a otras generaciones, reutilizando los ya obsoletos o reciclándolos, pero no por la perversa obsolescencia planificada. ¿Qué ha sido del control de la misma, tal y como nos prometieron? La promesa pudo valer unos cuantos votos, pero la ejecución podría quedar para una próxima legislatura. Con este sistema democrático, miope y especulativo, no podemos llegar muy lejos. No es que la democracia no sirva, sino que hay que buscar un sistema más operativo.

Pobre de mí, que aún sigo perplejo y frustrado al pensar que estos cambios sociales y económicos, tan necesarios, puedan llegar algún día, viendo lo difícil que ha sido ponerse de acuerdo para la reducción del CO2. Es duro pensar que no cambiaremos ni con otro diluvio universal.

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