Un Vespino (una de esas motos pequeñas) se pone al lado de un Ferrari para pedirle fuego al conductor, y el tío del coche mira el velocímetro, ve que va a 200 por hora y pisa más el acelerador.
El del Vespino se pone otra vez al lado y le pide fuego de nuevo, y el del Ferrari mira otra vez el velocímetro, ve que va a 260, y le pisa aún más el acelerador.
El del Vespino insiste, se pone de nuevo al lado del Ferrario y vuelve a pedirle fuego al conductor. Entonces éste baja la ventanilla y le grita:
«¡Que te vas a matar!»
El del Vespino responde:
«¡Que va hombre, si yo fumo poco!»
