[Hum}– Acts 2:38

A woman had just returned to her home from an evening of church services, when she was startled by an intruder. 

She caught the man in the act of robbing her home of its valuables and yelled:

—Stop! Acts 2:38!

(Acts 2:38 says «Repent and be Baptized, in the name of Jesus Christ, so that your sins may be forgiven»).

The burglar stopped in his tracks. The woman calmly called the Police and explained what she had done.

As the officer cuffed the man to take him in, he asked the burglar:

—Why did you just stand there?  All the old lady did was yell a scripture to you.

—Scripture!?’ — replied the burglar—. She said she had an Ax and Two 38s!

Courtesy of Robert Meehan

[*Otros}– El siglo XVIII en Canarias. Esplendor cultural: la Ilustración en Canarias (2/2)

El espíritu enciclopedista, o de la ilustración francesa, prendió muy pronto en las clases aristócrata y burguesa de la sociedad Canaria a mitad de siglo.

La Ilustración en Canarias alcanzó un claro esplendor, si pensamos en el estado cultural y científico en que se encontraba el archipiélago a principios del siglo XVIII: analfabetismo por doquier, pocas escuelas, muchas dependientes del obispado y de las órdenes religiosas y, entre los centros superiores, habría que destacar a los agustinos, que tanto en La Laguna como en Las Palmas impartirían algunas enseñanzas limitadas a la Teología y la Gramática. Todo lo demás era puro oscurantismo cultural y catecismo de parroquia.

En esta situación, llama la atención el elevado nivel cultural de ciertos individuos vinculados con la nobleza y la burguesía comercial isleña, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII, y que formaron parte del movimiento ilustrado.

Con el reinado de Felipe V, primer monarca Borbón, hubo un afrancesamiento de las costumbres, pero, en general, el panorama científico y cultural siguió las características del siglo anterior: cerrazón intelectual y escolasticismo.

No obstante, en Canarias, como en el resto de España, muchos ilustrados ya pensaban que el mal y el atraso español con respecto a Europa radicaban en el escaso aprecio que se tenía a las ciencias físico-experimentales, y al hábito de no pensar.

Así, en esta primera mitad de siglo fue surgiendo, aunque con timidez, un sentido crítico acerca de las costumbres y del sentimiento religioso de las clases populares, imbuidas por supersticiones y extrañas devociones, muchas veces fomentadas por los muchos frailes que habitaban en los numerosos conventos establecidos por las Islas.

Hubo dos grupos de ilustrados: uno, aglutinado en torno al clero secular de Las Palmas, y otro, alrededor de la tertulia del Marqués de Nava, en La Laguna.

Ya en la primera mitad del siglo, el clero ilustrado era consciente de la nula formación cultural de frailes y feligresía, y trataron de poner remedio fomentando las clases en los colegios agustinos, cuyas enseñanzas de Teología estaban más abiertas al debate y partidarios de una religión más fiel al evangelio primitivo.

Otro sector dentro del mismo clero estaba encabezado por eclesiásticos como Álvarez de Abreu, quien era partidario del regalismo y defensor del intervencionismo real en la gestión de los diezmos eclesiásticos.

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(Escultura del Marqués de Nava, en la Plaza de la Junta Suprema de La Laguna. (DL)

Por último, en esta primera mitad de siglo destacaron dos personajes, Cristóbal del Hoyo, Marqués de San Andrés y Vizconde de Buen Paso, y Juan de Iriarte.

El primero, por criticar el deplorable nivel cultural del clero y promover una religión más personal e intimista; y el segundo por su formación enciclopedista, ya que había estudiado en París.

Además, tenía una gran influencia en la Corte de Madrid por su capacidad intelectual y su firme dedicación a las ciencias experimentales y técnicas.

En la segunda mitad del siglo XVIII, la ilustración se centró en torno a la Tertulia de Nava, las Sociedades Económicas de Amigos del País, y el Seminario Diocesano de Las Palmas.

La Tertulia de Nava reunió a lo más florido de la Ilustración, teniendo como figura central a la persona del Marqués de Villanueva del Prado, Tomás de Nava y Grimón.

Esta tertulia rezumaba un espíritu liberal y reformista, y sus componentes eran conocidos por los «Caballeritos» de La Laguna. A ellos se debe la creación de las Reales Sociedades Económicas del País (1776), los primeros periódicos insulares, la creación de la Universidad Agustina, el fomento de cultivos nuevos, la creación de escuelas, etc.

Se discutía y se promovía la Ciencia, el progreso y la libertad de pensamiento; en su casa-palacio se reunía lo más inquieto de la nobleza isleña, Cristóbal del Hoyo entre ellos. Otros contertulios notables eran Juan Antonio Franchy, Pacheco Solís, Viera y Clavijo, y Lope Antonio de la Guerra.

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(El portuense Agustín de Bethencourt fue el ingeniero del zar de Rusia)

Se ha dado en llamar a este periodo dieciochesco el «Siglo de Oro Canario», por las eminentes figuras que sobresalen en estos años. Algunos de ellos son: los hermanos Iriarte, Agustín de Bethencourt (ingeniero), José de Viera y Clavijo (historiador), Verdugo (obispo), Clavijo y Fajardo (filósofo y periodista), etc.

Las Sociedades Económicas constituían otro instrumento del movimiento ilustrado. Se crearon con el fin de lograr un cambio en la mentalidad económica e influir en la política del rey.

En Las Palmas, la Económica promovió nuevos cultivos en la isla y mostró preocupación por el sector pesquero en la costa norteafricana. También fomentó la creación de escuelas primarias y de oficios.

La Económica de La Laguna también se concentró en la reforma agrícola y en el reparto de las tierras comunales, así como en la creación de hermandades agrícolas.

Aún así, tanto las Tertulias como las Económicas tenían poca influencia en las decisiones políticas, porque los cargos de la administración seguían ocupados por elementos reacios a cualquier cambio, y de eso son conscientes los propios ilustrados, que en sus memorias expresan este desencanto; basta leer a Viera y Clavijo para darse cuenta de ello.

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(Clavijo y Fajardo, natural de Lanzarote, fue uno de los grandes exponentes del denominado ‘Siglo de Oro Canario’)

Dentro del movimiento ilustrado, también destacó el Seminario Conciliar de Las Palmas (1787), constituido en una verdadera universidad de Teología. De sus aulas saldrán liberales tan destacados como Gordillo y Graciliano Afonso.

El Seminario era partidario de una reforma educativa y eclesiástica: educación religiosa basada en una fe racionalista, afín al jansenismo y, por tanto, crítica con esa tradición popular de venerar determinadas imágenes o cruces, algo más propio de la ignorancia que del Evangelio.

Desde la perspectiva doctrinal, este progresismo del Seminario Conciliar no fue comprendido por las clases populares, que siguieron con el devocionismo y la superstición.

Por esta época, y por primera vez, subió al Episcopado un Canario: el obispo Verdugo, quien, junto a su antecesor en el cargo, Tavira, destacó por la reforma de la educación religiosa y por librar duras batallas con el tribunal de la Santa Inquisición.

En el exterior, personajes ilustrados Canarios hicieron valer su talento e influencia, destacando Álvarez de Abreu, la familia de los Iriarte, tanto Bernardo como el fabulista Tomás, así como Antonio Porlier, Marqués de Bajamar y Ministro de Gracia y Justicia (1790-92), Estanislao de Lugo, promotor de la reforma educativa en la Universidad española (monarquía de Carlos IV), José Clavijo y Fajardo, gran naturalista, y Agustín de Bethencourt, ingeniero del Zar de Rusia.

Población y estructura social

Se sabe que durante la segunda mitad de este siglo el ritmo de crecimiento de la población fue moderado, aunque uniforme. Según el censo de Florida blanca de 1787, la población absoluta del Archipiélago era de 160.285 habitantes, repartida por las islas de la siguiente forma:

Existían ya cuatro poblaciones con categoría de ciudad:

  • Las Palmas,
  • Telde,
  • Santa Cruz de La Palma, y
  • La Laguna.

Por islas, las poblaciones más importantes eran:

  • Teguise, en Lanzarote, con 9.469 habitantes
  • Betancuria, en Fuerteventura, (2.811 hab.)
  • Las Palmas, en Las Palmas, (9.820)
  • La Laguna, en Tenerife, (7.222)
  • Santa Cruz de Tenerife (6.063 hab.)
  • La Orotava, en Tenerife, (5.770)
  • Santa Cruz de La Palma (3.483)
  • Los Llanos de Aridane, en La Palma, (4.093); y
  • San Sebastián de La Gomera (1.180 hab.).

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(Vista de Telde. En el siglo XVIII una de las cuatro poblaciones consideradas como ‘ciudad’. (MC)

Socialmente, el grupo terrateniente conserva aún los cargos políticos, eclesiásticos y militares; es esta clase oligarca la que manda en las Islas. Sin embargo, hay síntomas de movilidad social, como el ascenso de la burguesía mercantilista, y una nobleza que despierta a la cultura enciclopedista.

En su segundo nivel, están los propietarios medianos, pequeños artesanos y comerciantes. En la última escala social se encuentran los jornaleros del campo y, en las poblaciones, los arrieros, marineros y numerosos mendigos.

Es de observar el gran número de personas bajo fuero militar (exentos de impuestos).

Las epidemias se cebaban de forma intermitente en las Islas; así, en 1701 se desató una de «vómito negro», y en 1721, otras de peste y hambre. La viruela, a finales del siglo, también se llevó muchas víctimas, aunque ésta ya se combatía por medio de una vacuna.

La Inquisición y los extranjeros

El Tribunal de la Inquisición fue establecido en Canarias hacia el año 1504, con sede en Las Palmas y dependiente del de Sevilla. La autonomía jurisdiccional la alcanzaría años más tarde.

En sus primeros años, el Tribunal dirigió sus actividades hacia los pequeños grupos de moriscos y judíos que llegaban hasta las Islas. En la segunda mitad del siglo XVI el panorama cambió y serán los extranjeros no católicos el objetivo de los miembros del Santo Oficio.

El aumento de las exportaciones vinícolas y del comercio portuario de las Islas, atrajo, en la segunda mitad de siglo, a cierto número de extranjeros protestantes, lo que les hacía blanco de las persecuciones de la Inquisición.

Ahora bien, esto chocaba con el punto de vista de las autoridades que consideraban a los extranjeros como activadores de la economía isleña y que, por consiguiente, no debían de ser molestados en tanto no escandalizasen o diesen vivas muestras de su fe.

Es por esta razón por la que los comerciantes extranjeros afincados en las Islas apenas fueron inquietados por sus convicciones religiosas.

Además, y a raíz de una intensificación en los juicios del Tribunal, algunos países, como Inglaterra, firmaron acuerdos con España a fin de salvaguardar a sus súbditos de las penas inquisitoriales.

En el siglo XVII, sobre todo a partir de 1615, la Inquisición en Canarias perdió toda importancia, bien porque disminuyó el número de extranjeros no católicos, o por el propio carácter tolerante del isleño. En el siglo XVIII la Inquisición tuvo ya poco trabajo con los extranjeros.

Lo que respecta al carácter benevolente o riguroso del Tribunal de Las Palmas es una cuestión polémica, pues mientras unos lo tachan de indulgente, otros, caso de Millares, recalcan su gran número de autos celebrados, muchas veces acompañados de la relajación del reo.

Enseñanza

En esta época se establecieron en La Orotava, y más tarde en La Laguna, los jesuitas, dedicados fundamentalmente a la enseñanza de los hijos de la aristocracia isleña; de aquí que los Concejos o Cabildos tuvieran que costear las «primeras letras» al resto de la población que deseaba y podía aprender.

Los maestros de esta primera enseñanza estaban muy mal retribuidos y había muy pocos. Hay datos escritos (1714 en La Laguna) en los cuales se lee que el Cabildo lagunero pagaba a un maestro una fanega y media de trigo por salario mensual.

En el año 1722 se estableció en La Laguna la orden de los Bethlemitas, fundada por el Hermano Pedro en Guatemala, que impartió las primeras letras durante cuarenta años, marchándose luego por falta de recursos.

En el año 1767 existía en Tenerife un solo maestro público; era, pues, natural que el analfabetismo imperara en la mayor parte de la población Canaria.

La creación, en 1777, de las Sociedades de Amigos del País supuso un impulso serio en los campos de la enseñanza y de la investigación, tanto en Tenerife como en Las Palmas.

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(Convento de San Agustín, que luego sería sede de la Universidad Literaria y del Instituto de Canarias. (DL)

De los primeros centros de enseñanza puestos en funcionamiento, los había pagados por las corporaciones y por particulares. Aparecen, también, las primeras maestras. En La Palma, la primera escuela pública se fundó en el año 1794.

Como nota curiosa, se sabe que casi todos los regidores de Fuerteventura, hasta finales del siglo XVIII, eran analfabetos.

En enseñanza media y superior son los dominicos y agustinos los que se disputaban el privilegio de impartirla. Ya en 1663, en La Laguna, el Colegio Dominico era elevado a Colegio Doméstico.

Más tarde, los agustinos potenciaron sus propios centros, alcanzando sus maestros y sus bibliotecas propias justa fama. Son precisamente los agustinos de La Laguna los que, después de muchos años de pleito con los dominicos, inauguraron la primera universidad de Canarias en su convento lagunero. Esto ocurría en el año 1744, pero en 1747 Fernando Vl la suprimió y creó el Seminario Conciliar de Las Palmas.

En 1796, Carlos IV fundó La Universidad Literaria de La Laguna, en la que se cursarían todas las facultades, pero donde por circunstancias políticas no se impartieron clases.

Artículo anterior:

Fuente: Gevic

Cortesía de Fabián Trujillo

[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 1974. A la memoria de Carperre. Golden Circle en Acapulco

13-05-13

Carlos M. Padrón

Al saber la noticia del deceso de Carlos Pérez Requejo (q.e.p.d.), Luis Fernando Guerra me hizo llegar esta foto, tomada en la piscina del Hotel Acapulco Princess durante el Golden Circle de 1974.

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Primer plano: 1, Luis Fernando Guerra;  2, Carlos Pérez Requejo †

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COMENTARIOS

Emilio José
Gracias, Sr. Carlos Padrón. Es muy importante para mi conversar con Juan Luis.

Emilio José
Buenas tardes. He tenido años de búsqueda del señor Carlos Pérez Requejo, y hoy me entero por este medio que ha fallecido. Juan Luis, si puedes comunícate conmigo; soy de Caracas (Venezuela). Pido a Carlos Padrón que te haga llegar el número de mi celular.

José Luis Altuve
Éramos vecinos de puesto de estacionamiento en el sótano 2 de IBM-Chuao, y recuerdo que nos quedábamos hablando de los carros que teníamos ambos, los cuales eran similares. Gran persona el Pérez Requejo. Sentido pésame a sus familiares.

Juan Luis Pérez
Y un excelente padre.
No me canso de leer los comentarios que han dejado sobre él, ya que lo definen muy bien.
Un abrazo a todos

Manuel Alberto Gutiérrez
Un sincero amigo, colaborador, sobresaliente profesional, y trabajador con una simpática vision de la vida. Lo recordaré siempre.

Constantino Fernández
Buena persona y mejor amigo. Una pérdida lamentable.
Paz a sus restos.

Gabor Simon
Un gran amigo y excelente compañero de trabajo. Tenía su manera particular de ver la vida, y también el trabajo.

Estoy de acuerdo con el comentario de Jesús Zambrano sobre los recuerdos de los amigos.

Jesús E. Zambrano
¡Qué lástima que sólo compartamos los recuerdos de los amigos a la luz de las malas noticias!

Carlos tenía un carácter particular, y un enorme concepto de la amistad, acompañado de una risa (carcajada) con su firma.

JESÚS E. SALTÉS
MUY LAMENTABLE. CARLOS FUE UN GRAN PROFESIONAL, Y SIEMPRE DEMOSTRÓ SU CALIDAD HUMANA, CON SU ACTITUD SIEMPRE POSITIVA, ADEMÁS DE SUS HABILIDADES ARTÍSTICAS.

NOS DEJA UN BUEN RECUERDO.

[*Opino}– El colmo del doblaje que en España se hace de películas y series de TV

12-05-13

Carlos M. Padrón

En el artículo titulado «La voz indignada» —publicado en El País (España) del 12/05/13, y que se refiere a la muerte de un tal Constantino Romero quien, según dicen, fue actor y doblador de la voz de otros actores cuyo idioma no era el español, o sea, cómplice en el adulterio de películas y series de TV— escribieron esto:

Personajes a los que Constantino Romero puso la voz.

Ante una frase así me pregunto si acaso no tenían voz propia esos personajes a los que se dice que Constantino Romero dio voz. Sí que la tenían, y era y es la suya, y representa el 60% del valor que esos personajes tienen como actores. Pero ¿acaso alguien les pidió permiso para que otra persona suplantara sus voces propias?

Bastante nocivo y vergonzoso es ya que en España se continúe con el nefasto doblaje, para que ahora, encima, celebren y hagan panegírico de quien destacó en esa detestable labor.

En otro medio digital español se habla de que uno de los actores a los que Constantino «dio» voz es Arnold Schwarzenegger, y se menciona en el artículo la frase «Sayonara, baby» puesta en boca de Schwarzenegger en la película «Terminator II».

Pues no, en la versión original de tal película, Arnold Schwarzenegger no dijo eso; dijo, y en español: «Hasta la vista, baby«. ¿Había algo de malo en mantener sin cambios esta frase? No, pero el complejo de inferioridad español exigía que había que cambiarla, tal vez porque la expresión sonaba algo sudaca.

Si hay dudas al respecto, abajo refiero sólo dos de los muchos artículos que tratan del nocivo doblaje, actividad ésta que me pone los pelos de punta cada vez que trato de imaginarme qué harían en España con el doblaje de «The king’s speech» (El discurso del rey). Ver doblada al español esa película debe ser algo para matar a uno de risa, de ira o de vergüenza.

[LE}– Reto a los extranjeros: las expresiones que sólo entenderás si eres español

12/05/2013

Aurora Vasco

«Si es que es de cajón: como siga sin hacer ni el huevo, le van a cantar las cuarenta».

Si comprendes esta frase es que has aprendido castellano como lengua materna. Para un extranjero, todas estas palabras juntas no tienen ningún sentido si se leen por separado. ¿Qué tienen que ver un cajón, un huevo y el cante?

Para los no españoles, comprender el sentido de esta frase puede convertirse en todo un reto. Para ellos, un cajón es un lugar donde se pueden guardar objetos, el huevo sale de la gallina y, posiblemente, no sepan que con las cuarenta se pueda hacer algo más que contar.

Los dobles sentidos de algunas palabras son de lo más interesante… y de lo más variado. Las expresiones encuentran usos variopintos útiles para todos los contextos.

En el familiar, por ejemplo, se puede escuchar «hacer el primo» —dejarse engañar fácilmente»— o «no hay tu tía» —no hay remedio»—.

Este último caso ha ido evolucionando con el paso del tiempo. En origen, la locución se formaba con la palabra «tutía», que a su vez se trata de una derivación del término árabe «atutía»: óxido de cinc, generalmente impurificado con otras sales metálicas, que, de manera de costra dura y de color gris, se adhiere a los conductos y chimeneas de los hornos donde se tratan minerales de cinc o se fabrica latón. A día de hoy, la RAE recoge ambos usos, tanto con «tu tía» o «tutía»

Para seguir en familia, más de uno habrá oído decir a su madre: «Hijo, quítate el abrigo, que te va a dar el piojillo». No, no le está diciendo que vaya a sufrir problemas de higiene capilar, sino que va a tener mucho calor.

Otro animal que se entremezcla en frases difíciles para extranjeros —y también utilizando su diminutivo— es el gusano. «Matar el gusanillo» está recogido en el diccionario de la RAE con dos acepciones: satisfacer el hambre momentáneamente, y beber aguardiente en ayunas.

Y es que el reino animal da mucho de sí para este tipo de expresiones propias del castellano.

Seguro que conoces el significado de las locuciones «poner a caer de un burro» —con su homónimo «poner verde»—, «poner el cascabel al gato». o «comer como un pajarito».

Otros, como hacer o tener «un día de perros», tienen usos parecidos en otros idiomas. En inglés, por ejemplo, utilizan «it’s raining cats and dogs» para indicar la fuerte intensidad de una tormenta. En castellano, para este mismo fenómeno también podrías escuchar «caen chuzos de punta», algo que alertaría a los no avezados en este idioma, pues si consultaran el significado de la palabra «chuzo», se encontrarían con que es un palo armado con un pincho de hierro que se usa para defenderse y ofender, o un carámbano de hielo.

La lista de estas expresiones podría alargarse indefinidamente. Entre algunas de las más curiosas, se encuentra ser «el ojito derecho» —ser el favorito de alguien—, «estar a huevo» —que algo sea muy fácil— o ser un «maría-mitades» —querer comer sólo la mitad de los alimentos, independientemente del tamaño que estos tengan—.

El vocabulario nunca dejará de sorprendernos.

Fuente: ABC

[Hum}– El borracho en su coche

Un tipo va en su coche con una rasca importante. La guardia civil lo para y le pregunta:

—¿Ha bebido usted?

—Pues sí, esta mañana se casó mi hija, y como no me gustan las misas me fui al bar y me bebí unas cuantas cervezas. Luego, en el banquete, me bajé 3 botellas de Vega Sicilia, y como una hija es una hija, por la noche, en la celebración, me bajé 2 botellas de Johnny Walker Etiqueta Negra.

—¿Y usted sabe que soy guardia civil y que esto es un control de alcoholemia?

—¿Y usted sabe que esto es un coche inglés y que quien conduce es mi mujer?

Cortesía de Ramón López

[*Otros}– El siglo XVIII en Canarias. Relaciones entre España, Inglaterra y Portugal (1/2)

El siglo XVIII supuso, en España, el cambio de dinastía monárquica: los Austria son reemplazados por los Borbón.

En Canarias, la crisis económica y política que venía del siglo anterior permanecería estancada durante toda la primera mitad del siglo XVIII.

Las cosas empezaron a mejorar durante el reinado de Carlos III, con intentos por buscar alternativas a la decadencia del vino, o iniciativas en busca de nuevas fuentes de riqueza gracias a las Sociedades Económicas de Amigos del País.

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(Con la proclamación de Felipe V en 1700, comenzó la era de los borbones en España)

Ocupaba la Capitanía General de Canarias el general Otazo, cuando tuvieron lugar los actos oficiales de proclamación de Felipe V como primer rey borbónico de España. Durante la primera veintena del nuevo siglo, la piratería berberisca tomó nuevo auge, un peligro que sería constante hasta el reinado de Carlos III.

Por estos años se creó el cargo de Intendente General (delegado de la Hacienda Real), cuyo primer representante, Antonio de Ceballos, murió trágicamente en Santa Cruz de Tenerife, donde residía, víctima de las iras del populacho.

El intendente fue salvajemente linchado, y sus supuestos culpables ahorcados en público por orden del Comandante Mur y Aguirre, a pesar de que fue él el instigador indirecto de los lamentables hechos. La figura del Intendente desapareció con la muerte de Ceballos, ya que serían los Comandantes Generales los que asumirían también esta función.

Fue el Marqués de Vallehermoso el que llegó a las Islas con el nuevo título de Comandante General e Intendente, estableciendo su residencia en Santa Cruz de Tenerife. El Marqués de Vallehermoso abusó de sus prerrogativas militares y hacendísticas.

Reinados de Felipe V y Fernando VI

Durante el reinado de Felipe V se registraron fuertes erupciones volcánicas. Cabe destacar la de Güímar (1704) y la de Garachico (1706); esta última de enorme repercusión, al destruir por completo el activo puerto y parte de su floreciente villa.

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(En 1730 se produjo la erupción volcánica de Timanfaya (Lanzarote), volcán que durante 7 años estuvo arrojando lava, y cuyas explosiones se oían desde Tenerife)

En la década de los cuarenta arreció la piratería inglesa, que sólo menguaría con la Paz de Aquisgrán, ya en el reinado de Fernando Vl. Bajo su mandato parece vislumbrarse en las Islas un periodo de paz y un mayor afán renovador, que culminaría con Carlos III .

Reinados de Carlos III y Carlos IV

En 1760, con Carlos III, comenzó para las Islas una época renovadora y liberal, como reflejo de la política ilustrada del mismo rey que se traduce en medidas modernizadoras.

En esta década de los sesenta hay intentos de trasladar la Audiencia a Tenerife (no eran los primeros) y se produce la expulsión de los jesuitas de sus conventos isleños. Ocupaba el corregimiento de Tenerife Agustín del Castillo Ruiz de Vergara cuando aconteció tal expulsión.

En estos momentos se crearon los Diputados del Común, o Abastos, cargos de elección popular, en un intento por democratizar los Cabildos y Ayuntamientos.

Fueron sonadas en el Archipiélago las contiendas entre los regidores seculares y estos nuevos diputados, alentados por O’Daly y Pérez de Brito, representantes del partido democrático palmero.

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La Calle O’Daly, más conocida como Calle Real, en Santa Cruz de La Palma. O’Daly era uno de los representantes del partido democrático palmero. (AHSCP)

Entre los años de 1784 y 1790 se registró el paso por la Comandancia del Marqués de Branciforte, que dejó honda huella de su buen gobierno.

En Santa Cruz construyó el hospicio de San Carlos y otras obras de interés. En Las Palmas, los corregidores Egulluz y Cano contribuyeron al embellecimiento de la ciudad (fuentes, restauración del edificio del Ayuntamiento, etc.).

También bajo su mandato se produjo en El Hierro la salvaje matanza de un nutrido grupo de irlandeses que habían desembarcado pacíficamente de un navío inglés. El responsable de la matanza fue el jefe de armas de la isla, quien sería llamado a Madrid para responder del acto.

En el reinado de Carlos IV, salió para el Rosellón (Francia) un cuerpo de ejército Canario, al estar España en guerra con Francia. Tras el Tratado de San Ildefonso, España se alía con Francia, lo que hace que Inglaterra entre en guerra con España.

Es en este periodo cuando se produjo el ataque de Nelson contra Tenerife (1797) y la victoria de los tinerfeños bajo el mando del Comandante General Antonio Gutiérrez.

A Gutiérrez lo sucedió en el mando el discutido marqués de Casa‑Cagigal, que protagonizaría los hechos de la Guerra de la Independencia en Canarias.

Economía: Crisis prolongada hasta el reinado de Carlos III

La libertad de comercio con Indias, promulgada por Carlos III en 1778, no fue tampoco la panacea a los males isleños, como algunos pensaron, ya que, si bien es cierto que las mercancías se amplían en variedad y volumen, la competencia ahora de los puertos peninsulares es mayor .

La Guerra de Sucesión por la Corona de España colocó a las Canarias, adeptas a Felipe V, frente a Inglaterra, que hizo a las Islas blanco de sus escuadras.

En 1715, el comercio de vinos con Inglaterra bajó de forma alarmante por las guerras y, también, por la firma entre Inglaterra y Portugal del Tratado de Methuen, en virtud del cual los vinos portugueses de Madeira pasaron a gozar de fuertes privilegios en el mercado inglés, en sustitución de los tradicionales caldos Canarios.

El comercio con América se mantenía, pero con fuertes gravámenes y restricciones. Por otro lado, los primeros borbones sobrecargaban a las Islas con otros impuestos. Las quejas que se hacían a Madrid eran frecuentes. Así, en 1718 y 1778, respectivamente, se elevaron a la Corte sendos memorandos, donde se hacía constar la pobreza en que se hallabansumidas las Islas, y la necesidad que tenían de contar con un comercio libre con Indias.

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(Por culpa de las guerras, el comercio de vinos con Inglaterra descendió de forma alarmante.(FLI))

Fruto de estas reflexiones hechas a la Corte fueron la ampliación del volumen de mercancías exportadas a ciertos puertos americanos, con la condición de enviar cincuenta familias a la isla de La Española y a otros territorios de América (Montevideo, y Florida).

Esta contraprestación en sangre, si bien privaba a las Islas de brazos, significaba para el campesino una salida esperanzadora.

El hambre de tierras en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, por lo que sabemos, se desató un deseo generalizado de poseer tierras como forma de sobrevivir, especialmente por parte de los pequeños propietarios.

Las causas hay que achacarlas al desigual reparto de las tierras y a la miseria del campesino. Como consecuencia, hubo conatos de violencia y emigración constante.

En el siglo XVIII, Canarias recibía ingresos fundamentalmente de la exportación de vinos y aguardientes, barrilla, orchilla y algún otro producto indiano, comercio a veces clandestino. Eso significaba muy poco para cubrir las necesidades básicas de una población en constante crecimiento, y con un suelo agrícola muy reducido,

La mayor parte de las tierras, las mejores, estaba en manos de la aristocracia, de la burguesía comercial relacionada con los puertos, y una masa de campesinos, la mayor parte compuesta por jornaleros, aparceros y minúsculos propietarios.

A lo largo del siglo XVIII, las diferencias entre estos dos grandes grupos sociales aumentaron. Una, porque las clases populares se empobrecieron aún más, debido a la pérdida de sus puestos de trabajo en los viñedos, al reducirse y casi perderse la exportación del malvasía.

Otra, porque la clase minoritaria y terrateniente se aprovechó de la ruina de pequeños propietarios abocados a vender sus predios, y de la usurpación de las tierras de realengo (quintos reales), así como de los propios del cabildo, para aumentar aún más sus patrimonios.

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(Al reducirse, y casi perderse, la exportación del malvasía, muchos campesinos perdieron sus puestos de trabajo, y la superficie cultivada de viñedos se redujo considerablemente. (PTEH)

Los mayorazgos —esa institución según la cual las grandes propiedades de la nobleza sólo podían ser heredadas por el hijo mayor, quien se comprometía a no vender ni partir la propiedad bajo ningún concepto— aumentaron en el siglo XVIII, porque era una forma de ganar mayor prestigio social en una sociedad cerrada y llena de prejuicios como la Canaria de aquel entonces.

Es más, se acudía a la compra de nuevas tierras o al casamiento con personas ricas para así aumentar su consideración social.

Los mayorazgos, pues, así como las propiedades de conventos y de la Iglesia, reducían aún más las posibilidades de supervivencia de los pobres, los cuales no tenían más recursos que los propios de la tierra.

Así lo dice Viera y Clavijo en el resumen final de su historia, ya que fue testigo de esa situación: “Canarias son pobres. Sus frutos han venido a menos en cantidad y calidad” .

Si a esto le unimos el ansia de los grandes comerciantes por equipararse a la aristocracia isleña y entrar en su esfera social mediante la compra de tierras, aunque no se dedicaran a su explotación, el panorama se hacía más desesperante.

No obstante, este proceso hay que entenderlo en forma recíproca: si la burguesía comercial obtenía el beneficio de la simbología aristocrática y el acceso a los patrimonios de tierras y aguas (vía matrimonio), el grupo terrateniente (de abolengo conquistador) recibía la inyección económica, porque aquellos comerciantes tenían dinero en efectivo.

Ante esta situación, las familias campesinas tenían varias alternativas: unos, aspirar a la propiedad de aquellas tierras pertenecientes a propios y quintos reales, acogiéndose a las leyes desamortizadoras de Carlos III y que algunos ya cultivaban o explotaban en arriendo; otros, roturando u ocupando tierras consideradas hasta esos momentos inútiles, bien por la pendiente del suelo, por pedregosos o montes deforestados.

En otros casos, adquirían terrenos sin derechos de riego de secano, escasamente productivos, llamados baldíos o “balutos”.

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(La roturación u ocupación de terrenos a priori desfavorables para la agricultura, se convirtió en una salida para muchos campesinos. Terrazas de cultivo desde Tamadaba, Las Palmas. (CGC)

En esa carrera por conseguir tierras —los grandes propietarios, para aumentar su poder, y los pequeños y jornaleros para asegurar la subsistencia—, surgieron en el siglo XVIII altercados y brotes violentos entre grupos e individuos que aspiraban a las mismas tierras.

Así, tenemos manifestaciones violentas de pueblos enteros, como el de Agüimes, cuyos habitantes se trasladaron a Las Palmas para reclamar sus derechos sobre sus tierras; o las disputas y reyertas entre los pueblos de Teror, Arucas y Firgas, por un lado y, por otro, los de Guía y Moya, en pos de conseguir las tierras de realengo de Doramas.

Algo parecido ocurrió por el dominio de las tierras en el Monte Lentiscal, también en Las Palmas. Otro de los tantos altercados sucedió en La Orotava a causa del aprovechamiento de los pastizales en La Dehesa, tierras pertenecientes al cabildo insular.

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El aprovechamiento de los pastizales de La Dehesa fue el motivo de lucha entre las dos clases sociales de El Hierro, los ‘rabos blancos’ y los rabos negros’ PTEH)

En las islas señoriales, las contestaciones populares resultaban aún más complicadas, porque la justicia del Conde, en el caso de La Gomera y El Hierro, o la del marqués, en el de Fuerteventura y Lanzarote, resultaba extremadamente dura.

Aún así, en El Hierro empezaron las luchas entre los dos grupos sociales opuestos: los propietarios del ganado con prebendas señoriales, llamados “rabos blancos”, y el resto de la población, la mayoría dedicada a otras actividades agrarias, pero dependientes de los primeros en régimen de servidumbre y conocidos como “rabos negros”, en lucha por el aprovechamiento de los pastizales en Las Dehesas.

Esas manifestaciones y algaradas solían convocarse con un pasquín o pintada, puestos por la noche; otras veces, con unas campanadas llamando a rebato, o pacíficamente con la convocatoria de un Cabildo abierto.

En este último caso se contaba con el apoyo de algún regidor o persona influyente del sector aristocrático. En la mayor parte de los casos, el pueblo se presentaba en la casa del individuo o autoridad responsable y reclamaba sus supuestos derechos.

Otra salida al hambre de tierras era roturar terrenos inservibles por su pendiente, pedregosidad o sequedad extrema. Entonces el nuevo propietario, con mano de obra barata (esclavos y jornaleros), sorribaba el suelo construyendo bancales con paredes de piedra.

Si el suelo era relativamente llano, lo limpiaba de piedras, amontonándolas de forma piramidal, tronco-cónica o de cualquier modo, hasta conseguir el espacio suficiente para su cultivo. En todas las islas el paisaje agrario estaba marcado por este tipo de construcciones.

Este trabajo, hecho en su mayor parte por jornaleros que cobraban en especie, o por los mismos propietarios, amplió la superficie de cultivo dedicándose ésta al millo y a las papas, cultivos que progresivamente se van extendiendo por el Archipiélago, y salvarán, con el pescado salado, a muchos de sus habitantes de morir en las periódicas hambrunas del siglo.

La otra salida al fantasma del hambre era la emigración. Unos, en familia, viajando gratis, acogidos al decreto de enviar cinco familias por cada 100 toneladas de exportación, y otros, en solitario, pagándose su propio pasaje, decidían abandonar las Islas y viajar hasta las Américas, bien al Sur, como al Uruguay, al centro, como a Cuba y Venezuela, o al Norte, como a Texas.

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(A muchos, el fantasma del hambre, les llevo a cruzar el Atlántico en busca de una vida mejor. Imagen de «La Elvira«, un barco lleno de emigrantes Canarios)

Reactivación económica durante el reinado de Carlos III

La nueva política económica de Carlos III se tradujo, para Canarias, en un esperanzador estado de actividad e iniciativa económica.

El comercio indiano, a partir de la liberalización comercial de 1778, diversificó sus destinos y mercancías. El comercio con América incluía, en su mayor parte, partidas de vino y aguardiente (parra) y, en viaje de retorno, los barcos venían con cacao, azúcar y tabaco habano.

El comercio de las Islas con el extranjero era muy activo, si bien había decaído el de vinos con Inglaterra. Con la Península, las relaciones comerciales tenían menor categoría; allí se compraban sombreros, aceite y tejidos.

La viña seguía siendo el cultivo más importante; sólo en Tenerife se producían, a mediados de siglo y según datos estimados, más de 5.000 Tm. de vino. Por esta época reaparecieron los cultivos de la orchilla (cochinilla) y la barrilla, plantas necesarias para la fabricación de tintes y jabones, respectivamente, pero los nuevos productos químicos pronto hicieron descender su cultivo.

A iniciativa de las Sociedades Económicas de Amigos del País, se introdujeron en las Islas, a modo experimental, cultivos como el algodón y el tabaco; también se creó, durante este reinado, el Jardín Botánico de La Orotava, como centro de aclimatación de plantas tropicales.

Su principal valedor fue el Marqués de Villanueva del Prado, quien cedió los terrenos para tal fin.

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(Bajo el reinado de Carlos III se creó el Jardín Botánico de La Orotava como centro de aclimatación de plantas tropicales. (DM)

Las pesquerías en la vecina costa africana alcanzaron un fuerte volumen. Ya desde los primeros años de la colonización se pescaba en aguas africanas. En estos años del siglo XVIII, la flota Canaria suministraba el pescado que se consumía en las Islas, que no era poco, pues sabido es que el pescado salado (tasarte, sama, cherne), junto con las papas, formaba parte fundamental de la dieta alimenticia de los Vanarios.

También por estas fechas se intentó construir un puerto ballenero en Arguineguín (Las Palmas).

En general, la economía de las Islas durante este siglo adoleció de grandes carencias de base: la escasez de terreno cultivable y de agua, así como el exceso de importación de manufacturas, en contraste con la ligera exportación de productos agrícolas .

El vino y el comercio con América eran, pues, las casi únicas fuentes de riqueza procedentes de la exportación. Los cultivos de consumo (trigo, millo, papas,…) servían al autoabastecimiento, pero es menester subrayar que las islas occidentales eran, en estas fechas, deficitarias en granos.

Salvo en años de sequía, las islas orientales tenían una mejor cobertura de alimentos básicos, cuyos excedentes colocaban en las islas occidentales, más orientadas éstas a los cultivos especulativos.

A veces, cuando los granos escaseaban, los campesinos recurrían a las raíces de helechos que, tostadas y molidas, suplían al gofio de cereal.

(Continuará)

Fuente: Gevic

Cortesía de Fabián Trujillo

[*IBM †}– Carlos Pérez Requejo

Carlos Pérez Requejo     

  • Fecha: 12-05-2013
  • Lugar: Policlínica Metopolitana, Caracas
  • Causa: Neumonía
  • Edad: 77
  • Última posición en IBM: Cobranzas de Sucursal Finanzas
  • Nació en: Pontevedra (Galicia, España) el 01/09/1935
  • Reposa en: Cementerio del Este, Caracas

Información adicional

NotasCMP.- El miércoles 01/08/2012 me entregó la foto que incluyo arriba, junto con un papelito escrito a mano, y me dijo: «Para que cuando yo muera, que será el año que viene, lo pongas en Necrología IBM».

El texto, escrito en gallego, y cuyo original reproduzco más abajo, dice así: «Morreu un galego mais, mais non un galego calqueira: foi un galego fino. O mondo xa non será o mesmo» (= Murió un gallego más, pero no un gallego cualquiera: fue un gallego fino. El mundo ya no será el mismo).

Conocí a Carlos cuando en 1962 entré a trabajar en Olivetti. Él se fue a IBM un par de años después, y estando ya allí se convirtió en una de esas personas que, como ya dije al comienzo de este post, cuentan mucho para mí porque se cruzaron en mi vida para cambiarla, pues fue él quien me dio el aviso que me llevó a tocar de nuevo a las puertas de IBM y poder entrar esta vez.

Cuando dejó IBM tenía conmigo un vínculo laboral, y desde hace años nos hablábamos por teléfono casi a diario.

Fue un consumado artista, sobre todo en serigrafía y grabado en metal. Creo que todos los que en 1988 éramos empleados activos de IBM de Venezuela recibimos, como regalo conmemorativo de la compañía por su 50° aniversario, una serigrafía como ésta, pero con diferentes motivos criollos, obra de Carperre.

A título de regalo personal, Chepina y yo recibimos de él este otro, titulado «La dama»:

 

Por todo esto, la marcha de Carperre —como cariñosamente lo llamábamos, ya que ése fue el nombre de usuario que para sí escogió cuando en IBM de Venezuela se implantó la intranet— me ha resultado particularmente dolorosa.

Si es cierto que la inmortalidad es la condición mediante la cual perduramos en el recuerdo de otras personas, el amigo Carperre será inmortal por mucho tiempo. Y valga la contradicción.

Nuestra relación de amistad duró más de medio siglo. ¡Descansa en paz, amigo!

[*UA}– Palabras, nombres y signos que cambio en este blog. (Reeditado el 10/05/2013)

La culpa no es de los useños

Acerca del gentilicio para EEUU

Éste es el título de un artículo publicado por Pío Moa en Libertad Digital. Y lo de “useños” para referirse a los estadounidenses me gustó, pues no quiero llamarlos ‘norteamericanos’, porque eso son también los canadienses y los mexicanos; y menos quiero llamarlos ‘americanos’, como ellos dan en llamarse, porque americanos son todos los nacidos en el continente llamado América.

Como las siglas con que ellos identifican a su país son US (United States) o USA (United States of America) me parece muy bien lo de useños porque suena a gentilicio, ya que los de Gibraltar son gibraltareños, los de Extremadura son extremeños, los de Panamá son panameños, etc.

También podría decirse ‘usenses’, ‘usanos’ o ‘gringos’, pero estos términos llaman más a confusión, pues ‘usenses’ recuerda algo relativo a ‘uso’, ‘usano’ podría verse como peyorativo por asociación con ‘gusano’, y ‘gringo’ se usa las más de las veces con tinte peyorativo.

‘Useño’ carece de esos problemas, sirve como gentilicio tanto de US como de USA (‘usanos’ serviría sólo como de USA) y es bastante más corto que ‘estadounidense’ y más fácil de escribir, lo cual me ayuda porque antes de publicar lo que publico, he estado cambiando por ‘estadounidense/s’ lo ‘americano’ o ‘norteamericano’ referido a algo o alguien de EEUU/USA.

Por tanto, si en adelante aparece en mi blog la palabra ‘useño’, es casi totalmente seguro que lo haya puesto yo en sustitución de ‘americano’ o ‘norteamericano’. Si en el artículo original apareciera, en cambio, estadounidense/s, así lo dejaré.

Y ya que hablo de cambiar palabras en los artículos que en este blog publico, aprovecho para indicar algunas que cambio (también nombres y ubicación de signos de puntuación)  siempre que puedo:

Ordenador. Los sustituyo por computador. LLamar ordenador a un computar es como llamar avioneta a Jumbo 747.

Computerizado. Los sustituyo por computarizado, pues deriva de computador, no de computedor, palabra que no existe. Sin embargo me pregunto por qué no dicen “ordenarizado». ¿Sería lógico, no?

Fichero. Si de computador, lo sustituyo por archivo.

Emilio (¡Qué simpático!). Lo sustituyo por e-mail o email

Puzzle o puzle. Lo sustituyo por rompecabezas, nombre que siempre se usó y que continúa siendo válido.

Móvil. Si referido a telefonía, lo sustituyo por celular. Móvil es el motivo para hacer algo, como cometer un crimen.

Zumo. Lo sustituyo por jugo. Aunque para el DRAE son equivalentes, ¿qué tal suena “una naranja zumosa?».

De sobremesa. Si referido a una computadora u otro aparato, lo sustituyo por de mesa, pues no se trata ni de un postre ni de una charla luego del café.

Monitorizar. Lo sustituyo por monitorear. Entiendo que se diga ‘profesionalidad’ (condición del profesional) en vez de profesionalismo, que suena a religión o enfermedad. Pero si de rastreo —que es casi lo que se hace con un monitor— tenemos rastrear y no rastrerizar, ¿por qué de monitor vamos a parar a monitorizar? La desinencia ‘-izar’ suena a conversión, a modificación, a alteración (catequizar, ridiculizar, agilizar, etc.), pero la acción que se lleva a cabo con un monitor no conlleva nada de eso.

Modelizar. Lo sustituyo por modelar, por las mismas razones dadas en monitorizar.

Nobel. Si se refiere al premio, lo sustituyo por Nóbel. En inglés no lleva acento, y se pronuncia como palabra llana, pero a menos que en España hayan aceptado sin más la forma inglesa —decisión que sería muy rara—, para que en español suene como debe sonar hay que ponerle acento en la ‘o’, pues de lo contrario será palabra aguda.

Castellano. Si se refiere al idioma, y a menos que sea a sus albores, lo sustituyo por español. Como bien dijo Camilo José Cela, castellano es el idioma que se habla en una cierta parte de España (menos de 40 millones); español es el que se babla en Canarias y en Hispanoamérica (más de 365 millones).

Porcentaje cuando aparece en letras. Lo sustituyo por %, que no da lugar a confusión y es más económico. Si el monto del porcentaje aparece en letras, lo cambio a números, por la misma razón.

Terminal. Cuando se refiere a terminal de computadora, lo pongo como masculino. Cuando a terminal aérea, o estado de una enfermedad, como femenino.

Suspenso. Cuando de refiere al resultado de una prueba, como un exmanen, me quedo con ’suspenso’, pero si se refiere a la intriga, impaciencia o ansia por conocer el desarrollo de una acción, como, por ejemplo, el creado en el espectador por las famosas películas de Alfred Hitcotch, lo sustituyo por suspense, que resulta menos equívoco por cuanto suspense tiene sólo una acepción mientras que suspenso tiene varias.

Apostar. A menos que se trate de apostar en una carrera, apostar, contra la opinión de otro/s, a que algo va o no a suceder, o sea, hacer una apuesta que involucre un premio para quien la gane, lo sustituyo, según el caso, por ‘inclinarse por,poner recursos en‘, ‘dar su favor a‘, ‘apoyar‘, etc.

Quedar. Cuando se refiere a compromiso de verse lo sustituyo por acordar verse/me/nos…, quedar en verse/me/nos…, o citarse/nos,…

Testar. Cuando se refiere a test (prueba) lo sustituyo por testear, pues testar está relacionado con testamento.

Interaccionar. Lo sustituyo por interactuar. Interaccionar ni siquiera aparece en el diccionario.

Interfaz. Cada vez se usa más en computación, pero casi siempre como masculino. Yo lo pongo en femenino, pues ‘faz’ es femenino. El DRAE lo registra como femenino.

Contrastar. Cuando no se refiere al contraste por diferencias —como, p.ej., el de la luz y la sombra, el del día y la noche, el del carácter de hermanos, etc.— lo sustituyo por comparar o comprobar, según sea el caso.

• Apuntar. Si no tiene el sentido de tomar apuntes o señalar con el dedo, con un puntero o con un arma, usaré decir, declarar, manifestar, etc.

• Poner. Debe especificarse qué es lo que se pone, o cómo. Eso de escribir/decir que «algo me pone», sin especificar cómo, es ridículo.

• ‘.’ (punto) o ’,’ (coma) antes de ‘’ (comillas). Una manía de los useños que, en el caso del punto, va contra el principio de que el punto es precisamente final y, por tanto, debe ponerse al final.

• Mayúsculas en los titulares en inglés. La mayusculitis es otra manía de los useños. Las cambio a minúsculas, salvo, por supuesto, la de la palabra inicial.