[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: El principio de Peter / Leonardo Masina

11-12-11

Siguiendo con la serie de temas de este tipo que fueron tratados en 2003 mediante intercambio de e-mails, hoy va uno que trata sobre los Opinion Surveys (= Encuestas de opinión) que hacía IBM.

Carlos M. Padrón

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09-10-2003

Leonardo Masina

Cuando yo estudiaba, una de las materias que más atrajo mi atención fue la Estadística, ya que el profesor era uno de esos elementos que te hace amar lo que enseña.

Recuerdo que su presentación fue: «Si los dos salimos a comer juntos, yo me como un pollo y tú miras cómo yo lo degusto, para la Estadística nos hemos comido medio pollo cada uno».

Esto viene un poco a cuento por lo que escribo a continuación.

Periódicamente, como todos recordaremos, en IBM se hacían los famosos Opinion Surveys a los que muchos empleados asistían coaccionados por el miedo de poder ser identificados, y por eso a veces sus respuestas no eran tan sinceras como habrían debido ser.

Lo mejor de los Opinion Surveys no era el hacerlo, sino después, cuando nos reunían para comentar los resultados.

Yo era uno de ésos que lo tomaba todo en broma, y cuando extrapolaban los resultados —por ejemplo, si en un grupo de 12 empleados un 8% daba una respuesta, para mí eso representaba una persona  (ya que para mí la estadística era, más que números, razonamiento)—, y yo salía con mi broma de decir: «Ése fue fulanito de tal».

Lo bueno o lo malo de la broma era que yo tenía un gran número de aciertos, y que el pendejo nombrado, en lugar de callarse, salía contestando: «Es que tú me viste cuando yo contestaba», descubriéndose así inocentemente sin yo saber si realmente había sido él o no.

Por más que los responsables de Personal intentaban poner orden, aquello siempre se volvía un relajo.

Donde yo me identificaba siempre era en las preguntas del tipo: «¿Piensa que el resultado de esta encuesta se tomará en cuenta?», o «¿Está contento con su sueldo?», o «¿Piensa que en otra empresa podría ganar más?».

Porque, normalmente, el voto negativo era casi siempre uno, y yo, descaradamente, decía que había sido yo, porque en tantos años nunca vi que eso se tradujese en beneficios para los empleados, cuyos sueldos no correspondían a la capacidad real de cada persona, etc., ya que la operación maquillaje que se le hacía al Opinion Survey era brutal.

Un año le tocó venir a contarnos el cuento a un exdirector de segundo nivel del Departamento Técnico que se había quedado sin silla y lo habían asignado temporalmente a Personal para ir a lavarle el cerebro a los varios departamentos con los resultados del Opinion Survey.

Ese día, con nosotros, el pobre cayó en una encerrona.

Ya no sabía cómo salirse y qué respuestas o excusas encontrar, cuando a mí se me escapó una desafortunada frase.

Era la época en la que se hablaba mucho de los Principios de Peter, y yo le dije:

—Veo que ya has alcanzado tu nivel de incompetencia.

Luego, en el coffe-break, me arrepentí y le pedí perdón, pero él me contestó:

—¿Qué puedo decirte cuando en todo lo que me rebates tienes la razón? Yo fui técnico como tú, y sé y comparto lo que estás pasando, pero me han puesto aquí, sin yo quererlo, a parapetear esto.

Él quedó como un señor, y yo me callé en toda la segunda parte de la presentación.

P.D.

Para los que no lo conozcan, el Principio de Peter que yo tenía en mente cuando le dije lo que le dije enuncia que «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia».

Según Peter, de esta sentencia se desprenden dos corolarios:

  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar las obligaciones inherentes a ese puesto.
  2. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.

[*Otros}– La Gomera. Invierno en la laurisilva

11-12-11

Carlos de Hita

A la sombra, bajo un sol que nunca atraviesa el dosel de hojas de las laurisilvas Canarias.

El sol, por arriba, templa la atmósfera sobre unas copas tan frondosas que sus rayos no pueden atravesar. Abajo, en la umbría, el ambiente de estos bosques, a menudo encerrados en la niebla, es opresivo.

 

Por estas fechas, cuando lo de estación fría es relativo, las voces ocultas que corren, bajo y sobre las copas, son menos activas, predominan los reclamos sobre los cantos y se abren huecos por los que se escucha el murmullo de la brisa.

En esta ocasión buscamos refugio invernal en los bosques de La Gomera, al abrigo del parque nacional de Garajonay. Bosques siempre verdes, siempre melodiosos, y siempre misteriosos.

Arrulla en las copas una paloma turqué. Reclaman con voces simples los mosquiteros canarios y los pinzones vulgares. Un mirlo se enreda entre las marañas del suelo, sin animarse a cantar.

Quien sí se anima es el mosquitero, que se arranca con su canto musical, rítmico. Le acompaña el siseo agudo del reyezuelo canario, insensible a las oscilaciones de las temperaturas.

Continúan los titubeos del mirlo. Canta un petirrojo. Entra la niebla, y otra voz misteriosa se incorpora a este escenario fantasmagórico: una paloma rabiche.

Con la bruma se desvanecen las formas y se desvanecen las dudas del mirlo, que lanza las primeras estrofas de su canto.

La voz del mirlo templa el paisaje sonoro.

Fuente: El Mundo

[*Opino}– ‘Lost in translation’, o lo perdido al adulterar (doblar) las series y películas

Carlos M. Padrón

En el artículo así titulado, y que copio más abajo, ‘Lost in translation‘ —que es el título original de una película protagonizada por Billy Murray y Scarlett Johansson— viene a significar «Perdido en la traducción», y nunca mejor usado porque el tal artículo se refiere a lo que le ocurre en España a la series de TV o a las películas cuando las doblan al castizo.

Como ya en un artículo previo hablé al respecto, no voy a repetir lo que en él dije, pero sí enfatizar que, en relación a series y películas extranjeras, todavía veo en la prensa digital española reseñas de crítica basadas no en la versión original sino en la versión ADULTERADA, doblada al castizo en España.

Hay que tener guáramo —falta de profesionalismo, o tal vez ignorancia o cara dura— para hacer algo así, o sea, ¡atentar contra la serie o película cargándosela, como se dice más abajo, y estafar al público!

Del artículo ‘Lost in translation’ debo celebrar que ya haya voces que se alzan contra la aberración del doblaje. Una buena prueba está, además de en el texto del artículo, en este comentario hecho a él, comentario que respaldo totalmente.

Comentario a ‘Lost in translation’ por un lector de El País

Con gente de muchos países del mundo he tenido conversaciones sobre el doblaje de películas. Para los que no lo sepáis, el fenómeno de doblaje que sufrimos en España, y que nos parece normal hasta que salimos fuera, existe en poquísimos países del mundo: Alemania, Italia, Francia, y creo que en muy pocos más.

Para el resto, incluida toda Europa y toda América (también Latinoamérica) es unánimemente una aberración. Nunca he encontrado a nadie de un país libre de doblaje que estuviera a favor de cargarse las películas doblándolas.

Gentes de cualquier clase social, edad o nivel cultural siempre afirman que les parece increíble la aberración de doblar películas en España, Alemania, Francia e Italia.

He llegado a la conclusión de que el bajísimo nivel de inglés, y otras lenguas extranjeras, que hay en España, Italia y Francia, está directamente ligado a la burrada de ver desde pequeños series y películas dobladas, y no ver las versiones normales. como se hace en todos los otros países.

Deberíamos cambiar eso cuanto antes. Tras unos pocos años para acostumbrarnos ya nunca querríamos ver películas dobladas. Os lo digo por experiencia; yo ya nunca veo nada doblado, es simplemente una estafa.

En lo que sigue, los resaltes en rojo los puse yo para destacar en qué aspectos se concentran las mayores pérdidas.

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07-12-11

Natalia Marcos

‘Lost in translation’

¿Qué pasos se dan desde que se graba un capítulo de una serie en un idioma que no es el castellano hasta que los espectadores españoles ven el episodio doblado?

Es un proceso en el que intervienen varios profesionales cuya actividad es fundamental para que las series lleguen a nuestra televisión.

Dejamos a un lado el debate entre series dobladas o en versión original, y nos centramos en la complicada labor de los traductores de series, el paso previo al doblaje. Un trabajo que en ocasiones se lleva a cabo contrarreloj y que presenta grandes dificultades.

El traductor, redactor y presentador Xosé Castro describe al traductor audiovisual como «el responsable de adaptar los diálogos al público español, tanto para doblaje como para subtitulación. Crea la versión española a partir de la extranjera».

Una vez traducido, se manda al estudio de doblaje, donde puede sufrir modificaciones por «el ajuste (adaptar el texto al movimiento labial de los actores), preferencias del cliente, pequeñas improvisaciones de los actores…».

Las dificultades de la traducción

Uno de los problemas actuales de la traducción de series es el tiempo de entrega del trabajo.

Xosé Castro explica que, aunque el tiempo que se tarda en traducir un episodio depende mucho del contenido del mismo, «un capítulo de una serie de unos 20 minutos suele traducirse en uno o dos días. Una serie de unos 45-50 minutos, en 2-4 días».

María José Aguirre de Cárcer fue la encargada de traducir «Perdidos».

Esta serie, y en especial su última temporada, es un ejemplo claro del escaso margen de tiempo entre su emisión en Estados Unidos y en España, lo que añade dificultad al proceso de traducción.

«A lo largo de toda la última temporada, para que la emisión de cada episodio coincidiera con su estreno en Estados Unidos, trabajé con versiones preliminares y, a veces, incluso tuve que traducir directamente de imagen, sin un guion escrito».

Esta forma de trabajar le permitió ver la serie desde otro punto de vista: «Como fan de la serie, me divertían mucho las imágenes preliminares sin retoques de 3D, ni efectos especiales de posproducción. Ver a Sawyer sujeto por un arnés, colgando de un acantilado de cartón piedra con una colchoneta en el suelo me resultaba tan emocionante como si fuera un acantilado de verdad».

Otra dificultad con la que se encuentran los traductores de series es mantener la coherencia a lo largo de las temporadas que tiene una serie.

«Para ello, creo glosarios con frases recurrentes, latiguillos, nombres de personajes, etc. También procuro conservar todos los guiones originales, y mis traducciones para posteriores consultas», explica por correo electrónico Aguirre de Cárcer, que en este momento está concentrada en la traducción de «Futurama», «Glee», «El cuerpo del delito», y acaba de terminar la tercera temporada de «Bored to death» y la película de !Los Muppets».

Precisamente «Glee» es una de las series en la que se está encontrando más dificultades.

«Aparte de que contiene mucho diálogo, y algunos de los personajes hablan como metralletas, cada uno de ellos tiene su propia forma de hablar, lo que llamamos idiolecto. Rachel, por ejemplo, es muy refinada y directa, mientras que Santana es mordaz, sarcástica, emplea motes y frases rebuscadas. Por otra parte, hay que traducir las canciones para su subtitulado y, en ocasiones, como en el caso de muchos temas de música rap, presentan una dificultad añadida«.

Diferencias culturales

Sin embargo, a la hora de hablar de los escollos con los que se encuentran los traductores, Xosé Castro no duda en destacar las referencias culturales.

«En las series se hace referencia a cuestiones culturales, humorísticas, de actualidad, a modas, personas y tendencias que son conocidas en el país de origen, pero puede que no lo sean aquí».

Para hacer frente a esta dificultad, Castro recuerda que «el objetivo de un traductor de series no es traducir diálogos, sino emociones. Si en una escena, los espectadores estadounidenses se ríen a carcajadas o lloran, los espectadores españoles también deben reír o llorar. Esto implica reinventar chistes o hacer referencia a personajes más conocidos para el público español«.

Los giros verbales y las frases hechas son muchas veces imposibles de traducir. Imaginemos por un momento que la serie española Aida se exportara tal cual a un país de habla no española.

La dificultad es extrema a la hora de traducir guiones en los que buena parte de la comicidad viene por confusiones con el lenguaje, dobles sentidos o por las expresiones propias de un personaje. ¿Cómo afronta un traductor estos problemas?

Xosé Castro explica estas dificultades poniendo algunos ejemplos de expresiones propias de la cultura estadounidense.

Traducir literalmente I am in a Spring Break mood (‘Estoy con humor de Spring Break’) no tiene sentido si se desconoce que esas vacaciones escolares de primavera eran sinónimo, en este caso, de playa, sexo y alcohol.

O la frase Beaches in Europe are a non-stop Mardi Gras, but without the necklaces (literalmente, ‘Las playas en Europa son como un Mardi Gras constante, pero sin los collares’) carece de lógica si no se sabe que una de las tradiciones del carnaval del Mardi Gras es que las mujeres enseñan el pecho a los desconocidos que les regalan collares.

En este sentido, Castro destaca a la versión estadounidense de «The Office» como uno de sus trabajos más complicados.

«Prácticamente todas las escenas tienen algún juego de palabras o referencia a la cultura, el deporte o el mundo del espectáculo en los Estados Unidos».

El uso cada vez mayor del español en las series estadounidenses está produciendo también muchas dificultades a la hora de traducir y adaptar los guiones a la emisión doblada.

¿Cómo traducir momentos en los que un personaje no entiende lo que dice el otro porque utiliza el español? Inevitablemente, en el proceso se pierden detalles y rasgos esenciales de los personajes.

El caso de Los Simpson

Una de las series más veteranas, más traducidas y que más dificultades ofrece es Los Simpson.

Cada traducción de Los Simpson es un mundo. Y al comparar las versiones dobladas con la versión original siempre se encuentran detalles que cambian ligeramente.

En el blog Simpsonitos sus autores y los comentaristas del blog se dedican a señalar las diferencias entre la versión estadounidense de la serie y su traducción al español neutro*.

En España, también es María José Aguirre de Cárcer la encargada de traducir la serie de la familia más famosa de Springfield.

Muchos de sus chistes se apoyan en la imagen, «lo cual te limita mucho. Se puede decir que, en algunos casos, más que traductores somos adaptadores porque, al no poder traducir literalmente un chiste, un juego de palabras o una frase hecha, tenemos que basarnos en el gag original para crear uno nuevo».

Sin embargo, procura siempre ser lo más fiel posible y, «al mismo tiempo, acercar los diálogos al espectador español sin recurrir a referentes exclusivos de nuestra cultura. Creo que el espectador debe sentir que está viendo una obra extranjera. Por ejemplo, si aparece el nombre de un personaje público desconocido en España, lo sustituyo por otro, también estadounidense, pero conocido por el espectador español».

Traductores ‘amateur’

¿Y su opinión sobre la proliferación de subtítulos elaborados por aficionados a las series en Internet?

Xosé Castro destaca la generalizada baja calidad de estas traducciones, aunque «he visto traducciones que son bastante decentes».

Le sorprende que haya quien dedica a esta labor «mucho tiempo personal, sin reparar en que hay personas o empresas que se lucran cómodamente gracias a su trabajo regalado».

«De todos modos, como predecía Nicholas Negroponte en 1995, ‘la gente no quiere ver mejor la televisión; quiere ver mejor televisión’, y eso significa ver lo que uno quiere cuando uno quiere. Las productoras, distribuidoras y emisoras están tardando en adaptarse a este cambio, que ya hace tiempo que está en marcha», concluye.

Fuente: El País

(*) NotaCMP.- ¿¡Neutro!? Espero que no este adjetivo no se refieran al español de la series traducidas en España, porque ése de neutro no tiene nada: es castizo puro.

[*ElPaso}– Ejemplo de «profunda» vocación docente

07-12-2011

Carlos M. Padrón

La Guerra Civil Española dejó maltrecho el tejido social de todo el país, y como en los ’40s no había suficientes maestros de enseñanza primaria, el régimen de Franco buscó a muchos ciudadanos que supuestamente estaban bien, o no tan bien, preparados y, a dedo, le dijo a cada uno: «Tú te vas de maestro nacional de primaria al pueblo tal».

Que yo recuerde, producto de este «decreto», a El Paso llegaron por lo menos tres maestros, todos desde la Península. Y si bien todos llegaron solteros, todos terminaron casados con mujeres lugareñas, pero no todos compartían la misma vocación docente aunque sí algunos rasgos de verdadero «amor» por el alumnado.

Uno tenía por costumbre castigar a sus alumnos raspándoles el cuero cabelludo, desde la coronilla hasta el cuello, con la parte no afilada de un lápiz,cuando aún éstos no traían ahí una goma de borrar.

Sin que el alumno lo esperara, el maestro se le acercaba por detrás, y ¡zas!: tremendo surco en la cabeza.

Otro mandaba al alumno a un rincón del salón de clase, le hacía ponerse de rodillas con sus brazos en cruz, y entre cada antebrazo y el correspondiente costado del tórax le colocaba un lápiz bien afilado, con la punta hincada en el antebrazo.

Y para que no le fuera fácil levantar los brazos y librarse de la punzante punta de los lápices, le colocaba en cada mano una piedra que con su peso hacía que, aunque el pobre muchacho luchara por evitarlo, los brazos, carentes ya de fuerza para mantener la posición horizontal, comenzarán a bajar e hicieran que los lápices penetraran más y más en los antebrazos de la víctima.

Por decir lo menos malo, creo que está claro que estos maestros eran bastante imaginativos.

Sin embargo, de entre todo lo que de ellos me contaron y lo poco que vi, el para mí más folclórico era el que recibió como destino la escuela pública de Las Manchas, lugar que es, de entre los barrios de El Paso, el más alejado del centro urbano.

Este maestro —al que llamaré Salomón Lladró— tenía siempre exacerbado su ya de por sí irascible carácter.

Tal vez el motivo era que cada día laborable usaba la desvencijada guagua para ir a Las Manchas y regresar luego, ya en la tarde, al centro del pueblo, para subir después a pie las cuestas hasta su casa,.

Él y su mujer —a quien llamaré Yaya— vivían en una casa de dos pisos cuya área social estaba en la planta alta, a la que se llegaba por una escalera que nacía a nivel de la calle.

Frente a esa casa había uno de los muchos estanques que abundaban en el pueblo: un embalse de aguas de regadío en el que solía haber peces y, además, porque el agua que contenían permanecía mucho tiempo estancada, también larvas, criaderos de mosquitos, gusanos y ranas.

Tan explosivo era el temperamento de Salomón que, no pudiendo soportar que el croar de las ranas turbara su sueño, una noche se hizo de una escopeta, abrió la ventana de su dormitorio, que daba justo frente al estanque, y la emprendió a tiros,… supongo que contra el agua, pues era imposible que pudiera ver dónde estaba siquiera uno solo de los batracios cantarines.

El sobresalto entre los vecinos fue mayúsculo, pues escuchar que, en plena dictadura, sonaran a medianoche disparos de armas de fuego en zona urbana estando aún recientes las heridas de una guerra, no fue cosa de broma.

Sin embargo, aunque no recuerdo la cara de Salomón Lladró —yo era entonces muy pequeño—, una de las anécdotas que de él me contaron me parece exponente fiel y patético del estrés de un hombre que se veía obligado a hacer, día tras día, algo para lo que no había sido preparado, que él no había escogido, que no le gustaba, y que, por lo visto, no sabía hacer: lidiar con niños y no tan niños, y tratar de enseñarles lo que en primaria se enseñaba entonces.

Esto lo hacía sentirse tan mal que, a veces, cuando en la tarde regresaba de dar clase en Las Manchas y subía caminando desde la parada de la guagua, en el centro de El Paso, hasta su casa, se detenía en la base de la escalera de entrada y comenzaba a gritar:

—¡Yaya! ¡Yayaaaa!

Alarmada, Yaya abría la puerta de entrada a la casa, en lo alto de la escalera, y preguntaba asustada:

—Pero, ¿qué pasa, Salomón? ¿¡Qué pasa!?

Por toda respuesta, Salomón alzaba al cielo sus brazos, como implorando ayuda divina o para echar fuera los demonios de su ira, y gritaba:

—Yaya, ¡deseo que vuelva el reinado de Herodes!

[*Opino}– Más sobre la cultura

En el artículo que sigue, Amando de Miguel aporta algunas guías de lo que al respecto entiende él por cultura.

Como me parecieron interesantes, me permití resumirlas en una única definición:

«Lo propio de una persona culta es no pegarse a los dogmas de ninguna especie, la capacidad de relacionar conocimientos, el gusto por éstos y por el aprendizaje.

En tal sentido, la cultura es un almacén de lo valioso, que puede corresponder a un individuo o a un pueblo. La civilización, en cambio, la entiendo más como los elementos históricos de poder que se añaden a una cultura».

Repito lo que dije en el artículo arriba ya citado:

«El mejor ejemplo de lo que me enseñaron que era cultura y civilización es el de dos libros: uno elegantemente impreso y encuadernado, con papel de primera calidad y brillantes ilustraciones a color, que trata sobre el desarrollo de una corrida de toros; y otro con pobre encuadernación, peor papel y muy malas ilustraciones, que es la novela “La guerra y la paz”, de león Tolstoi.

El primero es ejemplo de avanzada civilización; el segundo lo es de cultura».

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06-12-11

A. de Miguel

Buena la hice al tratar de definir lo que puede ser la cultura.

Está visto que se trata de una voz polisémica. Yo tomaba sólo la parte que corresponde a la definición de una persona culta. Es una idea corriente, nada metafísica ni historicista. Simplemente, para mí una persona culta es la que viaja, lee y escribe (o pinta, o cualquier otra actividad artística) con una inquietud curiosa de aprender.

Un poco en broma, Hug Banyeres me regala estos axiomas o silogismos: «(1) Si culto es quien viaja y lee, entonces son cultos todos los transportistas. (2) Si cultura es disposición, usted tiene una mala disposición. (3) La curiosidad es el vicio opuesto a la estudiosidad».

Disiento de los tres. Es claro que los transportistas no tienen por qué ser cultos, ni las azafatas de avión, ni los antiguos viajantes. De ahí lo central que es para mí el hábito de la curiosidad, que es una virtud, no un vicio. No sé si mi disposición a aprender es mala, como sugiere el mosén; simplemente, va conmigo.

Antonio Gayo considera que la cultura es «lo que se ha de hacer», esto es, «expresa una posibilidad de hacer algo», frente a la Ciencia, que es lo que se ha hecho.

Otra vez disiento. Para mí la cultura es más bien una especie de gusto por el aprendizaje y el conocimiento. La Ciencia es algo más formalizado, pero no lo que está hecho, sino lo que está en camino de hacerse.

Continúa diciendo don Antonio que, siguiendo a Manuel Giménez Fernández, la cultura es lo que queda por hacer, frente a la civilización que es lo hecho.

Nuevamente siento disentir. Para mí la cultura es una especie de almacén de lo valioso, que puede corresponder a un individuo o a un pueblo. La civilización la entiendo más como los elementos históricos de poder que se añaden a una cultura. Pero, en fin, yo tampoco soy un filósofo. Si me meto en estos dibujos es porque el debate me ha llevado a ellos.

Mi pretensión era muy sencilla. Trataba de identificar los rasgos que trazan la biografía de un hombre culto. Era a propósito del denuesto que recibía Federico Jiménez Losantos de «inculto». Para mí, al contrario, estamos ante una de las figuras públicas actuales más cultas. Podría añadir otra más que conozco bien. Por ejemplo, Virgilio Oñate, Álvaro Delgado-Gal, José Antonio Gómez Marín, Agapito Maestre, Julio Iglesias de Ussel, Antonio Lamela, Jesús Laínz, Juan J. Linz, Octavio Uña, Pedro Schwartz, Gregorio Salvador, entre otros muchos. Cito solo nombres de personas que conozco bien, que me salen a voleo, de las que he aprendido mucho. Hay otras muchas, pero tampoco es el lugar para hacer un centón de ellas.

Félix Rodrigo sostiene que la curiosidad en sí no lleva a la cultura, sino más bien la capacidad de comprensión. Para don Félix lo propio de una persona culta es no pegarse a los dogmas de ninguna especie, la capacidad de relacionar conocimientos. Estoy muy de acuerdo. Quizá yo he exagerado lo de la curiosidad que, por cierto, no se corresponde con el sentido que le da el DRAE, más cercano al chismorreo, a las preguntas de los niños.

No, la curiosidad es lo propio del científico y, en general, de la persona culta. La curiosidad es la búsqueda de la respuesta a los porqués fundamentales. El curioso pertinente es el que no se satisface con las explicaciones usuales.

Fuente: Libertad Digital

[*Otros}– El nacimiento de una estrella, visto desde Canarias

07/11/2011

La imagen del nacimiento de una estrella fue elegida como ‘Imagen astronómica del día’ por la NASA el pasado 7 de noviembre.

Esta astrofotografía fue tomada por el mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, el Gran Telescopio CANARIAS (GTC o Grantecán)) y el instrumento OSIRIS, situados en el Observatorio del Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), en La Palma.

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Nebulosa Sharpless 2 – 106

La nebulosa Sharpless 2-106, con forma de reloj de arena, podría ser fácilmente confundida con una nebulosa planetaria bipolar.

Nada más lejos de la realidad. Mientras que una nebulosa planetaria representa la fase final de una estrella pequeña (como el Sol), en esta imagen contemplamos una gran nube de polvo y gas donde podrían estar formándose más de un centenar de estrellas.

Así, a una distancia de unos 2.000 años luz y con un tamaño de unos dos años luz de largo, esta región de formación estelar está iluminada principalmente por una estrella muy joven (de unos 100.000 años de edad) con una masa equivalente a la de 15 soles.

Oculta tras un disco de materia

En la imagen no se aprecia bien la estrella, al quedar oculta por un disco de materia relativamente denso. Este disco parece ser el responsable de la singular forma de la nebulosa, ya que la luz de la estrella sería absorbida por el disco en la dirección ecuatorial, pero podría escapar por los polos, ionizando el gas por encima y por debajo del disco, y dando lugar a las dos regiones que vemos iluminadas.

El destello de seis vértices que se puede observar en las estrellas más brillantes de la imagen es uno de los sellos característicos que imprime la especial estructura del Gran Telescopio CANARIAS (GTC) con sus espejos hexagonales.

Finalmente, para obtener esta astrofotografía en color, se han utilizado cinco imágenes tomadas con el instrumento OSIRIS en el GTC: tres imágenes de 30 segundos de exposición en cada uno de los tres filtros para dar color (azul-verde-rojo), sumadas a dos imágenes en los filtros f657 y f902 (de 60 segundos de exposición cada una) como luminancia.

Fuente: ABC

[*FP}– Del baúl de los recuerdos de IBM: 1981 – GBG y Sheraton

Carlos M. Padrón

Foto 1. Cortesía de Leonardo Masina.

Creo que es la portada de la revista en la que se publicó la Organización GBG para 1981…..

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… con un Braulio Huen joven y muy sonreído, ¡hace 30 años!

***

Foto 2.- De mi colección personal.

Creo que fue tomada en el hotel Macuto Sheraton (Caraballeda) con motivo de algún seminario dado en el centro educacional que allá mantuvo por años IBM de Venezuela.

19810307=FWinck Constantino Alb.Rz

De izquierda a derecha:  1, Federico Winckelman (Freddy);  2, Constantino Fernández (Tino);  3, Alberto Rodríguez

Así como en la foto anterior es de destacar la juventud de Braulio Huen, en ésta es obligatorio llamar la atención sobre el bigote de Freddy, la cabellera de Tino, y el pelo, aún negro, de Alberto.

¡30 años no son moco de pavo,… pero sí estropean a los «pavos»! 😦

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COMENTARIOS

CMP
En respuesta a Constantino Fernandez.

Rara forma de decir, Tino, que ahora estás mejor que antes Smile

Constantino Fernandez
Ya no recordaba cómo era yo joven, con dinero, con pelo y SOLTERO.

[*Opino}– Acerca de la Crisis del Euro. Imagen ilustrativa y poema acorde

Carlos M. Padrón

La imagen —de humor negro pero muy realista— que incluyo aquí, y que me llegó por cortesía del amigo Rafael García Sánchez, trajo a la memoria de mis también amigos —y, además, paisanos y primos hermanos dobles— Juan Antonio Pino Capote y Tomás Capote Pino, un poemita que encaja muy bien con la tal imagen y que ambos me enviaron por separado

Ellos no saben quién es el autor del poema, pero por lo de la palabra ‘guanajo’ y la índole sarcástica, Juan Antonio sospecha que pueda ser Domingo Acosta Guión, un poeta palmero de quien dije y publiqué algo en el post Acerca de “Repartir Canarios”.

Sin embargo, repasé las «obras completas» de Domingo Acosta Guión —un grueso legajo de folios mecanografiados que en 1980 me diera Wifredo Ramos, otro amigo y paisano mío, entonces profesor de Bellas Artes en el Instituto de Santa Cruz de La Palma, y desde hace muchos años Cronista Oficial de El Paso— y no encontré ese poema, por lo que me inclino a creer que sea cubano, pues la palabra ‘guanajo’ llegó a Canarias procedente de Cuba.

Y al repasar esas «obras completas», me quedé pensando, una vez más, si podría yo publicar algo de ellas sin ofender castos oídos, pudorosos ojos, puritanos espíritus, mentes feministas, etc., pues Domingo Acosta se caracteriza por el lenguaje soez y grosero, carente de noñismos y eufemismos, y enmarcado en el sarcasmo.

Lo pensaré con la almohada, pero también escucharé opiniones. 🙂

Por ahora, aquí queda este magnífico maridaje entre imagen y poema acorde:

Este mundo es un relajo
en forma de gallinero,
que los que suben primero
se cagan en los de abajo.

Mas, si sube algún guanajo
de peso no muy ligero,
puede que se parta el gajo
y se vayan pa’l carajo
los que subieron primero.

¡Gracias a todos esos buenos amigos!