[Col}> “Sueños de emigrantes”: Edelia González González / Estela Hernández Rodríguez

Estela

Esta descendiente herreña habla de Frontera.

Edelia González González es hermana de Juan González, quien contó la historia de su padre, natural de Frontera (El Hierro). Ahora la descendiente herreña cuenta sobre su madre, también oriunda de esa región.

Contó que su mamá había venido a Cuba con dos de sus hermanos, Antonio y Marcos. Este último vivía en Cabaiguán, en Sancti Spíritus. En El Hierro se habían quedado Juana, María y Petra.

Marcos enfermó, y cuando estuvo grave vino para La Habana y murió en un hospital al que abonaban los nativos Canarios, el llamado “Quinta Canaria”.

Recordaba cómo su mamá había muerto cuando ella era chica, y cuando ya fue algo mayor ya tenía que cuidar y atender a sus hermanos.

De su padre decía que, para ella, era el mejor papá del mundo, aunque no era muy comunicativo, pero era de corazón noble y bueno, recalcaba.

Su tío Antonio vivió mucho tiempo con ellos y les enseñaba canciones de su terruño, sobre todo folías. Empezaba cantando y bailando —decía— para que ella le siguiera, y entonces lo complacía.

Sobre la cocina recuerda cómo le enseñaron a hacer el mojo isleño, la especialidad de su mamá y ahora de ella. Así continuaba esa costumbre en la casa de los herreños, de igual forma que la utilización de las yerbas medicinales.

Edelia cuenta: «Mi hermano Juan siempre fue más inteligente que yo, y muy estudioso. Claro que yo tenía que atender a mis otros hermanos y a él, quien llegó a ser Doctor en Ciencias».

Estela Hernández Rodríguez
La Habana (Cuba). Noviembre de 2010

[*Otros}– El cochino negro canario

Miguel Ángel Regalado Expósito – Rafael González Martín

El ganado porcino ha estado presente en las Islas Canarias desde épocas prehispánicas, tal y como lo corroboran los restos encontrados en yacimientos arqueológicos, y los escritos de los primeros cronistas llegados al archipiélago desde el siglo XIV (Robert et al., 2000).

Es de suponer que los cochinos, tal y como se denomina a los cerdos en las islas, fueron traídos por las distintas oleadas de pobladores que fueron arribando a las Canarias procedentes del norte del continente africano desde hace más de 2.500 años (Bethencourt, 1999).

Se cree que estos animales procedían de razas porcinas existentes en el continente, por lo que serían un reducto de los cerdos que con antelación a la expansión del Islam fueron criados en el norte de África, lo cual le confiere a esta raza una importancia genética indudable.

Los antiguos pobladores de Canarias, al tratarse de comunidades insulares enclavadas tecnológicamente en la Edad de Piedra, conseguían un gran aprovechamiento de todos los recursos a su alcance, no siendo el ganado porcino una excepción, utilizando, además de su carne y manteca, su piel para vestimentas y sus huesos para utensilios y adornos (Cuenca y Rivero, cit. por Robert et al., 2000).

Tras la conquista de las islas en el siglo XV, Canarias era escala obligada para los barcos españoles que viajaban hacia las Indias. El archipiélago se convirtió así en lugar de aprovisionamiento de los navíos y se hacía acopio de víveres y animales vivos para llevar al nuevo continente. De esta forma, animales domésticos de razas existentes en aquellos momentos en las islas fueron llevados hasta el Nuevo Mundo, siendo precursores de algunas de las razas criollas americanas (Delgado et al., 1998).

El cochino negro canario actual procedería de los animales existentes en las islas en el momento de la conquista, y habría recibido influencias de razas porcinas europeas, principalmente de razas de la Península Ibérica e inglesas (Barba et al., 2004).

Este animal está perfectamente adaptado a las condiciones ambientales de las islas y a sistemas de cría estabulada en pequeñas cochiqueras denominadas goros. Ha estado vinculado al medio rural y era frecuente la cría o cebado de uno o varios de estos animales en las casas para el autoconsumo.

El cochino se convertía de esta forma en el reciclador natural de la familia, aprovechando todos los restos orgánicos, como sobrantes de la alimentación humana, restos vegetales u otros subproductos como el suero de quesería, que constituían el fundamento de su dieta.

Aunque hace algunos años era muy difícil encontrar en el mercado los productos procedentes de estos animales, actualmente ya comienza a ser frecuente la presencia de carnes y embutidos, cuya calidad y sabor son muy apreciados por los consumidores isleños, en algunas carnicerías y restaurantes de las islas.

Oficialmente esta raza fue reconocida a nivel estatal mediante su incursión en los anexos del Real Decreto 1682/1997, de 7 de noviembre, por el que se actualiza el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España, catalogando el Cerdo Negro Canario con la categoría de Protección Especial, habida cuenta de su reducido número de ejemplares.

En los últimos años se ha producido un importante incremento del número de animales de esta raza gracias a distintas iniciativas de las administraciones locales (cabildos insulares) y al esfuerzo de un grupo de ganaderos que han continuado decantándose por estos suidos.

Con el objetivo de conservar la raza, el Cabildo Insular de Tenerife puso en marcha, hace algo más de una década, un núcleo de cochino negro canario al que fue llevado inicialmente un reducido número de animales que se comienza a criar hasta lograr en la actualidad un grupo de 25 reproductoras y 5 sementales.

A lo largo de este tiempo se han ido interesando numerosos ganaderos por el programa de recuperación de la raza en Tenerife, habiéndose incorporado en los últimos dos años alrededor de un centenar de animales reproductores en una veintena de explotaciones ganaderas de la isla.

Paralelamente se ha trabajando en la promoción y difusión de los productos procedentes del cochino negro canario, con la participación en ferias de promoción, la realización de distintas acciones publicitarias y, especialmente, a través del Plan de Gastronomía de Tenerife, proyecto encaminado a la promoción de productos locales entre los profesionales del sector hostelero y restauradores de la isla.

Los trabajos del Cabildo Insular de Tenerife se centran también en lograr un mayor conocimiento de esta raza, mediante la realización de estudios relacionados con aspectos productivos y de calidad de la carne del cochino negro canario, puesto que ello es fundamental para programar futuras líneas de trabajo, tal como es el caso de posibles programas de conservación, selección o mejora productiva, todo ello con el fin último de conservar la única raza porcina autóctona del archipiélago canario.

***oOo***

Bibliografía

  • BARBA, C., et al. “El cerdo negro canario”. En: DELGADO BERMEJO, J.V. (ed.). Biodiversidad porcina iberoamericana: caracterización y uso sustentable. Córdoba: Universidad de Córdoba, 2004, pp. 231-237.
  • BETHENCOURT ALFONSO, J. Historia del pueblo guanche. Tomo I: su origen, caracteres etiológicos, históricos y lingüísticos. La Laguna: Francisco Lemus, 1999.
  • DELGADO, J.V., et al. “Origen e influencia del ovino canario”. Archivos de zootecnia, nº 47 (1998), pp. 511-516.
  • FRESNO, M., et al. “Repercusiones de la aplicación del R (CEE) Nº 2078/92 en la conservación de las razas autóctonas canarias en peligro de extinción”. Archivos de zootecnia, nº 47 (1998), pp. 381-386.
  • GARCÍA MARTÍN, M. y CAPOTE ÁLVAREZ, J.F. El cerdo negro canario (descrito en la isla de La Palma). Santa Cruz de La Palma: Cabildo Insular de La Palma, 1982.

Fuente: Rincones del Atlántico

***

Cortesía de Antonio Pedro Dorta Martín

[*Opino}– «Olvidimail» y «Flojerimail»

Carlos M. Padrón

Preocupado por el incremento en el número de mis contactos que han manifestado reiterados síntomas de lo que he dado en llamar olvidimail —afección que causa que quien la padece incurra en la práctica de enviar e-mails que ya había enviado antes—, me di a la tarea de llevar esa cuenta desde enero de 2010.

Al ver hoy, un año después, la cantidad y nombres de quienes la integran —personas todas de mí conocidas, y de menor, igual o mayor edad que yo— se me pone carne de gallina, como suele decirse, al pensar que tarde o temprano engrosaré yo esas filas,.. si es que llegó hasta allá.

Aunque parece que no es en sí la edad el factor determinante, pues tengo contactos casi diez años mayores que yo que no me han dado muestras de olvidimail.

Tal vez lo menos malo de esta afección es que la víctima no se da cuenta de que la padece, a menos que se le demuestre, lo cual me niego a hacer.

Por si acaso, desde hace tiempo hice un acuerdo con el amigo con quien más e-mails intercambio: cuando cualquiera de nosotros note olvidimail en el otro, se lo hará saber.

Otra enfermedad, a la que llamo flojerimail, es la que padecen los que me reenvían, a veces casi de inmediato, los e-mails que les he enviado yo.

De los que incurren en esto y se los he hecho notar, he recibido dos respuestas diferentes:

1. «No sé cómo depurar las listas de distribución»

2. «No voy a hacer nada al respecto. Tú borra el mensaje»

En la primera respuesta veo un «no quiero», pues si no sabe bien podría preguntarme, máxime cuando me he ofrecido a dar ayuda al respecto.

Y la segunda es una declaración de falta de consideración muy propia de persona desaprensiva (DRAE. Desaprensivo/a: Que obra sin miramiento hacia los demás).

Ambas respuestas denotan casos de «flojera», término que en Venezuela se usa mucho en acuerdo con la tercera acepción que el DRAE le da: «Flojo, 3. adj. Perezoso, negligente, descuidado y tardo en las operaciones». De ahí lo de flojerimail.

Por supuesto, de mis listas de distribución he eliminado a los enfermos de flojerimail que no quieren poner remedio a su afección.

El parecido que con Incredimail tienen los términos olvidimail y flojerimail no es casual, pues el tal Incredimal es un verdadero mal para quienes, como yo, no queremos reenviar material que contenga basura o esté mal formateado.

Y reformatear algo «amarrado» con Incredimail es un casi calvario que requiere tiempo y paciencia, y que en un descuido puede hacer que uno borre el texto completo.

Por desgracia, y tal vez por flojerimail, el uso de Incredimail parece ir en aumento.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Francia

FRANCIA

Cuando Francia soñaba en su desvelo,
que los hombres se amaban como hermanos,
se abalanzan sobre ella los prusianos
tomando en invasión su fértil suelo.

Luchó ese pueblo con viril anhelo,
e indómito, venciendo a los tiranos,
limpió los patrios lares de germanos,
y la victoria al fin premió su celo.

En cruenta lucha que jamás la Historia
tan grande no registra en sus anales,
cubriose Francia de laurel y gloria;
y esa nación, de nobles ideales,
da al mundo, que contempla su civismo,
ejemplo colosal de su heroísmo.

NotaCMP.- Obviamente, esto fue escrito antes de la Segunda Guerra Mundial.