[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 197X, fotos tomadas en IBM-Valencia, y premio a José Padrón

Fotos cortesía de José Padrón.

Todas, excepto la última, fueron tomadas en Valencia (Edo. Carabobo), durante la década de los ’70s.

Si alguien sabe a qué año corresponde alguna, agradeceré el dato.

Foto 1. Tomada después de un desayuno funcional.

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De derecha a izq., y sólo los de cara completamente visible:

1, Mario Molinet † (el que está de espaldas)
2, Gabriel Terán (de frente, al extremo derecho y mirando hacia la derecha)
3, X. Buzzolo (el de lentes, técnico de /360 y de I/Os)
4, Juan Ruiz
5, Carlos Ramírez
6, Julio Nemetz †
7, José Padrón
8, ?
9, Javier Umaran

***

Foto 2.

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1, Jaime Trillas †
2, Claudio Montero
3, Carlos Mejías
4, Felipe Romero
5, Luis Fernando Guerra
6, José Padrón

***

Foto 3.

JPadrón, LFGuerra, GFuenmayor, REdreira -JPadrón

1, José Padrón
2, Luis Fernando Guerra
3, Guillermo Fuenmayor
4. Rogelio Edreira

***

Foto 4.

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1, José Padrón
2, Luis Fernando Guerra
3, Guillermo Fuenmayor
4. Rogelio Edreira
5, Jaime Trillas †
6, José Herrera
(de perfil)
7, Juan Ruiz (sólo se le ve la cabeza)

***

Foto 5. Esta carta, como indica su fecha, es de febrero de 1974.

19740204=Premio a José Padrón -JPadrón

Y acerca del objeto de ella explica José Padrón lo siguiente:

«Esta carta fue por mi cuarto premio “IBM significa servicio”, pero después logré el quinto. José Rotundo, de OP, acumuló también cinco, y Salvador Martínez también fue reconocido con 4 ó 5, no recuerdo exactamente. Después de 1983 hubo varias personas que lograron varias veces el “IBM significa servicio”.

Sin que signifique querer ser yo mejor que los demás, vale señalar que, al principio, se entregaba un solo “IBM significa servicio” dentro de toda la IBM de Venezuela; después fueron dos, y llegó un momento en que fueron varios».

20 comentarios sobre “[*IBM}– Del baúl de los recuerdos: 197X, fotos tomadas en IBM-Valencia, y premio a José Padrón

  1. José, ya recuerdo quien eres: el que todos los años en la entrega de los “Service Awards” nadie se atrevía a apostar contra ti por la sucursal de Valencia.

    Recuerdo que las “malas lenguas” decían que entre Fuenmayor (tu jefe) y tú, había “jujú”. Repito que sólo las “malas lenguas” porque yo, que he tenido bastante contacto de trabajo con los técnicos de Valencia, sé que todos te admiraban y reconocían que eras el mejor. ¡Por algo sería!

    Lo que no me explico es cómo pudiste aguantar cinco, pues yo, después del primero renuncié y dije a Uwe y Carvallo que no quería saber nada de ese premio porque me parecía el permiso de salida de los soldados el fin de semana: ¡una vulgar descarrilada! Y mejor no comentemos más.

  2. Carlos, en la Foto 2, el primero a la izquierda se parece a Jaime Trillas.

  3. José hizo muchas cosas que probablemente no aparecen en su file, como, por ejemplo, salir a las 7:00 pm de Promasa (en Chivacoa) para Boleíta (en Caracas) a buscar un repuesto; engatusar a Guillermo Colina para que se lo dejara sacar de una máquina en stock, y volver de inmediato a Chivacoa para que el cliente arrancara su máquina a primera hora del día siguiente.

    Esto no solamente significa servicio, sino que hay que tener pelotas y gustarle a uno manejar para hacer esto de madrugada,… y después pelear con Guillermo Fuenmayor, su gerente, para que le reconociera el gasto y el sobretiempo.

    Otra de José.

    Teníamos que mandar un técnico para entrenarse en /370-145, pues iba a llegar a Venezuela la primera de ellas.

    El gallego Edreira no quería mandarlo por limitaciones con el inglés, así que le dije a José: “Tienes que hablar inglés en 15 días porque te van a hacer un examen, y de ahí depende tu viaje a Alemania”.

    Cómo lo hizo, no lo sé, pero aprobó el examen y fue a Alemania a recibir su curso de entrenamiento.

    Cuando terminó el tal curso, la planta de Alemania lo pidió por 3 meses para trabajar en la línea de ensamblaje de la /370-145. ¿Qué tal?

    Un gran abrazo para José.

  4. Gracias, Antonio.

    Me has hecho reír con ganas pues al tú decir que ése es Carlos “Cachete” Mejías, fui a ver la foto y, efectivamente, creo que es él. La risa me la causó la pinta de carajito que tienen en comparación el el “Cachete” Mejías que yo recuerdo.

    Ya puse el nombre en el lugar correspondiente.

  5. Gracias, Luis jeFe Guerra, por tu gran apoyo. Fueron muchas cosas las que pasaron, y recordarlas es vivir.

    En lo del inglés tienes razón; milagros que a veces ocurren.

    Hay una anécdota curiosa, que tú debes recordar, del nacimiento del teleproceso, de cuando instalamos el RJE Protinal – Sherwin Williams, que dejábamos una señal en el módem de Protinal y manejábamos 3 km hasta Sherwin Williams para verificarla (los primeros 4.800bps). Fue el primer Sistema/3 conectado como RJE.

    Ése fue el nacimiento de lo que posteriormente se llamó TELEPROVENCA, y Luis Guerra fue uno de los creyentes en ese proyecto.

  6. Leo, en relación a tu comentario en este baúl deseo recordar los momentos gratos que vivimos. El que alguna persona mereciera que le reconocieran su actuación era algo que definían quienes en su momento seleccionaban al o a los elegido(s).

    Creo recordar que nadie fue obligado a recibir un reconocimiento, y también recuerdo que muchos se sentían desalentados por no recibirlo.

    Yo lo viví; creo que tú te lo perdiste. No más comentarios.

  7. José, a mí me pasó algo parecido a lo que te pasó a ti, cuando en febrero de 1973 mi jefe, Uwe Petersen (y alguien más del FSG), apoyaron mi candidatura para ir a Los Ángeles al primer curso de la /370-125, y lo hicieron en contra de la opinión de otros gerentes, y de la envidia de otros compañeros,que decían que yo no tenía suficientes skills ni nivel de inglés.

    Lo importante fue que, en un curso exclusivo para useños, salí excelentemente parado (y preparado), y tanto así que cuando llegó la primera máquina a instalar en World Trade —que fue la del FNCB de Caracas—, yo, sin saber de políticas, la instalé solo y sin problemas.

    Cuando llamaron a Uwe para decirle que vendría un “team” del Lab para monitorear y ayudar en la instalación, y él les dijo que ya estaba funcionando y firmada, parece que nadie se lo creyó. Además, también parece que fue la única /370-125 de la primera tanda que salió “defect free”, y suerte que me tocó a mí…

    En referencia a los premios, preferí que cuando yo salía para un curso (que fueron muchos) me pagaran el viaje y estancia de mi familia (cosa que hicieron) o me dieran premios como cruceros, viajes, cenas, fines de semana y otras compensaciones que incluyesen mi familia.

    Consideraba yo que todas las horas extras y fines de semana que yo trabajaba se las quitaba a ellos, a mi familia, y, por eso, para mí un curso era una forma de estar junto a ellos.

  8. José, otro detalle: las convenciones “useñas”, de las que viví varias, tanto de CE como de los Laboratorios.

    Eran algo lamentable. Inaguantables, demenciales, a nivel de críos de kinder cuando te hacen ver en películas esas representaciones escolares.

    En comparación, las latinoamericanas eran un “show de Broadway”. Por lo menos invitaban a artistas verdaderos.

    No sé si lo viste en las noticias, pero, hace unos años, el entonces secretario de estado useño, Colin Powel, en una reunión de mandatarios —creo que por Asia— hizo, junto a su staff, una imitación de los “Village People”. Así se portaban

    El ver a altos ejecutivos de IBM —incluyendo vice-presidentes que, supuestamente, eran los que llevaban las riendas de la compañía— hacer esas chorradas, causa que ahora, reflexionando sobre eso después de años, entienda yo por qué IBM se volvió lo que se volvió.

  9. Una anécdota ocurrida durante una asistencia a Valencia.

    Traba trabajé con Felipe Romero, y una vez terminado el trabajo fuimos a cenar. Felipe me recomendó una “parrillada especial”, y acepté la sugerencia.

    Cuando la trajeron, Felipe, muy ceremonioso, insitió en que yo comiera una pieza de carne que yo no reconocía y que él me la recomendaba por tratarse de una exquisitez.

    A Felipe se le pegaba un poco el habla (“los platinos”), y cuando le pregunté de qué se trataba no le salían las palabras, hasta que por lo poco que logré deducir le pregunté:
    —¿Los cojones?”

    Y él, todo retraído, me dijo:
    —¡ESO, ESO!

  10. ¡Qué bueno! ¡¡Vi fotos de algunos amigos que conoci y conozco!!

  11. En la secuencia de fotos veo a Claudio Montero, y eso me hace recordar una anécdota de él, que me comentaron, acerca de un cayo frente de Tucacas: Cayo Paiclas.

    Indagando sobre los judíos en Venezuela, encuentro, de un trabajo de Paulina Gamus, que coincidencialmente está publicado en Padronel, el siguiente comentario:

    “En Tucacas se erige la primera sinagoga en tierra venezolana, pero en 1720 las autoridades españolas arrasan con el poblado judío y le prenden fuego. La pequeña comunidad se refugia entonces en Cayo Paiclas”.

    Es el caso que, para mí, es muy importante —por la relación entre Pablo de Tarso y el emperador Claudio de Roma— el discernir sobre el correcto origen del nombre de este cayo, no vaya a ser que llegue a tomar decisiones erradas basadas en lo que en su tiempo fue una tomadera de pelo y que yo me la creí.

  12. Una pregunta: ¿Claudio Montero era de origen chileno?

    Es que me pareció reconocerlo, y recordé una anécdota que él me comentó referente al picante.

    Dijo que los mejicanos se llevaban la fama, pero que en Chile se consumía muchísimo más picante y que una vez, de excursión por Coro, consiguió algo parecido a un tomatito-pimiento redondo, del tamaño de un Toronto, y uno del sitio le comentó que eso era “puro fuego”, y como a él le gustaba el picante lo probó y reconoció que era lo más picante que había probado. Por supuesto que le encantó.

  13. Claudio Montero era realmente un verdadero personaje. De anécdotas suyas el número es infinito.

    En referencia la comentario de Vicencio, PAYCLA es hoy día el nombre de un cayo pero, según me comentaron, ese nombre es un derivado de Pablo (un compadre de Claudio) y del propio Claudio, o sea, “Pa” (las letras iniciales de Pablo) + la conjunción “y” + “cla” (las letras iniciales de Claudio), y así reculsta Paycla (= Pablo y Claudio).

    Es conveniente recordar que Claudio trabajó en Petroquímica durante muchos años, y era realmente todo un personaje. De imaginar el final de los ’50s y los ’60s en Morón, cuando cambiaban mucho los gerentes de la Petroquímica, pero Claudio continuaba entrando y saliendo.

    Tenía hasta puesto fijo en el estacionamiento, y casa permanente en la urbanización privada de Petroquímica.

  14. Sinceramente no entiendo cómo Claudio Montero, a quien no creo haber conocido, se las ingenió para que perdurara en el tiempo el nombre que él escogió para un cayo.

  15. Hola, hola, hola.

    Ahora casi todos los días visito Padronel. Gracias, Sr. Carlos Padrón; mis respetos, admiración y agradecimiento.

    Saludos y felicidades a todos nosotros por este reencuentro virtual. Especiales a José Padrón. Merecido este reconocimiento, José; paz y felicidades donde estés.

    Y a todos los exIBMistas contemporáneos: amigos, compañeros, y conocidos.
    ¨

  16. Saludos. Soy hijo de Claudio Montero, y lo de PayCla es absolutamente cierto, pues, antes que nadie, él y Pablo colonizaron, construyeron y prestaron también mucha ayuda a pescadores y visitantes de ese sitio, y cuando nombraron el sitio parque nacional fue cuando les fue arrebatada toda la infraestructura que habían construido.

    En efecto, Claudio Montero era chileno, y sus anécdotas y conocimientos parecían infinitos; en resumen, todo un personaje fue mi padre.

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