02-12-2010
Caracas, la ciudad elegida, y los lugares que le son vecinos, están en estos momentos soportando un cambio suave pero de magnitud grande en cuanto al cambio climático.
Es un cambio que ha coincidido con la reunión internacional de Cancún en la que se hablará de muchas cosas pero de nada de lo que ustedes puedan leer en Padronel, pues son cosas que no se van a encontrar en los titulares de la prensa ni en programas de televisión internacionales.
Ya después de estos comentarios, quizás no haya otros, pero hay mucho de qué hablar, y todo ello dependerá del giro que tomen los acontecimientos, pues es impredecible para mi razonamiento deducir lo que habrá de pasar sobre la Tierra, pero, a la luz de mis escasas observaciones, sí me es posible decirles lo que motivará esos acontecimientos.
A fines de 1999, y como consecuencia del GRB del 23 de enero y posteriores, en “El Camino de Santiago” se da en el litoral venezolano un fenómeno que terminó llamándose “La Tragedia de Vargas”, única en su género pero que terminó siendo precursora de varias similares con cambios de los vientos, meteorización de las rocas, deslaves de la tierra, y las consecuencias que ya se conocen.
Algo similar está ahora ocurriendo desde el lugar donde tocó tierra Colón hace 500 años hasta la zona del lago de Maracaibo donde Américo Vespucio vio los palafitos y llamó a estos lugares Venezuela, o pequeña Venecia, por el parecido con aquella ciudad de Italia.
Alguien me ha dicho que la cantidad de agua caída sobre la ciudad es muy superior a la que cayó en 1999 sobre Vargas, y también me dijo que excede todas las estadísticas de precipitaciones conocidas en 120 años, lo cual no me extraña, pues tengo por cierto que no fue el agua lo que motivó tal tragedia, cosa que no vale la pena comentar como no sea en relación a lo que está actualmente ocurriendo.
Hace casi un mileno, hubo una concentración de todos los planetas alrededor del centro galáctico, o sea, a la altura de “El Camino de Santiago”, en que probablemente no estaba Plutón, aunque sí pudieron estar Neptuno y Urano, aún no conocidos por la astronomía de aquellos días, y tampoco dentro de los clásicos dioses que forman parte del ritual de las semanas, pues hasta esos momentos nunca se supo que asumieran tales calificativos otros mensajeros de fuera de éste mundo aparte del mayor de todos: Saturno, o Cronos según los griegos.
Previamente, en el año 33, aproximadamente, ocurrió otra concentración, pero no del lado del centro galáctico —de donde mana la mayor cantidad de energía que recibimos y cuyas radiaciones comprenden desde rayos ultravioletas hasta rayos gamma— sino del lado opuesto, del lado de las tinieblas, o sea, del lado contrario a la fuente de luz verdadera.
En estos días se acaba de gestar de nuevo una concentración en la parte del centro galáctico, o sea, como en el lado contrario de la balanza a aquél en el cual se concentraron en el año 33, siendo Mercurio el último planeta en entrar, hecho que ocurrió el 3 de octubre pasado, y que dio lugar a una situación que permanecerá hasta el 19 de enero del 2011, fecha el la cual el planeta Júpiter —también llamado Zeus, o THEOS, dentro del altar de los dioses de los griegos— saldrá de la constelación de Acuario.
Esta concentración afecta a la región entre Grecia y las zonas equinocciales de América, y marca un cambio de magnitudes cósmicas como el que se dio a principios de esta era, o aún mayores, como se espera, y todo esto comenzó a partir del 3 de octubre de 2010, delante de sus ojos,.. y es tan solo el comienzo.
Por al principio escribí que quizás este fuese mi último comentario, pues con la presencia de Urano en la constelación de Acuario en movimiento directo, cosa que ocurrirá en diciembre 07, es muy difícil para mí hacer algún razonamiento lógico, pero posiblemente los judíos sean afectados y, por supuesto, las otras religiones que sigan a los judíos.
Lo que vaya a ocurrir después dependerá de Neptuno, que entrará en Acuario pasado el 23 de enero, o sea, 12 años después, que vienen a ser 24 tiempos contando a partir de cuando, desde el Empíreo, El Supremo Autor infundió un PNEUMA AGION a este pueblo.
Al tomar textualmente del himno nacional de los venezolanos, lo hago para recalcar que ese pueblo al que se menciona es el de de Caracas.
Vicencio Díaz
