[*IBM}– Anécdotas y personajes: Jesús Alonso, un personaje de leyenda / Juan Fermín Dorta

Juan Fermín Dorta

Sé que os voy a sorprender, pero ahí va mi leyenda (“Rimas y leyendas”- Gustavo Adolfo Bécquer)

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Jesús Alonso, un personaje de leyenda

Jesús Alonso Bueno

Hubo un personaje en IBM que fue conocido por sus éxitos y por la forma relampagueante en que, ante una duda, veía la solución.

“Eso va por aquí”, decía, y acertaba; era expedito. Gracias a Dios que no le dio por el mal porque hubiera sido terrible; siempre tenía la chispa prendida. Para mí que el tío no descansaba, ni durmiendo. Y aquí viene una anécdota que lo retrata.

Hubo un grupito de IBMistas a quienes les dio por las motos y, como era de suponer, Jesús se metió en el rollo. Imagínense: ruido, velocidad, peligro, adelantar, saltar montículos, el polvo, mucho polvo, los gritos de moto a moto, el clímax,… gasolina extra para el personaje.

Cuentan que, en una de esas excursiones en moto, el prota vio un promontorio y, sin aviso ni protesto, aceleró a fondo y se lanzó como un tiro… estimando que del otro lado del montículo la altura sería la misma. Pero, ¡qué va!, había un talud.

Dicen que el hombre voló y se clavó de cabeza en la tierra, dejando marcado el casco en el barro. Fueron a auxiliarlo y estaba desmayado. “Chato, dale un boca a boca”, dijo uno. Pero el fallido, con un hilillo de voz, dijo: “¡NO!, prefiero a Fernando”.

«El Chato», su jefe, buscó un coñac, y cuando, después de levantarle la cabeza, intentó darle un sorbo, el resucitado, con voz entrecortada, dijo “¿De qué marca es este brandy?”. Ése era el personaje.

Otra vez, almorzando en un restaurante macrobiótico en La Florida, en su sopa afloró una chiripa. El personaje llamó al dueño, un pomposo austríaco, y le dijo:

No le reclamo por el insecto sino porque esto es proteína y me saldría de la dieta.

Con la cuchara puso al animalito en el borde del plato y siguió comiendo la sopa, ante el asco de los que le acompañábamos.

¡Díganme, el malvado de Fernando simulando las mediciones que Jesús tenía que hacer de la densidad, el API pues, de cada stronzone que expelía! Su estilo de vida macrobiótico así se lo imponía.

El hombrecito tenía una convicción a prueba de bombas.

En esa época había mucho tránsito por Sabana Grande, y una tarde nos dijo “Vamos para allá a echarnos una lisa”. Le argumentamos que sería imposible estacionar, pero insistió “Vamos, y ustedes verán”.

Justo al llegar al Gran Café, un carro se fue y Jesús estacionó. No nos dijo nada, sólo nos miró por encima del hombro mientras metía el freno de mano.

Hermanos, ¡les juro que ese hombre era mago! Pero, gracias a Dios, él no lo sabía. Era una mezcla de convencimiento, de autoestima, de no pensar en las consecuencias, de no ver para adelante,…

Díganme ustedes si ese tío hubiera estudiado metafísica, parapsicología o cosas por el estilo, ¡¡bueno, pues!! Era una especie de Merlín con un toque de Atila, con el mismo toque rápido usado para la pimienta, pero la negra.

Ojo, les recomiendo leerse el libro “La gerencia según Atila” por lo que este comentario no es nada despectivo.

Por esa época ya había yo comenzado mis pinitos en esos conocimientos, y hoy —créanme— estoy seguro de que él habría sido un «arretxísimo» gurú (vean el detallazo de evitar la palabra vulgar, escribiéndola en euskera).

Fui su profesor en la Universidad Católica, fui su compañero de trabajo, fue mi jefe en IBM, y hoy me culpo por no haberlo comprendido en su momento y faltarle al respeto llamándole JESÚS ALONSO “el BUENO… DE APELLIDO”, como le decía yo, con un poco —bastante— de mala leche.

JESÚS: QUE TENGAS MUCHA SALUD, QUE DIOS PROLONGUE NUESTRAS VIDAS, Y QUE NOS VEAMOS EN OTRA OCASIÓN QUE NO SEA COMO AQUÉLLA EN QUE ME ABRAZASTE DÁNDOME EL PÉSAME POR LA MUERTE DE MI HIJO

Te quiere y te respeta, JUAN FERMÍN.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: 60 – Los Pérez Galdós

Los licenciados en leyes Manuel y Miguel, tíos carnales del fecundo y universal novelista canario que lleva este apellido en Europa, se distinguieron igualmente por su saber, honradez y nunca desmentida probidad, lo mismo en la ciudad de La Habana que en las de Cienfuegos y Trinidad, donde ejercieron durante muchos anos su delicada profesión.

[*FP}– Orgullo de padre: A la venta otro libro ilustrado por mi hija Alicia

Este 28/09/2010 la editorial Random House, una de las mayores del mundo, pondrá a la venta en USA «ABC, BABY ME!», un libro para niños de hasta 3 años escrito por Susan B. Katz e ilustrado por mi hija Alicia, según se explica en este anuncio:

Un press release que hace elogios de Alicia,… para orgullo de su padre. 🙂

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[*Otros}– Primer aniversario del Gran Telescopio Canarias (Grantecán)

07/09/2010

El Gran Telescopio Canarias (Grantecán), ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, ha cumplido su primer año con la incorporación de su segundo instrumento científico, CanariCam, que será el ojo que buscará la formación de estrellas y de planetas.

El CanariCam implementará la capacidad del Gran Telescopio Canarias para la observación infrarroja en el mayor telescopio segmentado del mundo, un rango que es invisible para el ojo humano, informó el martes el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Grantecán

Con el CanariCam se podrán estudiar los campos magnéticos y las características de los granos de polvo a partir de los que se forman las estrellas.

El Grantecán se inauguró el 24 de julio de 2009 y se trata del mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, con un espejo primario de 10,4 metros de diámetro y con la tecnología más puntera de la astrofísica moderna.

El IAC (Instituto de Astrofísica de Canarias) señala que este instrumento se ha convertido en el trampolín para algunas d e las empresas españolas que lo construyeron y que ahora son proveedoras de esta tecnología para otros grandes proyectos.

Además, la Organización Europea para la Investigación Europea en el Hemisferio Austral (ESO) utiliza el Grantecán como banco de pruebas técnicas para el megatelescopio de 40 metros que piensa construir en Chile.

Tecnología puntera

Entre los hallazgos del Grantecán se encuentra el logro de elaborar un nuevo sistema de detección de planetas fuera del Sistema Solar, observar exóticas estrellas de neutrones, descubrir qué fenómenos hacen despertar a los cuásares o hacer interesantes seguimientos a asteroides, etc.

Grantecán es un gran prototipo, ya que muchos de sus elementos técnicos son únicos y han sido diseñados y fabricados para él dado que para este tipo de máquinas científicas no hay piezas fabricadas en serie ni soluciones anteriores que sirvan, por lo que es un reto técnico constante.

Como otras grandes instalaciones científicas como el LHC o el telescopio espacial Hubble, ha generado muchos problemas en este primer año de vida.

Por ello, durante los primeros meses tras su inauguración, el Grantecán ha tenido que dedicar el 50% de su tiempo sólo a ajustes técnicos, y en la actualidad continúa destinando un 20% de su tiempo a estos quehaceres.

Algunos de estos problemas han venido por ajustes en el instrumento de primera luz de Grantecán, Osiris, en su mayor parte ya solventados, y con la compuerta de observación de la cúpula que tiene dificultades en el sistema de apertura y cierre.

El Mundo

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[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Pedro Agustín Estévez Ugarte

Este ilustre hijo de las Canarias fue Obispo de Yucatán durante un largo periodo de más de treinta años, donde, por sus virtudes y vastos conocimientos, se hizo acreedor a la estimación general de los yucatecos, y donde, a pesar del transcurso del tiempo, la Iglesia Catedral y el honrado vecindario celebran anualmente honras fúnebres en memoria del dignísimo prelado.

El Sr. Estévez nació en la Villa de La Orotava (Tenerife), y falleció en la capital de México en 1829.

Le sucedió el ilustrísimo José María Guerra, discípulo muy apreciable del obispo canario e hijo de nuestro paisano Guerra, gobernador militar y político que fue durante muchos años del referido Estado de Yucatán.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hdez. y Castillo: Reina de mi pensamiento

REINA DE MI PENSAMIENTO

                                                Ritmos juveniles.

I

Cuando el alba en sus célicos fulgores
del Sol anuncia su primer destello,
extático lo admiro entre lo bello,
henchido de alegría en tus amores.

Te admiro y te idolatro: tus primores
graban en mi alma el indeleble sello
del amor que te ofrezco, en prueba de ello,
dichoso al ofrendarte mis loores.

Afecto que te rinde el corazón
que late a impulsos del cariño ardiente,
e inspira esta pobrísima canción
a quien te adora con amor ferviente:
te llama en su ideal bello portento,
por la hermosura y superior talento.

II

El flamígero rey, que el mundo admira,
su luz destella desde la alta esfera,
y esparce por la Tierra en su carrera,
y el Orbe en torno de sus rayos gira.

Celeste luminar que al vate inspira,
cual la bella y sonriente primavera;
es grandeza que admiro, por doquiera
y no puede cantar mi tosca lira.

Si contemplo tu angélico semblante
y escucho tus acentos que enajenan,
las horas se me antojan un instante,
los días, nada, las semanas vuelan;
porque hallo del amor la pura esencia,
al buscar de lo bello la excelencia.

III

Esconde el Sol su luz brillante y pura;
la noche extiende su enlutado velo,
y el ave silenciosa, en raudo vuelo,
ocúltase del monte en la espesura.

Mayestática Diana su hermosura
asoma entre arreboles en el cielo,
y en las aguas que bullen en el suelo,
retrátase el espacio sin mesura.

El firmamento, el mundo… lo que eleva
a grande altura el pensamiento humano,
al poeta inspira, mas al sabio lleva
a investigar el intrincado arcano.
Aquel se inspira, el otro estudia atento…
y ocupas sola tú mi pensamiento.

[*IBM}– Comienzos del TP en Venezuela / Leonardo Masina

Leonardo Masina

A veces el masoquismo humano no tiene límites, y aquí va un buen ejemplo.

Resulta que leyendo en este blog los artículos sobre Fernando Lacoste y su Paquete en Línea para Bancos, caí en cuenta de que, visto lo fácil y simple que es hoy en día enchufar un PC a un router ADSL y milagrosamente eso arranca, para mí aquélla era todavía la edad de los “tambores” (tam-tam), y señales de humo, y me entró la curiosidad de averiguar como empezó el teleproceso (TP) en IBM de Venezuela.

Preguntando, y visto lo poco que he logrado averiguar, Carlos Padrón me sugirió que escribiera algo a ver si alguien más picaba el anzuelo y soltaba prenda de lo que sabía y cuáles habían sido sus experiencias “prehistóricas” en TP.

Como de costumbre, caí por inocente y aquí me tienen.

Por eso he escrito este post como una dedicatoria y un “recuerdo al mérito” a todos esos pobres “masoquistas sufridores” (vendedores, analista y técnicos) que, con la poca o nula ayuda y herramientas disponibles, tuvieron que hacerse camino a machetazo limpio en la jungla telefónica para, contra viento y marea, poder abrir una brecha y hacer posible que el TP llegase a ser una realidad en Venezuela; una realidad de la cual yo, años después, pude aprovecharme consiguiendo ya un camino hecho.

Trataré de utilizar un lenguaje lo menos técnico posible para que pueda ser lo más comprensible, aunque estoy seguro de que meteré la pata, pero estoy disponible para aclarar dudas.

Mi experiencia real en TP fue ya a partir de 1975. Antes sabía que existía pero, como no me atañía, tampoco me importaba mucho, sobre todo porque en el Departamento Técnico de IBM de Venezuela estábamos divididos por sectores o áreas, así que había un Field Manager (Gerente de campo) que se encargaba de todas las instalaciones TP, como los había de UR (Unit Record) que eran las perforadoras y todo eso, y los de Sistemas.

Al yo estar en un grupo de Sistemas, con Uwe Petersen (“Bandido Pirata P. era una de sus formas de llamar a uno) aunque se atendía en parte también UR, de TP no sabíamos nada, pero yo veía, sobre todo cuando estábamos todos los CE (Customer engineer) en Capriles, los líos que se traían los pobres técnicos de TP, ya que esas líneas o terminales debían de ser irrompibles, porque la frase más común que se escuchaba era “Se ha caído la línea” o “Se ha caído el terminal”. Además de que tenían que volar como un cohete porque el Banco tal o cual se había caído el polling.

Recuerdo especialmente a Antonio Lalaguna, con quien luego llegué a trabajar y me fue de muchísima ayuda por su previa experiencia, y desde aquí aprovecho para agradecérselo nuevamente, y a Antonio Gatti, que recuerdo que era el especialista en TP en el Grupo de Soporte, pero cuyo rastro he perdido.

Lo que aprendí y me enseñaron es que, desde sus comienzos, el TP tuvo que acoplarse o adaptarse a una tecnología ya existente, que eran las líneas telefónicas de voz analógicas, mientras que las computadoras y terminales trabajaban de modo digital.

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Inicialmente —o, por lo menos, así me lo me explicaron— el terminal era prácticamente una máquina de escribir o teletipo, y cada vez que se presionaba una tecla la codificación de esa tecla era enviada, a la espera de que la siguiente tecla fuese presionada, y así, hasta terminar el texto a enviar.

Con esta tecnología se trabajaba a la “astronómica” velocidad de 50 a 134.5 baudios (bauds), que así se llamaba lo que hoy se define como “bps”.

Ese protocolo, que imagino no habrá sido el primero pero sí el primero que conocí, se denominaba Start-Stop y se caracterizaba por tener dos estados:

Start-stop

El de Marca (M) o el de Espacio (S). El tiempo que el terminal estaba sin enviar nada se denominaba Idle (I).

La línea estaba normalmente en estado (M), y en cuanto se presionaba una tecla, el terminal automáticamente enviaba el bit de Start (St), los bits correspondiente al caracter y el bit de paridad (C), terminando la operación con un bit de Stop (Sp). Luego volvía a ponerse en espera hasta recibir el siguiente caracter o comando.

Otro problema era que las computadoras o terminales trabajaban con “palabras”, o sea, con una secuencia de bits, que hoy denominaríamos ASCII – BCD – EBCDIC, que podía variar de 5 a 8 bits en paralelo, mientras que en la línea telefónica, al ser de dos hilos, había que serializar los bits, o sea, ponerlos en secuencia de uno en uno para poder enviarlos o transmitirlos.

Línea telefónica

Otro problema existente era que una onda cuadrada —y aquí no entro en explicaciones de física del por qué— no se puede transmitir directamente por una línea telefónica, por tanto hacía falta un adaptador o convertidor que se llamaba módem por su función de modular-demodular, que lo que hacía era recibir unos datos en forma de onda cuadrada, modularlos en una onda sinusoidal analógica, transmitirlos por la línea telefónica al módem que estaba en la otra estación, y, cuando éste recibía la señal analógica, la demodulaba y la reconvertía de nuevo en una señal de onda cuadrada para enviársela al equipo receptor.

El primer módem que conocí fue el 3976, que era asíncrono en modulación de amplitud o ASK (como las radio en AM para simplificarlo), y del tamaño de un PC de hoy.

La modulación de amplitud consistía en enviar una onda sinusoidal en una determinada frecuencia: a una amplitud si era un 0, o a otra si era un 1.

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Un par de ejemplos de Señales de Modulación de Amplitud.

La siguiente evolución del TP creo que fue la utilización del buffer de almacenamiento, o sea, que los datos a enviar se guardaban en una memoria temporal y, una vez listos, al ordenar el envío todo el paquete de datos se iba trasmitiendo secuencialmente, ahorrando así tiempo de transmisión.

La introducción del buffer supuso también otro método de verificación o control de los datos, que llamábamos CRC, que prácticamente era una sumatoria de todos los bits que se enviaba al final de la transmisión, y la estación receptora la recalculaba y comparaba si el CRC enviado y recibido eran iguales, y, de serlo, daba por válida la operación.

Pero al tratarse de comunicaciones entre dos estaciones diferentes hay que establecer un diálogo. La estación que envía necesita saber si el o los datos enviados son correctos para, si lo son, seguir enviando más.

Por ese motivo, y sin querer detallar un protocolo de transmisión específico, vamos a decir que la estación receptora, al recibir y validar los datos puede contestar con un YAK (reconocimiento positivo) a la estación que ha enviado, o con un NAK (reconocimiento negativo).

Un ejemplo podría ser el siguiente:

Data AK

En el ejemplo, los datos van fluyendo correctamente hasta que al enviar el Data 3 se produce un error que ocasiona una respuesta negativa.

Automáticamente la estación A vuelve a enviar Data 3 y luego, al recibir confirmación positiva, sigue con con Data 4, etc.

Hablando de los protocolos —que podríamos llamar tipos de transmisión—, hasta los años ’70 en IBM, que yo recuerde, existían el Asíncrono, el BSC o Síncrono Binario, y el SDLC.

Para ilustrar a qué correspondía cada uno, va aquí un ejemplo práctico:

protocolo

Por cada paquete de datos enviado, se enviaba el correspondiente Acknowledgement (AK).

Asíncrono buffer

Por cada paquete de datos enviado, se enviaba el Acknowledgement

Síncrono BSC

Por cada paquete de datos enviado, que era de mayor capacidad, se enviaba el correspondiente Acknowledgement (AK).

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A la recepción de una trama de envío, los paquetes eran numerados secuencialmente, y si uno de ellos había dado error, se notificaba cuál y la transmisión se reiniciaba a partir del que había dado el error.

En caso de no haber habido error, se contestaba con el Nº del siguiente paquete a recibir.

Aquí se podría hablar de transparent y otros términos o aplicaciones, pero terminaríamos enredándolo y prefiero dejarlo así.

En la época en que yo empecé, la clásica interfaz de conexión del TP era la que se denominaba RS-232, y era un conector de una forma un poco peculiar:

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que tenía una serie de líneas de control llamadas:

DTR:  Data Terminal Reddy

DSR:  Data Set Ready

RQS:  Request to Send

CTS:  Clear to Send

Tx:    Transmitted Data

Rx:    Received data

CD:   Carrier detect

RI:     Ring Indicator

Hasta aquí un poco de teoría, y no sigo con ella.

Antes de esto ha habido algo más, por supuesto. Ya en la época de los griegos y romanos las comunicaciones remotas se hacían con espejos, como en la Edad Media se hacían con banderas entre torre y torre, además de que los indios de América, con sus señales de humo y sus tambores, sabían comunicarse ya hace algunos siglos. Hasta no hace mucho, también los barcos, por lo menos los de guerra, se enviaban señales por medio de banderas o luces.

Luego hay un bache que desconozco totalmente, que fueron los comienzos del TP en Venezuela, e inmediatamente después es cuando ya empezó Fernando Lacoste con su aplicación bancaria y todo lo que eso desencadenó.

Hice algunas preguntas indagatorias y recibí algunas respuestas. Aquí van unas y otras.

Preguntas

  • Creo haber entendido que en Venezuela las petroleras fueron las pioneras en TP, ¿es cierto?
  • Recuerdo que “Tata” Baro, andaba por ahí con uno cajón del tamaño de una vieja pantalla, y decía que era un módem, y lo utilizaba para hacer pruebas de línea. ¿Que tamaño tenían los módems en los años 60s?
  • Un dato que me comentaron en mis comienzos era referente a la velocidad de transmisión (TP) de 134.5 bps. ¿Esa velocidad estaba basada en la velocidad del teclado de una máquina de escribir?
  • Me suena familiar haber escuchado a Tata Baro y Barriga hablar de la 357, y luego a otros de la 1030 y 1050. Yo no las conocí pero, aparentemente, eran terminales. Vi los terminales bancarios 1060, e imagino que trabajarían inicialmente a 134.5 baudios, o sea sin buffer.
  • Sé que en aquella época se utilizaba mucho el término Start-Stop —que luego nosotros llamábamos “Asíncrono” y era porque cada carácter era transmitido individualmente empezando siempre por un start, seguido de los bits del carácter y terminando con un stop, y así sucesivamente— hasta que llegaron los primeros terminales con buffer que almacenaban los datos y al dar enter se enviaba todo el paquete, permitiendo aumentar la velocidad de transmisión.

Respuestas

Fernando Lacoste le contestó a Carlos Padrón lo siguiente, referente a mis preguntas:

  • El primer terminal dentro de la nomenclatura de teleproceso fue la 1050, que yo estudie en Endicott, pues yo era el encargado del "teleproceso" (nombre patentado por IBM).
  • El módem de entonces era un cajoncito de aprox. unos 15x40x50 cm.
  • La terminología de las velocidades de transmisión no era todavía en bits sino en baudios, usada en telegrafía.

También he recibido esta respuesta de Alfredo Carvallo, que espero no se moleste si la publico:

  • «Es poco lo que puedo contestar a tus preguntas. No, las petroleras no fueron pioneras en esto, sus operaciones para la época no lo requerían. Sin embargo, usaron algunos terminales prácticamente como pruebas y no por mucho tiempo. Creole, la primera, usó la Data Transceiver, que fue una máquina perforadora que leía tarjetas y trasmitía la información a otra Data Transceiver, o sea, que reproducía tarjetas de de una a otra, y fue algo de corta duración. Ramón López trabajó con esta máquina.
  • La Shell instaló una /360-20 como unidad de TP para comunicarse con Maracaibo, y eso fue también de corta duración.
  • Los terminales 1030, 1050 etc. fueron usados más que todo por los Bancos en los años 70s. La velocidad de 134,5 bps se usaba porque era la velocidad estándar de los teletipos.
  • Lo que Baro usaba era un Line Tester, una maleta con una unidad capaz de enviar y recibir señales no datos.
  • Los módems eran bastante grandes, y tú los llegaste a conocer pues su usaron hasta con las /370s. Fueron de 600/1.200 y luego 2.400/4.800 bps. Algo más adelante aparecieron los módems integrados.

Y Ramón López me contestó así:

  • El primer sistema de Teleproceso de América Latina lo instalé yo en la Creole, para comunicación entre Quiriquire y Caracas, en el año 1958. Fue una 066-068 Data Transceiver que transmitía tarjetas perforadas, y usábamos una línea del sistema de microondas de la Creole.
  • Los módems no eran de IBM, pues en USA la compañía de teléfonos no permitía conectarse a sus líneas si no era con sus propios módems.
  • Las líneas del módem y las secuencias eran:
    • Data set ready
    • Request to send
    • Clear to send
    • Send data
    • Receive data
    • Etc.
  • Teníamos un aparato que intercalábamos en la línea telefónica para detectar y analizar las fallas. Se llamaba el Trend Tester y era una maleta.
  • Otro dato. Cuando había que transmitir a 2.400 bps o más (bits, no bytes) por una línea muerta (dedicada), había que ecualizar la línea, o sea, poner ciertos inductores y condensadores,… y hoy por la línea vulgar te meten el ADSL con un montón de megas.

Y hasta aquí lo que por ahora me han comentado Fernando, Alfredo y Ramón, a los cuales les agradezco muchísimo sus aclaraciones.

Bueno, yo, como caí por inocente, empecé el tema y ahora a ver si alguien quiere colaborar aclarando, sobre todo, esa época “oscura” hasta llegar a la de Fernando que, por supuesto, es bienvenido dándome sus opiniones, como también serán bienvenidas las de todo el que tenga experiencias y anécdotas previas y posteriores.

Empiezo ya con un par de anécdotas.

Línea dedicada

Cuando La Vivienda E.A.P comenzó en el edificio de Plaza Candelaria (Caracas), teníamos muchísimos problemas con las líneas ya que, aunque fuesen líneas muertas (dedicadas), había muchos errores, y recuerdo que una vez Antonio Lalaguna me sugirió poner una grabadora de casete en alguna de las líneas que daba más errores. Asi lo ahice y luego al reproducir el casete, se escuchaban conversaciones telefónicas. ¡Vaya calidad de línea telefónica dedicada!

CANTV y la limpieza de líneas

Ante esto, Antonio Lalaguna me sugirió que llamara a una persona de CANTV para que revisara el problema. Así lo hice y, muy colaboradora, esa persona me dijo que esa misma noche limpiarían las líneas.

A la mañana siguiente, a primera hora, me llamaron de La Vivienda porque olía a cable quemado.

Llegué al cliente y, en efecto, había un olor tremendo a cable quemado. Verificando me di cuenta de que el olor venía del rack de módems, y al revisarlo encontré que todos los transformadores estaban quemados.

Llamé a CANTV para saber qué podía haber pasado, y me dijeron que habían limpiado las líneas. Cuando les pregunté cómo lo habían hecho, cándidamente me contestaron que le habían aplicado 120 voltios a cada una de ellas.

Por supuesto, una vez cambiadas todas las tarjetas quemadas no hubo más interferencias.

Eso sí, recuerdo que después me comentaron que los operadores de una camioneta de CANTV estuvieron por un par de días trabajando en el edificio, creo que algún que otro teléfono habrá quedado frito también.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: José Alonso y Delgado

He aquí otra de las figuras mas simpáticas e importantes entre la pléyade de canarios distinguidos que, lejos de la patria, han conquistado un nombre esclarecido y ornado de inmarcesibles lauros las páginas de nuestra historia.

Nació este ilustre paisano en la ciudad de La Laguna, Tenerife, desde donde pasó, contando aún pocos años de edad, a Cuba, teatro de su actividad, de su talento, de su grandeza, de sus desgracias y de sus crueles y amargos desengaños.

Dedicado casi desde niño al magisterio, fue elegido en 1843 para desempeñar la directiva de las escuelas lancasterianas de ambos sexos que en el pueblo de Regla sostenía la Junta de Fomento, habiendo merecido de este respetable cuerpo y del público en general la mayor aceptación y repetidos aplausos por los buenos resultados que siempre se obtuvieron, hasta que en 1857, habiéndose dado a estos establecimientos una forma distinta, no convino a sus convicciones continuar en la citada dirección.

Desde esta fecha, y con el nombre de Colegio de San Francisco de Asís, fundó en Regla este plantel de educación, a cuyos exámenes (16 de diciembre de 1859) asistieron el general Serrano (que con sus propias manos premió con diploma de primera clase y con medalla de oro a 17 alumnos, y con el mismo diploma y medalla de plata a 31); el obispo diocesano D. Antonio Zambrana, rector de la Universidad Literaria; el secretario del Gobierno Superior; varios regidores, profesores y personas distinguidas de ambos sexos, en tan crecido número que llenaban por completo aquel local.

El buen éxito obtenido, y las felicitaciones de respetables autoridades y otras personas inteligentes y entusiastas despertaron en Alonso Delgado una verdadera vocación, e hicieron nacer en su ánimo un pensamiento que después se convirtió en el anhelo constante e invariable de toda su vida.

Los colegios de esta Isla, faltos de local ad hoc y de condiciones de existencias propias, han sido la creación transitoria y fugaz de la iniciativa de sus directores, estando ligada hasta tal punto la existencia del uno a la del otro, que cuando desaparecía de la escena el creador, no tardaba en seguirle de cerca su obra.

Este convencimiento le hizo pensar en la creación de un colegio semejante a los que, en Europa y América, han alcanzado la importancia de instituciones públicas y permanentes.

Su idea fija fue plantear una que, por sus condiciones y recursos de todo género estuviera a la altura que reclamaban ya la riqueza y cultura de una capital como La Habana, para hacer de ella a su muerte un legado provechoso al país en que ha pasado la mayor y mejor parte de su vida, y bajo condiciones beneficiosas para niños huérfanos o destituidos de recursos

Y lleno de fe y ardimiento en la realización de su constante idea, resolvió trasladar el colegio desde Regla a un punto en el que pudiera darle mayor desarrollo, habiendo escogido al efecto a loma de Madrazo a donde lo trasladó en 1862.

Y cuando, una vez vencidas las dificultades, oposiciones y obstáculos que se levantan al paso de ciertas empresas, el colegio entraba en una marcha normal y próspera, una manga de viento y agua (04 de abril de 1864) voló los techos y destruyó gran parte de los dos extensos edificios que lo componían, completando la obra de destrucción comenzada por el viento la copiosa lluvia que sobrevino e inutilizó el abundante y escogido material de enseñanza que constituía una fortuna.

Mas no por este revés quebrantose la voluntad de Alonso Delgado, pues lleno de fe en su propósito, lanzose de nuevo tras otro local que reuniese las condiciones adecuadas para su plan preconcebido, encontrando uno en la calle del Ayuntamiento (Cerro) que escasamente las llenaba.

Pocos esfuerzos de imaginación se necesitan para apreciar el número y la magnitud de las dificultades que de nuevo tuvo que vencer, pero el colegio surgió también de nuevo y con el las esperanzas en el corazón del filántropo lagunero.

El colegio ocupaba toda una manzana, y en él se hospedaban más de 500 personas. Un mundo en pequeño.

A la mesa se sentaban 400 y pico de pupilos y 22 profesores y ayudantes; allí había una capilla con privilegio hasta para bautizar y casar; un telégrafo eléctrico ponía en comunicación todas las clases con el despacho del director; allí se hacían estudios de primera y segunda enseñanza, con validez académica; y en su aula magna, adornada regiamente, podían y se tomaban grados de bachiller.

Entre los adornos de este elegante salón figuraban los retratos de las autoridades y de los hombres que más habían trabajado por el desarrollo de la ilustración en el país. Aquella galería importó más de $6.000.

Dicho colegio tenia espléndidos gabinetes de Física, Química e Historia Natural; tenia litografía, imprenta y fotografía; en él se publicaba un periódico; allí había gimnasio, y picadero con más de 20 caballos propios; sala de esgrima, biblioteca y salón de pinturas; había huerta, jardín y baños; el alumbrado del colegio pasaba de ochenta luces; tenía cuatro encendedores y otros tantos serenos armados de lanza y farol; poseía un ómnibus (guagua) para conducir desde la estación a los alumnos y profesores; también tenía quitrines y caleseros, y magnificas parejas.

La despensa era un almacén; la cocina una fragua; se consumían tres arrobas diarias de arroz y tres de carne; la cafetera, hecha ad hoc, contenía como 400 tazas; había capellán, médico, administrador, mayordomo, enfermero, hortelano y despensero; cuatro cocineros y dos marmitones; los sirvientes pasaban de veinticinco; el pan y las galletas se traían por canastas; el carbón por carretones; y de aquella casa salían diariamente diez cantinas que se repartían, gratis, entre varias familias pobres; 70 niños recibían gratuitamente educación, vestido y alimento; más de $30 respondían diariamente a las esquelitas que recibía el director, y alguna vez, más de una gruesa suma salvó de un compromiso a un afligido padre de familia.

El huracán ocurrido en octubre de 1865 puso otra vez a dura prueba el sufrimiento de nuestro benemérito paisano. Destruyó todo el frente principal, causando no pocos desperfectos en el resto del edificio y en todo el mobiliario de la casa, especialmente en los gabinetes de Física, Química y Biblioteca.

Reparáronse los desastres del huracán, y las tareas literarias continuaron no sin que antes Delgado contrajese grandes compromisos, aunque no superiores a sus fuerzas.

Mas el Destino, siempre adverso, le tenía deparado para el porvenir dos nuevos martirios: la peste y la guerra. El cólera del 67-68, difundiendo la alarma consiguiente, le alejó a los alumnos, y la insurrección (octubre del 68) trajo la dispersión de las familias. Y, para complemento de la fatalidad que persiguió a este atleta de la enseñanza, los temporales del 7 y 18 de octubre de 1870 dejaron al edificio en un estado poco menos que ruinoso.

No obstante, por espacio de doce años más, Alonso Delgado, en medio de los mayores trastornos y a fuerza de sacrificios personales y pecuniarios, quiso sostener su colegio, hasta que en 1880 hubo de cerrar para siempre sus puertas, separándose del magisterio al cabo de cuarenta y cinco años de servicios a la causa de la enseñanza. Y como recompensa a tan larga labor y tantos sufrimientos, cúpole el único y dulce consuelo de contemplar a tan crecido número de sus discípulos desempeñando, en toda la Isla y fuera de ella, cargos distinguidos de abogados, magistrados, médicos, catedráticos, profesores, oficinistas, comerciantes, mecánicos, etc., siendo por su inteligencia, ilustración y honradez, gloria de la sociedad y honra de la patria.

Jamás dobló su frente al poderoso. Hombre de arraigadas convicciones, amó y continuo amando la libertad, y, ante la majestad de aquella frente ennoblecida por el talento, el saber y la virtud, en presencia del venerable anciano en cuya centellante mirada se descubría el hervidero de un cerebro gigante y fecundo, ante el poder de su palabra templada al fuego de una larga y sabia experiencia, siéntese el alma transportada lejos, muy lejos de este mundo de miserias donde suele pagarse tanta honradez, tanta sabiduría, tanto valor, tanta abnegación, tanta caridad, tanto amor al prójimo, con el más frío y criminal olvido, y la más negra ingratitud.

Ese anciano isleño que tanto bien prodigara, que a los 67 años de edad se vio solo y pobre, condimentaba con sus propias manos un plato de sopa en las soledades del edificio en ruinas de su colegio, en otro tiempo albergue de tanta grandeza.

Nosotros tuvimos el honor de oír de sus labios estas palabras en los últimos días de su vida: «Son tantos y tan grandes los desengaños que guardo, y tantos los reveses que he sufrido, que ya no tengo ni creencias políticas, ni creencias sociales, ni creencias religiosas; sólo aspiro a terminar los pocos días que me quedan de vida, en este rincón, entre cuyas ruinas quisiera hallar mi humilde tumba».

El 02 de noviembre el noble y generoso hijo de las Canarias cerró para siempre sus ojos en Ta tierra volando su espíritu hacia los infinitos espacios.

He aquí cómo La Revista de Canarias daba cuenta a sus lectores de aquel suceso:

«A las siete de la noche del lunes tres del actual, cuando las campanas de los templos católicos doblaban por el eterno descanso de los fieles difuntos, cerró para siempre los ojos el insigne canario, cuyo preclaro nombre sirve de honroso epígrafe a estos renglones. Y el martes cuatro, después de que el Sol hubo transpuesto el horizonte, hundiéndose en el ocaso, bajaban al seno de modesta tumba los tristes despojos de aquel grande hombre que, en vida, llenaba por completo la historia de una existencia todo honradez, virtud, talento, saber, trabajo, constancia, abnegación y consecuencia inconmovible en sus profundas y sanas convicciones. En el mundo de los vivos, luto; en la ciudad de los muertos, un cielo que pliega sus brillantes galas, para sepultarse en las densas tinieblas de la noche. ¿Existe acaso alguna misteriosa relación entre el ser y el no ser, cuando una gran figura humana se sepulta en las entrañas de la Tierra?

Lejos de su patria, huérfano del tierno afecto de la familia, solitario en las ruinas del vasto edificio que un tiempo fuera augusto templo de Minerva, adonde la juventud cubana —hoy legítima gloria de este infortunado país— acudía a recibir el alimento intelectual, y donde bajo el manto de la caridad hallaron calor y abrigo multitud de infelices,…

José Alonso y Delgado hubiera traspasado los umbrales de la eternidad sin que su lecho de muerte se viera ungido por una sola lágrima, ese bálsamo del corazón, ese rocío celestial que dulcifica y refresca el espíritu en los angustiosos momentos de la agonía… a no ser por dos huérfanos a quienes el filántropo lagunero prohijara, colocándolos bajo su amparo y protección, a una edad en que apenas podían articular una sílaba hasta el día en que la muerte vino a separarlo de ellos.

Varios de sus discípulos —y, en primer lugar, el Dr. Raimundo Cabrera— prodigaron al enfermo todo género de cuidados y atenciones, y tributaron al muerto homenajes dignos de su en otro tiempo alta representación social… mas aquella lujosa capilla, aquel sarcófago metálico de gran costo, aquellos plateados blandones, alegóricas y fúnebres alfombras, sí señalaban elocuentemente que el hombre que tanto bien hiciera en esta Tierra, no había muerto en brazos de un pueblo ingrato; un algo así como la imagen vaga de la patria llorosa flotaba en la atmósfera de aquel recinto, tal vez por la soledad relativa en que yacía el cadáver de un hijo esclarecido… aserto que en parte comprueba el hecho de ser sólo dos las coronas depositadas sobre su féretro, cuando doscientas no hubieran bastado para señalar los servicios prestados a su segunda patria. Y de estas dos coronas, la una fue dedicada por los inconsolables huérfanos, la otra por la Asociación Canaria; es decir, por dos amores inextinguibles: el amor filial y el de la patria.

Y si allá, en la capilla, la soledad a que nos referimos antes se hizo hasta cierto punto notable, no lo fue menos en el solemne acto de la inhumación del cadáver, acto que sólo presenció un reducido número de concurrentes, por más que la mayoría fuese compuesta de personas de valer y sabiduría, oyéndose sólo la voz de un canario que diese al ilustre muerto el eterno adiós de la despedida. Esto es, ¡siempre el eco de la patria ausente, salvando las distancias y la indiferencia de los hombres!».