[*IBM}– Anécdotas y personajes: Jesús Alonso, un personaje de leyenda / Juan Fermín Dorta

Juan Fermín Dorta

Sé que os voy a sorprender, pero ahí va mi leyenda (“Rimas y leyendas”- Gustavo Adolfo Bécquer)

***

Jesús Alonso, un personaje de leyenda

Jesús Alonso Bueno

Hubo un personaje en IBM que fue conocido por sus éxitos y por la forma relampagueante en que, ante una duda, veía la solución.

“Eso va por aquí”, decía, y acertaba; era expedito. Gracias a Dios que no le dio por el mal porque hubiera sido terrible; siempre tenía la chispa prendida. Para mí que el tío no descansaba, ni durmiendo. Y aquí viene una anécdota que lo retrata.

Hubo un grupito de IBMistas a quienes les dio por las motos y, como era de suponer, Jesús se metió en el rollo. Imagínense: ruido, velocidad, peligro, adelantar, saltar montículos, el polvo, mucho polvo, los gritos de moto a moto, el clímax,… gasolina extra para el personaje.

Cuentan que, en una de esas excursiones en moto, el prota vio un promontorio y, sin aviso ni protesto, aceleró a fondo y se lanzó como un tiro… estimando que del otro lado del montículo la altura sería la misma. Pero, ¡qué va!, había un talud.

Dicen que el hombre voló y se clavó de cabeza en la tierra, dejando marcado el casco en el barro. Fueron a auxiliarlo y estaba desmayado. “Chato, dale un boca a boca”, dijo uno. Pero el fallido, con un hilillo de voz, dijo: “¡NO!, prefiero a Fernando”.

“El Chato”, su jefe, buscó un coñac, y cuando, después de levantarle la cabeza, intentó darle un sorbo, el resucitado, con voz entrecortada, dijo “¿De qué marca es este brandy?”. Ése era el personaje.

Otra vez, almorzando en un restaurante macrobiótico en La Florida, en su sopa afloró una chiripa. El personaje llamó al dueño, un pomposo austríaco, y le dijo:

No le reclamo por el insecto sino porque esto es proteína y me saldría de la dieta.

Con la cuchara puso al animalito en el borde del plato y siguió comiendo la sopa, ante el asco de los que le acompañábamos.

¡Díganme, el malvado de Fernando simulando las mediciones que Jesús tenía que hacer de la densidad, el API pues, de cada stronzone que expelía! Su estilo de vida macrobiótico así se lo imponía.

El hombrecito tenía una convicción a prueba de bombas.

En esa época había mucho tránsito por Sabana Grande, y una tarde nos dijo “Vamos para allá a echarnos una lisa”. Le argumentamos que sería imposible estacionar, pero insistió “Vamos, y ustedes verán”.

Justo al llegar al Gran Café, un carro se fue y Jesús estacionó. No nos dijo nada, sólo nos miró por encima del hombro mientras metía el freno de mano.

Hermanos, ¡les juro que ese hombre era mago! Pero, gracias a Dios, él no lo sabía. Era una mezcla de convencimiento, de autoestima, de no pensar en las consecuencias, de no ver para adelante,…

Díganme ustedes si ese tío hubiera estudiado metafísica, parapsicología o cosas por el estilo, ¡¡bueno, pues!! Era una especie de Merlín con un toque de Atila, con el mismo toque rápido usado para la pimienta, pero la negra.

Ojo, les recomiendo leerse el libro “La gerencia según Atila” por lo que este comentario no es nada despectivo.

Por esa época ya había yo comenzado mis pinitos en esos conocimientos, y hoy —créanme— estoy seguro de que él habría sido un “arretxísimo” gurú (vean el detallazo de evitar la palabra vulgar, escribiéndola en euskera).

Fui su profesor en la Universidad Católica, fui su compañero de trabajo, fue mi jefe en IBM, y hoy me culpo por no haberlo comprendido en su momento y faltarle al respeto llamándole JESÚS ALONSO “el BUENO… DE APELLIDO”, como le decía yo, con un poco —bastante— de mala leche.

JESÚS: QUE TENGAS MUCHA SALUD, QUE DIOS PROLONGUE NUESTRAS VIDAS, Y QUE NOS VEAMOS EN OTRA OCASIÓN QUE NO SEA COMO AQUÉLLA EN QUE ME ABRAZASTE DÁNDOME EL PÉSAME POR LA MUERTE DE MI HIJO

Te quiere y te respeta, JUAN FERMÍN.

11 comentarios sobre “[*IBM}– Anécdotas y personajes: Jesús Alonso, un personaje de leyenda / Juan Fermín Dorta

  1. ¿QUIÉN NO HA DE RECORDAR A JESÚS ALONSO?

    EN CIERTA OCASIÓN ME DIJO UN CLIENTE DE IBM (SEGUROS CARACAS), QUE ALONSO ERA CAPAZ DE VENDERTE ALGO QUE NO NECESITABAS (¿¡!?).

    ABRAZOS, USTOA

  2. Hola, Juan Fermín. Debes escribir más a menudo.

    Saludos, Lisset

  3. ¡Vaya, vaya, vaya! Esto esáa empezando.

    Gracias, Carlos.

  4. Yo tuve la oportunidad de hacer una excursión al cerro Ávila con CHUCHÚ Alonso, o CARA’E NIÑO Alonso. Espero que estés muy bien. Te mando un cálido abrazo desde este frío SUR de Chile

    Aprovecho la Oportunidad para saludar además a Lisset Riera.

    Un beso desde la distancia.

  5. Sergio, me has dejado “foncundido”. Ese beso ¿es para Lisset, para Alonso o para los dos?

    Seguro que ellos se harán la misma pregunta, así que mejor te explicas. 🙂

  6. Don José Ustoa: estupenda tu anécdota de Jesús. Lo retrata de cuerpo entero.

    Quiero decirte que en este medio conocí a un elemento que le vendió a un cliente una segunda lectora de tarjetas perforadas sólo para acumular los puntos que le darían un club de ventas.

    Este personajo está hoy buscado por la DEA y, a su vez, por los capos que “tumbó”. Imagínate la calidad del personajo. ¡De la que nos escapamos los que le conocimos!

  7. Sergio: gracias a este poderoso blog de Don Carlos uno se entera de gente que un día cogió rumbo al Sur y yo fuí de los que les dijo que lo pensara.

    Hoy estás en un país con 3.0, si acaso, de inflación, respetado por sus hermanos y el mundo entero, serio,… y yo estoy en Venezuela.

    Abrazos

  8. Carlos, siempre he pretendido besar a las mujeres, aunque muchas se me escabulleron. Como decían Los Churumbeles de España en su canción EL BESO: “pero un beso de AMOR no se lo dan a cualquiera”, todavía hoy, a pesar de mis 67 años, sólo le doy besos de amor a mi señora.

    A los hombres suelo darles un abrazo fuerte y golpeado, ¡¡que queden adoloridos los hombros!! También les doy la mano, aunque a menudo me reclaman por lo fuerte, y ahora que corto leña con el hacha, más fuerte es la mano,… o más débil aquello.

    JUAN FERMÍN, es un gusto saber de ti. Mi elección para venir a Chile tuvo bastante intuición, aunque todavía la historia no se ha escrito, por lo que nadie puede asegurar nada.

    Yo tuve el ATREVIMIENTO de abandonar un buen trabajo, con mujer y 4 hijas a cuestas, y comenzar desde CERO, donde nadie me conocía.

    Te cuento que por un año aproximadamente, en la noche, después del trabajo, salía con una bicicleta a comprar un bidón de kerosene para calefaccionar la casa. Viajaba al trabajo en autobús a -5ºC y con ropa tropical, me temblaban las mandíbulas, y una cantidad de otros sacrificios, pero todos lo hice con alegría. La clave fue que tenía una convicción, una meta y 5 bocas que alimentar.

    Lo más importante que logré fue el superar la timidez de ser un EXTRANJERO PROFESIONAL (incluso en Italia me trataron como extranjero). y logré darle a mi familia una vida decente y bastante cómoda. ¿¡QUÉ MÁS NECESITA UNO PARA SER COMPLETAMENTE FELIZ!?

    Un gran abrazo para Carlos y Juan Fermín. Cuando venga a verme les daré la mano.

  9. Sergio, me reconozco en esa afirmación de EXTRANJERO PROFESIONAL, como te defines, aunque puedo decir que he tenido más suerte que tú, pues, al contrario que tú, en mis comienzos “emigratorios” en España tuve éxito con mi trabajo pero no logré identificarme con este país ni con la mayoría de su gente. Con orgullo puedo decir que en Venezuela NUNCA me llamaron “musiú”, pero sí me han llamado “extranjero” en España, sobre todo por su complejo de inferioridad, nato, hacia Italia y los italianos.

    Yo viví aquí como un rey los dos primeros años porque los españoles pensaban que yo era un asignado más, entre el grupo de alemanes, franceses y useños, pero cuando al cabo de dos años me seleccionaron del laboratorio para una asignación de dos años más en Endicott, pagada por el mismo laboratorio, mi tranquilidad y mi paz laboral se terminaron.

    Además de esto, en Italia, como a ti, me pasó algo muy peculiar: yo hablaba en italiano, y los italianos intentaban hablarme en español y me decían: “Pero hablas muy bien el italiano”; Y cuando yo les contestaba: “Es que soy italiano”, entonces, con mucha sinceridad, me decían: “¡Pues lo hablas como un perro!”.

    Por la similitud de la raíz de los idiomas, inicialmente en Venezuela yo italianizaba el español, pero luego, al viajar a Italia, empecé a españolizar el italiano.

    Otro detalle personal. Tan bien como en Venezuela no me he sentido en ningún otro país, incluyendo Italia. Después de Venezuela, el otro país donde siempre me he sentido mejor ha sido en Estados unidos.

  10. Al amigo SERGIO STECCA le hice una mala jugada cuando él estaba de profesor a los que pretendíamos ser analistas de sistemas.
    En su clase de programacion de tabuladoras explicaba los usos de las bocas del tablero, y dio la misma definicion para dos nombres diferentes … y como técnico le llamé irónicamente la atención preguntándole “¿Por qué tienen nombres diferentes si hacen lo mismo “. Entonces Sergio me invitó a pasar al frente, me entregó la tiza, me pidió que explicara,
    . me mostró la carpeta de desarrollo de la clase y se fue del aula. Después de que expliqué la diferencia lo busqué y ya se había ido de la oficina y regresó al día siguente, pero tuve que seguir dando la clase.
    Al día siguente sus palabras fueron: “A MÍ NO ME VENGAS CON MALAS INTENCIONES, QUE PAPÁ SABE”
    En resumen, esto afianzo más nuestra amistad.

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