[*Drog}– Es cierto: se muere de amor

O de apego o dependencia, variantes del drogamor que a veces la gente confunde con amor.

Conocí a una pareja, a quienes llamaré Juan y Juana, que tenían dos hijos y formaban entre los cuatro una aparentemente bien llevada familia. Juan era un hombre trabajador, un padre dedicado,… y un esposo pusilánime que sólo veía por los ojos de Juana. Él no tomaba decisiones propias, pues tras todas sus acciones o inacciones estaba la voluntad de Juana. Sus conversaciones estaban plagadas de menciones a Juana y de expresiones de admiración hacia ella,…. que nunca escuché que Juana tuviera hacia él.

Un día, a Juana —mujer que rebozaba autosuficiencia porque se sabía dueña y señora— le diagnosticaron un cáncer que ya había hecho metástasis. Creo que ese mismo día enfermó también Juan, quien entró en agonía a medida que la gravedad de Juana aumentaba. Y cuando Juana murió, él, sin importarle mucho que sus hijos necesitaban a su padre, dijo que quería morir también, y lo logró unos tres meses después. Una sombra.

¿Murió de amor? Yo no diría eso; yo diría que murió porque él era una sombra de Juana, porque una sombra no puede existir sin el cuerpo que la proyecta, y, por tanto, al faltarle Juana, la vida de Juan perdió todo valor y sentido. Y eso se llama dependencia, no amor.

Me llamó mucho la atención, y hasta me dolió, que la muerte de Juana fue muy lamentada por el círculo social en que ella y Juan se movían, sobre todo por las mujeres de ese círculo, quienes, supongo, admiraban a Juana, no sin cierta envidia, por el control que tenía sobre su marido, control que ya quisieran ellas tener sobre los suyos. Pero la muerte de Juan podría decirse que “pasó por debajo de la mesa” y fue vista por todos los de ese círculo, mujeres y hombres, no sin un cierto tinte de desprecio, sentimiento que se ganan los pusilánimes.

Lo sé porque por años me tocó gerenciar a varios de ellos, y mi conclusión es que tratar con un pusilánime es como caminar en un campo minado, pues además de que pueden “explotar” en el momento menos esperado, uno tiene la sensación de que son sólo una pantalla tras la cual está su mujer; que son como muñeco de ventrílocuo, y que mejor que buscar de un pusilánime un compromiso o una respuesta fiable, sería buscarlos de su mujer, pues aunque él dé hoy su palabra y bajo ella se comprometa a algo, en la noche consultará con su mujer, y sólo cumplirá su compromiso si ella le autoriza a hacerlo. Si no, a la mañana siguiente aparecerá “con su cara lavada” y dirá algo así como “ Laurita no está de acuerdo…..” como si el contrato de trabajo bajo el que él está se hubiera hecho con Laurita.

¿Es esto amor? No lo creo, pero sí creo que si Laurita muere antes que su marido, éste corra la suerte de Juan.

Carlos M. Padrón

***

23 de abril de 2007

El corazón destrozado por la pérdida de la persona amada podría ser algo más que una metáfora, y conducir a la muerte, según investigadores de la Universidad de Glasgow, Escocia.

El estudio se basó en la evolución de unos cuatro mil matrimonios de entre 45 y 64 años de edad entre la década del ’70 y 2004.

“Hemos comprobado que el duelo tiene un impacto en los riesgos de mortalidad de los viudos, que se suman a los factores individuales”, comentó la jefa del equipo, la doctora Carole Heart.

Entre los casos más famosos, se encuentra el del matrimonio que constituyeron los cantantes y compositores de música country y rock, Johnny Cash y June Carter Cash. En mayo de 2003, June falleció a los 73 años luego de ser sometida a una intervención quirúrgica. Sólo cuatro meses después, Johnny, de 71 años no pudo sobrevivir a las complicaciones que se presentaron en su diabetes.

La situación es particularmente crítica en los primeros seis meses luego de la desaparición del cónyuge, dice el estudio que publica esta semana la revista especializada Journal of Epidemiology and Community Health.

En ese período se puede producir la muerte del viudo por diferentes causas, mientras que en los cinco años subsiguientes existe un alto índice de posibilidad de desarrollar desórdenes cardíacos.

Según Cathy Ross, de la Fundación de Cardiología Británica, una de las razones por las cuales se da este fenómeno es que la gente que pierde a sus parejas a menudo adquiere malos hábitos.

“Algunos comienzan a fumar más, otra gente bebe más y por lo general tienden a alimentarse mal”, dijo la experta para quien la cuestión radica en cómo se lleva el duelo más que el dolor de la pérdida en sí mismo.

BBC

3 comentarios sobre “[*Drog}– Es cierto: se muere de amor

  1. Muchas veces Juan utiliza a Juana..no es que sea Juana la que mande, sino que Juan se siente bien y comodo porque Juana le resuelve todos los asuntos a Juan..y cuando Juana fallece, a Juan se le van los tiempos (como dicen en criollo), o sea, pierde toda la
    perspectiva de su vida y de su ser.

  2. conoci hace un año tres meses a mi ex enpese ha hablar con el y sabes me enamore, alguna vez me dijeron que era poeta por que le gustaba lo que escribia que era divina, hermosa al transcurso del tiempo supe que ya lo amaba y que era parte de mi vida no mas ahora siento que muero de mil dolor y que mi vida no tiene sentido que ya no quiero vivir y que ya no quiero saber nada tan solo quiero saber quien soy yo por que mi alma a cada instante se muere de amor

  3. Me parece a mí que tanto Juan como Juana existen en la vida real y que a veces uno es Juan y a veces es Juana, indistintamente.

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