[LE}– ‘Copipega’ y ‘copipegar’ son neologismos válidos

09/12/2014

Copipega y copipegar, escritos en una palabra y sin guion, son términos válidos para referirse a la acción de copiar un contenido seleccionado y pegarlo en un documento con sólo pulsar dos teclas o clicar.

En los medios de comunicación y en las redes sociales, es frecuente encontrar frases como

  • «El copi-pega, cuando se hace sin inteligencia crítica, suele estar lleno de incoherencias» o 
  • «Se demostró que su propuesta es un copi pega de la presentada por su profesor».

Copipega, término formado a partir de la fusión de las formas verbales copia y pega, tiene su origen en la construcción inglesa copypaste. Se considera un compuesto univerbal, por lo que lo adecuado es escribirlo junto, en una única palabra, sin separarlo con un guion o un espacio, tal y como indica la Ortografía Académica sobre este tipo de construcciones.

Copipegar, producto de la fusión de copiar y pegar, es el verbo derivado correspondiente, considerado asimismo válido.

Por consiguiente, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «El copipega, cuando se hace sin inteligencia crítica, suele estar lleno de incoherencias» y
  • «Se demostró que su propuesta es un copipega de la presentada por su profesor».

Se recuerda que los términos cortapega y cortapegar son igualmente válidos, pero no significan lo mismo que copipega y copipegar. Para hacer un cortapega o cortapegar es necesario cortar el contenido seleccionado, lo que conlleva que éste desaparezca del documento original, algo que no sucede si lo que se hace es copiar, para pegarse en el de destino.

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[LE}– Arqueología de palabras olvidadas

2014-10-06

Amando de Miguel

Un idioma es un ser vivo.

Se nutre de neologismos, que irrumpen para designar nuevas realidades, al tiempo que se va desprendiendo de los arcaísmos que ya no sirven.

El problema reside en que muchos neologismos son inútiles, se introducen sólo por figurar, mientras que otros tantos arcaísmos se desvanecen por ignorancia.

Conviene establecer un criterio racional para que ese trasiego se realice con la mayor utilidad posible. Algunos arcaísmos merecen ser reanimados, aunque sea practicando el boca a boca.

La recuperación de viejas palabras puede equivaler al descubrimiento de pequeños tesoros ocultos. En el campo lingüístico son abundantes y no se necesita más que un instrumento sencillo: la curiosidad.

Si restauramos con cuidado objetos y muebles antiguos, no se entiende por qué no vamos a hacer lo mismo con algunas palabras o giros que utilizaban nuestros mayores.

En esta seccioncilla he dedicado mucho espacio y tiempo a la labor de demolición de algunos neologismos del politiqués. Me voy a concentrar ahora en una labor complementaria y constructiva: recobrar algunas voces del pasado.

No se trata del mero gusto por lo antiguo, sino de las voces lamentablemente perdidas que pueden ser de utilidad. No voy a pretender que los libertarios jóvenes se familiaricen con la palabra mancera (= el mango del arado), para mí muy noble pero perfectamente prescindible. Ya nadie ara a mano.

Otras veces serán palabras en desuso, pero que algunos las seguimos utilizando, más aún nuestros hermanos del otro lado del charco. Creo que sólo Federico Jiménez Losantos y yo recurrimos en España al hermoso vocablo dizque, concentración de la expresión dicen que, pero con un aire irónico.

Tengo leído que mis colegas mexicanos recurren a tal arcaísmo con toda naturalidad.

A la tríada famosa de «limpia, fija y da esplendor» de los académicos, habría que añadir otras varias operaciones con el prefijo re-: recuperar, rehabilitar, reconstruir, restaurar, remodelar, refinar.

Incluso la admisión de algunos neologismos debería pasar por tales operaciones reconstituyentes. Solo así se puede justificar el título de esta seccioncilla: «La lengua viva».

Solicito un esfuerzo adicional a los libertarios curiosos y pertinentes para que me envíen propuestas de palabras olvidadas, arrumbadas en la memoria colectiva o reducidas a un círculo familiar o local. La condición es que sean expresivas y válidas para el tráfico actual. Serán recibidas con alegría y tratadas con mimo en esta Academia Real Española.

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[LE}– Las nuevas palabras del Diccionario de la Lengua Española (DRAE)

14/03/2014

C. Fraile

Dron, precuela, hipervínculo, bótox… Una selección de artículos que acaban de incorporarse

Audioguía

1. f. Dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos, etc.

Bótox

(De Botox®, marca reg.). 1. m. Química. Toxina bacteriana utilizada en cirugía estética.

Cortoplacismo/Cortoplacista

  • Cortoplacismo. (De la loc. [a] corto plazo e -ismo). 1. m. Conducta o actitud del cortoplacista.
  • Cortoplacista. 1. adj. Que persigue resultados o efectos a corto plazo. Apl. a pers., u. t. c. s.

Dron

(Del inglés drone). 1. m. Aeronave no tripulada.

Hipervínculo

(De hiper- y vínculo). 1. m. Informática. Enlace.

Identiquit

(Del inglés identikit, acrónimo de identification [identificación] y kit [kit]). 1. m. Arg., Bol., Ec., Nic., Par., Perú y Ur. retrato robot.

Jonrón

(Del inglés home run). 1. m. América. En el béisbol, jugada en que el bateador golpea la pelota enviándola fuera del campo, lo que le permite recorrer todas las bases y anotar una carrera.

Medicalización/Medicalizar

  • Medicalización. 1. f. Acción de medicalizar.
  • Medicalizar. (Del francés médicaliser). 1. tr. Dotar a algo, como un medio de transporte, de lo necesario para ofrecer asistencia médica. 2. tr. Dar carácter médico a algo. La medicalización del parto.

Naturópata/naturopatía

  • Naturópata. 1. adj. Dicho de un médico: Especialista en naturopatía. U. t. c. s.
  • Naturopatía. (Del inglés naturopathy, de nature ‘naturaleza’ y -pathy ‘-patía’). 1. f. Método curativo de enfermedades humanas mediante el uso de productos naturales.

Pilates

(De J. H. Pilates, 1883-1967, especialista alemán en salud que desarrolló y divulgó este método). 1. m. Método gimnástico que aúna el ejercicio corporal con el control mental, basado en la respiración y la relajación.

Precuela

(Del inglés prequel, y éste formado sobre sequel ‘secuela’, con sustitución de la primera sílaba por pre- ‘pre-‘). 1. f. Obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente.

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[LE}– Neologismos o nuevos signifcados: Tribada

17-10-13

Amando de Miguel

A propósito de la tribología (= la ciencia del rozamiento) y su aplicación a la vida humana, Gabriel Ter-Sakarian Arambarri me da una pista muy interesante.

Por lo visto, al goce del rozamiento de la piel en una pareja las lesbianas lo llaman tribada, un galicismo.

Por cierto, hora es ya de cambiar el nombre de lesbianas por safistas. No creo que en la isla de Lesbos todas las mujeres fueran homosexuales, fuera de la poetisa Safo y sus amigas.

[LE}– ‘Desestacionalizar’, verbo válido

02/04/2013

Desestacionalizar, que se usa en economía con distintos significados, es un término adecuado, pues deriva de estacional y respeta las normas académicas sobre formación de palabras.

Por una parte, este verbo puede encerrar el sentido de ‘fomentar un sector o negocio típicamente vinculado a una estación, como la venta de helados o turrones, de manera que su actividad se amplíe más allá de su temporada alta y logre desarrollarse durante todo el año’.

Por otra, en estadística, desestacionalizar se utiliza con el significado de ‘calcular un dato filtrando variables que presentan patrones cíclicos de comportamiento en periodos específicos a lo largo de varios años’, como el repunte de contrataciones temporales de los centros comerciales en la campaña de Navidad.

En este cómputo, a menudo se prescinde de los llamados efectos de calendario, esto es, de la estructura particular de un mes o un trimestre, como la fecha específica en que caen los festivos de Semana Santa, a veces en marzo y otras en abril.

Derivado a partir del adjetivo estacional, que a su vez remite al sustantivo estación, se trata de un vocablo respetuoso con las normas de la Gramática sobre formación de palabras, y su uso, por tanto, es perfectamente válido, pese a que aún no aparezca recogido en los diccionarios académicos ni de uso, y sólo den constancia de él lexicones especializados en economía, como el de Ramón Tamames.

Así pues, se consideran apropiadas frases como

  • «Iniciativas para desestacionalizar el turismo» o
  • «1.802 parados menos que el valor desestacionalizado del paro registrado en enero»,

donde desestacionalizar se escribe en redonda, sin ningún tipo de resalte.

Fuente: Fundéu