[LE}– ‘Aporofobia’, neologismo válido

18/12/2014

El neologismo aporofobia, no aporafobia, está bien formado, y se considera un término válido en español para hacer referencia al odio o al miedo al pobre.

Aporofobia —formado a partir de la voz griega á-poros, ‘sin recursos’ o ‘pobre’, y fobos, ‘miedo’— significa ‘odio, miedo, repugnancia u hostilidad ante el pobre, el que no tiene recursos o el que está desamparado’.

Esta voz está bien formada en español, por lo que no es necesario resaltarla con cursiva o comillas.

Este nuevo término parece tener su origen en algunas publicaciones de la filósofa Adela Cortina en los años noventa, en las que la autora pretendía diferenciar esta actitud de la xenofobia o el racismo.

Se recuerda además que lo apropiado es utilizar la forma aporofobia, y no aporafobia, voz que tiene cierto uso, pero que etimológicamente no se considera válida.

Sin embargo, en algunos medios de comunicación se encuentran frases como

  • «No es ni racismo ni xenofobia: es aporafobia» o
  • «Según la autora, lo que tiene el 90 % de la gente es aporafobia».

En estos casos, lo apropiado habría sido emplear aporofobia.

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[LE}– Neologismos aceptables

2014-12-16

Amando de Miguel

Resulta muy común la apreciación nacionalista de que no debemos aceptar neologismos, aunque procedan de otras lenguas.

Pero si compartiéramos todos tal actitud, nuestro idioma pronto se encontraría tan muerto como el latín. Recuerdo que esta seccioncilla se llama precisamente «La lengua viva». Otra cosa es que aceptemos los neologismos por seguir la corriente, por un alarde de mimetismo o tontería.

Un amigo mío se quejaba hace poco de que son tantos los eventos culturales, que a través de ellos se cuelan demasiados términos del inglés. Puede que tuviera razón, pero su reacción me pareció incompatible con el uso de evento como algo planificado, previsto, organizado. Se trata de un sentido proveniente del inglés.

En español castizo significa lo contrario: algo imprevisto, espontáneo, azaroso. Pues bien, considero que el nuevo sentido de esa voz resulta útil. Al menos la consideramos inevitable.

En los géneros narrativos distinguimos entre novelón, novela, novela corta y relato o cuento, según el tamaño. Dado que ahora disponemos de poco tiempo, con tantas cosas por hacer, se impone el microrrelato. El extremo podría ser el famoso cuento de Monterroso sobre el dinosaurio, de sólo una corta frase. Podría haber escrito «saurio» y habría resultado aún más breve.

A nuevas realidades, nuevas palabras. Se han hecho muy populares las autofotografías, que no se llaman así sino selfies. Se quedarán en selfis. Para los cuales (pues masculino parece) el último invento es el monópedo, un vástago telescópico que permite tomar la imagen de un grupo, incluido el fotógrafo.

Me gusta mucho la nueva institución de la quedada, la reunión de personas amigas que se relacionan por teléfono o por internet. Yo la practico mucho. Me dicen que los jóvenes la escriben así: kdd. Volvemos a las palabras sin vocales, como en las lenguas semíticas, aunque sólo sea como juego. Así, el primer secretario, o como se llame, del PSOE, tan guaperas como soso, es conocido en los ambientes como Snchz.

Puestos a apocopar palabras y expresiones, me encanta finde. En este caso no cuajó el original inglés week end, que ha penetrado en otros idiomas europeos. En mi niñez no existía nada parecido al fin de semana: los sábados por la tarde teníamos clase. Bien es verdad que los jueves por la tarde eran no lectivos.

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[LE}– ‘Amigovio’ no necesita comillas

15/12/2014

El vocablo amigovio, usado en algunos países con el significado de ‘persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo’, no necesita comillas.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «El ‘amigovio’ de Ojeda tiene aguante»,
  • «Ocho alternativas para sobrevivir a la monogamia: del ‘amigovio’ al trío» o
  • «Cinco opciones de regalos que pueden mejorar la salud de tu padre, novio, “amigovio”, amigo, etc.».

La vigesimotercera edición del Diccionario Académico ha incorporado este sustantivo con la definición mencionada, similar a la que ya incluía el Diccionario de Americanismos.

Se trata de un acrónimo creado a partir de los sustantivos amigo y novio, por analogía con otros términos de creación semejante, como ofimática, a partir de oficina e informática, o electrolinera a partir de electricidad y gasolinera. Es, pues, un vocablo bien formado. 

Si además se tiene en cuenta su amplia difusión, especialmente en países como Argentina, México, Paraguay y Uruguay, así como su presencia ya en el Diccionario Académico, no hay razón para resaltar con comillas este sustantivo, de las cuales habría sido mejor prescindir en los ejemplos anteriores.

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[LE}– ‘Frigano’, adaptación de ‘freegan’

05/11/2014

Frigano es una adaptación válida del anglicismo freegan, que hace referencia a la persona perteneciente al movimiento que defiende un modo de vida anticonsumista basado en una participación mínima en la economía convencional y en el menor consumo posible de recursos.

En los medios de comunicación, es frecuente encontrar frases como

  • «Los freegans dicen adiós al consumo»,
  • «Los freegans hacen boicot a la sociedad de consumo» o
  • «El freeganismo, un nuevo estilo de vida que engancha en Nueva York».

La palabra freegan deriva de la combinación de free, con el sentido de ‘libre y gratis’, y vegan, nombre con el que se conoce en inglés a los vegetarianos estrictos y que se adapta al español como vegano. 

Frigano se considera una adaptación válida en español para referirse a la persona que lo practica, mientras que friganismo o movimiento frigano se proponen como alternativas adecuadas para referirse a ese modo de vida.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Los friganos dicen adiós al consumo»,
  • «Los friganos hacen boicot a la sociedad de consumo» y
  • «El friganismo, un nuevo estilo de vida que engancha cada vez más en Nueva York».

Aun así, si se opta por los anglicismos sin adaptar, se recuerda que lo adecuado es resaltarlos en cursiva o, si no se dispone de ese tipo de letra, entrecomillarlos.

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[LE}– ‘Cagaprisas’, ‘birra’, ‘papichulo’,… las polémicas novedades del diccionario de la RAE

2014-10-17

La nueva edición del Diccionario de la RAE ha vuelto a traer polémica. Entran «botellón» y «chupi», entre otras.

La 23ª edición del Diccionario de la lengua española, que se publica esta semana en todos los países hispanohablantes, incluye palabras como burka, ciclogénesis, coach, hiyab, homoparental, quad, y wifi, y voces coloquiales como amigovio, birra, botellón, gorrilla y chupi.

Desde que se publicó en 2001 la anterior edición del Diccionario, la obra se ha actualizado periódicamente en internet con miles de nuevas entradas. Pero la edición en papel, publicada por Espasa, contiene centenares de novedades que aún no están disponibles en la versión electrónica.

Entre esas novedades hay numerosas voces americanas, que se han incrementado de manera significativa en la 23ª edición; amigovio(fusión de amigo y novio) es una de ellas. Y se han admitido, además, palabras americanas como basurita, bíper, cajonear, conflictuar, enrulado, lonchera, motoneta, nocaut y papichulo.

Del mundo islámico han saltado al Diccionario burka y hiyab. La primera se define como «vestidura femenina propia de Afganistán y otros países islámicos, que oculta el cuerpo y la cabeza por completo, dejando una pequeña abertura de malla a la altura de los ojos». Y la segunda es el «pañuelo usado por las mujeres musulmanas para cubrirse la cabeza».

Antipersona, aplicado a esas minas que matan o mutilan a quienes las pisan, llega al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), al igual que sucede con ciclogénesis (formación de un ciclón).
Si en 2012 el matrimonio homosexual se incorporó al DRAE, ahora lo hace la voz homoparental, que se aplica a una familia «formada por dos personas del mismo sexo y los hijos».

También, se han adaptado las definiciones de marido («hombre casado, con relación a su cónyuge») y de yerno («cónyuge masculino de la hija o del hijo de una persona»), entre otras.

Los extranjerismos figuran en cursiva cuando no se han adaptado al español. Ése es el caso de «backstage», el «espacio situado detrás de un escenario o de una pasarela donde se preparan quienes intervienen en un desfile de moda, o de «coach» (persona que asesora a otra para impulsar su desarrollo profesional y personal) y, en el lenguaje deportivo, equivale a entrenador.

Del inglés proceden asimismo «establishment» (grupo de personas que ejerce el poder); el «hacker»; «quad» (vehículo todoterreno de cuatro ruedas similar a una motocicleta), y «spa», el establecimiento con mecanismos de relajación.

También aparecen «chaise longue», en alusión al «asiento mullido, alargado y normalmente sin brazos, que permite estirar las piernas», e «impasse», definido como «callejón sin salida» y «compás de espera». Del italiano procede «birra», la forma coloquial de referirse a la cerveza, que entra también este año.

Entre las voces coloquiales, destaca el «botellón» y «chupi». También entran los «gorrillas», el «mileurismo» y voces relacionadas con las nuevas tecnologías como tuit, tuitear, tuitero y tuiteo.

También aparecen intranet y nube, en alusión al espacio de almacenamiento en la Red.

Aparecen, además, los «plomizos» para calificar a los pesados y molestos, el «cague» y los «cagaprisas», como «personas impacientes, que siempre tienen prisas».

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[LE}– ‘Eutanasiar’ no es lo mismo que ‘sacrificar’

09/10/2014

Eutanasiar, verbo bien formado a partir de eutanasia, y sacrificar, tienen significados distintos.

La eutanasia es, según el Diccionario del Estudiante de la Real Academia Española, el ‘hecho de acelerar o provocar la muerte de un enfermo incurable para evitarle sufrimiento, ya aplicando medios adecuados, ya renunciando a aplicar los que prolongarían su vida’ y el verbo eutanasiar, derivado de este sustantivo, puede definirse como ‘practicar una eutanasia’.

Sin embargo, en las noticias relacionadas con el reciente contagio de ébola de una auxiliar de enfermería en España, pueden encontrarse frases como

  • «Los expertos son contundentes sobre la decisión de eutanasiar a Excalibur, la mascota de la técnica infectada por ébola en Madrid» o
  • «El marido de la auxiliar de enfermería se niega a dar su permiso para la eutanasia de Excalibur».

Dado que no ha quedado acreditado que la mascota de la paciente tuviera una enfermedad incurable, y puesto que el animal tampoco estaba padeciendo sufrimiento alguno, quizá lo más adecuado en este caso habría sido emplear el verbo sacrificar, que los diccionarios de uso definen como ‘matar a un animal’, ya sea para detener una enfermedad que se quiere erradicar o para su consumo.

En el ámbito veterinario, eutanasia y eutanasiar se usan con frecuencia; sin embargo, en estos ejemplos concretos parece que hubiera sido más adecuado optar por

  • «Los expertos son contundentes sobre la decisión de sacrificar a Excalibur, la mascota de la técnica de enfermería infectada por ébola en Madrid» y
  • «El marido de la auxiliar de enfermería se niega a dar su permiso para el sacrificio de Excalibur».

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[LE}– ‘Balotaje’, grafía adecuada

09/10/2014

Balotaje, con una sola ele, con una sola te y con jota, es la adaptación adecuada en español del galicismo ballottage, sustituible igualmente por la expresión segunda vuelta.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «Los sondeos, hasta ahora, advertían de un triunfo sin problemas de Dilma en un “ballotaje” contra Aécio Neves»,
  • «Rousseff y Neves van al ballotage en Brasil» o
  • «Las encuestas dan a Rousseff como ganadora de la elección del domingo, aunque no lograría evitar el balottage».

El sustantivo balotaje, y no las formas híbridas ballotaje, ballotage, ballottaje, balottaje, balotage ni balottage, está recogido en el Diccionario Académico, y también lo incluye el Diccionario de Americanismos, con el significado de ‘segunda vuelta electoral, que se realiza entre los dos candidatos más votados si ninguno de ellos ha obtenido la mayoría requerida para ser proclamado vencedor’.

Como se aprecia en el párrafo anterior, este sustantivo, asentado al menos en Perú, Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, puede alternar con la expresión segunda vuelta, también ampliamente extendida.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir 

  • «Los sondeos, hasta ahora, advertían de un triunfo sin problemas de Dilma en un balotaje contra Aécio Neves»,
  • «Rousseff y Neves van al balotaje en Brasil» y
  • «Las encuestas dan a Rousseff como ganadora de la elección del domingo, aunque no lograría evitar la segunda vuelta».

En caso de optar por la voz francesa, se recomienda escribirla en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas.

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[LE}– ‘Edadismo’, no ‘edaísmo’ ni ‘ageísmo’

15/01/2014

Edadismo, y no edaísmo, ni el préstamo del inglés ageísmo, es la alternativa válida en español para expresar la discriminación por (razón de) edad.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran ejemplos como

  • «Edaísmo: la discriminación hacia las personas de edad» o
  • «Deben evitarse situaciones como el ageísmo, en el que, por criterios exclusivos de edad, no se informa al paciente».

Ageísmo es un préstamo del término inglés ageism, que en 1968 se utilizó por primera vez para referirse a la discriminación por razón de edad, y más específicamente a la que sufren las personas mayores.

En cuanto a edadismo, que se forma por analogía con palabras como sexismo o racismo, lo conveniente es respetar la segunda ‘d’ para mantener la referencia a la palabra edad, que se pierde en la forma edaísmo.

Por lo tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Edadismo: la discriminación hacia las personas de edad» y
  • «Deben evitarse situaciones como el edadismo, en el que, por criterios exclusivos de edad, no se informa al paciente».

En este tipo de frases siempre se puede utilizar, en todo caso, la perífrasis discriminación por (razón de) edad.

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[LE}– ‘Escrache’, palabra del año para la Fundéu

30/12/2013

Escrache, un término que alude a las manifestaciones convocadas frente a los domicilios de políticos y otros personajes públicos, es la palabra del año 2013 para la Fundación del Español Urgente.

Por primera vez en sus ocho años de vida, la Fundéu ha elegido su palabra del año de entre las muchas sobre las que se ha pronunciado, ya sea en sus recomendaciones diarias, ya en las respuestas a las consultas recibidas durante los últimos doce meses.

«Buscábamos una palabra que tuviera cierto interés desde el punto de vista lingüístico, bien por su origen o por cómo está formada, y que haya estado en el primer plano de la actualidad en los últimos meses», explica el director general de la Fundéu, Joaquín Muller.

«Escrache reúne cualidades en los dos aspectos: es una palabra con un origen no del todo cierto, pero muy interesante, que ha llegado al español de España desde el de Argentina y Uruguay, y que se convirtió en protagonista de la actualidad y en el centro de una polémica en la que se cruzaban los elementos lingüísticos y los políticos», aclara Muller.

El Diccionario de la Real Academia Española no incluye ese término, pero sí el verbo escrachar como una expresión coloquial propia del español rioplatense con dos significados: ‘romper, destruir o aplastar’ y ‘fotografiar a una persona’.

El Diccionario de Americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, añade que en esos países escrachar significa también ‘dejar en evidencia a alguien’.

Y para el sustantivo escrache aporta la definición que ha popularizado el término fuera de su ámbito original: ‘manifestación popular de denuncia contra una persona pública a la que se acusa de haber cometido delitos graves o actos de corrupción y que, en general, se realiza frente a su domicilio o en algún otro lugar público al que deba concurrir la persona denunciada’.

Con ese sentido y en el contexto de la investigación de los crímenes de sus dictaduras, empezó a emplearse con frecuencia en los medios de comunicación argentinos y uruguayos en los años 90.

En España la palabra se populariza durante las protestas organizadas en los primeros meses de 2013 por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).

Muy pronto, a la polémica generada por ese tipo de acciones, que llevó incluso a reformas legales para regular estas manifestaciones, se sumó otra sobre el propio uso del término, que para algunos representantes políticos no era más que un eufemismo para lo que consideraban un auténtico «acoso con métodos violentos».

La polémica llegó incluso al seno de la Policía cuando un sindicato denunció que se había pedido a los agentes que no empleasen la palabra escrache en sus comunicaciones y diligencias, aunque luego el Ministerio del Interior aclaró que había instado a no usarla porque no se adapta a la terminología de la legislación actual.

Respecto al origen del término, hay varias teorías. Unas lo sitúan en el italiano schiacciare (‘aplastar, astillar, machacar’) o en el genovés scraccâ (‘escupir’), términos que habrían llegado al español a través del lunfardo, una jerga originalmente empleada por las clases más bajas de Buenos Aires, muchos de cuyos integrantes provenían de Italia.

Para otros existe una conexión clara con el inglés to scrach (‘arañar, rasguñar, marcar’). De hecho, en el español de los Estados Unidos se usa escrache como ‘arañazo o rasguño’, como recoge el Diccionario de Americanismos.

Esa combinación de factores lingüísticos y de actualidad es, explica Muller, la que justifica que escrache sea la palabra del año para la Fundéu una fundación constituida por la Agencia EFE y el BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia Española y que tiene como principal objetivo velar por el buen uso del idioma en los medios de comunicación.

Los filólogos y periodistas que trabajan en esta organización hicieron una primera selección de doce términos entre los que, además de la finalmente elegida, figuraban varios vocablos relacionados de algún modo con la situación económica, como copago, emprender, ere —la forma lexicalizada de la sigla ERE—, quita y austericidio.

El mundo de internet y las redes sociales estaban presentes con voces como meme, autofoto y wasapear. La docena de palabras aspirantes se completaba con un término del mundo de la ciencia (bosón), otro del deporte (cholismo) y, por último, con la forma expapa, una palabra que en más de dos mil años de historia de la Iglesia no había habido apenas ocasión de emplear, pero que saltó a las páginas de los medios con ocasión de la renuncia de Benedicto XVI.

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