[*Opino}– Un paso más hacia ‘monitorear’ en vez de ‘monitorizar’

02-12-13

Carlos M. Padrón

En el artículo, de Fundéu, que copio abajo, al menos no han execrado monitorear.

Pero me llama la atención que el Diccionario Panhispánico de Dudas no haya reparado en las implicaciones del uso del sufijo -izar, tal como comenté en este post.

Y como ya dije en este otro,

Monitorizar. Lo sustituyo por monitorear. Entiendo que se diga profesionalidad (condición del profesional) en vez de profesionalismo, que suena a religión o enfermedad. Pero si de rastreo —que es casi lo que se hace con un monitor— tenemos rastrear y no rastrerizar, ¿por qué de monitor vamos a parar a monitorizar?

La desinencia ‘-izar’ suena a conversión, a modificación, a alteración (catequizar, ridiculizar, agilizar, pulverizar, etc.), pero la acción que se lleva a cabo con un monitor no conlleva nada de eso.

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02/12/2013

Monitorizar y monitorear, formas correctas en español

Tanto monitorizar como monitorear son formas adecuadas en español, y ambas tienen el sentido de ‘vigilar o seguir algo mediante un monitor’.

En las noticias es frecuente encontrar frases como

  • «Crean una plataforma para monitorizar los datos de incidencia de la gripe» o
  • «La compañía ha utilizado el software para monitorizar información personal de los usuarios».

Asimismo, son habituales oraciones como

  • «Los biólogos piden monitorear el agua de los regadíos para descartar metales pesados» o
  • «Seis servicios para monitorear una etiqueta en las redes sociales».

El Diccionario Panhispánico de Dudas señala que del sustantivo monitor se han creado en español dos verbos, monitorizar y monitorear, ambos con el sentido de ‘vigilar o seguir algo mediante un monitor’.

Esta obra señala también que monitorizar es más propio de España y que monitorear se emplea más en América. Por tanto, ambas formas se pueden considerar válidas, y los ejemplos antes señalados son, en consecuencia, adecuados.

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[LE}– A vueltas con el @

28-11-13

Amando de Miguel

Por muy bien construido que esté el diccionario de la RAE, no hay forma de convenir la oculta y cambiante significación de muchas palabras.

Tampoco nos sirve del todo el sabelotodo Google (¿o es la Google?). Hay que apelar a la tradición, a las leyendas etimológicas, a las impresiones personales, a los recuerdos familiares.

Cuenta también el azar, el capricho. Una vez más, cualquiera puede opinar sobre la propiedad del lenguaje. Acaso por eso los gramáticos y filólogos empleen términos tan rebuscados. Es algo que hacen todos los profesionales, incluidos los fontaneros. De esa forma ponen una útil distancia respecto de los profanos.

Lydia Vignau me envía un interesante artículo sobre el misterio del signo que nosotros llamamos arroba (@). En cada país recibe un nombre diferente que no es traducción sino invención.

Mi opinión es que no hay tal misterio por el origen. Se trata de una abreviatura de los documentos mercantiles medievales para indicar el precio a tanto por unidad. En algunas máquinas de escribir y, desde luego, en las cajas de las imprentas figuraba ese signo.

Se utilizaba en ciertos estados o tablas contables. (Por cierto, de ahí viene la voz estadística, no del Estado nacional). Desde luego, en España tradicionalmente no se llamaba arroba; ignoro por qué se le puso esa simpática etiqueta, una vez que entró en el uso de la comunicación informática.

De paso podríamos haber traducido el anglicismo mail por mala, una equivalencia que cuenta con precedentes antiguos.

Más conocido es el hecho que señala doña Lydia: un científico, Ray Tomlinson, en 1971, recurrió a ese símbolo, poco utilizado entonces, para etiquetar los correos electrónicos. Seguramente es hoy el símbolo gráfico más universal. Sólo me quejo de que, al utilizarlo en la dirección de los correos electrónicos, se eliminen las tildes.

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[LE}– Aceite virgen

28-11-13

Amando de Miguel

Se abusa demasiado de la calificación de virgen que se concede a algunos aceites envasados.

Se supone que son producto de la primera prensada de la aceituna, pero Juan Díaz López-Canti me da a conocer un informe de la Organización de Consumidores (OCU) en el que se analizan 40 marcas comerciales de aceite virgen.

De ellas hay nueve que no sólo carecen de virginidad sino que se desaconseja su uso. Hay dos (Maeva y Olilán) que no son aptas para el consumo.

Me pregunto si esas marcas fraudulentas tributan a Hacienda como cada quisque. Habrá que recordar la famosa exclamación de Enrique Jardiel Poncela. «Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?». No se tome como irreverencia.

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[LE}– ‘Incumplir algo’, mejor que ‘incumplir con algo’

25/11/2013

Incumplir algo, mejor que incumplir con algo, es el modo recomendado de indicar que aquello a lo que uno se había comprometido no ha llegado a hacerse realidad.

En los medios de comunicación, sin embargo, es habitual encontrar frases como

  • «Las acciones de sus compañías se hundieron este año al incumplir con sus objetivos» o
  • «Mas está convencido de que el obstáculo para salir de la crisis es el Gobierno de Rajoy, que mantiene bloqueados los fondos autonómicos para políticas activas de empleo e incumple con sus compromisos».

Aunque el Diccionario Panhispánico de Dudas sí recoge el uso de cumplir seguido de la preposición con, no sucede igual con incumplir, verbo que aparece en todos los diccionarios de referencia principales únicamente como transitivo, esto es, sin régimen preposicional.

Así pues, en los ejemplos anteriores habría sido preferible escribir

  • «Las acciones de sus compañías se hundieron este año al incumplir sus objetivos» y
  • «Mas está convencido de que el obstáculo para salir de la crisis es el Gobierno de Rajoy, que mantiene bloqueados los fondos autonómicos para políticas activas de empleo e incumple sus compromisos».

Sí se considera adecuado, sin embargo, introducir con la preposición con la persona o la parte perjudicada por el incumplimiento, como sucede en

  • «El gobernador incumple con sus socios»,

frase correcta, donde lo incumplido no son los socios en sí, sino que, más bien, lo que se está dando a entender es que el gobernador incumple alguno de los compromisos alcanzados con sus socios.

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[LE}– Neologismos o nuevos significados: Resiliencia

17-10-13

Amando de Miguel

Francisco Moreno Doncel vuelve a la carga con lo de la resiliencia —y, lógicamente, resiliente, aplicado a la conducta humana, palabra que viene a significar algo así como la capacidad para reponerse de las adversidades, con la paciencia del santo Job.

De acuerdo, don Francisco. Creo que debemos aceptar esa palabra tan útil ante tanto estrés como nos rodea. Podríamos seguir usando resistencia o dureza, pero no son tan expresivas.

Además, da placer el empleo de palabras nuevas y de difícil pronunciación, como resiliencia. Me han dicho que ya se anuncian cursos sobre la materia.

[LE}– ‘Productos «sin»’, con ‘sin’ entre comillas

21/11/2013

La preposición sin se escribe entre comillas cuando se añade a los nombres de algunos productos en los que se deja sobrentendido aquello que supuestamente no tienen, principalmente alcohol, cafeína, calorías y aditivos.

Se trata de una fórmula esencialmente publicitaria aplicada en especial a ciertas comidas y bebidas, de modo que se habla de una cerveza «sin» (‘sin alcohol’), un refresco «sin» (‘sin cafeína’ o ‘sin calorías’, según el caso) o, más en general, de productos «sin».

Dado que este uso no ha pasado a la lengua con un sentido general, sino que, en esencia, se cita la denominación comercial asociada a tipos concretos de productos, se recomienda destacar la preposición con comillas o, alternativamente, en cursiva, como

«En los últimos ocho años se ha duplicado el número de nuevos productos “sin” en el mundo».

Además, en los medios de comunicación es preferible, cuando se aplica a casos concretos, especificar de qué se trata, como por ejemplo refrescos sin cafeína en lugar de refrescos «sin», a menos que se trate de una cita literal, en cuyo caso puede ser conveniente una explicación.

En la lengua coloquial se ha lexicalizado como sustantivo aplicado específicamente a la cerveza, y en este caso se puede escribir sin comillas ni otro destacado (una sin).

En todos los casos es invariable en plural: productos “sin”, cervezas “sin”, unas sin.

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[LE}– Neologismos o nuevos signifcados: Tribada

17-10-13

Amando de Miguel

A propósito de la tribología (= la ciencia del rozamiento) y su aplicación a la vida humana, Gabriel Ter-Sakarian Arambarri me da una pista muy interesante.

Por lo visto, al goce del rozamiento de la piel en una pareja las lesbianas lo llaman tribada, un galicismo.

Por cierto, hora es ya de cambiar el nombre de lesbianas por safistas. No creo que en la isla de Lesbos todas las mujeres fueran homosexuales, fuera de la poetisa Safo y sus amigas.

[LE}– Neologismos o nuevos significados: Vergonzante

17-10-13

Amando de Miguel

Un caso de confusión es la voz vergonzante.

Su sentido original es el de calificar a la persona que siente vergüenza. Por ejemplo, un pobre de solemnidad, un pobre vergonzante, que ni siquiera se atreve a pedir limosna.

Pero ahora ha entrado con fuerza otro sentido muy diferente: la persona, situación o conducta que causa vergüenza.

Para eso último teníamos vergonzoso, pero ahora lo que priva es vergonzante para todo.

Todas estas alteraciones simplifican el lenguaje, pero también lo oscurecen