[*Opino}– Gazapos del día: ‘Hipérbaton y falta de concordancia en géneros y tiempos verbales’ y ‘Anfibología y batología’ (2 en 1)

01-04-14

Carlos M. Padrón

Cada vez son más frecuente no sólo los hipérbatos sino las faltas de concordancia entre géneros, números y tiempos verbales.

En línea con las observaciones que acerca de hipérbatos he puesto en este blog, el buen amigo Manuel Fernández, a quien conocí en 1993 cuando llegué a IBM-Madrid, me hizo llegar el artículo «El orden de las palabras», que copio abajo, en el que se citan muchos errores de redacción que, en mi opinión, no se deben, como dice el autor del artículo, a falta de atención del escritor sino a falta de lógica, a poco conocimiento del idioma en que escribe, y poca consideración con los lectores. Todo lo cual hace que, una y otra vez, me pregunte yo en qué escuela de periodismo se habrán graduado.

Voy primero con los casos que encontré hoy, y al final pongo el citado artículo, que se explica muy bien por sí solo.

Escrito en el artículo titulado Crean en laboratorio un músculo vivo que se repara a sí mismo, publicado en ABC (España) el 01/04/14:

  • «Este músculo se contrae con fuerza y rapidez, se integra en los ratones en los que se probó rápidamente, y por primera vez, demuestra la capacidad de curarse a sí mismo,…»

Contiene nada menos que tres errores:

  1. Como probó es pasado, no debe decirse integra, que es presente, sino integró.
  2. Por lo mismo de que probó es pasado, lo que sigue como consecuencia de esa prueba debe ser pasado también. O sea, que si se probó, se demostró.
  3. Rápidamente no se refiere a probar sino a integra. Al ponerlo después de probó se crea un hipérbaton.

Por tanto, lo que debieron escribir pero no escribieron es:

  • «Este músculo, que se contrae con fuerza y rapidez, se integró rápidamente en los ratones en los que se probó, y, por primera vez, demostró la capacidad de curarse a sí mismo,….»

En el mismo artículo se lee:

  • «… los destellos se vuelven más brillantes cuando el músculo se hizo más fuerte».

Como vuelve es presente, debieron decir hacen, que también es presente, y no hizo, que es pasado. O, si lo apropiado era usar hizo, debieron decir volvieron en vez de vuelven.

En otro medio y en otro artículo encontré hoy esto:

  • «… acudió a la Feria de Mascotas de Lujo —Luxury Pet Fair— organizado en la provincia de Zhejiang el pasado 18 de marzo».

Como feria es femenino, debieron escribir organizada y no organizado.

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22 DIC 2013

Tomàs Delclós

El orden de las palabras

Críticas al desorden sintáctico de algunos titulares y frases que se prestan a interpretaciones confusas y entorpecen claramente su comprensión.

Escribir bien no consiste únicamente en no cometer faltas de ortografía. Con esta reflexión concluye su carta un lector, Fernando Gómez Manzaneque.

En un mensaje que titula «El orden de las cosas», enumera una serie de titulares y subtítulos donde se instala la ambigüedad y el doble sentido debido a la deficiente organización de sus elementos. “Parece que no se cuida adecuadamente la sintaxis a la hora de redactar titulares de noticias y las cosas que se narran cambian mucho de significado según cómo estén redactadas”, alerta.

Recojo algunos de los ejemplos que suministra de la lectura del diario en los últimos meses.

El primer ejemplo que presenta es este titular de portada en el digital: «Ikea retira un anuncio sobre una pareja de lesbianas en Rusia». La noticia relata que la empresa no publicó un anuncio en la edición rusa de su revista por miedo a quebrantar la ley contra la “propaganda homosexual”.

Y el lector se pregunta: “¿Era un anuncio protagonizado por dos lesbianas rusas? ¡¡Nooo!!”. En el interior lo cuentan como Dios manda: “Ikea retira un artículo publicitario sobre lesbianas de la edición rusa de su revista”. Hubiera bastado con titularlo «Ikea retira en Rusia un anuncio sobre una pareja de lesbianas».

Otro titular de la portada digital que difiere del que encabeza la noticia fue «La vacuna de la tuberculosis española es segura en humanos». Y prosigue sus preguntas: “¿Hay una tuberculosis endémica de España? ¡Nooo! Luego dentro se relata acertadamente. «La vacuna española de la tuberculosis supera las primeras pruebas de seguridad”.

Un subtítulo que merece su pertinente reproche es: «Crece el malestar social en la población de Turquía por las intromisiones en la vida privada del Gobierno islamista». Y tras leerlo, se interroga: “¿Qué hay de morboso en la vida privada del Gobierno turco? ¡¡Nada!! En realidad es que crece el malestar social en Turquía por las intromisiones del Gobierno en la vida privada”.

Su documentado mensaje prosigue con otros casos de otros medios.

Por ejemplo, «Las mujeres españolas cobran bastante menos que los hombres por su sexo», frase que no sabemos con certeza si alude a las condiciones en el mercado laboral, o en el más concreto de la prostitución.

O «Buscan al asesino de la niña en las cámaras de Santiago». “¿Estará el asesino escondido en unas cámaras de la catedral de Santiago, o en realidad buscan en las grabaciones de las cámaras de seguridad al asesino?”, comenta. Pero que su muestrario alcance a otros medios no ha de servir de excusa para aquéllos de los que es responsable este diario.

No es el único lector atento a ello.

Carlos Pascual remitió la semana pasada sus consideraciones sobre este titular en una, por otra parte, elaborada crónica de una confusión en una maternidad: «Un hospital de Málaga entrega un recién nacido equivocado a una madre». Y comentaba: “¡Menos mal que a pesar de estar equivocado (el recién nacido) fue entregado a una madre, porque podría haber sido peor”. El lector proponía su propia solución para evitar sugerir que un bebé esté en un error: “Un hospital de Málaga se equivoca al entregar un recién nacido”.

Este desorden sintáctico que entorpece y confunde la comprensión de la frase se llama anfibología y lo define la Real Academia como “doble sentido, vicio de la palabra, cláusula o manera de hablar a que puede darse más de una interpretación”.

También admite que pueda usarse intencionadamente con fines humorísticos. Groucho Marx fue un maestro en el aprovechamiento cómico de este recurso. Todos los manuales citan aquella frase del capitán Spaulding: “Una vez le disparé a un elefante en pijama. Lo que nunca sabré es cómo hizo para meterse en mi pijama”. Sin embargo, en la titulación de un diario, en la inmensa mayoría de los casos, no hay ninguna intención jocosa, simplemente se produce por una falta de atención.

No se trata de un problema inédito. Columbia Journalism Review reseña periódicamente titulares de la prensa estadounidense con este problema.

Álex Grijelmo, en su libro «El estilo del periodista» enumera varios ejemplos nacidos tanto en este diario como en otros medios. En periodismo las frases informativas solamente pueden significar una cosa, escribe, y lamenta las muchas tropelías sintácticas que se cometen desatendiendo el orden de las palabras. En el lenguaje, “el orden de los factores altera muchísimas veces el producto”, escribe.

Grijelmo me remitió varios ejemplos de este problema citados por él en distintas ediciones del mencionado libro. Escojo dos.

El primero demuestra que la colocación de las palabras influye en el mal entendimiento de frases tan sencillas como: “Primera muestra de seres venenosos del Ayuntamiento”, a propósito de una exposición de serpientes organizada por un municipio.

El otro convierte a Pedro Almodóvar en un virus letal: “Isabel Coixet termina en Canadá el rodaje de ‘My life without me’, un drama sobre una joven con una enfermedad incurable que produce Pedro Almodóvar”.

Azorín hizo una descripción del problema y publicó su receta, bien simple, para remediarlo. “Pues bien, muchas veces he tenido que redactar una noticia y me he visto en grande aprieto. La noticia ha de ser breve, clara y exacta. Dos escollos peligrosos tiene el noticiero. Dos escollos ha de sortear con destreza, como sortea el nauta las sirtes: la anfibología y la batología. Dicho queda en culto. Pero dicho queda de modo técnico y preciso. La anfibología es la confusión y la impropiedad. La batología es la repetición y el escribir prolijo. Como un breve y limpio cristal ha de ser la noticia”.

Dejando a un lado la insistencia del autor en la brevedad, está claro que lo exigible es la claridad y la limpieza.

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Cortesía de Manuel Fernández

[LE}– ‘Chiringuito financiero’ no necesita comillas ni cursiva

27/03/2014

La expresión chiringuito financiero, que se refiere a una entidad que presta servicios de inversión sin estar autorizada, no necesita cursiva o comillas, pues tiene amplio uso y su significado es transparente.

En las noticias, sin embargo, aparece ocasionalmente destacada, sobre todo con comillas, como en los siguientes ejemplos:

  • «Se han desarticulado quince “chiringuitos financieros” que captaban ahorro privado» y
  • «Han ido a prisión once de los detenidos por participar en una trama de ‘chiringuitos financieros’ que se dedicaban al blanqueo de capitales».

Tal como señala el Diccionario del Español Actual, de Manuel Seco, el vocablo chiringuito se usa con valor despectivo o humorístico para un ‘pequeño negocio’, y añade que un chiringuito financiero es, más precisamente, una ‘pequeña sociedad financiera, frecuentemente de carácter irregular o ilegal’; también registra con este último sentido chiringuito bursátil.

Este sentido se encuentra asentado entre los hablantes de varios países, y lo usa incluso la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) española, por lo que no hay necesidad de destacar la expresión.

Así, los ejemplos anteriores podrían haberse escrito

  • «Se han desarticulado quince chiringuitos financieros que captaban ahorro privado» y
  • «Han ido a prisión once de los detenidos por participar en una trama de chiringuitos financieros que se dedicaban al blanqueo de capitales».

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[LE}– ‘Dar como resultado’, no ‘resultar en’

25/03/2014

La expresión resultar en no es adecuada para introducir las consecuencias de una acción o situación, un sentido que se expresa adecuadamente con las formas dar como resultado y ocasionar.

El giro resultar en aparece ocasionalmente en las noticias, como en

  • «El endeudamiento creciente del país resulta en enormes inflaciones y devaluaciones» y
  • «La excelente selección del programa resultó en una noche de brillante sinfonismo».

Las Academias de la Lengua señalan en la Gramática que la construcción una causa resulta en un efecto no es la apropiada para expresar que una cosa ocurre a causa de otra, pues la adecuada con este significado es de una causa resulta un efecto, tal como se indica en el Diccionario del Estudiante, también de las Academias.

Así, en los ejemplos anteriores habría sido más apropiado haber escrito

  • «El endeudamiento creciente del país ocasiona enormes inflaciones y devaluaciones» y
  • «De la excelente selección del programa resultó una noche de brillante sinfonismo».

Otras alternativas que pueden ser apropiadas en función del contexto son tener como resultado, dar lugar a, provocar, causar y conllevar.

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[LE}– Para los decimales, tanto la coma como el punto son signos válidos

21/03/2014

El signo para separar los decimales al expresar un número en cifras puede ser un punto o una coma.

Ambos signos tienen uso en los países hispanohablantes, pero en México y el Caribe se prefiere el punto, según la costumbre anglosajona, mientras que en España y el Cono Sur se prefiere la coma, según la costumbre francoalemana.

Por este motivo, en la Ortografía de la Lengua Española, de las Academias de la Lengua, se señala que, «con el fin de promover un proceso tendente hacia la unificación, se recomienda el uso del punto como signo separador de los decimales», al tiempo que aclara que la coma sigue siendo igualmente válida, de modo que puede escribirse tanto 11.5 como 11,5 para la cantidad de ‘once y medio’.

Un signo usado muy a menudo antaño y que todavía se ve en ocasiones es el apóstrofo, pero las normas internacionales (ISO 80000 y el Sistema Internacional de Unidades) sólo consideran válidos la coma y el punto, y las Academias lo censuran explícitamente: 20.3 o bien 20,3, pero no 20’3.

Se recuerda igualmente que el signo adecuado para facilitar la lectura de números con más de cuatro dígitos es el espacio de no división, que puede ser fino: 30 000. No se recomiendan con esta función ni el punto (30.000) ni la coma (30,000)*.

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(*) NotaCMP.- En esto discrepo, pues ese espacio en blanco puede confundirse con un error, o sea, con que en él falta un signo.

[LE}– Las nuevas palabras del Diccionario de la Lengua Española (DRAE)

14/03/2014

C. Fraile

Dron, precuela, hipervínculo, bótox… Una selección de artículos que acaban de incorporarse

Audioguía

1. f. Dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos, etc.

Bótox

(De Botox®, marca reg.). 1. m. Química. Toxina bacteriana utilizada en cirugía estética.

Cortoplacismo/Cortoplacista

  • Cortoplacismo. (De la loc. [a] corto plazo e -ismo). 1. m. Conducta o actitud del cortoplacista.
  • Cortoplacista. 1. adj. Que persigue resultados o efectos a corto plazo. Apl. a pers., u. t. c. s.

Dron

(Del inglés drone). 1. m. Aeronave no tripulada.

Hipervínculo

(De hiper- y vínculo). 1. m. Informática. Enlace.

Identiquit

(Del inglés identikit, acrónimo de identification [identificación] y kit [kit]). 1. m. Arg., Bol., Ec., Nic., Par., Perú y Ur. retrato robot.

Jonrón

(Del inglés home run). 1. m. América. En el béisbol, jugada en que el bateador golpea la pelota enviándola fuera del campo, lo que le permite recorrer todas las bases y anotar una carrera.

Medicalización/Medicalizar

  • Medicalización. 1. f. Acción de medicalizar.
  • Medicalizar. (Del francés médicaliser). 1. tr. Dotar a algo, como un medio de transporte, de lo necesario para ofrecer asistencia médica. 2. tr. Dar carácter médico a algo. La medicalización del parto.

Naturópata/naturopatía

  • Naturópata. 1. adj. Dicho de un médico: Especialista en naturopatía. U. t. c. s.
  • Naturopatía. (Del inglés naturopathy, de nature ‘naturaleza’ y -pathy ‘-patía’). 1. f. Método curativo de enfermedades humanas mediante el uso de productos naturales.

Pilates

(De J. H. Pilates, 1883-1967, especialista alemán en salud que desarrolló y divulgó este método). 1. m. Método gimnástico que aúna el ejercicio corporal con el control mental, basado en la respiración y la relajación.

Precuela

(Del inglés prequel, y éste formado sobre sequel ‘secuela’, con sustitución de la primera sílaba por pre- ‘pre-‘). 1. f. Obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente.

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[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Tío Sam

09-07-12

Ciertamente, el Tío Sam, auténtico símbolo de los useños, no tuvo precisamente lo que se puede decir un origen noble.

Durante la segunda guerra entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, en 1812, Samuel Wilson, un inspector que aprovisionaba de carne al ejército, imprimió en los barriles de salazón las iniciales U.S., que significaban United States. Sin embargo, los soldados las interpretaron peyorativamente como Uncle Sam.

A partir de entonces, este personaje empieza a tomar carta de naturaleza entre las gentes de la zona norte de Nueva York y Vermont que se oponían a la guerra.

Por primera vez aparece en las páginas de un periódico en Troy, en el estado de Nueva York, en 1831. Tres años más tarde se publica un libro titulado precisamente «Las aventuras del tío Sam». Poco a poco fue ganándose las simpatías del pueblo useño, hasta en que 1961 el Congreso de los EEUU lo reconoce como símbolo nacional.

Su traje, repleto de barras y estrellas, se remonta a los años treinta del siglo XIX, tomando la imagen de las caricaturas que de Seba Smith, ensayista político de humor del momento, se hicieron en aquel entonces. Dan Rice, un célebre payaso, se encargó de popularizarlo a los largo del siglo XIX.

Pero, ¿quién es el Tío Sam?

Cuando en 1917 el ilustrador James Montgomery Flagg diseñó el cartel, en el que aparecía el Tío Sam señalando con el dedo, éste llevaba impresa una leyenda que decía “I want you for U.S. army” (Te quiero para el ejército de ESTADOS UNIDOS).

Estos carteles enseguida se popularizaron y se utilizaron para invitar a los jóvenes a alistarse en el ejército. Pero hay una controversia en torno a este cartel, ya que tres años antes, en 1914, el británico ALFRED LEETE ya había diseñado un cartel con el mensaje “Your country needs you” (Tu país te necesita), por lo que James Montgomery Flagg fue acusado de plagio, ignorando por completo el gobierno de los Estados Unidos este hecho y convirtiendo con el tiempo a “Tío Sam” en uno de los mayores símbolos de los useños.

Cortesía de Leonardo Masina

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Spa

13-08-12

Hay diferentes explicaciones al origen de esta palabra, y la verdad es que la mayoría están bien fundamentadas y tienen tras de sí bastante información y fuentes de referencias.

Gran parte de los expertos atribuyen el origen de esta denominación al pueblo belga de Spa muy conocido desde la antigüedad por sus baños de aguas termales y sus propiedades curativas, frecuentado y profusamente alabado por nobles, y que acabó por extender su nombre a todos los establecimientos de similares características, incluso lo menciona Plinio el Viejo en su Naturalis Historia (c. 77-79 dC.). Actualmente ésta parece ser la explicación más aceptada.

Sin embargo, otras fuentes  afirman que SPA son las siglas de la frase latina “Salus/Sanum per aquam” o “Sanitas per aquam” es decir, salud a través del agua, y se dice que fue acuñada en el mismísimo Imperio Romano y que incluso ‘se han encontrado inscripciones en  paredes de las antiguas termas romanas’, pero la falta de suficientes evidencias que sustenten esta teoría hace que no se dé por correcta.

También se asocia con la palabra latina spargere, que significar derramar, esparcir (entendido en este caso como agua). Con el término espa que significa fuente en la lengua valona antigua, o  spaw, palabra del inglés antiguo derivada del valón. Este último término se sigue utilizando en dialectos del norte de Gran Bretaña como sinónimo de spa o balneario.

Y para finalizar, hay quien dice que estas siglas pertenecen a las palabras Sauna, Pool & Aerobics de los carteles que se colocaban en los hoteles para ofertar estos servicios.

Fuente: MUY

[LE}– ‘Malasio’ es el gentilicio de Malasia; ‘malayo’ es su idioma

10/03/2014

Malasio es la forma preferible para mencionar a los habitantes de Malasia y lo relacionado con este país, y malayo es el nombre recomendado para hablar de su lengua oficial.

En las informaciones sobre el avión desaparecido en Asia se utiliza con frecuencia la palabra malayo como gentilicio:

  • «Las autoridades malayas han desmentido que se hayan encontrado restos del aparato» o
  • «Avistados unos restos que podrían ser del avión malayo desaparecido».

La Ortografía de la Lengua Española recoge el gentilicio malasio para los naturales de ese país, y el Diccionario Panhispánico de Dudas también lo señala como el más apropiado, si bien recoge que se usa en ocasiones la forma malayo. Ésta, explica, designa en sentido estricto a los individuos de una etnia de la zona, y también a la lengua que hablan, que es la oficial en el país.

De acuerdo con esto, en los ejemplos anteriores habría sido recomendable escribir

  • «Las autoridades malasias han desmentido que se hayan encontrado restos del aparato» y
  • «Avistados unos restos que podrían ser del avión malasio desaparecido».

Respecto al nombre del país, cuya denominación oficial es Federación de Malasia, la forma tradicionalmente usada en español es Malasia, y no Malaysia, Malaisia ni Malaya, que se emplean con alguna frecuencia en los medios de comunicación.

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[LE}– Uso incorrecto de cifras negativas

05/03/2014

El uso de cifras negativas precedidas de términos cuyo significado ya implica su carácter negativo —como perder, decrecer, bajar o disminuir— es inadecuado por redundante.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «La inversión en televisión decreció el ?28% en el 2009»,
  • «El gigante del automóvil facturó 297 millones de euros, lo que supuso una disminución del ?36,4%» o
  • «El PIB bajó un ?1,2 por ciento en ese periodo».

En todos estos casos el signo ? (menos) resulta innecesario para lo que desea expresarse, pues en los verbos decrecer, disminuir y bajar ya está implícito el carácter negativo de las cifras a que se refieren.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «La inversión en televisión decreció el 28% en el 2009»,
  • «El gigante del automóvil facturó 297 millones de euros, lo que supuso una disminución del 36,4%» o
  • «El PIB bajó un 1,2 por ciento en ese periodo».

También es redundante emplear expresiones como ‘menos quince grados bajo cero’, en lugar de ‘menos quince grados’ o ‘quince grados bajo cero’.

En los medios de comunicación pueden verse frases como

  • «Vientos huracanados y temperaturas de menos 45 grados bajo cero» o
  • «Sensación térmica de hasta menos cuarenta grados bajo cero en el Pirineo».

Esta confusión proviene de la lectura equivocada de datos como -15ºC, que es la representación en cifras de quince grados bajo cero, o de menos quince grados, pero no de la mezcla de ambas formas.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Vientos huracanados y temperaturas de menos 45 grados» y
  • «Sensación térmica de hasta cuarenta grados bajo cero en el Pirineo».

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