[LE}– Origen de dichos y expresiones: Hace un día de perros

01/09/2014

Miguel Gilarte

Es antiquísima, está relacionada con las estrellas y las constelaciones y, al contrario de lo que se pueda creer, se utiliza en los días más calurosos.

Hace unos 5.300 años, el fenómeno de la canícula (que es el período de más calor del año, y en los países mediterráneos se da entre el 24 de julio y el 02 de septiembre) aparecía hacia el 21 de junio, coincidiendo con la salida matutina, por primera vez y tras reaparecer por detrás del Sol, de la estrella Sirio, la estrella más brillante de la constelación de Canis Major, llamada la luminaria Sirio “la abrasadora”.

Pero ahora Sirio, por un fenómeno astronómico que se llama “precesión de los equinoccios”, aparece en septiembre antes del amanecer.

La precesión de los equinoccios hace que el eje de la Tierra cambie de orientación y dé una vuelta completa cada 25.776 años, el movimiento es similar al de un trompo o una peonza que está a punto de pararse y caer. Ello hace que el eje terrestre no siempre apunte a la estrella Polar como ahora, sino que vaya cambiando de posición en el cielo haciendo un círculo enorme.

Hace 3.000 años la estrella Polar era la estrella Alfa de la constelación del Dragón.

Sirio es la estrella más brillante del cielo y pertenece a la constelación del Canis Major o Perro Mayor, “canis” o “can” por tanto significan perro, y canícula hace referencia a la constelación del Can Mayor, que también se la conoce por este nombre. Canícula significa “perrita”.

En la región de Centroamérica, y debido al calor entre el 15 de julio y el 15 de agosto, se dejaba de sembrar y, durante este tiempo, alcanzaba su máxima altura la constelación del Canis Minor (Perro Menor). De ahí también la palabra canícula, que proviene de la palabra can que significa canino o perro.

Así que tenemos dos constelaciones, el Perro Mayor y el Perro Menor, que hacían antes sus apariciones en los días de más calor del año.

Por todo ello, la frase “hace un día de perros”, proviene de los días más calurosos, cuando la constelación del Perro Mayor (canícula), hacía su aparición en el cielo en los días de más calor. Al caernos la canícula encima, nos deja jadeando como perros, cansados, agobiados, sin aliento y a la sombra. Un mal día para cualquiera.

Esta expresión se suele utilizar también en días lluviosos, tormentosos, de viento, un mal día en el trabajo, pero en realidad está asociada al calor. Así que constelación de perro más día de calor sofocante, es igual a día de perros.

La relación de Sirio con los egipcios

La constelación del Can Mayor y su estrella más brillante, Sirio, que los egipcios llamaban Sotis, resultaron de vital importancia para conocer los tiempos de siembra y calendario (año Sotíaco) para aquéllos.

El calendario egipcio era muy exacto. Utilizaban no al Sol, sino a Sirio para su año de 365 días. Al emplear a Sirio como referencia, tenían en cuenta su primera aparición por el horizonte, tras haberse separado del Sol como para que fuera visible antes del amanecer, denominado orto helíaco.

Y supieron que desde un orto de Sirio hasta el cuarto orto no habían transcurrido 365 x 4 = 1.460 días, sino 1.461 días, es decir, cada 4 años sumaban un día más, que es nuestro año bisiesto.

Los egipcios en sus mejores tiempos utilizaban a Sirio cuando aparecía en el horizonte justo antes de la salida del Sol: ése era el primer día del año y el comienzo de la festividad de la diosa Isis.

La relación de Sirio con Isis coincidía con las crecidas del Nilo, que regaba con su limo el suelo, fertilizándolo, así podrían tener nuevas cosechas en el otoño.

La aparición de Sirio en el cielo significaba la pronta crecida del Nilo y la prosperidad para aquel pueblo. Tres de los cuatro canales de ventilación de la Gran Pirámide estuvieron en su momento orientados a las estrellas. El canal norte de la cámara del Rey miraba en dirección de la estrella Alfa de la constelación del Dragón; el canal norte de la cámara de la Reina, en dirección al cinturón de Orión (las tres Marías); y el canal sur de esta cámara, en dirección a Sirio.  

La estrella Sirio está a ocho años luz, es de las más cercanas a nosotros, de color blanco azulado posee una estrella compañera enana blanca (Sirio B). Esta estrella enana tiene la masa del Sol, pero es tan pequeña como la Tierra, por lo que su densidad es tremenda, orbita en torno a Sirio cada 50 años. Se especula con la posibilidad de que exista una tercera estrella, una enana roja (Sirio C).

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Miguel Gilarte Fernández es el Director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y Presidente de la Asociación Astronómica de España.

Fuente

[*Opino}– Acerca de estilos que, según don Amando de Miguel, son plagas en el idioma español

29-08-14

Carlos M. Padrón.

Don Amando de Miguel trató este tema en dos entregas, una del 20-08-2014 y otra de hoy. Me he tomado la libertad de reunirlas en un solo artículo que copio abajo, y hago aquí mis comentarios a él.

2. La conjunción copulativa ‘y’ resulta imprescindible

Me extraña que no mencione lo de la errónea obligatoriedad de poner siempre coma después de esa conjunción.

4. El castellano aborrece los periodos largos

Es una opinión personal que no siempre puede resultar la mejor opción; también habló de ella en el punto 10. Me extraña que, en cambio, haga gala de una pobreza en signos de puntuación, como en estos párrafos:

«Ha quedado el número siete para las famosas plagas que asolaron a Egipto, quizá porque en hebreo el siete significa ‘mucho’. La Biblia enumera diez plagas. Es igual. A título práctico, resumo aquí diez desvíos sistemáticos en los escritos contemporáneos, para empezar, en los míos. Se trata de corregirlos todo lo que se pueda, al menos tenerlos en cuenta».

«Un extraño principio de la corrección de textos. Uno mismo detecta mal los errores. Es mejor que la operación la haga otra persona. El método óptimo es que el texto sea leído en voz alta por el corrector y el autor. Lleva tiempo, pero compensa. La corrección automática del computador suele ser pobre, insuficiente e incluso equivocada. No he logrado entender por qué el corrector automático aborrece ciertas voces perfectamente incorporadas a nuestro idioma».

que parecen emular a quienes, no sabiendo qué signo usar, usan sólo puntos suspensivos, pues don Amando usa sólo punto y seguido. Y también parecen ratificar, entre otras cosas, lo que el mismo don Amando dijo una vez: que el punto y coma está en vías de extinción. Que yo sepa, no sólo tiene vigencia, sino utilidad, además de contribuir a romper la monotonía, vicio que don Amando condena.

8. La plaga de los demostrativos (este, ese, aquel, etc.)

Pues dígalo quien lo diga, yo seguiré poniendo acento (o sea, poniendo tilde) en esos pronombres, así como también en los adverbios cómo, aún, y sólo cuando, según la norma antigua, deban llevarlo.

Según las referencias autorizadas de nuestra lengua, entre las que se cuenta el DRAE, estos pronombres no llevan tilde, pero don Amando escribió estragante, y esa palabra no aparece en el DRAE.

9. La cuestión del leísmo

Que me perdone don Amando, pero sí lo que él propone incluye que digamos la di de comer en vez de le di de comer, no estoy de acuerdo con él.

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29-08-14

Amando de Miguel

Las diez plagas de Egipto

Ha quedado el número siete para las famosas plagas que asolaron a Egipto, quizá porque en hebreo el siete significa mucho. La Biblia enumera diez plagas. Es igual. A título práctico, resumo aquí diez desvíos sistemáticos en los escritos contemporáneos, para empezar, en los míos. Se trata de corregirlos todo lo que se pueda, al menos tenerlos en cuenta.

Las expongo sucintamente, por si pudiera servir de aviso para escritores y lectores.

A título práctico, resumo aquí diez desvíos sistemáticos en los escritos contemporáneos, para empezar, en los míos. Se trata de corregirlos todo lo que se pueda; al menos tenerlos en cuenta.

1. El idioma español presenta la desventaja de la monotonía

Hay que cuidar mucho las repeticiones, reiteraciones de ciertas palabras, que se convierten en comodines. Por ejemplo, la preposición ‘en‘, necesaria pero sobreabundante. Hay que tratar de sustituirla a veces por otras: de, a través de, etc. Nuestra desgracia es que con esa preposición empieza el Quijote. «En un lugar de La Mancha…». La rima más odiosa es la de las voces terminadas en –ón. No hay soneto que la resista.

2. La conjunción copulativa ‘y’ resulta imprescindible

Pero a veces choca un poco, sobre todo al principio de la frase. Resulta un horror la serie de noticias de los telediarios cuando comienzan sistemáticamente con la dichosa y, sin venir a cuento. La y al comienzo de una oración da buen resultado en la lírica, pero la prosa la rechaza.

Ahora nos invade la moda de la pregunta: «¿Y?». Hay que ser argentino para dominarla.

3. Los artículos determinados o indeterminados son necesarios

Pero, una vez más, molesta su uso reiterativo. Ajústese el oído a cada caso. Por ejemplo, suena fatal «subir a dirección», «bajar a planta» o «chutar a portería».

A mí me gusta decir «los Estados Unidos», «la India», «el Japón», «el Perú», «la Argentina», etc., pero reconozco que puede resultar pesadito. Naturalmente, cabe decir “la España contemporánea” o “la Inglaterra victoriana”, al llevar un adjetivo.

4. Al ser una lengua monótona, el castellano aborrece los periodos largos

Yo me he impuesto la norma de que las frases no excedan de 30 palabras, los párrafos de 30 líneas, y los capítulos de 30 páginas. La reducción a esos límites siempre mejora el texto. Lo he comprobado mil veces.

5. Los neutros son muy peligrosos: aquello, esto, eso, lo, lo que, etc.

En mis escritos constituyen una plaga. Trataré de reducir su presencia.

6. Otro fallo de mis textos es el abuso de los adverbios

Sobre todo los terminados en –mente, y las expresiones adverbiales, por ejemplo, esto es, la verdad es que, con todo, por lo menos, etc.

No hay que llegar a la tontería de García Márquez, quien suprimió bonitamente todos los adverbios en –mente. Sin embargo, tengamos cuidado con su abundancia. Cuando se juntan dos -mente en la misma frase, la rima se hace odiosa.

7. Los verbos auxiliares (ser, estar, haber, tener) son utilísimos

Pero, una vez más, su exceso puede adormecer al lector. Es fácil sustituir el es por consiste en, aunque ya hemos introducido la maldita preposición en. Es cosa sabida, al corregir un error, se cuela otro.

Un extraño principio de la corrección de textos. Uno mismo detecta mal los errores. Es mejor que la operación la haga otra persona. El método óptimo es que el texto sea leído en voz alta por el corrector y el autor. Lleva tiempo, pero compensa. La corrección automática del computador suele ser pobre, insuficiente e incluso equivocada. No he logrado entender por qué el corrector automático aborrece ciertas voces perfectamente incorporadas a nuestro idioma.

8. La plaga de los demostrativos (este, ese, aquel, etc.) nos cerca por todas partes

Claro que son útiles para no tener que repetir nombres, pero muchas veces despistan. La diferencia entre ellos depende de la posición del observador o del que emite la información. Es evidente que por ahí se llega a continuas indeterminaciones.

El más peligroso —una especie de ébola gramatical— es el pronombre aquel. Debe huirse de él. Cabe sólo apelar a esa indeterminación cuando se desee transmitir un sentido de soledad y nostalgia.

Recuérdense los famosos versos de Bécquer sobre las golondrinas: Pero aquellas que el vuelo refrenaban / tu hermosura y mi dicha al contemplar, / aquellas que aprendieron nuestros nombres…/ esas… ¡no volverán! 

Por cierto, ningún pronombre demostrativo lleva ya tilde. Me parece maravillosa la expresión tener su aquel, pero aquí no es demostrativo sino sustantivo. Equivale a encanto, ángel, espíritu.

9. Está la cuestión del leísmo

No afectaba mucho cuando se reducía en España a una franja geográfica a ambos lados de la carretera o el ferrocarril de Madrid a Irún. Pero ahora se ha generalizado, por influencia, quizá, de los modos iberoamericanos.

No tiene mayor importancia. Acabaremos todos siendo leístas: la preferencia por le en lugar de la o lo como complemento directo de cosas o personas. Digamos que se trata de una plaga benigna, algo así como una gripe común.

10. La plaga más general es el natural barroquismo de la tradición española en tantos aspectos de la vida

Llega a ser estragante cuando se abusa de tal recurso. Me he acostumbrado a no soportar frases de más de 30 palabras, aunque las hay de más de ciento.

Una concesión barroca que me encanta es la sucesión de tres adjetivos, nombres o verbos, siempre que se precise la triada. Por ejemplo: «Bueno, bonito y barato». No debe abusarse de un recurso, en principio tan elegante.

Un virus reciente es el del verbo poder por influencia estadounidense. No sé si los gramáticos lo consideran un verbo auxiliar, pero así me lo parece en numerosas ocasiones.

En sí mismo no dice mucho, a no ser que le añadamos la acción principal. Podemos hacer el inri o podemos ser más imaginativos. Si no le agregamos la acción principal, el verbo poder adquiere una connotación de fuerza, mando, voluntad, autoridad, presión, dominación, imposición, victoria.

Es evidente la conexión de esas voces con los frentes o movimientos fascistas de toda laya, en definitiva, con ansias totalitarias. Recordemos el viejo juego infantil a ver quién puede más. Nótese que el dichoso verbo poder no admite la construcción pasiva. En inglés resulta todavía más defectivo. Se conjuga en presente (I can, we can), pero no admite el futuro. En tal caso hay que recurrir a una perífrasis: I will be able (= seré capaz).

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[LE}– ‘Posvacacional’, mejor que ‘postvacacional’

01/09/2014

Posvacacional, mejor que postvacacional, es la forma adecuada de escribir este adjetivo que se refiere al periodo que sigue a las vacaciones.

Esto, según la Ortografía de la lengua española.

En los medios de comunicación de los países en los que en estos días acaban las vacaciones de verano es habitual encontrar frases como

  • «Se llama síndrome, depresión o estrés postvacacional» o
  • «Mantener una actitud positiva mitiga el estrés postvacacional».

La Ortografía Académica considera válidas tanto la forma etimológica post- como la simplificada pos-, aunque recomienda emplear esta segunda tanto si la palabra que sigue al prefijo comienza con vocal (posoperatorio) como si lo hace con consonante (posmoderno).

Así, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir 

  • «Se llama síndrome, depresión o estrés posvacacional» y
  • «Mantener una actitud positiva mitiga el estrés posvacacional».

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[LE}— Origen de dichos y expresiones: ‘Barcelona és bona si la bossa sona’

19/08/2014

Todos hemos escuchado alguna vez eso de «Barcelona es buena si la bolsa suena», un dicho que pretende remarcar que siempre es mejor acudir a la capital catalana con dinero en el bolsillo.

Lo que muchos ignoran es que la expresión posee una coda: «però tant si sona com si no sona, Barcelona sempre és bona». Es decir, que la ciudad siempre recibe al visitante con los brazos abiertos, con independencia del dinero que lleve en su cartera.

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[LE}– Origen de dichos y expresiones: ¿Qué pasa en Cádiz?

19/08/2014

La expresión se usa actualmente como pequeña gracia ante noticias o novedades agradables.

Esta forma de burla, muy propia del Sur de España, tuvo su origen en el siglo XIX, cuando la forma de enterarse de los acontecimientos era con los rumores o en corrillos de gente por la calle.

En el año 1868, la situación política del país era tan inestable que todo hacía presagiar un golpe militar o alguna revuelta. Uno de los focos más revolucionarios de la época era la ciudad de Cádiz, donde existía mucha participación en la vida política. Así, como eran muchos los que esperaban que sucediera algo en aquel lugar, de ahí la pregunta: ¿Qué pasa en Cádiz?

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[LE}– Efercer vs. ejercitar

05-08-14

A. de Miguel

José Manuel Sánchez Guerra se pregunta por la diferencia entre ejercer y ejercitar.

No tiene mucho misterio. Aunque puedan parecer intercambiables los dos verbos, ejercer es tanto como desempeñar las obligaciones propias de un cargo, una posición social, una profesión. En cambio, ejercitar se aplica mejor a una acción concreta de esas obligaciones.

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[LE}– ‘A bordo’ y ‘abordo’ no significan lo mismo

19/08/2014

La expresión a bordo, que significa ‘en una embarcación u otro vehículo’, se escribe en dos palabras, pero el sustantivo abordo, sinónimo de abordaje, se escribe en una sola

Sin embargo, no es infrecuente ver la locución a bordo en una sola palabra:

  • «Abordo de este barco se encuentran médicos de distintas nacionalidades» o
  • «Según los primeros informes, la maleta con el dinero había llegado de Honduras el pasado 29 de julio abordo de un vuelo de una compañía privada».

El mismo error se comete en la expresión segundo de a bordo, usada para referirse a quien ocupa el segundo lugar en una cadena de mando: «Alfonso Bataller se estrena en la política municipal esta legislatura y apenas lleva mes y medio como segundo de abordo en el consistorio castellonense».

Según el Diccionario panhispánico de dudas, lo adecuado es escribir en dos palabras esta locución, que significa ‘al o en el interior de una nave o, por extensión, de un medio de transporte’. Se aconseja no confundirla, por tanto, con el sustantivo abordo, sinónimo de abordaje y menos frecuente en el uso:

  • «El abordo de los piratas se produjo en las costas de Somalia».

Así, en los ejemplos anteriormente citados lo apropiado habría sido escribir

  • «A bordo de este barco se encuentran médicos de distintas nacionalidades»,
  • «Según los primeros informes, la maleta con el dinero había llegado de Honduras el pasado 29 de julio a bordo de un vuelo de una compañía privada» y
  • «Alfonso Bataller se estrena en la política municipal esta legislatura y apenas lleva mes y medio como segundo de a bordo en el consistorio castellonense».

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[LE}– ‘Compraventa’ se escribe sin guion y sin espacio intermedio

18/08/2014

El sustantivo compraventa se escribe en una sola palabra.

Tal como indica el Diccionario Académico, compraventa no se escribe con guion (la compra-venta) ni con espacio intermedio (la compra venta).

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

  • «Disminuyó la compra-venta de dólares al haber menos turismo del extranjero»,
  • «La compra venta de viviendas sube un 8,8 %» o
  • «Dos detenidos en compra/venta de droga».

La Nueva Gramática de la Lengua Española pone compraventa como ejemplo de compuesto propio o univerbal, que define como aquél en el que «sus dos componentes se integran en una única palabra ortográfica», a diferencia de los compuestos sintagmáticos, esto es, los formados por «palabras que mantienen su propia independencia gráfica», unas veces con guion intermedio (acción-reacción) y otras sin él (tren bala).

Tal es la grafía, además, registrada tanto en el Diccionario de la lengua española como en el Diccionario del Estudiante, donde se define compraventa como ‘hecho o actividad de comprar y vender, especialmente cosas usadas’.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Disminuyó la compraventa de dólares al haber menos turismo del extranjero»,
  • «La compraventa de viviendas sube un 8,8 %» y
  • «Dos detenidos en compraventa de droga».

Respecto a la expresión contrato de compraventa, la Academia recoge también como alternativa contrato de compra y venta, con ‘y’ intercalada, opción igualmente válida si cada uno de los componentes se pronuncia por separado y conservando su acento:

  • «En los últimos 3 años se ha incrementado en un 15 % la compra y venta de productos y servicios a través de internet en México».

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[LE}– ‘Autostop’ y ‘autoestop’ son ambas formas válidas

14/08/2014

Se usan para referirse en español a la ‘manera de viajar por carretera solicitando transporte a los automóviles que transitan’.

En la lengua general, y también en los medios de comunicación, se aprecia cierta vacilación al escribir esta palabra:

  • «Realizan un viaje iniciático a Europa, combinando el Inter Rail y el autostop»,
  • «Tras sufrir un accidente, continuó su escapada en auto-stop»,
  • «Con las aplicaciones correctas en el teléfono, podrás emprender viaje sin tener que hacer “auto stop”» o
  • «Comenzó su carrera como fotógrafo con un viaje en autoestop por África».

Tal y como señala el Diccionario Panhsipánico de Dudas, el término francés autostop se ha incorporado al español con las formas autostop y autoestop. Ambas resultan igualmente válidas, aunque sea más usual y recomendable la etimológica autostop. No son adecuadas, sin embargo, las adaptaciones auto-stop y auto stop.

Para referirse a la persona que lleva a cabo esta actividad, se emplean por igual las formas autostopista y autoestopista.

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