—Ayer me dijeron que soy fea.
—No te preocupes, a mí me han dicho cosas peores
—¿Que te han dicho?
—Que también eres bastante puta.
Chistes de aquí y de allá
—Ayer me dijeron que soy fea.
—No te preocupes, a mí me han dicho cosas peores
—¿Que te han dicho?
—Que también eres bastante puta.
Dos amigas están en una cafetería, y una de ellas le dice a la otra:
—¿Sabes que tu novio fue antes mi novio?
—No, no lo sabía. Él me ha comentado que cometió algunas estupideces, pero nunca me dijo cuáles.
La mujer le dice a su marido:
—¿Por qué tienes siempre una foto mía en al maletín que llevas al trabajo?
—Es que cuando tengo un problema, no importa cuán difícil sea, miro tu foto y el problema desaparece.
—¿¡Ves cuán poderosa y milagrosa soy!?
—Así es, pues cuando te veo en la foto me digo «¿Qué problema podría ser mayor que éste?».
Tres amigos charlan muy animados, cuando que uno de ellos dice:
—Voy a hacerles una confesión: no saben lo feliz que ando, ¡estoy teniendo sexo espectacular con un orangután!
—¿Macho o hembra?”—, pregunta uno de los sorprendidos amigos.
—¡¡Por supuesto que hembra!!! ¿Qué crees, que soy un degenerado?
Un hombre entra en un hospital para ser operado de las piernas. Cuando despierta, tras la intervención, el cirujano le comenta:
—Tenemos dos noticias para usted: una buena y otra mala. ¿Cuál quiere primero?
—Dígame primero la mala.
—La operación se complicóm y tuvimos que cortarle las dos piernas.
—¿Y cuál es la buena noticia?
—El señor de la cama de al lado le ha comprado los zapatos.
Una pareja de recién casados en su noche de bodas. Dulcemente, ella dice:
—Cariño, vamos a tener tres hijas.
—Y tú, ¿cómo lo sabes?
—Porque están viviendo en casa de mi madre.
¿En qué se parecen una boda y un divorcio?
En que en la boda todo es arroz, y en el divorcio todo es «pa-ella».
Un hombre que estaba sentado viendo televisión, lanzaba un maní al aire, abría la boca y el maní caía en ella.
Su esposa le habló, él movió la cabeza para escucharla, y el maní cayó en su oreja. Por más esfuerzo que hizo no pudo sacarlo, y cuando ya estaban listos para ir al médico, llegó su hija con un amigo, y el amigo les dijo que él podía ayudar.
Sentó al padre en una silla, le introdujo dos dedos en la nariz y le dijo:
—¡¡Sople!!
Y, al sacar los dedos de golpe, el maní salió disparado.
Mientras la hija, de lo más contenta, llevó a la cocina a su amigo para brindarle una bebida, la madre le dijo al viejo:
—¡Qué muchacho más inteligente, viejo! ¿Qué crees tú que será cuando sea mayor?”
El hombre contestó:
—Pues, a juzgar por el olor de sus dedos, creo que será nuestro yerno.
—Mamá, mamá, ¡que estoy poseído!
—Dirás poseso, hijo.
—Bueno, pos eso.