En un lujoso coche deportivo llegó a una tienda un hombre, joven, buen mozo, varonil, y atlético.
Se le acercó una mujer madura y le dijo:
—¿No te llamarás Google?
—No, ¿por qué?
—Porque tienes todo lo que busco
Chistes de aquí y de allá
En un lujoso coche deportivo llegó a una tienda un hombre, joven, buen mozo, varonil, y atlético.
Se le acercó una mujer madura y le dijo:
—¿No te llamarás Google?
—No, ¿por qué?
—Porque tienes todo lo que busco
(NotaCMP: Dícese en España de los extranjeros que no hablan español)
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Cortesía de Carmen O’Dogherty
Doctor: «You are looking very weak and exhausted, madam? Are you properly taking the four meals a day that I advised?
Woman: «Oh, my God, you said four meals? I thought you said four males!
Courtesy of Esteban Zajia
Pedro invitó a cenar en su casa a Federico, su mejor compañero de trabajo. Ambos salieron de la oficina las 6:00 p.m. y en el carro de Pedro se dirigieron a la casa de éste.
Al llegar, la esposa de Pedro comenzó a gritarle a su marido mientras que él y su amigo Federico se sentaban cómodamente en la sala.
—¡No estoy maquillada y todavía no me he peinado! ¡la casa está totalmente desordenada! ¡aún no he lavado la loza! ¡todavía estoy en pijama y no he preparado nada de comer para la cena de hoy! ¡¿para qué diablos se te ocurrió traer a tu amigo a casa?!
Respondió el marido:
—Porque él está pensando en casarse.
—¿Tú haces todo lo que te manda tu mujer?
—¿Yo? No, ¡qué va!
—¡Así me gusta!
—No, no, es que no me da tiempo para todo.
Cortesía de Charo Bodega
Le dice la mujer al marido:
—Cariño, ¿qué harías tú si el mundo se acabara en diez minutos?
—¡Te haría el amor como un loco!
—¿Y los otros nueve minutos?
Era una muchacha tan, pero tan fea que no había forma de que consiguiera novio. Desesperada, decidió buscar ayuda y fue a ver a una vidente, quien le dijo:
—Hija mía, en esta vida realmente no tendrás mucha suerte con el amor. Sin embargo, en la próxima vida la belleza física vendrá contigo, y los hombres caerán vencidos a tus pies por docenas.
Y la muchacha salió de allí muy contenta, pensando en su glorioso futuro.
En el camino a su casa debió cruzar un puente que pasaba sobre una autopista, y pensando que cuanto más pronto acabara con su vida, más pronto comenzaría la próxima, cerró los ojos y se lanzó desde lo alto del puente, con tan mala suerte que cayó sobre un camión de plátanos que circulaba en ese momento por la autopista, y el golpe la desmayó.
Cuando al rato despertó atontada, aún sin abrir los ojos y creyendo que estaba en la otra vida, empezó a tocar a su alrededor, y como sólo palpó plátanos por todos lados, con una enrome sonrisa de felicidad exclamó:
—Calma, calma, muchachos… ¡DE UNO EN UNO!