[Hum}– Best method: Telling the truth

A man tells his wife that he’s going out to buy cigarettes. When he gets to the store he finds out it’s closed, so the guy ends up going to the bar to use the vending machine.

While there, he has a few beers and begins talking to a beautiful girl. He has a few more beers and he found himself in this girl’s apartment and having quite a pleasurable time. The next thing he knows is it was 3:00 o’clock.

—Oh, my god, my wife is going to kill me! —he exclaimed—. Quick give me some talcum powder!

The girl gets him some and he rubs it all over his hands. When he got home his wife is up waiting for him and she’s furious.

—Where the hell have you been!

He says,

—Well, to tell you the truth, I went into a bar, had a few drinks, went home with a beautiful blonde and I slept with her.

—Let me see your hands!—, she demands.

He shows his wife his powdery hands.

—Damn liar, you were out bowling again!

[Hum}– Cuestión de prioridades

Una señora ya muy entrada en años estaba en la cubierta de un navío agarrando su sombrero firmemente con las dos manos para que no se lo llevara el viento.

Un caballero que la vio se acercó a ella y le dijo:

—Perdóneme, señora. No quiero incomodarla, pero ¿usted se ha dado cuenta de que el viento le está levantando mucho su vestido?

—Sí—, contestó la señora—, pero necesito las dos manos para sostener mi sombrero.

—¡Pero usted debe de saber que sus partes íntimas están siendo expuestas!—, replicó el caballero.

Tocándose la cintura la anciana respondió:

—Caballero, cualquier cosa que usted se vea de aquí para abajo tiene 85 años, pero ¡el sombrero lo compré ayer!

[Hum}– Un perro realmente adorable

Un hombre, vecino de una zona próxima a un cementerio. estaba desayunando un día, como a las 11 de la mañana, sentado en la cocina de su casa y mirando distraídamente hacia la calle, cuando vio que rumbo al camposanto avanzaba lentamente un cortejo fúnebre muy poco usual: Un largo ataúd negro era seguido como a 50 pasos por un segundo ataúd, también largo y negro. Detrás del segundo ataúd caminaba un hombre solitario llevando de la correa a un perro pitbull. Y detrás del hombre y el perro caminaban, en una sola fila, unos 200 hombres más.

El vecino no pudo aguantar la curiosidad, y, con mucho respeto, se aproximó al hombre que llevaba al perro y le dijo:

—Señor, sé que éste es un muy mal momento para molestarle, pero, aunque vivo cerca del cementerio y veo muchos cortejos fúnebres, nunca había visto uno como éste. ¿De quién es este sepelio?

El hombre respondió:

—Bueno, en el primer ataúd está mi esposa.

—¿Qué le pasó a ella?—, preguntó el vecino.

El hombre respondió:

—Mi perro la atacó y la mató.

Y el vecino volvió a preguntar:

—Lo siento, señor, pero ¿y quién está en el segundo ataúd?

El hombre respondió:

—Mi suegra. Ella intentó ayudar a mi esposa y el perro se volvió contra ella y también la mató.

Siguió un solemne silencio, y entonces el vecino, previo carraspeo, preguntó:

—Señor, ¿puedo pedirle prestado el perro?

—Haga la cola—, dijo el hombre, apuntando con su dedo hacia atrás.

[Hum}– ¿Dónde está Belle?

Una niñita, que quería mucho a Belle, la perrita de la familia, le preguntó a u mamá:

—Mami, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra?

Replicó la mamá:

—No, porque está en celo.

—¿Qué significa eso?—, preguntó la niña.

—Ve a preguntarle a tu padre. Creo que está en el garaje.
La niña fue al garaje, encontró allí a su padre y le preguntó:

—Papi, ¿puedo sacar a pasear a Belle alrededor de la cuadra? Le pregunté a mi mami, pero me dijo que Belle está en celo y que viniera a preguntarte a ti.

El padre dijo:

—Tráeme a Belle.

Siendo él, como de hecho era, de la vieja escuela, tomó un trapo, lo empapó de gasolina y lo frotó en la parte trasera de la perra para así disimular el olor propio del celo, y entonces le dijo a la niñita:

—OK, ya puedes llevarla al paseo. Pero no la sueltes; mantenla siempre con la correa, y da sólo una vuelta a la cuadra.

Pocos minutos después, la niñita llegó al garaje sin correa y sin perra. Sorprendido, el padre le preguntó:

—¿Dónde está Belle?
La niñita respondió:

—A medio camino de la vuelta a la cuadra se quedó sin gasolina, y un perro la está empujando de vuelta a casa.

Courtesy of Bob Meehan