[LE}> «Medicán», no «medicane»

El acrónimo medicán, no medicane, es el adecuado en español para hacer referencia a un ciclón tropical mediterráneo.

Uso no recomendado

• Fuertes tormentas e inundaciones en Grecia por un medicane.

• Alerta en Grecia por la formación de un medicane.

• Un medicane causa lluvias históricas y deja muertos en varios países de Europa.

Uso recomendado

• Fuertes tormentas e inundaciones en Grecia por un medicán.

• Alerta en Grecia por la formación de un medicán.

• Un medicán causa lluvias históricas y deja muertos en varios países de Europa.

Según explica la RAE en su cuenta de X, el término medicán, pl. medicanes, (a partir de mediterráneo y huracán) es adecuado como calco del término inglés medicane (de Mediterranean y hurricane), empleado para referirse, en general, «a los ciclones mediterráneos que presentan características tropicales», como se indica en el glosario meteorológico de la Agencia Estatal de Meteorología.

Son igualmente válidas las expresiones descriptivas ciclón tropical mediterráneo y huracán mediterráneo.

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[LE}> «Divergir», no «diverger»

Divergir, no diverger, es la forma apropiada del verbo cuyo significado es ‘discordar’.

Uso inadecuado

• Las labores del técnico y el político deben converger y no diverger.

• A partir de esa hazaña sus caminos divergerían.

• Con esta última emisión, los futuros de los integrantes del programa divergerán.

Uso adecuado

• Las labores del técnico y el político deben converger y no divergir.

• A partir de esa hazaña sus caminos divergirían.

• Con esta última emisión, los futuros de los integrantes del programa divergirán.

Tal como señala el Diccionario panhispánico de dudas, divergir significa ‘discrepar’ y, dicho de dos líneas o superficies, ‘irse apartando’. Pertenece a la tercera conjugación, por lo que termina en -ir (divergir); así pues, no es adecuado adscribirlo a la segunda conjugación y utilizar el infinitivo diverger ni las formas verbales correspondientes de este, como divergemos, divergeré, divergerías o diverged (en lugar de divergimos, divergiré, divergirías y divergid).

Por otro lado, como verbo regular que es, conserva la raíz ‘diverg-‘ en todos los tiempos. De este modo, lo apropiado es decir divergió, divergieron, divergiera…, y no divirgió, divirgieron, divirgiera, con dos ‘i’.

Se recuerda, además, que este verbo suele ir acompañado de un complemento precedido por la preposición ‘de’, y no por ‘con’: divergir de alguien, no divergir con alguien.

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[LE}> Días de la semana, meses y estaciones, en minúscula

Los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año se escriben, por regla general, en minúscula.

Uso no adecuado

• La tienda permanecerá cerrada los Domingos.

• Los zapatos favoritos de este Otoño-Invierno.

• Programación para el puente de Diciembre.

Uso adecuado

• La tienda permanecerá cerrada los domingos.

• Los zapatos favoritos de este otoño-invierno.

• Programación para el puente de diciembre.

Como explica la Ortografía de la lengua española, estos nombres son comunes y por ello se escriben con inicial minúscula, excepto en los siguientes casos: cuando van a comienzo de texto («Jueves, 3 de septiembre de 1998»), inmediatamente detrás de un punto («… vol. 1, n.º 2. Primavera, 1984») o si forman parte de denominaciones en las que se consideren palabras significativas (festividades —«Jueves Santo»—, hechos históricos —«la Revolución de Octubre»—, nombres de calles —«calle Viernes de Toros»—, etc.).

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[Canarias}> Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

05-09-2023

Una herida “imposible” de espada prueba que la Canarias antigua no estuvo tan aislada

El arma, ajena por completo del mundo aborigen, le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos

La revisión de los fondos del Museo Canario ha aportado una prueba directa de que las primeras sociedades que habitaron Canarias no estuvieron tan aisladas del exterior durante siglos como se pensaba: una herida de espada, un arma ajena por completo al mundo aborigen, que le seccionó la cabeza a un varón entre 200 y 300 años antes de la llegada de los europeos.

La revista “Quaternary Science Reviews” publica este mes los resultados obtenidos al estudiar un cráneo que casi había pasado desapercibido en la amplia colección que expone el Museo, porque probablemente se dio por sentado que se trataba de un individuo que había muerto en alguna de las batallas de la Conquista de Gran Canaria por parte de la Corona de Castilla en el siglo XV, de modo que no resultaba extraño que presentase un tajo en la cabeza.

En concreto, se trata de una de las diez calaveras recuperadas de una cueva funeraria de La Angostura, en Santa Brígida, en 1932, en un momento en el que la arqueología estaba muy focalizada en los cráneos para sustentar estudios raciales, explica a EFE la conservadora del Museo, Teresa Delgado, una de las firmantes del artículo.

La sorpresa llegó al someterla a pruebas de Carbono 14, que dataron la muerte de ese individuo entre los años 1045 y 1166. Es decir, entre dos y tres siglos antes de que llegaran los primeros navegantes europeos que pisaron Lanzarote y Gran Canaria a principios del s. XIV (genoveses y mallorquines, respectivamente), cuando las islas fueron “descubiertas” por el Viejo Mundo… o más bien redescubiertas, porque el historiador romano Plinio el Viejo ya describía en textos del siglo I las “Fortunatae Insulae”.

La herida que presenta el “cráneo 952” muestra que su propietario, un hombre de entre 35 y 50 años, murió en un enfrentamiento cara a cara con alguien que le golpeó con un arma metálica larga, pesada y con filo, muy probablemente una espada.

El problema es que ese tipo de arma no existía en Canarias, cuyos primeros habitantes utilizaban armas de piedra y madera porque en las islas no hay minerales metálicos con los que fabricarlas, así que sólo pudo llegar de fuera y, seguramente, quien la blandía también.

La mayor parte de los estudios sobre el pasado de Canarias defiende que los primeros pobladores de las islas permanecieron casi aislados del resto del mundo durante más de mil años, desde su llegada a principios de la Era Común, hasta el redescubrimiento del archipiélago. No hay nada en el registro arqueológico que contradiga ese aislamiento, pero sí varios indicios de que no fue absoluto.

Otra de las autoras del trabajo, Verónica Alberto, de la empresa Tibicena Arqueología y Patrimonio, recuerda que a partir del siglo XI se aprecian una serie de cambios culturales en el mundo aborigen de varias islas (sobre todo en los enterramientos, en la forma de construir las viviendas o incluso en el emplazamiento de los graneros colectivos) que sugieren la llegada de nueva población desde el exterior, quizás no mayoritaria ni numerosa —“no se puede hablar de oleada”, subraya—, pero sí influyente en sus costumbres.

El artículo incluye un largo listado de dataciones de todos esos nuevos usos funerarios, arquitectónicos y agrícolas que evidencia que la mayoría de esos cambios culturales se concentra entre los siglos XI y XII, justo en el periodo al que apunta el espadazo que presenta el cráneo 952 del Museo Canario.

Para entender todo ese proceso, precisa Alberto, no se puede perder de vista el emplazamiento geográfico de Canarias, situada muy cerca del norte de África, porque lo que allí sucede “tiene reflejo en las islas, que son un territorio africano, de población africana, amazigh (bereber), que participa de la historia continental, aunque en un contexto insular”.

¿Qué está ocurriendo frente a las islas en el siglo XI? Es el momento de la expansión por el actual Magreb (y también por el sur de la Península Ibérica) de los almorávides, en una época convulsa que es posible que empujara a algunas familias o grupos sociales a emigrar más allá del mar, hacia el oeste, hacia Canarias.

El arqueólogo Javier Velasco, otro de los firmantes del artículo, recuerda que puede que Europa “se olvidara” durante casi toda la Edad Media de la existencia de Canarias, pero las islas aparecen en textos árabes desde el siglo IX en adelante, con menciones que demuestran un conocimiento del archipiélago directo, no sólo basado en referencias de los historiadores romanos clásicos.

Del fallecido por esa herida de espada se sabe muy poco, sólo que era alguien de la sociedad aborigen. El hecho de que sus restos fueran recogidos y enterrados en una cueva funeraria siguiendo los usos más antiguos de las islas (no en un túmulo ni en una fosa o cista) así lo delata, añade Velasco.

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[LE}> Inicio del curso escolar, claves de redacción

Con motivo del inicio del nuevo curso escolar en España, a comienzos del mes de septiembre, se ofrece a continuación una serie de claves para la redacción adecuada de las noticias relacionadas con el ámbito educativo.

1. La educación secundaria, pero Educación Secundaria Obligatoria. Se escriben con minúscula las denominaciones genéricas de etapas y ciclos educativos (educación secundaria o educación superior), pero con mayúscula si se trata del nombre oficial porque tiene valor de nombre propio: Educación Secundaria Obligatoria, Formación Profesional. En el caso de que coincidan, como ocurre con educación infantil o Educación Infantil, que puede referirse tanto al ciclo educativo como a su denominación oficial, se optará por una u otra en función de a qué se refiera en cada caso concreto.

Los niveles de los ciclos se escriben con minúsculas y pueden abreviarse con la representación correspondiente del ordinal en arábigos: «Ha repetido primero», «Está en 2.º de primaria» (con punto abreviativo).

2. Asignaturas y ramas del conocimiento. Los nombres de las disciplinas científicas y de las ramas del conocimiento se escriben con iniciales minúsculas («Ha habido grandes avances en el campo de la ingeniería»), pero con mayúsculas si se trata de la denominación de una asignatura o materia en el entorno académico («Este año voy a estudiar Inglés y Matemáticas»), aunque ambos aparezcan en la misma frase, como en «La arquitectura ha avanzado mucho desde que estudié Arquitectura».

3. Nombres de los centros. Los nombres oficiales de los centros educativos se escriben con mayúsculas iniciales y sin comillas ni cursiva: «El Instituto de Enseñanza Secundaria Isabel la Católica abre sus puertas el 6 de septiembre».

En el caso de que se haga referencia al centro sólo con el sustantivo genérico, éste se escribirá con minúscula cuando va precedido de posesivos o demostrativos («este centro es público», «mi universidad está lejos»), pero se acepta la mayúscula si va precedido por un artículo determinado, cuando se considera una mención abreviada del nombre completo: el Instituto, el Colegio.

4. Departamentos y recintos de los centros. Se escriben con mayúsculas iniciales si se trata de departamentos de la institución: Secretaría, Cátedra de Lingüística. Sin embargo, se escriben con minúsculas, respetando las mayúsculas de los nombres propios que pudieran contener, las denominaciones de recintos del edificio: sala de profesores, aula de música, salón de actos, aula Jacinto Benavente.

5. Cargos, profesiones y titulaciones. Los nombres de cargos, profesiones o titulaciones se escriben con minúscula inicial: maestro, catedrática, doctor, ingeniera agrónoma…

En caso de citar el nombre oficial de la titulación, éste se escribe con mayúscula: licenciado en Ciencias de la Información o licenciatura en Ciencias de la Información.

6. ESO, no E. S. O. ESO, PDI o TIC son siglas, no abreviaturas, por lo que se escriben con mayúsculas y sin puntos. Asimismo, no es apropiado formar su plural escrito añadiendo una ese minúscula, como en TICs, sino mantenerlas invariables («¿Cuáles son las ventajas y desventajas de las TIC?»); sin embargo, en el lenguaje oral sí es adecuado pronunciar la ese.

En cuanto a su desarrollo, lo apropiado es que se haga en minúsculas si corresponde a un nombre común (PDI es pizarra digital interactiva) y en mayúscula en el caso de que sea propio (ESO se desarrolla como Enseñanza Secundaria Obligatoria).

7. Acoso escolar, mejor que bullying. En español se ha extendido el uso de bullying para referirse específicamente al acoso que se produce en el ámbito escolar. Este anglicismo puede sustituirse por acoso escolar u otras alternativas válidas, como intimidación, matonismo, matoneo o matonaje.

8. Educación en casa, mejor que homeschooling. Para evitar los anglicismos homeschooling y homeschooler, se recomienda emplear las expresiones educar o educación en casa y educador o estudiante en casa, respectivamente.

9. Ludificación es preferible a gamificación. En el ámbito educativo se ha introducido el concepto de incluir actividades lúdicas en el aula. Para referirse a él es preferible utilizar el término ludificación, no gamificación, que es un mero calco del inglés gamification.

10. Congresos, cursos, jornadas…, en general con mayúsculas. Se escriben con mayúsculas iniciales todos los términos significativos de los títulos tanto de los encuentros de profesionales y especialistas (Jornadas de Redes de Investigación en Innovación Docente) como de los planes, proyectos o programas (Programa de Formación Docente).

11. Honoris causa, en minúscula y cursiva. La locución honoris causa se escribe en minúscula y, por ser un latinismo, también en cursiva: «Ha sido investido hoy doctor honoris causa».

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[LE}> «Estadio», no «estadío»

Estadio, sin tilde, es el término adecuado para referirse a la etapa o período determinado en la evolución de una enfermedad, no estadío.

Uso inadecuado

• Cada vez más casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes se detectan en el primer estadío.

• En ese estadío de vida, el cerebro comienza a establecer sus propios circuitos.

Uso adecuado

• Cada vez más casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes se detectan en el primer estadio.

• En ese estadio de vida, el cerebro comienza a establecer sus propios circuitos.

En el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina de España, se especifica que estadio es ‘etapa o período determinado de un proceso como la evolución de una enfermedad o el desarrollo o crecimiento de un organismo, así como el grado de extensión de algunas enfermedades, como el cáncer’, y se aclara que la acentuación con hiato de esta palabra (estadío) es frecuente, especialmente en oncología, pero inadecuada.

Estadio también significa ‘etapa o fase de un proceso’, en general, y ‘recinto con graderías para los espectadores, destinado a competiciones deportivas’, sentidos para los que tampoco es correcto el uso de la forma con tilde estadío, como señala el Diccionario panhispánico de dudas.

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[LE}> La fiesta de la Tomatina, con la primera «t» en mayúscula y sin comillas ni cursiva

El nombre de la fiesta que se celebra el último miércoles de agosto en la ciudad española de Buñol (Valencia) se escribe con el artículo en minúscula, con la te en mayúscula y sin cursiva ni comillas: la Tomatina.

Uso no recomendado

• La Diputación habilita autobuses gratuitos para La Tomatina.

• Cuenta atrás para La Tomatina, la batalla campal más divertida del verano.

• La principal norma de La Tomatina es disfrutar y pasárselo bien.

Uso recomendado

• La Diputación habilita autobuses gratuitos para la Tomatina.

• Cuenta atrás para la Tomatina, la batalla campal más divertida del verano.

• La principal norma de la Tomatina es disfrutar y pasárselo bien.

De acuerdo con la Ortografía, los sustantivos y adjetivos que forman parte del nombre de festividades, ya sean civiles, como en este caso, religiosas o militares, se escriben con mayúscula inicial. Además, no necesitan ningún tipo de resalte como comillas o cursiva, por lo que se escriben en redonda.

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[LE}> «Exorbitante», no «exhorbitante»

El adjetivo exorbitante, y no exhorbitante, es el adecuado para aludir a algo exagerado o excesivo.

Uso inadecuado

• El exhorbitante precio que pagaron por un par de zapatillas de Michael Jordan.

• Tienen la posibilidad de lanzar satélites, microsatélites y nanosatélites sin hacer una inversión exhorbitante.

• Los coleccionistas estarían pagando una exhorbitante cifra con tal de tenerla en su poder.

Uso adecuado

• El exorbitante precio que pagaron por un par de zapatillas de Michael Jordan.

• Tienen la posibilidad de lanzar satélites, microsatélites y nanosatélites sin hacer una inversión exorbitante.

• Los coleccionistas estarían pagando una exorbitante cifra con tal de tenerla en su poder.

La voz exorbitante se escribe sin hache intercalada, puesto que está relacionada con el sustantivo órbita, de modo que la grafía exhorbitante no es apropiada, tal y como señala el Diccionario panhispánico de dudas. Lo mismo ocurre con otros adjetivos de la misma familia, como exorbitado, desorbitante y desorbitado.

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