[El Paso}> El Campo de Fútbol de El Paso cumple 70 años / Carlos Valentín Lorenzo Hernández

02-09-2025

Carlos Valentín Lorenza Hernández*

El Campo de Fútbol de El Paso cumple 70 años

En El Paso, como antecedente más directo de la instalación deportiva inaugurada en agosto de 1955, existía, desde antes de la guerra civil española, el histórico campo de fútbol de La Montañita

Hace ahora setenta años que tuvo lugar en la ciudad de El Paso la inauguración oficial del Campo Municipal de Fútbol. Este acontecimiento deportivo y social se celebró como un acto más de los festejos en honor a Ntra. Sra. la Virgen del Pino y, es precisamente esta edición de 1955, la que marca el inicio del carácter trienal conferido a las fiestas de la Bajada de la Virgen del Pino.

Para rememorar aquel entrañable acto, hemos de hacer un pequeño recorrido histórico por el contexto futbolístico insular propio del momento. La década de los años cincuenta del siglo XX supuso una época dorada para el fútbol de La Palma y, además también podemos afirmar que fue el despegue definitivo del «deporte rey» en nuestra isla.

En el libro «Una Quinta Prodigiosa, recuerdos históricos de una gran época del fútbol en La Palma» de Alonso Plasencia Moreno, refiriéndose a aquellos primeros años de los cincuenta (1951-1956), señala: […] Ocho equipos en la isla tenían que entrenarse y jugar en sólo dos campos, uno en Santa Cruz de La Palma y otro en el Valle de Aridane. Pero nunca fue impedimento para que nos regalaran, a juicio de muchos, la mejor etapa de fútbol de todos los tiempos en La Palma […].

Por tanto, existían dos campos de fútbol en la Isla: Campo de Bajamar, en la zona Capital y, el Aceró, en la zona del Valle de Aridane. En septiembre de 1954 se inauguró el Campo de Fútbol de Tazacorte que vino a constituir el tercer terreno de juego oficial de los existentes en La Palma.

En El Paso, como antecedente más directo de la instalación deportiva inaugurada en agosto de 1955, existía, desde antes de la guerra civil española, el histórico campo de fútbol de La Montañita. El periódico Diario de Avisos, publicado en La Palma por entonces, recoge con fecha 16 de julio de 1932 la siguiente información sobre la construcción del citado recinto deportivo:

«El Paso. Campo de Deportes. La agrupación “Juventud Católica” de este pueblo está llevando a cabo con gran entusiasmo la construcción de un amplio campo de deportes, en el sitio denominado “Montañita”, lo que reviste gran importancia para la juventud pasense, dada la afición tan grande que, de poco tiempo a esta parte, ha despertado entre ésta hacia el fútbol y otros juegos deportivos. La enhorabuena a dicha entusiasta juventud por el vivo deseo que tienen en fomentar el deporte, que tanto favorece el desarrollo físico de los pueblos».

Campo de Fútbol de la Montañita. AMEP

En noviembre de 1940, el Pleno del Ayuntamiento de El Paso acuerda la adquisición del campo de La Montañita, inscribiéndolo en el Registro de la Propiedad «no pudiéndose dedicar a otros fines más que a campo de deportes de las Organizaciones Juveniles de esta Ciudad.

Fueron muchas las páginas históricas que se escribieron en el Campo de La Montañita: inolvidables partidos de rivalidad local entre el Juventud Católica y el Obrero F. C. (¡Si el Obrero quiere la copa, que la hagan de betún, porque la de verdad se la llevó el Juventud! Con este cántico los aficionados de uno de los contendientes celebraban las victorias, que lógicamente también tendría su adaptación cuando el triunfo sonreía al otro adversario); aparición, en los años cuarenta, en la escena futbolística del C. D. Taburiente, que cosechó alguna que otra goleada muy sonada; disputa de los primeros trofeos del Pino (aunque no estén reconocidos oficialmente como tales).

En el programa de actos de las fiestas en honor a Ntra. Sra. del Pino del año 1948 se recoge que se celebró un partido de fútbol, «poniéndose en juego una copa» entre el Atlético de El Paso —equipo que podemos considerar el precursor del actual Club Deportivo Atlético Paso— y un equipo forastero.

Pero el Campo de La Montañita no era una instalación óptima y no reunía condiciones para que en ella se celebraran partidos oficiales de los campeonatos insulares. Existe constancia documental de que el Ayuntamiento de El Paso, en el año 1946, realizó gestiones para construir un campo de deportes en el Llano de Las Cuevas.

El 29 de marzo de 1951, el Ayuntamiento de El Paso, reunido en sesión plenaria ordinaria, toma el acuerdo de aceptar la propuesta del perito aparejador José Hernández Santos para ubicar el campo de deportes en el Malpaís de propiedad municipal, situado en las proximidades del «sitio habitación» de don Antonio Concepción y de encargar el proyecto.

Podemos considerar que este acuerdo representa la génesis del proceso de construcción del actual Estadio Municipal de El Paso. El lugar elegido para el emplazamiento por el aparejador lo conceptúa como «ideal para dicho fin por tener una nivelación casi perfecta y ser muy fácil ponerlo en condiciones».

Una vez elaborado el proyecto por el arquitecto, «el mismo se pondrá en manos del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia, el cual al visitarnos ofreció una ayuda económica». En enero de 1952, el Ayuntamiento de El Paso acuerda la aprobación del «proyecto técnico del campo de deportes municipal confeccionado por el aparejador Sr. Hernández Santos, cuyo presupuesto asciende a la cantidad de 501.465´84 pesetas, el cual será emplazado en el Paso de Abajo Malpaís y sitio conocido por Rosado».

En junio de 1952 se funda el Club Deportivo Atlético Paso y participa en las competiciones insulares, debiendo jugar y entrenar en el campo de fútbol de Los Llanos de Aridane; así lo hace durante tres temporadas, incluso en una de ellas, 1953/54, el equipo pasense obtiene el campeonato de Liga Insular con un «equipo de leyenda», entrenado por Antonio Fuentes Fajardo (1917-1992), ex medio centro del Real Celta de Vigo de los años cuarenta.

Los más viejos de este lugar aún recitan de memoria el once titular de aquel equipo campeón: Perucho; Jurado, Pedrianes, Eusebio; Canarito, Alemán; Peracho, Arteaga, Gilberto, Zurdo y Farrique. También se citan como destacados elementos: Elías, Tatá, Miguel Zapatero, Cabrera, Rodríguez…

En abril de 1953 se publicaba en el semanario deportivo tinerfeño Aire Libre la siguiente información: «En La Palma, el Atlético Paso ha puesto ya la primera piedra para la construcción de su campo de fútbol. Hacemos fervientes votos porque pongan la última, que es la que convierte en realidad las aspiraciones de aquellos buenos aficionados».

Más de dos años transcurrieron para que la finalización de la anhelada obra fuera una realidad. Así, durante el mes de julio de 1955 y, como preparativos de las fiestas de la Bajada de la Virgen del Pino, el Club Deportivo Atlético Paso nombra una comisión «para efectuar en el campo de deportes las obras más perentorias, a fin de que se puedan celebrar en el mismo los partidos que se proyectan para las próximas fiestas», por tanto la comisión pro-campo de deportes será la encargada del control y aceleramiento de las obras «para la habilitación de la pista con el fin de poder celebrar cuanto antes partidos».

La comisión quedó configurada de la siguiente manera: Presidente: Braulio Martín Hernández; Tesorero: Carlos Pérez Taño; Secretario: Juan J. Afonso Martín; Vocal: Vicente Martín Taño; Director de obras: Antonio Capote Lorenzo. Además se nombró una comisión de fútbol, a la cual «corresponde todo lo relativo a la organización de los partidos a celebrar durante las Fiestas del Pino», su composición fue la siguiente: Presidente: Braulio Martín Hernández; Vocales: Carlos Pérez Taño, Pedro Hernández Martín, Benigno Mederos Perera, Ángel Rodríguez Pérez y Antonio Fuentes Fajardo.

El miércoles 31 de agosto de 1955, hace ahora setenta años, se procedió a la bendición e inauguración oficial del nuevo campo de fútbol del municipio. La bendición del terreno de juego corrió a cargo del cura párroco de El Paso, Salvador Miralles Pérez, actuando de padrinos Pedro Capote Lorenzo (presidente del Atlético Paso) y su señora, Carmen Cámara Sanjuán, sirviendo de testigos el alcalde de la Ciudad, Miguel Jurado Serrano, el presidente de la Delegación Insular de Fútbol, Sr. Álvarez Melo, los miembros de la Junta pro-campo y los señores invitados que allí se encontraban.

El saque de honor lo realizó la madrina, comenzando seguidamente el primer encuentro de fútbol que en él se llevaba a cabo, enfrentándose el C. D. Atlético Paso y el C. D. Victoria «en disputa de una magnífica copa a dilucidar en dos encuentros, donada al efecto».

Este primer partido finalizó con la victoria del equipo de Tazacorte, por el tanteo de dos goles a uno. Terminó el primer tiempo con 1-0 a favor de los propietarios del terreno, marcado por José Miguel Pedrianes Rodríguez, a. Peracho. Después, en la segunda parte, Castillo, de penalti, y Lepanto, lograron los dos tantos del Victoria.

El viernes día 2 de septiembre se jugó el segundo encuentro entre los mismos equipos, venciendo otra vez el Victoria por 3-1, adjudicándose por tanto la copa «trofeo Afra». Estos partidos de fútbol son el punto de partida de los Trofeos o Copas a celebrar durante las celebraciones de las fiestas de Ntra. Sra. del Pino.

Bendición e inauguración oficial del Campo de Fútbol de El Paso el 31 de agosto de 1955. AMEP

El partido de competición oficial que inauguró el nuevo Campo de Fútbol de El Paso fue un enfrentamiento del campeonato insular, en septiembre de 1955, donde el Atlético Paso se impuso al Aridane (2-1). El honor de materializar el primer gol oficial en el nuevo estadio de El Paso le correspondió al jugador tinerfeño del Atlético Paso, Juan Arteaga.

La noticia sobre el nuevo campo de fútbol, recogida en las páginas del Diario de Avisos el 8 de septiembre de 1955, señalaba las siguientes características de la nueva pista deportiva:

«El campo mide 96,40 m de largo, por 54 de ancho, siendo susceptible su ampliación, cosa que se llevará a efecto, según se nos explicó amén de su terminación total, que lo convertirá en el primer campo de fútbol de la Isla, con toda clase de instalaciones al efecto. El terreno de juego aún está demasiado blando, levantándose gran cantidad de polvo, que a veces entorpece la visibilidad de las jugadas, pero con abundantes riegos y la aplicación de un rodillo, es defecto que quedará corregido, hasta que se plante el césped que cubrirá la cancha. El Paso ha visto así coronados sus esfuerzos y premiada su afición, esperando que ahora que son propietarios de un terreno de juego, no defrauden a sus seguidores».

Como se recogía en el artículo de prensa, la nueva instalación deportiva se inauguró sin estar totalmente terminada, y hasta principio de los años setenta del siglo XX no se acometió la terminación total, que ya desde 1955 estaba prevista. En 1972 se concluyen las obras con su cerramiento definitivo, tanto de casetas como de gradas. Crónicas periodísticas de partidos del Atlético Paso como local, nos hablan, en ocasiones, durante los años sesenta, del mal estado del terreno de juego, y la necesidad de unos vestuarios apropiados para los futbolistas y graderíos para los espectadores.

Campo de Fútbol de El Paso. 16 de octubre de 1972. AMEP

En 1972 se concluyen las obras con su cerramiento definitivo, tanto de casetas como de gradas. Ya la edición del Torneo Ntra. Sra. del Pino de ese año se celebró en el remozado recinto deportivo y el primer partido que se jugó enfrentó al Atlético Paso frente al Belmaco de Villa de Mazo, ganando los verdinegros por cuatro goles a uno.

Sin embargo, la inauguración oficial del Estadio de Fútbol y de la Pista Polideportiva aledaña a aquél se produjo el lunes 16 de octubre de 1972. Se contó con la presencia del delegado nacional de Educación Física y Deportes, Juan Gich Bech de Careda (a la sazón presidente del Comité Olímpico Español); delegado provincial de su Departamento, Félix Álvaro Acuña Dorta; presidente de la Federación Tinerfeña de Fútbol, Miguel Ángel Morales Pestano; Corporación Municipal de El Paso en pleno; cura párroco de El Paso, Evelio Concepción, y demás público asistente, entre ellos, numerosos escolares del municipio.

El alcalde de la Ciudad, Miguel Ángel Hernández Martín, manifestó su agradecimiento y expresó su satisfacción por «el bien que para la juventud de la misma viene a proporcionarle las instalaciones inauguradas». El delegado nacional, Juan Gich, agradeció las palabras del primer regidor municipal y ofreció el material deportivo necesario para «hacer una auténtica realidad la obra construida y coadyuvar a su óptimo funcionamiento». Seguidamente las instalaciones fueron bendecidas por el párroco de la localidad

Inauguración de los nuevos graderíos y casetas. 16 de octubre de 1972. AMEP

A lo largo de los siguientes años, al Estadio Municipal de El Paso se le han ido incorporando mejoras para hacer de él un recinto adecuado para la práctica deportiva y confortable para el público asistente. Así, recordamos que en el mes de junio de 1984 se procedió a la inauguración de la luz artificial, posibilitando, a partir de entonces, la celebración de partidos nocturnos. En el partido inaugural se enfrentaron, con carácter amistoso, el Atlético Paso y la U. D. Las Palmas.

A principios de los años noventa se establece el techado de la grada este (por medio de una visera), así como la marquesina del palco.

El 30 de julio de 2003 se produjo el acto de bendición e inauguración oficial del césped artificial. Esta obra fue materializada, a través de un Convenio entre tres instituciones: el Excmo. Cabildo de La Palma, la Federación Territorial Tinerfeña de Fútbol y la entidad financiera, Cajacanarias.

Acto de bendición e inauguración oficial del césped artificial. 30 de julio de 2003. Archivo CVLH

El 26 de septiembre de 2020 se procedió a la inauguración de una nueva superficie de césped artificial en el Estadio Municipal de El Paso (17 años después de la implantación de la primera moqueta artificial). Se trataba de un césped artificial de última generación. También se llevaron a cabo mejoras de la infraestructura deportiva con el establecimiento de un riego más eficaz y de menor consumo y mejoras en los banquillos.

Una vez inaugurado, tuvo lugar un partido amistoso entre el Atlético Paso, en aquel momento en Tercera División, y la U. D. Tamaraceite, recién ascendido a Segunda división B, que supuso la vuelta del fútbol al Municipal, tras siete meses de ausencia, debido a las restricciones por la pandemia mundial del covid-19. El resultado final fue de 1-2 favorable al equipo grancanario.

Inauguración del césped artificial. Septiembre de 2020. Foto: ATLÉTICO PASO

Se continuó remozando la instalación deportiva y, al siguiente año, se comenzó a dotar de asientos el graderío que, una vez concluido en su totalidad, le da un aspecto inmejorable.

Aspecto actual del Estadio Municipal de El Paso. Foto: Archivo ATLÉTICO PASO

A través de estas líneas, hemos pretendido hacer un recordatorio de la evolución que ha sufrido el primer recinto deportivo del municipio de El Paso desde su inauguración oficial, hace ahora setenta años.

*Carlos Valentín Lorenzo Hernández es cronista oficial de El Paso 

[SE}> La Tierra giró más rápido este martes 5 de agosto: fue uno de los días más cortos de la historia

La Tierra giró más rápido este martes 5 de agosto: fue uno de los días más cortos de la historia

La Tierra completó este martes su rotación 1,25 milisegundos antes de lo habitual, marcando uno de los días más cortos registrados, según recoge Meteored. El fenómeno, imperceptible para la mayoría de las personas, ha vuelto a poner en el punto de mira el comportamiento del núcleo interno del planeta, que en la última década ha mostrado un movimiento inusual.

[*MisCan}– Alicia, mi hija mayor, canta ahora segura y bien

30-01-15

Carlos M. Padrón

Sí, se trata de Alicia, la ilustradora de libros infantiles.

Elena, mi hija menor, la psicóloga, ha llegado hasta a grabar discos, actuar en público, etc., pero Alicia siempre dijo que no podía cantar bien, y que cuando lo intentaba le daba pena —como tal vez podría notarse AQUÍ—. Sin embargo, en una grabación, basada en karaoke, parece que se olvidó de eso.

Para escuchar/bajar el archivo, clicar AQUÍ.

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[*MisCan}– Un «éxito» inesperado

Carlos M. Padrón

El pasado viernes en la noche, buscando información en mi cuenta de 4Shared me encontré con la grata sorpresa de que la canción Something Stupid, cantada a dúo por mi sobrina Ada Padrón y por mí, había sido bajada 2.304 veces desde el 10-05-07 hasta esa noche.

En realidad ha sido bajada más veces, pues por bastante tiempo estuvo alojada en otro host, y antes de pasarla yo a 4Shared no tomé nota de cuántas bajadas registraba el contador de ese host.

Como para la noche del pasado viernes el post del 31-05-07 al que vinculé esa canción había recibido sólo 175 visitas, significa que la URL de nuestra versión de Something stupid es la que ha circulado entre internautas, bien porque unos se la ha enviado a otros, o bien porque gugleando por el título la han encontrado en la Red. Para escucharla:

[*MisCan}– ‘Tiempos de ayer’

Carlos M. Padrón

Los medios de escapismo en que por años me refugié para mitigar los efectos de tiempos de crisis fueron el trabajo, la fotografía, la cría de patos y la música.

Para esta última tuve un salón debidamente equipado en el que me encerraba a seleccionar, grabar, y escuchar luego lo grabado. Así armé una colección de varias decenas de casetes que tienen para mí la ventaja de que me gusta todo lo que contienen.

Después de escuchar una y otra vez algunos de los casetes de música instrumental así grabados, a veces comenzaba a destacar de entre todas alguna melodía evocadora de un sentimiento que con el tiempo iba tomando más y más cuerpo cada vez que —siempre encerrado en mi salón, solo o con alguna de mis hijas—, escuchaba yo de nuevo esa melodía.

Una en particular me hizo recordar a mi padre, otra a mi pueblo como lugar geográfico, otra a mi pueblo como conjunto de costumbres y nostalgias, etc., Y como esos instrumentales estaban ejecutados en un tono al que, jugando con las octavas, podía yo llegar cantando, un día decidí escribir letras alusivas a los sentimientos que esas melodías evocaban en mí y, poco a poco, fui grabando todas esas letras en forma de canción interpretada por mí, usando como fondo el instrumental con la correspondiente melodía evocadora, y lidiando, también yo solo en el salón de música, con los controles del tocadiscos, deck de casetes, ecualización, volumen, audífonos, letra, etc., mientras trataba de cantar lo mejor que podía para lograr algo más o menos aceptable dentro de mis posibilidades.

Al enésimo intento obtenía un resultado menos malo que los anteriores, y con ése me quedaba.

Ahora que vinculadas a artículos previos he publicado ya, además de la descripción que precede, algunas de estas canciones, he decidido agruparlas en esta sección, Mis (pocas) canciones, y otras, por, en lo posible, orden cronológico de grabación.

Hoy le toca el turno a «Tiempos de ayer».

***oOo***

La lejanía de mi pueblo —hace 52 años que dejé de residir en él— exacerba la nostalgia que siento por aquella época de mi adolescencia cuando me abrí al romanticismo, y llevado por las ilusiones de juventud veía ante mí un sinfín de caminos de entre los que creía que podía tomar casi el que yo quisiera, y soñaba con una vida llena de promesas, amor y oportunidades.

Algunas ya pasaron, otras culminaron en fracaso, otras nunca se presentaron, y así el sinfín de caminos se redujo a muy pocos, y aumentó la nostalgia.

Las faenas de campo en un pueblo eminentemente agropecuario se aderezaban con la compañía de familiares, amigos y vecinos que se ayudaban mutuamente en esas tareas (acarreas, trillas, pisadas de uvas, matazones de cochino, recogidas y partida de almendras, etc.) y los caminos, entonces empedrados cuando no eran de sólo tierra, se llenaban con animales de carga, con ganado vacuno o cabrío, y con el rumor de las conversaciones entre quienes con ellos iban y venían a/de los campos en flor.

 

O las cosechas caseras, a veces tan frondosas que ameritaban una foto, como la de esta col, cultivada por mi padre, que alcanzó los 4,83 metros de altura.

Los muchachos anhelábamos que llegara el día domingo para ir temprano a la Plaza Nueva, y antes de la misa mayor caminar en grupos alrededor de la iglesia en sentido contrario al de las muchachas que nos gustaban, para así cruzarnos dos veces con ellas en cada vuelta, e intercambiar sonrisas y sugerentes miradas furtivas.

En uno de esos paseos, un domingo de 1953, fue tomada esta foto.

De izq. a derecha: Carlos M. Padrón, Fernando Pino, Florencio Martín, Tomás Simón (Masico), Manolo Pino, y Santiago Herrera.

Faltan ya cinco de los seis amigos que aparecemos en ella.

El primero en dejarnos fue Santiago, que murió en El Paso, creo que de cáncer de pulmón, uno o dos años después de tomada esta foto. Luego fue Manolo, que murió en Santa Cruz de Tenerife (Canarias). Luego Masico, en 1996 en el hospital Los Magallanes (Catia, Caracas). Y, por último, Fernando que murió en Higuerote (Venezuela) en 1998. No tengo datos sobre Florencio.

Han pasado 56 años desde esta foto, pero los recuerdos a ella asociados permanecen vivos en mí.

***

La romería de la Fiesta de El Pino era de casi obligada asistencia.

En la Fiesta de El Pino, primer domingo de septiembre de 1952, con mis padres y hermanas.

Desde muy joven me gustó cantar y formé parte de la coral del pueblo, dirigida unas veces por doña Luisa Pozuelo y otras por don Pedro Lorenzo.

Foto tomada el 08/12/1954.- De Izq. a derecha: Juan Antonio Pino, Antonio Capote, ¿?, Miguel Díaz, Pedro Lorenzo, Carlos Padrón, ¿?, ¿?, Javier Simón, y Teudis ¿?.

Misma fecha de la foto anterior y mismos varones excepto por don Salvador Miralles, al fondo a la izq., párroco del pueblo. Las damas, de atrás hacia adelante y de izq. a derecha: Teresa Calero, Carmen María Capote, Marisol ¿?, Celina Pino, ¿?, ¿?, Gloria Isabel Rodríguez, Pepita Taño, Rosa Castro, y Teresa García.

Fiesta de El Pino, primer domingo de septiembre de 1955. Mi prima Celina Pérez Padrón (delante, a la izq.) y yo (al fondo, izq.) acompañamos a los hermanos Silva Padrón, nuestros primos de San Pedro (Breña Alta), cuatro hermanas y un varón, Paco, que está a mi izquierda.

Las bodas eran también lugares de reunión a las que se asistí con traje formal y ánimo jovial. La foto que sigue fue tomada el 25/06/1956, durante una boda celebrada en la terraza de Monterrey.

De izq. a derecha: Juan Enrique Brito, Carlos Padrón, Javier Simón, Isnardo Molina, Miguel Afonso, Florencio Martín, y Gilberto Santana.

Y en fechas señaladas eran frecuentes las representaciones teatrales en las que participábamos los más de los que estamos en esta foto tomada el 10/12/1956.

De atrás hacia adelante y de izq. a derecha: Imelda Martín, Rosa María Rodríguez, Amalia Pages, Carmen Rosa Brito, Celita ¿?, Rosa Castro, Teresita Martín, Juan Antonio Capote, Celina Pino, Susana Miralles, Lourdes Capote, Carlos Padrón, Miguel Díaz, Juana Brito, y Mari Cristo Lorenzo.

Foto tomada en la Fiesta de El Pino del 01/09/1957, la última que gocé antes de dejar el nido, o sea, antes de irme de mi casa a vivir por mis propios medios. De izq. a derecha: Mario Rigoberto Rodríguez, Carlos Padrón, Eleuterio Sicilia, y Antonio Capote Pozuelo.

La que sigue fue tomada en la Cruz Grande (El Paso), frente a la entonces casa de Pepe “el Sirio”, en febrero de 1960.

Creo que, salvo Maximiliano y Antoñico —los dos caballeros sentados al fondo—, las demás personas que aparecemos en esta foto vivimos aún, aunque yo sólo conozca a dos o tres de los niños que en ella me acompañan.

Uno de ellos —el que está con el balón y hoy doctor en Medicina— consiguió en este blog mi dirección, me contactó por e-mail hace varios meses y me envió esta misma foto que, aunque tal vez él no lo recuerde, llegó a sus manos porque fue tomada con mi cámara y, de vuelta yo en Santa Cruz de Tenerife, hice varias copias que mandé a mis hermanas en El Paso para que las dieran a los muchachos que vivían más cerca de nosotros.

Llevado por todos estos recuerdos y los muchísimos más que no tienen fotos que los ilustren, hace ya un cuarto de siglo grabé “Tiempos de ayer”. El tiempo transcurrido desde entonces ha redoblado la intensidad de los sentimientos que en 1984 me inspiraron la letra de esta canción.

Ficha técnica,

  • Título de la melodía instrumental: “Vino griego”, en arreglo de Anthony Ventura.
  • Grabada en mi casa, en Caracas, entre el 23 y el 27/04/1984.

Para escuchar/bajar la canción, clicar:

***

P.D.: Los signos de interrogación los uso para significar que no recuerdo el nombre o apellido oficial de la persona a que corresponden. Si alguien me refresca la memoria, con gusto reemplazaré los “¿?” por los nombres o apellidos correspondientes.

[*MisCan}– «ELLA»

Carlos M. Padrón

Desde comienzos de 1985 estaba yo totalmente dedicado en IBM al proyecto de interconexión de cajeros automáticos (ATMs) entre diferentes bancos de Venezuela. De ese proyecto —que considero la opera prima de mi vida profesional, que bauticé CTP (Computación por TeleProceso), y que llegó a feliz término gracias al apoyo incondicional de Alejandro Rivero, Presidente y Gerente General de IBM de Venezuela—, nació la Corporación SUICHE 7B, C.A., que hoy cumple 20 años de vida y de ininterrumpida actividad.

La búsqueda de los programas (software) necesarios para lograr la mencionada interconexión me llevó a visitar varios países y ciudades, una de ellas Nashville (Tennessee, USA) a la que llegué en la mañana del 22-08-1985, y luego de trabajar allí el resto de ese día y la mañana del siguiente, al mediodía del 23-08-1985 me fui al aeropuerto a tomar el vuelo que me llevaría a New York para continuar la búsqueda.

Sentado en la sala de espera del aeropuerto de Nashville me puse a trabajar en la letra de esta canción, que había iniciado días antes, y cuando creí haber culminado una parte, miré mi reloj y me extrañó que ya habían pasado unos 20 minutos de la hora pautada para abordar el vuelo, y que en la sala de espera estaba yo solo.

Me dirigí al mostrador de la línea aérea, y al preguntarle a la dama que allí estaba qué había pasado con mi vuelo, recibí por respuesta una gélida mirada acompañada de la pregunta “¿Es usted el Sr. Padrón?”. Al responderle que sí, la malencarada dama me hizo saber que se había cansado de llamarme por el sistema de sonido del aeropuerto, y, como no me presenté, el vuelo había partido sin mí hacía ya media hora. Hasta ese extremo estaba yo absorto en mi tarea.

Tuve que esperar dos horas más hasta el próximo vuelo a New York,… pero en esas dos horas terminé la letra de la canción. No es, por tanto, casualidad que la publique hoy, cuando estamos celebrando el 20 aniversario de SUICHE 7B.

Luego de grabada y distribuida la canción entre familiares y amigos, tuve problemas con dos de las mujeres que, con años de por medio, la escucharon. Con la una, porque se empecinó en creer que yo había hecho “ELLA” en honor a una novia secreta que tuve en El Paso; con la otra, porque quiso creer que ella era la ELLA de “ELLA”.

***

“ELLA”

Corrían los primeros años de la década de los ‘50. ELLA, aunque de 13 años, era aún una niña, pero poco antes de cumplir los 14 ocurrió el milagro y un día su cuerpo comenzó a desarrollar notables y crecientes cambios, y ELLA comenzó a experimentar extrañas y hasta entonces desconocidas sensaciones.

Poco antes del próximo mes de junio, su madre, queriendo halagar la ya manifiesta vanidad de su hija, le hizo un vestido nuevo —uno que, ¡por fin, ya no era de niña!— para que lo estrenara en la fiesta del Sagrado Corazón.

El domingo de la fiesta, antes de la solemne función religiosa, grupos de muchachas paseaban cogidas del brazo, según la costumbre, dando vueltas en La Plaza Nueva, en torno a la iglesia, y grupos de jóvenes las daban en sentido contrario con el deliberado propósito de cruzarse con las muchachas dos veces durante cada vuelta.

Él, que ya tenía 18 años, paseaba con sus amigos —muchachos más o menos de su edad que, al igual que él, trabajaban en los campos de sus familias— cuando al acercarse al grupo en que venía ELLA no pudo evitar reparar en aquella atractiva muchacha y dedicarle una sugerente mirada de grata sorpresa, pues la última vez que, según él recordaba, la había visto, ELLA era una niña que en nada llamó su atención. Pero ahora no sólo la llamó sino que lo dejó prendado, por lo que las miradas que le dedicó fueron más largas, directas y sugerentes en cada cruce.

ELLA, que las había notado todas, se limitaba a sonrojarse, bajar la mirada, y a soportar las bromas que al respecto le gastaban sus amigas, hasta que, molesta por las burlas y llevada por el hecho cierto de que le había gustado ese muchacho desde que lo vio tiempo atrás pero, siendo todavía una niña, había ocultado por completo esa atracción, se dijo que ya no era niña y se preparó anímicamente para aceptar el desafío de sus amigas y, en el próximo cruce, devolver la mirada del muchacho.

Y así lo hizo: aunque sonrojándose, le sostuvo la mirada durante bastante tiempo antes del cruce, y hasta le regaló una tímida sonrisa que aumentó el rubor de ELLA pero que a él le supo a gloria.

Terminada la función religiosa, todos se fueron a Monterrey, y en la terraza continuaron los paseos y las vueltas,… y las bromas que le hacían sus amigas que, para ponerla nerviosa y exponerla a lo que, según ellas, no quería ELLA que ocurriera, la colocaron en el extremo interno de la fila que entre todas formaban al pasear en círculos cogidas del brazo.

Sabiendo ya que ELLA tenía valor para hacer frente a esas burlas y desafíos, él se armó también de valor y en uno de los cruces se separó de sus amigos, se puso al lado de ELLA, la saludó y siguió a su lado.

Las mal contenidas risitas de las amigas lograron que ELLA, sabiendo que las había hecho quedar mal, contestara, aunque tímidamente y mirando siempre al suelo, las preguntas que él le hacía, y así dio comienzo un romance muy esperado por ELLA pero inesperado para él.

Ambos, aunque de barrios diferentes y alejados del centro del pueblo, eran de la misma extracción social, se habían criado en las mismas costumbres y compartían educación y principios. Pero ambos sabían, como sabía todo el pueblo, que era sólo cuestión de tiempo el que él emigrara a Venezuela porque, al igual que todos los demás jóvenes que ya lo habían hecho y los muchos que lo harían después, en el pueblo no había futuro para ellos.

Sí, ELLA lo sabía, pero también sabía que muchas otras mujeres, unas solteras aunque no tan jóvenes como ELLA, y otras ya casadas y a veces con hijos, habían visto emigrar a sus novios o esposos, habían quedado esperándolos, y, en los más de los casos, ellos o habían regresado al pueblo o las habían llevado a Venezuela, a veces después de un matrimonio por poder.

En los bailes de Monterrey fue creciendo el romance, y buscando los pocos rincones alejados de la mirada de águila de las madres que apostadas en los palcos no perdían pie ni pisada de cuanto ocurría abajo, en la pista de baile, se hacían caricias furtivas que con el tiempo fueron cobrando pasión e intensidad.

Y al cabo de poco más de un año, él emigró a Venezuela no sin que antes se juraran amor eterno. Él le dijo que trabajaría muy duro hasta conseguir el dinero necesario para regresar, casarse con ELLA y mantener una familia; y ELLA le dijo que lo esperaría “guardándole la ausencia”, según era la costumbre de las mujeres, fueran novias o esposas, de los emigrantes.

Y cuando él se hubo ido, ELLA se enclaustró en su casa sin hacer vida social alguna; como mucho, ir al correo los días en que se esperaba que llegara el de Venezuela, atender el velorio de algún familiar o conocido, e ir a misa y, terminada ésta, regresar a su casa. Nada de celebraciones, como bautizos o bodas, ni paseos alrededor de La Plaza Nueva ni en Monterrey. La suya era casi una vida monacal.

Al principio recibía cartas suyas por lo menos una vez al mes, aunque ELLA religiosamente acudía cada semana a la ceremonia de reparto de la correspondencia. Para cuando llegaba la guagua que, a veces sí y a veces no, traía el saco de la correspondencia, ya ELLA estaba en la calle, frente a la oficina postal, formando parte de la pequeña multitud que cada semana se reunía allí en la esperanza de recibir una misiva de hijos, novio o marido.

Cuando le era entregado el saco con la correspondencia, el cartero se encerraba en su oficina. Después de unos 20 minutos, que a los reunidos afuera les parecían eternos, salía con un mazo de sobres en sus manos y, como era de baja estatura, para que todos pudieran verlo se subía en un pequeño banco y comenzaba a vocear el nombre de la persona destinataria de cada sobre. Si esa persona estaba entre la concurrencia, gritaba “¡Aquí!” y alzaba un brazo, y el cartero lanzaba el sobre en dirección a ella,… y continuaba leyendo y lanzando hasta terminar de leerlos todos.

Las que habían recibido carta se iban felices, pero no así las que no. Y ELLA pasó a engrosar este segundo grupo cuando había transcurrido poco más de un año de que él había emigrado. Y entonces comenzó lo que sería su eterno calvario.

Cuando llegaba al pueblo algún “indiano” de los muchos que habían emigrado a Venezuela, y era de los que, según ELLA sabía o suponía, conocían algo de la vida de él en ese país, se las ingeniaba para preguntarle al respecto, y así fue como supo que él mantenía una relación con una mujer venezolana. Sin embargo, alentada por la educación y costumbres que compartía con él, se decía que esa relación no era problema hasta que un cura no la bendijera, y que eso no ocurriría porque él le había prometido que se casaría con ELLA.

Pasaron los meses, pasaron los años, y él no regresó ni le escribió más, pero, a pesar del evidente abandono, el último pensamiento de ELLA antes de conciliar el sueño cada noche era para él, y lo acompañaba del renovado propósito de continuar esperándolo y soñando que un día él volvería.

Esta narración es ficción, hecha con el solo propósito de recrear el ambiente en que se inspira la letra de la canción, pero en su marco encajarían perfectamente varias historias reales vividas por personas de El Paso.

Aún puedo revivir el sentimiento que me embargaba cuando observaba a esa joven que en vano seguía como “reservándose” para el muchacho que o bien había sido su novio o bien —y ella creía saberlo a ciencia cierta— estaba prendado de ella pero nunca él le dijo nada porque se sabía sin recursos económicos para ofrecerle el futuro que ella merecía, y por eso emigró a Venezuela a conseguirlos. Era dramático encontrarla esperanzada cada semana frente al Correo, para verla luego alejarse, muda, triste y cabizbaja, porque, al igual que la semana anterior, y la anterior y la anterior, no había recibido carta de él.

Cuando el tiempo hizo evidente que él no regresaría, esa joven, ya toda una mujer, se casó con otro y formó una familia, pero en su interior quedó viva aún, aunque debilitada, la llama de la nostalgia por el romance que la emigración truncó y que nunca pudo realizarse. Una llama cuyo calor he percibido en varios casos cuando he tenido oportunidad de hablar con estas mujeres y descubrir “entre líneas” las filtraciones de sus sentimientos.

A esas adolescentes o jóvenes de entonces que, con noviazgo o sin él, quedaron esperando al hombre de sus sueños, dediqué esta canción a la que puse por título “ELLA”, y que, en consideración a ellas, canto como si yo fuera ese hombre de sus sueños que siendo muchacho se vio obligado a dejar su pueblo, su gente y sus costumbres, para enfrentar en América una realidad que por clara y desconocida le parecía a veces brutal, y que en poco tiempo le cambió sueños y prioridades enrumbándolo por derroteros que no esperó nunca transitar.

Años después, ese muchacho, ya un hombre experimentado, recuerda nostálgico la relación que con ELLA tuvo antes de emigrar a Venezuela, y no sin tristeza y pesadumbre muestra su empatía para con la muchacha que quedó esperándolo.

Ficha técnica

— Título de la melodía instrumental: “Mama Leone”, en interpretación de Anthony Ventura.
— Grabada en mi casa (o sea, grabación casera), en Caracas, el 07-09-1985.
— Link/enlace para bajarla:

[*MiIT}– Conveniencia y manejo de cuentas POP

Mayo de 2007

Carlos M. Padrón

Sé de varias personas —conocidos, amigos y hasta parientes— que hacen lo que, basándolo en un amigo hipotético, describo a continuación.

Seguro estoy de que muchos de mis lectores dirán: “¡También conozco a alguien como ese amigo hipotético de CMP!”.

Allá voy con mi “parábola”.

Mi amigo,

1. Tiene un apartado postal en varias oficinas de correo de la ciudad donde vive. Todos los días, y a fin de recoger la correspondencia que eventualmente le haya llegado a tales apartados,

B) Se va en su automóvil a cada una de esas oficinas de correo,

C) Escoge de entre un buen manojo de llaves la correspondiente al apartado que ahí tiene, y lo abre.

D) Lee la correspondencia, si es que hay alguna, y a veces suele dejar parte de ella en el apartado, o una vez leída o para lectura posterior.

E) Desde esa oficina postal despacha hacia el exterior la correspondencia que quiera que de ahí salga, si tiene alguna, y debe recurrir a su memoria o a alguna chuleta para recordar, no sólo cómo es la llave de cada apartado sino cómo funciona cada uno internamente, pues ocurre que aunque por fuera parecen todos iguales, no lo son por dentro, ni en aspecto ni en comandos de operación; cada uno es diferente, tiene su propio “look” y propia forma de uso. Así, lo que uno está a la derecha y visible, en otro podría estar a la izquierda, abajo, a un lado,… o invisible. Lo que en uno está en azul, en otro podría estar en verde, rojo, gris, negro, etc. La función que en uno tiene cierto nombre, en otro, aunque hace lo mismo, podría tener nombre diferente. E igual con todo lo que interesa al usuario.

F) Cierra y se va a otra oficina de correos, y repite la misma operación hasta que las haya visitado todas,… si es que puede llegar a todas, porque,

1. Por supuesto, si su automóvil se estropea, tendrá que optar por no ir, o por ir en taxi, bus o Metro, lo cual le resultará más costoso en términos de tiempo o de dinero.

2. Y si el acceso hacia alguna de esas oficinas está interrumpido, pues mientras lo esté no podrá llegar a ella.

3. Sin embargo, mi amigo sabe que algunas —no todas— de esas oficinas de correo donde él tiene apartados cuentan con carteros propios que, si él quiere y sin que tenga que pagar, pueden venir hasta su casa, entregarle en propia mano la correspondencia que haya llegado para él y, de camino, pueden recoger la que mi amigo quiera despachar desde la oficina postal para la que cada cartero trabaja. Éste se la llevará y la despachará desde allí,… todo sin que mi amigo se mueva de su casa.
Pero, por motivos que no logro entender, salvo el masoquismo, mi amigo no quiere aceptar el servicio de los carteros, y sigue atado a los inconvenientes descritos en el paso 1.

Esto significa, traducido al mundo del e-mail, que mi amigo,

1. Tiene cuentas de correo en varios dominios diferentes, como Hotmail, Yahoo, Gmail, AOL, Telefónica, CANTV, Terra, etc. Y que todos los días, y a fin de ver la correspondencia que le haya llegado y trabajar con ella,

A) Vía Internet, y con ADSL, entra al servidor de cada uno de esos dominios.

B) Busca el password (contraseña) correspondiente, y abre con él el buzón de su cuenta.

C) Previo uso de su memoria o de la chuleta que tiene consigo, se las arregla para leer los mensajes que en el Inbox (bandeja de entrada) de esa cuenta haya, y los borra, o, a veces, deja algunos guardados allí mismo, para uso posterior

D) Despacha los mensajes que desde esa cuenta quiera enviar, también con previo uso de su memoria o de la chuleta que tiene consigo, y,

E) Cierra y, repitiendo el mismo procedimiento, se va a explorar sus cuentas en cada uno de los otros dominios, hasta que las haya revisado todas

2. Por supuesto, si se cae Internet-ADSL, tendrá o que no acceder a sus cuentas o tratar de hacerlo por dialup (llamada por discado), que podría costarle dinero extra y que es mucho más lento que ADSL

3. Y si alguno de estos dominios tiene problemas con sus servidores, mientras los problemas persistan no podrá mi amigo entrar en su cuenta o revisar lo que en ella dejó, una vez leído o incluso sin haberlo leído, en una visita anterior.

4. Pero mi amigo sabe todo lo que sigue.

• Sabe que existen dominios que ofrecen cuentas POP (Post-Office-Protocol = protocolo de correo), o sea, que no obligan a entrar en el servidor del dominio correspondiente porque dan la opción de que la cuenta se deje manejar desde la propia PC usando un buen programa de manejo de correo.

• Sabe que uno de esos programas, tal vez el menos malo, es Outlook, componente —al igual que Word, Excel, Power Point, etc.— del paquete Microsoft Office, paquete que él tiene instalado en su PC.

• Sabe que si Outlook se configura debidamente, permite que el contenido de todas las cuentas POP —que también hay que configurar— baje automáticamente vía Internet al Inbox del Outlook apenas arranque éste, y envía, a través de la cuenta POP que mi amigo desee usar en cada ocasión, los mensajes que él quiera enviar. Todo sin tener que entrar al servidor de los dominios donde tiene sus cuentas, sin tener que memorizar cómo funcionan éstas —sólo tiene que aprender cómo funciona Outlook—, y todo “sin moverse de su casa”.

• Sabe que al lograr que todos los mensajes lleguen a su Outlook, puede guardar en carpetas de ese programa los que desee conservar, y así podrá acceder a ellos rápidamente y en cualquier momento, sin depender de que haya línea o de la velocidad de ésta, cosa que no podría hacer si los hubiera guardado en el servidor de un dominio y se cayera Internet.

CONCLUSIÓN

Mi amigo debería,

5. Ver que sus cuentas sean todas POP (como Gmail), y cerrar o dejar de lado las que no lo sean.

6. Evitar las que, como Hotmail, lo son pero enredan el Outlook con innecesarias carpetas adicionales.

7. Pasar a usar Outlook (OJO: ¡no Outlook Express, que es una versión descafeinada!) como programa para manejo de su correo, configurándolo, además, para que trabaje con Word como editor, y con HTML (Hyper Text Markup Language = lenguaje de marcación de hipertexto), pero nunca con el horrible Plain Text (Texto plano). Pues, como ya he dicho en otros artículos de este blog, trabajar con Plain Text es un anacronismo equivalente a comprar un televisor a color para ver televisión en blanco y negro.

Pero mi amigo no lo hace. ¿Masoquismo?