[Hum}– Usos de la fotografía

En su primera noche de boda, ella se va a bañar y a cambiarse para su romántica luna de miel. Sale del baño envuelta en una hermosa bata y él le dice:

—Amor mío, ¿por qué tanta ropa? Ya estamos casados. ¡Abre la bata y déjame ver tu belleza!»

La mujer lo complace. El hombre lanza un suspiro y dice:

—¡Mi amor, qué belleza la tuya! Déjame tomarte una foto.

—¿Para qué, mi vida?

—Para llevarla siempre cerca de mi corazón y poder contemplar tu belleza cuando no estés a mi lado.

Entró él a bañarse, y cuando sale ella le dice:

—Mi amor, ¿por qué esa bata? Ya estamos casados. ¡Quítatela, por favor!»

El hombre se quita la bata, y su mujer le dice:

—¡Déjame sacarte una foto!

—¿Para qué, mi vida?»

—¡¡¡Para hacer una ampliación!!!

[Hum}– Demostración de amor conyugal

Estaban dos hombres jugando golf en uno de los campos más bonitos de la ciudad cuando vieron pasar un cortejo fúnebre que se dirigía al camposanto de al lado.

Al reparar en el cortejo, uno de los hombres interrumpió el juego, se arrodilló, se persignó y rezó. Asombrado, su compañero de juego le dijo:

—Hombre, te felicito, eso muestra tu gran sensibilidad y fe religiosa. Me complace jugar golf con alguien así.

A lo que el primero respondió:

—Gracias, viejo, pero en verdad es lo menos que puedo hacer, pues estuvimos casados 30 años.

[Hum}– Cómo explicarle el embarazo a un niño del siglo XXI

Las abejas, las flores, la semillita, la cigüeña,… todo eso está fuera de onda. Ésta es la explicación moderna que los niños entenderán muy bien.

Un buen día, un hijo le preguntó a su padre:

—Papá, ¿cómo nací yo?

—Muy bien, hijo. Era de esperar que, tarde o temprano, tendríamos que hablar de esto, así que te explicaré lo que debes saber.

Un día, papá y mamá se conectaron a Facebook y se hicieron amigos. Papá le mando a mamá un e-mail para vernos en un cibercafé. Allí descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien. Cuando no estábamos frente a la laptop, chateábamos por el BlackBerry o por el iPad o el PC, según se diera.

Y así nos fuimos enamorando, hasta que cierto día decidimos compartir nuestros archivos. Nos metimos disimuladamente en el baño, y papá introdujo su Pendrive en el puerto USB de mamá.
Cuando empezaron a descargarse los archivos, nos dimos cuenta de que habíamos olvidado el software de seguridad y de que no teníamos firewall.

Ya era muy tarde para cancelar la descarga e imposible borrar los archivos, así es que, a los nueve meses, ¡apareció el VIRUS!

Cortesía de Esteban Zajía

[Hum}– Seguro Social eficiente

Tan pronto llegué a la condición de retirado, me dirigí a las oficinas del Seguro Social para solicitar mis beneficios.

Para verificar mi edad, la dama que estaba allí atendiendo me pidió mi licencia de conducir. Busqué en mis bolsillos y, ¡uhhh!, había olvidado mi cartera en la casa.

—Lo siento mucho— le dije—, dejé mi cartera, así que tendré que ir a mi casa de nuevo y volver más tarde.

La mujer me miró y, al cabo de un rato, me dijo:

—Desabróchese la camisa.

Así que me desabroché la camisa, mostrando mi canoso y grisáceo pelo en el pecho. 

—Su pelo gris y canoso es prueba suficiente para mí—me dijo la dama—, al tiempo que seguía con los trámites de mi solicitud. 

Cuando regresé a mi casa le conté a mi mujer, muy excitado, lo sucedido en las oficinas del Seguro Social. A lo que mi esposa respondió: 

—Entonces, mejor te hubieses bajado los pantalones y probablemente habrías conseguido también los beneficios por incapacidad.

[Hum}– El affair

Había una pareja de mediana edad que tenía dos bellas y hermosas hijas adolescentes.

La pareja decidió intentar una última vez por el hijo varón que siempre quisieron. Luego de “trabajar” por meses, la esposa finalmente quedó embarazada y dio a luz a un saludable varoncito, y el padre, al recibir la noticia, corrió al retén a conocer a su nuevo hijo.

Al mirarlo se horrorizó ya que el niño era el bebé más feo que él había visto nunca en su vida, y de inmediato fue a ver a su esposa y le dijo que no había manera de que él fuera el padre de ese niño.

—¡Mira las dos hermosas hijas que hice anteriormente!

Luego la miró desconfiado y le preguntó:

—¿Me has estado engañando?»

La esposa sonrió dulcemente y le dijo,

—Puedes creerme, mi cielo, pero ¡esta vez no!