[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Mambrú se fue a la guerra

04-07-12

“Mambrú se fue a la guerra” es una de las canciones infantiles más populares.

Es de origen francés, fue compuesta por los soldados franceses en el Siglo XVIII para celebrar la supuesta muerte del militar inglés, John Churchill (1650-1722), duque de Marlborough, que había derrotado varias veces a los ejércitos franceses.

En la batalla de Malplaquet (1709) los franceses fueron nuevamente derrotados, pero llegaron a pensar, erróneamente, que el general Marlborough había muerto, por lo que compusieron una canción burlesca que decía: “Marlborough s’en va-t-en guerre, Mironton, Mironton Mirontaine, ne sais quand reviendra”.

El tema dejó de cantarse hasta que en el palacio de Versalles una de las nodrizas del delfín francés la hizo popular al arrullar al niño con esta melodía que gustó mucho a los reyes Luis XVI y María Antonieta.

En España, por influencia de los Borbones, la canción se difundió rápidamente a finales del Siglo XVIII, sobre todo entre las niñas que la cantaban mientras jugaban a la rayuela. La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción.

Mambrú se fue a la guerra,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!.
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuando vendrá.
Do-re-mi, do-re-fa,
no sé cuando vendrá.

Cortesía de Leonardo Masina

[Hum}– Se vende esposa usada…

… pero en muy buen estado. Tiene sus detallitos de carcasa, pero nada grave.

  • Viene con 46 forritos (vestidos) diferentes y actuales.
  • Viene con el Plan «Fines de semana te someto porque soy tu mujer» y «Habla pegao en las noches».
  • Tiene GPS para saber dónde has estado durante todo el día, y con un súper satelital nocturno que te vigila cada movimiento.
  • Pero lo mejor de todo es que la batería le dura muuucho, y a veces no hay manera de apagarla.
  • El unico detalle que tiene es que los últimos dias del mes, o hasta cualquier dia, si te descuidas te puede chupar tooodooo el saldo.

Cortesía de Humberto Jiménez

[LE}– ‘Electrolinera’, término adecuado

13/08/2013

El neologismo electrolinera es adecuado para definir las estaciones de servicio que dispensan energía para recargar las baterías de los automóviles eléctricos.

Con la llegada de este tipo de vehículos, aparecieron las estaciones de servicio con dispensadores de energía para recargar sus baterías, y para referirse a ellas comenzó a emplearse la palabra electrolinera, formada a partir de otros dos términos: electricidad y gasolinera.

Además de otras denominaciones explicativas ?como estación de carga (eléctrica), estación de recarga de vehículos eléctricos, estación de servicio ecológica o punto/poste de recarga?, el término electrolinera resulta apropiado para referirse a este tipo de estaciones de servicio:

«En enero de 2012 Chile inauguró el primer centro para cargar autos eléctricos, o electrolinera, en un parqueadero público», «Mérida se abre al coche eléctrico con una red de electrolineras».

Fuente: Fundéu

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Los mismos perros con distintos collares

04-07-12

Cada vez que hay unas elecciones en las que cambian los políticos que gobiernan, se escucha entre la población una expresión para referirse a éstos: “Son los mismos perros con distintos collares”.

Algunas fuentes atribuyen el origen de dicha frase directamente al rey Fernando VII, y otras indican que, aunque se dijo y popularizó bajo su reinado, no fue dicha por el monarca sino por los cortesanos de la época.

La primera versión del origen de la expresión, y que le otorga directamente a Fernando VII la autoría de la misma, es la siguiente:

Se constituyó en Madrid una milicia popular afecta a la causa revolucionaria. Tres años más tarde, con la vuelta del absolutismo, la milicia fue disuelta y se constituyó otra afecta al nuevo régimen.

Poco después, el rey pasó revista al nuevo cuerpo y descubrió en él muchas caras que le eran familiares porque las había visto en la milicia liberal. Entonces, el monarca comentó de manera irónica: “A lo que veo, son los mismos perros con distintos collares”.

Esta frase quedó para la posteridad para mostrar el desencanto que produce la aparente renovación de una situación cuando en realidad se mantienen los mismos defectos y vicios que se pretendían desenterrar.

Otra versión del origen de la expresión la encontramos en los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós, y concretamente en ‘El Grande Oriente’ (1876) de la segunda serie, en el que Pérez Galdós la atribuye a un cambio de ministros que realizó Fernando VII, y ésa fue la frase que se dijo por parte de los cortesanos:

«(…) Era natural que el nuevo Gabinete no gustase a nadie. Los tibios le tenían por exaltado, y los exaltados por tibio. Procedente, como el anterior, de la mayoría, el Gabinete Valdemoro-Feliú, representaba las mismas ideas, la propia indecisión, idéntica dependencia de manejos secretos; representaba también la debilidad frente a los alborotadores, las pedradas al coche del Rey, la tolerancia de las grandes conspiraciones, y la persecución sañuda de las pequeñas. De entonces data, si no estamos equivocados, la célebre frase de los mismos perros con distintos collares. (…)».

Cortesía de Leonardo Masina

[LE}– ‘Asola’ y ‘asuela’, formas correctas

06/08/2013

Asolar, con el significado de ‘arrasar o destruir un lugar’, admite dos conjugaciones, una regular y otra irregular (asola y asuela).

Esto, de acuerdo con el Diccionario Panshipánico de Dudas.

Es frecuente encontrar discrepancias en los distintos medios de comunicación al conjugar el verbo asolar:

  • «El presidente ha lamentando el incendio que asola parte de la isla de Mallorca» o
  • «Su próximo proyecto se centrará en las guerras civiles modernas como la que asuela Siria».

Ello se debe a que la conjugación de asolar, con el sentido de ‘arrasar o destruir un lugar’ (del latín assol?re, ‘derribar’), tradicionalmente ha sido irregular, siguiendo el modelo de contar (yo asuelo, tú asuelas, él asuela, y ellos asuelan, pero nosotros asolamos y vosotros asoláis).

Sin embargo, tal y como señala la Academia, hoy es normal, incluso en la lengua culta, que el verbo asolar con este sentido se conjugue también como regular (yo asolo, tú asolas, él asola y ellos asolan), de modo que en los ejemplos anteriores ambas opciones pueden considerarse apropiadas.

Por el contrario, cuando el verbo asolar significa ‘secar’ (de sol), sólo tiene la conjugación regular:

  • «El extremo calor asola los campos».

Fuente: Fundéu