[LE}– ‘En comparación con’, no ‘en comparación a ni de’

07/04/2015

La expresión en comparación se construye seguida de la preposición con («en comparación con») y no con de ni con a.

Pese a ello, en los medios se encuentran frases como

  • «La pelota bota muy alto en comparación a otros torneos del circuito» o
  • «La empresa ha crecido muy rápido en comparación de negocios similares».

El Diccionario Panhispánico de Dudas señala que en esos casos el elemento de comparación se introduce mediante la preposición con, y desaconseja el uso de a y de, de modo que en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir

  • «La pelota bota muy alto en comparación con otros torneos del circuito» y
  • «La empresa ha crecido muy rápido en comparación con negocios similares».

Fundeu

[LE}– Origen de dichos o expresiones: Tener mala leche

07/04/2015

Tener mala leche es tanto como tener mala índole, adquirida con la leche que el sujeto en cuestión mamó de su madre.

El estado de ánimo suele ser la principal razón que mueve a las personas a la hora de cumplir sus expectativas.

No es lo mismo desempeñar una tarea mientras se jura en arameo respecto al porqué de la existencia, que llevarla a cabo con una sonrisa de oreja a oreja. Hasta la comida sabe diferente si de estar contentos se trata.

Pero hay individuos que, aún conociendo las ventajas de la felicidad, no saben estar de buen humor. Sujetos irreverentes, perspicaces, ácidos, satíricos, «dolorosamente» sinceros,… o, en resumidas cuentas, tipos con muy mala leche.

En su «Inventario General de Insultos», Pancracio Celdrán señala que un sujeto con mala leche es alguien con «permanente mal humor; mal intencionado y avieso; de mala índole, que siempre anda buscando las vueltas a las personas o a las cosas. Se alude con este vocablo compuesto a la calidad de la leche que el sujeto en cuestión mamó de su madre….».

En su Cancionero (1946), el poeta del Prerrenacimiento español, Juan del Encina, pone en boca del pastor Mateo la siguiente estrofa:

Yo te juro a San Pelayo
que cualqui
que nunca de buena leche
has mamado sólo un rayo.

Celdrán busca el origen de la expresión y expone un significado diferente al que hoy en día posee: «Tener mala leche es tanto como tener mala índole, condición torcida, raíz borde desde el principio, adquirida con la leche que mamaron; antaño se dijo ‘leche’ a la estirpe o ralea de la que uno desciende, siendo sinónimo de raza».

En este sentido utilizó el término el poeta oriundo de Orihuela Miguel Hernández:

.. pueblo de mi misma leche,
árbol que con tus raíces
encarcelado me tienes,
que aquí estoy yo para amarte
y estoy para defenderte
con la sangre y con la boca
como dos fusiles fieles…

Por último, dentro del rico y variado lenguaje que posee la geografía española, el autor señala el sentido diferente que se le da en Navarra.

«En este punto, tener buena o mala leche es tanto como tener la suerte de cara, o propicia; o tenerla de espaldas o adversa. Un individuo con mala leche es tanto como alguien con mala estrella, alguien que, por no salirle nunca las cosas como él quisiera, se muestra huraño y malhumorado».

Fuente

[Hum}– El vasco y la fimosis

Se encuentran dos vascos en la calle, y uno le dice al otro:

—Ayer me operé de fimosis.

—¿Y eso qué es?

—Que te cortan un pellejito del pito para poder descapullar.

—Y luego, ¿qué hacen con él?

—Pues yo me he hecho esta chamarra.

[LE}– ‘Altisonante’ no es ‘a gritos’

01/04/2015

El adjetivo altisonante no significa ‘a gritos’, ‘con insultos’ o ‘de forma violenta’.

Pese a ello, en los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como

  • «Los dos concursantes se enfrascaron en una discusión altisonante»,
  • «Messi y Luis Enrique intercambiaron palabras altisonantes» o
  • «En el vídeo se ve a un grupo de hombres tomando cerveza y hablando en voz altisonante».

Altisonante es, según la definición del Diccionario Académico, un término que se aplica al lenguaje, al estilo o a lo expresado con ellos, y significa ‘muy sonoro y elevado, especialmente si va acompañado de afectación’, por lo que su sentido se acerca más al de grandilocuente.

Así pues, si en los casos anteriores lo que se pretendía expresar era que las charlas y discusiones referidas se produjeron de forma violenta, con términos injuriosos y ofensivos, o en un tono muy alto, y, por tanto, lo adecuado habría sido escribir 

  • «Los dos concursantes se enfrascaron en una discusión a gritos»,
  • «Messi y Luis Enrique intercambiaron palabras mayores» y
  • «En el vídeo se ve a un grupo de hombres tomando cerveza y hablando a voces».

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