[LE}– ‘Hacer hincapié’, no ‘incapié’

21/01/2016

El término hincapié es resultado de la composición del verbo hincar y del nombre pie, de modo que lo adecuado es hincapié —con h inicial—y no incapié.

Sin embargo, es bastante frecuente encontrar una escritura inapropiada de esta expresión en los medios de comunicación: 

  • «El Ayuntamiento de Puerto Real hará incapié en la peatonalización del centro con motivo de la Semana Europea de la Movilidad»,
  • «Se ha hecho incapié en la gran acogida que ha tenido el título» o
  • «El doctor aseguró que se hará especial incapié en disminuir los gastos».

Según el Diccionario Académico, el sustantivo hincapié significa ‘acción de hincar o afirmar el pie para sostenerse o para hacer fuerza’ y la locución verbal hacer hincapié se define como ‘insistir en algo que se afirma, se propone o se encarga’.

Dado el matiz enfático que tiene la propia palabra, es preferible no abusar de la construcción tan repetida hacer especial hincapié, puesto que puede resultar redundante.

En cualquier caso, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido preferible escribir

  • «El Ayuntamiento de Puerto Real hará hincapié en la peatonalización del centro con motivo de la Semana Europea de la Movilidad»,
  • «Se ha hecho hincapié en la gran acogida que ha tenido el título» y
  • «El doctor aseguró que se hará (especial) hincapié en disminuir los gastos».

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[LE}– Vocales dobles con prefijo

15/01/2016

Las palabras en las que aparecen vocales dobles como consecuencia de la adición de un prefijo (contraataque, sobreesfuerzo, antiislamista…) pueden, en ciertos casos, escribirse con esa vocal simplificada, forma que en ocasiones resulta incluso preferible.

Según la Ortografía Académica, «en aquellos casos en que, de forma generalizada y en todos los niveles del habla culta, incluyendo la pronunciación cuidada, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica».

Poco después aclara que, según esta norma, «se consideran válidas —e incluso preferibles a las grafías con doble vocal— formas  como  contrataque,  portaviones,  prestreno…».

Para que esta reducción gráfica sea posible, deben cumplirse además las siguientes condiciones:

* Que no existan problemas de identificación del término o de confluencia con otro ya existente de diferente significado: no es lo mismo reemitir (‘volver a emitir’) que remitir (‘enviar’, ‘perder intensidad’).

* Que la vocal inicial de la base no sea en sí misma un prefijo, como ocurre con la vocales a e i en casos como archiilegal y ultraamoral, en los que la simplificación invertiría de hecho el sentido.

* Que no sea el prefijo bio-, para que no se confunda con bi- (regla que podría hacerse extensible a otros prefijos similares, como heli/helio, ex/exo, di/dia y per/peri); así biooxidación y bioxidación no significan lo mismo;

* Que medie una hache: semihilo no se puede simplificar en la forma escrita.

Para la aplicación de esta norma, conviene tener presentes las siguientes observaciones sobre la pronunciación:

* La reducción es más habitual cuando la palabra base es larga (mininvestigación) y menos frecuente con bases cortas (miniimán);

* La letra e se simplifica más fácilmente que las demás, y de ese modo ya se han asentado formas como sobresdrújula, remplazar o rencontrar, así recogidas en el Diccionario Académico; en cambio, con la letra o del prefijo co- rara vez hay reducción.

* La simplificación es menos frecuente cuando la base empieza por una vocal tónica, como microondas o antiindio.

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[Hum}– Del ‘amor’ entre brasileños y argentinos: Entre agricultores

Un agricultor argentino y uno brasilero charlan:

—¿De qué tamaño es tu finca o hacienda?—, pregunta el argentino.

—Para el estándar brasilero, mi finca es de un tamaño razonable: treinta hectáreas. ¿Y la suya?”

El argentino contesta:

—Che, salgo en la mañana en mi jeep y al mediodía todavía no he recorrido ni la mitad de mi finca.

Y el brasilero replica:

—Yo también tuve un jeep argentino, ¡¡¡son una  mierda!!!

[Hum}– Del ‘amor’ entre gallegos y argentinos: Reparto de bebés

En una maternidad hay un congoleño, un gallego y un argentino. Sale la enfermera y dice:

—Tenemos un problema. Se nos confundieron los bebés y ahora no sabemos cuál bebe es cuál. Tenemos dos blancos y uno negro.

Los tres nuevos papás deciden echar a suerte a ver quién escoge primero, y gana el sueco. El gallego entra a la maternidad y sale con el bebé negro, y el congoleño le dice:

—Mire, pana, el bebé es negro, yo soy negro y mi esposa es negra, así que este bebé es mío. Agarre uno de los blancos.

Y el gallego le contesta:

—¡¿Estás loco?! ¿Y si me toca el argentino?

[LE}– Usos de ‘oír’ y ‘escuchar’

2016-01-11

El vocablo escuchar significa ‘poner atención o aplicar el oído para oír [algo o a alguien]’. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, ‘percibir por el oído [un sonido] o lo que [alguien] dice’.

Así, podemos hacer un esfuerzo para escuchar una conversación ajena que apenas oímos, pero oímos una voz repentina e inesperada que no nos da tiempo a escuchar.

Señala el DPD (Diccionario panhispánico de dudas) que oír tiene un significado más general que escuchar y que por ello casi siempre puede usarse en lugar de éste, algo que ocurría ya en el español clásico y sigue ocurriendo hoy.

También considera que es menos justificable el empleo de escuchar en lugar de oír para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, pero explica:

  • “Es uso que también existe desde época clásica y sigue vigente hoy, en autores de prestigio, especialmente americanos, por lo que no cabe su censura”.

Autores como José Martínez de Sousa prefieren mantener la distinción entre oír y escuchar. Así el DUDEA (Diccionario de usos y dudas del español actual) bajo «oír», dice:

  • “Obsérvese que para oír basta tener sano el oído […].  Sin embargo, escuchar presupone el esfuerzo adicional de prestar atención, de «querer oír» los sonidos que llegan”.

Coincide con la censura el DUCE (Diccionario de los usos correctos del español), que considera incorrecto el siguiente ejemplo:

  • “Hable más alto que no la escucho”.

También Seco en el DDDLE (Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española) bajo «escuchar» considera deseable distinguir ambas palabras para expresarse con precisión, aunque matiza:

  • “Esta conveniencia no debe llevarnos al extremo de condenar un desplazamiento semántico bastante arraigado en el idioma y su nivel culto”

Y da como ejemplo la Égloga III, de Garcilaso:

  • “En el silencio sólo se escuchaba / un susurro de abejas que sonaba”.

A menudo, la elección entre ambas palabras depende de combinaciones más o menos establecidas, y puede haber preferencias concretas según el país o lugar.

El uso de oír con los dos sentidos de ‘percibir por el oído’ y de ‘prestar atención’ ya se da desde el étimo latino (audire), y con este segundo sentido se han formado desde antiguo palabras y giros como oyente, audiencia o derecho a ser oído, y para pedir que alguien preste atención se suele decir ¡oye!

El verbo escuchar a menudo tiene el matiz de ‘hacer caso’, que también tenía el étimo latino (ascultare):

“Le dije que no tenía que pisar tanto el acelerador, pero no me escuchó”.

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