[LE}> «Interfaz» es una palabra de género femenino

El sustantivo interfaz es una palabra de género femenino: la interfaz, no el interfaz.

Uso no adecuado

  • ¿Qué es el interfaz de usuario?
  • Con el nuevo sistema, los autos de la marca podrán personalizar el interfaz visual.
  • Un interfaz cerebro-ordenador aprovecha la potencia del cerebro para crear arte.

Uso adecuado

  • ¿Qué es la interfaz de usuario?
  • Con el nuevo sistema, los autos de la marca podrán personalizar la interfaz visual.
  • Una interfaz cerebro-ordenador aprovecha la potencia del cerebro para crear arte.

El término ‘interfaz’, adaptación del inglés interface, alude a una conexión entre dos aparatos o bien a la comunicación de un sistema con un usuario. Está recogido en el diccionario académico como sustantivo femenino, al igual que faz, por lo que no es adecuado usarlo como masculino. Su plural es interfaces.

Por otro lado, el Diccionario panhispánico de dudas señala que no se recomienda la variante ‘interficie’, formada con la misma terminación que superficie. Así, en frases como «La interficie con una única opción acota demasiado las posibilidades de juego», lo más adecuado es usar interfaz.

Por último, cabe señalar que el Diccionario panhispánico de dudas explica que no es apropiado usar con el mismo sentido que interfaz el sustantivo interfase, que, según el diccionario académico, se aplica en biología a cierta fase intermedia del ciclo celular, y en Física a la superficie que separa dos fases.

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[LE}> «Red flag» es «bandera roja»

La expresión bandera roja es preferible al anglicismo red flag para aludir a los comportamientos o las actitudes que resultan alarmantes en una relación.

Uso no recomendado

  • La periodista nos ha contado cuál es para ella la red flag crucial que la hace huir.
  • Películas románticas con «red flags» que pocos notaron.
  • Los criterios para aplicar una red flag pueden ser varios.

Uso recomendado

  • La periodista nos ha contado cuál es para ella la bandera roja crucial que la hace huir.
  • Películas románticas con banderas rojas que pocos notaron.
  • Los criterios para aplicar una bandera roja pueden ser varios.

El uso de una bandera roja es habitual en diferentes ámbitos para señalar una situación de peligro, como, por ejemplo, en las playas. Ahora y en el contexto de las relaciones personales y sentimentales, se ha extendido en las redes sociales emplear el icono de la bandera roja triangular para marcar una aseveración que podría ser perjudicial en una relación o como alerta de que alguien es un compañero conflictivo o peligroso.

En inglés, red significa ‘rojo’ y flag ‘bandera’, por lo que la expresión red flag puede pasar sin problemas a bandera roja. Este último es el giro que se ha difundido, aunque por la forma del icono podría hablarse también de banderín.

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[LE}> «Ser eximido» o «estar exento», no «ser exento»

El participio eximido, y no el adjetivo ‘exento’, es la forma adecuada al combinarse con el verbo ser.

Uso no recomendado

  • Nadie puede ser exento del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser exento de multa sea la enfermedad.
  • Este es un trámite que no ha sido exento de polémica.

Uso recomendado

  • Nadie puede ser eximido del pago del agua.
  • El proyecto pretende que la razón para ser eximido de multa sea la enfermedad.
  • Éste es un trámite que no ha estado exento de polémica.

Como señala el Diccionario panhispánico de dudas, el participio del verbo eximir (‘librar de obligaciones, culpas, etc.’) es eximido, que se emplea en tiempos verbales compuestos («El juez lo ha eximido de entrar en prisión») y en oraciones pasivas formadas con ser («Este oleoducto fue eximido de las sanciones europeas»).

Es inadecuado, por tanto, sustituir en tales construcciones eximido por el adjetivo exento, que sí se puede combinar con el verbo estar: «El concurso no ha estado exento de críticas».

La confusión puede deberse al parecido de estas dos formas, lo cual se aprecia también en otros pares de adjetivos y participios (lleno y llenado, borracho y emborrachado, etc.), como indica la Nueva gramática de la lengua española: «La piscina será llenada con agua de lluvia», «La gala estará llena de sorpresas divertidas».

Así pues, lo recomendable es reservar eximido para las formas con haber del verbo eximir y para las oraciones pasivas con ser, y mantener exento con nombres y con estar, al ser un adjetivo.

Cabe añadir, como apunta el Diccionario de americanismos, que en algunos países americanos eximir significa ‘aprobar una asignatura sin tener que hacer el examen final’. También se recoge eximido en Venezuela con dos sentidos y uso adjetival (‘asignatura aprobada durante el curso’ y ‘persona que aprueba sin hacer un examen final’), por lo que es posible combinarlo con estar: «Mis materias están eximidas».

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[LE}> ¿De dónde viene y qué significa la expresión "acabar como el rosario de la aurora"?

15/01/2023

C. Macías

Hay frases hechas imposibles de modificar. Frases que han ido trepando el paso del tiempo sin inmutarse, de la misma forma que nosotros tampoco nos sorprendemos al escucharlas aquí y allí. Siempre idénticas, curiosas referencias que, a menudo, ni siquiera desciframos. Nos da igual, porque ya parecen hasta tener aspecto, y las reconocemos sin necesidad de entenderlas, y sabemos cuándo encajan a la perfección. Y, de pronto, nos asalta la duda: ¿Qué estamos queriendo decir? ¿Quién lo dijo primero? ¿Cómo se puso de moda?

Hablemos, por ejemplo, del rosario de la Aurora. Quién sería esa mujer, con su rosario. Cuando suena, siempre parece avisar de mal presagio, todo un lío asegurado. Está claro que el rosario, o Aurora, o los dos, no acabaron muy bien, y así vamos a acabar nosotros si nos descuidamos a no rebuscar en los orígenes de la expresión.

«Acabar como el rosario de la aurora», en realidad, no recuerda a ninguna mujer (¿o podría decirse que a todas? Ahora descubrirás por qué), sino que evoca a un pasado en el que se llevaba a cabo una práctica devocional que tenía para rato. Estamos concretamente en el siglo XII, y hay que rezar ciento cincuenta avemarías en recuerdo de los ciento cincuenta salmos. Así empezó todo esto, que se dice pronto.

Rezar sin parar en el siglo XIX

Divulgada por los cistercienses, la curiosa actividad se fue popularizando en la península cristiana, alcanzando su momento de gloria (nunca mejor dicho) en el siglo XIX, cuando se convirtió en la devoción más característica de las familias católicas.

En concreto, inmersa en este escenario de fe colosal, el rosario de la aurora se convirtió en una procesión en la que se recitaba y se cantaba el rosario por las calles a primera hora de la mañana. Tenía lugar en determinadas fechas señaladas, siendo frecuente sobre todo el primer domingo de mayo y la primera semana de octubre.

¿Pero quién la creó y dio nombre? Pues el mismísimo papa Gregorio XIII. Su idea era conmemorar la victoria de la flota cristiana frente al ejército turco en la batalla de Lepanto en 1571. Siempre se creyó que la Virgen María les había echado una mano, ya que ocurrió el día 7 de octubre.

Una nueva frase en época de revolución

La idea tenía buen potencial, y así, con ella de fondo, no tardaron en proliferar por todas partes las cofradías del Rosario, y fueron éstas las que, siguiendo las órdenes del papa, repitieron hasta la saciedad aquellas letras que, entre una cosa y otra ya eran un gesto tan típico como para designar algo, servir de nombre, permanecer eterna.

La expresión «acabar como el rosario de la aurora» se fraguó en la época de la revolución liberal de 1868 en España, apodada la Gloriosa. Esta revolución dio paso a un período de sutiles libertades democráticas conocido hoy como el Sexenio, que transcurrió entre 1868 y 1874. En aquellos años, el movimiento obrero y la pequeña burguesía irrumpieron en la vida política dando forma a espacio social sin precedentes.

Así, mientras las ideas políticas de estos grupos cogían cada vez más fuerza, la Iglesia continuaba haciendo muestras de su capacidad de influencia, manteniendo costumbres como rezar el rosario colectivamente y en público, tal y como se había hecho siempre.

Sin embargo, el rechazo hacia la doctrina disciplinaria de dicha institución para entonces había provocado el rechazo y la ira anticlerical. Buena parte de la población se desató contra ésta y otras prácticas, provocando altercados que a menudo tomaron forma de auténticas batallas campales entre devotos cristianos y críticos del carácter autoritario de la religión. De aquellas batallas, ya sabes, este libro infinito de los dichos populares.

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[LE}> Balonmano, claves de redacción

Con motivo del XXVIII Mundial de Balonmano Masculino, se ofrecen algunas claves para una adecuada redacción de las noticias relacionadas con este deporte, que el diccionario académico define como el ‘juego entre dos equipos de siete jugadores cada uno, cuyo objetivo es introducir el balón en la portería contraria impulsándolo con las manos’.

1. Handball, handbol… A pesar del uso extendido de la palabra balonmano, en algunos países, como Argentina o Chile, se utiliza el extranjerismo handball o la adaptación handbol. Si se opta por el anglicismo crudo, se escribe en cursiva (o entrecomillado si no se dispone de este tipo de letra).

2. Balonmanista y handbolista. Para referirnos al deportista que lo practica, los términos apropiados son balonmanista o, en los países donde se ha optado por la adaptación del extranjerismo, handbolista, en redonda.

3. Las posiciones. En ataque, los jugadores se dividen en dos líneas de juego: primera línea, la más cercana a la propia portería, y segunda línea. Además del portero o arquero, los equipos suelen jugar con dos extremos, dos laterales, un central y un pívot (plural pívots) o pivote (plural pivotes). En algunos países de América los laterales y el central, que forman la primera línea, se denominan con el nombre genérico de armadores.

4. Anglicismos innecesarios. Se recomienda no abusar de anglicismos que pueden tener equivalentes en español como los siguientes:

  • body contact: contacto
  • free throw: golpe franco
  • pressing: presión
  • time out: tiempo muerto
  • two-hand pass: pase a dos manos

5. Sedes. El campeonato se celebra conjuntamente en Polonia y Suecia. Entre las ciudades que acogen partidos de esta competición está la polaca Cracovia (mejor que Kraków) y la sueca Gotemburgo (mejor que Göteborg).

6. Federación. La sigla IHF corresponde a la Federación Internacional de Balonmano, a partir de su denominación inglesa International Handball Federation.

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[LE}> «No por nada» o «por algo», no «no por algo»

El giro no por nada y la locución por algo son las formas adecuadas con el sentido de ‘por algún motivo’, no así no por algo.

Uso no recomendado

  • El cineasta catalán es uno de los que mejor exprimen al actor. No por algo han compartido trayecto.
  • No por algo es uno de los programas de televisión con millones de televidentes.
  • Aquí tiene un juego harto complicado; no por algo han acabado en empate sus últimos cuatro juegos.

Uso recomendado

  • El cineasta catalán es uno de los que mejor exprimen al actor. No por nada han compartido trayecto.
  • Por algo es uno de los programas de televisión con millones de televidentes.
  • Aquí tiene un juego harto complicado; no por nada han acabado en empate sus últimos cuatro juegos.

El Diccionario de la lengua española indica que la locución adverbial ‘por algo’ se usa para expresar la idea de ‘no sin razón’, como en «Por algo es el deportivo más vendido de Europa».

Por su parte, algunos diccionarios, como el de María Moliner, recogen ‘por nada’ con el significado de ‘por muy poco motivo’; así, el giro no ‘por nada’ sirve para apuntar que algo tiene causa evidente o motivo de peso: «No por nada es la segunda venta más cara de la historia». No es recomendable, por tanto, emplear ‘no por algo’, cruce de estas dos expresiones, tal y como aclara la Real Academia Española en su cuenta de Twitter.

Cabe añadir que la secuencia ‘no por algo’ no resulta inadecuada de por sí, ya que en determinados contextos sirve para negar una causa: «Estamos buscando equipo por un tema económico, no por algo deportivo».

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[LE}>«Flexitariano», término adecuado

La palabra flexitariano, a partir de flexible y vegetariano, es adecuada para designar a quien sigue una dieta vegetariana de manera flexible.

Uso adecuado

  • Las diferencias entre ser flexitariano y ser vegano.
  • Muchas personas que ahora mismo están leyendo este artículo son flexitarianas sin saberlo.
  • Qué ventajas ofrece ser flexitariano: por qué puede ser útil.

Con este término se hace referencia a la persona que es flexible en la dieta vegetariana porque introduce en ella otro tipo de alimentos, mientras que con el sustantivo derivado flexitarianismo se alude a esta práctica dietética.

Esta voz, formada por acronimia, esto es, por la unión de dos palabras que se toman enteras o en parte (en este caso flexible y vegetariano), se considera válida, como se indica en la cuenta de Twitter de la RAE, del mismo modo que lo son otras como publirreportaje (de publicidad y reportaje) o cantautor (de cantante y autor), y no necesita ningún resalte.

En la prensa, aparece también la variante flexivegetariano, como en «Flexivegetarianos: no hace falta ser 100 % vegetarianos para comer sano», que, a pesar de resultar más transparente, se usa bastante menos.

Por tanto, todos los ejemplos anteriores se consideran válidos.

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[LE}> Lo adecuado es escribir «aprieta», no «apreta»

El verbo apretar se conjuga como ‘acertar’, de modo que lo apropiado es escribir aprieta o aprietan, en lugar de ‘apreta’ y ‘apretan’.

Uso inadecuado

  • Cuando el marcador apreta, las jugadas ofensivas se simplifican.
  • Tras poner la ubicación, se apreta en la lupa que aparece en el teclado.
  • El frío y la lluvia ya apretan en la capital riojana.

Uso adecuado

  • Cuando el marcador aprieta, las jugadas ofensivas se simplifican.
  • Tras poner la ubicación, se aprieta en la lupa que aparece en el teclado.
  • El frío y la lluvia ya aprietan en la capital riojana.

Tal como indica el Diccionario panhispánico de dudas, al conjugar el verbo apretar lo apropiado es mantener el diptongo en las formas de la tercera persona del presente, ya sea del singular o del plural: aprieta y aprietan.

Se recuerda, asimismo, que el sustantivo correspondiente a esta familia léxica es aprieto, no apreto, por lo que, en lugar de «Los gaditanos, por su parte, buscarán ponerle en apretos», lo apropiado habría sido «Los gaditanos, por su parte, buscarán ponerle en aprietos».

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