[LE}– ¿De dónde viene la expresión ‘Ad calendas graecas’?

23/06/2015

Según Wikipedia, Ad calendas graecas es una locución latina de uso actual que significa literalmente «hasta las calendas griegas».

Se indica con ella que una cosa no se realizará nunca, ya que en Grecia no existían las calendas (división del mes romano).

Cuenta Suetonio que esa expresión la empleaba mucho el emperador Augusto (63 a.C.) en las conversaciones familiares para dar a entender que alguien no pagaría nunca.

Existen en español expresiones de similar significado, como «Cuando las ranas críen pelo», o «Cuando las vacas vuelen».

Las calendas correspondían, en el calendario del Imperio Romano, al primer día del mes. En esa jornada debían pagarse los intereses del dinero prestado, por lo que para los deudores eran jornadas muy tristes.

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[LE}– ‘Visto para sentencia’, y no ‘listo para sentencia’

25/06/2015

La fórmula visto para sentencia (no listo para sentencia) es la que se emplea para indicar que un asunto ya ha sido suficientemente deliberado y está sólo a falta de la resolución final.

Pese a ello, en los medios de comunicación pueden leerse con alguna frecuencia frases como

  • «El juicio quedó hoy listo para sentencia»,
  • «Los triples de los aleros rivales dejaron el partido listo para sentencia» o
  • «Los mercados dejan listo para sentencia el futuro de la economía griega».

El Diccionario Básico Jurídico de Comares señala que visto para sentencia es ‘la fórmula con la que el juez o presidente del tribunal da por concluidos los debates del juicio oral, dándose por terminada la vista’.

Como puede verse en los ejemplos anteriores, además de ese uso jurídico, la expresión se utiliza en muchos otros ámbitos para dar a entender que un asunto está ya pendiente tan sólo de su resolución definitiva.

Aunque desde el punto de vista del significado la forma listo para sentencia podría ser válida en algunos casos, el Diccionario Panhispánico de Dudas la considera una deformación que conviene evitar, por lo que se recomienda utilizar la original visto para sentencia.

Así, en los ejemplos anteriores, habría sido preferible escribir 

  • «El juicio quedó hoy visto para sentencia»,
  • «Los triples de los aleros rivales dejaron el partido visto para sentencia» o
  • «Los mercados dejan visto para sentencia el futuro de la economía griega».

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[LE}– Ignorantes e ignorantas: el bulo de la carta de la profesora de Lengua

24/06/2015

Pablo Canto 

Los periodistas y los políticos hablan mal, por ignorancia y por motivos ideológicos: ésa es la premisa que sostiene la publicación de Facebook titulada «Sobre ignorantes e ignorantas».

Esta supuesta carta, escrita «por una profesora de un instituto público» y compartida por Miguel de Bethencourt, un ciudadano de Montevideo, ha superado las 100.000 visitas a los 20 días después de su publicación. Sin embargo, su éxito no significa que sea cierta. Según ha explicado La Fundación del Español Urgente, Fundéu, a Verne, los razonamientos que esgrime la publicación «son erróneos».

Han sido muchos los blogs y portales de noticias, tanto de España como de Hispanoamérica, que también se han hecho eco de la supuesta carta de la profesora anónima, tras proliferar por Facebook. Sin embargo, ésta ni es nueva ni era anónima en sus comienzos: la «misiva» comenzó como cadena de e-mails en el año 2009, y la profesora firmaba como «Mercedes Bernard».

Bernard no sólo ha pasado de tener nombre y apellidos (aunque Verne no ha logrado averiguar si se trata de una profesora real, una invención o un pseudónimo) a ser una maestra anónima, sino que, además, ha envejecido rápidamente: de los 48 años que afirmaba tener en la cadena de 2009, ya alcanza los 60. 

La cadena de correo firmada por Mercedes Bernard tuvo un primer apogeo en 2011, año en que saltó de los e-mails a multitud de foros y blogs personales. Desde entonces, con alguna aparición ocasional, ha permanecido aletargada hasta que una suerte de efecto Lázaro ha hecho su aparición, resucitando la publicación a lo grande: actualmente ya supera los 100.000 compartidos en Facebook, y 34.000 likes.

A pesar de la aprobación que la carta está teniendo en Facebook, su contenido no es cierto: según ha explicado Fundeu a Verne, la argumentación de la profesora «se basa en tres afirmaciones: que el participio activo del verbo ser es ente; que la terminación -nte que añadimos a los participios activos procede de ente y que esa terminación se toma de ente porque significa lo que es. Y ni una es verdadera».

Según Fundeu, el único participio que actualmente tienen los verbos españoles es el perfecto, que, en el caso de ser, es sido. Sí existió en el pasado una forma de participio activo del verbo ser, pero no era ente, sino eseyente«. Además, la palabra presidenta «está en el diccionario desde 1802».

«Las lenguas evolucionan», afirma Fundeu, «y para que una lengua tenga voces como presidenta sólo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan, y que haya hablantes que quieran explícitamente expresar que las mujeres presiden».

Curiosamente, Fundeu lleva «combatiendo» la carta de esta profesora casi desde que empezó a circular: en 2011, durante su primer «apogeo», la entidad publicó un extenso artículo explicando por qué la misiva era falsa. «Por desgracia», se lamentan, «una argumentación de dos páginas de largo nunca va circular por redes igual de bien que la publicación original».

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[LE}– ‘Tener prohibido’, no ‘estar prohibido de’

24/06/2015

Para expresar que alguien no tiene permiso para hacer una cosa, el giro correcto apropiado es tener prohibido algo y no estar prohibido de algo.

En los medios de comunicación se pueden encontrar en ocasiones frases como las siguientes:

  • «El equipo está prohibido de hacer fichajes hasta 2016» o
  • «Los parlamentarios están prohibidos de dedicarse a otras funciones».

El verbo prohibir es, según el Diccionario del Estudiante de las Academias de la Lengua, ‘ordenar que no se use o no se haga (algo)’, por lo que la construcción apropiada es prohibir algo a alguien o, como alternativa, a alguien le está prohibido algo.

La construcción alguien está prohibido de algo, en la que es sujeto la persona a la que afecta la prohibición, podría ser un calco del francés être interdit de o del inglés to be banned from.

Por ello, lo apropiado correcto en los ejemplos anteriores habría sido

  • «El equipo tiene prohibido hacer fichajes hasta 2016» y
  • «Los 130 parlamentarios tienen prohibido dedicarse a otras funciones».

Dado que lo que se prohíbe va sin preposición, es un caso de dequeísmo el siguiente ejemplo:

  • «Las autoridades chinas han prohibido de que se cante»; aquí debería haber sido
  • «… han prohibido que se cante».

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[LE}– ‘Corralito’ se esribe sin cursiva ni comillas

22/06/2015

El sustantivo corralito es un término válido en español, recogido ya en el Diccionario Académico, por lo que lo apropiado es escribirlo sin resalte de ningún tipo.

Con motivo de la situación económica de Grecia, los medios están escribiendo este término en ocasiones entre comillas dobles o simples:

  • «La ciudadanía griega cada vez está más preocupada por la posibilidad de un ‘corralito’» o
  • «El “corralito” en Grecia podría ser una realidad el lunes».

Se trata de una palabra plenamente asentada en nuestro idioma, que la 23.ª edición del Diccionario de la Real Academia Española define como ‘limitación gubernamental impuesta temporalmente, con carácter general, a la libertad para disponer de los fondos depositados en las entidades financieras por parte de sus titulares, así como para transferirlos al exterior’, por lo que, como término incorporado al español, no necesita cursiva ni comillas.

Así pues, en los ejemplos anteriores, lo apropiado habría sido escribir

  • «La ciudadanía griega cada vez está más preocupada por la posibilidad de un corralito» o
  • «El corralito en Grecia podría ser una realidad el lunes».

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[LE}– Concernido

17-06-2015

¿Es correcto decir «sentirse concernido» y «me siento concernido» en el sentido correcto, de sentirse afectado o implicado?

Sí, con expresiones correctas.

Concernir en principio es intransitivo y su construcción es <concernir algo (sujeto) a alguien/algo (complemento indirecto)>, como en «El aspecto negativo también concierne a la ciudad».

No obstante, dado su significado (‘afectar o interesar algo a alguien’), se está utilizando en construcciones transitivas, especialmente en participio como el del asunto, según se explica en el Diccionario Panhispánico de Dudas de las Academias de la Lengua.

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[LE}– Profesionalismo y profesionalidad

17-06-2015

¿Es lo mismo profesionalismo que profesionalidad?

Actualmente, sí, con el significado de ‘característica de la persona que desempeña un trabajo con pericia, aplicación, seriedad, honradez y eficacia’.

Este uso de profesionalismo empezó registrándose principalmente en el español de América, pero ya se ha extendido y se recoge en diccionarios de uso como el Diccionario de Uso del Español de América y España (Vox) o el Diccionario del Español Actual (Seco, Andrés y Ramos).

Sin embargo, es preciso recordar que el sentido más utilizado de profesionalidad sigue siendo el de ‘condición de profesional’, de una actividad o trabajo, por ejemplo («…  lo acusó de falta de ética y profesionalidad»), y el de profesionalismo, ‘utilización de una profesión como medio de lucro’ («El atleta medita dar el paso al profesionalismo»).

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[LE}– ‘Evidencia’ no siempre es ‘prueba’

16/06/2015

El empleo de evidencia como mero sinónimo de prueba es desaconsejable no es correcto, pues sólo se pueden considerar evidencias las pruebas determinantes en un proceso.

Por influencia de la voz inglesa evidence, que sí se aplica a cualquier prueba, cada vez es más frecuente su uso con este valor más genérico e impreciso, como en los siguientes ejemplos:

  • «Las evidencias no son concluyentes, pero los padres parecen elegir escuelas privadas pensando que son más ordenadas» y
  • «La juez determinó que las evidencias no son suficientes, por lo que el futbolista se salvó de una condena en prisión».

El Diccionario Académico ofrece dos significados de evidencia. El primero es ‘certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar’, según el cual una evidencia, en cierto modo, no necesita pruebas; el segundo es ‘prueba determinante en un proceso’.

Por tanto, tal como precisa el Diccionario Panhispánico de Dudas, se desaconseja el uso sistemático de evidencia para cualquier prueba, pues sólo son evidencias las pruebas concluyentes y no las accesorias o secundarias.

En los ejemplos anteriores, por tanto, lo apropiado es pruebas, pues por el contexto queda claro que estas no son evidencias: 

  • «Las pruebas no son concluyentes, pero los padres parecen elegir escuelas privadas pensando que son más ordenadas» y
  • «La juez determinó que las pruebas no son suficientes, por lo que el futbolista se salvó de una condena en prisión».

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[LE}> Origen de dichos y expresiones: Salir de Málaga para meterse en Malagón

19/08/2014

El dicho alude a salir de una mala situación para pasar a una peor.

Tal y como explica Francisco Ríos en su columna ‘Lenguas Vivas’ de La Voz de Galicia “dada la distancia entre la capital andaluza y la villa del Campo de Calatrava, no cabe más explicación para su coincidencia en el dicho que ambos topónimos comienzan por Mala- y el segundo termina en un -ón muy propio de aumentativos”.

Malagón aparece muy frecuentemente en los escritos de santa Teresa, pues fue allí donde la mística hizo su tercera fundación, el convento de San José: «Si hallare en Malagón quien nos preste cincuenta ducados […], los tomaré de buena gana, pues para tantas monjas no es mucho» (carta al padre Jerónimo Gracián. Burgos, 25 de junio de 1582).

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NotaCMP.- Al menos en este lado del charco, la expresión que con este mismo significado se usa es «Salir de Guatemala para meterse en guatepeor»