[Hum}— Las tres rosas

Una joven dama va a un cirujano plástico de mucho renombre porque sus labios vaginales son tan grandes que le causan vergüenza. Quiere que el cirujano se los recorte, pero bajo estricto secreto profesional. Después del necesario examen, el cirujano está de acuerdo y procede con la operación. 

Cuando al día siguiente la paciente despierta de la anestesia, encuentra tres rosas sobre su almohada. Monta en cólera, llama al cirujano para pedirle explicaciones y, gritando, le dice:

—¡Doctor, usted me prometió la más estricta confidencialidad!

El cirujano la tranquiliza diciéndole:

—Tranquila, señorita, que todo tiene explicación. La primera rosa es mía, porque usted mostró mucho coraje a través de todo este proceso. Y la segunda rosa es de la enfermera, por simpatía y comprensión hacia usted ya que ella tuvo también hace un tiempo la misma operación.

—¿Y la tercera rosa?—, pregunta atónita la dama.

—Ésa es de un señor, paciente en la Unidad de Quemados, en agradecimiento por sus nuevas orejas.

Cortesía de Hiram Pérez

[Hum}— Más grandes enigmas

  • ¿Por qué los filmes de batallas espaciales tienen explosiones tan ruidosas si el sonido no se propaga en el vacío?
  • ¿Por qué aquel filme con Kevin Costner se llama «Danza con Lobos» si sólo aparece un único lobo durante toda la historia?
  • Si los hombres son todos iguales, ¿por qué las mujeres eligen tanto?
  • ¿Por qué las mujeres abren la boca cuando están pasándose alguna crema en la cara?
  • ¿Por qué las lunas de otros planetas tienen nombre, pero la nuestra se llama sólo Luna?
  • ¿Por qué cuando alguien llama por teléfono a un número equivocado nunca da ocupado?
  • ¿Quién le certifica la calidad al instituto que emite los certificados de calidad ISO 9000?
  • ¿Por qué cuando aparece en la computadora la frase «Teclado no instalado», al mismo tiempo se solicita que aprietes cualquier tecla?
  • ¿Por qué los filmes pornográficos están subtitulados, si las únicas palabras que se dicen son «¡Oh!», «¡Yes, yes!», «¡Please, baby!»?
  • ¿Por qué hay gente que despierta a otros para preguntarles si estaban durmiendo?

[Hum}— IRREVERENTE: Examen de orina

Una monja y una prostituta se cruzan en el pasillo de un hospital al que ambas habían ido a hacerse un examen de orina.  Por accidente, chocan entre sí, los frascos con las muestras de orina ruedan por el suelo, y, por una confusión, la monja recoge el de la prostituta, y ésta recoge el de la monja.

Días más tarde, la monja va a buscar los resultados y encuentra que la prueba de embarazo ha dado positiva, así que, indignada y confundida, exclama con voz quebrada por la angustia:

—¡Jesús, María y José! ¡Ya no se puede confiar ni en las velas!