1.- Ser tan GUAPO… como su madre cree que es.
2.- Tener tanto DINERO… como su hijo cree que tiene.
3.- Tener tantas MUJERES… como su esposa cree que tiene.
4.- Ser tan BUENO EN LA CAMA… como él mismo cree que es.
Chistes de aquí y de allá
1.- Ser tan GUAPO… como su madre cree que es.
2.- Tener tanto DINERO… como su hijo cree que tiene.
3.- Tener tantas MUJERES… como su esposa cree que tiene.
4.- Ser tan BUENO EN LA CAMA… como él mismo cree que es.
¿Cómo se dice clítoris en chino?
”El cacho de chicha más chachi del chichi»
Una joven dama va a un cirujano plástico de mucho renombre porque sus labios vaginales son tan grandes que le causan vergüenza. Quiere que el cirujano se los recorte, pero bajo estricto secreto profesional. Después del necesario examen, el cirujano está de acuerdo y procede con la operación.
Cuando al día siguiente la paciente despierta de la anestesia, encuentra tres rosas sobre su almohada. Monta en cólera, llama al cirujano para pedirle explicaciones y, gritando, le dice:
—¡Doctor, usted me prometió la más estricta confidencialidad!
El cirujano la tranquiliza diciéndole:
—Tranquila, señorita, que todo tiene explicación. La primera rosa es mía, porque usted mostró mucho coraje a través de todo este proceso. Y la segunda rosa es de la enfermera, por simpatía y comprensión hacia usted ya que ella tuvo también hace un tiempo la misma operación.
—¿Y la tercera rosa?—, pregunta atónita la dama.
—Ésa es de un señor, paciente en la Unidad de Quemados, en agradecimiento por sus nuevas orejas.
Cortesía de Hiram Pérez
Si tienes que hacer una diligencia y al llegar a la ventanilla te encuentras con una cola de un montón de gente que está antes que tú, tose fuerte tres veces seguidas y di luego “No sé lo que me pasa desde que regresé de China”.
Una chica le dice a su madre:
– Mamá, estoy embarazada
-¡Pero, hija! ¡¿Dónde tenías la cabeza?!
– Sobre el volante del coche, ¿por qué?
Una monja y una prostituta se cruzan en el pasillo de un hospital al que ambas habían ido a hacerse un examen de orina. Por accidente, chocan entre sí, los frascos con las muestras de orina ruedan por el suelo, y, por una confusión, la monja recoge el de la prostituta, y ésta recoge el de la monja.
Días más tarde, la monja va a buscar los resultados y encuentra que la prueba de embarazo ha dado positiva, así que, indignada y confundida, exclama con voz quebrada por la angustia:
—¡Jesús, María y José! ¡Ya no se puede confiar ni en las velas!