- Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia. (Dime con quién andas y te diré quién eres)
- A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara)
- Al H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce. (Agua que no has de beber, déjala correr)
- Ocúpate de la alimentación de aves córvidas, y éstas te extirparan las corneas, el iris y el cristalino. (Cría cuervos y te sacarán los ojos)
- El globo oftálmico del poseedor, torna obeso al bruto vacuno. (El ojo del amo engorda el ganado)
- Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija)
- A equino objeto de un obsequio no le periscopees el incisivo. (A caballo regalado no le mires el diente)
- El rumiante propende al accidente orográfico. (La cabra tira al monte)
- Traslademe yo a temperatura debidamente elevada, demuestre el vulgo su regocijo. (Ande yo caliente, ríase la gente)
- No existe adversidad que por sinecura no se trueque. (No hay mal que por bien no venga)
- La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardiaco. (Ojos que no ven, corazón que no siente)
- Al andar maltrecho, implicarle premura. (Al mal paso, darle prisa)
- Más vale plumífero en cavidad carpo-metacarpiana que la segunda potencia de 10 surcando el etéreo infinito. (Más vale pájaro en mano que ciento volando)
- Congregación de empresarios ganaderos, res ovina fenecida. (Reunión de pastores, oveja muerta)
- No se encuentra la oquedad calenturienta para manipulaciones reposteriles. (No está el horno para bollos)
- A sonidos cacofónicos pronunciados por mentes hipertróficas, mis trompas de eustaquio permanecerán en profundo estado de catalepsia. (A palabras necias oídos sordos)
Categoría: Humor
Chistes de aquí y de allá
[Hum}— Enfermeras
Dos enfermeras que trabajaban en el mismo hospital se encuentran durante el descanso para tomar café.
”¿Cómo te ha ido el día hoy, amiga?”, le pregunta una a la otra.
”¡De terror! Tres partos, dos infartos…Hasta ahora no he podido tener ni un minuto de descanso. ¿Y tú?”
”Yo, de lo mejor: de cuarto en cuarto haciendo chequeos de rutina a los pacientes, más nada”.
”Oye, ¿y qué haces con ese termómetro en la oreja?”
”¡Ay, coño! ¡Ya le dejé el bolígrafo metido en el culo a un paciente!”
[Hum}— Historia de unas gafas
Mi amigo Paco se vino a Madrid, sabiendo que su novia necesitaba unas gafas, y encontrando la ocasión de comprarle unas muy bonitas y baratas, entró en una óptica.
Después de ver varios modelos, se decidió por unas. La dependienta se las envolvió, pero Paco, al marcharse, en lugar de coger la bolsa con las gafas cogió otra muy parecida y se la llevó. Esta otra bolsa contenía unas bragas, que seguramente alguna clienta que las compró en la tienda de al lado había olvidado sobre el mostrador de la óptica.
Paco no se dio cuenta de su equivocación, y, contento con su compra, se fue a Correos y le envió el paquete a su novia, junto con una cariñosa carta.
Su novia recibió el paquete y se quedó muy extrañada por el contenido, y más cuando leyó la carta que decía así:
«Querida Irene:
Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que llevas mucho tiempo con las que llevas puestas y éstas son cosas que deben cambiarse de vez en cuando.
Espero también haber acertado en el modelo. La dependienta me dijo que era la última moda, y me enseñó las suyas, que eran iguales. Entonces yo, para comprobar que eran ligeras, me las probé allí mismo. ¡¡No sabes cómo se rió la dependienta!!, porque esos modelos femeninos quedan graciosos en los hombres, y más en mí, que ya sabes que tengo los rasgos muy alargados.
Una chica que había allí me las pidió, se quitó las suyas y se puso éstas para que yo viera el efecto que producían. Como las vi estupendas, me decidí y las compré.
Póntelas y enséñaselas a tus padres, a tus hermanos, a tus amigos, en fin, a todo el mundo, a ver qué dicen al vértelas puestas. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a llevar puestas las viejas, y más ahora que has estado un tiempo sin llevar ningunas.
Póntelas para ir cómoda a la calle, y todo el mundo va a notar que las tienes. Si te están muy pequeñas me lo dices, pues, si no, te van a dejar marca cuando te las quites. Ten cuidado que no te estén grandes, no vaya a ser que vayas andando y se te caigan al suelo. Llévalas con cuidado, y, sobre todo, no vayas a dejártelas olvidadas por ahí y las pierdes, pues bien sé que tienes la costumbre de llevarlas en la mano para que todos vean así tus encantos, y lo guapa e interesante que te ves sin ellas. En fin, cariño, estoy deseando vértelas puestas.
Creo que éste es el mejor regalo que podría hacerte.
Un beso,
Paco»
[Hum}— El pibe Julián
Julián «Cacho» Petrelli era un tipiquísimo argentino. Llegó aquella noche a su casa sin sospechar lo que le esperaba:
* Julián, ¡te olvidaste otra vez!
* ¿De qué, vieja?
* ¡Hoy cumplimos 30 años de casados!
* Pe… pe… pero, ¿cómo me voy a olvidar de eso?
* Quiero que me llevés a cenar, a ver un buen espectáculo y a bailar.
* ¡Justamente eso era lo que tenía planeado!
* Bueno, quiero que me llevés al Pigalle.
* ¡¿Quéeeeee?! ¡¿Estás loca?! ¡Ése es un antro!
* ¡Julián! ¡Quiero que me llevés ahí!
* Vamos a cualquier otro lado. Allí no, Beba.
* ¡Vamos al Pigalle, Julián!
Y fueron. Apenas llegaron, el pibe que estacionaba los autos dijo:
* Buenas, ¿cómo le va, caballero? ¡Qué bueno verlo otra vez!
La mujer saltó sorprendida:
* ¿Qué dice este chico? Dijo que “Qué bueno verte otra vez”. ¿Vos viniste aquí alguna vez?
* ¿Yo? ¿Pero vos estás loca? ¿A este piringundín? Le dicen a todos lo mismo. En estos lugares son así.
Aparece el portero:
* Señor Petrelli, ¡un gusto!
* Te dijo señor Petrelli. ¡Te conoce!
* Ehhhhh, ¿y como no me va a conocer si este tipo trabaja en el edificio de mi oficina? ¡Es el electricista del edificio!
Los recibe Jeróme:
* Monsieur Petrelli. La mejor mesa, como siempre, ¿verdad?
* ¿Este francés también es electricista en tu oficina, Julián? Julián, ¡¡yo te voy a matar!!!
* No… ehhh… no… este francés me conoce porque es el que me vendió los… HMMMMM!!! pasajes en Air France el año pasado cuando fui a Europa a la convención, ¿te acordás?
* Julian, ¡vos me estás…!
En ese momento aparece la vendedora de cigarrillos:
* ¡Julianciiiittttooo! ¿Te doy tu habanito?
Y la cigarrera se pone el habano entre sus pechos y dice: “¡Mete la, Juliancito! ¡Mete la manito y saca tu habanito!”
La mujer de Julián está a punto de matarlo. En ese momento se apagan las luces. Julián y su mujer se sientan y empieza el espectáculo. Aparece una mujer súper sensacional que empieza a hacer un strip-tease espeluznante. Cuando se queda sólo con la tanguita, se acerca a la mesa de Julián y, mimosísima, pregunta a toda la concurrencia:
* Y ahora, ¿quién me va a sacar la tanguita?
Todos los presentes gritan a coro:
* Se ve, se siente, ¡Juliancito con los dientes! Se ve, se siente, ¡Juliancito con los dientes!
La mujer de Julián no aguanta más y sale corriendo. Se mete en un taxi. Julián la sigue. Sube al taxi también. La mujer empieza a pegarle y quiere arrojarlo fuera.
* ¡Sos el más grande hijo de puta de toda la historia! Julián, ¡sos un conchudo de mierda!
Y la mujer se saca un zapato y con él empieza a pegarle a Julián en la cabeza. Julián se cubre como puede, pero su mujer continúa pegándole y gritándole: «La puta que te parió, Julián, ¡malparido de mierda!»
En ese momento, el taxista se da vuelta y dice: “Mire que hemos llevado locas, don Julián, ¡pero como esta puta, ninguna, ¿eh?!”
[Hum}— Feministas. Hombre y papa
¿En qué se parece un hombre inteligente a una papa?
En que los 2 están mejor bajo tierra.
[Hum}— Feministas. Microondas
¿En qué se parece un hombre a un microondas?
En que al principio piensas que sirve para todo, y al final sólo para calentar.
[Hum}— Efectos de la pandemia
Hablando muy en serio, tenemos que tomarnos la cuarentena con calma, pues hay gente que se está volviendo realmente loca al estar encerrada.
Justo se lo estaba contando esta mañana al microondas y a la tostadora mientras nos tomábamos el café, y los tres estábamos de acuerdo. A la lavadora ya no le cuento nada porque a todo le da vueltas, y a la nevera la noto fría y distante. Ahh, se me olvidaba que he dejado de hablar con la plancha porque se calienta por nada, y acabo de poner la báscula del baño mirando a la pared, y la voy a dejar así hasta que me pida perdón. ¡Exagerada de mierda!
Cortesía de Charo Bodega
[Hum}— Feministas. Pizzas
¿En qué se parecen los hombres a las pizzas?
En que los llamas por teléfono y a los 10 minutos los tienes calientes en la puerta.
[Hum}— Feministas. Espermatozoides
¿Por qué hacen falta millones de espermatozoides para fertilizar un óvulo?
Porque los espermatozoides son masculinos y se niegan a preguntar el camino.
