[*Otros}– El trono de la Virgen de Las Nieves, patrona de la isla de La Palma (Canarias)

José Guillermo Rodríguez Escudero

(Con motivo de la romería palmera de la Bajada Lustral del Trono de la Virgen de Las Nieves).

Construcción del trono

En la documentación que posee el Santuario de La Patrona de La Palma, de fecha 3 de octubre de 1672, figura haberse fundido varias piezas de plata que tenía “La Morenita” para construir el magnífico y valioso trono del mismo metal, de estilo barroco, que hoy podemos admirar.

Los primeros objetos que se emplearon en esta fabulosa obra fueron donación del Conde de La Gomera, don Gaspar de Guzmán, de don Miguel de Ceballos, de don Antonio Vasconcelos, de don Pedro Camacho y de don Pedro Massieu Van Dalle. Más tarde se añadirían muchos más nombres de acaudalados caballeros y de prestigiosas familias, amén de numerosos fieles y devotos de la Virgen, que, a través de los años, harían nuevas aportaciones de objetos que, después de fundirlos, servirían para este trono, aparte de la plata adquirida con el peculio de la ermita.

Aquel mismo día de 1672, el orfebre don Diego González apreció todas las joyas de plata de la iglesia. Con ello se deduce que pudiera ser quien iniciara esta importante obra de arte.

El profesor Pérez Morera, en sus notas históricas incluidas en la obra “Descripción verdadera de los solemnes Cultos…” nos dice lo siguiente: “El trono barroco de plata repujada de Nuestra Señora de Las Nieves fue realizado bajo la mayordomía del Alguacil Mayor del Santo Oficio don Diego de Guisla y Castilla. El citado mayordomo obtuvo licencia del señor Obispo, don Juan Ruiz Simón, dada en la Laguna el 13 de septiembre de 1708”. El investigador palmero incluye así mismo el siguiente párrafo extraído del Libro II de Cuentas de aquel año:

(…) se a hazer un trono de plata para el mayor Culto y Beneración (de la) Santíssima Ymagen y que tiene Cantidad de plata y algunas p(ren)das que son excusables que pueden ayudar a mucha parte de dicho (trono) y aviendo pedido informe a nuestro Vicario de dicha Ysla nos dise a(ver) pasado a la Iglesia de nuestra Señora y aver registrado la plata que se pue(den) aplicar a dicho trono (…) y asimesmo damos licencia para que se pue(da) pedir limosna para ayuda de aCavarse y perficionarse dicho trono y (con)sedemos quarenta días de Yndulgencia acostunbrada a todas las p(erso)nas que dieren limosna para dicho fin de acavarse y perficionarse (…).

Más tarde, en 1712, se dice que el trono de plata está “a más de medio hacer”, y en 1718 es inventariado de esta forma, según constata aquel historiador: “Un trono que consta de quatro gradas con su sagrario todo de plata que se a hecho de nuevo y tiene cient marcos cinco onzas y ocho adarmes”.

El 16 de julio de 1733 se consigna haberse hecho la última grada y sus remates laterales. Las cuentas de ese día recogen el gasto de cinco reales correspondientes a “un despacho del Señor Obispo Don Feliz Bernuy para que no se traiga el trono de plata ni el ornamento de tela a la Ciudad”.

Así se confirma que el fabuloso trono fue realizado en un largo período de tiempo y, en consecuencia, trabajado por diferentes orfebres insulares, configurándose como un verdadero testimonio de piedad, devoción y arte, aportado por numerosas generaciones que han querido rendir honor y tributo a la Patrona de La Palma y de los Palmeros.

Un ejemplo de los artífices plateros afincados en la capital palmera son los orfebres Diego Viñoly, hijo del también platero Silvestre Viñoly. También destacaron Antonio Fernández Romero y Diego Sánchez de La Torre. Pérez Morera concluye diciendo que alguno de estos orfebres “pudo haber sido el realizador de la obra”.

La grada superior, la más alta de todas, se construyó en 1967 y fue sufragada por don José Duque y Martínez y familia. Se sustituyó así una de madera tallada. Fue realizada en La Laguna por don César Fernández Molina. Se forma así una especie de pirámide de plata en cuya cúspide se sitúa el trono de la Imagen. Sobre los peldaños se colocan numerosos búcaros de plata y candeleros con velas para adornar el altar. Coincidiendo con el color de los diferentes trajes de la Virgen, así serán las flores empleadas en la exquisita decoración.

El altar-trono festivo completo tan sólo se arma una vez al año, para las celebraciones de las fiestas de la Patrona insular durante todo el mes de agosto. Cada cinco años tiene lugar la Bajada, por lo que éste, es trasladado a El Salvador en romería, dentro de los importantes actos del amplio programa, y allí queda expuesto todo el mes de julio.

Más tarde se vuelve a colocar en el Santuario, durante todo el mes de agosto, para que, tras la Subida de la Virgen, en el día de su onomástica, el 05 de agosto, sea allí entronizada. Muchos curiosos no quieren perderse el emotivo momento en el que las andas de baldaquino descienden lenta y majestuosamente por detrás del trono mediante un mecanismo invisible y silencioso, unos momentos antes de la procesión de La Virgen de Las Nieves, y cuando se produce el momento de elevación, tras su entrada y recolocación, emotivo instante que tradicionalmente es acompañado con un gran aplauso por los presentes.

El sagrario

El sagrario fue hecho en 1713, perfeccionándose en 1720. Sobre él se sitúa un magnífico “Stabat Mater” pequeño, en el que destaca la Dolorosa, nimbada por un sol de plata, de estilo flamenco y que fue donación de don Álvaro Rodríguez Fernández. Se sitúa a los pies de un magnífico crucificado cuya cruz de madera noble está adornada por embellecedores de plata repujada en forma de coronas.

Todo este conjunto también está nimbado, nuevamente, por un gran sol de plata de veintiún rayos. La puerta del bello sagrario tiene tallada la figura de un Agnus Dei, o Cordero de Dios, flanqueado por un banderín y en el centro de una mandorla.

El frontal

La donación del frontal de plata del trono de la Virgen consta ante el escribano don Antonio Vázquez el 5 de junio de 1714. En este mismo día el Capitán “de a Caballo” don Francisco Ignacio Fierro de Espinosa, Sargento Mayor de La Palma, compareció ante dicho fedatario y declaró que su cuñado, don Juan Vicente de Torres Ayala y Santa Cruz, presbítero palmero y vecino de la ciudad cubana de Villa de Guanabacoa, le había enviado dicha pieza para Nuestra Señora de Las Nieves, la que fue entregada a su Mayordomo.

En carta fechada por el señor Torres en La Habana, a 19 de enero de ese año, había dispuesto que sólo se usara en las festividades de La Virgen, como así ha sido hasta nuestros días. Otra de las condiciones era que habría de acompañar a la Virgen en sus desplazamientos, como también sigue ocurriendo en las visitas quinquenales de la imagen a la capital palmera.

Este frontal está formado por una chapa de plata recubierta de abundante decoración relevada que se distribuye en siete paneles verticales bajo una ancha banda longitudinal de la que los separa una moldura de perfil sinuoso. Sus medidas son 340 x 106 cms. El pormenorizado estudio efectuado por la querida y desaparecida profesora palmera Gloria Rodríguez sobre la platería americana en La Palma, y más concretamente sobre este frontal, ha sido una obligada e indiscutible referencia.

Siguiendo con éste, allí se nos describe que los paneles rectangulares (68 x 45 cms) van bordeados por una moldura en la que se repiten motivos florales en torno a un marco de pequeñas bolas; dentro de ellos se han representado alegorías marianas tomadas de los textos del Antiguo Testamento: una palma, una fuente, un ciprés, una torre, un olivo, un pozo y otra palma.

La ornamentación también incluye cabezas humanas de facciones indígenas muy marcadas, pájaros saliendo de flores, roleos vegetales, etc. Todo el conjunto toma un significado que va más allá de lo puramente decorativo y expresa plásticamente un cántico a la Virgen de Las Nieves.

Los faroles

Los seis magníficos faroles ochavados de plata repujada, que acompañan escoltando a la Virgen en sus “Bajadas y Subidas” a Santa Cruz de La Palma, fueron mandados a construir en 1768, y en su interior se colocan encendidas las llamadas “Velas de la Piedad”. Cuatro de ellos fueron sufragados por el caudal de la imagen, y los dos restantes por la Hermandad del Santísimo de aquella parroquia. El 30 de diciembre de 1778 la citada Hermandad, fundada después de 1680, se descarga con 2.250 reales, importe de las dos piezas.

El número de hermanos había de ser más de 24, más el párroco. Ya en estas constituciones se ordenaba el acompañamiento de la Hermandad en todas las procesiones que se hicieran con la imagen de la Patrona Palmera:

Ytem que el día de la fiesta de nuestra Señora de las Nieves titular de esta iglesia y en otra cualquiera fiesta en que se saque la Santa Ymagen en procesión o quando se llevare a la Ciudad y se bolviere a su casa an de asistir los hermanos con sus opas y medallas y luzes en las manos alumbrando en las processiones a la Santa Ymagen (Archivo Parroquial de Las Nieves, Libro de Constituciones de la Hermandad del Santísimo Sacramento).

El profesor Pérez Morera también nos informa en sus notas históricas en la obra “Descripción Verdadera de los solemnes Cultos…” de que precisamente fue en la Bajada de 1765 cuando varios devotos de la “Morenita” ofrecieron costear cuatro faroles de plata, a fin de alumbrar a la Virgen en sus salidas procesionales. “El visitador don Felipe Alfaro dejó ordenado en 1768 que Don Juan de Guisla y Pinto, mayordomo de la parroquia de Las Nieves, pusiera en obra los mencionados cuatro faroles. De igual modo, dispuso que la Hermandad del Santísimo entregase al citado mayordomo 2000 reales del alcance de las cuentas, para que se realizaran otros dos faroles más y así complementar la media docena”.

Si no se celebra la “Bajada”, ese año se colocan simétricamente en torno al trono, y también sobre las dos barandillas de plata del presbiterio con luz artificial en su interior, para un mayor realce de la magnífica decoración del altar.

Las arañas

Se trata de una pareja de arañas de dos cuerpos, con una altura total de 56 cms, con tres brazos cada uno y que cuelgan a ambos lados del altar-trono.

Toman la forma de esferas achatadas con decoración superpuesta y van separados entre sí por un elemento cilíndrico con asas adosadas que se repiten en el perillón del remate inferior.

El cuerpo mayor se decora con tres espejos circulares, bordeados por unas hojas de acanto caladas. Mediante un juego de cartelas se sirve de enlace a unos querubines donde se apoyan los tres mecheros.

El cuerpo superior es más pequeño, con la misma decoración y elementos vegetales y mismos angelotes que sirven de base a otros tres mecheros. Se cree que su donante, don Felipe Lazcano y Gordejuela (1658-1715), cuyo nombre está inscrito en el cuerpo inferior, las trajo de las Indias aproximadamente hacia 1692.

Estas piezas están siempre fijas, custodiando a ambos lados del retablo barroco a la “Virgen Negra de La Palma”, y no son trasladadas en la romería, pero son parte importante del tesoro del templo y de la platería americana allí existente. Merece una mención especial en este apartado sobre el trono de plata repujada de Nuestra Señora, ya que, si bien no forma parte de él, sí lo complementa y embellece.

Las barandas

Las barandas de plata que están a los lados del presbiterio fueron abonadas por varios devotos el 10 de septiembre de 1757. Se trabajó primero la situada en el lado del Evangelio, y en ella se invirtió parte del legado de mil pesos fuertes dejados por don Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, Arzobispo de Puebla de Los Ángeles, y natural de esta isla. También se sumó, para la conclusión de la obra, el donativo de 50 onzas de plata efectuado por el teniente coronel don Juan Vélez de Ontanilla y Guisla. El sargento mayor de las milicias, don Santiago Fierro Santa Cruz, casi simultáneamente prometió cubrir de ese mismo metal la segunda barandilla. Al no encontrarse ningún gasto sobre el particular en los archivos parroquiales, se supone que el caballero cumplió su ofrecimiento.

Los blandoncillos

Se trata de seis candeleros, o blandoncillos, cuya altura es de 65 cms, de los cuales cuatro fueron enviados de Indias y otros se hicieron en La Palma, copiando el mismo modelo.

Tienen desarrollada la parte superior, formada por un cuerpo troncocónico invertido entre dos cuerpos bulbosos y achatados. Su diámetro en el pie circular es de 22 cms. La decoración en la base, gollete y copa superior repite temas característicos del siglo XVIII: gallones, espejos ovales y cartelas en forma de “ces”.

Fueron enviados de Las Indias por don Diego de Monteverde antes de 1681, según el Archivo Parroquial e Inventario de ese año. Estos candeleros tuvieron gran influencia en La Palma, pues se tomaron como modelo para los de la parroquia de El Salvador, que se hicieron en 1688.

Las horquillas

Estas cuatro sencillas varas de plata, confeccionadas en plata en su color en La Habana hacia 1706, son configuradas por seis cañones lisos separados por arandelas salientes cuyas medidas son 14 x 9,5 cms.; vara, 126, 5 cms.

Como informaba la historiadora palmera Gloria Rodríguez, sobre la vara “se apoya un cuerpo semiesférico achatado en su parte inferior y troncónico en la parte superior, que sirve de base a la horquilla propiamente dicha. Ésta se compone de dos elementos sinuosos de carácter vegetal entre los cuales descansan los varales de las andas procesionales”.

En el Archivo Parroquial del Santuario, concretamente en los Inventarios de 1697 y 1706, se recoge que fueron enviadas desde la capital cubana de limosna por el licenciado Amaro Rodríguez de Herrera.

Las andas de baldaquino

Las andas de baldaquino de plata repujada, las más antiguas que se conocen en el Archipiélago, decoradas con motivos barrocos, datan de 1665 y su construcción se efectuó siendo administrador de las cuentas de fábrica el Sr. Guisla Van de Walle, que hizo grabar su nombre en los espejos elípticos que aparecen en los laterales de la base.

Fueron encargadas al prestigioso orfebre palmero don Pedro Leonardo Santa Cruz, Capitán de las Milicias, pero falleció sin haberlas acabado. Por este motivo hubieron de ser enviadas a Tenerife donde se les dio fin. Su costo total fue de 11.399 reales, según se detalló en las cuentas del 1 de agosto de 1698.

Sobre la peana central de plata donde va colocada la Virgen, a sus pies, está fijado un creciente de luna, regalo de don Juan de Oviedo, según la documentación de 1681. Años más tarde, en 1706, esta pieza se bañó en oro gracias a la generosidad de don Ambrosio Rodríguez de La Cruz, natural del Realejo Bajo y vecino de esta ciudad.

Se contabilizan 876 reales y 12 maravedíes gastados en la plata que se empleó en los remates y perillas que se colocaron encima de la cornisa del baldaquino, donde van insertados varios ramilletes de flores blancas. La plata de la mandorla o sol que nimba a la venerada imagen la donó doña María de Las Nieves Pinto y Vélez de Ontanilla, y la hechura y dorado se pagó con dinero propio del Santuario. Consta en 29 de diciembre de 1768 y se realizó en Tenerife. Se compone de un óvalo dorado y repujado del que cuelgan doce estrellas, seis en cada lado, y una paloma de plata (representando al Espíritu Santo), que pende sobre la corona de la Virgen, balanceándose con el movimiento del trono.

El orfebre Fernández Molina hizo un jarro de plata para sustituir al de madera que tenía las andas en el centro de su techo, a petición del devoto don Rafael De La Barreda y Díaz y familia

 

[Col}– Tazacorte (La Palma, Canarias)

En la parte costera del Valle de Aridane se encuentra Tazacorte, el municipio más pequeño de la isla de La Palma: superficie, 12 kilómetros cuadrados; habitantes, 6.500.

Pueblo de marcada vocación musical y de excelentes deportistas, presumiendo con razón de tener los mejores plátanos de Canarias.

En la desembocadura del barranco de Las Angustias está el populoso barrio de El Puerto, de larga tradición marinera. Junto a ese barrio, una gran playa de arena, y el refugio pesquero, no faltando los típicos restaurantes y chiringuitos a la orilla del mar.

En estas playas desembarcó el conquistador de la isla, Alonso Fernández de Lugo, dando muerte al rey Tazo y construyendo la primera ermita de la isla en honor de San Miguel, hecho acaecido el 29 de Septiembre de 1492.

Hasta el año 1925 perteneció este pueblo a los Llanos de Aridane, fecha en la que le fue concedida la independencia por el rey de España, D. Alfonso XIII.

Cada año se celebra con extraordinaria animación la fiesta en honor a su patrón San Miguel Arcángel el 29 de Septiembre.

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Cortesía de Fabián Trujillo Plasencia.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Pedro Nolasco

Pedro Nolasco Benítez de Lugo, gentil hombre de cámara del príncipe elector de Baviera y caballero profeso de la orden de Santiago, nació en La Orotava (Tenerife, Islas Canarias) el 18 de abril de 1667.

Abrazó la carrera de las armas, distinguiéndose en América en diferentes campañas, Fue luego sargento mayor del tercio de infantería que de Canarias paso a Flandes, Llegando a mandar ese Cuerpo como maestro de campo.

Soldado valeroso y jefe de mérito reconocido, ascendió hasta general de batalla, siendo nombrado en 1702 gobernador y capitán general de
la isla de Cuba.

El saqueo de la dudad de Trinidad por el corsario inglés Carlos Gante fue el hecho más notable durante el gobierno de este hijo de Canarias. Ese año, los filibusteros ingleses, bajo las inmediatas órdenes de Carlos Gante, atacaron a la ciudad de Trinidad, cuyos habitantes, lejos de poder recibir a tiempo socorros de La Habana, se defendieron con singular heroísmo, rechazando al enemigo antes de que llegara nuestro compatriota.

El general Pedro Nolasco falleció a los pocos meses de su llegada al país, por lo que le sucedió en lo político el Auditor D. Nicolás Chirino de
Vandebal, natural también de Canarias, y en lo militar D. Luis Chacón.

[*Otros}– Los Canarios en América / José Antonio Pérez Carrión: Esteban Anchieta Suazo y Benítez de Lugo

El capitán de infantería Esteban Anchieta fue alcalde y gobernador del Castillo de Changre en Panamá.

Nació en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en la isla de Tenerife, de las familias más ilustres del Archipiélago, como igualmente lo era su esposa, Doña Ana de Soria Pimentel Hemerando y Ayala.

Todos los que en Panamá y resto de Centroamérica llevan este apellido descienden de este ilustre hijo de las Islas Canarias,

[*Otros}– El cura gomero que acabó con la Inquisición

09.11.2007

Víctor Garrido

Antonio José Ruiz de Padrón (1757-1823), el Cura gomero que acabó con la Inquisición, fue uno de los máximos exponentes del catolicismo liberal en España. Su imagen preside el salón de plenos del Cabildo.

El Tribunal de la Inquisición se erigió, durante tres siglos y medio, como el símbolo de la intolerancia y la represión que marcaron una de las páginas más negras de la Historia española que la alejaron de las corrientes culturales, científicas y filosóficas que transformaron Europa entre los siglos XV y XIX.

La imagen de Ruiz de Padrón preside el salón de plenos del Cabildo.

Pocos se atrevieron a cuestionar la omnipotencia del Santo Oficio, pero entre ellos destaca sobremanera Antonio José Ruiz de Padrón, un clérigo nacido en La Gomera, que pronunció un discurso brillante y demoledor en las Cortes de Cádiz para desmantelar los pilares fundamentales de la Inquisición. Finalmente, se aprobó la abolición del Tribunal en aquellas Cortes de 1812.

Hoy se conmemora el 250º aniversario del nacimiento de Ruiz de Padrón (San Sebastián de La Gomera, 1757-1823), máximo exponente del catolicismo liberal en España, interlocutor de Benjamin Franklin en las Tertulias de Filadelfia, diputado en las Cortes de Cádiz de 1812 y en la etapa del Trienio Liberal, impulsor de la Universidad de La Laguna y, sin duda, uno de los personajes más ilustres de la Historia de Canarias.

Estancia en EE.UU.

La historia de Ruiz de Padrón comienza en San Sebastián de La Gomera.

Hijo de una familia tradicionalmente vinculada a la Inquisición, estudió en el convento franciscano de la plaza de San Francisco, en Tenerife, y ejerció de comisario en La Gomera para el Tribunal de la Inquisición de Las Palmas de Gran Canaria, aunque ya desde sus primeros días como fraile comenzó a mostrar inquietudes e ideas ilustradas.

Fue en 1875 cuando ocurrió un acontecimiento que, a la postre, fue fundamental en su pensamiento acerca del papel de la Iglesia y la tolerancia con las demás confesiones religiosas. En un viaje hacia La Habana, una tormenta azotó su barco, lo que lo llevó hasta la costa de Pennsylvania (Estados Unidos). Durante su estancia en la recién creada república estadounidense, Ruiz de Padrón entabló amistad con Benjamin Franklin y se integró en el círculo de las Tertulias de Filadelfia, donde conoció a grandes políticos estadounidenses, como George Washington o John Adams.

Este nuevo universo intelectual configuró las bases fundamentales del discurso religioso y político de Ruiz de Padrón: la necesidad imperante de la tolerancia como el cauce por el cual debe fluir la convivencia nacional.

Dos años después, Ruiz de Padrón articuló en la iglesia católica de Filadelfia un sermón incendiario contra la Inquisición en el que solicitaba su abolición, un hecho insólito que cruzó rápidamente el Atlántico para llegar hasta oídos de los franciscanos, quienes le reprocharon sus ideas liberales. En Madrid lo acusaron de liberal, masón, jansenista y antiesclavista.

De vuelta a España, abandonó la orden franciscana y, en 1808, se instaló como párroco en Villamartín de Valdeorras, donde continuó con su actividad intelectual, y entre los feligreses promovió la rebelión contra los franceses, que en ese tiempo ocupaban el país.

Ideología liberal

El texto que hizo mundialmente famoso a Ruiz de Padrón fue su “Dictamen sobre la abolición del Santo Oficio”, pronunciado en las Cortes de Cádiz como diputado por Canarias. Este texto representa una clara síntesis de sus ideas políticas y religiosas: el catolicismo liberal. Su doctrina se basaba en una Iglesia nacional, al servicio del Estado, y sustentada en dos figuras, los Curas y los obispos, que debían luchar contra la ignorancia y corregir sólo las creencias de los miembros de la Iglesia.

Para Ruiz de Padrón, la Inquisición era un organismo desvirtuado que atentaba contra la Iglesia originaria de Jesucristo y los primeros apóstoles, que difundían su mensaje pero sin inmiscuirse en la libertad de conciencia de quienes profesaban otras religiones.

Aunque el Santo Tribunal regresó dos años más tarde, de la mano del rey Fernando VII, y se debió esperar hasta 1864 para su disolución definitiva, las tesis del clérigo canario —traducidas incluso al inglés y al portugués— se convirtieron en un instrumento fundamental que libró a España de siglos de oscurantismo para abrir una vía hacia el progreso.

Fuente

Cortesía de Fabián Trujillo Plasencia.

[*Otros}– ‘El 19: Correo pa’Cuba

Como dije en el artículo La lotería casera, al número 19 se le llamaba “Correo pa’Cuba” porque desde el puerto Santa Cruz de La Palma o de Tazacorte salía un barco para Cuba los días 19 de cada mes.

Aquí, en información de Juan Carlos Lorenzo, que me ha hecho llegar Fabián Trujillo Plasencia, está la explicación:

Los barcos de la Compañía Trasatlántica Española eran conocidos como “los vapores del 19?, porque su escala en la rada palmera la realizaban los días 19 de cada mes.

A la sombra del risco de la Concepción fondearon los ‘liners’ “Montevideo», “Cuidad de Cádiz», “Cataluña», “Isla de Panay», “León XIII», “Antonio López», “Manuel Calvo», “P.de Satrústegui», “Buenos Aires», “Puerto Rico», “Marqués de Comillas», “Juan Sebastián Elcano», “Magallanes», etc., y su presencia efectiva se mantuvo hasta 1930 con la última escala del “Manuel Calvo», pero el 2 de junio de 1932 el Diario de Avisos informó de la suspensión definitiva del servicio.

Pasaron cuarenta años hasta que en 1970 fue la presencia del trasatlántico “Begoña” la que renovó los vínculos de la centenaria naviera española con el puerto palmero. Cierto que fue una escala especial porque, al mismo tiempo, cerró definitivamente un capítulo de nuestra historia, ya que fue el último trasatlántico de la línea de Venezuela.

Juan Carlos Díaz Lorenzo

[*Otros}– Canarios en América: La fundación de San Antonio (Texas, USA)

[1]

El asentamiento en las orillas del río San Antonio (Texas, USA) puede citarse entre los poblamientos isleños más singulares en América.

El actual estado useño de Texas se corresponde a grandes rasgos con el territorio llamado, durante la dominación española, la Nueva Filipinas: una tierra fronteriza cuya escasa población se agrupaba en torno a las misiones franciscanas y algunos puestos militares.

Temiendo el avance de los franceses desde Louisiana, la Corona española y sus autoridades planearon la colonización de Nueva Filipinas. Para llevar a cabo esta empresa, desde el principio se pensó en los Canarios por su laboriosidad y adaptación al suelo americano.

Y así, en 1723, la metrópoli decidió que doscientas familias canarias pasaran a poblar Tejas.

Después de varios planes que no se llevaron a ejecución, quince familias (un total de cincuenta y siete hombres, mujeres y niños) partieron del puerto de Santa Cruz de Tenerife, a bordo del navío “Nuestra Señora de la Trinidad y del Rosario», en marzo de 1730, y llegaron finalmente a Veracruz en junio de 1730. Desde allí los pobladores siguieron por sus propios medios hacia Texas, y casi nueve meses más tarde, el 9 de marzo de 1731, llegaron al presidio de San Antonio de Béjar. Allí se estableció esta colonia de isleños que puso la primera piedra de la que hoy es la ciudad de San Antonio de Tejas, una gran urbe de un millón de habitantes.

De las quince familias que fundaron San Antonio siete procedían de Lanzarote, dos (Antonio Rodríguez y Manuel Niz) de Gran Canaria, tres (Juan Álvarez Travieso, y Felipe y José Antonio Pérez) de Tenerife, y dos (Francisco Arocha y José Padrón) de La Palma. Así que la mitad de los fundadores procedían de una isla —Lanzarote— que en los años precedentes había atravesado grandes penurias, y que desde 1730 conocía las grandes erupciones volcánicas que se prolongaron hasta 1736.

Sin pérdida de tiempo, los colonos Canarios se repartieron las tierras y comenzaron a trabajarlas. Introdujeron las técnicas canarias de regadío, y trazaron las calles de una pequeña población. Así nació la villa de San Femando de Béxar. Sus fundadores recibieron de la Corona el título de Hidalguía, y conformaron la élite social y política de la región, cuyas señas de identidad se han transmitido hasta sus actuales descendientes, orgullosos mantenedores de su herencia.

La fundación del asentamiento civil de San Fernando de Béxar tuvo lugar junto al río San Antonio, entre ese río y el San Pedro, frente a la Misión franciscana de San Antonio de Valero, más conocida como El Álamo.

Misión de San Antonio de Valero, El Álamo, en San Antonio de Texas.

El 1 de agosto de 1731, se produjo la constitución del primer gobierno municipal de la villa de San Femando de Béxar, el Cabildo fue formado por los varones casados del contingente de fundadores, quienes eligieron como primer alcalde a Juan Leal, natural de Lanzarote.

La villa creció, convirtiéndose en 1772 en la capital de Texas.

Con el fin de la dominación española, Texas formó, junto a Coahuila, uno de los Estados de México. Durante el periodo de existencia de la República de Texas (1836-1845) se estableció el condado de Béxar, y la ciudad recibió su actual nombre de San Antonio de Texas.

A partir de 1846, el condado de Béxar y la ciudad de San Antonio se integraron en los Estados Unidos de America..

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[2]

José Padrón, fundador de ciudades

Saro Díaz

El palmero José Padrón fundó la ciudad de San Fernando de Béjar, en Texas (USA), allá por 1730.

Este fundador de asentamientos nació en La Palma (Canarias) en 1708 y contrajo matrimonio en Lanzarote con María Francisca Sanabria. Y a Texas se fueron su esposa y él dispuestos no a amoldarse a una ciudad sino a hacerla a la medida de sus deseos y de sus medios.

¡Qué tremendo sueño!: Hartarse del mundo conocido y partir hacia una tierra nueva sobre la que edificar y organizar, sobre la que sufrir y gozar, sabiendo que si se está ahí es porque nuestras propias energías lo han hecho posible.

Nada más sabemos de José Padrón, pero para desentrañar su vida bien podemos guiarnos de las crónicas de otros fundadores Canarios, pues San Antonio de Texas también fue fundado por isleños.

Corría un día de marzo de 1730 cuando de Canarias partía rumbo a EEUU un barco ocupado por unas veinte familias procedentes de Lanzarote, Las Palmas, Tenerife y, por supuesto, La Palma, cuando en Texas no existía aún una ciudad que luego se llamaría San Antonio.

Eran un puñado de Canarios que vivían bajo las estrellas, acechados por las tribus de pieles rojas, atentos a los ruidos y a los movimientos de los caballos, y con la mano siempre presta a empuñar el arma para defenderse.

La fundación de ambas ciudades prueba que los palmeros, los Canarios en general, no fueron meros buscadores de fortuna material sino que también instauraron organización humana donde antes sólo soplaba el viento.

María Francisca, alargando una mano por bajo la manta tendida al sereno, preguntó a su marido:

—José, ¿qué nos pasará?

—Calla, mujer, que no pasará nada. Ya verás que cuando llegue el día se espanta esta inquietud.

Llegar a fundar una ciudad es similar, salvando la distancia y el esfuerzo, a abrir la puerta de una casa nueva, pero destartalada y fría, a la que hay que llenar de calor, de risas, de olores de comida y de conversación para ahuyentar los fantasmas del vacío. Abrir las cajas llenas con los pertrechos que nos sirvieron para la vida en el lugar que hemos abandonado. Hacer de las dificultades un reto diario, y ver, poco a poco, cómo la ciudad-casa se va convirtiendo en el lugar al que ya siempre se desea volver a descansar el cuerpo y el ánimo de los azares exteriores.

José Padrón, ya envejecido, sentado en el porche de su casa en San Fernando de Béjar, contempla las otras edificaciones recordando cómo fueron levantadas; las dificultades y las victorias; cuando al fin lograron que manara agua de un pozo; cuando se erigió la iglesia tratando de acotar los pecadillos que cada viernes y sábado se tejían en el salón; y cuando María Francisca, su esposa, en aquella lejana noche, estando ambos a la intemperie, necesitó tocar a su marido para confiar en el futuro.

Y luego,

—¡Ay, María, ¿qué será de mi gente allá en La Palma?

Y un silencio estremeciéndoles la distancia y esa vejez de fundadores..

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[1]

11.02.2003

EL DÍA – S/C de Tenerife (Canarias)

Canarias posee ya documentación sobre la vida de los colonos isleños en Texas

Los archivos provinciales pondrán a disposición de los investigadores la copia microfilmada de más de 250.000 manuscritos y 4.000 documentos impresos procedentes del archivo de Béxar, que relatan la colonización de San Antonio de Texas por parte de diez familias isleñas.

Este amplio legado documental, “El tiempo de la colonia», ya podrá ser consultado en los archivos históricos provinciales de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas, según explicaron ayer el viceconsejero de Acción Exterior y Relaciones Institucionales del Gobierno de Canarias, Francisco Aznar, y la directora general de Cultura, Rosa Delia Suárez, quienes firmaron el acto de recepción de la copia microfilmada de los citados documentos, cuyos originales están depositados en la Universidad de Austin desde 1889.

Este material manuscrito e impreso constituye la fuente más completa y detallada para el estudio de la vida civil, política y militar de la entonces provincia española, denominada la Nueva Filipinas, y se corresponden a la presencia de canarios en dicha zona entre 1717 y 1836.

También se refiere a la administración de la provincia y el establecimiento de poblados, presidios y misiones, además de reflejar la vida social y administrativa, las luchas y relaciones con las tribus indias, las fortificaciones que construyeron, la amenaza de los franceses y la actividad económica de la provincia, entre otros apartados.

Los fondos microfilmados toman su nombre del municipio de San Fernando de Béxar, fundado por los primeros colonos canarios, un grupo de diez familias procedentes de Tenerife, Gran Canaria, La Palma y Lanzarote, a los que se sumaron dos gomeros. Este contingente partió de Tenerife en marzo de 1730, a bordo del navío Nuestra Señora de la Trinidad y del Rosario, y llegó a su destino un año después.

En un año de viaje, las familias canarias llegaron a La Habana y desde allí partieron a Veracruz y recorrieron, a lo largo de otros doce meses, con una caravana de bueyes y mulas, el camino hacia las tierras que posteriormente formarían Texas, cien años antes de que llegasen los colonizadores británicos.

Estas familias se repartieron las tierras e introdujeron en ellas las técnicas canarias de regadío, además de trazar las calles de una pequeña población entre los ríos de San Antonio y San Pedro, que serían la futura villa de San Fernando de Béxar, localizada frente a la misión franciscana de San Antonio de Valero, que pasó a la historia como el fuerte de “El Álamo».

La documentación “rescatada” para los archivos canarios también relata cómo los isleños crearon un Cabildo, hasta la declaración de la república de Texas, en 1836, en la que se estableció el Condado de Béxar y la ciudad recibió su actual nombre de San Antonio de Texas. En 1749 fundaron la primera catedral de Estados Unidos, la de San Fernando, bajo la advocación de la Virgen de Candelaria, y en 1812 sus descendientes crearon una escuela permanente en Texas.

Los varones casados que viajaron a este territorio entre las primeras familias canarias integraron el Cabildo de San Fernando de Béxar y eligieron como primer alcalde a Juan Leal, natural de Lanzarote.

Francisco Aznar consideró asimismo que América “tiene una deuda extraordinaria” con los canarios, ya que los isleños también formaron parte de los 600 hombres que integraron el batallón de la Louisiana y abogó por recuperar la memoria de estos colonizadores, porque “un pueblo que no conoce su historia no tiene futuro».

El viceconsejero recordó que los canarios emigraron a América debido al llamado “tributo de sangre», por el que cinco familias de cinco miembros cada una debían partir de las islas por cada tonelada de mercancía recibida en los puertos isleños.
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La Villa de la Orotava —más conocida como simplemente La Orotava— ubicada en la isla de Tenerife (Canarias) es famosa por las bellísimas alfombras que allí se elaboran con motivo de la festividad del Corpus Christi.

En 2005, y como parte de los preparativos para conmemorar el 275° aniversario de la llegada de los Canarios al actual San Antonio, la Fundación “Friends of the Canary Islands-San Antonio” (amigos de los Canarios de San Antonio), quiso elaborar una alfombra al estilo de éstas, y envió a los alfombristas de La Orotava esta comunicación:

San Antonio, Texas, abril 2005

Estimados Señores,

Con motivo de la celebración del 275th Aniversario de la llegada de los canarios a San Antonio Texas, a celebrarse en el año 2006, la Fundación Friends of the Canary Islands-San Antonio, presidida por el Dr. Alfonso Chiscano, le gustaría solicitar a la Comisión de Fiestas de la Villa de la Orotava y a la Asociación de Alfombristas su participación en la Semana de Fiesta durante el mes de abril de 2006, a través de la elaboración de alfombras alegóricas a tal evento alrededor de la Catedral fundada por los emigrantes canarios llegados a estas tierras en el año 1731.

Por tal motivo, se solicita que en el próximo mes de abril de 2005, un especialista en alfombras viaje a San Antonio para evaluar la viabilidad de este proyecto. La Fundación se encargará de toda la logística y ayudará con el alojamiento. Se recomienda que esta persona hable inglés.

La Semana de Fiesta tendrá lugar del 15 al 24 de abril de 2006. La Fundación coordinaría el viaje con el Ayuntamiento y/o las personas designadas para viajar.

No duden en contactar con nosotros si necesitan información adicional

Atentamente,
Dr. Alfonso Chiscano
Presidente
Fundación “Friends of the Canary Islands-San Antonio”.

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SIGNIFICADO Y ESTRUCTURACIÓN DE LA ALFOMBRA
05/03/2006

La alfombra ha ocupado una superficie de 150 metros cuadrados en un espacio que se encuentra en el peatonal anexo a la Catedral de San Fernando. Para su elaboración se han llevado desde La Orotava un total de 140 kilos de tierras, de las que se extrajeron 10 colores naturales.

El tapiz se ha estructurado en tres partes representativas, intercaladas por los escudos de San Antonio y del Gobierno de Canarias. La parte central representa un momento de la fundación de la ciudad de San Antonio, con la antigua catedral de San Fernando al fondo. El lateral izquierdo es alegórico a un motivo texano, con los caballos y jinetes en un rodeo; mientras que el lado derecho hace referencia a las islas Canarias, con una vista espacial del Archipiélago y medio drago.

Esta alfombra, que fue inaugurada para la exposición al público en general en la mañana del pasado viernes por autoridades del lugar y por otras de Canarias, ha tenido una gran acogida por parte de los residentes de la ciudad, que aún no se creen que de unos sacos de tierras se pueda hacer esta maravilla como son las alfombras.

Según informa desde San Antonio el concejal de Turismo en el Consistorio villero, José Miguel Álvarez, hasta el día de ayer sábado fueron numerosos los ciudadanos que se acercaron a ver este tapiz, manifestando su sorpresa, y felicitando a los alfombristas orotavenses.

Pero hoy domingo, 5 de marzo de 2006, se cumplirá la tradición de este arte efímero, pues tendrá lugar el acto de cierre de celebración de esta efeméride, con una misa en la citada catedral de San Fernando y una posterior procesión que pasará sobre la alfombra villera, la cual posiblemente esté flanqueada por otra alfombra de flores naturales que elaboren los propios del lugar instruidos debidamente por Domingo García Expósito.

NotaCMP.- En mi opinión, en esto de la alfombra hay una discrepancia de fechas. Si los de San Antonio pidieron a los orotavenses una alfombra para las fiestas de la celebración del 275th Aniversario de la llegada de los canarios a San Antonio de Texas, y esas fiestas tuvieron lugar durante la semana del 15 al 24 de abril de 2006, ¿como es posible que el domingo 5 de marzo de 2006 tuviera lugar el acto de cierre de esa celebración durante el cual una procesión pasó sobre la alfombra?

Tratando de conseguir una explicación a esta discrepancia, a través de la página Web de la Asociación de Alfombristas de la Orotava envié a ésta, el 10/02/2008, mi pregunta al respecto, pero no he recibido respuesta. Si la recibiera, haría en este artículo los cambios que fuera oportuno hacer.

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[1] Información cortesía de don Fabián Trujillo Plasencia.

[2] Este artículo fue publicado en “La Isla de La Palma” —no sé si diario o revista— de ignoro qué fecha, pero hace muchos años. Llegó a mí por cortesía de la Biblioteca Pérez Vidal, de Santa Cruz de La Palma.