[*Otros}– El legado guanche de Tenerife

25 de marzo de 2013

Texto y fotos: Patricia Osuna I.

Más conocida por sus playas, bosques de laurisilva y ciudades coloniales, Tenerife conserva también un destacado legado aborigen.

Recorremos los barrancos, pueblos, cuevas y museos donde aún resuenan los ecos guanches siguiendo la trama de «Búscame donde nacen los dragos», última novela de la periodista Emma Lira.

clip_image001

El drago milenario de Icod de los Vinos. | Fotografía: P. Osuna

Tenerife, la última isla del archipiélago canario en ser colonizada, es el escenario escogido por la periodista y trotamundos Emma Lira para situar la trama de su novela «Búscame donde nacen los dragos» (Plaza&Janés, 2013). Una historia de encuentros y desencuentros, pero, sobre todo, de aventuras, pasión por una civilización —la guanche— y descubrimientos que traspasan las barreras del tiempo y del espacio.

La lectura de la obra de Emma Lira nos inspira para visitar el norte de Tenerife con otros ojos, los de Marina —protagonista de la novela— y aproximarnos al legado guanche a través de sus barrancos, museos, cuevas,…

1. Icod de los Vinos

clip_image002

Los dragos a los que hace referencia el título no se encuentran en Canarias —y hasta ahí podemos leer— pero sí que tienen un vínculo muy especial con el drago milenario de Icod de los Vinos.

Milenario pese a que no supera los 600 años de vida. Detalle baladí cuando uno lo contempla en toda su gloria: 17 metros de altura y 20 de diámetro en la base, con un aire a medio camino entre guardián y superviviente.

El drago era sagrado para los guanches, quienes lo veneraban y empleaban su savia y corteza para los embalsamamientos, además de elaborar pócimas medicinales.

2. Cueva del Viento

Los tubos volcánicos juegan un papel decisivo en la novela.

Emma Lira se inspiró para su trama en el complejo subterráneo Cueva del Viento-Sobrado, el mayor tubo volcánico de la Unión Europea, y el cuarto del mundo, sólo superado por otros tres en Hawaii.

Su origen se debe a las coladas del volcán Pico Viejo, junto al Teide. Una visita a su interior pertrechado con calzado adecuado, casco y frontal, permite contemplar las caprichosas formas de la lava.

En sus más de 17 kilómetros de extensión se encuentran tres niveles de pasadizos diferentes, aunque, de forma oficiosa, se cree que tiene hasta 18. Además de su gran importancia vulcanológica, tiene un gran interés biológico —en la cueva habitan varias especies endémicas— y paleontológico, pues se han encontrado restos no sólo de guanches, sino de Lacerta goliath y Canariomys bravoi, un lagarto y una rata gigante hoy extintos.

3. Museo de la Naturaleza y el Hombre

Buena parte de lo que se sabe de la cultura guanche guarda relación con los enterramientos, y este museo, antiguo Hospital Civil de Santa Cruz, reúne doce momias completas, del siglo III d.C., y más de 140 extremidades, troncos y cabezas.

El Museo de la Naturaleza y el Hombre es, además, un ejemplo destacado de la arquitectura neoclásica de las islas, y está a cinco minutos a pie del pintoresco Mercado de Nuestra Señora de África, del Espacio de las Artes TEA, y de la calle Antonio Domínguez Alfonso, más conocida como calle Noria, ideal para hacer un alto alrededor de unas cañas y unas tapas.

4. Teide

Teide

(Foto cortesía de Roberto González Rodríguez)

No podemos hablar de volcanes y pasar por alto El Volcán, con mayúsculas, de Tenerife, que es además el pico más alto de España (3.718 metros).

Los guanches ya lo consideraban un lugar de culto, y entregaban gran número de ofrendas al Teide para aplacar la ira del demonio Guayota, su morador.

Se han encontrado ánforas y vasijas en recovecos de la planicie más baja del volcán, que hoy se pueden contemplar en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz.

5. Tegueste

clip_image003

Este municipio, al norte de Tenerife, fue hasta el siglo XV uno de los nueve menceyatos (divisiones territoriales y políticas bajo el liderazgo de un mencey) en que estaba organizado Tenerife.

Y es probablemente la zona arqueológica más importante de la isla, en la que se han hallado desde momias a paneles con grabados, cuevas sepulcrales y otras tantas de habitación.

Uno de los parajes a tener en cuenta es el barranco del Agua de Dios, donde se han contabilizado hasta 300 yacimientos, muchos de ellos alterados por el expolio o la reutilización histórica.

6. Barranco de Badajoz

También conocido como antiguo Barranco de Chamoco, este paraje supuso para los guanches un refugio en el este de Tenerife (actual municipio de Güímar).

Los manantiales les proveían de agua; la abundante vegetación, entre la que se contaban árboles frutales, de alimento; y su abrupta y escarpada geografía, sumada a la abundancia de cuevas, les ofrecía escondite y alojamiento.

Hasta bien entrado el siglo XVIII algunos guanches vivieron allí dedicándose principalmente al pastoreo.

7. Candelaria

clip_image004

En el municipio de Candelaria, muy cerca de Santa Cruz, un conjunto de esculturas de bronce de gran tamaño representa la figura de los nueve últimos menceyes, la mayoría portando sus añepas (bastón de mando propio de los guanches).

Las esculturas se levantan de espaldas al mar, junto a la basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de las Islas Canarias.

8. La Orotava

Además de atesorar uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos y mejor conservados del archipiélago, La Orotava se enmarca en un valle habitado en el pasado por los guanches. Era aquí donde encontraban fácilmente los alimentos y medios para su subsistencia.

Numerosos son los restos arqueológicos de la época guanche, como las cuevas sepulcrales de Roque Blanco, y Barranco de la Arena, los yacimientos arqueológicos de Playa del Bollullo, Tingayga o Montaña de los Pinos.

Fuente: El Mundo

~~~

COMENTARIOS

Estela
En verdad cada lugar tiene su historia, y siempre de gran significación para los que la descubren para guardarla como gran tesoro. Del Teide guardo una piedra, entre otras, y se distingue por su color oscuro. Me la trajo una pariente que precisamente vive en La Orotava.

[*Otros}– La isla Canaria de El Hierro estrena red wi-fi gratis

18/03/2013

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha inaugurado este lunes la primera Smart Island del mundo, permitiendo a las personas que visiten la isla compartir sus experiencias a través de internet y las redes sociales.

Esta iniciativa forma parte del Plan de Actuaciones Especiales de El Hierro 2012 impulsado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que desarrolla Segittur por encargo de la Secretaría de Estado de Turismo.

Una Smart Island es una isla capaz de conocer determinados parámetros relacionados con su gestión y reaccionar de manera inteligente a variaciones en los mismos. Para ello, se deben cumplir tres requisitos: sensorización, transporte de los datos, y gestión inteligente de la información.

La red wifi ha sido dimensionada para permitir el transporte de datos de gestión remota de servicios, mediante el uso de sensores y gestión centralizada de la información.

Entre los servicios que se van a gestionar a través de esta red se incluyen la videovigilancia del tráfico, en tanto que se estudiarán otros, como control de incendios y sensorización de contenedores de residuos y silos de agua potable que permita una mejor gestión.

La red wifi cuenta con 26 puntos de acceso que estarán distribuidos en los tres municipios herreños de El Pinar, La Frontera y Valverde, habiendo seleccionado algunos núcleos urbanos y los principales lugares de interés turístico, dado que el objetivo de la iniciativa es facilitar a los visitantes la posibilidad de compartir su experiencia de destinos con sus contactos.

A su llegada a la isla, el turista encuentra carteles informativos de la existencia de la red wifi en los principales puntos de entrada: terminal del aeropuerto de Valverde y estación marítima del puerto de la Estaca.

A través de los dispositivos celulares, los usuarios acceden gracias a la red wifi a la web de Turismo de El Cabildo de El Hierro, desde donde podrán bajar la aplicación ‘El Hierro te sigue’, en la que están identificados todos los puntos wifi gratis de la isla.

En consonancia con lo establecido por la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), la cobertura de la red wifi excluye a edificios y conjuntos de edificios de uso residencial o mixto, y la velocidad red-usuario está limitada a 256 Kbps.

Durante el acto de inauguración de la red wifi, el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, y el presidente del Cabildo de El Hierro, Alpidio Armas, han firmado el acuerdo de cesión, por el que el Gobierno de España cede a la entidad insular la propiedad de la infraestructura de la red.

Localización de los puntos wifi

Los 26 puntos que cuentan con wifi están identificados en español, inglés y alemán. Pozo de La Salud, Faro de Orchilla, Erese, Echedo, La Maceta, Guarazoca, Árbol Garoé, El Mocanal, El Morcillo, Pozo de Las Calcosas, Cruz de Los Reyes, Isora, y Mirador de Isora forman parte de la red.

Además, también tienen red wifi otros puntos de interés turístico como La Restinga, Ermita de Los Reyes, Mirador de Bascos, Las Puntas, Mirador de Tanajara, Mirador de Las Playas y el Ecomuseo de Guinea-Lagartario, Aeropuerto de Valverde y Estación Marítima del puerto de la Estaca.

El hecho de que algunas zonas de la isla no cuenten con electricidad ni cobertura 3G ha hecho que se usen energías renovables para el funcionamiento de la red wifi, como es el caso de El Julan y Cala de Tacorón. San Andrés y Sabinosa son otros dos ejemplos de núcleos urbanos donde se han puesto puntos wifi en las plazas públicas.

Como novedad, habrá un nuevo punto en la red wifi, el 27, que estará instalado en el Centro de Interpretación Vulcanológico de El Hierro, cuyos trabajos comenzarán próximamente.

Con el fin de respetar al máximo la integración de las antenas en el paisaje, las obras de casetas, antenas o placas solares se han mimetizado en el entorno. En este sentido, cabe destacar el uso de rocas tipo volcánicas en lugar de ladrillo, con lo que se ha reducido el impacto visual.

Fuente: El Mundo

[*Otros}– Tomás Cabrera: una vida entregada a la música

10 de Marzo de 2013

Esther R. Medina

El tenor y director de orquesta Tomás Cabrera Martín (Tazacorte, 1943) ha volado alto en su carrera profesional.

Su privilegiada voz, que educó con rigor desde la infancia, le ha llevado por ciudades de medio mundo interpretando diferentes estilos.

(Tomás Cabrera)

Ha compartido escenario a lo largo de su dilatada trayectoria artística con grandes figuras de la música como Alfredo Kraus, José Carreras o Teresa Berganza, y con batutas de fama internacional

Llegó a dirigir el Coro Nacional de España, con el que actuó en 1983 en la sede de la ONU en Nueva York, y durante 25 años fue miembro del Cuarteto de Madrigalistas, que divulgó por Europa y América la música española del Siglo de Oro.

Está jubilado. Reside en Madrid desde 1966, pero proyecta trasladarse a La Palma definitivamente, junto a su mujer, Lourdes Capote, para poder contemplar las puestas de sol de su infancia, e impulsar proyectos musicales en la Isla.

La vida de este palmero notable está plena de “acontecimientos enriquecedores, artísticos y humanos”, confiesa.

Su abuelo fue director de la Banda de Música de Los Llanos de Aridane, y su progenitor, Andrés Cabrera, fundó la orquesta Bolero en 1935, y dirigió la Banda de la Villa y Puerto de Tazacorte.

El tenor Tomás Cabrera lleva la música en la sangre. “Mi padre murió muy joven, a los 33 años, y creo que por eso mi madre quiso que sus cinco hijos estudiáramos música”, ha comentado a LA PALMA AHORA.

A los seis años comenzó sus estudios en la Academia Municipal de Música de Tazacorte, donde cursó solfeo y saxofón, y a los once empezó a tocar el citado instrumento en la banda de su pueblo.

“En mi casa tocaba el piano, que sonaba mañana, tarde y noche; después mi hermana Rosa creó el coro parroquial y, con 15 o 16 años, empecé a cantar, una etapa complicada para una garganta en pleno desarrollo, pero poco a poco fui haciendo algunos solos en el coro, la voz se fue formando, y la emisión del sonido cogía cuerpo”, recuerda.

Después de la prematura muerte de Andrés Cabrera, en 1946, la orquesta Bolero decidió celebrar anualmente un homenaje a su fundador. “Como el acto se organizaba en casa, recuerdo los ensayos y el jaleo de la música; supongo que todos esos sonidos fueron influyendo en mí”, señala.

En 1964, un joven Tomás Cabrera participó en un concurso regional de canto en Las Palmas de Gran Canaria, y obtuvo el primer premio. “Con 21 años me decidí a hacer un viaje a Madrid para hacerme oír por un profesional que valorara mis condiciones musicales y vocales; me habían hablado de una profesora del Conservatorio Superior, Lola Rodríguez Aragón; pedí una audición con ella, y, hasta hoy —dice—, en el Coro Parroquial y la Masa Coral de Tazacorte desarrollé una experiencia como cantante que me sirvió para conocer un repertorio vocal que fue muy importante para mí”, añade.

“En 1969 tuve la oportunidad de lograr una beca para estudiar repertorio francés en París, pero surgió la idea de crear en Madrid la Escuela Superior de Canto, que dirigía mi maestra Lola Rodríguez Aragón, y en la que ya se hablaba de la creación de un coro, que más tarde sería el Coro Nacional de España”, rememora.

Tomás Cabrera, que también dirigió el Coro de Cámara Barbieri, cursó sus estudios en el Real Conservatorio y Escuela Superior de Canto con los profesores Lola Rodríguez Aragón, Antón García Abril, Mili Porta de Navarrete, Vicente Espiteri, Miguel Zanetti, Horacio Rodríguez y Rafael Perez Siera, entre otros.

Ha ocupado los cargos de subdirector y director del Coro Nacional de España.

A lo largo de su vida ha conocido y formado reparto con las grandes figuras de la música, cantantes, directores o solistas de fama internacional, entre los que se encuentran F. de Burgos, Odón Alonso, Celebidache, Comisiona, Peter Magg, Leitner, Dutoit, Sabas Calvillo, Alfredo Kraus, José Carreras o Teresa Berganza.

A Tomás Cabrera, que ha interpretado polifonía, oratorio, lied y ópera, no le resulta fácil elegir un compositor. “La música tiene esas etapas en su historia en las que aparece cada cierto tiempo un genio que lo cambia todo. Como he tenido que trabajar en todos los estilos, me resulta difícil elegir un repertorio, pero citaré nombres como Monteverdi, Bach, Mozart, Beethoven, Brahms…, aunque creo que el maestro de los maestros sería Juan Sebastian Bach”, afirma.

Un momento inolvidable en su trayectoria artística fue cuando conoció, en casa de Lola Rodríguez Aragón, al compositor Pablo Zorozábal. “Yo le tenía una preferencia especial en los tiempos en los que yo tocaba en la Banda de Música de Tazacorte, porque disfrutaba mucho con sus zarzuelas ‘Katiuska’, ‘La del manojo de rosas’ o ‘La isla de las perlas’, y cuando me di cuenta de quién era, me empezaron a temblar las piernas, no me lo podía creer”, confiesa.

Tomás Cabrera está casado con Lourdes Capote Pozuelo, que fue cantante del Coro de RTVE durante 30 años. “Aunque mi mujer nació en La Laguna, vivió en El Paso, y cuando se vino a Madrid afianzamos nuestra amistad en una relación y, al tiempo, nos casamos en Burgos, en Villarcayo, en una cueva rupestre del siglo XVI”, indica.

“Tenemos tres hijos, pero ninguno es músico. Siempre hemos ido a La Palma en vacaciones, y ahora, que estoy jubilado, aprovecho cuando puedo, aunque últimamente veo cierto descuido y eso me entristece, porque también afecta al turismo, que es un sector importante para la economía de la Isla. Terminaremos viviendo en La Palma definitivamente y viniendo a Madrid de visita; así, en La Palma podré contemplar las preciosas puestas de sol de Tazacorte, como he hecho desde pequeño”, cuenta con ilusión.

El tenor palmero está jubilado pero sigue dedicado a la música en cuerpo y alma.”Trabajo para ayudar a las nuevas generaciones; organizo conciertos y eventos con los nuevos artistas, y estoy haciendo además un listado de músicos y cantantes Canarios en Madrid para desarrollar en la capital de España un despliegue de cultura Canaria”, adelanta.

En La Palma, en opinión de Tomás Cabrera, “sí hay cultura musical, pero habría que estructurar y aprovechar mejor lo que se tiene. Existe una cantera artística de gran valor que está poco explotada. La Consejería de Cultura del Cabildo y las concejalías de este área de los ayuntamientos deberían estar más unidas para sacar mejor rendimiento de los artistas de La Palma”, propone.

Tomás Cabrera recuerda que en Madrid “tenemos varios músicos de la Isla que tocan en orquestas sinfónicas, y también un bailarín con Víctor Ullate”.

En la actualidad, está componiendo una obra musical sobre La Fuente Santa, con textos de Carlos Soler, que “pronto podremos estrenar”, dice. “También estoy preparando una antología de Verdi que quiero ofrecer como regalo a mi pueblo en las fiestas de San Miguel”, concluye.

Fuente: Canarias Ahora

Cortesía de Roberto González Rodríguez

[*Otros}– Aparece una parte desconocida del yacimiento de Belmaco

08 de Marzo de 2013

El yacimiento arqueológico de Belmaco, en el municipio de Mazo (La Palma), tiene una nueva veta.

Según ha informado este viernes el Cabildo en un comunicado, el próximo lunes, 11 de marzo, a las 12:00 horas, se realizará una visita a la zona donde, tras las recientes lluvias, “ha aparecido una parte del yacimiento que no se había descubierto hasta ahora”.

 

En esa visita estarán presentes la consejera insular de Cultura y Patrimonio Histórico, María Victoria Hernández, y los arqueólogos Juan Francisco Navarro, Antonio Tejera y Jorge Pais.

Según se informó el jueves en otra nota de prensa —después de una reunión donde se analizaron en el Cabildo las distintas acciones a realizar en el municipio para contrarrestar los efectos de las lluvias—, el Consejo Insular de Aguas estudiará la solución técnica que “garantice el paso de caudales por el entorno de la Cueva de Belmaco, que ha sido fuertemente castigada por el paso de dicho flujo”.

En este enclave se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importante de Canarias.

La cueva de Belmaco, según se explica en un documento del Ayuntamiento de Mazo, se encuentra situada en un caboco del barranco de las Cuevas, junto a la carretera comarcal de Santa Cruz de la Palma a Fuencaliente. Está orientada hacia el sur-sureste, mide unos 35 metros de largo y su altura en el punto máximo es de 10 metros.

En el siglo XVIII se hallaron en Belmaco los primeros petroglifos descubiertos en las Islas Canarias. La importancia de estas inscripciones en piedra convirtió el lugar en un punto de referencia y visita para los investigadores interesados en el pasado de La Palma y de las Islas Canarias.

El conjunto arqueológico de Belmaco lo forman diez cuevas naturales de habitación, y una magnífica estación de grabados rupestres. En estas cuevas vivieron benahoaritas, antiguos pobladores de Benahoare, nombre con el que se designaba a La Palma.

En la cueva de Belmaco se encuentran cuatro piedras que tienen grabada una de sus caras. Dos fueron descubiertas por casualidad en 1752 por Domingo Van de Walle, y las otras dos a finales del siglo XX, en las excavaciones realizadas por Luis Diego Cuscoy.

Los grabados de estas piedras se hicieron con la técnica del picado, formando un surco de diversa profundidad y anchura. Los motivos de estos grabados son similares a los encontrados en otros rincones de la Isla de La Palma, donde la línea curva es la dominante, formando trazos serpenteantes, con espirales y círculos encajados uno dentro de otro.

Estas inscripciones han sido interpretadas de muy distinta manera, y hoy no se puede afirmar nada acerca del verdadero significado de dichos petroglifos.

En el año 1984 la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias incoaba expediente para declarar a la Cueva de Belmaco como monumento histórico-artístico. En el año 1991 se presentaba oficialmente el Plan de Conservación de la Zona de Belmaco, que pretendía la consecución estudio y revalorización del yacimiento arqueológico, creando un museo y un espacio lúdico-cultural, dado el potencial cultural y turístico de la zona.

Realizadas las correspondientes obras de restauración y mejora del lugar, se inaugura el Parque Arqueológico en el año 1999.

Fuente: La Palma Ahora

Cortesía de Roberto González Rodríguez

[*Otros}– Blas Cabrera y Felipe, el gran físico español nacido en Canarias

08 marzo 2013

Enrique Sacristán

Hace 90 años paseaban por Madrid Albert Einstein y Blas Cabrera.

El primero no necesita presentación, pero el segundo sigue siendo un desconocido para la mayoría de sus compatriotas. Sin embargo, Blas Cabrera y Felipe (Lanzarote, Canarias, 1878 – México, 1945) es uno de los padres de la Física española, además de todo un referente en el campo del magnetismo.

Por su vida se cruzaron personajes como Ramón y Cajal, Marie Curie, Niels Bohr y Erwin Schrödinger.

clip_image001Blas Cabrera y Felipe, y Marie Curie en 1931. / Residencia de Estudiantes

“Paseo en coche con los Kocherthaler. Escribí una respuesta al discurso de Cabrera en la Academia. Por la tarde, una reunión en la Academia con el rey como presidente. Después, té con una aristócrata señorita”.

Así describía Albert Einstein en su lacónico diario cómo transcurrió el 04 de marzo de 1923 durante su visita a Madrid, donde estuvo once días entre sus conferencias de Barcelona y Zaragoza.

Los Kocherthaler eran una familia de banqueros alemanes amigos de Einstein, y Blas Cabrera el Físico que actuó de anfitrión durante su estancia en la capital y que, efectivamente, aquel día ensalzó la figura del genio de la relatividad en una presentación en la Academia de Ciencias, bajo la atenta mirada del rey Alfonso XIII.

La precisión con la que el Físico Canario expuso el trabajo del alemán hizo responder a Einstein: “Vuestras palabras han llegado a lo más hondo de mi corazón porque demuestran la forma consciente y cariñosa con que habéis estudiado el trabajo de mi vida haciéndoos eco de la frase del poeta: Queremos recibir menos alabanzas, y, en cambio, que se nos lea con aplicación”.

Cabrera también tomó el té aquella tarde en casa de los Marqueses de Villavieja, un acto social al que acudieron, entre otras personalidades, Gregorio Marañón y su esposa; Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, y Gómez de la Serna. Durante la velada Einstein tocó el violín, y juntó al músico Fernández Bordas ofreció un breve concierto a la selecta audiencia.

Al día siguiente, el anfitrión estuvo con el Físico alemán durante una reunión en la Sociedad Matemática, aunque se desconoce si también lo acompañó a visitar a Santiago Ramón y Cajal, “un maravilloso viejo, seriamente enfermo”, según reseñó el genio en su diario.

Sin duda, Cabrera y Felipe, presidente entonces de la Sociedad Española de Física y Química, atendió con interés a las complejas conferencias que sobre la Relatividad impartió Einstein en Madrid. De hecho fue uno de los científicos que introdujo su teoría en España mediante el libro Principio de la Relatividad, que presentó ese mismo año entre las publicaciones de la Residencia de Estudiantes.

Cabrera y Felipe, desconocido para la mayoría de la ciudadanía, “es el Físico español más relevante del primer tercio del siglo XX —destaca a SINC el historiador de la ciencia José Manuel Sánchez Ron—, y se incorporó plenamente a la comunidad científica internacional en su campo: el magnetismo. En el plano institucional —prosigue el experto—, la Junta para la Ampliación de Estudios le nombró en 1911 director del Laboratorio de Investigaciones Físicas, un centro que contribuyó notablemente al desarrollo de la Física y la química en España, y a su reconocimiento internacional”.

Aquel laboratorio fue un centro de excelencia científica. Cabrera, además de dirigirlo, se encargaba, junto al investigador Arturo Duperier, de una de sus cuatro secciones: la de Electromagnetismo. Las otras tres eran la de Química, coordinada por Enrique Moles; la de Espectrometría y Espectrografía, al mando de Miguel Catalán; y la de Metrología que llevaba Julio Palacios.

La calidad de los trabajos del equipo de Cabrera, que llegó a publicar alrededor de 150 investigaciones, era reconocida por los máximos expertos en magnetismo de la época. Uno de los estudios más relevantes fue la medida de los momentos magnéticos de los iones de las tierras raras: 15 elementos del grupo de los lantánidos, junto al itrio y el escandio.

Su interpretación teórica de este trabajo propició en 1925 el advenimiento de la Mecánica Cuántica. Los detallados experimentos fueron llevados a cabo por Cabrera y Duperier, pero la teoría la desarrolló John Hasbrouck van Vleck de Van Vieck, de la Universidad de Harvard.

Van Vleck, premio Nobel de Física en 1977, hablaba así de Cabrera: “En la historia del paramagnetismo será recordado como el Físico que hizo el experimento adecuado en el momento oportuno”. En el libro del Nobel sobre la Teoría de Susceptibilidades Eléctrica y Magnética, el nombre de Cabrera aparece con más frecuencia que el de ningún otro investigador.

“Es complicado divulgar la figura de un personaje cuyos trabajos son difíciles de entender para el gran público”, comenta a SINC Jacinto Quevedo Sarmiento, exdirector del Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología en Las Palmas (Canarias), donde hace unos años organizó la exposición «Albert & Blas – Einstein y Cabrera».

«Quizá una de las mejores formas de introducir su trabajo es recordar que sus investigaciones en ciencias básicas, junto a las aportaciones de sus colegas, sirvieron de base para el desarrollo del aparato con el que nos hacemos las resonancias magnéticas, algo que todo el mundo entiende que ayuda a cuidar nuestra salud», comenta Quevedo, quien considera a su paisano el “científico Canario más universal”.

Blas Cabrera y Felipe nació el 20 mayo de 1878 en Arrecife, Lanzarote. Tres años después la familia se trasladó a Tenerife. En La Laguna fue al colegio y al instituto, donde conoció al amor de su vida, María Sánchez Real, con la que se casaría en 1906.

Años antes, en 1894, se había trasladado a Madrid para estudiar Derecho, como su padre. Pero algo debió de ver en él Ramón y Cajal para convencerle —quizá durante alguna tertulia en el Café Suizo— de que dejara las Letras y se pasara a las Ciencias.

Así lo hizo, y en 1898, el año que dio nombre a toda una generación de escritores, Cabrera se licenció en Ciencias Físico-Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, la actual Complutense. En 1901 obtuvo su título de doctor en Ciencias Físicas en la misma universidad, y se le nombró catedrático cuatro años más tarde.

Fue uno de los socios fundadores de la Sociedad Española de Física y Química, y los Anales de esta institución le sirvieron de plataforma para publicar sus primeros trabajos.

Sus experimentos sobre electromagnetismo en el Laboratorio de Investigaciones Físicas le estaban convirtiendo en un experto mundial en la materia, pero sintió la necesidad de perfeccionarse en el extranjero.

Con el apoyo de la Junta para Ampliación de Estudios, viajó en 1912 a Zurich (Suiza), donde conoció a Einstein y comenzó su amistad. El objetivo del viaje era aprender las técnicas más avanzadas en los laboratorios del gran sabio del magnetismo de aquella época, Pierre Weiss.

La llegada no fue nada fácil. Según narra Cabrera en una carta, Moles, que también estaba pensionado en el centro, le explicó que tenía que haber solicitado la matrícula con antelación, por lo que el Físico Canario fue a ver al profesor Weiss: “Me dijo que le era imposible darme sitio para trabajar porque tenía el laboratorio completamente lleno”.

Afortunadamente, después de la incertidumbre inicial, Cabrera demostró su valía, y el maestro puso a su disposición los medios y un local para trabajar: “El profesor me visita dos o tres veces al día, proponiéndonos nuevos problemas a resolver, que seguramente no podrán todos ser abordados durante nuestra estancia aquí”.

Así fue, y la colaboración entre los dos científicos se prolongaría durante más de dos décadas.

Sin duda, uno de los años más trascendentes en la carrera de Cabrera es 1928, cuando le nombraron miembro del Comité Científico de la VI Conferencia Solvay, la reunión trianual que juntaba a las mentes más brillantes de la época: Schrödinger, Planck, Dirac, Lorentz, Rutherford, Heisenberg, Born,…. Su candidatura fue propuesta por su amigo Albert Einstein, y nada menos que por Marie Curie.

En 1930 se celebró esta conferencia, cuyo tema principal fue la especialidad del Físico español: el magnetismo.

La fama y los trabajos del director del laboratorio madrileño llegaron hasta EE UU. La Fundación Rockefeller decidió subvencionar con 420.000 dólares la creación de un nuevo Instituto Nacional de Física y Química, todavía más moderno. El edificio, bautizado con el nombre de su benefactor, se inauguró en febrero de 1932, y hoy lo ocupa el Instituto de Química-Física Rocasolano del CSIC.

Allí se continúo el trabajo experimental para determinar los momentos magnéticos atómicos de las tierras raras. En estas medidas también colaboraron Moles, Duperier —ya toda una autoridad mundial en radiación cósmica—, e incluso su propio hijo, Nicolás Cabrera.

En 1933 fue nombrado secretario del Comité Internacional de Pesas y Medidas con sede en París.

Ese mismo año participó en la VII Conferencia Solvay, dedicada en aquella ocasión a la estructura del núcleo atómico. También participó en la creación de la Universidad Internacional de Verano de Santander —actual Universidad Internacional Menéndez Pelayo—, centro del que se le nombra rector al año siguiente.

Desgraciadamente en esta universidad cántabra le sorprendió el acontecimiento que truncaría su brillante carrera: la Guerra Civil Española. Tras un incidente con alumnos fascistas, se vio obligado a organizar un grupo de 130 personas para tratar de regresar a Madrid, navegando primero en barco hasta la frontera francesa para sortear el frente nacional.

Con la Guerra Civil abandona España para seguir haciendo Ciencia. «Emprendimos aquel desdichado viaje —le contaba Cabrera a Ortega en un carta— en el que, prescindiendo de las molestias del paso a Francia después de la caída de Irún, no ocurrió nada hasta San Juan de Luz, donde se disolvió la comitiva, y la expedición quedó reducida a menos de cien».

Pero el ambiente en la capital española no era el propicio para la Ciencia, y a finales de 1936 Cabrera abandonó definitivamente España y se instaló en París, donde continuó su labor en el Comité Internacional de Pesas y Medidas. Es entonces cuando volvió a participar en la organización de la VIII Conferencia Solvay sobre partículas elementales y sus interacciones, aunque al final ésta se suspendió como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

En marzo de aquel año, otro de sus prestigiosos amigos, Erwin Schrödinger —conocido por sus aportación a la Mecánica Cuántica y su famoso ‘gato’—, le envió a Cabrera una carta, escrita en español y en estos términos: «¿Y qué tal, cómo lo pasan Vs.? ¿Qué se hará de su magnífico instituto? ¿Hay alguna esperanza de volver Vd. allá? Me figuro que son éstas las mismas preguntas que Vd. se pone diariamente sin poder contestarlas. Todo esto es una desdicha terrible».

Schrödinger, que también se había visto obligado a abandonar Alemania unos años antes por el auge del Partido Nazi, incluso le llegó a proponer a Cabrera huir a Sudamérica: «He pensado si, añadiendo nuestros dos nombres bien conocidos en el mundo —por lo menos en el mundo de la Física— nos ofreciésemos a trasplantar la Física europea a un sitio apartado; en Perú, por ejemplo».

Al final no sería al país andino donde se iría el Físico español, sino a México. La imposibilidad de volver a España, y la presión del régimen franquista para que dejara el Comité Internacional de Pesos y Medidas le dejó “moralmente hundido”, según recordaría su hijo años más tarde.

En 1941 Cabrera se trasladó desde París a la capital azteca, donde fue acogido con los brazos abiertos por la Universidad Autónoma de

México. Allí, en el exilio, pasaría los últimos días de su vida.

Blas Cabrera y Felipe falleció 01 de agosto de 1945 a causa de la enfermedad de párkinson, sin que viera cumplidos sus deseos de regresar a su patria y reincorporarse a su añorado Instituto Nacional de Física y Química. «Como en otros casos, fue una tragedia, otra víctima de la Guerra Civil», se lamenta Sánchez Ron.

En cualquier caso, el legado de sus experimentos y sus palabras, como las que dirigió a Einstein durante su visita a Madrid, permanece: «Espero que al final de vuestra vida, que será también el de mi generación, la España científica, que hoy apenas encontráis en embrión, haya llegado al lugar que tiene el inexcusable deber de ocupar. Así al menos pensamos aquéllos para los que el optimismo es una virtud motora del progreso».

La saga de los Cabrera

Nicolás Cabrera Sánchez (Madrid, 1913 – Madrid, 1989).

Nació el 12 de febrero de 1913. Con tan sólo nueve años conoció a Albert Einstein gracias a la amistad de su padre, Blas Cabrera, con el genio de la relatividad.

clip_image002Nicolás Cabrera

Sus trabajos experimentales se iniciaron en el Instituto Nacional de Física y Química que creó su progenitor, con el que se exilió en 1936 a París, donde obtuvo su título de doctor.

En 1947 se trasladó a la Universidad de Bristol, donde desarrolló el trabajo más importante de su carrera: un estudio sobre la estructura atómica de las superficies cristalinas y cómo crecen los cristales. El artículo ha sido durante décadas uno de los más citados en su campo.

Después, en 1952, Nicolás Cabrera viajó a EEUU para trabajar en la Universidad de Virginia, donde formuló la primera teoría cuántica de dispersión de átomos por superficies cristalinas.

En 1968 recibió la invitación para regresar a España y dirigir el departamento de Física de la recién creada Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Superando los problemas ideológicos con el régimen franquista, logró sacar adelante el proyecto.

Nicolás Cabrera no dejó de impulsar la excelencia científica entre su equipo, hasta su muerte en 1989. Ese mismo año se creaba el Instituto de Ciencia de Materiales Nicolás Cabrera en la UAM.

En el Instituto de La Laguna —Tenerife, Canarias—, llamado ahora Cabrera Pinto, hay un busto dedicado a Blas Cabrera y Felipe.

Blas Cabrera (París, 1946 – actualidad)

El nieto de Blas Cabrera lleva el mismo nombre y apellido que su abuelo. El joven Blas Cabrera decidió también seguir el camino de la Física, curiosamente en contra de los consejos de su padre.

clip_image003Blas Cabrera. Universidad de Stanford

Se licenció en 1968 en la Universidad de Virginia y se doctoró en 1975 en la de Stanford, en California, donde ha desarrollado toda su carrera desde entonces.

Uno de sus descubrimientos más conocidos fue la detección —probablemente fortuita— de un monopolo magnético, una partícula hipotética con un imán de un solo polo magnético. El experimento se llevó a cabo en el año 1982 mediante una bobina superconductora mantenida cerca del cero absoluto, pero desde entonces no se ha vuelto a registrar ningún evento similar.

Durante los últimos años, Blas Cabrera ha dirigido sus esfuerzos a la búsqueda de la materia oscura. Desde el detector subterráneo Cryogenic Dark Matter Search, localizado en el interior de una mina de Minnesota, su equipo trata de descubrir los WIMP, unas partículas que podrían constituir la misteriosa materia oscura.

Sus trabajos le han valido el Premio W. K. H. Panofsky 2013 en Física Experimental de Partículas.

Por otra parte, la que fuera ministra de Educación y Ciencia entre 2006 y 2009, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, también es nieta del gran Físico Canario. Además, uno de los hermanos de Blas Cabrera y Felipe fue el también Físico Juan Cabrera, rector de la Universidad de Zaragoza entre 1954 y 1968; y otro, el ingeniero José Cabrera, dirigió la construcción de la primera central nuclear española que, aunque lleva su nombre, es más conocida como Zorita.

Fuente

Cortesía de Eleuterio Sicilia

[Col}> Los quince años de Alejandra Guerra Borregos, un retoño cubano-canario

03-03-13

Cuando pasada ya la etapa de la niñez llega por fin el anhelado día en que una cumple los quince años, pensamos que todo cambió en nuestras vidas, no sólo por la celebración del aniversario sino por otros aspectos propios de esa edad, ya que, como un poco más mujer, podemos maquillarnos, usar tacones más altos, y hasta llegar a tener la primera ilusión del amor.

Y aunque las modas no sigan siendo las mismas, nosotras no cambiamos nuestra forma de pensar y de hacer.

El tiempo pasa, y nuevos retoños llegan a nuestras vidas para hacernos revivir otras épocas.

Igual pasó conmigo y mi pasense abuela Lola, regocijada con su nieta quinceañera —yo— y observando hoy, desde el lugar donde esté, los quince años de su tataranieta Alejandra Guerra Borrego. Como lo haría también, por parte de su madre, la otra abuela Canaria.

Como bien dijera mi mamá, fui una pichona de isleña, precisamente descendiente de El Paso, en La Palma, Islas Canarias.

Y algo interesante es que Alejandra, aunque un poco lejana de mí en el árbol genealógico, conoce bien la historia de sus ancestros y de las tradiciones Canarias.

Desde niña le enseñé tales costumbres, y se interesó en ellas hasta llegar a ser entendida en la confección de los buñuelos isleños —cuya receta publicó una vez Padronel—, y sentirse atraída por las canciones Canarias y por los archivos PowerPoint que recrean los paisajes de esas islas.

Pero Alejandra también tiene otra cualidad importante en la vida: es de buen corazón, cariñosa, noble y aplicada en su escuela. Creo que hay razones para estar feliz.

Este 3 de marzo cumple sus quince años, y quise que el pequeño recuerdo de este acontecimiento de mi querida nieta quedara en Padronel, un blog que está dedicado a El Paso y que, por ello, es significativo para mí que tal efeméride aparezca en él, que precisamente guarda muchas estampas entrañables para todo pasense, nativo o descendiente.

Y este pequeño reportaje es también, además de un acontecimiento que servirá de recuerdo, un orgullo para esta abuela.

Estela Hernández Rodríguez
La Habana, Cuba