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Cortesía de Javier Simón
Acerca de Canarias, pero no de origen pasense. Y escrito por otros para este blog canario
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Cortesía de Javier Simón
Un PowerPoint acerca de uno de los símbolos más representativos de las Islas Canarias: el drago.
Se trata de un archivo muy bien hecho que explica que este árbol es una reliquia de la flora de hace 20 millones de años, o la manera de apreciar su edad, entre otras curiosidades; y todo ello de una forma muy gráfica, con muchas fotos, entre las que hay varias del drago “abuelo” de Icod de Los Vinos (Tenerife) y dos del que se encuentra en Las Grutas de Artiles (Las Palmas).
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12-06-2015
Carlos M. Montenegro1
Desde hace lustros, los medios de comunicación mundiales informan profusamente de la llegada masiva de inmigrantes ilegales a través del mar Mediterráneo.
Proceden principalmente de países sin tradición migratoria, unos del África subsahariana y otros árabes, de Oriente Medio, y a bordo de “pateras” y “cayucos”, embarcaciones sumamente frágiles y peligrosas, van destino a España e Italia básicamente.
Hacia la mitad del siglo XX en las Islas Canarias se dio un fenómeno conocido como el de los “Barcos fantasmas”.
En 1939, al finalizar la Guerra Civil española, el país quedó devastado y, en el nuevo régimen, a pesar de mantenerse neutral en la II Guerra Mundial, hasta bien entrada la década de los 50, las penurias continuaron. El General Franco se sostuvo en el poder inaugurando una férrea dictadura que se cebó en la represión de todos aquéllos que defendieron a la República que había derrocado. El archipiélago canario no se salvó de los brutales castigos, y parte de la población decidió emigrar.
El país al que los isleños pusieron la mira fue Venezuela, que, tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, había tomado un camino hacia la modernidad, a pesar de los vaivenes políticos, sustentada en la creciente producción de petróleo que generó una bonanza económica, demandando cada vez más mano de obra para la industria, construcción, grandes obras de infraestructura y agricultura.
Los canarios destacaban por su gran eficacia en la agricultura, y hacia eso apuntaron los que decidieron ir a Venezuela, con latitud y climatología muy similares a las del archipiélago canario.
Entre los problemas que sufrían los habitantes de las Islas estaba la dificultad para poder salir de su tierra: no contaban con pasaporte, por ser generalmente considerados hostiles al régimen —sin mucha base, por cierto—, pero sin ese requisito no era posible obtener visados para emigrar. La única salida era escapar por mar utilizando así los denominados “barcos fantasmas”.
Se daba ese nombre a veleros de dos mástiles, algunos con un pequeño motor auxiliar, que desaparecían de los mares de Canarias, apareciendo después, abarrotados de emigrantes y tras varias semanas de travesía, en los mares de Venezuela. Los barcos zarpaban de noche de alguna de las islas y, una vez en alta mar, ya lejos de tierra, cambiaban su rumbo y se dirigían a Venezuela.
Algunos de ellos llevaban patrones expertos que conocían el barco y podían llevarlo sin problemas, pero otros contaban con patrones de menor experiencia. En algunos casos se dividía la cabina interna con otro piso horizontal para poder alojar más pasajeros, que dormían hacinados sobre tablas y sacos, en pésimas condiciones. Los barcos más grandes tenían unos 30 metros de eslora (largo) y 10 de manga (ancho).
Tras este preámbulo, contaré la aventura de una pequeña goleta, que protagonizó el último viaje fantasma tras una dramática travesía llena de peligros que trastornó a sus pasajeros, aventura que no olvidarán mientras vivan y, sin duda, semejante gesta ya forma parte de la épica canaria de la emigración.
Me refiero al Telémaco”, un pequeño motovelero, de 27 m. de eslora, 6 de manga y 6 de calado, con dos palos y un bauprés, además de un pequeño motor central. Esta goleta era usada en Canarias sólo para el transporte de mercancías entre San Sebastián de la Gomera y Santa Cruz de Tenerife.
Un numeroso grupo de personas interesadas en emigrar lo antes posible con rumbo hacia Venezuela se empeñaron en el objetivo, no de pagar el pasaje (la importante cifra de 5.000 pesetas), sino de adquirir un barco. Así, llegaron a reunirse hasta 171 personas, una de ellas una mujer, dispuestas a viajar hasta América. Cuando hubieron reunido el dinero necesario, compraron el Telémaco a la sociedad “Gil Hernández Hermanos” de Las Palmas de Gran Canaria, por la nada despreciable cifra 520.000 pesetas.
El 05 de agosto de 1950, el Telémaco no puso rumbo a Tenerife, como acostumbraba, sino hacia Valle Gran Rey, en el sur de la Gomera. Allí embarcaron pasajeros y víveres, consistentes en cuarenta y dos sacos de gofio, diez sacos de pescado salado, 1.700 kilos de papas, una caja de latas de leche condensada, una caja de botellas de coñac, tres garrafas de aceite, y dos cajones con carne de cerdo en salazón, además de toneles con agua dulce.
Así pertrechados, furtivamente salieron la noche de ese mismo día de agosto, con buen tiempo. Hicieron una parada frente a Agulo, otra localidad gomera, para recoger a nuevos pasajeros, desde donde enrumbaron en dirección a Taganana (Tenerife), para embarcar al capitán; éste quería subir más gente y no se lo permitieron por ir sobrecargados, así que regresó a tierra y no volvió.
El cocinero notó que los alimentos y el agua no estaban en buenas condiciones, y el Telémaco debió regresar a su punto de salida en la Gomera. 24 pasajeros enfermos por mareo decidieron renunciar al viaje siendo sustituidos por otros, y un nuevo piloto, menos experimentado.
El día 09 de Agosto, el Telémaco, usando las velas y el motor, puso finalmente rumbo a Venezuela. El navegante Martín Pérez González, sin instrumentos de navegar pero con gran intuición, trazó sin embargo el rumbo correcto.
Las dificultades comenzaron a los 19 días de navegación, cuando tras fortísimos vientos les sorprendió una tormenta que duró casi 16 horas. Por la violencia del temporal perdieron la mayor parte de los víveres y el agua, mal amarrados en la cubierta. Los pasajeros enfermaron de mareos y se apiñaban en la bodega; por la mañana amainó, pero a ese temporal siguió otro; los emigrantes pensaron que morirían en aquellas violentas borrascas. Al cabo de unos días se acabaron los alimentos y el agua, y los pasajeros llegando a beber agua del mar.
La suerte llegó, pensaron, cuando avistaron un petrolero español, el «Campante», pero los tripulantes de éste, al ver su lamentable estado de quienes iban en el «Telémaco», no los dejaron ni subir a bordo; con flotadores les lanzaron algunos barriles de agua, una garrafa de aceite y arroz, teniéndolos que recoger a nado en un mar poblado por tiburones.
Les informaron que estaban a 400 millas de Barbados y a unas 600 de Martinica, y continuaron su ruta. Temiendo que los ingleses de Barbados pudieran repatriarlos, optaron por Martinica, más cercana a Venezuela, no sin la oposición violenta de algunos que preferían la cercana isla británica.
Fue un gran acierto, pues, con viento a favor, avistaron Martinica diez días después. Unos pescadores los acompañaron hasta Fort de France, la capital, donde fueron muy bien recibidos. La fortuna quiso que el cónsul cubano en Martinica, Sr. Romero, hubiera nacido en Gran Canaria, y se volcó en atenciones con sus paisanos, al igual que los martiniqueños, que los agasajaron durante su estadía.
Les facilitaron una carta de navegación, abundantes víveres y agua, gasoil para el motor, dinero, y un nuevo pasajero andaluz, Juan Palomo, que los acompañó hasta La Guaira. El 11 de Septiembre de 1950 el «Telémaco» emprendió su última singladura hacia el destino tan anhelado por aquellos 171 hombres y una mujer, los mismos que salieron de Canarias.
Cinco días después arribaron a La Guaira, donde encontraron anclados otros “barcos fantasmas” que los habían precedido: el Platanito, el Juanito Suárez, el Joven Gaspar, el Nuevo Teide, y el Benehoare. Eran sólo algunos de los muchos pequeños barcos que lograron hazañas parecidas a la del Telémaco.
Los pasajeros del Telémaco fueron enviados por 40 semanas a la Isla Orchila, y semanas después ingresaron en el país.
Los “barcos fantasmas” trajeron a Venezuela muchos miles de canarios, que han dejado lo mejor de sí en esta tierra, la mayoría de los cuales o sus descendientes aún siguen aquí. Venezuela y los canarios se deben mutua gratitud.
(1) Esta historia real me fue contada en 1978 por mi cuñado gomero, Luis León, cuyo hermano, Heraclio Facundo (Tato) León, llegó a Venezuela en 1950 a bordo del Telémaco.
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LISTA DE PASAJEROS EN EL TELÉMACO, Y DÓNDE EMBARCARON2
24 de enero de 2013
Alojera
Agulo
Hermigua
Vallehermoso
San Sebastián
Valle Gran Rey
Epina
Taguluche
Arure
Chipude
Playa de Santiago
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Embarcaron por Taganana
Embarcó en Martinica
Viajeros del Telémaco repatriados por el Gobierno venezolano por ser considerados miembros oficiales de la tripulación.
(2) Lista extraída del libro de Ángel Suárez Padilla, «El Telémaco. El Último Viaje».
Cortesía de Alfredo Carballo
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París tiene una serie de iconos o edificios representativos que no pueden dejarse de lado a la hora de visitarla. En su blog «El arquitecto viajero», Ricardo Ramírez Gisbert cuenta algo sobre 10 de ellos.
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09/06/2015
El otorgamiento tuvo lugar durante al reunión del Consejo de Coordinación Internacional del Programa MaB de la Unesco, celebrada este martes en París.
La propuesta ha sido defendida por el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, quien detalló los valores de este singular espacio del Macizo de Anaga de 49.000 hectáreas de superficie, de las cuales 33.000 pertenecen al medio marino.
El territorio de la Reserva de la Biosfera se localiza en el extremo nororiental de Tenerife, ubicado dentro de los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Tegueste, además de la franja marina hasta los 1.000 metros
La declaración de Reserva de la Biosfera aboga, entre otras cosas, por el desarrollo de las actividades humanas tradicionales en un contexto de equilibrio medioambiental, donde se debe procurar mantener cultivos con variedades locales, así como el fomento de razas autóctonas y sus manejos de acuerdo a prácticas culturales propias, al igual que actividades industriales respetuosas con el entorno.
Por ello, se entiende que esta figura es una marca de calidad que puede ayudar al desarrollo de este territorio.
El título de Reserva de la Biosfera es propuesto por los diferentes estados miembros, y es reconocido a nivel internacional dentro del marco del programa Hombre y Biosfera (MAB: Man and the Biosphere) de la Unesco. Se trata de áreas que pertenecen a ecosistemas representativos terrestres, costeros o marinos, o una combinación de ellos, cuya importancia para el suministro de conocimientos prácticos y científicos y de valores humanos puedan contribuir al desarrollo sostenible.
Alonso señaló que esta declaración supone «un esfuerzo por conservar viva la historia mirando también al futuro, con oportunidades en el ámbito rural y alternativas viables y con perspectivas para mejorar la calidad de vida de los habitantes de este continente en miniatura». «Este título nos aportará nueva savia, nuevas ideas de acuerdo con el compromiso firme que supone esta declaración», añadió.
Carlos Alonso finalizó su exposición haciendo referencia a la Historia: «El 04 de julio de 1776 se firmó la Declaración de la Independencia Americana con vinos de nuestra tierra, los malvasía, y, el pasado año, el presidente Obama eligió para brindar un vino del Macizo de Anaga.
«Cinco siglos de diferencia y un mismo cultivo en las laderas de Taganana nos demuestran cómo el paso del tiempo puede mantener intacta la esencia de una tierra que va pasando de mano en mano sin perder su verdadero valor», destacó.
Hasta hoy existían 631 Reservas de Biosfera distribuidas a lo largo de 119 países, 45 de las cuales se encuentran en España, incluidas las seis que se sitúan en Canarias, a las que hay que añadir la obtenida hoy por el Macizo de Anaga.
08/06/2015
Estos vórtices de von Karman, o «calle de remolinos» a sotavento de las Islas Canarias y Madeira, fueron captados por el satélite Terra de la NASA el pasado 20 de mayo.
Son una impresionante formación de nubes que se produce cuando el flujo aéreo incide sobre un obstáculo orográfico, como puede ser una isla. En determinadas condiciones atmosféricas se forma una familia de vórtices ciclónicos y anticiclónicos a sotavento del obstáculo, extendiéndose hasta varios cientos de kilómetros corriente abajo de éste.
Los sensores satelitales han captado antes vórtices de von Karman en todo el mundo, en zonas subtropicales, en el mar de Groenlandia, en el Ártico, e incluso al lado de una tormenta tropical. Y este fenómeno tampoco es extraño en el archipiélago canario.
Sin embargo, esta escena es particularmente notable por el hecho de que son visibles tres corrientes distintas de vórtices, explican desde la NASA. Por eso la ha elegido como imagen del día.
Estas estructuras de nubes deben su nombre al ingeniero Theodore von Karman, un físico húngaro-estadounidense, que fue el primero en describir los procesos físicos que crean largas cadenas de remolinos espirales como los de la imagen.
Conocido como vórtices de von Karman, estas formaciones pueden generarse casi en cualquier lugar donde el flujo de fluido se vea perturbado por un objeto. En este caso, el flujo único se produce con vientos que soplan más allá de los picos altos de las islas volcánicas.
Cuando se desvían estos vientos alrededor de estas áreas altas, la perturbación en el flujo de las aguas abajo se propaga en forma de vórtices que alternan su dirección de rotación. Una maravilla de la dinámica de los fluidos que puede observarse con frecuencia por todo el planeta.
07/06/2015
Guacimara Hernández
El tinerfeño, que se dice que combatió con Barbanegra, sigue despertando interés de científicos, historiadores y literatos.
Amaro Rodríguez Felipe y Tejera Machado, más conocido como Amaro Pargo, es una figura que sigue despertando interés no sólo entre sus paisanos de La Laguna (Tenerife) sino entre investigadores de la historia, escritores, turistas y hasta la muy dinámica industria de videojuegos. ¿Quién fue este isleño, realmente? Difícil saberlo, difícil distinguir entre la historia, el mito y la devoción popular.
Su tumba, en la iglesia lagunera de Santo Domingo, es objeto permanente de interés no sólo de los fieles, sino de los niños que peregrinan allí a comprobar si es cierto lo que cuentan. Y vaya si lo confirma lo que ven sus ojos: debajo del escudo de armas, dos tibias cruzadas con una calavera que parece guiñar un ojo dan fe de que hay mucha historia debajo de esa lápida de mármol.
En ese templo, en el año 2013 se exhumaron los restos de Amaro Pargo, un trabajo de especialistas financiado por Ubisoft, creadora del popular videojuego «Assassin’s Creed», que había elegido al lagunero como protagonista de la versión IV de este entretenimiento. No cabe sorprenderse por la elección, dado que las Islas Canarias fueron durante los siglos XV y XVI el gran escenario de la piratería mundial.
Lo que los arqueólogos encontraron en esa cripta les sorprendió, porque hallaron huesos de varias personas, incluido el esclavo negro del famoso corsario, sus padres y algunos niños, o, más precisamente, bebés, que encontraron allí su destino, probablemente, en cumplimiento de antiguas supersticiones.
Con el cráneo, una vez identificado, se pudo hacer un retrato que los especialistas juzgan muy cercano al rostro de nuestro personaje: rasgos angulosos, muestra de delgadez bastante marcada en una cara ovalada, y una constitución física de estatura media para la época, algo menos a 1,70 metros. En base a eso se le dibujó en el videojuego, para disfrute de sus seguidores en todo el mundo.
Sobre sus andanzas en el mar, lo primero que surge es la discusión acerca de su identificación como corsario o como pirata. El autor Pompeyo Reina, autor de «El sarcófago de las tres llaves», novela centrada en su figura, no tiene la menor duda: no fue un pirata, y así lo describe en sus páginas, donde lo pinta como un caballero y no como un delincuente. Es cierto que tuvo que enfrentarse con muchas naves en su camino, así eran los mares en esa época, pero ello no lo convierte en pirata, entiende.
No lo ve así Julia Granado Martínez, alumna de doctorado de la Universidad de Murcia, que en un artículo publicado por la cátedra de historia Naval de la Universidad de Las Palmas, lo señala directamente como un pirata que además se enfrentó nada menos que a todo un mito como Barbanegra.
«El apodo de ‘Pargo’ fue adoptado por la semejanza con el pez de dicho nombre, poderoso nadador, con hocico puntiagudo y que en ocasiones gusta de camuflarse. Tuvo una juventud influenciada por la presencia y el auge de la piratería en la isla, con acantilados propicios para el asalto y refugio de estos bandidos marítimos. La suya era una zona poblada de barcos con bucaneros a la espera del intercambio de productos, y por ella pasaban innumerables rutas de comercio entre Europa y América», dice en su trabajo.
Una vez retirado, regresó a su isla con una inmensa fortuna, alimentando además la creencia de que conservaba un enorme tesoro escondido en algún lugar de Tenerife.
Este extremo nunca fue confirmado, pero explica «el constante saqueo de su casa en Machado para abrir ese cofre, en el que supuestamente guardaba documentos, joyas, piedras preciosas, porcelanas, etc. Tesoro que parece ser que tenía catalogado en un libro forrado en pergamino, marcado con la letra D, del que tampoco hay rastro», dice la historiadora.
Como testimonio de esto aparece el segundo lugar de peregrinación de quienes quieren sentir algo de aquellas historias de galeones y abordajes en alta mar: su casa de Machado (en El Rosario). Hoy está en condiciones francamente mejorables, pero, quizá, el propio estado ruinoso sirve de condimento para imaginar un pasado que no se agota en los libros de piratas.
03/06/2015
El Cabildo de La Palma estudia dos nuevos yacimientos arqueológicos en el municipio de El Paso.
El 27 de mayo, hace sólo días, fueron descubiertos, de forma casual, varios vestigios prehispánicos, concretamente un grabado rupestre prehispánico en piedra (un petroglifo) y un pequeño grupo de cazoletas y canalillos.
El grabado rupestre tiene como soporte una piedra suelta que ha sido rota y desplazada de su posición originaria debido, probablemente, a las numerosas obras que se han efectuado en las inmediaciones.
Se trata de un único panel de unos 50 centímetros de anchura en el que se representan varios grupos de semicírculos concéntricos ejecutados con la técnica del picado.
«Todo apunta a que el petroglifo formaba parte de una estación más grande que podría haber sido desmantelada por los trabajos de infraestructura que se ejecutaron hace varios años en la zona. De hecho, el panel presenta claras huellas (arañazos, roturas y golpes) por haber sido retirado de su posición originaria por una pala mecánica», ha explicado la consejera insular de Cultura y Patrimonio Histórico, María Victoria Hernández.
Hernández también ha señalado que, ante el grave peligro que corre de desaparición por saqueo o por nuevas obras, el grabado será trasladado al Museo Arqueológico Benahoarita de Los Llanos de Aridane, y ha adelantado que se hará una prospección intensiva del lugar para intentar localizar nuevos vestigios prehispánicos.
El otro descubrimiento, separado por apenas cien metros del petroglifo, consiste en un pequeño, pero «llamativo e interesante», grupo de canalillos y cazoletas emplazadas en la parte superior de un afloramiento rocoso.
Las cazoletas son de planta circular y oval, con diámetros que oscilan entre los 8 y 20 centímetros. La profundidad es variable y oscila entre los 5 y 15 centímetros, si bien es preciso proceder a su limpieza, al estar llenas de tierra y hierbas.
Como suele pasar cuando aparecen estos canalillos y cazoletas, éstos se encuentran en un lugar que constituye una atalaya natural desde la que se divisa una extensa panorámica.
Alerta por posibles daños
Hernández ha explicado que ambos yacimientos están enclavados en una zona de gran potencialidad arqueológica, donde se han descubierto y estudiado infinidad de cuevas naturales de habitación, algunas necrópolis, grupos de cabañas, paraderos pastoriles y un buen número de pequeñas estaciones de grabados rupestres, tanto de técnica incisa como en picado.
«Estos hallazgos nos hablan de la extraordinaria riqueza del patrimonio arqueológico benahoarita, que sigue aflorando a la superficie, incluso en áreas que ya han sido prospectadas. Desgraciadamente, también hemos de hablar de la destrucción, consciente o inconsciente, a que siguen sometidos muchos vestigios benahoaritas, que se destruyen o mutilan sin ningún tipo de rubor», ha lamentado la consejera.