Matías Rodríguez Felipe, dotado de un hermoso rostro, nació en Santa Cruz de La Palma en 1665 e intentó ocupar la plaza de sargento mayor de las milicias, pero sufrió una emboscada por miembros de una parte de la alta sociedad.
En ese momento, el temblor volcánico provocó tan gran sacudida que el repique manual de las campanas cesó, corriendo hacia la plaza los monaguillos que las tocaban, y las campanas siguieron tocando solas en un alocado, nunca oído y desconocido tañer.
Nació en 1931 en la Villa de Breña de Breña Alta y ejerció en la parroquia de San Francisco de la capital, donde acompañó a los jóvenes que sintieron la vocación eclesiástica.
La Isla celebró la semana pasada actos en Santa Cruz y El Paso para recordar los lazos que unen a La Palma con esa nación; episodio rescatado por Fulgencio García y el periodista Eduardo Cabrera