[Canarias}> Más de 200 personas y 1.000 animales muertos: el resultado de la peor tormenta en Tenerife desde que hay registros / Zenia Daswani

07-11-2022

Zenia Daswani

Este lunes, 7 de noviembre, es la efeméride de la Tormenta de San Florencio, conocida como el Aluvión, que destruyó todo lo que encontró a su paso: hogares, bosques y las vidas de cientos de familias canarias

La llamada Tormenta de San Florencio, también conocida como el Aluvión, arrebató vidas, casas, animales y el futuro de muchas familias canarias. Más de 21 pueblos del norte de Tenerife sufrieron las consecuencias de lo que a día de hoy se recuerda como el peor desastre meteorológico en la Isla desde que se tienen registros.

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Más de 200 personas perdieron la vida tal día como hoy, en la noche del 7 al 8 de noviembre. Los municipios afectados por estas fuertes lluvias fueron el Puerto de la Cruz, con 32 víctimas; La Villa de La Orotava, con 104; el Realejo Alto, con 25 personas; el Realejo Bajo, con 14; La Guancha dejó 52 fallecidos; San Juan de La Rambla, 10; Icod de Los Vinos, cinco; y Santa Úrsula, uno.

Esto deja un total de 243 personas; sin embargo, existen diferentes crónicas que recogen que en realidad fueron 293 las víctimas de este incidente.

En cada uno de los territorios se vivieron hechos desafortunados. Uno de ellos fue el naufragio de una fragata en el Puerto de La Cruz que provocó que 15 de los 19 tripulantes que llevaba la embarcación, fallecieran.

Este evento meteorológico hizo que cientos de vidas humanas llegaran a su fin; sin embargo, también se cobró la de los animales. Unos 1.009 son los que la tormenta arrebató, registrando los máximos en La Villa de La Orotava, unos 591.

Una boda truncada por la catástrofe

El Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, concretamente el Archivo Zárate Cólogan, describe los estragos que la terrible tormenta provocó hace casi 200 años. Se relatan historias y anécdotas de lo que vivieron los afectados ese día.

Una de ellas describe cómo un joven de La Guancha salvó a su futura esposa y a los padres de ésta, teniendo poco después el fatal desenlace de ser víctima de una riada provocada por el temporal. La novia, al ver lo ocurrido, se precipitó al agua tras él.

Los bosques también fueron protagonistas, pues los montes de este municipio norteño fueron arrollados por las aguas que descendían del Teide. Tan sólo quedó en pie un único pino.

Tal y como reseñan, el barranco se dividía en cuatro brazos, los cuales hicieron que los habitantes del pueblo no se vieran tan afectados. “En este pueblo no hubiera quedado ni un viviente”, recoge el archivo.

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Relato del acontecimiento

Don Antonio Santiago Barrios, beneficiario de la parroquia de Santiago Apóstol, reseñó en 1944 lo ocurrido a partir de la copia original que se encuentra archivada en dicha parroquia.

Tal y como recoge, los inviernos desde 1820 habían sido muy benignos, con aguas muy serenas y los veranos apacibles. En 1824 reinaba la sequía, de modo que en abril y mayo casi se pierden las cosechas. En aquel entonces, y por orden del Obispo José Martinón, se realizaron en todas las parroquias del Archipiélago rezos públicos “para implorar las lluvias que tanto necesitaban los campos”. Según relata, en mayo hubo abundantes cosechas de trigo, millo, vino y papas.

En 1826, el año de la tragedia, se había experimentado un tiempo caluroso y con muy pocas lluvias. “Llegó el amanecer del día 7, muy oscuro, triste, lleno de nubes y haciendo algún viento. Al paso que sus horas iban creciendo, se iba aumentando la oscuridad”, relata Antonio Santiago Barrios.

Durante todo el día se escuchaban ruidos, y los habitantes desconocían el origen. Algunos decían que venían del mar, otros que eran simplemente viento. Sobre la una de la madrugada, los relámpagos, el fuerte viento y las lluvias obligaron a los norteños a refugiarse en sus casas.

A las 10 de la mañana del día siguiente amanecieron pensando que lo peor ya había pasado; sin embargo, esta tragedia les persiguió hasta el 9 de noviembre cuando por fin la tormenta cesó. A partir de ahí, sólo se escuchaban llantos de aquéllos que habían perdido familiares, ganado, casas e incluso terrenos.

Estragos en el Realejo Bajo narrados por Antonio Barrios

“En este lugar había un puente de fábrica regular de piedra y cal, y formaban su piso unas vigas de tea muy fuerte, y sus parapetos muy decentes; a la puerta del naciente, por la parte de arriba, adornaba la calle, hasta los parapetos del puente, un muro hecho con bastante gusto, y a la parte de abajo había tres casas de alto y bajo, y por este mismo lado, hacia abajo del barranco, había una calle que tenía cuatro casas, y la última de abajo era la carnicería. Y

un poco más abajo estaba la casa de los Beltranes, de alto y bajo, con un gran lagar por la parte del poniente del puente; al lado de arriba había otra casa terrera grande que llegaba casi al puente, y todas estas nueve casas y el puente perecieron la noche del aluvión del siete a ocho de noviembre, pereciendo igualmente con ellas catorce personas.

En este pueblo y jurisdicción no aconteció ningún otro hecho digno de escribirse”, relataba Antonio Santiago Barrios.

Estragos en San Juan de la Rambla narrados por Antonio Barrios

“Este pueblo fue uno de los que más sufrieron en el aluvión de la noche del siete al ocho de noviembre. Antes de esta desgraciada noche era este pueblo, aunque pequeño, muy hermoso, y sus habitantes se habían esmerado en su aseo y presentaba un golpe de vista muy agradable; tenía un puente regular a la entrada de la plaza de la parroquia, por la parte del naciente de ésta; sus calles estaban muy bien empedradas, y todo él.

El aspecto público estaba con el mayor aseo. Mas, la noche del aluvión quedó todo arrasado como así su ayuntamiento; lo dice un acta extendida el día treinta de noviembre de 1826”, explicaba.

“Además de lo referido en el acta de aquel ilustre Ayuntamiento, que tuvo cuidado de dejar escrito en su archivo lo sucedido en aquel pueblo en la noche triste y aciaga del siete de noviembre, en el pago de Santa Catalina, donde el día 25 de noviembre aquellos vecinos celebraban con mucho aparato y regocijo a la virgen y mártir Santa Catalina.

Esta ermita estaba muy aseada; la imagen de la Santa era nueva y de mucho gusto y su plaza la cubría un hermoso parral, y la noche del 7 de noviembre un nuevo barranco que se formó por la parte de arriba, o un brazo del barranco mediado que se desprendió de éste y que con mucha violencia bajó por aquellos riscos, se la llevó de cimientos, no quedando ni un débil vestigio de ella, y sólo se adivinaba dónde estuvo por un pedacito muy corto del parapeto que dividía la plaza del camino y que las aguas dejaron por la parte de arriba de la plaza. Aquí creo que se llevó la bodega del Sr. Del Valle”,

describía el beneficiario de la parroquia.

Investigaciones más recientes

Por su parte, dos investigadores de la Universidad de La Laguna —José Bethencourt-González y Pedro Dorta Antequera, del Departamento de Geografía—, publicaron un documento en el que analizaban y comparaban este evento con el delta del año 2005.

Destacaron que la “Tormenta de San Florencio” registró daños incalculables. En el recuento realizado por los investigadores se muestra que, solamente en la isla de Tenerife, fueron destruidas más de 600 casas de particulares.

A ello se suman los daños causados en los montes de las Islas, especialmente en la agricultura, con pérdidas de suelo que pudieron superar el 30% en algunas áreas.

Pero afirman que las mayores pérdidas se registraron en vidas humanas, pues las fuentes consultadas hablan de “infinidad el número de muertos” y de “cadáveres flotando” en los días posteriores a la tormenta, debido al arrastre producido por la imponente fuerza de los barrancos.

Según el recuento de la documentación disponible, sólo para la isla de Tenerife pudo haber 298 fallecidos, cantidad que se probablemente incrementará con investigaciones futuras y con los datos del resto de Islas.

Fuente

[Canarias}> Pinos y volcanes / Oswaldo Izquierdo Dorta

16-10-2022

Oswaldo Izquierdo Dorta

Pinos y volcanes

imageFotografía del último volcán surgido en La Palma tomada el pasado día 7. Irene Martín

Posiblemente, las múltiples agresiones (sacudidas sísmicas, bombardeos de piroclastos, elevadas temperaturas, humo, cenizas, gases, fuego…), que ha sufrido el pino canario, como consecuencia de repetidas erupciones, han desarrollado, en este árbol emblemático, una excepcional capacidad de sobreponerse y, aunque, muchas veces gravemente herido, seguir adelante.

Esta, en ocasiones, agresiva convivencia, ha sido más reiterada en La Palma, que se halla, indiscutiblemente, por sufrimientos propios, a la cabeza de las islas del archipiélago por el número de erupciones conocidas y fechadas: Tacande (1470-1492), Tajuya (1585), San Martín (1646), Fuencaliente (1677), El Charco (1712), San Juan (1949), Teneguía (1971) y la más reciente (2021).

Erupciones que, sin duda, conceden a La Palma el costoso y triste privilegio, pero privilegio al fin, de ser un lugar óptimo como laboratorio natural, el mejor y más actualizado campo para investigar y crear, para aprender y, sobre todo, para aprovechar el enorme potencial que nos ofrece.

Posiblemente, por la misma razón que el pino canario y por alguna otra que puede avalar este planteamiento, la gente de la Isla ha desarrollado también un poderoso gen, el de la resiliencia. Gen que la ha impulsado, una y otra vez, contra el fuego y la lava, a proseguir luchando por el futuro.

Pero no basta con eso, el daño en esta ocasión ha sido tan grande que obliga a toda la sociedad a tomar conciencia, al menos, de los dos momentos más trascendentales para La Palma: el presente y el futuro.

Un presente en el que urge la reparación de los daños ocasionados por el volcán: agilizar todas las ayudas pendientes, cancelar hipotecas y préstamos, aplicar medidas tributarias especiales, recuperar y mejorar las infraestructuras públicas y privadas (red de riegos, embalses, red eléctrica), rescatar terrenos para la agricultura, restablecer y mejorar las vías de comunicación, abrir nuevas vías…

Y un futuro, que se ha de iniciar también desde el presente y se resume en ubicar y desarrollar en la Isla los valores que, potencialmente, nos ofrece la erupción: un moderno e imaginativo plan urbanístico, el centro nacional de vulcanología, una central geotérmica, la activación y desarrollo de zonas de interés turístico…

A mi solidaridad permanente con la Isla y con todas las palmeras y palmeros, se suman estos versos. 

                                                       AÑORANZA

Verdecerán de nuevo los pinares
quemados por las furias del volcán
y, por fin, los vecinos hallarán
algún sustituto a sus hogares.

Pero aquellas vivencias familiares,
que fueron el motor de cada día,
testigos de tristezas y alegrías,
casas, huertas, recuerdos y lugares,

quedarán para siempre incineradas,
obstinada memoria de agonías,
bajo una inmensa losa sepultadas.

Ampliarán espacios, abrirán vías,
florecerán las nuevas enramadas,
pero El Valle no será el que fue un día.

OSWALDO IZQUIERDO DORTA
La Palma, 19-09-2022

[Canarias}> Por qué el nombre no debe ser Tajogaite

19-09-2022

Equipo Espeleología Volcánica*

Por qué el nombre no debe ser Tajogaite

  • Porque se está haciendo creer que el nombre ya está decidido y oficializado. Pero no es así.
  • Porque se está haciendo creer que se ha realizado una votación vinculante donde la ciudadanía de La Palma se ha manifestado en igualdad y elegido este nombre. Pero no es así.
  • Porque la plataforma “Revivir El Valle” no es ningún interlocutor válido para proponer una votación para decidir ningún nombre. Porque se está tratando de hacer creer que la consulta fraudulenta de “Revivir El Valle” es vinculante y que el nombre del volcán se ha oficializado en base a esa votación, cuando no es así.
  • Porque en la fase de propuesta de nombres para la votación de “Revivir El Valle” ni siquiera participaron 40 personas. Y esta fase no fue dada a conocer en la prensa.
  • Porque la votación de “Revivir El Valle” para elegir la denominación fue dada a conocer públicamente en prensa cuando la fase de propuesta de nombres ya estaba cerrada. El 30% de esos nombres (propuestos por menos de 40 personas) eran variantes de “Tajogaite”. Ninguno de esos nombres (propuestos por menos de 40 personas) incluía los nombres populares que ya tiene el volcán. Porque si el grueso de votantes que participaron en la elección hubiera sido de La Palma, que no lo fue, supondría apenas el 5% del censo de palmeros.
  • Porque los palmeros ya le hemos dado varios nombres, y Tajogaite no es uno de ellos.
  • Porque “Tajogaite” es una imposición, entre otros, de un diario tinerfeño.
  • Porque poco antes de imponer ese nombre, el mismo diario reconocía que la erupción había comenzado en Cabeza de Vaca – Los Pelados. Hasta que cayeron en la cuenta de que la realidad toponímica no les convenía, y buscaron salir del paso con un nombre aborigen, fuera como fuera.
  • Porque el mismo diario impuso en su momento el nombre Teneguía. ¿Con qué derecho?
  • Porque el volcán no reventó en la Hoya de Tajogaite. Porque en realidad no existió la Hoya de Tajogaite, sino la Hoya de Las Plantas. Pero es que, además, el volcán reventó inicialmente más arriba, aunque luego los principales centros emisores se concentrasen en la Hoya de Las Plantas.
  • Porque Tajogaite, según la cartografía de rescate toponímico del Cabildo de La Palma (elaborada en 2012, lejos de ningún interés actual), era un Llano al norte de Montaña Rajada. A más de 1,5 km del lugar inicial de la erupción y a más de 1,2 km de los centros emisores principales. Ver figura.

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  • Porque Tajogaite significaría, pretendidamente, Montaña Rajada, y ya hay un volcán llamado así.
  • Porque no hay registrado ni un solo topónimo aborigen en más de un kilómetro a la redonda respecto al lugar de la erupción.
  • Porque Tajogaite existía antes de la erupción como una marca comercial.
  • Porque la promoción de ese nombre forma parte del argumentario de un partido político, y nada en este volcán debería politizarse.
  • Porque uno de los mayores defensores de “Tajogaite”, el arqueólogo Jorge Pais, se ha desacreditado a sí mismo en materia de toponimia volcánica, al proponer en octubre que el volcán debía llamarse “Tacande”, cuando ya existía un volcán nombrado así (Montaña Quemada o Tacande, ~1470).
  • Porque el mismo Jorge Pais reconoce que no tiene ni idea de dónde viene la palabra, o de qué significa, y que genera confusión con Tagoja, una montaña en el este de la isla.
  • Porque el Involcan no tiene ningún derecho a ponerle nombre a los volcanes de nuestra tierra; ni siquiera de la suya. Pero promueve “Tajogaite” casi desde el inicio de la erupción. Y es una falta de respeto que ya utilice el nombre como definitivo en sus publicaciones científicas.
  • Porque es falso el pretexto de que los otros volcanes históricos tengan denominación aborigen. La mayoría de los palmeros, de hecho, no lo tiene. Solamente Tajuya o Jedey (1585) y Teneguía (1971) cuentan con nombre único aborigen, y en el segundo caso vino impuesto desde Tenerife.
  • Porque al volcán submarino del Hierro (2011-2012) ya se le dio un nombre en contra de la opinión de los herreños, un nombre además erróneo, y aquí no debe volver a pasar.
  • Porque no es tiempo ni de aborígenes, ni de santos. Sino de la gente de La Palma.
  • Porque debe realizarse una consulta vinculante, representativa, para toda la ciudadanía palmera, a partir de la cual se elija un nombre, y no a partir de un puñado de votos cosechados prácticamente a escondidas, que es lo que se ha hecho. Y esta consulta debe organizarla el IGN, que es quien tiene las competencias para oficializar el nombre del volcán.
  • Porque los palmeros ya le hemos dado nombres. Lo llamamos Monstruo, lo llamamos Bicho, lo llamamos Cabrón.
  • Porque lo que ha pasado no es una broma, y no debe olvidarse ni dulcificarse. Y porque el nombre se decide en La Palma, no en Tenerife, ni en el afán de protagonismo de instituciones o particulares.

(*) Equipo Espeleología Volcánica. Desde mediados de octubre de 2021, este equipo estudia la formación de tubos volcánicos en las nuevas coladas, bajo la coordinación de Octavio Fernández Lorenzo, vicepresidente de la Federación Canaria de Espeleología & Co-autor de contenidos del Centro de interpretación de las cavidades volcánicas “Caños de Fuego”.

Fuente

[Canarias}> La Palma: Las cifras de una cicatriz aún abierta, un año después

18-09-2022

La Palma: Las cifras de una cicatriz aún abierta, un año después

La peor y más larga erupción en la historia de La Palma ha obligado a movilizar un volumen de recursos públicos y a una velocidad sin precedentes en la historia de los desastres naturales en España, para afrontar una ingente tarea de reconstrucción que no ha hecho nada más que comenzar.

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Cumplido un año desde que estalló el volcán, y nueve meses desde que se apagó, casi 200 afectados siguen viviendo en hoteles porque no tienen otro lugar donde alojarse y los sectores que mueven la economía palmera, la agricultura y el turismo, aún debaten cómo podrán recuperarse. Estas son algunas de las magnitudes del volcán al que poco a poco llaman Tajogaite y de sus consecuencias.

EL VOLCÁN

DURACIÓN: 85 días y ocho horas de erupción, del 19 de septiembre al 13 de diciembre de 2021, la más larga de cuantas ha sufrido la isla desde el siglo XV y la tercera en la historia de Canarias, tras la de Timanfaya, en Lanzarote (2.055 días, entre 1730 y 1736), y el volcán submarino Tagoro, en El Hierro (147 días, ente 2011 y 212).

VOLUMEN EMITIDO: El volcán expulsó 217 millones de metros cúbicos de materiales, según la última cartografía en 3D realizada por el Instituto Nacional de Vulcanología de Italia y su homólogo canario, Involcán, sin contar el material depositado bajo el mar en los dos deltas que formó la lava en la costa de Tazacorte. Es decir, emitió tanto material como los seis que le precedieron en la historia de La Palma juntos, a un promedio de 27 metros cúbicos por segundo (m3/s), tasa que en algunos días se acercó a los 60 m3/s. Si esos 217 millones de m3 fueran de agua, bastarían para llegar todos los embalses de provincias como Álava, Castellón, La Rioja o Teruel.

EL CONO: ocupa una superficie de 0,6 Km2 (60 hectáreas), sobre la que se depositaron 36,5 millones de metros cúbicos de materiales, que levantaron una montaña de 187 metros de altura en lo que hasta entonces era una hondonada de la ladera oeste de Cumbre Vieja. La cumbre del volcán está situada a 1.121 metros de altitud.

LAS COLADAS: Cubrieron de lava 11,8 Km2 (1.180 hectáreas), el 1,69 % de la superficie de la isla. Esa tremenda losa de roca fundida que se va enfriando lentamente desde los 1.140 grados que llegó a alcanzar abarca seis kilómetros desde el cono hasta la costa, con unos tres kilómetros de anchura máxima, y tiene una extensión que casi bastaría para sepultar la ciudad de Melilla (12,3 Km2). La forman 177,6 millones de metros cúbicos de materiales, cuyo espesor medio rebasa los 15 metros, pero que en algunos puntos alcanza los 65 metros, suficientes para tapar por completo estadios como el Camp Nou (48 m) o el Santiago Bernabéu (45 m).

LOS DELTAS [FAJANAS]: A su llegada al mar, la lava formó dos deltas en la costa de Tazacorte que suman 48 hectáreas de superficie, es el terreno más joven de España. En el mayor, de 43,4 hectáreas, cabe el Estado Vaticano entero. Debajo está una de las playas más cotizadas para los amantes del surf en Canarias, Los Guirres, que ha pasado a la historia, pero el mar ya ha formado en ellos otros pequeños arenales aún vírgenes y la vida comienza a colonizar las rocas sumergidas.

EL DESTROZO

  • Más de 7.000 personas evacuadas de sus casas, buena parte de ellas al menos durante los tres meses que duró la erupción. Es el 8,2 % de la población de La Palma.
  • 2.329 personas residían en el perímetro cubierto por la lava o la ceniza, el 7,1 % del censo de los tres municipios que atraviesan las coladas, El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte.
  • 1.676 edificaciones fueron destruidas o dañadas por las coladas, entre ellas 1.345 viviendas, 180 cuartos de aperos agrícolas, 75 edificios industriales, 44 instalaciones de ocio y hostelería y 16 inmuebles de uso público, como colegios o iglesias, entre otros. Barrios enteros, como Todoque, ya no existen y otros, como La Laguna, tienen ríos de roca en mitad de sus calles
  • 73,8 kilómetros de carreteras y vías urbanas fueron sepultadas, la gran mayoría (65 %) en un Los Llanos de Aridane.
  • 370 hectáreas de cultivo afectadas, entre ellas 228 de plátano, 68 de viñas y 27 de aguacate.
  • 982 millones de euros en daños de todo tipo, a bienes públicos y privados, según la estimación del Gobierno de Canarias.

LA RECONSTRUCCIÓN

  • 565,54 millones de euros en ayudas para La Palma ya entregadas por el Gobierno central con la colaboración del Ejecutivo canario, con 7.091 expedientes de iniciados a instancias de los damnificados, el 96 % ya firmados, según último balance, publicado el viernes.
  • 213,47 millones de euros: cantidad abonada por el Consorcio de Compensación de Seguros por daños en La Palma hasta el 28 de julio, sobre un total de 234 millones solicitados. 182,79 millones corresponden a viviendas, 22,44 millones a comercios, hoteles, oficinas y otro tipo de inmuebles y casi un millón a vehículos.
  • 139 viviendas y casas modulares compradas por el Gobierno de Canarias para ponerlas a disposición de quienes perdieron su hogar y 488 ayudas para el pago de alquileres concedidas.
  • 13,64 millones de euros recibidos por el Cabildo de La Palma en donaciones públicas y privadas para los afectados. 7,22 millones se han entregado a 2.941 familias que perdieron su casa o no pueden habitarla (en cantidades que dependen del número de miembros) y 6,34 millones distribuidas entre 634 familias a razón de 10.000 euros cada una. El Cabildo ha cubierto 420.000 euros con fondos propios.
  • Una carretera provisional cruza la colada desde La Laguna a Las Norias por encima de la lava, con importantes restricciones (solo de día, a 20 km/h y con prohibición de detenerse o bajarse del vehículo, porque hay temperaturas de hasta 600 grados en los alrededores). Sus cuatro kilómetros evitan dar un rodeo de dos horas (80 km) por la cumbre, Santa Cruz y Fuencaliente para ir de los barrios que quedaron al norte de la colada a los del sur.

PERO…

  • 180 personas siguen viviendo en hoteles un año después, más de la mitad de ellas (108) vecinos de Puerto Naos y La Bombilla, los dos núcleos desalojados por las altas concentraciones de CO2 y otros gases volcánicos, a niveles que pueden resultar letales. A ellos se suma una cifra no determinada de personas que residen con familiares o en otro tipo de alojamientos, como caravanas.
  • 93 niños han perdido su colegio de siempre: 44 son alumnos de dos centros que desaparecieron bajo la lava (los CEIP Todoque y Los Campitos) y los 49 del que ha quedado inutilizado en Puerto Naos (CEIP María Milagros Acosta). Están agrupados en un centro provisional en Los Llanos de Aridane.
  • El precio de la vivienda se ha disparado como consecuencia de todos los inmuebles perdidos y del impacto de la gran cantidad de afectados que busca un alquiler o una compra al mismo tiempo. No hay datos oficiales, pero portales como Idelista.com estiman que los precios de compra han subido en el último año un 21,4 % en Los Llanos de Aridane, un 20,1 % en Tazacorte y un 24,7 % en la capital de la isla, Santa Cruz. Esto es cuádruple de lo que han subido en el conjunto de Canarias, según la misma fuente (5,7 %). Y los alquileres también notan esa misma presión.
  • Unas 4.000 camas turísticas están fuera del mercado debido a las restricciones de seguridad por la presencia de gases en Puerto Naos, aunque los inmuebles donde se encuentran no sufrieran daños físicos. A La Palma le quedan como resultado unas 11.000 camas operativas.
  • Cientos de propietarios no saben si podrán recuperar las fincas y las casas que quedaron bajo la lava. Esos suelos siguen siendo suyos, pero cómo llegar a ellos, qué uso podrán darles y para qué servirán, son cuestiones que aún emergen en toda reunión de afectados.

Fuente