[*Otros}—La Graciosa (Canarias) y La Candelaria

13 de febrero de 2014

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

Una devoción tradicional en El Valle de Caracas y en toda Venezuela.

Caracas es la ciudad más antigua en Venezuela donde se venera la imagen de La Candelaria; ya desde 1708 contó con una iglesia dedicada a ella, hoy Parroquia de La Candelaria.

La Candelaria es patrona de muchas ciudades de Venezuela, tales como Turmero, Valle de La Pascua, Cantaura; además de muchos pueblos como Las Salinas en el Estado Vargas; parroquias y caseríos; incluso dentro de una misma parroquia donde hay más de una iglesia, a veces La Candelaria es patrona de una de ellas.

Luego de la Independencia, desde el primer gobierno de Páez, creador de la República de Venezuela, se incentivó la inmigración especialmente de Canarios, la cual se prolongó hasta comienzo de la nefasta Guerra Federal. Luego de esto, durante el gobierno de Guzmán se reactivo la inmigración, llegando a superar a la inmigración de todos los demás países latinoamericanos, y desplazando a Cuba que hasta inicio del siglo XIX era una de las que más Canarios tenía.

Por tal motivo a Venezuela se le llamó «La octava isla», algo que es incorrecto porque el Archipiélago Canario está formado por trece islas: siete mayores (La Palma, La Gomera, El Hierro, Tenerife, Las Palmas, Lanzarote, y Fuerteventura), y los territorios insulares del Archipiélago Chinijo: La Graciosa, Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este, Roque del Oeste e Isla de Lobos, todos ellos pertenecientes a la provincia de Las Palmas. La Graciosa es la única de las Chinijo que está habitada. 

La Graciosa

Esta mal llamada Octava Isla se encuentra al norte de Lanzarote, y administrativamente pertenece al municipio de Teguise, en Lanzarote. Tiene una superficie de 27 km cuadrados, y dos montañas: Montaña Mojón y Las Agujas, esta última de una altitud de 266 sobre el nivel del mar. Tiene dos pueblos —Caleta del Sebo, que es la capital, y Pueblo Barba—, y sus habitantes se hacen llamar «Hijos de la isla», y no «graciosos», como algunos se atreven a comentar.

Oración de la Candelaria

En cuanto a la oración original de La Candelaria, fue traída por los descendientes de los guanches, nombre genérico que se da a los aborígenes de las Canarias. No se sabe con precisión la fecha, pero sí que se difundió en Caracas y en toda Venezuela en el siglo XIX. Existen diferentes variantes de la misma oración, tanto en Las Islas Canarias como en Latinoamérica.

Recuérdese que la Virgen se le apareció a un príncipe guanche antes que el archipiélago fuera descubierto por vez primera por los portugueses, y fue un esclavo guanche (los guanches fueron todos esclavizados por los españoles) que fue llevado a España quién se dio cuenta de que la imagen que originalmente había visto en el archipiélago era similar a las que pudo observar en España, y al regresar a las Canarias informó a los nativos sobre este hallazgo, por lo cual La Virgen de la Candelaria es auténticamente Canaria, sin influencia española.

La oración más aceptada y adecuada a la original se supone que es la siguiente:

¡Oh, Virgen de la Candelaria!
Ya supimos que pariste
y a todos nos recogiste.
Recógeme a mí, Señora,
que soy alma pecadora.

Arca eres de los cielos,
puerta de La Trinidad,
donde se consagra el cáliz,
y la hostia en el altar.

Pregunta cómo se llama.
Se llama el Niño Jesús,
que está clavado en la Cruz.

Quién la sabe y la reza,
quién la oye y la aprende,
el día del Juicio Final
sabrá lo que esta oración contiene.

Y quién esta oración rezare
todos los viernes del año,
sacará un ánima de pena
y la suya de pecados.

Y, por grandes que sean sus pecados,
como arenas en el mar,
luego de su arrepentimiento,
todos serán perdonados,
delante de su Majestad.

Amén, Jesús.

Originalmente, esta oración guanche se trasmitía por tradición oral de familia en familia en las Islas Canarias, y preferentemente se debía aprender oyéndola y sin escribirla; por lo menos, así era la costumbre en varios sectores del Archipiélago: «¡Quién la oye y la aprende…!». Y de esta manera se trasmitió a Hispanoamérica.

En Hispanoamérica, la devoción por la Candelaria data prácticamente desde la llegada de los españoles. Realmente se desconoce desde cuándo se reza esta oración en Las Canarias y en los diferentes países latinoamericanos, pues falta documentación precisa. Pero, luego de la emigración masiva de Canarios a América a mediados del siglo XIX, sobre todo a Venezuela, Cuba y Colombia, la oración se difundió por toda Hispanoamérica.

Los devotos la rezaban religiosamente todos los viernes del año, sin excepción, tal como lo hacían en Las Canarias, y así transmitieron la costumbre a sus descendientes.

También es costumbre que, ante un enfermo en agonía, se le prenda una vela a la Candelaria, preferiblemente una que haya sido bendita el dos de febrero; se dice que así el enfermo se mantiene iluminado espiritualmente y no le teme a la “obscuridad”.

De esta oración se han editado varias versiones en Roma, pero la auténtica oración guanche es la que hemos expuesto.

¿Por qué estaa Virgen es negra? y ¿por qué se reza los viernes?

Por mandato de la religión judía, todo primogénito varón debe ser presentado al Templo a los cuarenta días de nacido. Como la entrada al Templo se hace caminando entre candelabros colocados a ambos lados, se supone que el humo de ellos desprendido dio a la Virgen esa tez morena. De ahí la leyenda del por qué la Virgen de Candelaria es negra.

Recuérdese que si el nacimiento de Jesús Nuestro Señor fue un día 24 de diciembre, en el año del nacimiento, cuarenta días después —o sea, el dos de febrero del siguiente año— fue viernes, de ahí el por qué es el día viernes preferentemente cuando se reza esta oración.

Fuente

Cortesía de Hiram Pérez

NotaCMP.- Durante los 22 años que viví en Canarias —cuatro en Tenerife, donde está la Basílica de La Candelaria—, aunque tuve frecuente contacto con los medios religiosos, jamás supe de esta oración, ni la he escuchado en Venezuela, ni siquiera en las festividades que en honor de esa Virgen se han hecho en clubes sociales de Canarios. No entiendo qué relación pueda tener con La Graciosa, ni tampoco la relación entre el color oscuro de la imagen de La Candelaria y la religión judía. Pero se dice que cada día se aprende algo.

[*Otros}– Se publica ‘Folklore Palmero’, de Félix Idoipe

26-03-2015

Redacción BienMeSabe

A lo largo del tiempo, la historiografía palmera se ha incrementado gracias a la vida y producción de naturales y foráneos que han venido a enriquecer esa «historia menuda» reivindicada en tantas ocasiones por el etnógrafo José Pérez Vidal.

En este sentido, esta monografía pretende rescatar del olvido la figura de Félix Idoipe Gracia (¿-1970), maestro oscense con plaza en Villa y Puerto de Tazacorte, cuya estancia en la Isla vino marcada —al margen de la actividad docente— por una intensa actividad literaria, concretada en numerosas colaboraciones en rotativos locales, en programas de fiestas locales y en el ensayo Folk-lore palmero (1945), un estudio que ahonda en la indumentaria y música tradicionales de La Palma, y cuyo origen ha de buscarse en la actuación de la Agrupación Folklórica del Club Deportivo Mensajero, el 29 de mayo de 1945, en el Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma.

El primer capítulo de este trabajo arranca con una aproximación a la biografía de Idoipe Gracia desde su Huesca natal, recorriendo aquellos lugares a los que el ejercicio de su profesión le llevó, hasta su asentamiento en Gran Canaria. Paralelamente, el inventario de su producción literaria —periodística, oratoria, etc.— complementan el apartado.

Seguidamente, se introduce un acercamiento al Archivo de la Familia Hernández de Lugo —propiedad de los herederos del escritor aridanense Pedro Hernández y Hernández (1910-2001)—, colección que alberga el manuscrito que nos ocupa, y fuente documental de enorme interés para el estudio de la historia local y, por extensión, de la insular.

A continuación, viene un examen crítico sobre Folk-lore palmero que, a falta de estudios sobre indumentaria tradicional  hasta el año de redacción del manuscrito, podemos considerar la primera síntesis de conjunto sobre la materia. En el capítulo se introducen varios apartados que persiguen explicar el origen de esta obra; acotar la fecha de redacción; estudiar las fuentes utilizadas; ahondar en los orígenes de la Agrupación Folklórica del Club Deportivo Mensajero y otras formaciones musicales posteriores; y, en último lugar, profundizar en la trayectoria de algunos nombres olvidados por la historiografía biográfica insular, y que Idoipe Gracia incluye en el texto.

El capítulo cuarto recoge la transcripción del opúsculo Folk-lore palmero. Para la presentación se ha tendido a la actualización ortográfica, corrigiéndose evidentes erratas y otras cuestiones relativas al uso de mayúsculas, criterios de puntuación, etc. El texto se acompaña con las notas, cuyo aparato se estructura en dos tipos: notas de autor y notas del editor. Estas últimas, subdivididas a su vez en: notas filológicas, que explican correcciones, enmiendas y otras cuestiones del original; y notas explicativas, alusivas al contenido del texto y que aportan bibliografía actual sobre los asuntos tratados por Idoipe.

En los anexos, se procede, en primer lugar, a la transcripción de la carta que acompaña al manuscrito en cuestión, y en cuya presentación se ha tendido a las normas de edición ya anotadas. Le sigue la reproducción del capítulo que Idoipe Gracia dedica a Tazacorte en Folk-lore palmero. Continúa con una selección de cinco escritos periodísticos, acotados a su estancia en La Palma, que resultan ricos por el retrato de paisajes y paisanajes.

Finalmente, se incluye la bibliografía de Félix Idopie Gracia y Ramona Cantóns Companys, su primera esposa, cuya producción no es ajena a la temática docente abordada por el marido. En el caso de la correspondiente al maestro, se han recogido las monografías, traducciones y artículos aparecidos en prensa firmados por el escritor, siguiendo una ordenación cronológica. Se han excluido conferencias, disertaciones, pregones, etcétera, de los que se tiene noticia por la bibliografía pasiva disponible; en todo caso, se informa de ellos en el capítulo «Félix Idoipe: aproximación biográfica». Por lo demás, el repertorio recoge otras ediciones y reproducciones, enmiendas, contenidos, réplicas, etc.

FICHA.

Idoipe Gracia, Félix. 

Folk-lore palmero: un opúsculo para las Fiestas Lustrales del año ’45 en el Archivo de la Familia Hernández de Lugo

Edición literaria, introducción y notas de María Remedios González Brito; [ilustraciones, Miguel Taño Rodríguez]. 

1.ª ed. La Orotava, Tenerife: LeCanarien, 2014. 249 p. (Folklore canario). 

ISBN 978-84-942717-8-6.

Además de en otras librerías, puede conseguirse en Librería Lemus (La Laguna, Tenerife).

Cortesía de María Remedios González Brito

[*Otros}– La Palma, la isla mía, ‘La isla bonita’

Un vídeo dedicado sólo a La Palma.

Para mí, como palmero que soy, no sólo tiene el encanto de los paisajes, que casi todos me son bien conocidos, sino del tema musical de fondo: una canción que, a estas alturas y con los vientos que soplan donde estoy, me toca muy de cerca.

El vídeo puede verse AQUÍ. Por si hubiera problemas para ello, o por si lo retiraran de YouTube, puede bajarse/verse de AQUÍ

Cortesía de Juan Antonio Pino Capote, y Roberto González Rodríguez

[*Otros}– La isla errante de San Borondón, que aparece y desaparece

17/03/2015

Mónica Arrizabalaga

A 10º 10’ de longitud y a 29º 30’ de latitud situó Juan de Abreu Galindola enigmática isla de San Borondón cuyas formas dibujó Pizzigano a corta distancia de El Hierro en su mapa de 1367, o Toscanelli en 1476.

No eran los únicos puntos en los que esta isla errante había sido divisada antes de desaparecer como por arte de magia al anochecer. Hubo incluso quien aseguró haber puesto pie en esta tierra que Leonardo Torriani dibujaría en tiempos de Felipe II alargada, con colinas dispersas y cruzada por una baja cordillera.

El portugués Pedro Vello relató que en cierta ocasión en la ruta del Brasil, hallándose cerca de las Islas Canarias, los vientos le obligaron a buscar refugio en San Borondón, donde desembarcó junto a otros marineros de Setúbal y descubrió unas enormes huellas de hombre.

Se encontraban explorando la isla cuando se levantaron vientos huracanados. Vello llamó a sus hombres, pero al no obtener respuesta y temiendo perder su barco, volvió a él en la chalupa dejando allí para siempre a los dos marineros.

También el canario Marcos Verde dijo haberse topado con la isla fantasma al regreso de la ruta de la Berbería. Bajó con su tripulación a tierra en San Borondón y la recorrió, sin encontrar rastro humano, antes de volver a bordo cuando cayó la noche.

Historias como éstas empujaron al capitán general de las Islas Canarias, Juan de Mur y Aguirre, a impulsar la que sería la última expedición a San Borondón en 1721, al mando de Gaspar Domínguez. Y como en las misiones anteriores, sin éxito.

Fernando de Troya y Fernando Álvarez, marineros de Las Palmas, se aventuraron en su búsqueda en 1526, y 30 años después lo hizo el portugués Roque Nuñes, con el cura palmero Martín de Araña a bordo. Éstos últimos aseguraron haber divisado San Borondón, aunque no desembarcaron.

Ni rastro encontró la expedición que salió desde La Palma en 1560 con Hernando de Villalobos, el piloto Gaspar Pérez de Acosta y el misionero fray Lorenzo Pinedo. En el año 1570 dicen que la isla se apareció más veces, con más de cien testigos. Tanto fue así que Hernán Pérez de Grado, primer regente de la Real Audiencia de Canarias, ordenó abrir una investigación sobre esta tierra fantasma, también conocida como La Encubierta, La Perdida o No Encontrada.

De San Brandán a San Borondón

San Borondón es el nombre que recibió en Canarias un santo irlandés del siglo VI, San Brandán (Brendán o Brandano), que, según los documentos sobre su vida de los siglos IX al XII, recorrió el Océano Atlántico durante siete años en compañía de catorce monjes, fundando conventos como el de Clonfert.

San Brandán buscaba la isla de El Paraíso, a tenor de los relatos sobre sus hazañas que recuerdan al cuento de San Amaro o el viaje de Trezenzonio, según destaca el profesor Marcos Martínez Hernández en su artículo «Islas míticas en relación con Canarias».

La posible presencia en el archipiélago de un monje llamado Brandano vino a reforzar pronto esa unión de San Brandán con Canarias que se reflejó en la cartografía medieval.

En 1958, ABC publicó una imagen en la lejanía de la isla errante de San Borondón. «Ha sido fotografiada por primera vez», rezaba el reportaje de Luis Diego Cuscoy que relataba las historias relacionadas con La Encubierta y sus apariciones.

«Hace unos días, a los cinco años de su última aparición, la islita ha surgido a sotavento de La Palma, como antes, como siempre. El último dibujo de la silueta de San Borondón fue trazado en el siglo XVII. Y, lo que son los tiempos, tres siglos después, San Borondón ha sido fotografiado» entre Tazacorte y los Llanos de Aridane, señalaba la crónica.

«El afortunado fotógrafo, verdadero testigo de excepción, ha dejado fiel constancia del hecho. Uno más que ha creído en la realidad de esa tierra fluctuante», finalizaba este diario.

Aún serían grabadas posteriormente en vídeo sus apariciones y comentadas en programas de televisión, e incluso saldrían a la luz documentos del naturalista Edward Harvey, que habría visitado la isla en 1865.

Sin embargo, «hoy en día sería descabellado afirmar que San Borondón es una realidad física», admite José Gregorio González en el libro «Canarias mágica».

Tremenda mentira nos metió el patrón.
Boguemos ligeros, con fuerza y ardor
que allá por los mares La Elvira se hundió
sin dar con la isla de San Borondón.

cantaban Los Sabandeños.

De lo que no hay duda, a juicio de Martínez Hernández, es de que «esta isla misteriosa, enigmática y fantasmagórica, hasta tal punto está arraigada en el imaginario colectivo del pueblo insular que se la considera la octava isla del Archipiélago canario».

Fuente

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[*Otros}– Un paraíso submarino en Canarias

24/09/2011

Teresa Guerrero

Un bosque de coral negro, la esponja de cristal, el mero bostezador, la narcomedusa, la morena, el tollo flecha, el cabracho de abanicos,…

Las montañas submarinas del archipiélago Canario albergan asombrosos y desconocidos habitantes que están siendo fotografiados por un vehículo robótico capaz de sumergirse hasta los 1.000 metros de profundidad.

Con esta expedición, que comenzó a principios de mes y que ahora se encuentra en la isla de El Hierro, a la que la UNESCO declaró el martes geoparque, la organización conservacionista Oceana documenta por primera vez la riqueza de estas aguas en las que los cetáceos encuentran abundante alimento.

La isla de El Hierro, que desde el año 2000 es Reserva de la Biosfera, se convierte así en el miembro número 60 de la Red Europea de Geoparques, un sello que reconoce su patrimonio natural y cultural y distingue a estos territorios como áreas en las que se aplican estrategias de gestión basadas en el desarrollo sostenible.

El Hierro contaba ya con seis Áreas Naturales Protegidas (ANP), que abarcan el 60% de su territorio y entre las que figura la Reserva Marina Integral del Mar de Las Calmas. Pero hay otras zonas, apenas exploradas, que son precisamente el objetivo de esta expedición, que se prolongará durante casi un mes y cuenta con un presupuesto de 180.000 euros, financiados parcialmente por la Fundación Biodiversidad.

El barco partió el 03 de septiembre desde Sagunto (Valencia) rumbo a Canarias. Su primer destino era Lanzarote, adonde llegaron una semana después.

Al norte de la isla de la Graciosa se encuentran las dos montañas submarinas que comenzaron a explorar el 14 de septiembre. Se llaman Dacia y Tritón y, según explica en conversación telefónica el biólogo Ricardo Aguilar, líder de la expedición, aunque en ellas se habían realizado algunos estudios geológicos para determinar su edad y su vinculación con las Islas Canarias y con Madeira, su biología no había sido estudiada hasta ahora.

Durante otra expedición de Oceana en 2009, intentaron hacer algunas incursiones en la zona en la que se encuentran Dacia (a 190 millas náuticas de La Graciosa) y Tritón (a unos 110 millas de esa isla), pero la mala mar lo impidió.

Sin embargo, la alta concentración de cetáceos cerca de esas dos montañas submarinas sugería que son zonas con un gran valor biológico: «Normalmente la presencia de cetáceos indica que se trata de un sitio de alimentación. Encontramos muchos cachalotes. Y, si hay cachalotes, hay calamares. Vimos bastantes ballenas, sobre todo rorcuales boreales [Balaenoptera borealis], que suelen ir a bancos de pequeños pelágicos que se concentran en torno a las montañas submarinas. Son, por tanto, sitios interesantes en los que hay gran riqueza», señala Aguilar, director de campañas de Oceana en Europa.

Durante la expedición, en la que también se realizan avistamientos de aves, se alternan las inmersiones de buceadores —que suelen bajar hasta 40 metros de profundidad— con los trabajos con un vehículo robótico (ROV) no tripulado, que les permite filmar y tomar muestras a profundidades de hasta 1.000 metros, que es la distancia a la que ha tenido que trabajar cuando exploraba la ladera de Tritón.

 

Para estudiar Dacia bastaba con que el vehículo se sumergiera a unos 100 metros: «Es la montaña submarina que llega más a la superficie, está a sólo 80 metros de profundidad. Hace millones de años era una isla», señala el biólogo.

Estas dos montañas submarinas tienen más de 2.000 metros de altura y están elevadas sobre un fondo a unos 3.000 metros de profundidad. Tritón consta de dos cimas y se extiende a lo largo de unos 60 kilómetros de longitud, mientras Dacia tienen un diámetro de unos 20 km.

Forman parte de un conjunto de montañas localizadas entre Canarias, Madeira, la Península Ibérica y Marruecos que, según destaca Oceana, sirven como puntos de conexión para las especies. En el pasado, y en el marco del Proyecto LIFE+Indemares, ya se estudió una de estas montañas, llamada Banco de la Concepción.

Mientras el robot se encuentra bajo el mar, los científicos pueden seguir su ruta y ver, en un monitor instalado en el barco y en tiempo real, las zonas que explora. Cuando se topa con alguna especie particularmente interesante o desconocida, el vehículo coge muestras con su brazo robótico y las saca a la superficie para que sean analizadas posteriormente.

En el barco, en el que trabajan 12 personas, llevan una lupa binocular electrónica, pero no tienen microscopio porque éste es un instrumento que necesita estabilidad, por lo que sólo pueden hacer un examen superficial: «Una campaña en barco supone muchos meses de análisis en tierra cuando termina», dice Aguilar.

Además de las muestras que recoge el vehículo robótico a gran profundidad, emplean un tipo de draga denominada Van Veen con la que toman muestras de sedimento y pequeños organismos. Y, como ya resulta habitual, también se han topado con residuos: «Es muy difícil hacer una inmersión donde no encuentres basura o aparejos de pesca. Hemos visto sedales abandonados, botellas, latas, embalajes…».

Entre los hallazgos filmados por el vehículo en las montañas submarinas de Dacia y Tritón destaca una gran variedad de esponjas y extensos bosques de coral negro. Su nombre se debe al esqueleto, que es de ese color. Sin embargo, por fuera los corales negros tienen vivos colores y su aspecto recuerda al de una cuerda. «Los corales negros están muy distribuidos por todo el planeta y pueden llegar a habitar a profundidades de 5.000 o 6.000 metros. Hay especies tremendamente longevas, que pueden tener más de 4.000 años de antigüedad. Ahora estamos empezando a saberlo. Son también especies muy sensibles».

También han visto narcomedusas, uno de los tipos de medusamás desconocidos porque se encuentran a profundidades de entre 300 y 800 metros, donde su picadura no supone un peligro para el hombre.

Otra criatura que se deja ver a los 400 metros de profundidad es el cabracho de abanicos, denominado así por los curiosos movimientos que realiza con sus largas aletas. Los colores vivos, como el naranja o rojo, se vuelven casi invisibles en la profundidad del océano, por lo que muchas especies son de esos colores para camuflarse.

Ricardo Aguilar atiende al teléfono desde el puerto de la Restinga, al sur de la isla de la Hierro. Tras hacer algunas reparaciones el pasado lunes en el barco, ayer volvieron a la mar para seguir explorando las aguas que rodean esa isla, en las que ya realizaron inmersiones en 2009.

«Vamos a ir a Bimbache y Echo, dos montañas submarinas situadas a entre 120 y 180 millas al sur de El Hierro. Se conocen como montañas del Sáhara y son las más meridionales de la Unión Europea. Dacia y Echo son redondas, como si fueran un volcán, mientras que Bimbache y Tritón son más alargadas, como una cordillera», explica.

El mero (Epinephelus marginatus) y la manta mobula (Mobula mobular) son algunas de las especies que los científicos de Oceana documentaron durante la expedición de 2009 cerca de El Hierro: «Hicimos algunas inmersiones en Echo, pero es una montaña gigante. Tiene un diámetro de 40 kilómetros y se necesita mucho tiempo para explorarla. Nos sorprendió encontrar animales de gran tamaño, como meros, tiburones, congrios, etc. que demuestran que son lugares que no están muy explotados. Llegamos hasta los 700 metros de profundidad, y ahora queremos descender más abajo porque estamos seguros de que podemos encontrar especies diferentes y arrecifes de corales», añade el biólogo.

Oceana espera que los trabajos de documentación que están llevando a cabo en el valioso entorno submarino de El Hierro resulten útiles para el proyecto del Gobierno, en fase inicial, de crear en esta isla el primer parque marino español. Fuentes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente señalaron ayer que están trabajando «en estos momentos en este proyecto, con el objetivo de conseguir el apoyo de todos los directamente afectados», aunque no precisaron la extensión que abarcaría el futuro parque marino ni un posible calendario para su creación.

La protección de los mares ha comenzado muy recientemente. Según recuerda Ricardo Aguilar, hasta hace poco, sólo estaba protegida el 0,5% de la superficie marina total en el mundo, y en la actualidad se estima que está en entre un 2% y un 4%. En nuestro país el porcentaje era similar. El Ministerio de Medio Ambiente explica que «antes sólo estaba protegido el 0,5% del millón de kilómetros cuadrados de áreas marinas que tiene España, pero tras la reciente declaración de nuevas ZEPAs y LICs marinos, y cuando se aprueben las zonas señaladas por el programa LIFE +Indemares, se alcanzará en España el 8% del total de nuestras áreas marinas».

El objetivo fijado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU (prorrogado hasta 2020 porque no se logró cumplir en 2012), es proteger el 10% de la superficie marina. «Teniendo en cuenta que partíamos de prácticamente la nada, sí que ha habido un avance considerable», admite Aguilar.

Los habitantes de las montañas submarinas

  • ESPONJA CARNÍVORA. Suelen medir 3 o 4 cm., aunque éstas son de 30 cm. Capturan pequeños crustáceos y luego tiran la cáscara. Hasta hace poco no se sabía que eran carnívoras.
  • MORENA Y CORAL NEGRO. Esta variedad de morena mediterránea vive a poca profundidad en Madeira y el norte de Canarias, en zonas rocosas y dentro de grietas que a veces comparte con el congrio.
  • MERO BOSTEZADOR. Se llama así porque al soplar con las agallas emite un sonido que recuerda a un bostezo. Al igual que otras especies de profundidad, sus colores vivos le ayudan a camuflarse.
  • ESPONJAS CRISTAL. Están hechas de silicio, que les da un color transparente. También las llaman jarrón o encaje de venus. Éstas miden de 20 a 40 cm. pero algunas llegan a superar el metro de longitud.

Fuente

[*Otros}– Quince años de la muerte del tenor Canario Alfredo Kraus, un artista independiente

2014-09-21

Andrés Amorós 

La humildad no era, desde luego, la mayor virtud de Alfredo Kraus. Baste con citar una de sus frases: «Creo que soy el mejor; si no, me mentiría a mí mismo».

Lo mismo hubieran podido decir, porque así lo sentían, otros artistas a los que he conocido; por ejemplo, el actor José María Rodero o el torero Luis Miguel Dominguín. Lo que estimamos, en un artista, no son sus virtudes morales sino la grandeza de su arte.

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Alfredo Kraus en 1991

Alfredo Kraus era grande y lo sabía. A sus cualidades innatas unía el aprendizaje y, sobre todo, quizá, la inteligencia para conocer sus límites. Eso se concretó en una cosa: la cuidadosísima elección de su repertorio, la fidelidad a una línea de canto. Buscaba la belleza, por supuesto, a través de la técnica y la expresión, más que con la potencia o los alardes espectaculares.

Siempre le preocupó el dominio técnico de la respiración, colocar bien la voz. Gracias a eso, pudo mantener hasta el final un mismo timbre, sin el lógico declive por la edad. Hasta para los no entendidos, su canto producía una sensación de nitidez, aparente facilidad, nobleza de expresión. El crítico Arturo Reverter, que le ha dedicado un libro básico («Una concepción del canto»), resume su juicio: «Rozaba la perfección».

Felizmente, nos ha dejado muchas grabaciones extraordinarias. Eratenor lírico ligero, maestro en la gran ópera romántica: el «Werther» de Massenet, «Rigoletto», «Tosca»… Debe escucharse su mítica grabación de «La Traviata», con María Callas, en el Teatro San Carlos de Lisboa, en 1958. También fue intérprete magnífico de zarzuela: «Doña Francisquita», “Marina”, “Los gavilanes”; de canciones clásicas (la “Serenata” de Toselli, la “Matinata” de Leoncavallo) y de hermosas canciones populares hispanoamericanas: “Amapola”, “Aquellos ojos verdes”, “Estrellita”, “Asómate a la ventana”… En el cine, puede verse la película “Gayarre”, en la que encarna al mítico cantante español.

En una época de marketing y propaganda, él no hacía concesiones. Como don Sergio Celibidache, defendía la actuación en vivo, frente a las grabaciones: «Un cantante debe mostrar sus cualidades frente al público, en directo, sin trucos». Insistía en la necesidad de la técnica. Se sintió relegado por el éxito de los «tres tenores» y les correspondió con una orgullosa distancia…

Recuerdo siempre un recital suyo, en el que tuve yo algo que ver, con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt: con cerca de 65 años, parecía en plena juventud artística, entusiasmó al público alemán, que le aplaudió incansablemente durante cerca de veinte minutos…

Siguió siempre su propio camino: «Yo procuro ser auténtico: cantar con una verdad». Con la verdad de su voz y su técnica. Alfredo Kraus: un gran artista independiente.

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[*Otros}– El Valbanera, el ‘Titanic’ de la emigración Canaria, cumple casi un siglo de incógnitas

21/09/2014

Mercedes Ramos

Mario Luis López Isla publica una documentada obra sobre la mayor catástrofe naval española en tiempos de paz, que rectifica muchas leyendas sobre la tragedia.

Después de casi un siglo del trágico naufragio del trasatlántico Valbanera, el mayor desastre naval español en tiempos de paz, su desaparición en aguas caribeñas, con 488 personas a bordo, continúa encerrando incógnitas sobre las que ha puesto luz el escritor cubano de origen canario, Mario Luis López Isla.

Esta semana se ha presentado en Canarias su documentada obra literaria que lleva por título “Valbanera: Réquiem por un naufragio”. El minucioso trabajo realizado en colaboración con Julio González Padrón, marino mercante, escritor y Delegado de la Real Liga Naval en Las Palmas de Gran Canaria, acerca con todo lujo de detalles la magnitud del drama. También rectifica y esclarece los hechos tal y como sucedieron en 1919.

Aquel martes 09 de septiembre de comienzos de siglo, la vida de cientos de Canarios se vio truncada por la desgracia. Todo comenzó un mes antes. El 10 de agosto, y después de varios aplazamientos, el vapor Valbanera zarpó de Barcelona. Dos días antes, la inspección de inmigración había hecho un exhaustivo reconocimiento de los medios de salvamento del buque.

Los anuncios publicitarios resaltan «el servicio inmejorable» y los precios «altamente económicos» que ofrecía la naviera Pinillos Izquierdo y Cía., propietaria del crucero.

Un día después de salir de Barcelona, hizo escala en Valencia, y el día 13 entró en Málaga, donde embarcó un cargamento de aceitunas, frutos secos y vino.

Al atardecer de ese mismo día, marchó rumbo a Cádiz, y el día 17 arribó a Gran Canaria. Embarcaron 251 pasajeros, aunque otras fuentes cifran que fueron 259. Al menos diez procedían de Las Palmas (28 de Telde; 13 de Santa Brígida; 23 de la Vega de San Mateo; 18 de Arucas; 27 de Teror; 12 de Valsequillo; 8 de Valleseco, y 3 de Tejeda).

El 18 de agosto otros 212 nuevos pasajeros subieron a bordo en Santa Cruz de Tenerife. En aguas de la bahía tinerfeña también repostó carbón, agua y víveres frescos. Su llegada a la isla fue anunciada a bombo y platillo.

Moderno y rápido

El periódico tinerfeño ‘La Prensa’ publicó el 24 de junio —más de 15 días antes de su escala— el siguiente anuncio: «El moderno y rápido vapor de dos hélices y ocho mil toneladas Valbanera, pasará por este puerto con destino a los de Santiago de Cuba y La Habana en la primera quincena de julio próximo, admitiendo pasajeros y carga, debiendo dirigirse las solicitudes de hueco con la oportunidad debida, al agente de la compañía en esta plaza».

Antes de cruzar el Atlántico, el día 21 del mismo mes, 106 emigrantes más se unieron al pasaje en Santa Cruz de La Palma. Éste sería el último puerto de escala del crucero en España, y cuentan las crónicas que, al girar la cadena del ancla en el puerto palmero, la perdió. Una señal considerada de mal agüero por los marineros de la época.

La mayoría de los pasajeros eran personas humildes que emigraban en busca de un futuro mejor que no les brindaba Canarias, abrumadas por las dificultades de una época de miseria y escasez. En total, viajaban 1.236 personas, entre pasaje y tripulación.

Julio González Padrón considera que podrían viajar entre 1.700 y 2.000 personas, entre pasajeros, tripulantes, polizones y los famosos quintos, es decir, soldados que viajaban identificados con un número. A bordo incluso iba una mujer francesa, pero «el 90% eran de origen canario procedentes de todas las islas».

Por delante quedaban múltiples escalas y vicisitudes por el mal tiempo. Eran los tiempos de la desgraciada «gripe española» o «Spanish flea1» como la bautizaron los países anglosajones, y en los puertos de destino de los emigrantes españoles, como en los de Cuba, se tomaban medidas sanitarias para evitar la expansión de la epidemia.

Tras atracar primero en San Juan de Puerto Rico, el barco se dirigió a Santiago de Cuba, adonde recalaría el 05 de septiembre. Allí se quedaron en tierra 742 afortunados. Entre estos pasajeros, 27 vecinos de Teror. Muchos, relata Julio González Padrón, se despistaron o se fueron a tomar ron y no llegaron a coger el barco.

Los emigrantes iban a Cuba a buscar trabajo, y eso pudo explicar el desembarco masivo en Santiago de Cuba sin esperar a llegar a su destino final, La Habana.

Las 488 personas restantes que sí embarcaron rumbo al puerto de La Habana jamás volverían a tierra. El 09 de septiembre, el capitán del Valbanera solicitaba la entrada a La Habana, pero la respuesta que recibió fue que estaba cerrado por un ciclón.

El transatlántico se fue a pique en medio del viento huracanado a una velocidad que aún hoy sigue siendo un enigma. «La maniobra del capitán fue un poco extraña, incomprensible, la menos adecuada. Tomó rumbo norte, y giró hacia el vórtice del ciclón», destaca el marino mercante.

De hecho, se cerraron todos los portillos de temporal —ventanas—, a excepción de uno. Un vez que en aguas de La Habana le dijeron que «corriera el temporal fuera —expresión que significaba que no podía atracar—, mi teoría es que el barco se quedó sin máquinas y sin gobierno», subraya.

Tras maniobrar, el buque embarrancó en las arenas movedizas de la costa cubana, en una zona muy próxima a Florida. Zozobró, se escoró sobre el costado de estribor, y fue cubierto por las olas embravecidas. El hundimiento fue cuestión de minutos.

Prueba de ello es que ni siquiera dio tiempo a sacar los botes salvavidas ni pedir socorro, asegura González Padrón. Perecieron todos; al menos 408 eran Canarios. Al día siguiente, el 10 de septiembre, no se halló rastro del crucero ni de los viajeros.

Y no fue hasta el día 23 cuando se supo en Canarias que el Valbanera se había hundido. El día 20 de ese mismo mes, transcurridos diez días desde la desaparición, el periódico ‘Diario de Las Palmas’ publicó un comunicado en los siguientes términos: «El vapor Valbanera, ¿perdido? De Cádiz comunican que allí circulan insistentes rumores de que el vapor Valbanera de la Compañía Pinillos naufragó en la travesía de Puerto Rico a La Habana. La ansiedad es muy grande por conocer noticias. Se recuerda que el Valbanera no traía en este viaje ni al capitán ni al médico que llevaba cuando trajo en julio pasado los enfermos de gripe. Hacemos votos por que no se confirme la fatal noticia».

El 22 de septiembre, un telegrama recibido en Tenerife procedente de La Habana desmentía la desaparición del barco. Pero antes de cerrar la edición confirmaba su pérdida, y que a unas 30 millas de Cayo Hueso un grupo de buzos lo había localizado. Añadía: «No hay vestigio de sus 400 pasajeros».

En los años 60, recuerda el experto en esta catástrofe, un buzo useño, especialista en rescatar objetos de los pecios, encontró en su segunda inmersión un portillo medio abierto. Entró en un camarote y vio flotando el cadáver de un niño con algo de ropa.

«Juró que nunca más volvería a ese pecio. Todos los cuerpos están dentro de los camarotes porque el barco está completamente cerrado», lo que descarta, en su opinión, que fueran devorados por los tiburones y las barracudas, muy presentes en esas aguas.

«Si el Valbanera hubiese sido inglés las cosas habrían sido distintas. En marea vacía se ve la popa del barco. Inglaterra no habría permitido que a sólo 12 de metros de profundidad, que tiras una piedra y llega, los cuerpos se pudrieran allí. Eso fue una vergüenza nacional. No sacarlo en aquel tiempo habla de la poca importancia que tenía España en el mundo2. Si hubiese sido un barco inglés, habrían sacado hasta el último cuerpo y los estaríamos recordando todos los años, como el Titanic», lamenta.

El Valbanera era un crucero en el que también viajaban clientes VIP. En la zona de emigrantes se servía el llamado «menú de emigrante» que consistía en una comida al día. «Por eso los Canarios llevaban gofio, higos pasados y pescado seco». Comían en la cubierta en «el comedor de emigrantes», relata.

En estancias separadas estaban los pasajeros más adinerados que disfrutaban de suculentos menús en sus propios comedores y cubiertas engalanadas.

Del libro destaca no sólo la ardua labor de investigación de Mario Luis López Isla, sino el «respeto absoluto a la historia y a todas las opiniones», como las que erróneamente apuntan a que el Valbanera era «el barco de las prostitutas» o que llevaba oro, concluye.

En la actualidad, su rescate es complejo y costoso, y hasta la fecha los problemas económicos han impedido reflotarlo. En medio del silencio del océano, hundidos en arenas movedizas atestadas de tiburones y barracudas, descansan eternamente cientos de Canarios desde hace casi un siglo sin un monumento ni efeméride oficial en el Archipiélago que honre su memoria, reclama el historiador.

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NotasCMP

(1) No es flea (= pulga) es flu (= gripe). ¿Es que no pueden buscar en un diccionario? ¡Qué falta de profesionalismo y de respeto al lector!

(2) ¿Qué tiene que ver con esto la importancia de España en el mundo? ¿No sería la poca importancia que España daba a Canarias?