[Drog}— Eso de que el amor romántico puede con todo es una gran mentira

08-06-2021

Carlos M. Padrón

En esta misma sección he publicado más sobre los peligros del amor romántico, al que he llamado drogamor. Por suerte, cada vez sale a la luz más evidencia de que es eso: una droga. Y a veces más peligrosa que la cocaína, heroína, etc. porque contra la adicción a éstas hay tratamientos de rehabilitación que aún no he visto para el drogamor que, para colmo, sigue siendo publicitado por libros, cine y rtelevisión sin que contra él se haga nada en educación.

Eso de que el amor romántico puede con todo es una gran mentira

Psicólogas destierran otro mito sobre la psicología y explican por qué no es cierto que el amor permita superar todo tipo de dificultades

[Drog}— Observan el camino que sigue la ‘hormona del amor’ en el cerebro

07-06-2021

Carlos M. Padrón

En esta misma sección he publicado más sobre la faceta a temer del temible instinto maternal, en especial sobre la relación de pareja, temas clave que menciona el artículo que puede verse abriendo el siguiente link.

Observan el camino que sigue la ‘hormona del amor’ en el cerebro

La oxitocina y la vasopresina, dos neuropéptidos muy conservados en la escala evolutiva, están implicadas en la regulación de comportamientos sociales complejos como el cuidado maternal o los vínculos de pareja. .

[*Drog}— Las 7 razones por las que rompen las parejas (y cómo conseguir que no te pase)

Las 7 razones por las que rompen las parejas (y cómo conseguir que no te pase)

Son varias las señales que pueden alertar de que el final del amor está cerca, aunque no te hayas dado cuenta. Si lo sospechas, lo mejor es que leas atentamente lo que opinan los psicólogos.

NotaCMP.- Según muestran la experiencia y estudios de sociología, lo frecuente es que las mujeres, para buscar su seguridad y la de sus crías, por instinto o instigación paterna/materna escojan para casarse a un hombre de mejor posición social que ellas, lo cual conlleva, en los más de los casos, que él sea superior a ella en estatus social, posición económica, educación académica, etc. Esto lo he comprobado en las más de las parejas que conozco y que llevan muchos años de casados.

Cuando ella es superior a él en posición social o económica, o en educación, ya la cosa se complica… como también he comprobado.

[*Drog}— Entrevista con Helen Fisher: “Amor a primera vista: ¿qué dice la Ciencia?”

09/07/2020

Carlos M. Padrón

Para ver esta más que interesante entrevista con la neurobióloga y antropóloga Helen Fisher, clicar AQUÍ. Sí este enlace no funcionara, entonces AQUÍ.

De lo dicho por esta reputada científica se deduce que el amor a primera vista existe, es ése que es ciego y al que llamo drogamor. Es el que, como muy bien dice la expositora, desactiva las áreas del cerebro que podrían anularlo, y deja que su víctima reste importancia a lo que del objeto de su drogamor no le gusta, pero que, en su ceguera, magnifique lo que sí le gusta abriendo así paso al enamoramiento o amor romántico que es una clara trampa de la Naturaleza para perpetuar la especie. Ese peligroso drogamor se dispara de forma instantánea, como puede hacerlo el miedo.

Como muy bien dice la expositora, lo que en materia de amor cuenta es lo que ella llama ‘apego’, algo que, de tener futuro, aparecerá unos 17 meses después de que haya aparecido el drogamor. Todo esto confirma la importancia clave de tomarse al menos ese tiempo —añado yo: no para ‘amor platónico’, sino para convivencia sin, por supuesto, descendencia— antes de validar una relación, y también confirma algo de importancia capital: que si el drogamor se arraiga haciendo que su víctima magnifique lo que del objeto de su ‘locura’ le gusta, la forma de desactivarlo es que la víctima trate cada vez más de identificar lo que no le guste y se concentre en magnificarlo, que es lo que he hecho con éxito, aunque con firme constancia durante años.

[*Drog}— Himno al drogamor

“Volverán las oscuras golondrinas”, de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), es el poema romántico por excelencia que más nos impactó a los adolescentes y jóvenes de mis tiempos. Ya mayorcito yo, además del alto contenido romántico de este poema me impresionó la maestría en el manejo del lenguaje y de la construcción poética.

Hace muchos años que ni he recordado esta pieza maestra, pero la he recordado hoy porque me acaban de enviar por WhatsApp una versión magistralmente recitada, con solemne y lacrimógeno entonación, por un locutor de nombre Joan Mora (clicar AQUÍ para escucharla). Y ahora, a diferencia de en mi juventud, lo que después de tantos años vino a mi mente al escuchar el poema es que bien podría ser el himno por excelencia al drogamor, pues cuando al final el poeta dice

Pero mudo, absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido, desengáñate,
así… no te querrán.

no puedo dejar de pensar que si la mujer a quien esto está dedicado fuera sensata y tuviera los pies sobre la tierra (si no es muy joven…), a eso de que “Así no te querrán” contestaría “Espero que no, porque eso de que alguien me adore postrado ante mí mudo, absorto y de rodillas… además de que poco duraría, no me depararía nada bueno ni mejoraría en nada mi vida”.

[*Drog}— Tipos de amor, ¿cuál es el tuyo?

Tipos de amor, ¿cuál es el tuyo?

Según la psicología, existen seis tipos de amor: Eros, Ludus, Storge, Manía, Pragma y Ágape.

NotaCMP.- Me extraña que este artículo no destaca lo pernicioso del drogamor —que creo que caería en el tipo Eros— aunque sí termina diciendo que “La realidad es que la concentración de oxitocina y vasopresina, las hormonas más ligadas al amor, aumenta durante las fases intensas del amor romántico y actúan sobre numerosos sistemas del cerebro estimulando la liberación de dopamina por el hipotálamo y segregando felicidad”. Y sabido es que la base del drogamor es el amor romántico.

[*Drog}— Los peligros del llamado ‘amor a primera vista’

14-02-2020

Carlos M. Padrón

Del artículo que copio abajo, aparecido en prensa digital de hoy, debo destacar que me parece muy bueno que haya cada vez más voces autorizadas que alerten sobre los peligros del amor romántico, sea o no del tipo de “a primera vista”, de ese enamoramiento que llamo drogamor.

A pesar del sesgo feminista del artículo —la corriente de moda—, creo que su autora tiene razón cuando recomienda no ir en contra de películas, series, libros y otros medios que hacen apología del drogamor (enamoramiento, sea o no de ‘primera vista’), sino usarlos para explicar a los adolescentes cuáles son sus peligros y cómo huir de él, algo que, como he dicho en esta sección, debería impartirse desde educación secundaria y hasta la universidad.

También tiene razón cuando dice que el amor a primera vista no existe. Eso no es amor, es drogamor, pues lo que sí es amor no aparece a primera vista, sino después de un trabajo que lleva tiempo, cuidados y perseverancia. Si el tal amor a primera vista dura, acaba, como dice la autora, “condicionando la manera de relacionarnos y lo que esperamos o exigimos al otro sin darnos cuenta de que la mayoría de esas expectativas son irreales e, incluso, nocivas».

Espero que tenga razón cuando afirma que la buena noticiaes que han salido a la luz estas consecuencias y, por lo tanto, podemos evitarlas, y que sería muy positivo discutir y comentar estos mitos con nuestros hijos adolescentes, a propósito de series o películas que les gusten y que no tardarán en aparecer.

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14-02-2020

«Las relaciones de pareja sanas no esperan a su media naranja»

Con motivo del Día de los enamorados, Mariola Lorente, creadora de contenidos y tutora del seminario de Educación Afectivo Sexual de la UP, recuerda que el mito del amor romántico ha perdurado hasta nuestros días bajo la forma de «media naranja», lo que para ella conlleva ciertos riesgos porque moldea la manera de entender las relaciones de pareja.

En su opinión, «el amor romántico no es más que un tipo específico de amor, uno de tantos modelos amorosos que se han dado a lo largo de la historia de la Humanidad. Un modelo que lleva siglos fundamentando nuestro estilo de vida afectivo, y marcando el camino a seguir»

Explica que los cuentos que nos contaron en la infancia, las historias del universo Disney, del cine, la música… «han transmitido durante décadas unos valores sociales y creado una serie de mitos en los que se presenta a la mujer enamorada con un papel muy pasivo, de espera al hombre amado, siendo alguien a quién conquistar, salvar de su soledad, infelicidad o vida incompleta. Esta visión estereotipada perpetúa el sistema jerárquico, desigual y basado en la dependencia que todavía hoy predomina. Las expectativas que se siguen de ella conducen a la frustración y a la insatisfacción permanentes porque la realidad no cumple esos criterios. El amor no es perfecto ni nos tiene que salvar de nada».

La creadora de contenidos de la UP no se manifiesta en contra de «los cuentos de toda la vida, no se trata de prohibirlos», pero sí deben servir de punto de partida para una reflexión. «Desde el momento que se los contamos a nuestros hijos se puede aprovechar para hablar del tema según sea su nivel madurativo, hacerles preguntas, mostrarles otros puntos de vista para que crezcan como personas válidas por sí mismas sin renunciar al amor. Las personas deben quererse a sí mismas, con sus virtudes y defectos, la felicidad se encuentra en su interior y no hay que esperar a que sea otra persona la que nos dote de esta plenitud».

También destaca que es muy importante explicar a los más jóvenes y adolescentes «que el amor no es control (del móvil, de la ropa que se viste, de dónde se sale…), que sentir celos no significa que se esté más enamorado, que el amor a primera vista no existe… Todos tienen en común que nos ofrecen una imagen distorsionada del amor que, a base de ser repetida ubicua e incesantemente, ha calado en nuestras mentes, afectando a nuestras esperanzas y decisiones. De manera que acaba condicionando la manera de relacionarnos y lo que esperamos o exigimos al otro sin darnos cuenta de que la mayoría de esas expectativas son irreales e, incluso, nocivas».

Sobre todo en una etapa sensible como la adolescencia, explica que esta representación idealizada de las relaciones amorosas tiene consecuencias como miedo a la soledad, dependencia, frustración, sexismo, relaciones que se alargan en el tiempo de manera enfermiza, o duros procesos de desamor. «La buena noticia —matiza— es que han salido a la luz estas consecuencias y, por lo tanto, podemos evitarlas».

Incide en que sería muy positivo discutir y comentar estos mitos con nuestros hijos adolescentes, a propósito de series o películas que les gusten. Seguro que no tardan en aparecer.

No es partidaria tampoco de prohibir o censurar estos contenidos porque, precisamente, es a partir de su existencia cuando se puede adoptar una postura crítica al respecto y buscar alternativas. «Es importante aprender a detectarlos y reflexionar sobre ellos en familia. Como madres y padres tenemos una oportunidad de oro para ayudar a nuestros hijos a sentar las bases de unas relaciones sanas, constructivas, libres y equilibradas; basadas en el respeto, el apoyo, el crecimiento personal y que no pasan, precisamente por la espera de la media naranja. Todo empieza por uno mismo. Un amor como fortaleza y como proceso, no como destino o imposición», concluye.

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