[*Opino}– La acusación de la CE contra Google

20-04-2016

Carlos M. Padrón

Sinceramente, no entiendo en qué se basa lo que, según explica el artículo que copio abajo, usa la CE en contra de Google.

Mis dos últimos smartphones, ambos con Android, no trajeron instalado ni Hangouts ni Chrome; como me gusta Chrome —no así Hangouts— tuve que bajarlo yo desde Google Play.

Tal vez lo que argumenta la CE se dé en los celulares “de marca”, no en los de “padres desconocidos” que son los que yo uso. Si es así, ya tengo un motivo más para seguir usándolos.

En cuanto a lo que dice la CE de que las prácticas de Google “socavan la capacidad de desarrollar sistemas operativos basados en el código abierto de Android”, creo que una prueba en contra está en Cyanogen.

Tal vez la explicación a todo esto esté en que las acusaciones de la CE tienen por base lo que traen instalado “la mayoría de los dispositivos Android comercializados en Europa” que, seguramente, son todos de marca.

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20/04/2016

J. M. Sánchez

La CE acusa a Google de abuso de posición dominante con Android

La lupa se había situado sobre el sistema operativo para dispositivos celulares con mayor penetración del mundo. La Comisión Europea ha acusado oficialmente de abuso de posición dominante a la multinacional tecnológica Google, propietaria de la plataforma Android, al considerar que impone «restricciones» a los fabricantes de dispositivos basados en esta plataforma y a los operadores de redes celulares.

La comisaria europea de Competencia, Marghrete Vestager, ha desvelado este miércoles las conclusiones preliminares de una investigación que intenta determinar si el gigante useño ha impulsado acuerdos anticompetitivos con fabricantes de teléfonos celulares inteligentes y tabletas para incorporar una serie de aplicaciones que vienen preinstaladas por defecto.

El organismo, que ya ha enviado el «pliego de cargos» a Google y a Alphabet, su empresa matriz, considera que las prácticas de la empresa restringen la competencia y la innovación.

La postura de la autoridad europea se inclina en acusar a Google de poner en marcha una estrategia en los dispositivos celulares para «preservar y fortalecer» su dominio en las búsquedas de internet. En concreto, Bruselas sostiene que la aplicación «Google Search» está instalada por defecto e, incluso, de forma exclusiva, en la mayoría de los dispositivos Android comercializados en Europa.

A su juicio, estas prácticas del gigante de internet socavan la capacidad de desarrollar sistemas operativos basados en el código abierto de Android, así como «las oportunidades que podrían ofrecer para el desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios».

«Un sector de la competencia de internet celular es cada vez más importante para los consumidores y empresas en Europa, basándonos en la investigación que hemos llevado a cabo hasta el momento, creemos que el comportamiento de Google niega a los consumidores el acceso a un abanico más amplio de aplicaciones y servicios celulares, y obstaculiza el camino de la innovación a otros actores, incumpliendo las normas antimonopolio de la UE», señala la comisaria europea.

Por su parte, Google, que ha asegurado que se toma «seriamente» las preocupaciones de la CE, ha defendido que su modelo de negocio permite a los fabricantes reducir sus costes, y tener mayor flexibilidad al tiempo que ofrecen a los clientes un control sin precedentes sobre sus dispositivos celulares. La empresa ha explicado que los acuerdos que mantiene con sus socios son «completamente voluntarios» y que «cualquiera puede utilizar Android sin Google», ya que «se puede descargar todo el sistema operativo gratis, modificarlo como se quiera y construir un teléfono».

«Android ha emergido como un motor para la innovación de software y hardware en celulares. Ha permitido a cientos de fabricantes crear fantásticos teléfonos, tabletas y otros dispositivos. Y ha permitido a los desarrolladores de todos los tamaños alcanzar, de manera sencilla, grandes audiencias. Los usuarios pueden disfrutar y elegir entre múltiples dispositivos y aplicaciones a precios más bajos», recalca Kent Walker, vicepresidente y abogado general de Google, al tiempo que ha subrayado su intención de continuar trabajando con la Comisión «para demostrar que Android es bueno para la competencia y para los usuarios».

Un año después de la presentación del primer pliego de cargos, el organismo europeo ha calificado de «preocupante» que Google haya podido «cortar» el acceso del usuario a nuevas aplicaciones de celular, al exigir la instalación predeterminada de sus «apps» propias, tales como el servicio cartográfico Maps, la herramienta de mensajería Hangouts o el navegador de internet Chrome, entre otras.

Este expediente podría llevar a imponer multas de hasta el 10% de la facturación de la empresa en el ejercicio anterior, lo que asciende a la friolera de 7.450 millones de dólares.

Android tiene el 80% de cuota de mercado

Los teléfonos inteligentes y las tabletas representan actualmente más de la mitad del tráfico mundial de internet, un hábito que se extenderá en el futuro.

Sin embargo, alrededor del 80% de los dispositivos celulares se ejecutan con Android. Google otorga licencias de su sistema operativo celular a otros fabricantes de dispositivos celulares. Android es un sistema de código abierto, lo que significa que se puede utilizar libremente para crear una versión modificada (la denominada «Android Fork»).

La conducta de Google ha tenido un impacto directo en los consumidores, «ya que les ha negado el acceso a dispositivos celulares inteligentes basados en versiones alternativas» de este sistema operativo.

Fuente

[*El Paso}– El hijo de ABARIM: Dr. Juan Antonio Pino Capote

2016-04-20

Artículo publicado en la edición en papel del diario canario El Día, el domingo 10 de abril de 2016.Texto: Ana María Díaz Pérez. Dra. en Historia del Arte, miembro del IECan, de la Tertulia de Amigos del 25 de Julio, académica correspondiente de la RAM y de la RACBA, miembro de la JD de la Asociación Cultural TuSantaCruz, miembro de los Hidalgos de Nivaria, y miembro de número de la RSEAPT.

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En las familias en las que germina el sentimiento de la poesía y la vocación de la Medicina encontramos facultativos que al haberse dedicado de lleno a la sanidad eclipsaron su faceta poética. Este es el caso del doctor palmero Antonio Pino Pérez (1904-1970) o ABARIM —denominación de unas montañas de Jordania—, seudónimo con el que firmaba sus poemas el padre del protagonista de este artículo.

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Esa dualidad poético-médica del doctor Pino Pérez se constata en la composición Aquella piedra, recogida en el poemario Dándole vueltas al viento, y que, repartida en cuatro hermosas estrofas, dice así:

Aquella piedra por la mar bañada
que exacta un corazón reproducía,
por ver si palpitaba todavía
la arranqué de la espuma nacarada.

La saqué con mi mano emocionada
y en su calor de nido la tenía,
la apreté y la ausculté por si vivía
convenciéndome, al fin, de que no era nada.

Una piedra, juguete de las olas,
que un corazón humano repetía
en las furias del mar por siempre solas.

Un pedazo de muerte desolado
que el mar piadoso por piedad mecía
meciendo un corazón petrificado.

Hablar del doctor Juan Antonio Pino Capote, el hijo de ABARIM, supone hablar de naturalidad y humanidad, ya que se trata de todo un caballero inmensamente sencillo, amable, sensible y humano, siendo su bonhomía de tal magnitud que se hace patente, todo lo contrario a su deseo de pasar inadvertido.

Su llegada a este mundo aconteció en La Palma, en el bello municipio de El Paso. Fue el mejor regalo que recibieron los esposos Antonio Pino Pérez y Amparo Capote Lorenzo en las Navidades del año 1937, pues justo un día después de haber festejado la Natividad del Señor celebraban (26 de diciembre) el nacimiento de su segundo bebé y primer y único varón, el del medio, entre Lourdes, la mayor, hoy religiosa, y más tarde, Rosario, que sería la benjamina y profesora de las doctrinas filosóficas.

A su nuevo retoño lo bautizaron con el nombre de Juan Antonio Esteban. Juan, por su abuela materna y su abuelo paterno; Antonio, por su padre; y Esteban por coincidir con el santoral de este diácono. Su progenitor, el Dr. Antonio Pino Pérez, fue un hombre dinámico donde los hubiera, pues abordó una interesante trilogía: la de sensacional poeta, político de ideología socialista, y estupendo odontólogo, y seguramente nuestro personaje heredó de él sus inquietudes culturales.

Aquel niño creció, y llegó el momento de iniciar su formación académica, que llevó a cabo en su isla natal, de modo que cursó los estudios primarios en El Paso, y, a partir de aquí, siempre en la modalidad de enseñanza libre, los cuatro primeros años de bachillerato en la Academia de Los Llanos de Aridane, continuando con los siguientes cursos del mencionado nivel educativo en el Instituto de Enseñanza Media de la capital palmera hasta concluir la reválida; después superó, también como alumno libre, el Preuniversitario en la Universidad de La Laguna (ULL). Acto seguido se decantó por la carrera de Medicina, superando los exámenes de selectivo en nuestro primer centro docente, y el resto, de segundo a séptimo, en la Universidad de Sevilla.

Pero el Dr. Pino era un ciudadano de amplios horizontes, y desde Híspalis viajó a la localidad inglesa de Nottingham, donde adquirió los conocimientos propios de la anestesiología y reanimación en los años sesenta, obteniendo el grado de Senior House Officer. Con el título de la especialidad bajo el brazo, efectuó el recorrido a la inversa, esto es, desde Inglaterra viajó al norte de la Península, concretamente al Principado de Asturias, con la finalidad de trabajar en el Hospital General de esa región (1966-67), aprovechando el tiempo al máximo durante su estancia en Oviedo. Prueba de ello es que, a la vez, se formó en neumología, de manera que a la titulación de anestesiología sumó la de especialista en el aparato respiratorio.

A continuación (1968), formó parte de la plantilla del Hospital de Ntra. Sra. de los Desamparados, de esta capital, por lo que las paredes de este emblemático edificio han sido fiel testigo de los inolvidables recuerdos de su paso por el mismo, entregado a una imprescindible y delicada tarea, consistente en anestesiar a los pacientes en las distintas intervenciones quirúrgicas.

El personaje que nos ocupa tuvo siempre facilidad para asimilar el idioma de Shakespeare. Por lo tanto, y estamos ya en 1969, no es de extrañar que tuviese la iniciativa de organizar el 1er. Simposio Internacional sobre Anestesiología y Reanimación que se celebró en Santa Cruz de Tenerife, y en el que participaron dos profesores procedentes de California y Connecticut.

Nuestro ilustre palmero contrajo nupcias en León con Begoña Suárez Arias, a la que había conocido durante su etapa asturiana, cuando la joven era estudiante de enfermería. El nuevo matrimonio tuvo tres criaturas; dos gemelas: Marta, licen ciada en Derecho, y Ruth, aparejadora, licenciada en Bellas Artes y profesora de Diseño en la ULL; y una tercera niña, Begoña, doctora en Informática. Los Sres. Pino Suárez gozan en la actualidad de tres nietos: Javier, Belén y Darío.

La creatividad de Ruth la llevó a idear la escultura denominada Gota de fuego, es decir, la unión de las llamas y el agua, que significa el espíritu luchador del Dr. Pino Pérez contra el incendio de los montes y a favor del cristalino líquido, siempre en constante abrazo con la Naturaleza y sus semejantes. En este monumento, realizado en acero corten por la Cerrajería AGNA, de El Paso, depositaron las cenizas de sus abuelos paternos, Antonio Pino y Amparo Capote, entre los pinos, valga la coincidencia de vocablos, y mirando hacia Taburiente, en Tacande Alto. De esta manera lo expresó la hermana menor de Juan Antonio, Rosario, en el interesantísimo libro titulado ABARIM, que recoge la biografía de su progenitor.

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‘Gota de fuego’. Diseño de Ruth Pino Suárez.

Los años setenta le marcaron nuevos retos al Dr. Pino. Así pues su valía le fue reconocida por otros colegas, lo que hizo que el secretario del Simposio InterMadrid lo invitase a participar en el mismo para disertar sobre Los expansores del plasma y sus aplicaciones terapéuticas, esto es, “un grupo de sustancias empleadas como sustituto de la sangre en la transfusión y que tienen la propiedad de aumentar y retener líquido en el sistema vascular”.

Asimismo, trabajó como anestesista interino en la otrora Residencia Ntra. Sra. de Candelaria, ejerciendo más tarde la jefatura de servicio, por oposición (1974), de su especialidad. Desde estas fechas fue también tutor de residentes del sistema MIR, formando a varias generaciones de especialistas.

Facultativo muy diligente, necesitaba simultanear unas actividades con otras. Por consiguiente, desde finales de la década de los sesenta y a lo largo de la de los setenta fue profesor ayudante de la sección de Farmacología de la lagunera Facultad de Medicina, médico especialista de la Educación Física y el Deporte, y profesor de Ética Profesional de la Escuela de Enfermería del Hospital de Ntra. Sra. de Candelaria; y también tuvo tiempo para preparar y presentar, en 1977, en nuestra Universidad su tesis doctoral, que se tituló Estudio clínico y experimental de la acción de DIAZEPAN sobre la presión intraocular en la anestesia, otorgándole el tribunal, como no podía ser de otra manera, con un discípulo tan brillante, la calificación de sobresaliente cum laude.

Su trayectoria ha sido imparable. Nada más comenzar los años ochenta dirigió el hospital Nuestra Señora de Candelaria, y fue becado (1984) por el Consejo de Europa con prioridad 1 de España para asistir a la Unidad del Dolor del Walton Hospital de Liverpool.

Por si toda esta voluminosa trayectoria fuese poca, posee una impresionante inventiva, por lo que no es de extrañar que diseñase una camilla móvil, monitorizada y dotada de un respirador, así como aparatos con el fin de administrar la clase de anestesia más adecuada en oftalmología durante la operación de cataratas, en otorrinolaringología, etc.

De los destacados méritos de su extenso currículum se desprende que Juan Antonio es médico, investigador y académico. No obstante, su habilidad para adaptarse a las nuevas tecnologías nos ha sorprendido, ya que a principios del presente siglo obtuvo una nominación al Premio Vídeo Médica 2000 de Badajoz, de igual forma que realizó y produjo un vídeo informativo destinado a los pacientes que fue seleccionado para optar al premio a la mejor película de la especialidad presentada en Santiago de Compostela en 2001.

En la actualidad, el Dr. Pino continúa siendo todo un señor de espíritu jovial impregnado de gran vitalidad y euforia, alegría de la que nos hace partícipes con su natural y sutil sonrisa al saludarnos cada martes en el Colegio de Médicos, previamente a las interesantes sesiones de la Real Academia de Medicina, prestigiosa institución en la que ingresó

como académico correspondiente en 1978, convirtiéndose 17 años después en académico de número al dictar La leccn de la Historia, que fue por uno de los hombres más ilustres que ha dado nuestro Archipiélago y que lamentablemente el pasado año nos dejó para siempre, pero del que perdura un imborrable recuerdo: el admirable psiquiatra y Premio Canarias de Literatura 1991, Dr. Carlos Pinto Grote, notoriedad protocolaria emanada de su grandeza intelectual y moral plenas de coherencia, cualidades que son las que verdaderamente le otorgaron en vida la máxima consideración de sus semejantes.

Volviendo a la trayectoria profesional del Dr. Pino Capote, en el ámbito académico ha abordado con eficiencia otras tareas, por lo que es secretario perpetuo y secretario redactor de los Anales de esta Real Agrupación, en cuyo seno ha pronunciado varios discursos en sesiones públicas solemnes y literarias, sin obviar que es coautor del volumen Historia de la Medicina de Santa Cruz de Tenerife.

Mas su quehacer no sólo se ha centrado en la práctica médica, ya que su entusiasmado interés por la investigación ha sido otra de sus fructíferas facetas. Prueba de ello son las publicaciones en revistas nacionales y extranjeras, que superan el centenar. Pero si de algo se siente satisfecho es de la programación de las consultas de preanestesia, primeras de Canarias y de España, habiendo escrito tres guías de esa evaluación preoperatoria, una en 1985, otra en 2000 y, la más reciente, en 2008. No obstante, fue el único autor de la primera, ya que en las otras dos contó con la colaboración de otros colegas del Servicio y con alguno de los médicos residentes.

Ha quedado claro, pues, que hablar del Dr. Pino Capote es también hablar de profesionalidad. No obstante, nuestro distinguido y apreciado Juan Antonio, al que me unen recientes pero empáticos lazos de amistad, nos dejó al descubierto su lado más personal, el que fluye de los propios sentimientos, al conducirnos de su amigable mano Por los caminos del mar, en una conferencia organizada por la Asociación Cultural TuSantaCruz e impartida en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña, consistente en conducir la historia de la anestesia no sólo por la travesía marítima, con especial referencia al inmenso azul que baña la costa de Santa Cruz, sino también por los senderos del aire, la felicidad y los sueños, ese sueño producido por la sustancia que duerme al paciente y lo priva de sensibilidad para no sentir dolor.

Este repaso a su semblanza nos ha desvelado que contamos, entre un nú cleo familiar de poetas, médicos y artistas, con un abnegado y experto anestesista, un excelente investigador e innovador, y un relevante académico, todo ello envuelto por un inmenso humanismo. En definitiva, un médico humanista canario de lujo, que rubrica las dedicatorias de los ejemplares relativos al patriarca de la saga como “El hijo de Abarim”, lo que exterioriza el amor y el orgullo que siente por la figura paterna.

BIBLIOGRAFÍA

  • Diccionario terminológico de ciencias médicas. Salvat Editores, S.A., (duodécima edición), Barcelona, 1988, pág. 434.
  •  Dándole vueltas al viento. Antonio Pino Pérez. Selección de poesías. CCPC, 1982
  • PINO CAPOTE, Rosario: ABARIM. CCPC, 2014.
  • Sagrada Biblia (Deuteronomio 34: 1-5). Editorial Herder, Barcelona, 1969, pág. 238.
  • TOLEDO TRUJILLO, Francisco, MORA LES MORALES, Alfonso, PINO CAPOTE, Juan Antonio, BURGOS OJEDA, Antonio y RODRÍGUEZ — HERNÁNDEZ, Fidel: Historia de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tene rife. Real Academia de Medicina. Tenerife, 2014, pág 524.

ARTÍCULO DE PRENSA

  • Homenaje póstumo a Antonio Pino, alcalde, poeta y dentista. El Día, 21 de octubre de 2009

[*Opino}– Linux vs. Windows y Mac

07-04-2016

Carlos M. Padrón

Llevo 20 años usando Windows: desde el Windows 98 hasta el Windows 7, pasando por todos los intermedios pensados para uso doméstico.

Y las varias veces que he probado Linux —o Ubuntu, que es un Linux light— para explorar las posibilidades de migrar a él, he tirado la toalla, entre otras cosas por lo feo de su interfaz.

Y esto es raro en mí porque siempre doy a lo estético la última prioridad, pero el hombre es un animal de costumbres, y no me resulta en nada agradable pasarme como diez horas al día viendo algo que no me gusta.

Otro motivo pesado es que el 90% de ese tiempo lo paso usando Office Outlook, y los programas gratuitos que para sustituirlo tiene Ubuntu son, además de feos, no muy ricos en opciones ni muy fáciles de configurar.

Por otra parte, no tengo necesidad de ninguna de las cinco ventajas que, según el artículo que copio abajo, tiene Linux sobre Windows o Mac. Lo de software gratis podría ser interesante, pero los gustos tienen su precio.

En mi caso, y como ya he dicho aquí varias veces, aplico la norma de que “Si hace lo que quieres y lo hace bien, no lo toques”. Y el Windows 7 Professional me ha resultado, y muy de lejos, el mejor de los Windows que he usado hasta ahora. Por tanto —y hasta ahora, repito— no quiero saber nada de Windows 10, no sólo por la norma en cuestión sino porque

Varios usuarios me han dicho que lo han instalado gratis en reemplazo de otro Windows anterior, y el resultado ha sido un desastre que, en algunos casos y en contra de lo que Microsoft ofrece en casos de reemplazos como éste, no les ha permito regresar al Windows que antes tenían.

Los usuarios que sí lograron que Windows 10 funcionara bien, me han dicho que sólo es un Windows 7 mejorado.

Ante esto, hay que desenterrar otra norma: “Más vale malo conocido que nuevo por conocer”.

Que por qué no he mencionado el SO de Mac: porque Apple no me gusta. Entre Bill Gates y Steve Jobs, me quedo con el primero.

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06.04.16

Esther Paniagua

Cinco cosas de Linux que envidian los PC y los Mac

Linux es un sistema operativo (SO) de código abierto, es decir, que se conoce su fuente y se puede usar, modificar y distribuir libremente, ya que está publicado bajo una licencia de software libre.

Este SO es el preferido por muchos informáticos (gracias a su capacidad de personalización) y también por administraciones e instituciones públicas. Aun así, entre los usuarios españoles apenas lo usan un 1,78 % —según datos de la empresa de estadísticas NetMarketShare— frente a una aplastante mayoría de Windows.

Para entender qué hace especial a este sistema operativo en comparación con el de Mac o con Windows, hemos acudido a Victoriano Giralt, director del servicio de Informática de la Universidad de Málaga, que lleva usando este SO desde 1993 para fines profesionales y personales. Éstas son las cinco características que Giralt destaca de Linux.

1. Reciclar equipos viejos

Linux puede instalarse sin necesidad de muchos recursos. Esto hace especialmente interesante su uso en computadores que aún funcionan, pero que no pueden ejecutar las versiones modernas de Windows o Mac. Esta capacidad, combinada con su gratuidad, hace de Linux un entorno perfecto para acercar la tecnología a regiones con pocos recursos económicos.

Giralt destaca también la posibilidad de “optimizar gastos reutilizando equipos que, de otra manera, acabarían en el vertedero”. Además, el hecho de que Linux no necesite muchos recursos hace que sea un “excelente candidato” para hacer funcionar todo tipo de dispositivos inteligentes que todos tenemos en casa, desde una tostadoras hasta un reloj inteligente.

2. Soporte multiplataforma

“El mercado de procesadores, o CPU —corazón de todo equipo informático—, está dominado por un fabricante (Intel), especialmente en computadores de mesa [desktops] y portátiles [laptops]. Windows y Mac están escritos en exclusiva para estos procesadores. Pero Linux dispone de versiones para procesadores de fabricantes diversos, actuales y pasados, lo que le permite ejecutarse en entornos donde Windows o Mac no pueden.

Esto no se traduce sólo en viejos computadores que se mantienen vivos gracias a Linux, sino que permite que haya gran variedad de teléfonos y otros dispositivos basados en Android, que es una variante de Linux, y también se usa en supercomputadores y en minúsculos procesadores que se instalan en todo tipo de aparatos para conferirles inteligencia.

3. ‘Software’ gratis

La filosofía del código libre hace posible disponer de un importante catálogo de aplicaciones para Linux que se pueden instalar de forma sencilla. Esta es la filosofía que subyace a las tiendas de aplicaciones y programas que han aparecido en otros entornos, como Google Pay o Apple Store.

La diferencia es que en Linux todo está disponible de forma gratuita, ya sean paquetes de ofimática, juegos educativos, programas de retoque de imágenes…

4. Para aprender y enseñar

La disponibilidad de software sin licencia, o de código libre, hace que, sin pagar, podamos disponer de software muy avanzado. Esto es muy útil a la hora de enseñar cómo usar alguna herramienta, ya que muy probablemente ésta estará disponible en el catálogo de Linux.

Algunos ejemplos: enseñar conceptos de retoque fotográfico, edición de vídeo, edición de texto con paquetes básicos…Si  bien hay muchas opciones de este tipo disponibles en Windows y Mac, suele ser más complejo utilizarlas. Se trata de aprender a conducir, no de tener el mejor coche.

Por otra parte, el experto señala que con Linux es posible montar toda un aula con un computador central de menos de 800 euros y unos cuantos monitores, y Raspberry Pi o viejos PC sin disco. También añade que Linux es muy útil para enseñar a programar.

5. Potencia como ‘router’

Asegura Giralt que la mayoría de los routers —ese aparato con antenas que sirve para conectarnos a internet por ADSL o fibra—constan de un SO Linux, “por su facilidad para funcionar en entornos de poca potencia”. Además, resulta ser “el más versátil”, ya que su capacidad de conexión de redes “permite que un solo router Linux pueda comportarse como 255 de los comerciales”.

En un entorno casero, esto nos permitiría, por ejemplo, combinar dos proveedores de internet.

Fuente

[*FP}—Abril 16 de 2016: 50 aniversario del día en que volví a nacer

16-04-2016

Carlos M. Padrón

El 30/06/2009 conté, bastante por el aire y en parte de este post, algo que en 1966 me ocurió con mi carro (coche).

Hoy lo cuento con todo detalle porque se cumplen 50 años de lo entonces ocurrido.

En abril de 1966 compré el segundo carro que he tenido en mi vida: un Ford Fairlane 500 Custom año 1966, de color verde.

A primeras horas del sábado 16/04/1966, mi entonces mujer, Ceciilia, se había ido a la playa con mi hermano mayor, Raúl (q.e.p.d.) y su familia, y yo prometí reunirme con ellos después de terminar un trabajo urgente que tenía que hacer en mi oficina, en Olivetti.

Terminé ese trabajo cerca de las 14:00 (02:00 pm). Fui a mi casa, me cambié de ropa y, a bordo de mi flamante carro, que al momento tenía sólo 458 Km de recorrido, tomé la Avenida Voctoria para ir rumbo a la playa.

Estando parado esperando luz verde en un semáforo de esa avenida, de una calle transversal apareció a mil por hora un vehículo —del que sólo alcancé a escuchar un chirrido de cauchos que hizo que yo mirara hacia el lugar de donde procedía, y apenas pude ver algo blanco que se me venía encima— que impactó con tal violencia contra la esquina delantera izquierda de mi carro que quienes vieron el accidente y el estado mío y de mi carro no entiende cómo salí vivo de este trance.

Del carro chocado me sacó, entre otros viandantes, uno de los dos  hermanos García Vivas (ambos eran empleados de Olivetti) que en el momento del choque pasaba por el lugar del accidente, se acercó, me reconoció, abrió la puerta del lado delantero derecho, me llamó por mi nombre y me urgió a salir.

A pesar del dolor que yo sentía en casi todo el cuerpo, no sé cómo pude destrabar mi pie izquierdo del hueco donde estuvieron los pedales, que habían desaparecido hacia adelante, hacia el motor, ni lograr liberar mi pecho de la presión que sobre él ejercía el volante del carro, contra el cual había impactado mi torso. Mientras para salir del carro me deslizaba por el asiento delantero, mi mano tropezó con algo que resultaron ser mis gafas, milagrosamente sólo descuadradas.

Ya fuera del carro, y mientras Vivas y otro señor de acento español me sostenían en pie, este último me dijo: “¡Ay, su carro: no sirve para nada!”. Sin embargo, aunque escuché y recordé esto, no recuerdo haber mirado siquiera para los carros, el mío y el que me chocó. Sólo recuerdo esto que he contado.

Cuando al lugar del accidente llegaron los patrulleros de Tránsito —llamados aquí fiscales—, a pesar de mi lamentable estado, en su carro-patrulla me llevaron detenido a un retén de San José, un barrio de Caracas.

Ante las protestas de otros allí recluidos, hombres ya mayores que notaron cuán mal estaba yo, los del retén aceptaron avisar a mi familia llamando al teléfono que di.

Pero, aunque en horas del atardecer de ese sábado el conductor del otro carro, que resultó ser un muchacho casi adolescente, fue al retén acompañado de su padre, que se identificó como coronel del Ejército, declaró que yo no tenía culpa alguna en lo ocurrido, y pidió que me liberaran, no me dejaron salir. Sólo aceptaron que me viera un médico.

Poco después llegaron al retén Raúl, Cecilia y el médico que mi hermano consiguió y que fue el único que los del retén dejaron entrar.

El médico limpió como pudo mis heridas visibles, medio arregló mi codo izquierdo, del que había brotado un bulto del tamaño de un huevo grande, y me puso ese brazo en cabestrillo. Y habiendo comprobado que yo tenía rota una costilla, me vendó todo el pecho de forma tan apretada que apenas podía yo respirar, pero eso era preferible al dolor que sentía antes.

Su recomendación fue que había que llevarme a un hospital, pero las autoridades del retén se negaron de plano a dejarme salir; sólo aceptaron que el médico me diera analgésicos. Como no me dio ningún somnífero, el dolor no me dejó pegar ojo esa noche.

A pesar de mi estado y de las declaraciones del coronel y su hijo, los de Tránsito no me dejar salir porque yo no sólo era musiú (y, para colmo, con carro nuevo) sino que no podía ocultarlo, pues aunque lo de muy catire (rubio) y lo de ojos claros podría pasar, mi aspecto físico y mi forma de hablar me delataban y les resultaban insoportables.

El lunes 18/04/1966 en la mañana, los fiscales me llevaron a la inspectoría de Tránsito de Las Piedras —otra zona cerca del centro de Caracas— a que rindiera declaración, y cuando ya me sacaban para enviarme de regreso a San José, y dejarme preso allí —hasta sabría Dios cuándo y de qué me acusarían—, llegó una llamada telefónica  originada en el despacho de Víctor Jiménez Landínez, un conocido de mi hermano Raúl y ministro en ejercicio para el momento, ordenando que me dejaran libre.

Con una frustración más que visible, los fiscales de tránsito, que casi a empellones me estaban metiendo ya en su carro-patrulla, tuvieron que dejarme en libertad.

De ahí, mi hermano Raúl me llevó directamente a la clínica Sanatrix, de Caracas, en la que permanecí hospitalizado por varios días.

Recibida ya el alta médica, quise saber dónde y cómo estaba mi carro, y tomarle fotos que podrían serme de utilidad en el reclamo al seguro, y el domingo 24/04/1966, mi hermano Tomás (q.e.p.d.) nos llevó a Cecilia y a mí al lugar de Tránsito, un lote de terreno en o cerca de Vista Alegre, al oeste de la ciudad, donde quedaban confiscados los vehículos implicados en un accidente en el que hubiera habido heridos o muertos.

El fiscal que custodiaba la entrada al sitio nos negó el paso, pero cuando describí cómo era mi carro y le dije que era yo quien iba manejándolo al momento del choque, el hombre puso cara de asombro y nos dijo: “¡No puede ser! Cuando aquí entró ese carro, todos estuvimos de acuerdo en que el conductor no había sobrevivido. Sólo para que vean por qué dijimos eso, voy a dejarlos pasar”.

Y sí, nos dejó pasar y le tomé al carro estas dos fotos:

El que mi mira hacia dentro del carro es mi hermano Tomás.

Nótese que el volante está doblado hacia afuera por el impacto con mi pecho. La protuberancia que se ve en la puerta la hizo mi codo izquierdo, y el hundimiento en el techo causó una herida en lo alto de mi cabeza.

¡Cuánta razón tenía el señor que el día del accidente me dijo que mi carro no servía para nada! Y tan inservible quedó que el Seguro aceptó pérdida total.

Después de esta experiencia tuve claro que, para evitarme problemas en trámites a efectuar en dependencias oficiales, lo mejor era que, siempre que fuera posible, pagara yo a un gestor para que me los hiciera. Y así he procedido desde entonces, pues mi pinta de musiú me cerraba puertas automáticamente, y aún, 50 años después, sigue creándome problemas.

Aunque me llamen supersticioso, hoy, día en que se cumple medio siglo de este accidente que bien pudo costarme la vida, me he negado de plano a salir a la calle, pues, para colmo, aquel para mí fatídico 16 de abril de 1966 fue sábado, al igual que hoy.

[*Opino}– Panamá y el pago de impuestos

13-04-2016

Carlos M. Padrón

Hace años, buscando material para este blog di con una frase lapidaria.

En una entrevista que le hicieron a Teodoro Petkoff, un venezolano que estuvo preso por guerrillero, éste dijo que el principal deber de un recluso es tratar de escapar de la cárcel.

Usando eso como base, dije que «El deber de todo ciudadano es pagar la menor cantidad de impuestos y, de ser posible, ninguno».

Los argumentos en que me baso para decir eso son los mismos que esgrime el autor del artículo que copio abajo, y que él ha titulado, muy acertadamente, “Sí a Panamá, no a los infiernos fiscales”. Argumentos que, muy acertadamente, giran en torno a su afirmación de que pagar menos impuestos no sólo es racional y lógico, sino que es bueno.

¿Sabes de alguien que pudiendo pagar menos impuestos pague más?

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2016-04-12

Carmelo Jordá

Sí a Panamá, no a los infiernos fiscales

Si hay un argumento ridículo en la discusión pública sobre los paraísos fiscales es ese de que gracias a ellos «los pobres» (léase la clase media) «pagamos más».

Lo cierto es que las clases medias estamos ya sometidas a la máxima presión fiscal de la que los Estados son capaces y, al contrario, de no existir los paraísos fiscales y esa posibilidad de escaparse un poco a la voracidad recaudatoria, nuestros queridos políticos apretarían aún más la soga.

Y es que se habla mucho de los paraísos fiscales, que son pocos y cada día menos, pero a mí me preocupan más los infiernos fiscales, que son muchos y cada día más.

Es una batalla perdida, lo sé, sobre todo porque los que quieren que los demás paguemos cantidades cada día mayores de impuestos se arman con una batería de argumentos falazmente bienintencionados, y parece que todo lo que obligadamente entregamos al Estado se dedica a pensiones, colegios, hospitales y otras beneficencias varias. Ni hay corrupción, ni burocracia, ni funcionarios tocándose los pies en los ministerios y consejerías, por supuesto.

En cambio, los que defendemos, no ya los paraísos fiscales sino la necesidad de que el Estado afloje su mordisco vampírico sobre nuestras yugulares, somos presentados como unos atroces insolidarios, que estamos deseando que los niños mueran de hambre por las calles, como durante Holodomor.

Llama poderosamente la atención que, puestas así las cosas, no haya todas las mañanas largas colas de ciudadanos que quieran entregar aún más de su dinero a Hacienda, ese ente benéfico para el que nunca parece haber suficientes recursos y en el que cada euro invertido parece revertir directamente en la felicidad de un niño, un anciano, una persona hospitalizada, un inmigrante…

Quizá esta curiosa ausencia en el entusiasmo pagador se debe a que, en el fondo, incluso esos inquisidores que se amontonan en las redes sociales como una turba presta al linchamiento, saben que pagar menos impuestos no sólo es racional y lógico, sino que es bueno. Y lo es por una razón básica: que todos sabemos dar a nuestro dinero un uso más racional y razonable que esa inmensa maquinaria estatal cuyo fin último no es procurarnos felicidad, sino garantizar su propia existencia.

Los hipócritas se escandalizan de que el rico quiera, como el pobre, pagar menos impuestos —con la peculiaridad de que el rico normalmente ya paga muchísimos más—, pero a mí lo que me resulta escandaloso es

· Que un españolito normal con un sueldo medio-bajo trabaje entre cinco y seis meses para el Estado

· Que un mileurista esté generando en realidad un salario de 1.500 euros de los que a él le llegan bastante menos de mil entre unos sablazos y otros

· Que cuando usted y yo llenamos el depósito, la mitad sea para un Estado que no ha hecho nada para traernos la gasolina

· Que al pagar el recibo de la luz, el que hace negocio no sea tanto la empresa que nos la suministra, como los políticos que nos masacran a tasas, primas y ayudas que ellos conceden graciosamente y que nosotros pagamos. Y así con todo.

El escándalo no es Panamá y no son los paraísos fiscales —benditos los que los alcanzan—, el escándalo son los infiernos fiscales en los que la voracidad del Estado y de los que pastan del presupuesto nos obligan a vivir.

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[*Opino}– De nuevo, que me excuse Fundeu con eso de ‘papeles de Panamá’

07-04-2016

Carlos M. Padrón

Sí, una vez más no estoy de acuerdo con Fundeu.

Ésta, y también otras autoridades en el uso del español escrito, han explicado varias veces que los nombres propios se escriben con inicial mayúscula.

Pues bien, en mi opinión, papeles de Panamá es el nombre propio de un caso que se refiere a la existencia de cuentas encubiertas y, por tanto, debería escribirse Papeles de Panamá.

Distinto sería si al hablar de tal caso se escribiera, por ejemplo, “algunos de esos papeles han revelado que Putin tenía cuentas…”, pues aquí se refiere a los papeles —no hay nombre propio— que sacó al descubierto el caso llamado Papeles de Panamá.

Repito: no hay que crearle dudas al lector ni tampoco al escritor: nombre propio es nombre propio.

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06/04/2016

Papeles de Panamá, con minúscula inicial y sin comillas

La expresión papeles de Panamá se escribe con minúscula inicial en la palabra papeles y no precisa, en principio, de resalte tipográfico alguno.

En la prensa, se está empleando la denominación papeles de Panamá para aludir al conocido escándalo de filtración de documentos del bufete panameño, pero se observa mucha vacilación a la hora de escribir este nombre:

  • «Los nombres propios de los papeles de Panamá»,
  • «Venezuela en los Papeles de Panamá: quién es quién» o
  • «Los “Papeles de Panamá”: los principales implicados».

Al no tratarse de una denominación oficial, sino de la manera en que la prensa y la opinión pública emplean para aludir a este caso, lo adecuado es escribir el sustantivo común papeles con minúscula inicial. No así la voz Panamá que, por ser un nombre propio, ha de llevar la inicial en mayúscula.

Además, el sustantivo papel —y, en especial, su plural papeles— se viene empleando en español para aludir a ciertos documentos impresos que no llegan a formar un libro o a escritos de distinta índole, como obligaciones de pago, acreditativos de la situación personal, etc. De modo que, al estar empleándose esta palabra con el sentido recto que le otorga el Diccionario, no es preciso marcarla con ningún tipo de resalte.

No obstante, y pese a no ser en principio necesario, el empleo de comillas es siempre una opción que, en última instancia, depende del redactor: cuando se considere que su uso es adecuado por el propio texto, por el destinatario o el medio se puede recurrir a ellas sin que esto suponga incorrección alguna.

De este modo, en los ejemplos anteriores lo adecuado habría sido escribir:

  • «Los nombres propios de los papeles de Panamá»,
  • «Venezuela en los papeles de Panamá: quién es quién» y
  • «Los papeles de Panamá: los principales implicados».

Se recuerda, por último, que es preferible emplear la denominación española papeles de Panamá a la forma inglesa Panama Papers.

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[*Opino}– 4 vs. 1: Nada menos que cinco posibles alternativas en español con tal de no usar el término ‘offshore’

04-04-2016

Carlos M. Padrón

Evitar dudas o confusiones al lector, y seguir el principio de economía, son dos reglas sobre cuyas ventajas he escrito varias veces en este blog, y que procuro respetar siempre. Prefiero caer en redundancia que crear duda justificada.

Por tanto, que me perdonen los de Fundeu, pero si offshore equivale, según el contexto en que se use, a

  • Paraíso fiscal
  • Con ventajas fiscales
  • Extraterritorial
  • En el extranjero

Por ley de economía, no ¿sería mejor aprobar el término offshore?

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04/04/2016

Offshore, alternativas en español

En informaciones financieras, la voz inglesa offshore puede traducirse por ‘con ventajas fiscales’ o ‘inscrita en un paraíso fiscal’ o, según el contexto, simplemente ‘extraterritorial’ o ‘en el extranjero’.

Esto, tal como indica el “Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales”, de Enrique Alcaraz Varó y Brian Hughes.

En la prensa económica aparece a menudo el término offshore en frases como

  • «140 políticos mundiales vinculados a empresas offshore»,
  • «En Panamá lo habitual es trabajar con sociedades offshore» o
  • «Gibraltar quiere dejar de ser considerado territorio “offshore”».

En estos ejemplos habría sido más adecuado escribir

  • «140 políticos mundiales vinculados a empresas inscritas en paraísos fiscales»,
  • «En Panamá lo habitual es trabajar con sociedades con ventajas fiscales» y
  • «Gibraltar quiere dejar de ser considerado un paraíso fiscal».

Además, se señala que, en el ámbito empresarial, offshore se puede traducir, según convenga, como ‘extraterritorial’ o ‘en el extranjero’, sin connotaciones negativas, por lo que la frase

  • «El negocio de la contratación “offshore” se vio frenado durante la recesión»

quedaría como

  • «El negocio de la contratación en el extranjero se vio frenado durante la recesión».

Finalmente, esta obra indica que, en otro tipo de contextos, también es posible traducir offshore como de alta mar o frente a la costa.

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[*Opino}– ¿Ocultarnos de una civilización extraterrestre?

04-04-2016

Carlos M. Padrón

Mis conocimientos de Física son nulos; a soy de Letras.

Pero, aún así, o tal vez por eso, uso la lógica, y al leer el artículo que copio abajo, y haber leído muchos en relación con vida extraterrestre, no puedo evitar hacerme ciertas preguntas.

Por ejemplo: si hay extraterrestres que puedan llegar a la Tierra, debemos aceptar que cuentan con una tecnología superior a la nuestra. Entonces, ¿cómo puede afirmarse que algo de nuestra tecnología podría ocultar para ellos la existencia de nuestro planeta?

Todo lo relacionado con la existencia de civilizaciones extraterrestres parte de la base de que sus “ciudadanos” —por llamarlos de alguna forma— requieran para la vida condiciones como las que requieren los humanos, como, por ejemplo, que habiten en un planeta que, con respecto a su estrella, esté ubicado en lo que llaman “zona habitable”, lo que, entre otras cosas, contaría con una temperatura como la que tenemos en la Tierra, y facilitaría la existencia de agua líquida.

¿Y por qué otra vida inteligente ha de necesitar agua para existir, y ha de requerir de una temperatura como la que necesitamos nosotros?

En un artículo que publiqué hace poco, el psiquiatra Miquel Bassols dijo que tal vez los extraterrestres ya estén aquí porque “todo depende de lo que entendamos por vida, y también por vida extraterrestre”. Una opinión que no parece descabellada porque los extraterrestres bien podrían tener una apariencia que nos resultara indistinguible de la nuestra, o invisible a nuestros ojos.

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01/04/2016

Judith de Jorge

¿Cómo podemos ocultarnos de una civilización extraterrestre?

Varios científicos prominentes, entre ellos el famoso Stephen Hawking, han advertido a la Humanidad contra el afán de revelar nuestra presencia a una hipotética vida inteligente de otros planetas.

Según explican, otras civilizaciones podrían tratar de encontrar mundos similares a la Tierra con intenciones poco amigables, como utilizar nuestros recursos después de haber acabado con los suyos, o conquistarnos. Hawking incluso advertía de que su visita podría ser tan devastadora como la llegada de los españoles a América en 1492. Pero, aún dejando de emitir señales de saludo al espacio, ¿qué podríamos hacer para no ser vistos? ¿Puede un planeta entero pasar desapercibido?

Dos astrónomos de la Universidad de Columbia en Nueva York tienen una curiosa propuesta que parece de película: creen que la Humanidad podría utilizar un láser para ocultar la Tierra de los rastreos de los extraterrestres.

El profesor David Kipping y el estudiante graduado Alex Teachey lo explican en la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society. Su teoría parte de que otras civilizaciones podrían tratar de encontrar planetas similares a la Tierra utilizando las mismas técnicas que nosotros, incluyendo el pequeño eclipse que se forma cuando un mundo se mueve directamente en frente de la estrella alrededor de la que orbita.

Estos eventos, llamados tránsitos, son la principal forma en que la misión Kepler y proyectos similares buscan planetas alrededor de otras estrellas; y funciona. Hasta ahora, Kepler ha confirmado más de 1.000 planetas utilizando este método, entre ellos decenas similares en tamaño a la Tierra.

Kipping y Teachey especulan que los científicos extraterrestres podrían utilizar este mismo método para localizar nuestro planeta, que estará claramente en la «zona habitable» del Sol, ni demasiado lejos ni demasiado cerca, donde la temperatura es la adecuada para el agua líquida, lo que lo convierte en un lugar prometedor para la vida.

Pero los autores sugieren que los tránsitos podrían ser enmascarados por una emisión láser controlada, con el haz dirigido hacia la estrella donde los alienígenas podrían vivir. Cuando el tránsito se efectúa, es decir, cuando la Tierra pasa por delante del Sol, el láser podría estar encendido para compensar la caída de la luz.

Según los autores, la emisión de un láser continuo de 30 MW durante aproximadamente 10 horas, una vez al año, sería suficiente para eliminar la señal de tránsito, por lo menos en luz visible. La energía necesaria es comparable a la recogida por la Estación Espacial Internacional (ISS) en un año.

Los autores señalan que una capa cromática, eficaz en cualquier longitud de onda, es más difícil de desarrollar, y necesitaría una gran variedad de láseres sintonizables con una potencia total de 250 MW. «Alternativamente, podríamos ocultar sólo las firmas atmosféricas asociadas con la actividad biológica, como el oxígeno, lo cual se puede lograr con un pico de potencia láser de tan sólo 160 kW por tránsito. Para otra civilización, esto debería hacer que la Tierra aparezca como si la vida nunca se hubiera afianzado en nuestro mundo», dice Teachey.

¿Y si queremos comunicarnos?

Pero la misma tecnología podría servir para todo lo contrario. En vez de encubrir nuestra presencia, el láser podría utilizarse para modificar la forma en que la luz del Sol cae durante un tránsito para que sea obviamente artificial, y, por lo tanto, transmita nuestra existencia a quien quiera que esté por ahí afuera. Los autores sugieren que podríamos transmitir información a través de los haces de láser, proporcionando al mismo tiempo una manera de comunicarnos.

«Hay un debate en curso acerca de si debemos anunciarnos a nosotros mismos o escondernos de las posibles civilizaciones avanzadas que habiten planetas en otras partes de la galaxia. Nuestro trabajo ofrece a la Humanidad una opción, al menos para los eventos de tránsito, y debemos pensar en lo que queremos hacer», dice Kipping.

Claro que teniendo en cuenta que la Humanidad ya es capaz de modificar las señales de tránsito, podría ocurrir que a los alienígenas se les hubiera ocurrido la misma idea. Los dos científicos proponen que la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI), que actualmente rastrea las señales de radio procedentes del espacio, se amplíe para buscar tránsitos artificiales. El asunto resulta fascinante, especialmente si Hawking está en lo cierto.

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[*Opino}– La creación de ADN artificial y sus implicaciones éticas (2 en 1)

28-03-2016

Carlos M. Padrón

Sería tonto no resultar impactado por lo que dice el primero de los dos artículos que copio abajo: el hombre ha logrado crear un ADN artificial que contiene los mínimos genes necesarios para la vida.

Sin duda, unos de los mayores hitos en Biología, y una extraordinaria revolución en lo social.

Sin embargo, el segundo de tales artículos muestra la gran preocupación acerca del uso que a este logro se le dé, e incluso cuestiona que haya tenido lugar en un laboratorio privado porque, según señalan, los Estados no asignan presupuestos como los que tales investigaciones requieren.

Entonces, me pregunto, si ya sabían que Craig Venter llevaba años trabajando en esto, ¿qué quieren? ¿que la Ciencia se detenga porque el Estado no le da los recursos necesarios? Me parece ingenuo que se piense así, como ingenuo me parece también que se logre que la tan cacareada Comunidad Internacional, ésa misma que en lo político mira para otro lado cuando le conviene, llegue a un acuerdo sobre esto.

Y, en caso de que tal acuerdo se lograra, es ingenuo pensar que todos lo respetarían, pues, al igual que ocurrió con la energía atómica, las armas químicas, las de destrucción masiva, y otros inventos o descubrimientos que podrían usarse para fines no éticos, esto que se ha logrado con el tal ADN será usado algún día, cuando alcance el necesario desarrollo, para, guste o no, la creación de un bebé de diseño, de humanos a la carta, de clonación de cualquier ser vivo, etc. Y quien escribió este segundo artículo sabe que será así.

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24/03/2016

Miguel G. Corral

Fabrican ADN artificial con los mínimos genes para la vida

La vida es cosa de pocos genes y de un millón de coincidencias físico-químicas, pero nadie ha sido capaz de explicarlas en su conjunto.

Por eso la pregunta básica de la Biología fundamental «¿Qué es la vida?» continúa sin respuesta tras siglos de estudios y experimentos. La Ciencia no puede contestar a una cuestión tan simple, pero sí puede jugar a modificar la vida y a crear nuevas formas al antojo del investigador. Y ahora también puede responder a la pregunta: ¿Cuál es el número mínimo de genes que necesita un ser vivo para crecer y reproducirse? Son 473.

Craig Venter, el científico que lideró con su empresa privada el Proyecto Genoma Humano, ha vuelto a revolucionar el campo de la Biología, en este caso de la Biología Sintética. Tras lograr en 2010 fabricar en su laboratorio el primer genoma completo construido pieza a pieza según las instrucciones que los investigadores le daban a un computador, e insertárselo a una célula bacteriana vaciada que conseguía tras la operación desarrollar su vida con normalidad, ahora ha dado un paso más allá.

Venter y su equipo —entre los que están el Premio Nobel, Hamilton Smith, y el pionero de la biología sintética, Clyde Hutchison III— han creado en el instituto que lleva su nombre, en La Jolla (California), un organismo vivo con el genoma más pequeño y con menor número de genes que cualquier forma de vida que habite nuestro planeta.

Se llama JCVI-Syn 3.0 (en honor al Instituto John Craig Venter y en referencia a su origen sintético), sólo tiene 473 genes, y la cadena completa de su único cromosoma circular de organismo procariota —aquéllos que no tienen núcleo celular, como las bacterias— está compuesto por poco más de 530.000 pares de bases (los ladrillos que conforman el ADN). El genoma humano alberga alrededor de 22.000 genes y tiene más de 3.200 millones de pares de bases.

Como en su anterior hito científico de 2010, los investigadores utilizaron como base un organismo natural, la bacteria Mycoplasma mycoides, una de las formas de vida más pequeñas del mundo. De hecho, Venter y su equipo trataron de utilizar el genoma más pequeño, el de Mycoplasma genitalium ya que contiene los componentes básicos para la vida en la menor cantidad de ADN posible. Sin embargo, la lenta velocidad de reproducción de esta bacteria dificultó el avance del trabajo y obligó a los científicos a optar por Mycoplasma mycoides como modelo de ADN y por Mycoplasma capricolum como receptor, ambas con tasas de reproducción mucho más rápidas que su congénere.

En esta investigación recién publicada en la revista Science han vuelto a utilizar el mismo procedimiento. Pero, en este caso, no han copiado la secuencia diseñada por la evolución durante miles de millones de años, sino que la han reducido a la mínima expresión apta para la vida. De alguna forma, Syn 3.0 —a diferencia de Syn 1.0 o Synthia, como fue bautizada en un juego de palabras entre el nombre de mujer Cynthia y la palabra sintético— es el primer organismo con una carga genética desconocida en la Naturaleza, 100% diseñada por el ser humano.

El proyecto Genoma Mínimo, dirigido por quien ha sido el primer firmante del reciente trabajo, Clyde Hutchison III, lleva cerca de dos décadas persiguiendo este objetivo, pero ha sido una presa escurridiza. Lo primero que hicieron Venter y Hutchison fue encargar a dos grupos de su instituto que trabajasen de forma independiente para fabricar un cromosoma con el número mínimo de genes necesarios para la vida. Ambos grupos utilizaron los conocimientos de genética y bioquímica disponibles en la literatura científica para construir su propuesta e introducirla después en una célula de M. capricolum desprovista de su carga genética original para comprobar si la célula podía crecer y reproducirse con éxito.

«La gran noticia es que fallamos», aseguró el pasado miércoles Craig Venter en una teleconferencia de prensa ofrecida por la revista Science y la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS, por sus siglas en inglés). Ninguna de las dos propuestas de genoma mínimo produjo una célula viable. «Me quedé sorprendido. Está claro que nuestro conocimiento actual de la Biología no es suficiente para sentarnos y diseñar un organismo vivo y construirlo», añadió el líder de la investigación.

La ardua selección de los genes

Así que tuvieron que optar por el camino largo: la prueba y error.

Los investigadores dividieron el genoma Syn 1.0 fabricado en 2010 —la copia sintética del genoma natural de M. mycoides— en ocho fragmentos a los que añadieron una secuencia determinada al principio y otra al final para poder identificar y reorganizar a su antojo los pedazos de ADN.

Eso les permitió eliminar fragmentos completos o quitar genes independientes a su antojo antes de reorganizar el cromosoma de nuevo e introducirlo en la célula vaciada para ver si el organismo podía o no vivir con normalidad. Si se eliminaba un gen y la célula no vivía, se trataba de un gen esencial para la vida.

De esta forma artesanal, uno a uno, fueron identificando el catálogo preciso de los genes imprescindibles. El Mycoplasma mycoides natural es un microorganismo bastante reducido de por sí, porque es un parásito intracelular de los mamíferos y toma todo cuanto necesita de su huésped. Tiene un tamaño algo superior al millón de pares de bases, y 901 genes. Venter y su equipo lograron reducir esa cantidad a 473, pero no sin abrir a su vez nuevas preguntas. De esos 473 hay 149 acerca de los cuales no tienen ellos ni la menor idea de para qué sirven. Aunque lo que sí saben es que si eliminas uno solo de ellos, la bacteria se muere.

«Los autores no explican en el trabajo qué hacen esos genes, porque no lo saben», dijo a este diario Miguel Vicente, profesor de investigación del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC. Y es cierto, Daniel Gibson, uno de los autores principales del trabajo, lo reconocía durante la teleconferencia de prensa. «Estamos cerca de poder entender los genes mínimos que necesita una bacteria para crecer y dividirse, pero de momento tenemos explicación sólo para el 66% de los genes. Esperamos que pronto sea el 100%», dijo Gibson.

Otra de las críticas que ha recibido el trabajo tiene que ver con la propia Biología de los organismos. «No se puede definir un organismo o un genoma mínimo sin definir el medio en el que se va a desarrollar. Dependiendo de dónde esté, necesitará unos genes u otros», opina Miguel Vicente, quien no duda en resaltar el interés de la investigación: «Es un ejercicio de virtuosismo teórico, una demostración impresionante de técnica y de fondos dedicados a la investigación».

Con 531.000 pares de bases, el genoma mínimo diseñado por Venter no dista demasiado de las cerca de 600.000 que tiene el organismo más pequeño conocido, el Mycoplasma genitalium. Pero los investigadores aseguran en el trabajo que la gran ventaja —de cara a su posible aplicación en la biotecnología para el diseño de organismos útiles para la industria química, farmacéutica o para la biorremediación ambiental— es que M. genitalium crece tan lento que sus colonias tardan semanas en duplicar su tamaño, mientras que Syn 3.0 lo hace en tan sólo tres horas.

Receta para fabricar una célula de sólo 473 genes

1.- Se analiza con un programa informático en un computador la secuencia genética de la bacteria Mycoplasma mycoides para identificar los genes imprescindibles para el crecimiento y funcionamiento de la célula.

2.- Se fabrican las secuencias de ADN en el laboratorio a partir de sustancias químicas.

3.- Se unen estos fragmentos para construir el genoma sintético completo.

4.- Se integra el genoma fabricado en una levadura para obtener muchas copias del mismo.

5.- Se aíslan los genomas fabricados.

6.- Se trasplanta el genoma sintético a una célula vaciada de la bacteria Mycoplasma capricolum.

7.- Se observa el crecimiento de la célula para comprobar que se desarrolla con normalidad e identificar así los 473 genes imprescindibles para la vida.

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25/03/2016

Un hito científico que no debe llevar al hombre a creerse un dios

Desde que el hombre tiene conciencia de sí mismo ha sentido pulsión por romper las barreras de lo natural y jugar a emular a Dios.

El científico estadounidense Craig Venter, célebre por haber logrado desentrañar el genoma humano, puede presumir ya de ser quien más lejos ha llegado en ese intento, con un hito que promete revolucionar el campo de la biología. El equipo de Venter ha logrado fabricar una célula con ADN sintético que contiene los mínimos genes necesarios para que sea posible el milagro de la vida: un total de 473.

En su instituto de La Jolla (California), han sido capaces de crear ese organismo vivo, el más pequeño y básico que habita hoy sobre la Tierra, y el primero con una carga genética inédita en la Naturaleza y diseñado al 100% por el ser humano.

Estamos ante un paso de gigante en el terreno de la Biología Sintética, un hito científico de incuestionable relevancia. Y, aunque sus aplicaciones concretas se circunscriben aún a la esfera de lo teórico, los investigadores subrayan las enormes posibilidades que se abren en la biotecnología. Porque se antoja posible diseñar organismos útiles para las industrias química y farmacéutica, para la agricultura o la ciencia alimentaria, o para la recuperación de espacios medioambientales seriamente degradados. Por poner un solo ejemplo de aplicación concreta, estamos más cerca de poder crear bacterias sintéticas capaces de reabsorber toneladas de petróleo en entornos adversos marítimos tras el accidente de un carguero.

Ahora bien, sería ingenuo creer que un hallazgo científico así está exento de controversia. El debate bioético que se plantea debe llevar a una reflexión seria y profunda, no sólo en el seno de la comunidad científica, sino también en el conjunto de la sociedad. Porque, hasta ahora, en los importantes avances producidos en Biología, lo que se había logrado era reproducir fragmentos de genoma o cadenas de genoma completos existentes en la Naturaleza desde que se creara hace más de 3.500 millones de años, un tiempo que ha supuesto avances espectaculares para la Medicina.

Pero ahora, por primera vez, se ha creado una molécula de ADN inexistente. El equipo de Venter es pionero en la creación de un organismo vivo decidiendo qué genoma darle. Insistamos: nada puede estar más cerca de jugar a ser dioses. Y ello, como es obvio, genera también inquietud y muchas dudas de tipo ético.

Pongamos las cosas en su sitio: de momento estamos hablando de diseñar una bacteria a la carta, un organismo celular extraordinariamente simple. Pero es difícil no pensar que en un futuro lo que pudiera diseñarse en el laboratorio fuera un ser humano. Todavía, ciencia ficción, aunque, desde hoy, quizá un poco menos.

Creemos como principio que no se deben poner límites en el conocimiento y en la evolución científica, pero sí barreras éticas claras. Es una evidencia empírica que los mismos avances de la biotecnología que pueden contribuir a mitigar patologías como el cáncer o el Alzheimer pueden ser usados, por ejemplo, para la clonación humana reproductiva, lo que supondría un aberrante atentado a los más elementales principios de la ética.

En ese mismo sentido, cualquier científico tiene ante sí la enorme responsabilidad de asumir que no todo vale, y que el progreso humano deja de serlo cuando se transforma en desarrollo monstruoso. Dicho de otro modo, la selección genética —y no digamos ya la creación genética sintética— es admisible en tanto y cuanto sirva para fines biotecnológicos, pero no para aspirar a crear algún día bebés de diseño. Y a tal precepto moral debería supeditarse cualquier avance futuro en la legislación en esta materia, que, por pura lógica, debiera competer a toda la comunidad internacional.

Un último aspecto que suscita también debate en este apasionante asunto científico tiene que ver con la financiación y el control político. Venter, como tantos genios de cualquier especialidad científica, trabaja en centros privados. Esto —que en principio cabe asumirlo como inevitable y hasta necesario, por cuanto las partidas que pueden destinar los Estados a la investigación son insuficientes y demasiado limitadas— plantea algunas dudas morales.

Porque, ¿es lícito que un instituto privado pueda llegar a patentar para enriquecerse un hallazgo como el que hoy nos ocupa, cuando pone en juego principios de la Naturaleza que afectan a la colectividad humana? ¿No es una cuestión demasiado delicada como para que escape a un mayor control de las autoridades civiles? ¿No ahonda la brecha entre el primer mundo científico y todos los demás?

Como decíamos, es la hora de un debate serio que arroje las respuestas necesarias.

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