[*Drog}— Tipos de amor, ¿cuál es el tuyo?

Tipos de amor, ¿cuál es el tuyo?

Según la psicología, existen seis tipos de amor: Eros, Ludus, Storge, Manía, Pragma y Ágape.

NotaCMP.- Me extraña que este artículo no destaca lo pernicioso del drogamor —que creo que caería en el tipo Eros— aunque sí termina diciendo que “La realidad es que la concentración de oxitocina y vasopresina, las hormonas más ligadas al amor, aumenta durante las fases intensas del amor romántico y actúan sobre numerosos sistemas del cerebro estimulando la liberación de dopamina por el hipotálamo y segregando felicidad”. Y sabido es que la base del drogamor es el amor romántico.

[*FP}— Se nos fue María Celia. Adiós a mi querida hermana (q.e.p.d.)

08-05-2020

Carlos M. Padrón

A las 12 del mediodía de hoy dimos sepultura en el cementerio de El Paso a mi hermana mayor, María Celia.

imageÚltima foto suya (29/04/2020)

En nuestra familia de cinco hermanos, ella fue la tercera y la última que nació en Cuba, en marzo de 1931. Los otros dos, yo y mi hermana menor, nacimos ya en Canarias.

En julio de 1961, mis padres, mis dos hermanas (María Celia y María del Carmen) y yo, viajamos juntos a Venezuela, donde quedé cuando los demás regresaron a Canarias en marzo de 1963. Esta foto fue tomada en El Junquito (Venezuela) en abril de 1962, y en ella está María Celia con la primera culebra que tanto ella como yo vimos en los años de vida que entonces teníamos.

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En enero de 1972 me la llevé a Venezuela, junto con nuestra madre, y desde entonces tuvimos estrecho y frecuente contacto personal. En 1973 se casó en Venezuela con Manuel López, natural de Los Silos (Tenerife). Fui el padrino de la boda, y en los últimos dos años María Celia me decía a cada rato: «Tú me llevaste al altar».

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1980. María Celia y yo en el HCV (Hogar Canario Venezolano) en Caracas.

En 1989 enviudó y vivió desde entonces, siempre en Caracas, junto con muestra madre, hermana y sobrinos (éstos llegaron a Venezuela en octubre de 1974), hasta que en 2009, ya muerta nuestra madre en diciembre de 2001, los demás regresaron a La Palma.

En 2018, María Celia estaba aún bien. Esta foto, donde aparece conmigo y con nuestra hermana menor, María del Carmen, fue tomada el día de Navidad de ese año.

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Como la edad no perdona, María Celia comenzó a padecer de frecuentes infecciones urinarias y, además, se le diagnosticó una insuficiencia cardiaca crónica. Para eso y algo más seguía tratamiento desde hace años, pero el pasado día 4 despertó con síntomas de asfixia, fue internada en Urgencias del Hospital General de La Palma (HGLP) donde le hicieron test de coronavirus, que dio negativo, le detectaron bronquitis (posible causa de los conatos de asfixia) y también infección urinaria, por lo que le recogieron orina para hacer urocultivo y le administraron un antibiótico que podría atacar la infección de orina y la bronquitis.

El resultado del urocultivo sugirió la conveniencia de un antibiótico diferente, pero con éste lo de las asfixias no cedió. El pasado jueves día 7 empeoró, y a las 01.15 del viernes 8 murió en el HGLP, sin compañía de parientes o personas amigas porque, debido a las medidas sanitarias contra el coronavirus, al hospital no dejan entrar a nadie que no sea un enfermo a tratar.

La última vez que vi a mi hermana con vida fuel el sábado 7 del pasado mes de marzo, pues pocos días después entramos en cuarentena y ya no pudimos salir de casa. Pero al verla hoy en el féretro como si estuviera plácidamente dormida me ilusioné pensando que aquella su tranquila expresión era prueba de que había muerto en paz.

Cuando nací, en 1939, mi hermana María Celia tenía 8 años y, a fin de disponer de tiempo para las tareas del hogar, internas y externas, nuestra madre dejó a cargo de María Celia los cuidados que a su edad podía ella dispensarme, y esa relación entre ella y yo siguió hasta que tuve unos 10 años, que es la edad que yo tenía cuando con ella nos tomaron esta foto en abril de 1950.

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A partir de ahí, y nacida ya María del Carmen, nuestra hermana menor, ya yo andaba por mi cuenta, no sólo porque tenía edad para eso, sino porque ahora María Celia tenía que ocuparse de María del Carmen.

Por eso suelo decir que mi hermana María Celia me enseñó a limpiarme el culo, y de ahí que su pérdida haya sido un sentido golpe para mí a pesar de que, desde hacía meses, estaba prácticamente ida.

Tal vez por eso que llaman karma, pero positivo en este caso, fue María del Carmen quien, como devolviendo el favor a María Celia, se ocupó de ella, dispensándole cuidados como los que una madre da a su bebé, durante los años de su enfermedad y hasta el último día. De ahí que haya sido María del Carmen la más afectada por esta muerte.

Hoy, en una ceremonia con mínima asistencia y sólo familiar, dimos sepultura a los restos de María Celia en el mismo nicho del cementerio de El Paso (testero este, nicho 24) en el que reposan los de nuestra abuela materna, nuestros padres y Raúl, nuestro hermano mayor. Fue triste, pero aparte de que a eso nos obligó el maldito coronavirus, así es la vida y así es la muerte, lo único que con certeza sabemos que nos ocurrirá.

¡Descansa en paz, querida hermana!

[*Opino}— ¿Por qué hay tantos errores en los subtítulos de Netflix o HBO?

01-05-2020

Carlos M. Padrón

El artículo cuyo título-enlace pongo abajo podría contener la explicación, aunque no justificación, al desastre de los subtítulos en español que, al menos en España, se ven se series y películas.

Como ya relaté en el artículo titulado Del acuerdo entre Movistar y Netflix-España, hay ejemplos que o dan risa o enfadan al espectador que se siente engañado. He aqui algunos:

  • You can stay her (= Puedes quedarte aquí) lo tradujeron como “Yo te ayudo”
  • “Inspector”, que en inglés y en español se escribe igual y significa lo mismo, lo tradujeron como “Detective”… que también se escribe y significa lo mismo en ambos idiomas, pero que no es igual a inspector.
  • “I love him so much!”, que significa “¡Lo amo tanto!”, pero en Netflix-España eso lo tradujeron como “Lo amo que te cagas”
  • “This stink!” (= Esto apesta), expresión que en Netflix-España tradujeron como “Esto está como el culo”.
  • “Son of a bitch!” (= Hijo de perra) la tradujeron “¡Vaya qué tío!”
  • “We have all under control” (= Tenemos todo bajo conrol) la tradujeron como “Tenemos la sartén por el mango”.

Y el que para mí se lleva la palma es éste,

  • A la serie titulada “The End of the F***ing World” (= El fin del puto mundo) le han puesto el título “Esta mierda me supera”

Digan lo que digan, sigo creyendo que hay un gusto malsano por escandalizar usando innecesariamente lenguaje grosero, y que en esto subyace el deseo de querer alejarse lo posible de lo que sea de origen inglés de USA.

Un ejemplo de esto último es la traducción de “Okey” (OK). Me explico. Todo el material televisivo —o sea, series y películas— lo veo en versión original, incluso el de origen español porque, por motivos que ignoro, apenas si entiendo un 60% de lo que en español dicen, sobre todo de lo que dicen las mujeres, pues las más hablan a millón contrayendo palabas y, sobre todo, final de frases, así que para seguir el hilo pongo subtítulos en español. En el material de los países occidentales (Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania, Reino Unido, Polonia, USA, Turquía, Canadá, México, etc.), la expresión “Okey” aparece profusamente y pronunciada “Okey”, como corresponde, por lo que cabe decir que se trata de una expresión internacional, pero los subtítulos hechos en España la traducen como “Vale”. ¿No es esto xenofobia?

Excepción es El Ministerio del Tiempo, la serie española que más me ha gustado hasta ahora, y no porque tenga destacados valores cinematográficos, que algunos tiene, sino porque me resulta didáctica ya que me refresca lo que yo sabía sobre la historia de España, y me permite conocer pasajes que yo no conocía. En sus dos primeras temporadas usan en los diálogos la expresión OK.

Éste es el artículo que menciono al principio:

[*FP}— Único sobreviviente

Foto tomada en la autopista Caracas-Valencia el 24/09/1961, apenas tres después de mi llegada a Venezuela.

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De izquierda a derecha.

  • Sentados, arriba:  1) Carlos M. Padrón;  2) Juan José Padrón;  3) Fernando Pino;  4) Miguel Pino
  • De pie, abajo:  1) Manuel Padrón;  2) Álvaro Padrón.

Cuando ayer, 24/04/2020, alguien me la envió por WhatsApp reparé en que, de los que aparecemos en ella, todos pasenses, soy el único que queda vivo, tal vez por ser el más joven.

Entre diciembre de 1990 (Miguel Pino) y enero de 2020 (Juan José Padrón) murieron todos los demás, incluido mi hermano Raúl (diciembre 2006) que tal vez quien tomó la foto, pues no creo que en ese lugar haya podido yo poner la cámara en automático.

Que en paz descansen todos ellos.