[*Opino}– SALUD: De la chikungunya poco se sabe, y sus daños están infravalorados

08-12-14

Carlos M. Padrón

En los artículos Diferencias entre ébola, dengue y chikungunya y El chikungunya y las armas biológicas no letales hablé ya de esta enfermedad que, dado el número de infectados que por ella hay en Venezuela, ha llegado a ser epidemia en este país.

Luego, en el diario español EL MUNDO encontré el artículo titulado Enfermos por un insecto que, como su título indica, contiene un cuadro explicativo de las diferentes enfermedades causadas por insectos, y entre ellas está, por supuesto, la chikungunya.

Para llegar a lo que acerca de ella dice el cuadro, una vez abierto éste hay que clicar en Mosquito > Mosquitos Aedes > Chikungunya.

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Al ver lo que sobre la chikungunya se dice aquí no pude menos que enfadarme, pues para quien haya sufrido los rigores de esa plaga esto es, cuando menos, ofensivo.

Seguro estoy de que quien preparó este cuadro no ha «disfrutado de las delicias» de la chikungunya. Tal vez la explicación sea que de ésta existen varias «versiones» —como, por ejemplo, ligera, mediana y completa—, y el cuadro se refiere sólo a la primera. O tal vez que el cuadro sólo menciona síntomas, pero no efectos o consecuencias.

Sea como fuere, creo que la versión que nosotros —mis nietos, mi mujer y yo— hemos tenido es la completa; la mía cumplió hoy un mes.

Sí está claro que causa dolor en músculos y articulaciones, y fiebre. Pero, por ejemplo, en cuanto a la piel, lo de «enrojecida» suena a eufemismo, pues lo que causa son ampollas rojas, como si al paciente lo hubieran picado las avispas, según puede verse en esta foto.

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¿Esto es algo más que piel enrojecida, no?

No basta con decir «dolor en músculos y en articulaciones», pues ésos podrían ser leves, moderados o fuertes, pasajeros, duraderos, aislados, etc. Pero no, al principio son simultáneos y fuertes, y, al menos durante las primeras 36 horas, llevan a tal grado de inmovilidad que hacen que el paciente se sienta prisionero en su propio cuerpo.

Y sí, hay fiebre, pero fiebre rebelde que parece no hacerle caso a «remedios» como el acetaminofén (paracetamol) que es lo que los médicos recomiendan tomar (y que ya aquí no se consigue), al igual que recomiendan que mientras haya fiebre no se tomen antiinflamatorios aunque al paciente se le hayan inflamado las articulaciones.

En el cuadro no se mencionan los dolores estomacales, la pérdida de apetito, las alteraciones del sueño y del humor, la debilidad general, los mareos, las náuseas, el dulzor en la boca que presagia vómito, los vómitos ocasionales, la pérdida momentánea del sentido de ubicación (uno despierta y no sabe donde está, o se cae de la cama), ni la peligrosa cualidad, sorpresiva e imprevisible, de la reaparición relámpago de los mareos, fallas en el sentido de ubicación, o dolores en músculos y articulaciones que, por ejemplo, pueden presentarse en dos situaciones peligrosas:

  1. Mientras uno maneja un vehículo. En dos oportunidades, al deber girar el volante a la izquierda para tomar una curva, tuve un lapsus fugaz y no lo giré tanto como debí hacerlo. Por suerte no pasó nada grave, pero pudo haber pasado. ¿Por qué las dos veces ocurrió al deber tomar una curva a la izquierda? ¿Casualidad o alguna relación con la pérdida del sentido de ubicación?
  2. Al bajar una escalera. Creo que ya esto lo conté, pero igual lo repito dada su importancia. La pierna de apoyo en un escalón falla a causa del dolor que el peso del cuerpo reactiva, y el paciente cae aunque haya tomado la precaución de sujetarse al pasamanos, pues en la mano —y también en el brazo correspondiente— con que se sujetó quedan latentes residuos del dolor que, al igual que lo ocurrido con el pie y la pierna, se activará, a veces sorpresivamente, por el esfuerzo de tratar de sostener el peso del cuerpo.

Ya se sabe lo que a ciertas edades implica una caída. Después de haber estado sentado o acostado por un rato, no sólo sufro molestias y dolores al levantarme —para lo cual necesito a veces varios intentos, y hasta ayuda de otra persona si mis rodillas quedaron más altas que mi cadera—, sino que, cuando ya en pie comienzo a moverme, lo hago como mi madre cuando tenía 90 años,… y aún me falta bastante para llegar a esa edad.

Cuando el dolor en el brazo derecho se reactiva —porque le da la gana, como me ocurrió el jueves y viernes pasado—, no puedo llevar ese brazo más atrás del lateral derecho del cuerpo, y, por tanto, no puedo meter la mano en el bolsillo delantero derecho del pantalón, y mucho menos en el bolsillo trasero del mismo lado, ni puedo sacarme una chaqueta o la camisa. Y mejor no hablar de lo que ocurre si tengo que ir al baño.

Se dice que las molestias residuales, y también las reapariciones sorpresivas e imprevisibles, pueden durar meses o hasta años. Espero que esto tampoco sea cierto porque, de serlo, lo que me espera no sólo es muy poco agradable sino que es peligroso porque el temor a esos imprevistos causa una inseguridad que incrementa los riesgos.

Se dice que la chikunguya no se contagia entre humanos, pero hemos sabido de casos en que una persona que en su lugar de trabajo se sintió con síntomas de chikungunya se fue a su casa, donde llegó ya «inválida», y a los pocos días todos en esa casa tenían chikungunya.

Como ya expliqué, a esta plaga no se asocian los efectos que arriba mencioné, y de ahí el título de este artículo: de la chikunguya se sabe poco, y lo poco que se sabe no parece ser siempre cierto ni parece haber sido comprobado, y, de lo aquí contado y de lo que dice el cuadro arriba mencionado, los daños que esta enfermedad puede causar están infravalorados.

Según parece, los efectos no sólo varían según la «versión» arriba mencionada sino también según sexo y edad, pero los repentinos cambios de humor —principalmente irritabilidad, abatimiento y desesperación— son una constante en las víctimas de la chikungunya, al menos en las de la «versión» completa.

Para la visita de chequeo anual que hice el pasado viernes a mi urólogo, y la que hoy hice a mi endocrinólogo, tuve que llevar, entre otros exámenes, lo que aquí llamamos un Perfil 20 Masculino, que es un bastante completo conjunto de análisis. Para mi consternación, nada en ese perfil indica que yo haya tenido, o tenga aún, chikungunya.

En mi ignorancia de la ciencia médica concluyo que, cuando no se conoce un mal, es muy difícil buscarlo y encontrarlo. O sea, que en realidad no se sabe qué tipo de «veneno» —sé que así lo han calificado algunos médicos— es el que la chikungunya inocula y mantiene en nuestro cuerpo, y, mientras eso no se sepa, veo poco probable que los análisis tradicionales lo detecten, pues es muy difícil combatir al enemigo cuando no se sabe cómo es ni dónde está.

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COMENTARIOS

 

[*Opino}– Una buena mala noticica: la chikungunya ya afectó a una celebridad – Padronel
[…] Eso de que “La mayoría de los pacientes se recuperan completamente” es algo que no he visto en las muchas víctimas —creo más apropiado usar este término— que hasta ahora he conocido, así que lo de esa total recuperación se trata de otra píldora más como las soltadas en el artículo que comenté AQUÍ. […]

José Antonio Rodríguez Perera
Posiblemente para la primavera o verano próximos tendremos en Europa la visita de chikungunya (CHIK), no creo que con la virulencia que ha atacado Centro y Suramérica. Me explico.

CHIK es una enfermedad vírica cuya expansión —prácticamente mundial, zona tropical y templada— ha sido debido a la globalización (facilidad de transporte) tanto del virus como del vector o agente transmisor. Hemos de tener en cuenta que la primera epidemia documentada ocurrió en el sur de Tanzania en 1952.

Lo que sí parece claro es que, en periodos epidémicos, el reservorio es el hombre, y, fuera de éstos, los animales salvajes. El vector transmisor es la picadura de los mosquitos del género Aedes, que en España sería el Aedes Albopictus, conocido aquí como “Mosquito Tigre”, que apareció en Europa en Albania en 1979.

Los primeros casos autóctonos de CHIK se dieron en Ravenna en 2007. Se le ha hecho un seguimiento a este mosquito y actualmente está ya por toda la costa mediterránea.

En cuanto a las medidas preventivas se centran en la lucha contra el vector, educación sanitaria, uso de insecticidas, repelentes, mosquiteras etc., y evitar que los ya enfermos sean picados (transmisión).

Las medidas preventivas en el Tercer Mundo son muy difíciles de llevar a cabo, y esto es fundamental. Vacuna y tratamiento específico no existen, sólo tratamiento sintomático y lo que en Medicina se llaman medidas generales (reposo, alimentación, etc.).

En cuanto a la clínica, los especialistas que redactan los textos de tratados de Medicina Interna (Harrison, Farreras, Cecil, etc.) deben leer la descripción que ha hecho Carlos de este proceso: perfecto.

Jaime
Hola, Carlos.

Realmente estoy impresionado por la chikungunya. Me atrevo a decir que es una epidemia, independientemente de sus consecuencias, que por tus descripciones y la de otros afectados son, como dices, muy fuertes.

Jamás me había encontrado con tantos familiares y amigos infectados. Solamente en mis círculos hay más de 15 personas contaminadas, y eso no es haciendo ninguna encuesta, sino simplemente que lo he sabido por haber hablado con ellas o, como en este caso, leyendo tu artículo.

CMP
En respuesta a Juan Antonio Pino Capote.

Gracias a ti, Juan Antonio, por guiarme y darme pistas que me ayudaron a ver “por dónde iban los tiros”. Lo que llamas presencia de voluntad es sólo un recurso para no desesperar más de lo que ya estaba, pues lo del blog me pone a pensar en otra cosa y, por fortuna, aunque los dolores en las manos me molestaban, no me impedían escribir.

Seguro estoy de si la chinkungunya “versión completa” le da a aglún investigador farmacéutico va a lamentar mucho que su industria no se haya ocupado de este mal.

Juan Antonio Pino Capote
En primer lugar, Carlos, he de reconocer tu fuerza de voluntad y tu presencia de ánimo para que, en medio de tales males, te sientas con fuerzas para seguir deleitándonos, puntualmente y con toda corrección, con tu blog. Creo que todos debemos darte doblemente las gracias.

Te diré que sí hay pruebas para evidenciar la presencia del virus, y si aún no hay fármacos adecuados es porque afecta a una población que no es un mercado rico que pueda pagar grandes facturas farmacéuticas, como ha ocurrido con la malaria y otras epidemias de países pobres. Quiera Dios que el mosquito Aedes o egyptius no llegue a USA, aunque sirviera para un mejor estudio y tratamiento de la enfermedad.

Lo de la foto son auténticos habones urticariales. Creo que hay grandes descargas de histamina.

Finalmente, tengo que felicitarte por la magnífica descripción realista de lo que pasa. Ya la copiarán algunos investigadores,… si es que alguno se presta a estudiar bien la enfermedad.

Gracias, Carlos, y que te mejores pronto.

[*Opino}– No enseñar a escribir a mano, una barrabasada inconcebible

01-12-14

Carlos M. Padrón

Según el artículo que copio abajo, Finlandia dejará de enseñar a los niños cómo escribir a mano.

¿Desde cuándo es bueno dejar de enseñar algo útil? ¿En qué estorba el saber escribir a mano? ¿Acaso cada vez que necesiten escribir algo contarán siempre esos niños con un dispositivo provisto de teclado? ¿Qué tal si de pronto se encuentran en una situación crítica y sólo pueden disponer de algo —lápiz, bolígrafo, estilete, etc.— con lo que podrían escribir sobre papel, pizarra, pared, etc.?

Sinceramente, esta medida me parece, como ya dije, una barrabasada inconcebible, además de un atentado contra el desarrollo de las facultades del ser humano.

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2014-12-01

Finlandia dejará de enseñar a escribir a mano a los niños

El país nórdico ha decidido sustituir, a partir del próximo año, la enseñanza de caligrafía, y potenciar, a cambio, las manualidades y el dibujo.

Los alumnos de este país nórdico sustituirán el papel y lápiz de toda la vida por un teclado, una medida que ha sido acogida con agrado. El cambio se producirá a partir de 2016.

Susanna Huhta, vicepresidenta de la Asociación de Profesores del Idioma Nativo de Finlandia, quiso aclarar que, a cambio, se potenciarán las manualidades y el dibujo porque ayudan al desarrollo cognitivo de los pequeños.

Finlandia da así un paso más en el debate sobre la efectividad de introducir en el área dispositivos portátiles, como laptops y tablets.

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[*Opino}– La enseñanza y aprendizaje del inglés en España

27-11-14

Carlos M. Padrón

La autora del artículo que copio abajo se muestra preocupada porque, a pesar de lo hecho hasta ahora, el aprendizaje del idioma inglés no parece prosperar entre los estudiantes españoles.

Ella menciona varios puntos, como el del temario, pero creo que no se trata de estudiar un temario,

  • Se trata de practicar, en vivo y sin libros, con profesores cuyo idioma nativo sea el inglés.
  • Se trata de ver/escuchar la versión original de películas y series de TV habladas en inglés.
  • Se trata de hacer que los niños vean cada día en TV al menos un programa en inglés.
  • Se trata de que la RAE deje de hacer ridículas cabriolas para no adoptar palabras venidas del inglés, o adulterarlas con una grafía tan peregrina que da ganas de reír o llorar.
  • Se trata de superar, de una vez por todas, el fingido rechazo que en España se le tiene a lo que venga de USA y, en especial, al inglés.

Y digo lo de fingido porque no es auténtico ya que los más de quienes manifiestan ese rechazo darían un ojo de la cara por manejarse bien en inglés.

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17 NOV 2014

Belén Martín Rincón Alcorcón

¿Qué nos pasa con el inglés?

Otro año más, España vuelve a destacar en la cola del nivel de inglés entre los países de habla no inglesa.

La cuestión es cómo puede ser posible que, aún empezando a estudiarlo desde la infancia, sigamos teniendo escasos conocimientos del idioma.

En los últimos años se ha incrementado la demanda de cursos para aprender inglés en nuestro país y, por tanto, se está multiplicando el número de academias y escuelas donde poder estudiarlo. Entonces, ¿dónde está el problema?

Como estudiante de bachillerato, creo que el conflicto se encuentra principalmente en nuestro sistema educativo: en todos los cursos escolares se comienza esta asignatura con los mismos contenidos, en lugar de ir aumentando el nivel de acuerdo al curso.

Así que, por mucho que se pretenda avanzar, es imposible si estudiamos durante años el mismo temario.

Además, también se observa una falta de motivación de los españoles respecto al inglés y a los idiomas en general.

No somos conscientes de la importancia que tiene el manejo de los idiomas hoy en día, y ese es el primer paso que se debería dar.

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[*Opino}– Acerca de los desmadres del feminismo (y otras plagas de moda), y la pasividad de quienes los sufren

20-11-14

Carlos M. Padrón

Que es odio está muy claro, y que en gran parte lo practican mujeres que son horriblemente feas —o sea, resentidas sociales— también está igualmente claro.

Lo que para mí no está tan claro es que, en un caso como el que describe el artículo que copio abajo, la víctima, Matt Taylor, haya dado marcha atrás y, según se dice textualmente «terminado pidiendo disculpas entre lágrimas». ¡Por favor, qué falta de carácter! ¿Cómo es posible que le haya seguido el juego a semejante estupidez?

Ante algo así, yo, en su lugar, habría mantenido puesta esa camisa por muchos días, sobre todo en entrevistas con los medios, y dicho a todos que el que la camisa no gustara a algunos era un problema suyo, no mío, porque a mí sí me gustaba la camisa (que, por cierto, no sé cómo era).

Esta ridiculez de llamar machista a cualquiera por quítame allá esas pajas es un socorrido lugar común, una especie de herramienta de amedrentamiento. Sí, es cierto que hay machismo, pero no tanto como las feministas recalcitrantes alegan, callándose, por supuesto, los desmanes que en nombre de su feminismo cometen ellas.

En fin, que si esto sigue al ritmo que trae —que es el que está muy bien explicado en el archivo «El pasado de la abuela», que puede verse clicando AQUÍ, y que aconsejo que se vea—pronto llegará el día en que se considerará como un halago el que llamen a uno fascista, machista u homófobo, o, hablando en plata, maricófobo, pues lo de ‘homófobo’ es un término mal formado, un ridículo eufemismo usado para no irritar a los hipócritas que se refugian en lo políticamente correcto.

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2014-11-19

Daniel Rodríguez Herrera

El feminismo no es igualdad: es odio

La Humanidad ha conseguido construir un artilugio que ha viajado 6.500 millones de kilómetros durante sus diez años de vida para alcanzar un cometa de sólo 25 kilómetros cúbicos de volumen y aterrizar en él.

Un viaje alucinante que ha llevado veinte años de trabajo a los ingenieros y científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA). Pero lo importante no es el logro alcanzado. No. Lo importante es que uno de los principales responsables del proyecto, el doctor en Física Matt Taylor, llevaba puesta una camisa «sexista» durante el aterrizaje de Philae en el cometa.

No es que las elecciones estéticas de Taylor se parezcan mucho a las mías, ni en la dichosa camisa, bastante hortera por cierto, ni en los tatuajes, que me horripilan cosa mala. Aunque la polémica prácticamente no ha llegado a España, en el ámbito anglosajón el escándalo feminista ante la camisa, que básicamente consiste en un conjunto de dibujos tipo cómic de mujeres con ropa ajustada, ha incendiado las redes sociales y llegado a los grandes medios.

Tan brutal ha sido la reacción que el científico ha terminado pidiendo disculpas entre lágrimas. Los dos minutos de odio que el feminismo ha desatado en su contra han convertido el punto culminante de su carrera en una campaña de acoso contra él, arruinando un momento que debía ser uno de los más felices de su vida.

El espíritu del linchamiento ha quedado perfectamente reflejado en un titular de la web de tecnología The Verge: «No me importa si has conseguido aterrizar una nave espacial en un cometa, tu camisa es sexista y es excluyente».

No importan los logros, por más extraordinarios que sean, sino tu sumisión al dogma, por más estúpido que sea, y lo es siempre. Es una técnica que las distintas corrientes de lo políticamente correcto han conseguido dominar con maestría. La excusa da igual, puede ser la camisa de Matt Taylor como que un tipo que se hizo rico partiendo de la nada. Las hordas se lanzan a las redes sociales, generalmente incitadas por periodistas o artistas progres, guardianes sempiternos de la ortodoxia como el Gran Wyoming, a ver quién lanza el insulto más gordo, hasta que consiguen doblegar a su objetivo. George Orwell se equivocó. No hace falta un poder omnímodo para que la plebe desate sus iras contra el objetivo deseado.

A estas feministas de salón y sus tontos útiles les preocupa el enorme impacto que sin duda tendrá una camisa en la decisión de las adolescentes de todo el mundo de enfocar su carrera hacia la Ciencia y la ingeniería. Eso sí, se callan el tratamiento brutal de la mujer en las sociedades islámicas y los problemas reales que causan a mujeres de verdad en todo el mundo.

Porque lo suyo no consiste ya en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, sino en el odio, puro y simple, contra los hombres. Da lo mismo que la camisa fuera diseñada por una mujer para regalársela por su cumpleaños, o que no exista el más mínimo indicio de que en su vida haya hecho nada contra ninguna mujer. Taylor es un despreciable machista y debe ser recordado por eso.

Si esta gentuza hubiera tenido la oportunidad en 1969, Neil Armstrong no sería recordado por ser el primero en pisar la Luna, sino por ser hombre y haber dicho «mankind» en lugar de «humankind».

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[*Opino}– Va de gatos y perros

16-11-14

Carlos M. Padrón

Como nací y me crié en un medio agropecuario, conviví con gatos hasta que, a los 18 años, dejé El Paso, mi pueblo natal, y me mudé a un medio urbano.

Durante esos 18 años, tanto para mí como para todos en el pueblo, un gato era un animal utilitario que se tenía para cazar ratones, cosa que hacían mejor las gatas, pero presentaban el problema de que parían a cada rato y uno se enfrentaba a la necesidad de matar las crías o correr el riesgo de verse invadido por una legión de gatos que, al no disfrutar, por ser tantos, del roce directo con el ser humano, pasaban a actuar como lo que son: fieras.

Fue lo que le ocurrió a un vecino que se declaró enemigo de sacrificar las crías y en cosa de pocos meses comenzó a sufrir las constantes invasiones de decenas de gatos que vivían escondidos en un banco de tuneras (así llamábamos a la planta que da tunos, o higos picos; AQUÍ puede verse la imagen de una) cercano a la casa, y a diario se metían en ésta, y en las de los vecinos, a robar comida. Por si eso fuera poco, en las noches montaban unos escándalos que mantenían desvelado al vecindario.

Todos los intentos por conseguir domesticarlos fueron en vano, y no quedó otra opción que darles caza a tiros, pues los venenos, además de resultar peligrosos para otros animales, raramente funcionan con los gatos, que los detectan y no los comen.

Aunque en casa hubo un perro hasta cuando tuve unos 4 años, mi padre lo sacrificó porque un día mordió a un niño, y el padre de éste cino a presentarle al mío el correspondiente reclamo. Desde entonces, nunca más hubo perros en casa, y tal vez por eso viví con el desconsuelo de tener uno.

La pasión que por los perros mostró desde niña mi hija Alicia me llevó a traer a casa el primero, y desde entonces he convivido con ellos casi de forma ininterrumpida, y he aprendido lo que dice el artículo que copio abajo: el gato es una fiera disimulada; el perro es el mejor amigo del hombre.

También he aprendido que las más de las personas que no gustan de los perros no son muy fiables que se diga, como tampoco lo son los gatos.

Los amantes de ellos podrán decir misa, pero deberían leer bien el artículo que sigue.

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16/11/2014

Por qué no deberías confiar en tu gato

Los gatos son pasivo-agresivos, inabordables emocionalmente, y son conocidos por su independencia. Aún así, son una de las mascotas más populares.

Hay una relación evolutiva para esta tensa relación. Los gatos, al fin y al cabo, siguen siendo salvajes en muchos sentidos. «A diferencia de los perros, los gatos en realidad sólo están semidomesticados», cuenta a Wes Warren, profesor de genética de la Universidad de Washington y coautor del primer mapa completo de los felinos domésticos, según recoge «The Atlantic».

Comparando las diferencias de ADN entre los felinos domésticos y los salvajes, Warren y sus colegas encontraron que las mayores diferencias están en los patrones de pelaje y en la docilidad. Y, los que menos, en los que influyen en el comportamiento, como la respuesta al miedo o la búsqueda de recompensas.

El origen de esta divergencia comenzó hace 9.000 años, cuando los humanos comenzaron a cultivar la agricultura. Los gatos salvajes comenzaron a acercarse a los humanos, que, como veían que ahuyentaban a los roedores, empezaron a recompensarlos con comida. Según la hipótesis de los investigadores, esos primeros agricultores tenían interés de que los pequeños felinos estuvieran a su alrededor.

Acostumbrados a los humanos

«La docilidad viene como resultado de haberse acostumbrado a recibir de los humanos comida como premio», según los investigadores. La pregunta es por qué no se han hecho más amistosos en estos nueve mil años.

Los gatos están más cerca de los carnívoros: son capaces de detectar el movimiento de su presa, tiene visión nocturna, una dieta rica en grasas y proteínas. Esto significa que, a diferencia de los perros, sus genes no han evolucionado para hacerse más dependientes de la comida de los humanos.

Esto demuestra la escasa influencia de la domesticación en la genética de los gatos, en comparación con el caso de los perros, según los investigadores. De hecho, según una reciente investigación sobre el genoma canino, los perros ya eran el mejor amigo del hombre cuando éramos cazadores, hace entre 11.000 y 16.000 años. Su dieta omnívora se desarrolló en paralelo a la evolución de los humanos al estilo de vida agrario.

¿Por qué los gatos siguieron siendo salvajes? La teoría de los investigadores es que las comunidades de gatos continuaron conviviendo con otros gatos salvajes, a pesar de rondar a los humanos. La verdadera moda de los humanos de convivir con ello no tiene mucho más de dos siglos.

Vinieron por los ratones, se quedaron por los restos de comida, y rondaron cerca de los graneros. No sólo es que los gatos sean salvajes en mayor parte, sino que queda mucho para domesticarlos.

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[*Opino}– Aceptable decir EREs, pero no escribirlo. Anglofobia pura y dura

14-11-14

Carlos M. Padrón

Otra vez la anglofobia aunque se haga el ridículo.

En el artículo que copio abajo se dice que no es aceptable añadir una s al final de unas siglas cuando éstas se usan en plural —por ejemplo, EREs— porque con ello se recurriría a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español. ¡Qué argumento tan brillante!

Sin embargo, sí se acepta que esa s se añada en el lenguaje oral.

Si escribir EREs es la exacta representación gráfica de la forma hablada, ¿qué importa que su origen sea inglés? Es un uso lógico y útil, y aceptar algo así, aunque venga del vulcano, enriquece el idioma…. a menos que venga del inglés, claro está, pues en ese caso aceptarlo sería humillante, degradante, de mal gusto, un gesto servil, antipatriota y, por tanto, condenable.

Además, el sistema ortográfico del español parece estar blindado, salvo cuando se relaja para aceptar casos como que el adverbio sólo, los pronombres demostrativos, etc. puedan escribirse sin tilde, y varios otros que buscan la salida con el mínimo esfuerzo educativo aunque sea a costa de la calidad de la educación.

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14/11/2014

Los ERE o los eres, pero no los ERES ni los EREs

En la lengua escrita, a la sigla ERE (‘expediente de regulación de empleo’) no se le añade una s para formar el plural, a no ser que se le dé la consideración de sustantivo, es decir, que se lexicalice: el ere, los eres.

Sin embargo, en los medios de comunicación se encuentran en ocasiones frases como las siguientes:

  • «Creada la plataforma de los afectados por EREs» o
  • «Empleo dice que los EREs de extinción han pasado del 21 % al 15,9 % en un año».

Aunque en la lengua oral las siglas pluralizan con toda normalidad, la Ortografía Académica no considera oportuno marcar su plural gráficamente, ya que, si se hace en mayúscula, ERES, puede parecer que la s forma parte de la sigla; y si se usa la minúscula, EREs, se recurre a un uso anglosajón ajeno al sistema ortográfico del español.

La misma obra también precisa que muchas siglas que, como ERE, son pronunciables como palabras, acaban por convertirse en vocablos plenos (como uci, mir, pyme, etc.) y, como tales, pueden llevar una s para marcar el plural: ere, plural eres.

De este modo, se recomienda escribir en plural las palabras que acompañan a ERE (los ERE, algunos ERE, etc.) si se mantiene como una sigla, escrita en mayúsculas, o añadir una s cuando la palabra se escriba en minúsculas, entendiendo así que se trata de una forma lexicalizada (eres).

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[*Opino}– La chikungunya y las armas biológicas no letales

12/11/2014

Carlos M. Padrón

Justo hoy, cuando en la prensa digital ha aparecido el artículo que copio abajo, creo haber superado la etapa crítica de la chikungunya, también llamada chikunguña.

Sus efectos me tienen aún asombrado porque, como no soy ni médico ni biólogo, no logro entender que algo que inocule un mosquito pueda ser tan selectivo como para atacar, con tan alta precisión y efectividad, a las articulaciones de las cuatro extremidades, incluidas las de los dedos de manos y pies, consiguiendo así inmovilizar casi totalmente a un ser humano.

A efectos prácticos, así es, porque los dolores en esas articulaciones son tales que —al menos en mi caso y en el de muchas otras víctimas de las que he sabido— no podía cepillarme los dientes, no podía levantarme si estaba en una posición en que las rodillas quedaran más altas que las caderas, no podía llevarme un cubierto a la boca, no podía caminar con seguridad —porque de pronto el dolor extremo en un pie dejaba flácida la pierna correspondiente y yo me venía al suelo, no siendo de gran ayuda que tuviera de qué agarrarme porque mis brazos carecían de fuerza para que el agarre resultara efectivo—, no podía incorporarme de la cama, no podía vestirme ni calzarme,….. En fin, que durante un par de días fui como un prisionero en mi propio cuerpo.

Ante algo así se me ocurre que, debidamente perfeccionado —como para que, por ejemplo, inmovilice por más tiempo— este virus podría ser —¿o ya está en vías de serlo?— el arma biológica ideal para paralizar, de forma masiva y sin causar la muerte, a sus víctimas, a menos que éstas no tomaran los cuidados pertinentes.

Los miembros de un ejército que en el campo de batalla padecieran los síntomas que describí, no podrían sostener un arma, disparar con puntería, lanzar una granada, atisbar por unos prismáticos, manejar un tanque, un radar o una computadora, pilotar un helicóptero, escapar de un peligro, etc. Sólo serían espectadores impotentes de lo que ante ellos ocurriera.

Quien diga que no es impresionante es porque no ha «disfrutado» de la chikungunya.

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12/11/2014

Gonzalo López Sánchez

Armas biológicas de destrucción masiva: silenciosas y letales

Los microorganismos que causan la peste, el ébola, el carbunco o la viruela, pueden ser usados como armas, y muchos países ya cuentan con medidas de defensa frente a ellos.

12 de marzo de 2009. Una investigadora alemana trabaja en el Instituto Bernard Nocht de Medicina Tropical, en Hamburgo. Manipula muestras con virus ébola activo para inyectárselas a animales de experimentación y, por ello, está protegida con una escafandra de nivel 4 de bioseguridad, que impide que ninguna parte de su cuerpo, ni tan siquiera el aire que respira, entre en contacto con el resto del laboratorio.

Pero entonces, una de las agujas con que trabaja atraviesa la goma de su guante y se clava en su piel. En un instante, puede haberse inyectado millones de partículas virales capaces de multiplicarse y atacar sus capilares, su sistema inmune y su hígado. Saltan todas las alarmas, y un equipo internacional decide inyectarle con urgencia una vacuna experimental.

La doctora sufre una ligera subida de fiebre horas después, pero finalmente se salva, quizás gracias a la vacuna, o quizás porque tuvo suerte y no se inyectó suficiente cantidad de virus. En 2004 un científico ruso no tuvo tanta suerte.

En la fecha en que esta investigadora tuvo aquel accidente, se cumplían alrededor de 30 años de investigación en el temible virus ébola, un microorganismo muy letal pero que apenas había causado 2.000 infecciones, gracias a su escasa capacidad de contagio. ¿Por qué se estaba investigando entonces, a costa de la inversión de millones y millones de dólares y en las condiciones más estrictas de seguridad?

El motivo fundamental es que se le consideraba como uno de los microorganismos más peligrosos para el ser humano, y que además podía ser usado como arma biológica en una acción de bioterrorismo.

¿Qué es el bioterrorismo?

«Consiste en el uso intencionado de un patógeno o producto biológico para producir daño a personas, animales, plantas u otros organismos, para influir sobre la conducta de los gobiernos o intimidar a la población civil», según el «Model State Emergency Health Powers Act», un informe elaborado por dos importantes universidades estadounidenses con el objetivo de ayudar en la elaboración de leyes y respuestas a epidemias y ataques de bioterrorismo en Estados Unidos.

¿Qué son las armas biológicas?

«Se trata de virus, bacterias u otros gérmenes que normalmente se encuentran en la Naturaleza pero que en ocasiones han sido modificados en laboratorio para aumentar su capacidad de dispersión, de resistir los tratamientos médicos o ser más dañinos», según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el CDC, un organismo a la vanguardia mundial en la lucha contra epidemias y en salud pública.

Los expertos consideran que las armas biológicas son fáciles de desarrollar, que son más letales y más baratas que las químicas y más difíciles de detectar que las nucleares. Además, se pueden dispersar a través del aire, del agua, de la comida o entre personas. Pueden resultar difíciles de detectar, y causar la enfermedad después de tiempos de incubación muy variables.

¿Cuáles son las más peligrosas?

El CDC clasifica las armas biológicas en tres categorías, de la A a la C. Las más peligrosas son de la categoría A, y todas ellas tienen alguna de estas características:

  • Ser fácilmente diseminables o transmisibles entre personas.
  • Tener elevadas dosis de mortalidad y un fuerte impacto en la salud pública.
  • Provocar pánico colectivo y afectar a la estabilidad social.
  • Requieren una respuesta y una preparación especiales por parte de las autoridades sanitarias.

Dentro de la categoría A, se encuentran los microorganismos que causan las siguientes enfermedades:

Fiebres hemorrágicas

Causadas por filovirus (ébola y marburgo) y arenavirus. Provocan fallos multiorgánicos y hemorragias al atacar al sistema circulatorio. Los filovirus resultan especialmente peligrosos debido a sus elevadas tasas de mortalidad y al hecho de que no se conozca con exactitud cuál es el animal que actúa como reservorio de estos microorganismos. Por su parte, los arenavirus están divididos en dos grupos, los del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo, y provocan enfermedades como la fiebre de Lassa o la fiebre de Argentina.

Carbunco (en inglés, «Anthrax»)

Se trata de una seria enfermedad que puede llevar a la muerte y que está causada por una bacteria llamada Bacillus anthracis, que puede estar presente en el suelo o en animales. La infección se produce cuando se ingieren esporas presentes en suelos, pasto o agua contaminada, o bien cuando estas llegan a la piel o al pelo y luego se ingieren, por lo que el contagio entre personas es complicado.

Sin embargo, es uno de los mejores candidatos a arma biológica porque sus esporas se encuentran fácilmente en la Naturaleza en muchos lugares, pueden resistir durante mucho tiempo en el medio ambiente, y pueden ser liberadas a través de comida, agua o sprays sin llamar la atención.

En 2001, 5 personas murieron en Estados Unidos a causa de un ataque con esta bacteria a través de cartas.

Peste neumónica

Aparece cuando la bacteria Yersinia pestis es inhalada y llega a los pulmones. Los síntomas (fiebre, debilidad, dolor de cabeza, neumonía, producción de esputos sanguinolentos y fallo pulmonar) aparecen entre uno y seis días después del contagio, y pueden llevar a la muerte si no se suministran antibióticos en un plazo de un día después de la aparición de los síntomas.

Se trata de una peligrosa arma porque la bacteria está presente en la Naturaleza y se puede producir en el laboratorio, y las personas pueden portarla durante varios días sin experimentar síntomas, con lo que la dispersión de la enfermedad puede aumentar considerablemente.

Cuando esta bacteria es transmitida a través de la picadura de pulgas, se produce la llamada peste bubónica (que asoló Europa en el siglo XIV durante el episodio de la peste negra). Produce bubones (hinchazón de ganglios linfáticos), gangrena (manchas negras en la piel por muerte de tejidos) y septicemia (infección generalizada).

Esta última no es contagiosa entre humanos si no es a través de las pulgas, pero puede infectar a los pulmones y convertirse en la variedad neumónica, que sí es contagiosa.

Botulismo

Es una enfermedad que paraliza los músculos y que puede llevar a la muerte por fallo respiratorio. Es producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum, que puede transmitirse a través de la comida, el agua o el aire.

Viruela

Es una enfermedad grave y muy contagiosa que puede llevar a la muerte de los pacientes. Ha acompañado al ser humano durante miles de años, pero el último enfermo de viruela se diagnosticó en 1977 y se considera que está erradicada desde 1980 gracias a una extensa campaña de vacunación. Sin embargo, existen reservas con este virus en dos instalaciones de alta seguridad para futuras investigaciones, puesto que se cree que podría haber muestras de este microorganismo en manos de terroristas.

Hay una variante de la enfermedad más grave, que alcanza una letalidad del 30%, y otra menor, que apenas llega al 1%. Provoca fiebre, dolor, vómitos, sarpullidos, la aparición de pústulas y a veces ceguera.

Tularemia

Es una enfermedad muy contagiosa causada por una bacteria llamada Francisella tularensis. Se encuentra en la Naturaleza y podría ser usada como arma biológica al aplicarla en forma de aerosol. Se transmite por vía aérea y provoca una grave neumonía y una infección sistémica.

¿Se han usado alguna vez?

Las armas biológicas comenzaron a investigarse durante la Gran Guerra y sufrieron un desarrollo importante durante la Segunda Guerra Mundial (se estima que 10.000 prisioneros murieron en campos de concentración japoneses a causa de las pruebas que realizaron con ellos).

Entre 1950 y 1970, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética produjeron importantes arsenales de armas biológicas, el primero produjo municiones con al menos siete tipo de agentes biológicos, pero a partir de entonces ambas naciones ratificaron acuerdos para evitar su proliferación y destruir sus reservas.

Con todo, hasta 1999 se registraron 100 incidentes relacionados con armas biológicas, con un total de 990 muertes. Desde entonces, se han producido desde intentos de contaminar los alimentos de un buffé de ensaladas (en el que se infectaron 750 personas) a un ataque con la bacteria causante del carbunco en Estados Unidos («Anthrax» en inglés), que en 2001 infectó a 22 personas y mató a 5 a través de las cartas enviadas por el servicio postal.

En Japón, el ya extinto grupo terrorista «Aum Shinrikyo», que perpetró un ataque con gas sarín en las ciudades de Tokio y Matsumoto (Japón), también intentó realizar varios ataques con las bacterias del carbunco y del botulismo, e incluso viajó a Zaire para conseguir muestras de virus ébola.

¿Hay que temer un ataque bioterrorista?

«No es necesario vivir con un constante temor por un ataque bioterrorista. Basta con permanecer vigilante y preparado», explica Joanne Cono, portavoz del CDC, en un vídeo institucional. El grado de preparación varía entre los países, pero pasa por acumular antibióticos, antivirales y vacunas, si los hay, preparar planes de respuesta o incluso mensajes para ser enviados a través de radio y otros medios de comunicación en caso de emergencia.

Aunque muchos de los agentes biológicos que pueden ser usados como armas son fáciles de conseguir, lo más difícil es producirlos en elevadas cantidades y después liberarlos de forma efectiva en el suministro de agua o en forma de aerosol.

Mientras que harían falta varias toneladas de toxinas para hacer un ataque a través del viento, bastaría con un kilogramo de Bacillus anthracis para cubrir una zona de 100 kilómetros cuadrados y provocar una letalidad del 50%, según el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de los Estados Unidos.

Los microbios más letales

Los virus y las bacterias son esenciales para la vida en la Tierra, tal y como la conocemos, (son los seres vivos más numerosos, responsables de la aparición de organismos superiores y los que oxigenaron la atmósfera, entre otras cosas). Muy lejos de las humildes cifras cosechadas por las armas biológicas, los microbios son asesinos temibles para el ser humano en su entorno natural.

Por ejemplo, la viruela, los resfriados, la peste y la gripe mataron al 95% de la población nativa americana, desde la colonización española, la peste negra mató a alrededor de un cuarto de la población europea en el siglo XIV, y la pandemia de la gripe española mató a un número de personas comprendido entre los 20 y los 50 millones después de la Primera Guerra Mundial.

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[*Opino}– El ‘double ckeck’ azul de WhatsApp, ¿interfiere con la privacidad o con la hipocresía y el engaño?

12-11-14

Carlos M. Padrón

Desde que fue creado, el concepto de correo implica correspondencia, y al llegar el correo electrónico —o sea, el e-mail— ese concepto no se desvirtuó, por lo cual sigo creyendo que es por lo menos un deber de simple cortesía el responder a quien me escriba, o sea, el corresponder.

De ahí que cuando pasa el tiempo y no recibo respuestas de algún destinatario a quien le envío mensajes con frecuencia, voy a la lista de distribución y elimino de ella la dirección de ese destinatario porque, al esconderse tras un constante silencio, me hace creer que mis envíos le molestan.

Ahora resulta que tal vez muchos de los furibundos adeptos de las redes sociales, muchos de ésos que pueden incluir a uno en un grupo de WhatsApp y someterlo así a ser acribillado por una interminable sucesión de mensajitos que uno no ha pedido, se quejan de que el tal double check azul es una intromisión en su privacidad. ¡Por favor! Les molesta porque no les permite engañar, no les permite ser comodones y tener que contestar con un simple «Más tarde te respondo».

Como el remitente de un mensaje de WhatsApp sí puede saber si el mensaje llegó al equipo al que estaba destinado, esta queja pone de manifiesto que lo que los quejicas quieren es tener la libertad de alegar que no contestaron porque no tuvieron tiempo de leer o, en realidad, porque no les dio la gana de hacerlo. O sea, que no quieren asumir la responsabilidad de la correspondencia. Gustan de contar con un medio de comunicación rapidísimo, pero no quieren sentirse obligados a responder rápidamente a lo que por tal medio les llegue.

Es una actitud que me recuerda el abuso y la insolencia de los conductores que usan la vía para pasear, sin mostrar consideración alguna por quienes tienen prisa. El automóvil es un medio de transporte rápido y, por tanto, requiere que se lo use con rapidez; de ser posible, con la máxima que permita la Ley.

En el caso que nos ocupa, la respuesta a un mensaje debe ser dada con la máxima rapidez que permita la ley de la consideración hacia los demás, de la simple cortesía y educación, de la CORRESPONDENCIA.

WhatsApp es la única app de mensajería instantánea que uso, y celebro la llegada del double check, que ya apareció en mi celular y que dejaré activo.

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12.11.2014

Marta Juste

Cómo desactivar el doble chec azul de Whatsapp

El revuelo que ha levantado la aplicación de mensajería Whatsapp con la incorporación del doble chec azul que permite saber si han leído o no los mensajes, ya ha tenido las primeras repercusiones. WhatsApp reculará y permitirá elegir el activar o no esta función.

Los dos tics azules se han convertido en unos días en una queja prácticamente generalizada entre todos los usuarios de WhatsApp. El hecho de saber si la persona con la que se habla ha leído o no el mensaje enviado, y poder controlar de esta forma si no ha contestado porque no ha querido, puede suponer una importante intromisión en la privacidad del usuario, por lo que las críticas no han cesado.

Aunque no ha sido anunciado de forma oficial, Whatsapp lo ha comunicado mediante Whatsapp Translation, una aplicación que utiliza la aplicación y en la que ha estado preguntando los últimos días qué hacer con el doble chec azul.

Finalmente, la nueva actualización de la app incorporará la opción de desactivar estos dos tics que tantos problemas prometen dar. El procedimiento será similar al de la hora de la última conexión, que actualmente todos los dispositivos pueden mostrar o eliminar.

Al igual que con esta función, la persona que desactive el doble chec azul no permitirá que los usuarios con los que hable sepan si han leído o no sus mensajes, pero ella tampoco podrá hacer uso de esta función.

¿Qué hacer mientras no se actualiza la app? El mundo de las aplicaciones es muy amplio, pero todo aquél que se niegue a utilizar otras apps de mensajería instantánea que no sean WhatsApp, ya tiene la posibilidad de evitar los dos tics azules sin necesidad de esperar a la actualización.

Para ello es necesario descargarse la app Shh, ocultar doble chec azul. Esta aplicación permite leer los mensajes sin que aparezcan como leídos porque saca las conversaciones de la conocida aplicación de mensajería. De esta forma, al recibir un mensaje llegarán dos notificaciones, una de WhatsApp y otra de Shh. Si se utiliza Shh no aparecerá el doble chec azul porque no se entra a WhatsApp, es decir, se pueden ver las notificaciones de conversaciones individuales o de grupo, y poder ignorar las que se quieran sin que se vean los dos tics azules. Eso sí, si se quiere contestar, es necesario entrar a Whatsapp.

Esta app se une a los métodos que hace unos días ya circulaban por internet para evitar el doble chec azul. Una opción es activar el modo avión justo antes de entrar a Whatsapp. De esta forma, el usuario podrá ver los últimos mensajes recibidos pero, al estar desconectado, no mandará la señal de leído.

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[*Opino}– ¿Qué hay de malo en adoptar la grafía ‘postit’?

06-11-14

Carlos M. Padrón

Otra decisión que me cuesta entender.

Según el artículo que copio abajo, el término inglés post-it pasa a tomar en español la grafía posit. ¿En qué les molesta la <t> de post? ¿Qué hay de malo en adoptar postit, que tendría igual grafía que la forma inglesa y no crearía confusión entre quienes ya usan esa forma?

Ya sé: el motivo es precisamente ése, lo de igual grafía, pues iría contra el ‘mandamiento’ de que hay que cambiar todo lo que venga de afuera, especialmente si es de origen sajón. Triste, pero cierto.

Por otra parte, me temo que la gran mayoría de quienes opten por usar posit, al momento de pronunciar el plural de esa palabreja dirán «posis», pues la <ts> no les resultará de fácil pronunciación.

Artículos relacionados:

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06/11/2014

Pósit, adaptación adecuada al español

La adaptación pósit, a partir de la marca registrada Post-it®, es válida para referirse a cualquier ‘hoja pequeña de papel, empleada generalmente para escribir notas, con una franja autoadhesiva en el reverso, que permite pegarla y despegarla con facilidad’, tal como indica la vigesimotercera edición del Diccionario Académico.

En los medios de comunicación es habitual encontrar frases como

«Se han colocado en el local más de tres post-it para que los ciudadanos escriban en ellos»,

«Un post-it para recordar que hoy es el Día del Alzhéimer» o

«Postits con números para evitar que la gente se cuele».

Formado a partir de Post-it®, el término pósit se ha convertido en un sustantivo común con el que se hace referencia no sólo a las pequeñas láminas autoadhesivas de esta marca concreta, sino a cualquiera de características similares. Se trata de un proceso semejante al experimentado —entre otras— por palabras como wasap, licra o rímel.

El plural de este sustantivo es pósits, terminado en ese y con tilde en la <o> por tratarse de una palabra llana acabada en grupo consonántico.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

«Se han colocado en el local más de tres pósits para que los ciudadanos escriban en ellos»,

«Un pósit para recordar que hoy es el Día del Alzhéimer» y

«Pósits con números para evitar que la gente se cuele».

Cuando se haga referencia específica a esta marca, no obstante, lo adecuado es respetar su grafía original:

«La empresa 3M, fabricante de las notas Post-it®, lanzó una aplicación para digitalizar las anotaciones».

Fuente