[*ElPaso}– ‘Plegaria del Campesino’, del Carro ‘Reinado Eterno’

En el artículo Las loas a Nuestra Señora de Las Nieves se menciona la presentación, en Santa Cruz de La Palma y en 1890, de un Carro Alegórico.

Y en un artículo de EcoDiario se dice que el carro alegórico y triunfal es un anacronismo barroco que en Canarias sólo se conserva en el marco de las fiestas de la Bajada de la Virgen de Las Nieves, y que posee una función anunciadora que delata la deuda que mantiene con las dramatizaciones sobre carros tirados por bestias que identificaron los espectáculos teatrales de la histórica fiesta sacramental del Corpus.

En El Paso, y diría que en toda la isla de La Palma, se conoce por ‘carro alegórico’ —o ‘carro’, a secas— una especie de pequeño auto sacramental, con declamación poética y canto, que se representa durante alguna festividad religiosa y que, para poder hacerlo visible a la mayor cantidad de público, su escenario se arma sobre la plataforma de carga de un camión que para cada representación se mueve y se aparca en el lugar en el que esa representación sea visible para muchos. De aquí podría venir lo de ‘carro’,… supongo.

Los Carros que en El Paso se han escenificado han sido siete (7) y todos con guión y letra de don Antonio Pino Pérez, el poeta pasense de quien publiqué los poemas de su libro “Dándoles vueltas al viento”. Esos Carros son:

  1. Luz en la Sombra (1946)
  2. Antesala de la Muerte (1947)
  3. Reinado Eterno (1949)
  4. La Nave de la Esperanza (1951)
  5. Alrededor de la Cruz (1955)
  6. Canto Sobrenatural (1960)
  7. Auto de Reyes (1968)

Las siguientes dos fotos corresponden a la representación del Carro “La Nave de la Esperanza” hecha en 1985.

La Nave de La Esperanza 1 - 1985

La Nave de La Esperanza 2

Al igual que en las óperas, en los Carros destaca un fragmento que cobra más popularidad que el resto y que se constituye como en su tarjeta de presentación. En “Reinado Eterno”, el fragmento distintivo es la muy emotiva y bien lograda Plegaria del Campesino, en base a la cual el Dr. Juan Antonio Pino Capote, hijo del autor de los Carros arriba mencionados, ha hecho, en memoria de su padre, un pequeño montaje (para verlo/bajarlo, clicar AQUÍ) en una de cuyas fotos aparece él, aún niño, con sus padres y hermanas. Además de este otro, en base al poema “Espera”.

Lo que sigue —guión completo de “Reinado Eterno”, con reparto, personajes y letra— da una buena idea de los temas en torno a los que giran estos Carros.

“Reinado Eterno” tiene como base el añadido «… de El Sagrado Corazón» que en honor al Sagrado Corazón de Jesús se le quiso poner en los años 40 al nombre de El Paso, un pueblo mayormente de agricultores y campesinos.

***

REINADO ETERNO

Ofrenda piadosa de El Paso al Sagrado Corazón de Jesús

Autor: Antonio Pino Pérez

El Paso, Mayo de 1949

PERSONAJES

* Ángel: Srta. Ana María Díaz

* Santa Margarita: Srta. Carmencita Henríquez

* Alma de El Paso: Sra. Mela Cordovez Hernández

* Labradora: Srta. María Carmela García

* Padre Hoyos: Don Tomás Capote

* Pregonero: Don Guzmán de Toledo

* Labrador: Don Miguel Ángel Taño

* Anciano: Don Santiago García Castro

* Ángeles (Coro): Srtas. María Angustia Capote, Rosa María Guélmez, María de los Ángeles Pino, Teresita Martín, y Marina Simón.

Acto único
Pregonero

Entre cielos y tierra suspendido
para mostrarle al mundo un derrotero,
soy el infatigable pregonero
que brota del silencio y del olvido.

Un grito que se pierde y que se afana,
una voz avizora siempre alerta,
un clamor sobrehumano que despierta,
y una esperanza tendida al mañana.

Un soldado de Cristo, penitente,
que milita en Su reino espiritual,
y huyendo del embrujo material
se corona en la luz del sol naciente.

Pregonero me llaman, y un pregón
llena mi vida al porvenir lanzada,
porque siento en el alma la llamada
de un eterno y Sagrado Corazón.

Y voy a Dios como las almas buenas
subiendo por escalas de oración,
por altas sendas de liberación
a regiones de paz de fulgor llenas.

Si el Padre Hoyos disipó las nieblas
del gran misterio del Amor de Amores,
él nos trae, entre vivos resplandores,
promesas que hacen luz en las tinieblas.

Padre Hoyos

En la gloria del Dios verdadero
mi perenne piedad se extasía,
y en mí canta una santa alegría
la inefable visión del sendero.

Y ahora soy un prodigio lejano
liberado de toda pasión,
y un perfume de superación
que penetra el recóndito arcano.

Por la Tierra pasé renunciando
al embrujo de las tentaciones,
y luché en mis carnales prisiones
porque Cristo me estaba enseñando.

Y a medida que iba dejando
mi apetencia a las cosas terrenas,
se me iban rompiendo cadenas
y en los Cielos me estaban llamando.

Y ascendí en mi profunda querella
hasta Dios, que sació mi desvelo,
poseído de fiebres de anhelo
por la histórica luz de Su huella.

Y escuché las Promesas divinas
que compendian mi revelación,
los caminos de la salvación
y las rosas de amor sin espinas
.
Y con voz de inefable dulzura
entreabriendo las puertas del Cielo,
Corazón de esperanza y consuelo
me enseñó la suprema ventura.

«Daré a mis devotos gracias abundantes
para el cumplimiento de un deber sagrado,
en todo momento y en cualquier estado
para que me honren por perseverantes.

Y a los corazones siempre empedernidos
moverá la gracia de mis sacerdotes,
volverán sus almas renaciendo en brotes
a la vida nueva de los bien nacidos.

Y derramaré copiosas bendiciones
sobre las empresas en mi Nombre buenas,
Y seré un consuelo de todas sus penas
y asilo seguro de los corazones.

A los que propaguen esta devoción
los tendré presentes en sus amarguras,
y sus almas blancas y sus voces puras

estarán escritas en mi Corazón.

A los que comulguen con un santo anhelo
los Primeros Viernes en meses seguidos,
por la gracia eterna serán encendidos
al fin de sus vidas con luz de consuelo.

Cambiaré las sombras de la indiferencia
hasta convertir las almas fervorosas.
Y las almas buenas, las almas piadosas,
serán almas santas por la penitencia».

Y a los hombres piadosos enseñé
el mensaje de amor revelado
que dictó un Corazón angustiado
en el cual para siempre confié.

Y ahora soy un espíritu santo
liberado de toda pasión,
en la gloria de la Redención,
lejos ya del dolor y del llanto.

Pregonero

Tus palabras al Cielo encaminan.
Tienen honda emoción de oraciones,
en el centro del alma germinan
y florecen en renunciaciones.

Padre Hoyos

Mis palabras, cual voces al viento,
sólo copian abismos de hondura.
Que os lo diga esta virgen tan pura
que nació del humano tormento.

Nuestra santa Virgen Margarita
de Alacoque por Dios elegida
nos mostró ya una senda tendida
por la ruta hacia Dios infinita.

Las promesas que son voz de aliento
luminarias de gracia realista,
fluyen de esta nueva evangelista
con el fuerte vigor de un portento.

Santa Margarita

No fui más que otra esclava del Señor
que dejé hacer en mí su voluntad,
renunciando a mi pobre libertad
me entregué sin reservas a su Amor.

Y fui para los hombres providente:
Les hablé del Amor que nos llamaba,
del Corazón de luz que nos buscaba,
y de su angustia eterna y persistente
por un mundo que muere en el pecado.

Y les dije que siempre perdonando
el Corazón de Cristo nos espera,
que en sus heridas esconder quisiera
a los que en el pecado están llorando.

Revelé los remedios soberanos
para alcanzar su santa realeza,
más allá del dolor y la tristeza
les descubrí recónditos arcanos.

Si por gracia divina fui elegida,
bendecida de nuevo en las mujeres,
fue porque, renunciando a los placeres,
viví en la Tierra para la otra vida.
No fui más que otra esclava del Señor,
obediente a sus leyes y a Su amor.

Pregonero

Voz celestial que a despertarnos vienes,
llamarada de amor santificada,
tanta atracción en tu pureza tienes
que ya corremos tras de tu llamada.

¿Eres el Ángel que el Señor envía
a la noche del mundo en convulsiones
a disipar nublados y turbiones
y a derribar la falsa idolatría?

Santa Margarita

¡Pobre de mí! Sumisa penitente
que escribí a los dictados del Señor.
Yo no fui más que un débil resplandor
que alumbró las plegarias del creyente.

Sólo fui el bien posible y hacedero,
algo frecuente en la vida cristiana.
El Ángel de Dios que anuncia el mañana
ya llega hasta aquí, gentil Pregonero.

Coro de Ángeles

Como luces de ensueño alumbramos
en las sendas de Dios infinitas,
y en celestes jardines cantamos
las eternas plegarias benditas.

Anunciamos auroras triunfales
más allá del amor de la Cruz,
y en el reino de los inmortales
anegamos las almas de luz.

Somos flores del Reino Divino
perfumadas en la Eternidad
que llenamos de paz el camino
que conduce a la santa verdad.

En la gloria de Dios infinita
poseemos la gracia del vuelo,
y en un beso de amor intangible
nos aroma la brisa del Cielo

Sólo un sol de verdad que ilumina
nos incendia de luces soñadas,
y en el Reino que nunca termina
traspasamos bellezas aladas.

Somos voces de amor inmarchitas
armonías de la inmensidad,
y en sonrisa de luces benditas,
resplandores de la santidad.

(Aparece el Ángel)

Pregonero

Mensajero celeste que llegas
de regiones de luz insondables
a mostrar a los hombres culpables
el mensaje de fe que renuevas.

Bienvenido seáis, ¡bienvenido!
Los sedientos del bien te esperaban,
y los tristes por ti suspiraban
en la negra prisión del olvido.

Ya los yermos están reparados
y la tierra ya fue removida.
Falta el soplo inmortal de la vida
que fecunde los campos sembrados.

Faltas tú, mensajero divino,
esta noche impaciente de esperas
a trazar con palabras certeras
del glorioso mañana, el camino.

Este pueblo que reza y medita
y en el Reino de Dios persevera,
a tus plantas se rinde y espera
la consigna que bien resucita.

Ángel

Un Ángel arrojó del Paraíso
con espada de fuego redentora,
la primera pareja pecadora
que burlar a su Dios sin pudor quiso.

Un Ángel a la Virgen anunció
que sin mancha a Jesús concebiría,
y un Ángel lo arrulló cuando nacía,
y un Ángel custodió la sepultura
de muerte, del Señor resucitado,
y un Ángel está aquí, por Dios mandado,
a esclarecer la humana desventura.

Llegó de la inmortal Eternidad
hasta el profundo sueño de la vida,
mensajero de paz en la suicida
lucha terrible de la Humanidad.

Y soplo con alientos de infinito
sobre la hoguera de exterminio y muerte,
por ver si extingo con mi aliento fuerte
los voraces incendios del delito.

Pero no escucha el ciego impenitente
esta voz que es un ancla salvadora,
y prosigue en su vida pecadora
a su destino eterno, indiferente.

Luchan el bien y el mal en confusión,
la cizaña y el trigo confundidos,
y llegan hasta el Cielo los gemidos
de los que mueren sin pedir perdón.

En el mar insondable de amargura,
de tormenta y naufragios y agonía,
en la nave del mundo perecía
embarcada en el mal, la desventura.
El Arca de Noé, y en Galilea,
Jesús que riñe al mar alborotado
nos salva de la muerte y del pecado
la palabra de Dios, ¡bendita sea!

No importan veinte siglos que pasaron
de la crucifixión del Rey de los Judíos
para que sigan existiendo, impíos,
los mismos que en la Cruz lo levantaron.

No importan las Promesas reveladas
para luz y consuelo y salvación
que anuncian una nueva redención
en las noches del alma, desoladas.

El lujo y la riqueza, los placeres,
seducen y torturan y fascinan,
y en la brutal vorágine caminan
tras la insaciable sed de sus quereres.

Si vuelvo de la azul inmensidad
con un mensaje de liberación,
me manda ese angustiado Corazón
que sangra en su infinita caridad
por la muerte luctuosa en el pecado
de un mundo que se aleja de Su cruz,
de la Verdad, del bien y de la Luz,
que fluyen de su pecho lacerado
por la fiebre de todos los dolores
que para daros verdadera vida
abrió en su pecho la profunda herida
para llenarnos con su Amor de Amores.

Vengo a dar testimonio del Señor
que mora eternamente en la alturas,
y a traer en raudales de venturas
la gran misericordia de su Amor.

Pregonero

Es la gracia divina la que alienta
en tu voz de celestes transparencias,
Despiertas y conmueves las conciencias.
La Humanidad de luz está sedienta.

Ángel

La libertad del hombre es su tortura.
En la noche se adentra y se encamina
por la ruta infernal que no termina
sino allá en el confín de la locura.

Y lucha y se debate entre la escoria
poseído de fiebres pasionales
azuzando las furias de los males
despreciando los goces de la gloria.

Pregonero

Somos flacos, Señor, y el infeliz
se pierde entre engañosas ilusiones.
Tú que traes celestes bendiciones
a este pueblo que inclina su cerviz
ante su Rey eterno y soberano,
escucha por favor sus inquietudes
y llévalo hasta el Reino de Virtudes
cogido del milagro de tu mano.

Ángel

Dios se recrea en ti, pueblo creyente,
que sobre la Isla verde se reclina
adonde España alcanza y no termina,
pues sube en tu plegaria penitente.

Dios te bendice, tronco levantado
para el Rey del Amor de los Amores,
que lo recibes deshojando flores
y lo despides con fervor callado.

Permaneces en él y perseveras
en agrandar tus cálidos fervores
porque le rindes cánticos y honores
y siempre en Él confiadamente esperas.

Porque a Él le entregas con pasión del alma
tu profunda plegaria sencilla,
y tu fe sacrosanta se humilla
sobre esta flor marinera de La Palma.

En el nombre del bien por el que lucho,
habla, pues, tu secreto revela,
que tu fe verdadera consuela.
Impaciente de oírte, te escucho.

Labrador

Soy un pobre campesino.
No tengo palabras bellas
para contar mis querellas
a Tu Corazón Divino.

Pero hacia Ti me encamino
con una oración ferviente,
cual un viejo penitente
que aunque de torpes maneras
sabe bien que Tú lo esperas,
esperanza del creyente.

Tú me diste paz, consuelo,
un hogar sin inquietudes.
y perfumadas virtudes
que embalsamaron mi anhelo.

Cuando contemplé ese cielo
siempre admiré Tu grandeza
y bendije mi pobreza
obedeciendo Tus leyes.
Fui más grande que los reyes
sintiendo Tu realeza.

Luchando con alegría
tuve fe, Señor clemente,
cuando arrojé la simiente
que por Tu Amor brotaría.

Y en un milagro nacía,
y en otro en frutos cuajaba,
y agradecido rezaba
a Tu bondad infinita
por la cosecha bendita
que mis esfuerzos premiaba.

Cuando herido de traiciones
sentí sangrar mis heridas,
cuando en las horas temidas
me acosaron las pasiones,
recordé las oraciones
que mi madre me inculcó,
y de nuevo a Ti volvió
mi espiritual sencillez
con esa grave honradez
que esta tierra me enseñó.

Sobre la tierra curvado
—profunda interrogación—
yo escribí tu religión
con los surcos de mi arado.

Y sepulté mi pecado,
mal-cizaña en mi nacida,
junto a simiente escogida
que con mi sudor regaba
y con dolor enterraba
porque eran mi propia vida.

Señor, yo quisiera darte
—ya que a mi pueblo le das
tu nombre, que vale más
que cuanto pueda ofrendarte—
algo que pueda agradarte,
como una inmensa oración
donde te implore perdón
fundido en eterno abrazo
todo este pueblo de “El Paso
del Sagrado Corazón”.

Mas soy tan pobre, Señor,
que de nada al fin soy dueño
porque hasta Tuyo es el sueño
que mitiga mi dolor.

Tuyo el prodigio de amor
que en mis noches amanece,
y el milagro que florece
luz de Tus ojos abiertos
en los almendros despiertos
donde Tu luz esclarece.

Nada tengo que ofrecerte,
como no sea obediencia,
oraciones, penitencia;
y ante el temor de ofenderte,
servirte y obedecerte
para Tu gracia esperar,
y mientras viva, rezar,
pedirte a voces perdón,
y entregarte el corazón:
lo más que te puedo dar.

Ángel

Es la ofrenda sencilla y piadosa
de un soldado cristiano y valiente
que sembró con amor la simiente
en la tierra por Dios generosa.

Pregonero

Esperando con ciega confianza
avanzamos al reino futuro
y nos lleva hasta puerto seguro,
con alegre emoción: la Esperanza.

La ceguera mundana no ve,
más allá del dolor y la tumba,
esa noche que alumbra y deslumbra
con su luz cegadora: la Fe.

No comprendo la triste orfandad
que ese beso de amor que percibe
que el Amor del Amor lo recibe
y se llama ese amor: Caridad.

Labradora

Yo he sido la compañera
del hombre de estos lugares,
la que ahuyentó sus pesares
con sonrisa placentera.

Y la que en perenne espera
hondamente conmovida
fue deshojando su vida
en llamaradas de amor,
cual pétalos de una flor
para perfumar nacida.

Mientras el campo sonaba,
crecí entre almendros floridos
en los huertos escondidos
donde mi madre rezaba.

Y mi padre cultivaba
la tierra de mis abuelos
ganando con sus desvelos
nuestro pan de cada día
con la cristiana alegría
que nos colmó de consuelos.

Resignados y sufridos,
siempre humildes y pacientes,
mis padres, por ser creyentes,
como en un crisol fundidos
fusionaron los latidos
de amor de sus corazones,
en las dulces emociones
de un hogar sin inquietudes
que calentó con virtudes
un fuego de tradiciones.

Fui madre, hija y esposa.
Siempre me impuse deberes,
y no tuve otros placeres
en mi vida silenciosa
que la risa bulliciosa
del hijo de mis amores,
y los profundos fervores
con que me abracé a Tu Cruz,
resplandeciente de luz
por alumbrar mis dolores.

En el hogar escondida,
como en prisión voluntaria,
recé una casta plegaria
en amores encendida.

Te di en los hijos, la vida,
cuanta belleza tenía;
y en el trabajo, alegría.
Y cuanto pude, Señor,
yo te lo di con amor,
pues todo te lo debía.

Siempre en tu gracia infinita
descansaba mi esperanza,
y con fe ciega y confianza
sentí en el alma contrita
que tu verdad resucita
de la muerte del pecado.

Y siempre en mi humilde estado
en el templo de mi casa
me entregué, sombra que pasa,
a tu Corazón Sagrado.

Y aquí estoy, ojo de asombro,
luces de fe que te vieron,
entrañas que te sintieron
clavando allá en lo más hondo
donde celosa me escondo
para sentirte más mío.

Sin la sombra de un desvío
me entrego a Ti toda entera.
Yo sé que tu amor me espera
y sólo en tu amor confío.

Ángel

Y siempre la mujer graciosa y buena,
aroma de la vida y alegría,
trayendo con su dulce poesía
el bálsamo que rompe la condena.

Mujeres que a Jesús acompañaron
en su predicación por Palestina,
y con honda ternura femenina
sobre su tumba con pesar lloraron.

En ti reviven, campesina honrada,
porque eres madre amante y dulce esposa,
como ellas, agua viva y rumorosa
de la fuente de amores liberada.

Anciano

La tierra que me diste en heredad
sabe bien mi secreta desventura.
Con ella se fundó mi soledad,
y piadosa cubrirá mi sepultura.

Yo no fui más que un pobre campesino
perdido siempre en el campo
silencioso,
que ahora llama a tus puertas, Rey Divino,
con la impaciencia de encontrar reposo.

Pregonero

Tú que sabes los secretos
que estos campos meditaron,
di esta noche a las estrellas
qué secretos se callaron.

Estas tierras cultivadas
por tu mano vigorosa
se vistieron perfumadas
de esperanza milagrosa.

Anciano bueno
espejo triste
de las verdades
que tú aprendiste.

Los campos mudos
y los barbechos
te revelaron
hondos secretos.

Como las mieses
que se agostaron,
también tus fuerzas
se marchitaron.

Al fin llegaste
con tu experiencia
hasta esta noche
de penitencia.

Los rigores del invierno
en los campos te encontraron,
y los soles del verano
en tu espalda gravitaron.

Te cantaban avecillas
un saludo matinal,
y tú ibas siempre alegre
a tu trabajo habitual.

Sobre la tierra
tú te curvabas,
y en sus amores
siempre confiabas.

Esos misterios
de los sembrados
siempre te hablaron
esperanzados.

Y tú trabajas,
y en Dios confías.
Son las cosechas
tus alegrías.

Anciano bueno,
espejo triste,
dime el secreto
que tú aprendiste.

A la luz del sol poniente,
cuando Ángelus medita,
es la oración de la tarde
la que en el aire palpita.

Mientras bullen las simientes
en la paz de los sembrados
donde esperan los creyentes
frutos con sudor ganados.

Y la dulzura
de la creación
llenó de goces
tu corazón.

Tú la escuchabas
alegremente.
Nació en tu alma
como simiente.

Y renacías
a la esperanza,
gloria bendita
que en Dios se alcanza

Anciano bueno…

Anciano

Muertas ya en mí las pasiones
que de Tu ser me apartaron,
falsas glorias que forjaron
engañosas ilusiones,
vengo a pedirte perdones;
derrumbada fortaleza
que vuelve a tu Realeza
para mostrarte su herida
como una nota perdida
de tu infinita grandeza.

No fui más que campesino
hijo de esta tierra amada
que esconde en su entraña honrada
mi secreto y mi destino.

Fue mi cuna y mi camino,
mi alegría y mi tormento,
Fue mi lucha y mi sustento,
sabe mis sueños de gloria,
celosa esconde mi historia
de trabajo y sentimiento.

Todo mi calor le di.
Con pasión la cultivé
desde el día en que nací.

Sobre su embrujo crecí
de sol a sol trabajando,
y en ella se fue quedando
mi niñez, mi juventud,
y mi rota plenitud
quedó en sus campos sangrando.

Y al ocaso de mi vida,
en esta hora inquietante
llego hasta ti vacilante,
con el alma estremecida
en la postrer despedida
de mis rústicos amores,
al solar de mis mayores
que arrullará la quietud
de mi triste senectud
purificada en dolores.

Sin saber en mi agonía
y en mi angustiosa tortura
si me espera la ventura
al nacer en nuevo día,
o el castigo que temía
fulminará mi flaqueza,
la culpa de mi rudeza
que de Tu ser me apartó
y mi corazón llenó
con desvaída tibieza.

Ahora que vuelve el pasado,
cual si estuviera presente,
a revivir en mi mente
hasta el recuerdo olvidado.

Ahora que llora el pecado
en mi conciencia despierta,
como en la noche desierta
llora un niño desvalido,
llego entre sombras perdido
hasta el umbral de Tu puerta.

Torno de un mundo de engaños
y de pasión orgullosa
a descargar en la fosa
el peso de tantos años.

Traigo sólo desengaños,
y como única ciencia
el grito de mi experiencia
que a Tu Reino me encamina
buscando el sol que ilumina
en Tu infinita clemencia.

Y estoy aquí nuevamente
para bendecir Tu Nombre.
Con los arrestos de un hombre
que ya tan sólo es simiente
me han de sepultar creyente
en esta tierra bendita
porque mi fe necesita
transmutar en redenciones
mi alma en carnales prisiones
que a Tu Verdad resucita.

Ángel

Tu fuiste la materia encadenada
al quehacer profundo de la tierra,
sin saber que tu cuerpo un alma encierra
que allá en la Eternidad será juzgada.

Tiembla en tu voz la sombra de un lamento,
ya en los albores de la vida nueva,
y al terminarse tu terrena prueba
voces te salvan de arrepentimiento.

Santa Margarita

¡Pobre anciano que llora desvalido
al expirar su vida pecadora!
Bendito sea todo aquél que llora
al Reino del Amor ya bien nacido

Hallarán en su dulce Corazón
como un mar insondable de aflicciones
la fuente de infinitas salvaciones
que nos limpia con aguas de perdón.

Pueblo creyente, sube y persevera
por la escala de luz del Rey de Amores,
incendia en Sus doctrinas tus fervores
tu Padre y tu Señor, tu Dios te espera.

Padre Hoyos

La evangelista del Amor te llama
al Reinado que en la Tierra vivió.
Son ciertas las promesas que enseñó
de un Corazón de amor que se derrama
de tanto amor, y por amarnos tanto
ya sólo es amor en llamaradas
que buscan por la Tierra desbordadas
las almas que se pierden en el llanto

Coro de Ángeles

Alma de El Paso

Soy el espíritu alegre y creyente
que flota en estos cauces persuasivos
acallando con gesto compasivo
la duda y el temor del inocente.

Soy la alegría de ensueño en las fuentes
que reza de aprendidas oraciones.
Diluyendo en agua mis canciones
refresco la tortura de las frentes.

Soy el misterio que a las almas lleva
la creación en silencios meditada,
y la risa de luces perfumada
como la brisa de la Cumbre Nueva
que pasa disipando las negruras
de malos pensamientos y pesares,
y ahoga en los abismos de los mares
la sal amarga de las desventuras.

Perdida entre montañas, errabunda,
pasada por las almas ahuyentando
todo el crimen que se estaba incubando
en la negra conciencia moribunda.

Y oí en los olmos un susurro grave,
y en los almendros luces florecidas,
y en mis noches inciertas y temidas
tu voz imperiosa y suave
que musitó promesas de esperanza,
palabras verdaderas de consuelo
a los que sufren sin mirar al Cielo,
y al que entre espinas al infierno avanza.

Soy el alma de un pueblo eternizada
sobre el sepulcro de una raza muerta
en la piedra dormida que despierta
a los siglos futuros levantada.

Soy las montañas al cielo aguzadas
que reciamente las nubes escalan,
y para siempre inmutables señalan
hacia Tu Reino infinito lanzadas.

Soy Tus cumbres de vértigo y fuego
donde se esconden las almas ardientes,
sobre el embrujo de lavas calientes
que esta hora solemne te entrego.

Soy el Alma de El Paso, que palpita
en fuegos del Sagrado Corazón,
y asciende entre perfumes de oración
a la Gloria de Dios que es infinita.

Me rindo al Corazón resucitado
que nos busca y nos llama y nos espera,
que por amarnos otra vez sufriera
el dolor de morir crucificado.

Me entrego, toda plena de armonías,
sobre este trono de amor de La Palma
donde se agranda bajo el cielo el alma
cantando Tus eternas sinfonías.

Pregonero

Es la ofrenda de un pueblo creyente
que se inmola en la cruz de esta tierra,
que atesora y bendice y encierra
del reinado de Dios la simiente.

El tesoro en el alma guardado
que palpita en palabras dolientes,
y se aroma en fe
rvores crecientes
en la paz del divino reinado.

Padre Hoyos

Es ya día que en las almas florece
perfumando una inmensa oración.
Es un pueblo que implora perdón
y en la faz de la Tierra amanece.

Santa Margarita

El Reinado de Amor y ventura
ya renace en la tierra bendita,
por el bien y hacia el bien resucita
de la noche irredenta y oscura.

Pondré en paz del hogar, la familia
que sirviera su santo reinado
y a la causa donde sea honrado
se verá que mi nombre concilia.

Ángel

Ya alumbran en el cielo las estrellas
el naciente esplendor de un nuevo día,
y nos trae un perfume de alegría
rosas blancas de amor, frescas y bellas.

Alma de un pueblo libre por creyente
que alienta conmovido altos amores,
Dios que bendice tus hondos fervores
porque idolatras al Cristo viviente,

Te espera en su Reino que nunca termina
allá en lo infinito que el alma presiente,
de auroras soñadas ceñida la frente
que un sol de verdades por siempre ilumina.

Alma de El Paso

En un vuelo triste de arrepentimiento
con mi voz doliente de renunciaciones,
pasaré rezando santas oraciones
en las nubes locas y en el raudo viento.

Te buscaré siempre, Rey de Amor de Amores,
hasta en el aliento que la tierra expande,
y en el alma rota que lloró en Tacande
la leyenda-enigma de nuestros mayores.

Iré en derechura con temblor del alma
hasta tus altares a implorar perdón
a la gloria eterna de Tu Corazón
que las tempestades y las furias calma.

Seré, siempre alegre, Tu amor ensalzando,
como una esperanza llena de consuelo
que pasa mostrando las rutas del Cielo
a los que en prisiones te rezan llorando.

FIN

[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (3/3)

11/08/08

Nuevamente estamos en La Palma y El Paso, donde se nos abren las puertas del hotel Monterrey para profundizar un poco más en el pasado de Víctor Monterrey y su hotel.

Hoy, Jorge Monterrey, su nieto, nos acoge con los recuerdos del "Salón Monterrey" y las vivencias de su familia, de las que se puede decir, sin miedo a equivocarnos, que han establecido un capítulo en los anales de su pueblo.

La personalidad de Víctor Monterrey estaba ligada íntimamente al movimiento de su pueblo, donde transcurrió el devenir de sus días. Nuestro protagonista no sólo sirvió a su pueblo con el tesonero trabajo como hombre de empresa, también mostró su amor por El Paso desde la concejalía municipal. "De su época en el Ayuntamiento queda la huella perenne en el hermoseamiento floral del tramo de la carretera de entrada a El Paso", nos comenta Jorge.

Refinado gusto

A lo largo de sus más de 80 años de vida, Víctor Monterrey trabajó en el engrandecimiento de su pueblo. En muestra clara de su faceta artística, nuestro protagonista contribuyó al "hermoseamiento de El Paso", plasmando su refinado gusto en sus obras de ornamentación de lugares públicos y privados, convirtiéndolos en rincones acogedores.

Víctor Monterrey está ligado a la belleza múltiple que engalana la geografía pasense. Sus facultades artísticas captaron la manifestación cultural de las cosas bellas de su pueblo, llegando a modificar su aspecto, "dando colorido a lugares que en la grandiosidad paisajística cuecen la pincelada mágica que la intervención de don Víctor ha dado para romper y modificar la monotonía del paraje".

Los que conocieron a Víctor Monterrey le recuerdan, en su faceta artística, como un gran amante de las flores, llegándolo a bautizar con el nombre de "el amigo de las flores". "Fue un cultivador de flores que vivía entre ellas, mimándolas con pasión", nos apunta Jorge.

Víctor Monterrey tenía una mano mágica para las flores, y con apenas dar dos manotazos a un ramillete de flores éstas lucían en profusión de colorido y buen gusto. Jorge recuerda éstas como palabras de don Víctor: "Mi preocupación más constante ha sido el que haya siempre flores, por todos sitios".

La Caldera de Taburiente

El buen hacer de Víctor Monterrey como hostelero, quien con la creación del hotel Monterrey dio muestras claras de su audacia empresarial, convirtió su figura en un referente para la economía de El Paso, pueblo que guarda entre una de las mayores riquezas naturales de las Islas: La Caldera de Taburiente.

Víctor Monterrey siempre consideró a La Caldera el principal atractivo turístico de la Isla, y así lo reconocía cuando se le preguntaba acerca de la influencia que pudiera ejercer La Caldera en la promoción de La Palma.

Nuestro protagonista siempre enfatizó sobre la necesidad de dotar a La Caldera de vías de acceso que permitiesen llegar a la gente hasta los bordes del cráter, conservando el interior en su estado selvático. "Cuando no existían vías de comunicación para el tránsito rodado, los ingleses la visitaban a lomos de mula, y, a pesar de lo incómodo, se mostraban satisfechos", nos anota.

En un ejemplo más de que Víctor Monterrey fue un hombre que por su gran audacia se anticipó a los años, Jorge Monterrey nos recuerda sus proyectos futuros sobre el acercamiento a La Caldera. "No debemos considerar utópico el que se lleguen a instalar telecabinas para que los visitantes puedan admirar de cerca esa joya geológica única en el mundo que es La Caldera de Taburiente", sentencia.

Y con esta entrega, nosotros nos despedimos de El Paso y de la familia Monterrey, así como de la inigualable y bella Isla de La Palma.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*El Paso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (2/3)

04/08/08

Y volvemos este lunes al Hotel Monterrey para seguir rescatando la historia de este legendario negocio palmero, y el día a día de su fundador, Víctor Monterrey.

Hoy, Jorge Monterrey nos abre las puertas del "Salón Monterrey" para conocer "EL DÍA de ayer" de un espacio en el que se ofrecieron banquetes, espectáculos musicales y teatrales, exposiciones y demás eventos.

En diciembre de 1926 fue inaugurado lo que se llamó el Salón Monterrey, un local en el que se celebraron grandes banquetes, espectáculos teatrales, conferencias, conciertos, exposiciones y recepciones a políticos destacados que recalaban en El Paso. Incluso, hubo años en los que llegó a ser sala cinematográfica.

El hotel Monterrey siempre se distinguió por su especialidad en el servicio de banquetes. Sirviendo en este Salón Monterrey a grandes personalidades como el Jefe del Estado, Francisco Franco, en su visita a La Palma, diferentes ministros del gobierno franquista, entre los que destacamos al ilustre palmero, el señor don Blas Pérez González, y gran cantidad de personalidades del mundo de las ciencias, las letras y la política.

Bailes y teatro

El Salón Monterrey fue inaugurado con un gran baile en el que intervino el célebre artista don Miguel Brito, quien diseñó y realizó la coreografía para el escenario y el salón, dando una expresividad de colorido y armonía al conjunto ambiental del recinto. También actuó en el inicio del primer baile la señorita Rosario Gil, una joven del conjunto de bellas féminas con las que contaba El Paso.

Entre los muchos espectáculos que se celebraron en el Salón Monterrey, las múltiples actuaciones musicales convertían al recinto en una sala de baile de gran nombre, conocido como el salón de bailes de Nueva España. Las compañías de Dabatini, Roberto Font y las Hermanas Gómez y Amalia Molina, son algunos de los artistas que desfilaron por este escenario.

Nuestro protagonista elevó el hotel Monterrey como lugar de reclamo de El Paso, consiguiendo que se celebraran allí gran cantidad de espectáculos de valía. El escenario del Salón Monterrey fue lugar de representación de grandes espectáculos teatrales, a cargo de grupos aficionados de teatro de Tenerife y de los distintos pueblos de La Palma.

Víctor Monterrey fue reconocido a lo largo de su vida, además de por su quehacer hotelero, por su faceta artística. Poseía nuestro protagonista una capacidad para el arte que lo condujo, como director artístico, al frente de un grupo de gente experta que organizó en Santa Cruz de Tenerife una exposición de Artesanía Canaria.

Para tal fin se transportaron grandes cantidades de tejidos, enseres y aparatos, ssí como gusanos de seda y todo lo concerniente con su industrialización, desde la cría de gusanos hasta la elaboración o tejido de la seda.

"En ese menester se ocuparon 22 días de esfuerzo para lograr un éxito rotundo para don Víctor y sus acompañantes. La exposición fue proclamada y llevada a buen término por el señor don Manuel Fermín Sosa Taño, maestro nacional, abogado y alcalde de El Paso para esa fecha", nos señala con cierta emoción su nieto Jorge Monterrey.

Víctor Monterrey también reflejó su amor por el arte en su negocio, siendo el Salón Monterrey sede de varias exposiciones con gran resonancia nacional.

La primera exposición de artesanía canaria se realizó cuando visitó La Palma el ministro de Gracia y Justicia, don Galo Ponte Escarpín, durante la dictadura de Primo de Rivera.

La exposición fue hecha a base de tejidos de seda de La Palma, principalmente industrializada en El Paso, producida la seda por los gusanos criados en gran cantidad, así como tejida la tela con los rudimentarios telares de madera y cuyo tradicional uso ha llegado hasta nuestros días.

"También se exponían bordados, calados, producidos a mano por la excelente selección de bordadoras pasenses. Se dio a la vista del público una amplia gama de tejidos de artesanía: mantas, paños, traperas,.., Ello constituía un gran y valioso conjunto de material artesanal fabricado en el pueblo que nuestro protagonista siempre valoró", apostilla.

Así, nosotros nos despedimos y les emplazamos a todos para el próximo lunes. Desde El Paso, seguiremos recuperando la memoria de Víctor Monterrey, un emprendedor pasense que siempre manifestó su enorme amor por el arte y las flores. Les esperamos.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*ElPaso}– Víctor Monterrey, la sempiterna historia de un empresario de El Paso (1/3)

28/07/08

El verde de El Paso nos ha enamorado, y es por lo que hacemos una parada más en este rincón cercano a La Caldera de Taburiente.

Y es en este municipio en el que nos recibe el pintor palmero Jorge Monterrey, quien nos hace una semblanza de un legendario y sempiterno empresario de este pueblo, su abuelo, Víctor Monterrey.

Reseñar la persona de don Víctor Monterrey resulta muy complicado, habida cuenta de su popularidad, adquirida dentro y fuera del ámbito nacional y a muchas millas de la Isla Bonita, donde revolotea el apellido Monterrey con variados dejos de pronunciación del vocablo, en países distintos.

Tal caballero fue unos de los más entusiastas y decididos impulsores de las múltiples ofertas naturales con las que contaba y cuenta su pueblo. Cuando hablamos de Víctor Monterrey estamos refiriéndonos a un «adelantado» a su tiempo, quien tuvo una visión futurista, y quien consiguió logros poco igualables en aquel entonces con su capacidad joven y notoria potencialidad empresarial.

Una dinastía

Si hemos de mencionar a don Víctor Monterrey (1888 – 08/07/1973) como uno de los valores humanos de El Paso, en una narrativa cronológica tendremos que retroceder al origen de su existir, al tronco de la dinastía Monterrey, sus padres.

Don José María Monterrey, padre de nuestro protagonista, procede de la parte oriental de la isla palmera, natural de Mazo. Y su madre, Matilde Hernández, nació en El Paso. De esta unión matrimonial nacieron ocho hijos, cuatro varones y cuatro mujeres.

Nuestro protagonista siempre recordaba a José María y Matilde como «Mis adorados padres, dedicados al moldeamiento honorable de sus hijos». Víctor Monterrey siempre mencionaba el momento en el que abandonó el hogar paterno como uno de los más difíciles de su vida. «Era un adolescente y emigré a Cuba, allí permanecí cinco años dedicado al cultivo del tabaco y sin la presencia de mis padres. Fue duro y complicado».

Los Monterrey, señores de una probidad sobresaliente, ejercían la humildad y la compasión casi como una religión en aquellos años. En El Paso se les recuerda como «gente sencilla, dentro de sus posibilidades económicas, más o menos acomodados para la época, pero con un espíritu de ayuda al prójimo incomparable».

El hotel

Víctor Monterrey comenzó su andadura hotelera en 1919, fecha en la que compró a don Luis Rodríguez «el único alojamiento de huéspedes, bien servido», que existía en El Paso, «La Fonda Idafe». Con mucho trabajo y su gran capacidad, Víctor supo incrementar el movimiento del negocio, llevándolo a un nivel superior dentro de las categorías hoteleras de la época.

Este notable pasense se hizo cargo del negocio siendo soltero, pero al año contrajo matrimonio con doña María Acosta, el 6 de junio de 1920, «la querida abuela Maruca», como nos señala Jorge Monterrey. El matrimonio festejó su luna de miel estableciéndose en la «Fonda Idafe», de donde ya no pudieron evadirse. Cuentan la anécdota de que «la noche de bodas la tuvieron que pasar trabajando en el hotel».

Recién adquirida la fonda, Víctor comenzó a poner en marcha su amplia visión de negocio y tomó en arriendo la casa contigua, instalando en su parte baja otro comedor de cinco mesas, capaces para ser servidos 20 comensales a la vez. La parte alta la dividió en cuatro habitaciones para albergar huéspedes en abono mensual de pensión completa, para gente de paso con necesidad esporádica de cama.

Posteriormente, mediados los años 20 fue agregado otro cuerpo de edificio que dio lugar a 13 habitaciones con 21 camas dispuestas. Más tarde, un nuevo añadido supuso salón de recepciones, vivienda familiar, amplio comedor, espaciosa y moderna cocina, y un bar comandado por una extensa barra para servicio en días festivos, o cenas de gala, hecho que se prodigaría y adquiriría el éxito esperado durante el año.

No obstante, fueron los inicios de la década de los 30 cuando el «Hotel Monterrey» tomó aires de negocio en proyección de futuro. Por esas fechas coincidió la ampliación del hotel con la llegada a El Paso de un grupo de maestros nacionales para cubrir las plazas vacantes de las escuelas en los barrios. Una docena de maestros que se alojaron en el Hotel Monterrey, en abono mensual a pensión completa. Fue una inyección de vitalidad para el negocio de los Monterrey.

Víctor Monterrey revitalizó el negocio en apenas 10 años, convirtiendo el Hotel Monterrey en la mejor tarjeta de presentación para el municipio de El Paso en aquellos años, y no sólo lo logró en el ámbito interinsular, sino también en el nacional e internacional.

Los Monterrey siguen en El Paso y nosotros regresaremos la próxima semana para conocer el pasado del gran «Salón Monterrey», sede de numerosos banquetes, espectáculos y exposiciones en aquellos años. Les esperamos.

Nota bibliográfica: Lorenzo Ismael González.

Documentación: Itamar Barreto y Natalia Pais.

Fuente: Ansina.

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Fuente: EL DÍA

[*ElPaso}– De la juventud y carácter de mi hermano Raúl (Corregido)

Nota.- Reedito este artículo, publicado inicialmente el 30 de marzo de 2007, para incluir la corrección que he puesto al final, y que ha llegado más de 60 años después del hecho al que se refiere.
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Carlos M. Padrón

Cuando yo tenía 17 años hacía pasar por mía alguna foto que Raúl se había tomado cuando tuvo también 17. Nuestro parecido iba más allá, sin embargo él era muy popular (carismático), extrovertido, sociable, exclusivista y un tanto hedonista, pero yo —pareciéndome más en esto a Tomás, mi otro hermano— poco tengo de popular, y soy más bien introvertido, poco dado a alternar en sociedad, más bien estoico, y antes que una boutique prefiero JCPenny.

Raúl amaba el mar, que yo detesto, y yo amo la montaña, que él detestaba; y tanto la detestaba que si por algún motivo la noche le sorprendía estando en montaña, se deprimía. Él gustaba de las flores, y yo, al igual que mi hermano Tomás, de los animales; las flores sólo me gustan si no me estorban.

Fueron notables las dotes que en su juventud exhibió Raúl para la música y el dibujo. Lo de la música se debió tal vez a la proximidad, familiar y física, con tío Pedro Castillo, pues su casa y la nuestra (la casa en la que Raúl vivió desde los 7 a los 21 años, y la misma en la que nací y viví hasta los 18) estaban una al lado de la otra, formando ángulo recto. Esa proximidad facilitó el que recibiera del tío Pedro clases de música.

Como músico, Raúl fue por años el trompeta titular de la Orquesta Power, la única que había en el pueblo de El Paso, y formando parte de ella puede vérsele en esta foto que fue tomada, según creo, en 1945:

De izquierda a derecha.

Fila delantera:  1,  José Salazar;  2,  José Agustín Toledo (Cheo Ventura);  3, Raúl Padrón;  4,  Antonio Afonso (Antonio Canón);  5,  Eliseo Calero.

Fila trasera:  1,  Ismael de Paz;  2,  Juan Díaz Díaz;   3, Vicente González (Berto el de la botica).

Y como trompeta de la Orquesta Power visitó muchas veces varios pueblos de la isla en los que esa orquesta había sido contratada para amenizar bailes, verbenas y fiesta populares. De ahí que media isla lo conociera, y que cuando tiempo después me veían a mí, que soy 14 años menor que Raúl, me decían: ”Tú eres familia de Raúl Padrón”.

Como dibujante “a mano alzada” hizo varios retratos/dibujos de los cuales sólo han llegado a mí tres, a saber:

1) Tío Pedro, el mencionado más arriba, tocando el cornetín.

Esto le granjeó a Raúl las iras del tío Pedro que no le vio la gracia al dibujito.

2) Éste, de Pilar Primo de Rivera,…. según creo recordar.

que hizo Raúl en una especie de concurso celebrado en un campamento del Frente de Juventudes, al que asistió medio obligado; un episodio que no le gustaba mucho recordar.

3) Su “opera prima”, por la que aún es recordado, que se la inspiró una carrera de caballos, deporte hacia el que siempre hubo, y hay, en La Palma mucha afición, y que suele ser el plato fuerte de las fiestas patronales. Estas carreras eran, y siguen siendo, sólo entre dos bestias (caballares o mulares), de ahí que me sorprendiera mucho ver en el cine, donde la vi por primera vez, una carrera entre varios caballos.

En la isla de La Palma, esas carreras eran de fondo, o sea, de largo recorrido y por caminos muy cuesta arriba las más de las veces, y los jinetes tenían que saber dosificar las energías de su cabalgadura. Para ello, y durante algunas semanas antes de la carrera, las corrían —entrenaban— dos o tres días cada semana por la misma vía por la que transcurriría la carrera oficial, y muchos vecinos salían a presenciar esos entrenamientos, a medir el largo de las zancadas del animal, cronometrar los tiempos que hacía entre un punto y otro, si el jinete lo llevaba o no frenado, etc.

Es el caso que en la primera mitad de los años 40 había en Los llanos de Aridane un caballo de nombre El Rancho Grande que estaba invicto en toda la Isla, y su jinete oficial era conocido por el apodo de El Cambao —tal vez porque por un defecto físico andaba como la Torre de Pisa— y, como casi todos los jinetes, era pequeño de estatura.

Para una fiesta a celebrarse en La Breña o en Mazo —no he conseguido averiguar con certeza en cuál de los dos, pero ambos pueblos están al Este de la Isla— se había pactado una carrera entre El Rancho Grande y otro caballo que, hasta donde sé, no tenía nombre propio.

El día de la carrera, cuya meta estaba en la Montaña de La Breña, la expectación fue total, pero casi a la mitad del trayecto y cuando El Rancho Grande iba punteando, en una extraña contorsión que hizo botó a El Cambao y, para asombro de todos, siguió corriendo sin jinete y mirando a ratos hacia atrás como para percatarse de cuán cerca le seguía su contendor que sufría fuerte castigo de su jinete ya que para éste era vergonzoso que no pudiera ganarle a un caballo que corría solo y, teóricamente, fuera de control.

Pero lo de “teóricamente” se quedó en eso, y no pasó a reales porque El Rancho Grande siguió corriendo por su cuenta, sin desviarse ni distraerse, todo el trayecto que le faltaba hasta la meta; traspasó ésta antes que su rival, ganando así la carrera, y sólo entonces se detuvo. Fue algo como una demostración de que perder, con o sin jinete, no era para El Rancho Grande una opción aceptable.

Las discusiones acerca de si esa victoria había sido válida o no fueron por meses el tema número uno en los bares y otros lugares públicos de media Isla, y mi hermano Raúl, inspirado sólo en lo que al respecto escuchaba de unos y otros —pues él no había presenciado la anecdótica y controversial carrera—, y a falta de testimonios gráficos (no creo exagerado afirmar que entonces no eran muchos los que en La Palma tenían cámaras fotográficas) hizo —a mano alzada, como siempre— el dibujo que sigue, que refleja con bastante exactitud el principal y anecdótico incidente de la carrera en cuestión: a todo galope, El Rancho Grande, sin jinete y sueltas sus riendas, mira hacía atrás como calculando la distancia que le separa de su competidor, que recibe castigo de su montura para que corra más rápido.

Como tampoco había entonces fotocopiadoras, todos pedían ver el dibujo de marras, y un día Mediometro, el único fotógrafo de El Paso, a quien ya mencioné en Por qué vine a Venezuela tuvo la viveza de pedirle prestado el dibujo a Raúl, y éste tuvo la falta de viveza de prestárselo sin ponerle condiciones. Mediometro fotografió el dibujo, hizo cientos de copias de la foto resultante, y las vendió a buen precio por toda la Isla,… sin darle a Raúl ni un céntimo de la ganancia así obtenida.

Un par de veces, hace muchos años y después de que Raúl había emigrado ya a América, algunos vecinos del pueblo me mostraron la foto del dibujo, todavía popular, de la famosa carrera, pero nunca había visto yo el original, hasta ahora que, a la muerte de mi hermano, me fue obsequiado, y es el que reproduzco hoy aquí. El tiempo y los dobleces han hecho estragos en él, pero aún se ve bastante bien.

***

Una de las canciones preferidas de Raúl era “My way” (A mi manera), en la voz de Frank Sinatra. La escuchaba con deleite una y otra vez aunque no entendía al detalle la letra pero sí su sentido.

Un día de lulio de 2005 recibí un PPS con la música y la letra original de “My way” cantada por Frank Sinatra. De la letra hice la traducción menos literal que pude, la intercalé en el PPS con la letra en ingles (la original), y un día que Raúl vino a mi casa lo senté frente a mi PC y mientras absorto escuchaba a Sinatra cantando “My way” iba leyendo en el monitor la traducción al español que yo había hecho para él.

Cuando terminó el PPS se levantó, y con lágrimas en los ojos y una gran determinación en su voz, quebrada por la emoción, me dijo: “Sí señor, ¡a mi manera!”.

Y a su manera vivió mi hermano Raúl hasta que al final del camino enfrentó la ‘bajada del telón’ que menciona esta canción que hoy, al cumplirse tres meses de su muerte, la he escuchado una vez más como un tributo póstumo a su memoria, deseando, más que esperando, que dondequiera que esté, esté en paz y no tenga nada de que arrepentirse por haberlo hecho,… a su manera.

***

Tal parece que lo que aquí relaté acerca de la carrera que dio pie al dibujo de mi hermano es lo que ahora llaman una “leyenda urbana”, pues mi primo Pedro Bravo Padrón, coetáneo de mi hermano Raúl y persona que me merece total crédito, leyó la versión original de este artículo, y con fecha 20/11/2008 me contó lo siguiente:

Carlos, la carrera fue entre un mulo y el caballo Rancho Grande. La presencié personalmente, y puedo atestiguar que comenzó en Bajamar (después de la salida del túnel en dirección Santa Cruz de La Palma ? Las Breñas), y se desarrolló por la carretera hasta la montaña de La Breña, pasando por San Antonio de Breña Baja hasta llegar a la confluencia de la carretera que viene de San Pedro (Breña Alta).

Yo, que sólo presencié la llegada, estaba situado como a doscientos metros de la meta y vi que el mulo sí llegó, pero el caballo no apareció.

El jinete del mulo era Pedro Batista, compañero mío de primero y segundo año de Bachillerato, e hijo del dueño del mulo, quien era también dueño de un negocio que estaba justo en la unión de las carreteras de las dos Breñas.

Las informaciones posteriores fueron que el caballo tumbó al jinete, y que lograron detenerlo. Después hubo conversaciones, comentarios y discusiones en uno y otro sentido, y no sé cuál fue el final, pero de lo que si puedes estar seguro es de que el caballo no llegó a la meta, ni solo ni con jinete.

[*ElPaso}– Auxilio para el Pino de la Virgen, un pino aborigen

02 Agosto 2008

Maikel Chacón

El Paso (EL DÍA) – El Paso ha diseñado, con apoyo de biólogos, una actuación que pretende frenar el deterioro del Pino de la Virgen, de gran valor científico y cultural, al que se le calculan 800 años. Se eliminará parte de la plaza que cubre el tronco.

El delicado estado de salud del Pino de la Virgen viene preocupando a la Administración de El Paso desde hace algunos años, y los estudios que se han realizado han terminado por confirmar que el árbol más conocido de la Isla, y uno de los más emblemáticos de Canarias por la historia que encierra, necesita de una intervención urgente que evite el incremento de los daños que se están produciendo en su estructura, conformada a lo largo de los 800 años (según las dataciones científicas realizadas en 1994 que lo sitúan como el más viejo que se ha estudiado) que tiene este monumento natural, que ya permanecía erguido durante la época prehispánica.

El valor cultural de este ejemplar de pino canario no se basa sólo en su antigüedad. Bajo su sombra, en el interior de una pequeña ermita (construida en 1927, con una previa capilla de mampostería de 1876), reposa la imagen del manto verde que custodia el monte pasense, la Virgen de El Pino que, según cuenta la leyenda, apareció en el majestuoso tronco de este árbol en tiempos de la conquista, protagonizando multitud de historias posteriores.

Tras la realización de varios estudios científicos, el último recientemente concluido por parte de los doctores Carmelo Prendes y Raimundo Cabrera, del departamento de Biología Vegetal de la de la Universidad de La Laguna, el Ayuntamiento de El Paso ha decidido intervenir con un plan de auxilio que permitirá salvar este emblemático y gigantesco ejemplar de pino canario, en el que el paso de los años y la mano del hombre han hecho mella.

Evaluación de daños

Durante una inspección realizada antes de finalizar el verano se hizo una nueva evaluación fitopatológica del pino, lo que permitió confirmar la presencia, décadas después del primer informe, de las zonas putrefactas localizadas bajo la corteza, a algo más de dos metros de altura de su cuello de raíz, unida a cierta pérdida de follaje. El gigantesco pino canario está perdiendo volumen a un ritmo considerable (teniendo en cuenta su longevidad).

El problema podría encontrarse en los efectos negativos de la impermeabilización de una parte importante de su espacio vital. Varios metros de su tronco están sepultados por la urbanización de la plaza circundante de la Ermita de El Pino, una construcción ejecutada hace muchos años, así como a las posteriores actuaciones de asfalto, ampliación de plaza y su adoquinado.

El árbol quedó incluido dentro de la edificación y emerge a través de un pequeño parterre que se creó. La impresión que se obtiene observando esta construcción es que las raíces del pino, que debieron extenderse alrededor de su tronco, han quedado sepultadas por un lado, por la losa de la plaza y, por el otro, por el asfalto de la carretera.

Eliminar parte de la plaza

Ante estos datos, la actuación que han aconsejado los expertos se basa, principalmente, en la eliminación de la esquina de la plaza, restituyendo el nivel original del suelo alrededor del tronco. Esta actuación implicaría también sustituir el asfalto de la carretera por otro sistema de pavimento. Ésta, según los estudios, sería la actuación más beneficiosa para la salud de este emblemático árbol, siempre dependiendo del estado de la parte del tronco que ha quedado enterrada.

Además, se debe remodelar el alcorque que rodea la base del pino construyendo un muro o una verja que impida el libre acceso al tronco por parte del público, así como un saneamiento general del pino, eliminando con mucho cuidado la madera descompuesta.

Los estudios que se han publicado sobre este ejemplar de pino canario son varios y destacados. Quizás, el que más, por su contenido, es el de los profesores María del Mar Génova, Carlos Santana y Ernesto Martín que, bajo el título «Longevidad y anillos de crecimiento en el Pino de la Virgen» forma parte de un proyecto de investigación del cambio climático a lo largo del último milenio a partir de la información contenida en los anillos de crecimiento de este antiguo pino.

Dicho proyecto de investigación está avalado por la sección de Historia de la Universidad de Las Palmas. María del Mar Génova, como técnico del CIFOR (Centro Internacional de Investigación Forestal), dirigió en 1996 un estudio de datación del emblemático árbol por iniciativa del Ayuntamiento de El Paso, en el que dictaminó su edad en torno a los 800 años.

Estos trabajos son la base de otro posterior que consta en las actas de la Real Sociedad de Historia Natural, año 1998, «Cambio climático y anillos de crecimiento».

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Cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote.

[*El Paso}– Con Voz Propia – Entrevista al Dr. Juan Antonio Pino Capote

Publicada en “Acta Médica de Tenerife” de octubre 2008.

Eladio Frías Tejera

jantpinoJuan Antonio Pino Capote, palmero de El Paso —donde nació, como un regalo navideño, el 26 de diciembre de 1937— cursó el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz de La Palma, y el curso selectivo de Medicina en La Laguna, y concluyó en Sevilla la Licenciatura. Años después, en 1977, se doctoró en nuestra Universidad de La Laguna con sobresaliente cum laude.

Antes había realizado la especialidad de Anestesiología y Reanimación en el Hospital General de Nottingham (Inglaterra), 1964-1965, con el grado de Senior House Officer. Trabajó también el Hospital General de Asturias (1966-67) y recuerda sus inicios en Tenerife en 1968, con el Dr. Pinto Grote y los practicantes Mauro Carrillo y Francisco Santana en el viejo Hospital Civil Nuestra Señora de los Desamparados. “La necesidad de anestesiólogos era muy grande” —(“34 años después lo sigue siendo, Juan Antonio”.)—.

Desde 1969 se incorpora a la Residencia Sanitaria de Nuestra Señora de La Candelaria de Santa Cruz de Tenerife, en principio como jefe de sección interino y luego como titular.

Ha sido Profesor ayudante de Farmacología en nuestra Facultad de Medicina (1969-70), especialista de la Educación Física y del Deporte, profesor de Ética profesional en la Escuela de Enfermería del Hospital de la Candelaria (1976-78), Director Médico del Hospital de la Candelaria (1980-81), académico de la Real de Medicina y Cirugía de Santa Cruz de Tenerife, desde 1978, y Secretario Perpetuo desde 1966 hasta 2005.

Becado por el Consejo de Europa para asistir a la Unidad del Dolor del Walton Hospital de Liverpool, en 1984

Jefe de Servicio, por oposición, de Anestesiología y Reanimación del Hospital de la Candelaria, desde 1986 hasta su jubilación en el año 2007.

Multitud de publicaciones, desde 1969 hasta prácticamente su jubilación, en revistas regionales, nacionales e internacionales, de las que destacamos especialmente las Guías I, II y III de Preanestesia, editadas en los años 1984, 2000 y 2008, respectivamente.

Organizador y ponente de numerosos eventos de su especialidad, locales, nacionales e internacionales, como el “I Seminario Internacional”, 1969, y ponente en las XX Jornadas Médicas das Ilhas Atlánticas (Madeira-Canarias-Azores) con el tema “Monitorizaçâo actual em anestesiologia” en Funchal (junio de 1995) y el X Congreso Luso-Espanhol de Anestesiología en Coimbra, en mayo de 1995.

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¿En tu primera época simultaneabas la asistencia pública y la privada?

Durante poco tiempo. En cuanto se estabilizó medianamente la economía familiar me dediqué casi en exclusiva a la asistencia pública. Trabajé especialmente en la Clínica Capote, y en la Colina. Curiosamente los neurocirujanos solicitaban mis servicios porque disponía de un respirador mecánico, importado por mi, imprescindible para mantener la presión intracraneal en niveles óptimos para la cirugía endocraneal.

Fuiste pionero en determinadas técnicas en la medicina pública,…

Diseñé aparatos para la administración del tipo de anestesia más adecuada en Oftalmología (cataratas), Otorrinolaringología (microcirugía de laringe, introducción de la fibrolaringoscopia para intubación traqueal).

En las intervenciones de cataratas se precisaba mantener baja la presión intraocular, además de un soporte para fijar la cabeza y, al mismo tiempo, oxigenar. Diseñé un cóctel para ello. Luego comprobé que el Diazepan era el factor que más bajaba la presión intraocular, y en un experimento en gatos descerebrados, o anestesiados con ketamina, con miras a mi tesis doctoral, se demostró dicho efecto a nivel del propio ojo, lo que me permitió presumir la existencia de receptores diacepínicos en las estructuras oculares, cuando aún se hablaba poco de estos receptores cuya existencia se demostró posteriormente.

Creo que también “ejerciste” como diseñador, inventor, artesano,…

Te estás refiriendo al transporte interno de pacientes anestesiado o en estado crítico. Dada la compleja estructura del edificio de la antigua Residencia —(“Cada día más compleja, Juan Antonio, si nos atenemos a los veinte años que lleva en interminables obras”.)—, diseñé una camilla móvil, totalmente monitorizada y con un respirador incluido, que realizó el personal de mantenimiento y que posteriormente fue reemplazada por otras que salieron al mercado ya fabricadas en serie. Aún conservo fotos de dichos artilugios.

¿Te sientes especialmente satisfecho de algo a lo que hayas contribuido de forma destacada en tu especialidad?

La preanestesia ha sido uno de mis mayores logros. Me satisface puntualizar que fuimos pioneros en España. Hoy ya se ha generalizado e incluido en el libro blanco de la especialidad bajo el epígrafe de “Policlínicas de anestesia”. Comenzamos actuaciones de ‘calidad’ antes de que se hablara del Movimiento de Calidad.

Ya jubilado, Juan Antonio, ¿te aburres o sabes ocupar tu tiempo en otras aficiones?

Sigo con las mismas aficiones ya que para mí la Medicina era una afición; sólo que ahora no es una prioridad, es más un hobby para disfrutar con los progresos y el cambio de conocimientos de cuando estudiamos hasta la actualidad. Contemplar la bella panorámica de la perspectiva. Ahora lo primero son la familia y las personas. Antes me ocupaban más los pacientes; ahora procuro otro tipo de relaciones con los demás, aunque muchos me siguen haciendo consultas.

Tras una actividad diaria de más de 40 años lidiando con gestores, compañeros, pacientes,… ¿con quiénes te ha sido más fácil o difícil entenderte?

Siempre me ha sido más fácil entenderme con las compañeras que con los compañeros —(“Curioso, Juan Antonio, a mi también me ha pasado lo mismo ¿por qué será? jajajá…”.)—. Las mujeres en general se identifican más fácilmente con nuestra forma de pensar, tienen una visión más amplia y práctica de las cosas con soluciones sencillas, a veces sorprendentes, y son más sensibles. Creo que aún, a pesar de los movimientos feministas, no se sienten tan rivales como los hombres; no sé entre ellas.

Cierto que a los que vengan detrás no les quedará otro remedio puesto que la feminización de la Medicina, en la sociedad toda, es abrumadora. Pero tranquilos, que estaremos en buenas manos y lo sabrán hacer mejor que nosotros.

Me he relacionado con muchos gestores. Los bienintencionados, ilusos y colaboradores han durado poco. No quiero decir que los otros fueran malintencionados sino que iban a lo suyo y a quedar bien, importándoles menos la realidad asistencial. Pero hay que saber lo que se puede conseguir de cada cual. A esto lo llamo coyunturalismo u oportunismo. A un gerente le parece un disparate concederte una cosa, y para otro el disparate es que no te la hayan dado antes.

Nuestra Unidad de Reanimación se consiguió con un gerente bastante cicatero y economicista que un buen día se lamentó, como queriendo culparnos, de las largas listas de espera que había para determinados procesos que en el postoperatorio requerían cuidados críticos. De golpe le espeté que eso yo se lo podía resolver en menos de un mes. Debió pensar que tenía alguna carta importante que jugar ya que me preguntó cómo lo haría, y le contesté que nos montara una Unidad de Reanimación de 24 al Servicio de Anestesia. Y así se hizo en un tiempo récord.

Con los pacientes me he entendido muy bien, sin discriminación de género; nunca han sido mi problema sino mi debilidad. Son personas atribuladas, bajo una gran dependencia, que buscan en el médico solución, alivio o consuelo. Nada más gratificante que ver en sus ojos una luz de esperanza, y arrancarles una sonrisa de agradecimiento, cuando antes todo era ansiedad y angustia. Algunos expresan literalmente esta gratitud y alivio. Otros sólo dicen: “¡Que Dios lo ayude mucho!”.

Juan Antonio Pino ha hecho sus “pinitos” (disculpen el chiste fácil y malo) en el cine a través de un vídeo informativo para los paciente de Preanestesia, que alcanzó una nominación para premio en Videomédica 2000 en Badajoz, y fue también nominado, para premio especial a la mejor película de la Especialidad, en 2001 en Santiago de Compostela.

Curioso e infatigable, como lo demuestra su asistencia a los dos últimos congresos mundiales, el Dr. Pino Capote, médico y humanista de los de antes, ha sabido adaptarse perfectamente al vertiginoso desarrollo asistencial y tecnológico de nuestra carrera: ha sido y sigue siendo ejemplo de profesionalidad y humildad para varias generaciones de anestesistas que se han formado a su sombra y que, siguiendo su estela y sus directrices, y aplicando sus métodos con rigor, conforman un Servicio puntero en nuestra Sanidad.

Eladio Frías Tejera , Adjunto a la Dirección.

 ***

«Resulta gratificante, heroico, y es una verdadera lección de humanidades, celebrar homenajes a personas vivas. Reconocer los méritos sin el valor añadido de la muerte. Decir las cosas exactas y buenas en la presencia, y no cuando la ausencia ha sepultado el mayor pecado del hombre: la envidia de los demás. En la sepultura entierran el cuerpo de uno y la envidia de los otros; el que muere se lleva a la tumba los recelos ajenos. Entonces, resulta fácil y cómodo hablar de él y exaltar sus méritos, como si la objetividad necesitara de la distancia para expresarse«.

ENRIQUE GONZÁLEZ en una conferencia.

[ElPaso}— El Dr. Taño Pino: Habitó entre nosotros / Juan Antonio Pino Capote

 Juan Antonio Pino Capote

Como una estrella fugaz pasó ante nosotros con brillante luz propia incandescente y dejando tras su marcha una estela de bondades.

clip_image001Dr. Francisco Taño Pino. Foto cortesía del Dr. Juan Antonio Pino Capote, autor de este artículo.

Su pragmatismo sincero y sencillo, y su trato, siempre afable y directo, hicieron que su estancia entre nosotros despertara nobles sentimientos de cariño, respeto y admiración, sin entrar en detalles de su gran valía profesional.

Seguí con interés especial la trayectoria profesional de Taño, por ser de mi pueblo natal, El Paso, en La Palma, aunque con dieciséis años menos que yo. Hizo la especialidad en el mismo hospital en que yo trabajaba, el de La Candelaria. Así pude contemplar, con orgullo de paisano, sus rápidos progresos y sus cualidades humanas.

Aquel niño de El Paso se convirtió pronto en alguien de quien yo tenía que aprender más que Medicina. Fue mi médico y cirujano, pero además me enseñó otras cosas, como su fibra poética y su capacidad literaria. Como los grandes poetas, no le importaba a donde iban sus poemas.

Una mañana que me lo encontré en el área quirúrgica, hablamos de mi salud y de la suya, que ya empezaba a no ser buena. Tuve la impresión de que no quería inquietarme y me contestó un escueto “Estoy bien”.

Una cosa es estar bien y la otra es sentirse bien. Súbitamente se puso a escribir en el reverso de un sobre que yo llevaba en la mano, me lo devolvió y desapareció como diciendo: “Ahí queda eso”. Era un poema que además contenía referencia a los signos de identidad de nuestro querido pueblo natal, el pino y la brisa.

Mi desconcierto y mis sentimientos me dejaron anonadado. Lo bueno de la poesía es que cada cual la interpreta como quiere. La debida lealtad me obliga a compartir esto para que el lector lo interprete como quiera:

clip_image002No puedo precisar bien la fecha pero sí que fue unos meses antes de que él enfermara grave y definitivamente. La trascripción que hago es la siguiente:

Habitaré en el corazón
de un pino verde quebrado,
por la brisa maltratado
hasta perder su razón.

Me tendrás en la estación
entre la tierra y el cielo
para que se rompa el hielo
cuando tus ansias me llamen
y el corazón se derrame
hasta sentir el consuelo.

                                        Taño

La elegancia del pensamiento hace estas cosas…

(Artículo publicado en la revista Acta Médica de Tenerife de septiembre/2008).

***

NotaCMP.- Los restos del Dr. Francisco Taño —con quien me une un parentesco lejano por cuanto compartimos tatarabuelo— fueron cremados en Santa Cruz de Tenerife, donde murió, y las cenizas llevadas a su querido pueblo natal, El Paso, y esparcidas, por su manifiesta voluntad, en torno al pino donde jugaba cuando era niño. Creo que a ese pino se refiere su bello poema.

[*ElPaso}– Acto de presentación de «Memorias al viento», poesías de Antonio Pino Pérez: Intervención de su hija, Rosario Pino

El Paso, 26 de agosto de 1982

Rosario Pino Pérez

Mi presencia aquí, y mis palabras, sólo se justifican por razones afectivas. Este acto de presentación del libro de poesías de Antonio Pino tendría un carácter muy distinto en cualquier otro contexto; pero en esta Isla, en su Pueblo y con todos nosotros aquí, se torna un acto, sobre todo, entrañable, cordial.

Lo que yo pueda decir no pretende ser un retrato cabal de Antonio Pino, sobre todo porque me faltaría el distanciamiento crítico necesario para tomar la perspectiva adecuada. Tampoco quiero que sea una exaltación de su persona, a la que naturalmente me sentiría inclinada por la admiración que tuve siempre por mi padre y que se acrecienta al paso del tiempo, por esa dinámica del “optimismo del recuerdo” de que hablara Bergson. Y, por supuesto, sobraría en este contexto una nota biográfica que, por otra parte, está incluida en la solapa del libro objeto de presentación. Únicamente intentaré poner de relieve algunas de las que, a mi parecer, eran líneas dinamizadores de su persona, ideas básicas, con las que intentó ser coherente en sus actuaciones.

Para los que le conocieron, y creo que son la mayoría de ustedes, no aportaré nada nuevo porque —y ésta es una de las primeras cosas que debo subrayar— él era, según sus propias palabras, “de esos hombres abiertos, derramados…”. No hacía falta tener un contacto diario ni demasiado íntimo con él, para conocerlo, para saber de sus ocupaciones y preocupaciones, de su forma de sentir la tierra y, en general de su talante.

“De esos hombres abiertos, derramados, que dicen con rudeza cuanto sienten…” pero que también callaba por fidelidad a los secretos que se le confiaban o por elemental prudencia. Y decía, no sólo con rudeza, también con ironía unas veces y con exquisita delicadeza otras, como cuando nos recitaba sus propios verso o los versos de sus poetas preferidos, que guardaba en su envidiable (al menos para mi) memoria.
Entre esos muchos poetas preferidos figuraban León Felipe y Antonio Machado. Yo diría que se sentía muy identificado con el poema “Romero” del primero y con el “Autorretrato” del segundo, al menos en gran parte de este.

De Felipe:

“Ser en la vida romero,
romero solo que cruza
siempre por caminos nuevos,
pasar por todo una vez,
una vez solo y ligero.
Que no se acostumbre el pie
a pisar el mismo suelo”.

Creo que le molestaba la vida rutinaria y monótona, y así, en su trabajo profesional, muchas veces mecánico, encontraba la novedad diaria que le ofrecía el trato cercano y cordial con los pacientes que asistían a su consulta.

“Ligero siempre ligero”… Trató de no tener lo que el llamaba “impedimenta”, refiriéndose a todas aquellas cosas que dificultan nuestra andadura en la vida, distrayéndonos de lo fundamental. Se sentía con las raíces bien hundidas en la tierra, pero quería seguir creciendo, como los pinos que tantas veces contempló y de los que tanto le gustaba oír el suave murmullo en el diálogo con la brisa cuando los besa y acaricia.

Como Machado, acudió a su trabajo mientras pudo, para ganar el sustento”el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho donde yago”. No se creó falsas necesidades ni se afanó en acumular riquezas, y así, según su deseo, lo encontró la muerte: “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar” del poema machadiano.

Creo que tuvo una obsesión en su vida: buscar la verdad. La buscó en los libros —lector incansable— pero, sobre todo, la buscó en la vida . Era muy frecuente encontrarlo ensimismado repensando los acontecimientos, los encuentros… Cuando descubrió metas, a su parecer valiosas, se puso todo entero a luchar por conseguirlas, intentando ser fiel a lo que le parecía justo. Pues, como dice en su poema “Epifanía”, en la vida tenemos que cumplir una misión, y lo que importa es ser fieles y abnegados en la lucha. La vida “es sólo un acto de servicio”, son sus palabras, y vale la pena el empeño por servir sin escatimar energías. Dice en su autorretrato:

                                 SOY

“De los que viven y se dan confiados,
y en alegría su dolor convierten,
ni la traición ni el desamor advierten
a sus propios amores consagrados

De los que alcanzan luz entre las sombras
y, cuando pasan, ni el rencor los nombra
porque en la vida fueron generosos”.

Pero, como dije al comienzo, no pretendo hacer ni un retrato completo ni un panegírico. Termino, pues, recordando aquellos últimos días de septiembre de 1970, en que se fue de entre nosotros. Me sobrecogió saber que, el día que nos dejaba, los pinos de la Cubre Nueva se incendiaron como en un postrero adiós al que tanto empeño había tenido en darles vida. Y ya en el cementerio, entre el olor a romero, corre la noticia de un pequeño accidente ocurrido al sepulturero. Le dan sepultura sus amigos, como para hacer que se cumplieran aquellas palabras del poema “Romero” que tanto a él le gustaba:

“No sabiendo los oficios
los hacemos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos,
cualquiera sirve,
cualquiera,
menos el sepulturero”.