[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (IV)

A un país donde impera el caciquismo,
llegó un joven doctor,
quien se anuncia con alto patriotismo
del pueblo redentor.

Del hombre en la actitud perseverante,
creyó la población;
y ésta, at fin, lo nombró representante
en pública elección.

Llegó el doctor donde llegar quería,
y, en vez de una esperanza,
en su electo vio el pueblo la falsía
de un hombro de mudanza;

porque uniéndose at grupo caciquil,
cierto pacto firmó.
¡Oh, qué pago! Su paso fue tan vil,
que al pueblo lo arruinó.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (III)

Una señora burlona
cierto día se mofaba
de un joven que se acercaba
hacia su fatua persona;

sujeto que hacia el hogar
del extranjero venía,
con ensueños de alegría
para a su madre abrazar.

Llegaba triste, harapiento,
como un mísero mendigo,
por lo que no halló un amigo
que aliviara su tormento.

——————————

Vio el joven a la señora
y pretende hacia ella ir;
pero ésta trata de huir
porque es pobre y la desdora.

Pero aquel hijo decía
en tan triste situación:
«¡Oh, madre, la bendición,
la bendición, madre mía!».

[*ElPaso}– En memoria de Antonio Capote Pozuelo

09-08-12

Carlos M. Padrón

Ayer, día 08/08, y según me notificó el amigo Roberto González Rodríguez «[Antonio Capote Pozuelo] murió esta mañana y será llevado a El Paso donde será incinerado, probablemente el viernes«.

 

(Antonio Capote Pozuelo. Foto, cortesía de Juan Antonio Pino Capote, tomada a mediados de 2009 en una reunión para los preparativos de la carroza que, durante los festejos de la Bajada de la Virgen de El Pino de ese año, usaría él con algunos parientes y amigos)

Creo que a fue en 1950 cuando comencé mi amistad con  Antonio Capote Pozuelo, a quien todos llamábamos Antonito Pozuelo porque ya había en el pueblo varios Antonio Capote.

Como éramos casi de la misma edad, compartimos actividades varias veces, sobre todo las de corte artístico que él montaba, algo en lo que, como se cuenta en el artículo que copio abajo, era él muy bueno.

La foto que sigue fue tomada el 21/03/1957 y corresponde a un número, ideado y montado por él, y al que tituló «Danza moruna», que formó parte de una «velada» de las que entonces se hacían en el pueblo.

 

De izquierda a derecha,

De pie: 1, María Hernández;  2, Jesús Capote (Suso «el de La Corrala»);  3, Carlos M. Padrón;  4, Antonio Capote Pozuelo † (de esmoquin);  5, Fernando Pino †;  6, Pedro Capote Cámara;  5, María del Carmen González (Carmina) †

De rodillas:  1, Juana Brito;  2, Imelda Martín

Y esta otra foto, tomada el 01/09/1957 durante la fiesta de El Pino, fue la última que me tomé en mi pueblo antes de «abandonar el nido», o sea, antes de abandonar El Paso y mi casa natal —el nido en que yo vivía con mis padres y hermanas— para ir a buscarme la vida por mi cuenta.


1, Mario Rigoberto Rodríguez (Pancho);  2, Antonio Capote Pozuelo † ; 3, Carlos M. Padrón;  4, Eleuterio Sicilia 

Habida cuenta de los complicados padecimientos que, desde hace tiempo, afectaban a Antonio Pozuelo, la noticia de su muerte casi que me resultó un alivio, y sólo me queda desear que descanse en paz.

Sobre su paso por El Paso —y valga la redundancia— cuenta bien el artículo que sigue, que me he tomado la libertad de reformatear.

Artículo relacionado: Coral Ntra. Sra. de El Pino (El Paso) – Concurso de habaneras

***

08 de agosto de 2012

Alfonso J. López Torres

En el fallecimiento de Antonio Capote Pozuelo

Conocí a Antonio Capote Pozuelo en la farmacia de mi padre, Federico López Casanova, al poco de instalarme yo en El Paso, La Palma, recién llegado de estudiar en Madrid, allá por 1997.

Antonio vino a presentarse y, sin conocerme de nada, se plantó allí, dijo que venía porque le habían contado las lenguas del pueblo que llegaba gente nueva a esa ciudad, y a él todo lo nuevo le interesaba conocerlo.

Habló y habló más de una hora, apoyado en el mostrador de la farmacia y, a continuación, me dijo que yo le caía simpático, y que me invitaba a cenar esa semana en su casa a una de las tantas veladas lúdico, lírico y literarias que gustaba de celebrar allí, y de las que se sentía tan orgulloso.

Así fue y así fui. Me encontré en el umbral de su casa, mezcla de museo y de iglesia, mezcla de oratorio y de bohemia, con toda la ornamentación que todos esos lugares requieren y precisan, y un olor que impregnaba el ambiente, que en mi ignorancia desconocía y que, cuando pasó el tiempo y me atreví a preguntarle, me reconoció que era el olor a Betún de Judea e incienso mezclados.

Orgulloso, Antonio enseñaba su casa. Fotos y más fotos, muebles y más muebles antiguos y modernos restaurados en antiguo, retablos originales o figurados, figuras religiosas y paganas, vestidas o desnudas, cuadros, óleos, acuarelas y todo lo inimaginable…

Verdaderas joyas que, alguien como yo, recién llegado a El Paso, nunca imaginó encontrar allí pero que allí, en semi penumbra, estaban. Recuerdo, por encima de todo, la veneración a su madre, doña Luisa Pozuelo, de la que Antonio heredó su amor y pasión por la música, hecha realidad en su piano del que gustaba tocar, en esmoquin, bata de raso con pañuelo al cuello, o jersey de cuello vuelto.

Antonio me honró con su sincero afecto y su cariñosa amistad. Comencé a frecuentar con asiduidad sus veladas, sus fiestas y todo aquello que la imaginación desbordante de Antonio generaba e inventaba de celebrar con la menor excusa.

Allí conocí a la flor y nata de la cultura palmera y canaria: Elsa López, Pepe Dámaso, Jerónimo Saavedra, María Orán, José Antonio García-Quijada, Tomás Cabrera, y muchos más  músicos, pintores, escritores y políticos que por allí se daban cita.

Esos cenáculos de la calle empinada donde Antonio vivía, acogían, escuchaban, oían y callaban, pero, sobre todo, iniciaban e ilustraban a neófitos como yo a los que Antonio gustaba de enseñar a aprender.

Antonio también fue mucho más que eso:

  • Su brillante licenciatura en Bellas Artes por la Universidad de Madrid,
  • Su plaza de restaurador en Madrid, obtenida por oposición que permutó por la de profesor de dibujo en el Instituto Eusebio Barreto de Los Llanos —para poder dedicarse a cuidar de su madre, hasta que doña Luisa falleció—, donde impartió la docencia hasta su jubilación, y donde, hasta no hace mucho tiempo, los alumnos se ponían en pie cuando él entraba en clase en señal de respeto y cariño a su persona
  • Fue parte activa en la creación de la Coral Nuestra Señora de El Pino, de la ciudad de El Paso, coral de la que, por su insistencia, formé parte —y aún recuerdo sus peculiares métodos de ensayo, gritos incluidos— y de la que fue director largo tiempo, con brillantes resultados en forma de reconocimientos y merecidos premios
  • La gestación de la Camerata Luisa Pozuelo;
  • Su amor por el Club de Leones de El Paso, en el cual insistió en involucrarnos a los jóvenes y nos cedió el testigo, las ideas, los bártulos, las obras sociales, la escasa financiación, y a mí hasta la presidencia desde hace más de diez años); y, por último,
  • Su labor como Concejal de Cultura del Ayuntamiento de El Paso donde quizás no pudo desarrollarse ni lograr realizar todo lo que proyectaba y deseaba para su ciudad porque la política no está destinada a los espíritus libres.

Le faltó quizás el reconocimiento público por parte de sus paisanos, quizás ese Premio Canarias…

Éste es el Antonio Capote Pozuelo que conocí, que me honró con su cariño y su amistad, que me enseñó y me hizo pensar, reír y llorar.

Me hizo un día prometer que me acordaría de él cuando falleciera, y lo prometido se ha de cumplir.

Descansa en paz, Antonio.

Alfonso J. López Torres
Presidente del Club de Leones de El Paso

Fuente: El Apurón

Cortesía de Juan Antonio Capote Pino

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (II)

Un pobre tendió la mano
a un rico, y con débil voz
le dijo: «Dame, por Dios,
una limosnita, hermano».

Aquel señor, sin piedad,
la espalda al pobre mostrando,
pronto de él se fue alejando
con visible vanidad.

———————————–

Sólo un lustro había pasado,
y el rico, gran jugador,
sufrió, por serlo, el rigor
que mala suerte le ha dado.

Trabajando con aliento,
y siempre en pos del saber,
ya era un hombre de valer
el pobre de nuestro cuento.

Y al encontrarse los dos,
pobre el rico y rico el pobre,
una moneda do cobre
aquél le pide por Dios.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (I)

Publicose un certamen literario
en cierta capital,
tomando parte en él, del vecindario
lo más intelectual.

Mas era del certamen condición,
a todo concursante
habitar el país, pero, ¡oh, traición
del tribunal farsante!

Recibió mil trabajos admirables,
bellos y en sobre abierto…
Triunfó la envidia y premiaron, ¡miserables!,
¡¡el poema de un muerto!!

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Doloras (Dedicatoria)

Dedicatoria

                                                 A mis discípulos

En la marcha pesada de la vida,
hay notas do dolor.
Notas tristes quo mi alma compungida,
hoy pulsa con ardor.

Con ardor porque anhelo la Verdad,
esencia de Dios mismo,
que es la vida, en la gran inmensidad,
desde ci Cielo al abismo.

Y expresan los lamentos de mi ser,
las doloras que en calma,
he podido en la vida componer,
entristecida el alma…

Entristecida al ver los desengaños
que en danza continuada,
se encuentran do la vida, años tras años,
en la, inmensa jornada…

Yo ofrezco a mis discípulos amados,
estas lúgubres notas.
Leedlas y estudiadlas aplicados,
que son frases remotas;

que son ayes del alma al comprender
lo que es la vida humana.
Estudiadlas, que un día habéis de ser
los hombres del mañana.

[*ElPaso}– Fiesta del Sagrado 2012

26-06-12

Carlos M. Padrón

El pasado domingo 24 de junio, se celebró en El Paso la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, o, simplemente, la Fiesta del Sagrado, como en el pueblo se la suele llamar.

Como en años anteriores, cuando he publicado estos artículos,

quiero publicar también el correspondiente a este año, pero como la corresponsal habitual no me envió fotos, recurro al vídeo que me hizo llegar el amigo Roberto González Rodríguez, y que edité en dos partes —confección de los enrames, y procesión—, que pueden verse/bajarse clicando en estos enlaces:

Enrames

Procesión

Este año —en que, por suerte, hizo bien tiempo y la brisa no apareció— no tengo el detalle de los materiales que mis paisanos usaron para confeccionar los enrames pero, a cambio, lo vídeos aportan movimiento y sonido.

En cuanto a este último quiero destacar que la música de fondo que acompaña a la procesión en su inicio es el Himno al Sagrado Corazón de Jesús, cuya música y letra son obra de mi tío-abuelo Pedro Martín Hernández y Castillo (Pedro Castillo).

Según me contó por teléfono el amigo Wifredo Ramos, cronista oficial de El Paso, durante la procesión la coral de El Paso cantó ese himno. Lamentablemente, quien puso banda sonora al vídeo no recogió la interpretación en vivo pues, me permito suponer, que el resultado no habría sido muy bueno.

También me confirmó Wifredo que, al igual que en años anteriores, el artífice principal de lo presentado por el barrio Paso de Abajo fue Manolo López; por Tenerra, Andrés Carmona; y por Fátima, Santiago González.

Al ver la procesión me resulta evidente que cada año hay menos concurrencia, y al respecto me cuenta Wifredo que la crisis se hizo sentir, y que el Cura del pueblo dijo que posiblemente este año sería el último en que esa procesión hará el recorrido que siempre ha hecho, pues para el próximo ya faltarán hombros dispuestos a cargar con las pesadas andas.

Esperemos que esto no sea el principio del fin de una tradición de muchísimos años.

[*ElPaso}– «Espejo de la Vida» / Poesías de Pedro Martín Hernández y Castillo: Parte 2-XXXI

XXXI

Inspirados en torpe vanidad,
el campo habéis dejado,
y fuisteis a vivir a la ciudad;
¡vuestro sueño dorado!

Los nobles ciudadanos que advertían
vuestra torpe ilusión,
entre ellos con frecuencia se decían:
«¿Qué ostentan ésos que del campo son?».

Pasó el tiempo, y por falta de caudales,
dejasteis la ciudad.
Descendisteis de falsos pedestales
y habéis vuelto a la triste realidad…

Amigos, no volváis, por presumir,
vuestro campo a dejar.
Si hermoso en el mundo es el subir,
¡qué triste y doloroso es el bajar!