La combinación de grafeno y sílice reúne una absorción extrema de radar con ligereza, flexibilidad y una resistencia extraordinaria al calor y a las condiciones más adversas.
Es más eficiente y barata que el silicio y puede revolucionar la energía fotovoltaica porque se pueden aplicar en todo tipo de superficies: ventanas, fachadas, vehículos y hasta satélites.
Desde una escuela rural en la India, un aula en Lanús y una comunidad en Corrientes, tres historias prueban que no hace falta esperar a que el sistema cambie: «Tu visión importa, aunque al principio nadie te apoye»