[FP}— Carlos Padrón lleva al pasado al alumnado del IES de El Paso con una charla sobre personas que poblaron el paisaje cotidiano del municipio

Carlos Padrón lleva al pasado al alumnado del IES de El Paso con una charla sobre personas que poblaron el paisaje cotidiano del municipio

Dentro de las actividades de la Semana de Canarias que tienen lugar en el IES El Paso para celebrar el día de la Comunidad, este martes ha tenido lugar la conferencia «Remembranzas, personajes y anécdotas de El Paso de los años 50» a cargo del escritor e historiador Carlos Padrón.

Texto de la charla a IES El Paso

[LE}— Conflicto palestino-israelí: claves de redacción

Con motivo de un nuevo recrudecimiento de la violencia del conflicto entre Palestina e Israel, se recuerdan algunas claves de redacción para las noticias referidas a este enfrentamiento.

1. Conflicto palestino-israelí, con guion. Para referirse al conflicto que enfrenta a los palestinos con los israelíes, lo apropiado es emplear el término palestino-israelí, mejor que israelí-palestino, ya que, cuando ambas palabras conservan sus formas sin modificaciones, se tiende a colocar en primer lugar la que termina en -o. Las dos palabras se escriben unidas por un guion y sólo la segunda concuerda en género y número con el sustantivo (la primera permanece invariable): las relaciones palestino-israelíes, el acuerdo palestino-israelí, la paz palestino-israelí. 

2. Nombres de protagonistas. La grafía adecuada de los nombres propios de algunos de los protagonistas de la información son Mahmud Abás (y su sobrenombre, Abu Mazen), Riyad Mansur (no Mansour), Ahmed Yabari (no Jabari), Guilad Shalit (no Gilad), Ismail Haniye, Hisham Kandil (mejor que Hisham Qandil) y Jaled Mashal (no Yaled Meshal). 

3. Nombres de lugares. En cuanto a los lugares en los que se desarrolla el conflicto, el modo de escribir algunos de los más comunes es Ramala o Ramálah (no Ramla ni Ramallah), Rafa o Ráfah (mejor que la forma aguda Rafá), Jan Yunis (con esta pronunciación y no Yan Yunis), Nablus (mejor que Nablús), Yenín (no Jenin, Jenín ni Yenin). Hebrón, Golán y Sinaí son palabras agudas y se escriben con tilde.

La Franja de Gaza (o la Franja, si se opta por la forma abreviada) es la denominación de uno de los territorios ocupados, y Gaza es el nombre de su ciudad principal.

4. Gentilicios. Respecto a los gentilicios, conviene recordar que israelí, plural israelíes o israelís, es el que corresponde a las personas que viven en el moderno Estado de Israel (no israelita). Israelita, hebreo y judío tienen otros significados y usos.

El gentilicio de los naturales de Gaza es gazatí, plural gazatíes o gazatís, y el correspondiente a Tel Aviv, telaviví (plural telavivíes o telavivís) o telavivense.

5. Organizaciones y grupos que intervienen. Entre las organizaciones y grupos que intervienen en el conflicto, se encuentran algunas cuyos nombres aparecen en los medios de comunicación con formas diversas. Las adecuadas son Hamás (con tilde) y Brigadas de Ezedin Al Kasem (no Azedin —o Ezzedin— Al Qasam…).

6. Tregua y alto el fuego, diferencia. Los términos tregua y alto el fuego no son sinónimos. El primero tiene un carácter más provisional, incluye condiciones concretas y carece de validez jurídica, mientras que el segundo suele preceder al cese de hostilidades y es el paso previo a la firma de la paz.

Fuente

[Hum}— De catalanes. Integración

Un padre y su hijo, ambos magrebíes, llegan a Cataluña. El padre le dice a su hijo:

—Hijo mío, Cataluña es un país muy difícil. Así que tendrás que integrarte lo antes posible.

—Sí, papá, lo haré.

Al cabo de 6 meses, el chaval habla, lee y escribe perfectamente catalán, tiene el nivel C, y está estudiando para las oposiciones a la Generalitat. Así que decide que un paso más sería cambiarse el nombre. Va al registro y le dice a una señorita:

—Quisiera cambiarme el nombre.

—¡¿Cómo?!

—Sí, cambiarme el nombre.

—¿Cómo te llamas?

—Mohamed.

—¿Y cómo quieres llamarte?

—Jordi.

—¿Jordi?

—Sí, Jordi.

—Muy bien, a partir de ahora te llamas Jordi.

Y el chaval, muy contento, se va a casa a toda prisa para contarle a su padre cómo se está integrando.

—¡Papá, papá! ¿Sabes qué he hecho hoy para integrarme un poco más?

—¿Qué?

—¡Me he cambiado el nombre!

—¡¿Que has hecho QUÉ?!

—Sí, el nombre. ¡Ahora me llamo Jordi.

El padre, sin más, le pega un bofetón que lo oyen en Tánger.

—¡Pero, papá! Me dijiste que me integrara.

—¿Cómo has dicho que te llamas?

—Jordi.

Nuevamente, el padre le pega un bofetón que lo oyen en Fez y Casablanca. El chaval se aleja pensando:

—Joder, hace 10 minutos que soy catalán, ¡y ya tengo problemas con los putos moros!