[Hum}— Aclaratoria pertinente

En Madrid, una noche un asaltante que llevaba su cara cubierta con una máscara interceptó en la calle a un transeúnte muy bien vestido, y poniéndole una pistola contra las costillas le dijo:

—¡Dame tu dinero!

Indignado, el transeúnte contestó:

—Usted no puede hacerme esto porque soy miembro del Congreso de Diputados

—En tal caso —replicó el asaltante—, ¡dame MI dinero!

[LE}— Doce claves sobre incendios forestales

En las noticias sobre incendios forestales es frecuente el empleo inapropiado de ciertos términos y expresiones. A continuación se hacen algunas precisiones al respecto:

1. Incendiario no es sinónimo de pirómano. Incendiario es quien ‘incendia con premeditación, por afán de lucro o maldad’; no es sinónimo de pirómano, ‘alguien que sufre una enfermedad por la que disfruta provocando fuegos y viendo las consecuencias del incendio’.

2. Provocado e intencionado, diferencias. Se aconseja emplear la expresión incendio intencionado para aquéllos generados con la voluntad expresa de hacer arder una zona. La expresión incendio provocado es más amplia y se aconseja que vaya acompañada de la causa (provocado por una chispa, provocado por una quema de rastrojos, provocado por un rayo…).

3. Los incendios se propagan, no se propalan. Los incendios se pueden propagar (‘extender, dilatar o aumentar algo’), pero en ningún caso se propalan, pues este verbo significa ‘dar a conocer o difundir algo oculto o poco conocido’.

4. Incendio controlado y estabilizado no son equivalentes. Un incendio controlado es aquél que se ha conseguido aislar y cuyo avance y propagación se ha logrado detener, y un incendio estabilizado es el que evoluciona dentro de unas líneas de control establecidas.

5. Orografía del terreno es redundante. La expresión orografía del terreno es redundante, puesto que la orografía es ‘el conjunto de montes de una comarca, región o país’, y por lo tanto en ella ya está implícita la idea de terreno.

6. Los incendios pueden ser virulentos. La expresión incendio virulento es válida para aludir a los fuegos devastadores o que se propagan con rapidez.

7. Un efectivo es un conjunto, pero también sus integrantes. El sustantivo efectivo alude, según la mayor parte de los diccionarios, al ‘conjunto de integrantes de una unidad de carácter militar o similar’, aunque se ha extendido su uso, y no es censurable, para referirse a un número determinado de los integrantes de ese conjunto: «100 efectivos luchan contra los incendios en la región».

8. Asola y asuela, formas correctas. Asolar, con el significado de ‘arrasar o destruir un lugar’, admite dos conjugaciones, una regular y otra irregular (asola y asuela).

9. Macroincendio, en una sola palabra. De acuerdo con las normas generales de escritura de los prefijos, la voz macroincendio se escribe en una sola palabra, sin espacio ni guion entre el elemento compositivo macro- y el sustantivo incendio.

10. Perimetrar, verbo válido. El verbo perimetrar es un derivado correctamente formado a partir del sustantivo perímetro. Las fuerzas de seguridad y otros cuerpos, como los agentes forestales, lo emplean habitualmente con el sentido de establecer un perímetro, es decir, de delimitar el contorno de algo, por ejemplo de una barrera de seguridad.

11. Riesgo de incendio extremo, ambigüedad innecesaria. La expresión riesgo de incendio extremo es ambigua, ya que lo extremo puede ser tanto el riesgo como el incendio. Cuando lo que se quiera expresar es que el riesgo de incendio es muy elevado se recomienda emplear la alternativa riesgo extremo de incendio, que evita ambigüedades innecesarias y facilita la comprensión del mensaje.

12. Tiempo no es lo mismo que meteorología ni climatología. Las expresiones condiciones atmosféricas, estado del tiempo o, simplemente, tiempo (y no meteorología ni climatología) son las adecuadas para hablar del estado atmosférico en un lugar y un momento dados, de modo que en frases como «La meteorología dificulta la extinción del incendio» habría sido preferible escribir «Las condiciones atmosféricas dificultan la extinción del incendio».

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[LE}— La «estatuafobia» no es la ‘destrucción de estatuas’

La palabra estatuafobia, que se ve con alguna frecuencia en las informaciones sobre las protestas contra la discriminación racial, significa ‘aversión o rechazo a las estatuas’, no ataques a estatuas ni destrucción de éstas.

Uso inadecuado

• La estatuafobia se extiende por el mundo.

• La estatuafobia crece y ya afecta a Churchill o Colón.

Uso adecuado

• La destrucción de estatuas se extiende por el mundo.

• Los ataques a estatuas crecen y ya afectan a Churchill o Colón.

El término estatuafobia puede considerarse bien formado a partir del sustantivo estatua y el elemento compositivo -fobia (‘aversión o rechazo’), pero su significado lógico sería el de ‘aversión o rechazo a las estatuas’ en general. También se emplea, aunque es minoritaria, la forma estatuofobia.

Esta palabra, sin embargo, se está empezando a usar para aludir a la destrucción de algunas estatuas concretas, aquéllas cuyos atacantes consideran que simbolizan el racismo. En este sentido, resulta más preciso hablar de ataques a o destrucción de estatuas y, si el contexto no lo deja claro, añadir consideradas racistas.

Cabe recordar que el español tiene desde hace siglos la forma iconoclasia (o iconoclastia) —creada a partir de las voces griegas eikón, -ónos (‘imagen’) y klásis (‘rotura, acción de romper’)—, que se refiere en origen a ‘la corriente que en el siglo VIII negaba el culto a las imágenes sagradas, las destruía y perseguía a quienes las veneraban’ y, de forma más general, a la ‘negación y rechazo de la autoridad de maestros, normas y modelos’, que por extensión puede aplicarse a algunos de los casos referidos.

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[Hum}— Los 10 mandamientos de un vago

  1 – Vive para descansar.
  2 – Ame tu cama, ella es tu templo.
  3 – Si ves a alguien descansando, ayúdalo.
  4 – Descansa de día para poder dormir de noche.
  5 – El trabajo es sagrado, no lo toques.
  6 – Nunca dejes para mañana lo que puedas dejar para pasado mañana.
  7 – Trabaja lo menos posible; lo que deba ser hecho, deja que otra persona lo haga.
  8 – Calma, que nunca nadie murió por descansar, pero tú puedes lastimarte trabajando.
  9 – Cuando sientas deseos de trabajar, siéntate y espera a que se te pase.
10 – No te olvides: el trabajo es salud, déjalo para los enfermos.

[LE}— Se dice «la dio de alta», pero «le dio el alta»

Las expresiones dar de alta y dar el alta comparten significado en el contexto médico, pero se construyen con diferentes pronombres: lo(s) y la(s) en el primer caso (lo/la/los/las dieron de alta) y le(s) en el segundo (le/les dieron el alta).

Uso incorrecto

• El personal médico le dio de alta a la paciente más pequeña que se ha curado de la COVID-19.

• En el caso de la enfermera, se informó que le darán de alta debido a que su recuperación ha sido óptima.

• A la madre la darán el alta en las próximas horas.

Uso correcto

• El personal médico le dio el alta a la paciente más pequeña que se ha curado de la COVID-19.

• En el caso de la enfermera, se informó que la darán de alta debido a que su recuperación ha sido óptima.

• A la madre le darán el alta en las próximas horas.

Tal y como indica el Diccionario panhispánico de dudas, cuando se utiliza la expresión dar de alta los pronombres átonos de tercera persona que le corresponden son lo(s) y la(s), ya que la persona que recibe el alta médica se expresa mediante un complemento directo. Por lo tanto, lo adecuado es lo/los dio de alta si se trata de un referente masculino y la/las dio de alta si es femenino.

Aunque ésas son las formas recomendadas, se admite, dada su extensión entre hablantes cultos, el uso de le en lugar de lo cuando funciona como complemento directo y hace referencia a una persona de sexo masculino (le dio de alta), según indica también el Diccionario panhispánico de dudas. Esa excepción sólo afecta al singular y no al plural, en el que se sigue considerando inadecuado el uso de les (lo indicado es los dieron de alta, no les dieron de alta).

Por el contrario, si se emplea la construcción dar el alta, el pronombre que le corresponde es le(s) tanto si el referente es masculino como si es femenino, pues la persona que obtiene el alta se considera complemento indirecto. Así, lo apropiado es le/les dio el alta.

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[Canarias}— Personajes de la isla de La Palma. Valeriano Fernández Ferraz: una de las figuras intelectuales más preclaras de la historia de La Palma

Valeriano Fernández Ferraz: una de las figuras intelectuales más preclaras de la historia de La Palma 

Este catedrático masón de Latín, Griego y Árabe nació en 1831 en Santa Cruz de La Palma, organizó la enseñanza pública en Costa Rica e impartió clases en la Universidad de La Habana.

[Hum}— Los donantes

Están varios ancianos en una celebración. Un tipo se para y anuncia: 

      «Cuando me muera quiero donar mis ojos» 

Otro se para y dice: 

      «Cuando me muera quiero donar mi hígado». 

Todo el mundo empieza a decir lo que va a donar cuando muera, pero falta
un septuagenario. Cuando llega su turno, éste declara: 

      «Cuando yo me muera voy a donar mi pene»

Y todos los presentes exclaman: 

      «¡Avemaría, nadie nunca dijo eso! ¡Viva el señor que va a donar su pene!» 

Y, con el fin de felicitarlo, la concurrencia empieza a gritar a coro: 

      «¡Que se pare! ¡que se pare! ¡que se pare!» 

El viejito, muy enérgico, declara: 

      «¡Si se para yo no lo dono!».

[LE}— En el lenguaje bursátil, «repunte», mejor que «rally»

Repunte, en el lenguaje bursátil, es una alternativa en español a la voz rally.

Uso no recomendable

• El rally de PharmaMar aún tiene recorrido tras la aprobación de la FDA de su antitumoral.

• Lo más probable es que este rally se agote pronto.

• La compañía gasística ha protagonizado un espectacular rally alcista en el último año.

Uso recomendable

• El repunte de PharmaMar aún tiene recorrido tras la aprobación de la FDA de su antitumoral.

• Lo más probable es que esta subida se agote pronto.

• La compañía gasística ha protagonizado un alza espectacular en el último año.

Aunque la intuición del lector no especializado pueda sugerir que el anglicismo rally se está empleando como metáfora de la competición deportiva para referirse a una jornada bursátil con múltiples ascensos y descensos de las cotizaciones, en el lenguaje económico equivale en realidad a repunte, alza o subida (rápida), tal como indica el Diccionario de términos de la banca, de José Mateo Martínez. Con este mismo sentido, también es habitual emplear el sustantivo escalada.

Si aun así se opta por emplear el término inglés, se recuerda que este ha de escribirse en cursiva o, si no se dispone de este tipo de letra, entre comillas, y que, dado que el sustantivo rally ya incluye la idea de subida, la expresión rally alcista resulta redundante.

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