Se encuentran dos amigos y le pregunta uno al otro:
– Oye, Juancho, ¿cómo te va con tu suegra?.
A lo que Pepe responde:
– Pues te cuento, ¡me trata como a un dios!.
Juancho pregunta:
– ¡Eres el primero a quien oigo hablar tan bien de su suegra! Y ¿cómo es eso de que te trata como a un dios?.
Y Pepe le explica:
– Sí, me trata como a un dios: ¡sabe que existo, pero no me puede ver!
