[LE}– A ver quién traduce esto: 14 expresiones que sólo entendemos los españoles

17 MAY 2016

Elena Horrillo

Digan lo que digan las matemáticas, a veces en una suma de componentes el resultado final no tiene nada que ver con los elementos iniciales.

Como muestra, varios ejemplos: «Hay ropa tendida», «Estar a dos velas» o «Ponerse las botas», son expresiones en español que tienen en común que su significado no es la suma de los significados de las palabras que las componen. Eso y, además, ser un caos para traductores, estudiantes de Erasmus y extranjeros en general.

“Su significado tiene sobre todo contenido cultural y social. Está intrínsecamente unido a la idiosincrasia local”, explica la lexicógrafa de la Fundéu, Celia Villar. Y pone de ejemplo el archiconocido «Timo de la estampita» que la RAE reconoce como expresión coloquial, sinónimo de timo. “Un alemán, por ejemplo, no lo entiende, pero no por el significado de la expresión en sí, sino porque el concepto de timo no es tan habitual como para haber tenido la necesidad de crear una expresión que lo defina”, asegura Villar.

Son construcciones que existen en casi todos los idiomas. Cuando para los españoles caen «chuzos de punta» para los ingleses ‘rain cats and dogs’ (literalmente «llueven gatos y perros»); y mientras los españoles tenemos «resaca», los alemanes «einen kater haben» (exactamente «tienen un gato»).

Ante estas cómicas traducciones se encontraron Ignacio Ochoa y Federico López Socasau que decidieron enfrentarse a estos giros lingüísticos con un poco de humor. Escribieron “From lost to the river”, haciendo el juego con la expresión «de perdidos al río», en el que interpretan al inglés de modo literal esos modismos que realmente son intraducibles.

Así «dorar la píldora» se convertía en «to plat the pill» o «tontolaba» como «sillybean». Este pseudolenguaje ha dado para dos libros más —“Like fish in the water” (Como pez en el agua) y “Like fish in the water (Reloaded)”— y es para Ochoa la “fórmula redonda para que los que nunca aprendieron ni aprenderán inglés tengan en su mano la más sutil de las venganzas”.

Estos giros son particularmente abundantes en español; no en vano, los alemanes usan «Das kommt mir Spanisch vor» (me suena a español) en vez de nuestro «Me suena a chino». Así pues, hemos recopilado algunas de esas expresiones a fin de facilitar a los sufridos extranjeros, sólo un poco, el conocimiento de la lengua de Cervantes.

Dorar la píldora

Antes de que la mayoría de las píldoras tuvieran el recubrimiento insípido con el que cuentan hoy en día, los farmacéuticos las doraban con sustancias dulces que dejaban una costra exterior mucho más apetecible. De ahí su significado de adornar o edulcorar una situación.

La ocasión la pintan calva

Las oportunidades nada tienen que ver con la cabellera, pero lo cierto es que Fidias, el escultor griego, representó calva a la diosa Ocasión, aunque sólo en la zona de la nuca. Era una forma de expresar que, si se aprovechaba el momento —de frente—, se la podía coger de los cabellos, pero, una vez pasada, ya no era posible.

Ponerse las botas

Se refiere normalmente a comer copiosamente o a realizar alguna cosa de una manera opulenta. Su origen tiene que ver directamente con el calzado, ya que las botas, normalmente hechas de piel, sólo estaban al alcance de las clases más ricas, así que su posesión se ha relacionado con la abundancia.

Hay ropa tendida

Aparte de una situación habitual y eterna en todo piso de estudiantes que se precie, la referencia a la ropa tendida se hace cuando puede haber alguien que no debería escuchar una conversación. Era una expresión habitual en las prisiones para avisar de la presencia de carceleros.

A palo seco

Aunque esta locución se usa normalmente en el ámbito culinario cuando algo viene sin acompañamiento ni artificios, su origen se encuentra en el terreno naval. Así se llamaba a navegar con las velas recogidas en medio de un temporal de viento.

Otro gallo cantaría

Expresión habitual de toda madre o abuela que se precie destinada a hacer ver que las cosas podrían ser de otra forma, tener otras consecuencias. Suele iniciarse con un condicional, aquello que tu bendita progenitora cree que deberías haber hecho. Y su origen se encuentra en la mayor fábrica de instrucciones vitales: la religión. Si Pedro no hubiera negado a Jesucristo tres veces, otro gallo cantaría.

Meterse en camisa de once varas

O en un marrón, o en un berenjenal. Viene a significar meterse en problemas que, normalmente, no nos incumben. Como buen dicho español, lo de las once varas es una exageración, aunque en el fundamento del modismo la camisa existía. Se usaba en la Edad Media como rito a la hora de adoptar un niño. El padre metía al niño por la manga de una camisa grande y lo sacaba por el cuello. Al besarlo justo después, dejaba claro que aceptaba la paternidad.

Salvarse por los pelos

Aunque no lo parezca, esta expresión sí tiene un significado literal que se ha perdido con el tiempo. En la actualidad, se refiere a salvarse por poco. Sin embargo, los marineros que no sabían nadar se la tomaban al pie de la letra ya que su cabellera podía servir de asidero si caían al agua.

Estar en Babia

Sí, Babia existe: es una comarca y está en León. Allí era donde los reyes de León tenían una residencia estival y donde pasaban largas temporadas para relajarse y olvidar sus regios problemas. De ahí se quedó el estar en Babia como encontrarse absorto.

El quinto pino

Lo cierto es que el quinto pino también existe, o al menos existía en lo que hoy es el madrileño Paseo de Recoletos. Y, como se presupone, había cinco. El primero era el que se encontraba más cerca, y el quinto, como habrán supuesto sagazmente, era el más alejado. Así que quedar en el quinto pinto era quedar lejísimo, incluso para un madrileño.

No hay tu tía

No es que en español haya un vínculo secreto entre esta relación de parentesco y la falta de oportunidades. Es más un caso de deformación del lenguaje. La expresión original era “no hay atutía”, un ungüento medicinal hecho con óxido de zinc que, con el tiempo, llegó a conocerse como sinónimo de remedio para todo.

Hacer la pelota

Una práctica tan española que podría considerarse como deporte patrio, aunque no tenga que ver con ningún balón ni elemento esférico. Se trata de adular a alguien buscando el beneficio propio, y es una locución importada de nuestros vecinos galos para los que una pelota es una prostituta. El chulo tiraba de elementos de márketing y les encargaba fidelizar clientes o lo que, traducido en este contexto, sería halagarles y camelarles para que volvieran a requerir sus servicios.

Montar un pollo

No se trata de cabalgar sobre el ave más numerosa del planeta y, aunque la RAE lo admite oficialmente con ‘ll’, su origen tiene más que ver con el “poyo”, el banco de piedra que se encuentra en el exterior de muchas casas. Esta palabra a su vez deriva del latín ‘podium’, el podio en el que se subían los oradores en las plazas para dar discursos, y que podían causar verdaderos escándalos.

Sanseacabó

No hay un criterio único sobre el origen de este santo dado a finiquitar cosas; la más obvia es la que atribuye la expresión precisamente a un imaginario beato San se acabó que se usaría coloquialmente para dar por terminada una acción. Om lo que es lo mismo, y en términos más gastronómicos que eclesiásticos, con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho.

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[LE}– ‘Establishment’, alternativas

NotaCMP.- Una escogencia complicada. Siempre será más rápido usar establishment y que el interlocutor o lector busque la acepción apropiada.

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17/05/2016

Grupo de poder, poder establecido o clase dominante, entre otras, son posibles alternativas al anglicismo establishment.

Este término inglés se emplea con frecuencia en las informaciones políticas para referirse al grupo dominante que ostenta el poder y a la matriz de relaciones oficiales y sociales dentro de las cuales se ejerce, como puede verse en estos ejemplos:

  • «El establishment neoliberal que controla la Unión Europea y su gobierno»,
  • «El establishment republicano ya no confía en las primarias» o
  • «El establishment puede dormir tranquilo».

En español no se ha acuñado como tal una palabra que funcione como equivalente directo de este sustantivo inglés, pero la misma o similar idea puede ser transmitida por distintas alternativas en función del contexto y el matiz concreto. Así, por ejemplo, puede recurrirse a expresiones como grupo de poder, poder establecido o, simplemente, poder, aparato (de un partido concreto), clase o élite dominante, etc.

Con estas alternativas, los ejemplos anteriores habrían quedado escritos así:

  • «El poder neoliberal que controla la Unión Europea y su gobierno»,
  • «El aparato republicano ya no confía en las primarias» y
  • «El poder establecido puede dormir tranquilo».

Para cuando estas reformulaciones no encajen en el texto, queda también la opción de adaptar el anglicismo, cuya grafía alternativa sería estáblisment (con tilde en la ‘a’ y sin la ‘h’ intermedia, pero acabada en ‘nt’, como otras palabras, por ejemplo, esprint). Así, en frases como

  • «Trump es un huracán que ha hecho volar la retórica de todo candidato pro establishment»,

sería más adecuado optar por

  • «… la retórica de todo candidato proestáblisment».

Se recuerda, además, que mantener la forma inglesa escrita con resalte, en letra cursiva o entre comillas si no se dispone este tipo de letra, es, en todo caso, una opción siempre válida.

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[Hum}– Trasatlántico de lujo

Un trasatlántico de lujo viaja por el Atlántico Norte. El capitán reúne a la tripulación y les dice:

Tengo dos noticias que darles, una buena y otra mala. ¿Cuál prefieren primero?

¡La buena!, responde la tripulación.

Bien, la buena es que nos van a dar 8 oscars.

[LE}– ‘Abrogarse’ no es ‘arrogarse’ ni ‘atribuirse’

16/05/2016

El verbo abrogar significa ‘abolir o declarar nula una ley’, por lo que es inadecuado su uso en lugar de arrogarse con el sentido de ‘atribuirse un derecho o facultad de manera indebida’.

En los medios de comunicación se está extendiendo el empleo de esta voz con este sentido que no le es propio, como por ejemplo en 

  • «No pocos Gobiernos se han abrogado la facultad de poder vigilar a los ciudadanos en Internet»,
  • «Estados Unidos se abrogó el derecho de imponer sus intereses por la fuerza» o
  • «El consejero aseveró que el instituto no puede abrogarse atribuciones que van más allá de lo que le confiere la legislación».

Tal como se comprueba en el Diccionario Académico, el verbo abrogar es un término del ámbito del derecho que significa ‘abolir, derogar’. Sin embargo, se confunde a menudo con arrogarse, verbo este último que la misma obra define como ‘apropiarse indebida o exageradamente de cosas inmateriales, como facultades, derechos u honores’.

Así, en las frases anteriores, lo adecuado CORRECTO habría sido 

  • «No pocos Gobiernos se han arrogado la facultad de poder vigilar a los ciudadanos en Internet»,
  • «Estados Unidos se arrogó el derecho de imponer sus intereses por la fuerza» y
  • «El consejero aseveró que el instituto no puede arrogarse atribuciones que van más allá de lo que le confiere la legislación».

Sí es apropiado el uso de abrogar en, por ejemplo,

  • «El Gobierno abrogó la ley sobre herencias»,

pues aquí lo que se quiere expresar es que se ha derogado.

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[*Opino}– Celular tonto, y que para desconectarse: como moda al fin, una estupidez

17-05-2016

Carlos M. Padrón

Hacer lo que cuenta el artículo que copio abajo equivale a reconocer que se es adicto, que se carece de voluntad para dar al celular el uso de sólo llamadas, y que se es también manirroto, pues pagar 295 euros por un celular tonto es botar el dinero ya que por menos de 150 euros se consiguen smartphones completos y que funcionan bien.

Además, tener como teléfono adicional un celular tonto, implica otro gasto: el de de una tarjeta SIM sólo para él. Esto a menos que el adicto quiera tomarse la molestia de cambiar del smartphone al tonto, y del tonto al smartphone la SIM que ya tiene, cosa que dudo que haga ya que, como ya dije, alguien así carece de voluntad. Y, hablando de molestias, no hay que olvidar que esto implicaría llevar consigo dos teléfonos.

Además de simplemente decidir no hacer caso a lo relacionado con internet, sino sólo a las llamadas, en el smartphone es posible anular las notificaciones generadas por las aplicaciones de las que temporalmente no queramos saber nada.

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15/05/2016

A. Martínez

El teléfono celular o «tonto» vuelve a estar de moda

No tiene WhatsApp, ni tampoco consulta Facebook mientras va de camino al trabajo.

En el autobús o en el Metro mantiene la cabeza alta y mira a la gente, que absorta en su «smartphone» repasa los emails. Pero él no, por una sencilla razón: su teléfono celular es spilo eso; celular “tonto”, no “inteligente”.

«Funciona bien y no tengo la necesidad de hacer uso de internet cuando voy por la calle», asegura Nicola Zonno. Este profesor de 34 años utiliza un teléfono de 2010. Es, por tanto, usuario de lo que se conoce como «dumbphone», es decir, teléfono básico o, como muchos se refieren de forma coloquial, teléfono tonto.

Sin embargo, puede que estos dispositivos sean más listos de lo que parecen porque, justo cuando los «smartphones» están tocando techo (según la consultora IDC su venta ha registrado un crecimiento de tan solo el 0.2% en el primer trimestre de 2016, el menor aumento de su historia), el mercado de los teléfonos básicos resurge de sus cenizas.

Punkt, con sede en Suiza, lleva desde 2008 trabajando en la idea de generar un soplo de aire fresco en el mercado de la electrónica de consumo, con productos simples que sólo cumplan con su función como teléfono. Cabe recordar que la sociedad está enganchada al «smartphone». Tal es la dependencia, que los españoles pasan más de tres horas al día navegando en internet, consultando sus redes sociales o leyendo el correo electrónico.

De esta adicción, ha nacido la nomofobia, es decir, el miedo a salir de casa sin el smartphone, y que afecta al 75% de los españoles.

«Me da pena y rabia que la gente esté todo el día pendiente del teléfono», opina Nicola Zonno. Él sí tiene internet, pero sólo en casa. «Me conecto cuando lo necesito. Si voy por la calle, no tengo necesidad, y si necesitan localizarme, me pueden llamar», relata.

Sólo llamadas; ésta es la simple función que ofrece Punkt con su MP01. Un teléfono celular sin pantalla táctil ni cámara para hacerse «selfies» ni aplicaciones. Su precio es de 295 euros.

Un mercado en crecimiento

«El mundo de hoy está absorbido por la tecnología, y creo que estamos demasiado distraídos por ella», asegura Petter Neby, fundador de Punkt. Su objetivo es ofrecer una alternativa viable. «Se trata de utilizar la tecnología para ayudarnos a adoptar buenos hábitos y llevar una vida menos distraídos», indica.

Según la firma de análisis Strategy Analytics, cada año se venden en el mundo 44 millones de «dumbphones», lo que representa un 2% del mercado global; en Japón, las ventas de estos teléfonos crecen un 6% interanual, pequeñas cifras pero significativas. Las personas están optando por un teléfono celular como segundo dispositivo, con el objetivo de desconectarse. Es la única manera de no estar pendiente del email del trabajo, del Facebook o del grupo de WhatsApp de amigos de la oficina.

La opción de Punkt, sin embargo, no es la única, pues en el mercado existen varias otras. El pasado mes de abril, Orange lanzó Card Phone (29 euros) para quienes quieran desconectar del mundo digital sin dejar de estar comunicados. Alcatel sigue comercializando teléfonos como el 10·35, con tapa (25 euros). Light Phone (88 euros), NoPhone (9 euros) o Doro Secure 580 (145 euros) son otras de las alternativas. Claro que sólo para los más «atrevidos».

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[LE}– Quince poco frecuentes palabras que comienzan con F

16 MAY 2016

Equipo Verne  

La letra F viene de la fenicia waw, que se pronunciaba como la w.

De ahí pasó a la digamma griega, que desapareció, y al etrusco, donde adoptó el valor fonético que tiene actualmente y con la que pasó al alfabeto latino. En la notación anglosajona es la nota fa. No es de las letras más frecuentes: en cualquier texto en español tendrá una frecuencia media de un 0,69%, siendo la vigésima letra más usada.

Si todo fuera por eso, le tendríamos que poner una F, que es la nota más baja en los colegios anglosajones. Pero no todo es cantidad, también cuenta la calidad, como demuestran estas 15 palabras.

Facundo. Fácil y desenvuelto en el hablar.

Falocracia. Predominio del hombre sobre la mujer en la vida social. Y falócrata, el partidario de la falocracia. “Nuestra generación falocrática ha sufrido demasiadas oscilaciones en su falocracia a lo largo del siglo. Estamos a punto de gatillazo”, escribía Francisco Umbral en EL PAÍS en 1979.

Faramalla. Charla artificiosa encaminada a engañar.

Farfolla (cosa de mucha apariencia y poca entidad). Persona faramallera. “Porque el gin-tonic, comparado con el dry-martini o con la ginebra a pelo que mencionaba hace unas líneas, era ya de por sí una versión timorata de la ginebra, pero las faramallas que se hacen hoy, con las tónicas y las rodajas de pepino, acabarán desembocando en el gin-tonic-sin-sin”. Jordi Soler en EL PAÍS, en mayo de 2014.

Farfantón. Hombre hablador, jactancioso, que se alaba de pendencias y valentías.

Fierabrás. Persona grande y fuerte, especialmente la fanfarrona y jactanciosa. Procede de Fierabrás, un sarraceno de los cantares de gesta de gran fuerza y estatura. Y de ahí el bálsamo de fierabrás, que curaba todas las heridas y aparece en el Quijote.

Filautero/ra. Egoísta

Fililí. Tela muy ligera de lana y seda que se solía traer de Berbería. En uso coloquial, también es delicadeza, sutileza, primor de alguna cosa. También se usa para hablar de una persona débil, flaca.

Flavo/va. De color entre amarillo y rojo, como el de la miel o el del oro.

Las meditaciones de la barba sabia
van acompasando los plumajes flavos,
los ágiles trotes de potros de Arabia
y las risas blancas de negros esclavos.
Rubén Darío, en una de las poesías de “Poema del otoño”.

Flébil. Adjetivo poético, que significa digno de ser llorado. Lamentable, triste, lacrimoso.

Y en el yermo fantástico espacio,
largo tiempo se oyó su cantar,
y a lo lejos el flébil quejido
poco a poco armonioso espirar.
José de Espronceda, en “El diablo mundo”.

Fonje. Blando, muelle o mollar y esponjoso.

Formidoloso/sa. Que tiene mucho miedo. Espantoso, horrible y que da miedo.

Francachela. Reunión de varias personas para regalarse y divertirse comiendo y bebiendo, en general sin tasa y descomedidamente.

Fruir. Gozar.

Fuguillas. Persona de genio vivo, rápido en obras e impaciente en el obrar de los demás.

Fuñicar. Hacer una labor con torpeza y ñoñería.

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[LE}– ‘Diaconisa’ es el femenino de ‘diácono’

13/05/2016

El término diaconisa es el femenino adecuado de diácono, y no diácona ni diaconesa.

Con motivo del anuncio del papa Francisco de la creación de una comisión que estudie la posibilidad de que las mujeres puedan acceder a esa condición, en los medios aparecen frases como

  • «El papa, abierto a la posibilidad de ordenar a mujeres diáconas»,
  • «Se creará una comisión para estudiar si las mujeres pueden servir como diaconesas en la Iglesia católica» o
  • «Francisco abre la puerta a que las mujeres sean diácono, casen y bauticen».

El Diccionario Académico recoge diaconisa desde su primera edición en 1732. En la actualidad se define como ‘mujer que en la Antigüedad era consagrada o bendecida para ejercer determinados ministerios en las Iglesias cristianas’, una figura que desapareció posteriormente en la Iglesia católica y cuya recuperación se estudiará ahora.

Se trata de un término preferible a diácona o diaconesa. Tampoco resultan aconsejables para el femenino las formas diácono, mujer diácono ni mujer diaconisa.

Así, en los ejemplos anteriores lo adecuado correcto habría sido escribir 

  • «El papa, abierto a la posibilidad de ordenar a diaconisas»,
  • «Se creará una comisión para estudiar si las mujeres pueden servir como diaconisas en la Iglesia católica» y
  • «Francisco abre la puerta a que las mujeres sean diaconisas, casen y bauticen».

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[Hum}– Epitafio

En un pueblo muy pequeño vivía una anciana. A pesar de los muchos años que había vivido, era aún virgen y estaba muy orgullosa de serlo.

Sabiendo que su final se acercaba, fue a visitar al artesano a cargo de hacer las lápidas para las tumbas y le pidió que preparara la suya y le pusiera esto:

“Nació virgen, vivió como virgen y murió virgen”.

Poco tiempo después la anciana falleció y el sepulturero fue a ver al artesano de las lápidas y le recordó lo que la difunta había pedido. El artesano decidió poner manos a la obra, pero, siendo como era un perezoso de mucho cuidado, decidió que lo pedido por la anciana era muy largo y le tomaría mucho tiempo, y simplemente puso esto en la lápida:

“Devuelta sin abrir”.