Un policía de tráfico fue llevado de urgencia a un hospital por una apendicitis. Los médicos lo operaron y le dijeron que todo había salido bien, pero él sentía una permanente molestia en su vello púbico.
Preocupado por si fuera a ser algo que ameritara una segunda operación, para tratar de averiguar qué era lo que tanto le molestaba se decidió a sacarse la bata que el hospital le había puesto. ¡Y vaya que lo averiguó!
Sobre su vello púbico y sus genitales había pegadas tres tiras de cinta adhesiva de ésa que no es nada fácil de sacar, si es que puede sacarse. Y escrito en ellas, en grandes letras negras, decía:
«Que se mejore pronto. Es el deseo de la enfermera cuya camioneta Ford Explorer remolcó usted la pasada semana».
Cortesía de Bob Meehan
