La mujer decide divorciarse, y el juez le pregunta:
—¿Cuál es la causa que motiva su petición?
—Compatibilidad de caracteres, señor juez.
—Querrá usted decir incompatibilidad de caracteres.
—No, yo dije ‘compatibilidad’ de caracteres. Le explico. A mí me gusta pasear, a mi marido también; me gusta el cine, a él también; me gusta salir a comer pizza los sábados, a él también; me atraen mucho los hombres,… ¡y a mi marido también!
