[Col}– Tiziana y Dorothy se fueron a buscar el Futuro / Susana Tibaldi

29-09-14

Acomodó su valija verde para viajar lejos. Verde, como las plumas de los loros que amó, como las hojas de los pinos que nunca caen. El telegrama decía Suecia, y ella vivía en el último país del cono sur. Allí donde el planeta se cae como derritiéndose.

Eran unos años jóvenes aquéllos….. y contar ahora que había telegramas, comunicaciones por cables que corrían bajo el océano, y se estudiaba en libros de papel, los vuelven terroríficamente viejos, aburridos, pero el aburrimiento real es la parte más inútil e insoportable pero también la más cierta de la vida. Al menos de la de ella, que fijó siempre sus metas prioritarias en huir de su sino del aburrimiento.

Desde hablar con los loros en su infancia, a estudiar informática o deambular por los aeropuertos, todo lo hizo para escapar de ese vacío. Me atrevería a decir que era intensa, extraña, y, a veces, simplemente una persona común más de los habitantes de la Tierra. Nadie especial, según con quien me tomara la tarea de compararla.

Imaginándola salir a los 12 años de un pueblo polvoroso del otro lado del Valle de Punilla, sola, con un portafolio de cuero marrón con libros de Emile Zolá, rumbo a un convento de semiclausura donde estudiar secundaria, para insertarse en una sociedad, no frívola pero si cerradamente conservadora donde aún el no escrito mandato era casarse con un primogénito, ser fértil y decorar una casa con cortinas de boile suizo. Y al verla hoy caminando por una calle de Estocolmo, diría que al menos una pizca de Destino trajo en sus células.

Podría haber nacido en otoño, bajo el signo de Tauro, pragmática y previsible, si su padre nunca hubiera regresado de Bologna. Podría haber tenido la alegría de los ribereños, si su madre nunca hubiera salido de la Mesopotamia. Pero resultó silenciosa y distante al nacer en primavera, aprisionada entre las estribaciones de las sierras, mirando correr los arroyos al fondo de los riscos de Los Gigantes, oscuros y helados como sus pupilas, que de tan frías ardían a veces y quemaban.

La valija verde era de cuero, insoportablemente pesada, grande, sin ningún sentido práctico, y a lo largo de todo ese año fue como arrastrar el Uritorco hasta casi el Polo Norte.

El Uritorco es una montaña que se eleva a 40 Km de su pueblo, pero es una montaña tan imponente que determina el Valle entero. Está repleta de duendes, de luces extrañas de extraterrestres, y algunos aseguran que allí está el Quinto Portal hacia otra dimensión.

Precisamente eso eligió ella para transportar en su inmersión al mundo de los vikingos: una valija verde cargada de abrigos y libros, de peso superlativo para sus fuerzas, que aún hoy, 22 años más tarde, aparece en sus sueños como pesadilla. La valija verde con el Uritorco adentro fue un objeto que deseó con fervor no haber llevado nunca.

La veo frágil —con su inmunodeficiencia congénita comiéndole las fuerzas que sólo su carácter mantenía—, avanzar hacia el puerto para embarcarse a Finlandia.

Viajar es un arte milenario. Tal vez el primero que intentamos cuando bajamos desde los árboles y llegamos a las praderas. Entendiendo que todo lo superfluo había que perderlo, dejamos los largos rabos para poder pararnos y aliviarnos y correr. Luego construimos guaridas en cuevas, para rápido abandonarlas. El sino de nómadas, de migratorios, de especie sin raíces, nos sigue acompañando.

¿Por qué ella cargó con aquella valija verde tan absurda como un ancla? ¿Qué extraño fue el instante en el cual tomó esa decisión, tan alejada del sino de su especie?

El Servicio de Tllink Silja va de Estocolmo (Suecia) a Helsinki (Finlandia). Abordarlo y llegar al diminuto camarote por los estrechos pasillo fue una experiencia innecesaria de tan penosa, pero aún le faltaba subir hasta 100 Kms. antes del Círculo Polar Ártico para sumergirse en la Aurora Boreal.

De Helsinki a Tornio

Y allá fueron ella y su valija verde que, a medida que avanzaban juntas, la valija era más pesada que el Uritorco y el Aconcagua. Por momentos temía que alcanzara el peso de todos los Andes y, por fin, ella tomara la decisión de dejarla en una estación de trenes o de autobús. No, esto no estaba en la lista de lo posible.

Entre sus muchas características extrañas —las mismas que la llevaron a pararse frente a la Iglesia Ortodoxa del año 1686 en Tornio, a rezar una oración en español—, ella transporta un amor desordenado, casi inhumano, por sus cosas, a las que incorpora primero a su vida, y luego terminan siendo una prolongación de su cuerpo. Abandonar la valija verde era cortarse una pierna, o tal vez las dos. Allí, en Tornio, a no recuerdo cuántos grados de temperatura, conocí este rasgo de ella: seguirían zigzagueando ambas, o ambas quedarían allí, sobre la nieve, abrazadas, deslumbrados los ojos con los días y las noches unidos en una sola luz incandescente.

En cada ciudad repetía el mismo rito: agregaba una calcomanía nueva a su valija verde.

Las unía un amor-odio descontrolado, pero, como Julio César frente al Rubicón, sus suertes estaban echadas juntas para siempre. Se habían unido en un instante de absoluta insensatez, comunes en ella, y no había más salida que avanzar aín sabiendo que todos los caminos vuelven al mismo punto.

Por eso, cuando vi a «Dorothy», gigante, blanca, brillante, de encantador y liviano plástico, con las calcomanías ya incorporadas, recordé la valija verde… y la frase con la cual Karl Marx completa el pensamiento de Hegel sobre la repetición inexorable de la Historia diciendo : «que primero se presenta como tragedia, y luego se repite como farsa» (comedia). Le hubiera gustado a ella que le tocara esta segunda parte, que ahora vivirá Tiziana.

Dorothy, a diferencia de la Valija Verde, que en paz descanse, tiene cuatro ruedas, el invento más valioso del siglo XXI para una especie nómada.

Cuatro ruedas que, desde hoy, deslizarán a Dorothy y a su amada nieta Tiziana, en un bellísimo baile por senderos cruzados descubriendo el mismo planeta. Todo en general es igual, pero en los detalles, nada se repite.

Por el prisma de sus lágrimas las vio caminar hacia «Pajas Blancas», el Aeropuerto Córdoba. Ella encendió la radio, y la voz de Rony Vargas ofreció acompañarla para que doliera menos la realidad.

El futuro, como las cartas de la baraja que aguardan en el mazo, tiene la belleza posible de lo desconocido. Y en este septiembre, Tiziana y Dorothy se fueron a buscarlo.

Música: https://www.youtube.com/watch?v=Yn1i67UcgS8

Susana Tibaldi
Córdoba (Argentina)

[LE}– Origen de dichos y expresiones: Del tiempo de Maricastaña

23/09/2014

Mónica Arrizabalaga

Una brava gallega del s. XIV que lideró una revuelta contra el obispo de Lugo dio origen al refrán «¡Si se nos ha vuelto el tiempo de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas (…)!», decía el licenciado de «El casamiento engañoso» de Miguel de Cervantes.

Ya a finales del siglo XVI y comienzos del XVII, cuando el autor de El Quijote escribió sus «Novelas ejemplares», los tiempos de Maricastaña era una frase hecha con la que remontarse a una antiquísima época diluida en el recuerdo que quizá nunca existió… ¿O quizá sí?

El diccionario de la Lengua Española la presentaba hasta hace unos años como «personaje proverbial, símbolo de antigüedad muy remota», pero cada vez son más los investigadores que sostienen que «María Castaña» o «María Castiñeira» fue real y vivió en Galicia hace seis siglos, concretamente en el coto de Cereixa, en lo que sería el actual concejo de Puebla del Brollón (Lugo).

La «España Sagrada» del Padre Manuel Risco la menciona en el tratado 77 (Cap. I, pág. 126) por un documento del siglo XIV que se conserva en la catedral de Lugo: «El 18 de junio de 1386 María Castaña, mujer de Martín Cego, Gonzalo Cego y Alfonso Cego, confiesan haber hecho muchas injurias a la Iglesia de Lugo, y haber matado a Francisco Fernández, mayordomo del Obispo. Para satisfacción de estos delitos, hicieron donación a la Catedral de todas las heredades que tenían en el coto de Cereixa y se obligaron a pagar mil maravedíes de la moneda usual».

María Castaña «tomó parte activa en las luchas que los plebeyos libraban contra los señores feudales que querían despojarlos de sus tierras», según el autor argentino Héctor Zimmerman («Tres mil historias»), y «en una de esas guerras fue acusada de intentar dar muerte al mayordomo de un obispo —otros afirman que al propio obispo de Lugo—, con la ayuda de su marido y de sus dos cuñados».

También el «Episcopologio Lucense», de Amador López Valcárcel, menciona a comerciantes, artesanos y hacendados de la parroquia de Lugo «enfrentados al señorío episcopal, provocando episodios de especial violencia como los ocurridos en los siglos XIV y XV y que han pasado a la leyenda local a través de figuras como la popular María Castaña».

Una calle en Lugo

A mediados de los años 80, el entonces alcalde de Lugo, Vicente Quiroga, bautizó una calle con el nombre de esta brava gallega que se enfrentó al obispo Pedro López de Aguiar, pero se encontró con el rechazo de los vecinos.

«Fueron a protestar diciendo que la suya era una calle muy digna», recuerda Isidoro Rodríguez Pérez, que se encontraba entonces en el Ayuntamiento y que, intrigado, comenzó a indagar en la historia de María Castaña. «Me parecía increíble que los lucenses no conociéramos la historia de esta mujer», dice a ABC este investigador de cultura popular lucense.

En 1993 formó un grupo, junto a otros interesados en el folklore popular, llamado «María Castaña» para reivindicar esta figura histórica, y descubrió cómo el dicho llegó a Latinoamérica ya con los primeros españoles. «Debió de ser un acontecimiento muy importante este levantamiento que se produjo en Lugo para que ya en la colonización traspasase las fronteras», considera.

Recientes investigaciones sobre María Castaña apuntan la posibilidad de que no fueran los abusivos tributos del obispo los que motivaran su levantamiento. «Parece ser que era una cuestión territorial», indica Rodríguez. María Castaña apoyaba, según esta teoría, las aspiraciones portuguesas sobre esas tierras frente a Juan I de Castilla, a quien apoyaba López de Aguiar. «Cuando el obispo llegó a un acuerdo con el rey portugués, María Castaña quedó desamparada y la revuelta fracasó», continúa el investigador.

Lugo cuenta desde el año 2000 con una calle dedicada a María Castaña aunque el Diccionario de Seres Míticos gallegos aún sostiene que es un personaje ficticio basado en la leyenda celta «The Battle of the Birds» (La batalla de los pájaros) que protagoniza Auburn Mary (María de color castaño, en su traducción literal).

«También es posible que ese nombre sea tan genérico como el de Maritornes, Marizápalos, Marisabidilla, Marimacho y, por supuesto, como el de María Sarmiento, tan delgaducha y desmembrada que fue a mear y se la llevó el viento», señalaba Jaime Campmany en 1993 en ABC.

Sea como fuere, de lo que no cabe duda es de que desde los tiempos de Maricastaña ha llovido… y mucho.

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[Hum}– Padre gallego

María dejó a su hijo de dos años bajo al cuidado de su marido, Paco, y padre de la criatura, aunque Paco no sabía nada de cuidados de menores. Ella le dijo:

—Paco, cuida al niño y trata de estar muy pendiente, que amaneció con una fuerte diarrea. Sobre la cuna te dejo los pañales, para cuando él los requiera. Tengo que ir a la escuela a retirar el dinero de mi salario, ir luego al banco y después al supermercado, así que llegaré tarde.

—Ala, ve con Dios, mujer, que yo me hago cargo—, le respondió Paco.

María tardó más de lo previsto, y cuando caía la noche y llegó de vuelta al hogar vio que al niño le colgaba una descomunal bolsa de la cintura para abajo, y el pañal que tenía puesto estaba a reventar porque Paco no había cambiado ni un solo pañal en todo el tiempo que María estuvo fuera. Molesta, ella le reclamó:

—Ostias, Paco, ¡no le cambiaste el pañal al chaval!

Muy tranquilo, Paco contestó:

—Bueno, mujer, yo revisé la etiqueta del pañal y vi que muy claramente dice ‘Capacidad 9 kilos’,… ¡y todavía no descarga ni siquiera 3 kilos!

[LE] ‘Hongkonés’, gentilicio de Hong Kong

29/09/2014

El gentilicio hongkonés, con ‘ge’ en la primera sílaba, pero no en la última, es el recomendado para referirse a los habitantes de Hong Kong.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como

  • «El vicesecretario de la Asamblea Nacional Popular fue recibido con abucheos por activistas prodemocracia y parlamentarios honkoneses»,
  • «Los mercados hongkongueses sufrieron fuertes pérdidas desde el primer momento de la jornada, afectados por las protestas prodemocráticas» o
  • «El magnate hongkonguense de 77 años es dueño del puerto de Veracruz, entre otros».

El Diccionario panhispánico de dudas indica que el gentilicio mayoritario y recomendado de esta región administrativa especial de China es hongkonés, plural hongkoneses, mientras que se desaconsejan la forma honkonés, sin ‘ge’ antes de la ‘ka’, por separarse gráficamente del topónimo, y las grafías hongkongués y hongkonguense, estas últimas consideradas de uso minoritario.

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir hongkonés

  • «El vicesecretario de la Asamblea Nacional Popular fue recibido con abucheos por activistas prodemocracia y parlamentarios hongkoneses»,
  • «Los mercados hongkoneses sufrieron fuertes pérdidas desde el primer momento de la jornada, afectados por las protestas prodemocráticas» y
  • «El magnate hongkonés de 77 años es dueño del puerto de Veracruz, entre otros».

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[LE}– ‘Ileso’ sólo debe uarse cuando no hay daño ni lesión

26/09/2014

Sin embargo, en los medios de comunicación pueden encontrarse noticias que encierran contradicciones debido a un uso inadecuado de este adjetivo.

Así, en una noticia cuyo titular es «Conductor ileso tras volcar», se descubre más adelante, en el desarrollo del texto, que

  • «El conductor del automóvil resultó con heridas leves», 

lo cual desmiente la idea sugerida inicialmente.

En este sentido, cabe recordar que, si se sufre un accidente del que se sale herido levemente, no es apropiado emplear el término ileso, que únicamente se recomienda utilizar en aquellos casos en que no sobreviene daño alguno, tal como indica el Diccionario de la Lengua Española, de la Academia.

Por tanto, en el ejemplo anterior lo apropiado habría sido cambiar el titular y escribir, por ejemplo,

  • «Conductor sin heridas de consideración tras volcar».

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[LE}– El olor de la lluvia sobre la tierra seca, y otras 28 cosas que no sabías que tenían nombre

25 de septiembre de 2014

Jaime Rubio Hancock

Hasta ahora, cada vez que te ponías a coser botones, clavabas las agujas que no utilizabas en lo que tú llamabas “cojincico” o “la cosa ésa de las agujas”.

Gracias a esta lista, podrás usar el nombre correcto tanto de esta almohadilla (que es un acerico) como de otras 28 cosas imprescindibles para tu vida diaria o para tus partidas de scrabble, como la espuma de la cerveza o ese maravilloso olor que deja la lluvia después de caer en un lugar seco.

  1. Acerico. Almohada pequeña. Y también la almohadilla que sirve para clavar alfileres o agujas.
  2. Agrafe. Pieza de metal para sujetar el cierre de botellas y frascos. Por ejemplo, el alambre y la chapa de las botellas de cava.
  3. Ampersand. El signo &.
  4. Ápice. Acento o cualquiera de los signos que se colocan sobre las letras, como el punto de las íes. Eso sí, el acento de la eñe se llama virgulilla.
  5. Carúncula. La cresta de gallos y pavos.
  6. Crencha. Raya del pelo, y cada una de las partes en las que la crencha divide el cabello.
  7. Criptomnesia. Fenómeno que consiste en creer que se te acaba de ocurrir algo que en realidad sólo lo estabas recordando, aunque no recuerdes que ya lo sabías. Por ejemplo, cuando plagias involuntariamente un tuit.
  8. Diastema. Espacio entre los dientes.
  9. Estepicursor. El matojo rodante típico de las películas del oeste o de cuando cuentas un chiste en un bar. También se llama rodamundos, sorrasca, calamino, boja, salicón, salicor, salicornio, salicornia, barrilla, corredora del desierto, bola del oeste, apretaculos, capitana, malvecino, alicornio, cardo ruso, planta rodadora, bruja, chamizo, cachanilla, maromera, salsola, y rodadora.
  10. Filtrum. Surco subnasal, es decir, la ranura situada debajo de la nariz y encima de los labios.
  11. Fosfenos. Las manchas luminosas que se ven al frotar los párpados.
  12. Ginecomastia. Volumen excesivo de las mamas de un hombre, producido por alteración hormonal.
  13. Giste. La espuma de la cerveza.
  14. Guedeja. Cabellera larga, y también la melena del león.
  15. Herrete. Cada una de las puntas de plástico o metal de los cordones.
  16. Jeme. Distancia que hay desde la punta del pulgar a la del índice, separando el uno del otro todo lo posible. Unidad de medida equivalente a “un cacho así”.
  17. Lemniscata. Curva plana de forma semejante a un 8. Es el término correcto del símbolo de infinito.
  18. Lúnula. El espacio blanquecino semilunar de la raíz de las uñas.
  19. Óbelo. Signo de división. El de multiplicar es una más común: aspa.
  20. Petricor. El olor de la lluvia en sitios secos.
  21. Pie de Morton, o pie griego. Cuando el segundo dedo del pie es más largo que el gordo. (¿Estas personas son alienígenas infiltrados? Este sería otro debate).
  22. Quincunce. Disposición como la figura de un cinco en un dado, con cuatro puntos formando un rectángulo y otro punto en el centro.
  23. Recazo. La parte del cuchillo opuesta al filo.
  24. Sangradura. La parte hundida del brazo opuesta al codo.
  25. Telson. La cola de los crustáceos. Ejemplo: “¿Tú te comes el telson de los langostinos? Yo sí. Soy un poco bruto”.
  26. Tenesmo. Ganas frecuentes de ir al baño.
  27. Vagido. Gemido o llanto del recién nacido.
  28. Virola. Es una abrazadera de metal que se coloca en algunos instrumentos, incluyendo la anilla metálica que une el lápiz con la goma de borrar, y la punta de un paraguas, por ejemplo. No confundir con “vitola”.
  29. Vitola. La anilla de los cigarros puros.

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[Hum}– Aniversario de boda

En la noche del aniversario número 25 del feliz matrimonio, el esposo llegó a su casa casi arrastrándose a causa de una tremenda borrachera.

Al verlo así, su esposa le dijo indignada:

—¡¡Pero si estás borracho!! ¡No lo puedo creer! ¿Por qué en nuestra noche de aniversario?

—Hip,.. hip,..Yo… sólo obedecí tus órdenes, mi amor… ¡hip!

—¿¡Cuáles órdenes, inútil!?

—Leí tu nota,… ¡hip!,.. que me decía…. «¡Te espero esta noche embriagado, papito!”

Furiosa, la esposa le gritó:

—¡¡¡Mi nota decía ENVIAGRADO, tarado!!!

[*Otros}– Un paraíso submarino en Canarias

24/09/2011

Teresa Guerrero

Un bosque de coral negro, la esponja de cristal, el mero bostezador, la narcomedusa, la morena, el tollo flecha, el cabracho de abanicos,…

Las montañas submarinas del archipiélago Canario albergan asombrosos y desconocidos habitantes que están siendo fotografiados por un vehículo robótico capaz de sumergirse hasta los 1.000 metros de profundidad.

Con esta expedición, que comenzó a principios de mes y que ahora se encuentra en la isla de El Hierro, a la que la UNESCO declaró el martes geoparque, la organización conservacionista Oceana documenta por primera vez la riqueza de estas aguas en las que los cetáceos encuentran abundante alimento.

La isla de El Hierro, que desde el año 2000 es Reserva de la Biosfera, se convierte así en el miembro número 60 de la Red Europea de Geoparques, un sello que reconoce su patrimonio natural y cultural y distingue a estos territorios como áreas en las que se aplican estrategias de gestión basadas en el desarrollo sostenible.

El Hierro contaba ya con seis Áreas Naturales Protegidas (ANP), que abarcan el 60% de su territorio y entre las que figura la Reserva Marina Integral del Mar de Las Calmas. Pero hay otras zonas, apenas exploradas, que son precisamente el objetivo de esta expedición, que se prolongará durante casi un mes y cuenta con un presupuesto de 180.000 euros, financiados parcialmente por la Fundación Biodiversidad.

El barco partió el 03 de septiembre desde Sagunto (Valencia) rumbo a Canarias. Su primer destino era Lanzarote, adonde llegaron una semana después.

Al norte de la isla de la Graciosa se encuentran las dos montañas submarinas que comenzaron a explorar el 14 de septiembre. Se llaman Dacia y Tritón y, según explica en conversación telefónica el biólogo Ricardo Aguilar, líder de la expedición, aunque en ellas se habían realizado algunos estudios geológicos para determinar su edad y su vinculación con las Islas Canarias y con Madeira, su biología no había sido estudiada hasta ahora.

Durante otra expedición de Oceana en 2009, intentaron hacer algunas incursiones en la zona en la que se encuentran Dacia (a 190 millas náuticas de La Graciosa) y Tritón (a unos 110 millas de esa isla), pero la mala mar lo impidió.

Sin embargo, la alta concentración de cetáceos cerca de esas dos montañas submarinas sugería que son zonas con un gran valor biológico: «Normalmente la presencia de cetáceos indica que se trata de un sitio de alimentación. Encontramos muchos cachalotes. Y, si hay cachalotes, hay calamares. Vimos bastantes ballenas, sobre todo rorcuales boreales [Balaenoptera borealis], que suelen ir a bancos de pequeños pelágicos que se concentran en torno a las montañas submarinas. Son, por tanto, sitios interesantes en los que hay gran riqueza», señala Aguilar, director de campañas de Oceana en Europa.

Durante la expedición, en la que también se realizan avistamientos de aves, se alternan las inmersiones de buceadores —que suelen bajar hasta 40 metros de profundidad— con los trabajos con un vehículo robótico (ROV) no tripulado, que les permite filmar y tomar muestras a profundidades de hasta 1.000 metros, que es la distancia a la que ha tenido que trabajar cuando exploraba la ladera de Tritón.

 

Para estudiar Dacia bastaba con que el vehículo se sumergiera a unos 100 metros: «Es la montaña submarina que llega más a la superficie, está a sólo 80 metros de profundidad. Hace millones de años era una isla», señala el biólogo.

Estas dos montañas submarinas tienen más de 2.000 metros de altura y están elevadas sobre un fondo a unos 3.000 metros de profundidad. Tritón consta de dos cimas y se extiende a lo largo de unos 60 kilómetros de longitud, mientras Dacia tienen un diámetro de unos 20 km.

Forman parte de un conjunto de montañas localizadas entre Canarias, Madeira, la Península Ibérica y Marruecos que, según destaca Oceana, sirven como puntos de conexión para las especies. En el pasado, y en el marco del Proyecto LIFE+Indemares, ya se estudió una de estas montañas, llamada Banco de la Concepción.

Mientras el robot se encuentra bajo el mar, los científicos pueden seguir su ruta y ver, en un monitor instalado en el barco y en tiempo real, las zonas que explora. Cuando se topa con alguna especie particularmente interesante o desconocida, el vehículo coge muestras con su brazo robótico y las saca a la superficie para que sean analizadas posteriormente.

En el barco, en el que trabajan 12 personas, llevan una lupa binocular electrónica, pero no tienen microscopio porque éste es un instrumento que necesita estabilidad, por lo que sólo pueden hacer un examen superficial: «Una campaña en barco supone muchos meses de análisis en tierra cuando termina», dice Aguilar.

Además de las muestras que recoge el vehículo robótico a gran profundidad, emplean un tipo de draga denominada Van Veen con la que toman muestras de sedimento y pequeños organismos. Y, como ya resulta habitual, también se han topado con residuos: «Es muy difícil hacer una inmersión donde no encuentres basura o aparejos de pesca. Hemos visto sedales abandonados, botellas, latas, embalajes…».

Entre los hallazgos filmados por el vehículo en las montañas submarinas de Dacia y Tritón destaca una gran variedad de esponjas y extensos bosques de coral negro. Su nombre se debe al esqueleto, que es de ese color. Sin embargo, por fuera los corales negros tienen vivos colores y su aspecto recuerda al de una cuerda. «Los corales negros están muy distribuidos por todo el planeta y pueden llegar a habitar a profundidades de 5.000 o 6.000 metros. Hay especies tremendamente longevas, que pueden tener más de 4.000 años de antigüedad. Ahora estamos empezando a saberlo. Son también especies muy sensibles».

También han visto narcomedusas, uno de los tipos de medusamás desconocidos porque se encuentran a profundidades de entre 300 y 800 metros, donde su picadura no supone un peligro para el hombre.

Otra criatura que se deja ver a los 400 metros de profundidad es el cabracho de abanicos, denominado así por los curiosos movimientos que realiza con sus largas aletas. Los colores vivos, como el naranja o rojo, se vuelven casi invisibles en la profundidad del océano, por lo que muchas especies son de esos colores para camuflarse.

Ricardo Aguilar atiende al teléfono desde el puerto de la Restinga, al sur de la isla de la Hierro. Tras hacer algunas reparaciones el pasado lunes en el barco, ayer volvieron a la mar para seguir explorando las aguas que rodean esa isla, en las que ya realizaron inmersiones en 2009.

«Vamos a ir a Bimbache y Echo, dos montañas submarinas situadas a entre 120 y 180 millas al sur de El Hierro. Se conocen como montañas del Sáhara y son las más meridionales de la Unión Europea. Dacia y Echo son redondas, como si fueran un volcán, mientras que Bimbache y Tritón son más alargadas, como una cordillera», explica.

El mero (Epinephelus marginatus) y la manta mobula (Mobula mobular) son algunas de las especies que los científicos de Oceana documentaron durante la expedición de 2009 cerca de El Hierro: «Hicimos algunas inmersiones en Echo, pero es una montaña gigante. Tiene un diámetro de 40 kilómetros y se necesita mucho tiempo para explorarla. Nos sorprendió encontrar animales de gran tamaño, como meros, tiburones, congrios, etc. que demuestran que son lugares que no están muy explotados. Llegamos hasta los 700 metros de profundidad, y ahora queremos descender más abajo porque estamos seguros de que podemos encontrar especies diferentes y arrecifes de corales», añade el biólogo.

Oceana espera que los trabajos de documentación que están llevando a cabo en el valioso entorno submarino de El Hierro resulten útiles para el proyecto del Gobierno, en fase inicial, de crear en esta isla el primer parque marino español. Fuentes del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente señalaron ayer que están trabajando «en estos momentos en este proyecto, con el objetivo de conseguir el apoyo de todos los directamente afectados», aunque no precisaron la extensión que abarcaría el futuro parque marino ni un posible calendario para su creación.

La protección de los mares ha comenzado muy recientemente. Según recuerda Ricardo Aguilar, hasta hace poco, sólo estaba protegida el 0,5% de la superficie marina total en el mundo, y en la actualidad se estima que está en entre un 2% y un 4%. En nuestro país el porcentaje era similar. El Ministerio de Medio Ambiente explica que «antes sólo estaba protegido el 0,5% del millón de kilómetros cuadrados de áreas marinas que tiene España, pero tras la reciente declaración de nuevas ZEPAs y LICs marinos, y cuando se aprueben las zonas señaladas por el programa LIFE +Indemares, se alcanzará en España el 8% del total de nuestras áreas marinas».

El objetivo fijado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU (prorrogado hasta 2020 porque no se logró cumplir en 2012), es proteger el 10% de la superficie marina. «Teniendo en cuenta que partíamos de prácticamente la nada, sí que ha habido un avance considerable», admite Aguilar.

Los habitantes de las montañas submarinas

  • ESPONJA CARNÍVORA. Suelen medir 3 o 4 cm., aunque éstas son de 30 cm. Capturan pequeños crustáceos y luego tiran la cáscara. Hasta hace poco no se sabía que eran carnívoras.
  • MORENA Y CORAL NEGRO. Esta variedad de morena mediterránea vive a poca profundidad en Madeira y el norte de Canarias, en zonas rocosas y dentro de grietas que a veces comparte con el congrio.
  • MERO BOSTEZADOR. Se llama así porque al soplar con las agallas emite un sonido que recuerda a un bostezo. Al igual que otras especies de profundidad, sus colores vivos le ayudan a camuflarse.
  • ESPONJAS CRISTAL. Están hechas de silicio, que les da un color transparente. También las llaman jarrón o encaje de venus. Éstas miden de 20 a 40 cm. pero algunas llegan a superar el metro de longitud.

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