[Hum}– El bautizo del perro

Un hombre acude a su parroquia y le dice al párroco:

—Buenas. Venía a ver si me bautizaba usted al perro.

—¿Pero, ¡qué dice!? Los perros no se bautizan, se pueden bendecir, si usted quiere el Día San Antonio, pero nada más.

—No no. Yo quiero que lo bautice.

—¡Que le digo a usted que no, hombre!

—Padre, entienda, es que el perro es como de la familia. Aademás, si usted lo bautiza le dejaremos a la parroquia un donativo de 10.000 €.

—Bueno,… la verdad es que… si me lo trae ahora… ¡Pero rápido!

Total, que el párroco bautizó al perro.

A los dos meses vino el obispo de visita y se fijó en el nuevo órgano, en el nuevo retablo, y en los nuevos bancos, y le dijo al párroco:

—Pero, ¿no me habías dicho que la parroquia estaba mal de economía?

Llorando, el párroco contestó:

—Sí, pero Señor obispo, pero no se lo puedo ocultar: un hombre me pagó si le bautizaba a su perro, y acepté. (Gimoteos y copiosas lágrimas).

—Pero, ¿tú que has hecho, insensato? ¿¡Un sacramento a un animal!? Eso va contra los preceptos de la Iglesia. Eres un mal cura, desgraciado e ignorante. Y, ¿por cuánto se lo bautizaste?

—Por 10.000 €, Señor obispo.

—¿¡10.000 €!? Y… ¿no te dijo nada de la primera comunión?

Cortesía de Ramón López

[*Opino}– Recalcitrantes en el uso de la lengua

18-11-13

Carlos M. Padrón

Titular en El País (España) del 18/11/13:

  • El móvil sexual resurge en el ‘caso Yéremi Vargas’

Caramba, no sabía yo que había teléfonos sexuales. Y que nadie se asombre de mi ignorancia porque en España llaman ‘móvil’ a lo que en otras latitudes se conoce como ‘celular’, o equivalente, ya que esos teléfonos funcionan gracias a la telefonía celular, o sea, una tecnología basada en células —o celdas— geográficas, o áreas de cobertura de sus antenas.

Por otra parte, ‘móvil’ fue siempre usado como el motivo para hacer algo, como cometer un crimen; o sea, que tiene varias acepciones, pero, como sustantivo, ‘celular’ sólo tiene una.

Esa costumbre española de aferrarse a sus usos, aunque en lengua se trate de términos confusos, me parece recalcitrante, y tal vez el mejor ejemplo sea el de empeñarse en llamar ‘ordenador’ a lo que en otras latitudes se conoce como ‘computador/a’, que, para colmo, es el nombre que en inglés le dieron sus creadores: computer.

En la prensa digital española usaron por años el término ‘supercomputador’ porque, sinceramente, lo de ‘superordenador’ sonaba raro ya que, supongo, hacía pensar en un tipo que, más que ordenado, era súper ordenado. Pero ya adoptaron el uso de ‘superordenador’.

Sin embargo, parece que han olvidado algo, pues ¿ha escuchado o visto alguien que en vez de ‘computarizado’, palabra muy usada en el mundo hispanohablante, se diga ‘ordenarizado’ u ‘ordenatizado’? No me extrañaría que un buen día se descolgaron en España con alguno de éstos.

[*Otros}– Museos de Tenerife excava el yacimiento romano encontrado en la isla de Lobos

17-11-13

Este hallazgo confirma la hipótesis de la existencia de un asentamiento romano en las islas.

El pasado lunes, 11 de noviembre, el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Mario Cabrera, y la presidenta de Museos de Tenerife, Amaya Conde, firmaron en Puerto del Rosario el convenio de colaboración denominado “Poblamiento y Colonización en las Islas del Atlántico”, que permite llevar a cabo la excavación sistemática y posteriores estudios de laboratorio del yacimiento arqueológico de origen romano descubierto a comienzos del año pasado en la isla de Lobos (La Oliva, Fuerteventura).

La firma de este nuevo convenio demuestra las excelentes y fluidas relaciones existentes desde hace más de una década entre ambas instituciones.

Museos de Tenerife participa en este importante proyecto a través del Museo Arqueológico de Tenerife (Mercedes del Arco, Candelaria Rosario, y Carmen Benito, técnicas superiores de arqueología), Instituto Canario de Bioantropología (Mercedes Martín, técnica superior de osteología comparada), Museo de Ciencias Naturales (Esther Martín, conservadora de paleontología) y Área de Conservación (María García y Ruth Rufino, técnicas superiores de conservación).

Asimismo, participan técnicos de la Sección de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura y de la Universidad de La Laguna.

La codirección del proyecto por parte de las instituciones firmantes corre a cargo de Mercedes del Arco, Museos de Tenerife, y Milagros Estupiñán, Sección de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, siendo también codirectora Carmen del Arco, Catedrática de Prehistoria de la Universidad de La Laguna.

La excavación tuvo una fase preliminar el pasado año, y este nuevo convenio permitirá ampliarla, al menos durante tres años más.

Los estudios de laboratorio se están llevando a cabo en las instalaciones del Museo Arqueológico, Instituto Canario de Bioantropología y Museo de Ciencias Naturales, todos ubicados en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife y consisten en el análisis de la cerámica a torno (contenedores y vajilla) y otros materiales arqueológicos metálicos (hierro y bronce) y de los restos faunísticos (malacológico y óseo).

Este yacimiento (del que se han excavado más de 100 m2 hasta el momento) es una confirmación más de las hipótesis de la presencia romana en el archipiélago Canario al menos desde el siglo I a.C., siendo el primer asentamiento romano contrastado del archipiélago.

Por los datos recopilados hasta el momento se trataría de un lugar utilizado como factoría, y, dado el ingente número de conchas encontradas, su objetivo apunta claramente a la extracción de púrpura (sustancia tintórea muy valiosa en aquellos tiempos en todo el área del Mediterráneo) y que se extraía de moluscos como el Stramonita haemastoma, siendo las islas de la Macaronesia, región atlántica donde se encuentra Canarias, ricas en este gasterópodo.

Desde los fenicios hasta los romanos, los pueblos mediterráneos explotaron la púrpura durante siglos, siendo una base muy importante de la economía de esas culturas, a las que servía de intercambio comercial.

Aparte del Stramonita haemastoma, la púrpura también podía ser extraída de otros caracoles de esa familia presentes en el Mediterráneo. Aunque su uso se remonta al año 1700 a.C. en Creta, fue durante la Antigüedad Clásica cuando los tejidos teñidos con púrpura se consideraron artículos de lujo que se tomaban como signos de distinción, nobleza y poder, llegando en algún momento en Roma a ser prácticamente exclusivos del emperador.

Lugares como el encontrado en la isla de Lobos existieron en diferentes zonas de la costa occidental de África y en la isla de Mogador (una de las islas Purpurarias) frente a Marruecos.

Sin embargo, aunque anteriormente se había detectado en diversas zonas de las Islas Canarias la existencia de sitios arqueológicos con presencia de elementos asociados a la cultura romana, éste de Lobos es, hasta la fecha, el único que se corresponde con la extracción de este valioso tinte.

Fuente

Cortesía de Roberto González Rodríguez

[Hum}– BROMENSERIO: Esclarecedor uso del teléfono celular

Varias mujeres se reunieron en un seminario sobre cómo mejorar la relación con su marido.

La directora del seminario dijo: «Que levanten la mano las que crean que aman a su marido». Y todas las mujeres levantaron la mano.

Luego les preguntó:

—¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a tu marido que lo amabas?

Algunas mujeres respondieron que hoy, otras que ayer, y algunas que no recordaban.

Entonces les pidió que cogieran sus celulares y mandaran a su marido este mensaje: “Te quiero, cariño”.

Después se les pidió que intercambiaran sus celulares y leyeran las respuestas de los maridos. Estas nueve fueron algunas de ellas:

  • 1. Madre de mis hijos, ¿te encuentras bien?
  • 2. ¿Y ahora qué? ¿Has chocado el carro otra vez?
  • 3. No entiendo qué quieres decir
  • 4. ¿Qué has hecho ahora? ¡No te voy a perdonar esta vez!
  • 5. Ein!?
  • 6. No andes por las ramas, dime: ¿cuánto necesitas?
  • 7. ¿Estoy soñando?
  • 8. Si no me dices para quién es este mensaje, ¡te mato!

Y la mejor de todas:

  • 9. ¿Quién eres?

Cortesía de Manuel A. Gutiérrez

[*Opino}– Trucos abusivos en prensa digital

06-11-13

Carlos M. Padrón

En el artículo El mal uso ­(o abuso) de internet destaqué los trucos a que recurren algunos medios digitales para conseguir más y más clics a costa del tiempo de los visitantes.

En ABC.es de hoy creo que se pasaron, pues con ese truco, en sólo el resumen de los 10 artículos más leídos, a los que ellos llaman «Lo último», que, en un casi remdo de los Top Ten gringos, son éstos:

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aparecen nada menos que SEIS (6), a saber:

  1. Los 10 errores más comunes de los hombres al vestirse
  2. Las diez portadas de discos más sexys de la historia del pop
  3. Diez hoteles rurales con encanto para una escapada en otoño
  4. Los diez coches más vendidos en 2013
  5. Marcas que fabrican coches para otras marcas: ¿sabemos realmente lo que compramos?
  6. Quince de los más bonitos pueblos de España
O sea, que si un lector quiere leer completos los seis tiene que clicar no seis veces sino ¡más de CINCUENTA (50)!
Con razón suben en el ranking. Se ve que, para esos medios, el fin justifica los medios.

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Y ahora ni siquiera usan títulos con palabras como «los diez», o cualquier otro número, sino que un título tan poco sospechoso como «Llegará el día en que tu nevera te avise de que te has quedado sin existencias» puede contener nada menos que ONCE entradas.

[*Otros}– ‘Light’. Vídeo en time-lapse sobre Canarias

Un vídeo de Daniel López, quien explica que se trata de «una recopilación de mis trabajos en timelapses realizados en Canarias durante los últimos 3 años. Escenas grabadas en La Palma, Tenerife y Las Palmas».

Para ver el vídeo, clicar AQUÍ.

Cortesía de Natividad Recio

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Sicario

20-07-12

El término sicario proviene de los tiempos del Imperio Romano, en el que se popularizó el uso de un pequeño puñal llamado sica, fácilmente camuflable entre la ropa.

En multitud de ocasiones la sica era utilizada por simpatizantes que se acercaban a los rivales políticos de sus representantes y los apuñalaban. Esta práctica se realizaba con tanta asiduidad que, en el año 81 a. C., se tuvo que promulgar una ley para dar castigo a aquéllos que, por encargo de otros, herían o mataban a cambio de unas monedas.

La ley, promulgada durante la dictadura de Lucio Cornelio Sila, fue conocida como “Lex Cornelia de sicariis et veneficis” (Ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores).

Desde entonces, y hasta nuestros días, la figura del asesino por encargo o a sueldo se ha ido introduciendo cada vez más en nuestra sociedad, quedando el nombre genérico de sicario como sello identificativo de este colectivo.

Cortesía de Leonardo Masina

[*ElPaso}– Las infidelidades de La Reducida

14-11-2013

Carlos M. Padrón

Como ya conté en La sabiduría de dos madamas pasenses, Las Reducidas eran una de las familia cuyas féminas ofrecían sus servicios de forma bastante discreta y, para los estándares de la profesión, muy conservadora.

Una de sus «miembras» (¿no se dice así ahora?) se las arregló para engatusar a Alberto, un pasense con no mucha perspicacia que terminó casándose con ella.

Lo de la poca perspicacia poco le importó a La Reducida; le importaba más el hecho de que, al parecer, Alberto no lograba satisfacer las necesidades sexuales de ella, y tal vez por esto, porque tal vez era ninfómana, o porque no podía resistir la tentación de continuar con la práctica que de soltera había tenido, terminó cayendo en ella.

Comenzó cuando Alberto consiguió trabajo en otro pueblo bastante alejado de El Paso, y para cumplir con él debía ausentarse de su casa de lunes a viernes, ambos inclusive, y dejar sola a su mujer, circunstancia que ésta aprovechó para, con paciencia y mucho criterio gerencial —aplicando parámetros de seguridad y gusto personal—, ir buscándose cinco amantes, uno para cada uno de esos días.

Por eso de los buenos criterios de seguridad, prefirió hombres casados que se verían en problemas, sociales y de pareja, si sus mujeres descubrían infidelidades; y, a falta de éstos, hombres solteros pero discretos hacia los que ella se sintiera atraída.

Y así completó la colección de cinco que listo a continuación, la inicial de cuyos nombres, inventados ahora por mí, he hecho coincidir con la del día de la semana en que a cada uno le tocaba visitar a La Reducida.

  1. Lunes. Luis, casado, panzón, pero con dinero.
  2. Martes: Manuel. También casado, calvo, pero con más dinero que Luis
  3. Miércoles: Matías. Tenía poco dinero, y estaba casado con una mujer que, al igual que la de Manuel y la de Luis, creía que el débito conyugal —costumbre muy en boga en aquella época entre las damas «finas» y beatas—, era un castigo que la moral y las buenas costumbres obligaban a aceptar. (¡Lo que uno tenía que ver y callar en aquel entonces!).
  4. Jueves: Julio. Alto, soltero y cojo, pero buen mozo
  5. Viernes: Venancio. También soltero, más joven que Julio, pero menos atractivo.

Los cinco se conocían entre sí y se habían comprometido, por la cuenta que les tenía, a mantener el asunto tan en secreto como les fuera posible, cosa no muy fácil en un pueblo pequeño.

Un buen día, sin embargo, algo se filtró, el bueno de Alberto entró en sospechas, y un viernes se presentó de improviso en su casa y sorprendió a su mujer en la cama con Venancio.

Mientras Alberto fue a buscar un machete, Venancio alcanzó a medio vestirse y salió corriendo, a monte traviesa, perseguido por un energúmeno Alberto que, machete en ristre, le gritaba amenazas de muerte.

En su alocada carrera, Venancio pasó frente a la casa de Matías, quien, al verlo correr de aquella forma, se preguntó el motivo, pregunta que tuvo respuesta cuando pocos segundos después vio a pasar, también corriendo, al enfurecido Alberto.

Porque era más joven que Alberto, o por el miedo a ser alcanzado por éste, Venancio logró alejarse de su perseguidor y esconderse a buen recaudo fuera de su vista. Alberto, refunfuñando maldiciones, frustrado y, regresó sobre sus pasos.

Y cuando al fin Alberto estuvo bien lejos, Matías, que sospechaba dónde se había escondido Venancio, fue a buscarlo, lo encontró, y a la pregunta de qué había pasado, Venancio, aún jadeando por el cansancio de la forzada carrera, se limitó a decir:

¡Menos mal que hoy no es jueves!