[LE}– Diferencia entre ‘deber + infinitivo’ y ‘deber de + infinitivo’

24/07/2013

Deber + infinitivo expresa obligación o suposición, y deber de + infinitivo sólo indica suposición, tal como recoge el Diccionario Panhispánico de Dudas.

Sin embargo, en los medios de comunicación es muy habitual encontrar frases en las que se emplea inapropiadamente deber de + infinitivo cuando lo que se pretende expresar es obligación:

  • «Rajoy debe de asumir los secretos del PP»,
  • «Snowden debe de regresar a Estados Unidos para ser juzgado» o
  • «En Guerrero se debe de combatir la pobreza y la marginación».

El Diccionario Panhispánico de Dudas explica que la perífrasis deber + infinitivo se construye siempre sin la preposición de cuando indica obligación:

  • «Los usuarios de tarjeta prepago deben dar sus datos antes del 9 de noviembre» y no
  • «Los usuarios de tarjetas prepago deben de dar sus datos antes del 9 de noviembre».

Por tanto, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir

  • «Rajoy debe asumir los secretos del PP»,
  • «Snowden debe regresar a Estados Unidos para ser juzgado» y
  • «En Guerrero se debe combatir la pobreza y la marginación».

Para indicar posibilidad o suposición, en cambio, sí se puede emplear deber tanto con la preposición de como sin ella:

  • «Deben de ser las nueve»,
  • «Deben ser las nueve».

De las dos formas puede decirse y ambas significan ‘Me parece que son las nueve’, ‘Serán las nueve’.

Fuente: Fundéu

[*Otros}– Playas y gastronomía de Las Canarias. El Hierro y La Palma

20/07/2013

Este archipiélago de Las Canarias está localizado en el Atlántico, y es la Comunidad Autónoma más alejada de la Península.

Está formada por varias islas y territorios insulares, que tienen en común su envidiable clima primaveral durante todo el año.

Su gastronomía, es reflejo de su origen volcánico, sus tradiciones y la influencia de otras culturas. Todos conocemos sus plátanos (cambures), pero estas paradisíacas islas tienen muchos más sabores que ofrecer.

Rincones naturales impensables, y una mezcla de colores única: el azul del mar, el verde de sus palmeras y el negro de su tierra

Las mejores playas Canarias

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Las islas Canarias cuentan durante todo el año con temperaturas suaves que permiten disfrutar de un paisaje volcánico original y de playas o calas sorprendentes.

Llega el buen tiempo y no podemos dejar de pensar en nuestra escapada perfecta: ir a la playa..

La Playa del Inglés está considerada por muchos como la mejor de La Gomera, tanto para sus habitantes como para los turistas. Se encuentra en el municipio de Valle Gran Rey y servirá de base de operaciones para conocer mejor la isla.

El Golfo es el nombre que recibe la costa de la isla de El Hierro, orientada hacia el Atlántico abierto. El Charco Azul se encuentra situado en medio del mismo. Es una playa única porque acoge una fantástica piscina natural formada por el propio oleaje del mar, algo que se puede ver en muy pocos lugares de Europa.

En el extremo sur de la isla, Playa del Papagayo es quizás la preferida en Lanzarote. Son siete kilómetros de calas situadas entre roquedales y peñascos. Playa Grande, en el animado Puerto del Carmen se ha convertido, con el paso de los años, en una de las zonas turísticas más importantes de Lanzarote. Para muchos viajeros, Puerto del Carmen y sus playas, entre las que destaca Playa Grande, son el primer contacto con la isla.

La playa de Maspalomas parece una porción del Sáhara que haya cruzado el Atlántico hasta Las Palmas. Esta zona, con dunas de arena que rompen en el horizonte, es uno de los destinos turísticos con más fama de Canarias. Todo está pensado para disfrutar del sol, del relax y del ocio en cualquier época del año.

Playa Blanca es la más famosa de Fuerteventura y es el lugar que escogen muchos de sus habitantes para disfrutar del mar y del sol. Pero, sobre todo, les encantará a los surferos. Sus condiciones meteorológicas —sopla bastante viento— hacen de ella un lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos como el windsurf.

Fuerteventura, la primera isla Canaria en superficie de litoral, presume de tener las mejores playas del Atlántico. Un ejemplo es la zona de El Charcón, en El Cotillo, rodeada de un paisaje prácticamente virgen. Tiene más de trescientos metros de longitud y es una playa abierta, sin obstáculos.

El Puertito no es exactamente una playa; en realidad, es un conjunto de pequeñas calas al amparo de un diminuto embarcadero de pescadores que lo hace pintoresco y especial. Al ser un puerto natural protegido por rocas y arrecifes, sus aguas son muy tranquilas. Uno de los grandes atractivos de El Puertito, además, es que está enmarcado en el Parque Natural de la Isla de Lobos.

Las Canteras marca como ningún otro lugar la personalidad de Las Palmas, las 24 horas del día, todos los días del año. Por eso es el sitio perfecto para planificar una visita a la capital de esa isla. Debe buena parte de su encanto a la Barra de las Canteras, unos arrecifes que frenan el oleaje del Atlántico y permiten un baño tranquilo, incluso cuando, tras esa barrera, se observa un mar enrabietado.

El Arenal, esta playa de arena negra y poco frecuentada permite conocer una de las zonas más interesantes del litoral de Tenerife y acercarse hasta San Cristóbal de La Laguna, una de las trece ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad. No es una playa masificada, y aún menos en invierno. En esta época, su arena negra sirve de base de operaciones a decenas de amantes del surf.

El Hierro y La Palma, la cara oculta del paraíso isleño

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El Hierro y La Palma conforman la cara más oculta del paraíso isleño. El archipiélago Canario se compone de una serie de islas con un profundo y marcado carácter individual.

En contraposición a las que cuentan con importantes núcleos urbano,s como Tenerife o Las Palmas, el Hierro y la Palma son la alternativa más salvaje e inexplorada del territorio Canario: la cara oculta que muestra la Naturaleza en su estado más esplendoroso y apenas alterado por la acción del hombre.

El Hierro, naturaleza sostenible

Conocida como la isla del Meridiano, es la más pequeña de sus hermanas, con tan sólo 269 kilómetros cuadrados.

No obstante esta isla del extremo occidental Canario es una fiel muestra de diversos paisajes y ecosistemas —lo que la valió en 2000 ser declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco—, y de buenos vinos.

Son menos de 50 kilómetros, de un extremo al otro, que encierran una enorme riqueza paisajística y biológica. Su conservación está muy ligada al modo de vida de unos habitantes que han perpetuado labores tradicionales, como agricultura, ganadería y pesca, no agresivas con el entorno.

Se trata de la única capital Canaria no costera y rodeada de naturaleza, muestra con encanto sus empinadas callejuelas, sus jardines y las muestras de arquitectura local. La mayor parte de los 8.000 habitantes de la isla residen en la capital, Valverde, una tranquila ciudad asentada sobre una montaña a 700 metros sobre el nivel del mar.

La Palma, refugio de endemismos

La Palma muestra, por su parte, un paisaje escarpado y montañoso ilustrado en su Parque Nacional de Caldera de Taburiente.

Es un espacio agreste de profundos desniveles y barrancos, revestido de bosques de pino canario y múltiples riachuelos y cascadas.

Se halla en una inmensa depresión rodeada de cumbres con picos, como El Roque de Los Muchachos, Pico de la Cruz, Piedra Llana, Pico de la Nieve, Punta de los Roques, etc., superiores todas a los 2.000 metros.

Gracias a este aislamiento, en su suelo volcánico se conservan reliquias del Terciario y numerosos endemismos canarios.

El plátano, la joya gastronómica

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En América del Sur, justo frente al Mar Caribe, es muy frecuente comer un pescado frito con tostones (plátano verde cortado en finas rodajas y frito en aceite de girasol o maíz).

Lo que hoy se degusta en América es el resultado de un proceso de ida y vuelta de alimentos que se inició en el siglo XV.

La historia del plátano, se remonta a las comarcas más templadas del Oriente asiático, hace más de 500 años. Pasó a África a través de Madagascar; y en el siglo VI se estableció en las costas del Mediterráneo, llegando a Canarias procedente de Guinea (después de las conquistas africanas de los portugueses), y fue desde allí desde donde los españoles lo llevaron a América.

Desde ese entonces el plátano de Canarias ha adquirido fama y prestigio por su excelente calidad. Por su Denominación de Origen —impulsada por la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias, con sede en Santa Cruz de Tenerife—, siempre ha exhibido mayor grado de madurez y permanencia en la planta.

También ofrece una mayor cantidad de agua, por lo que es mucho más sabroso, e incluso nutricionalmente, contiene vitaminas A, B y C, además de muchas sales minerales.

La rica gastronomía Canaria

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El eslogan de Tenerife es «disfruta de todo». Y, si bien es cierto que la totalidad depende de cómo se mire, la isla de la eterna primavera nos demuestra que en temas gastronómicos tiene productos de la tierra que la hacen abanderada.

El plátano, las papas, los mojos, el gofio, los pescados y vinos, son productos propios de la tierra que uno no puede dejar de probar en Las Canarias.

Fuente: ABC

[LE}– Origen o uso de palabras, dichos y expresiones: Llamar ‘cura’ a un sacerdote

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Una de las misiones encomendadas a los religiosos —y, en este caso, a los sacerdotes— era la de prestar asistencia a los enfermos y desvalidos, pero, sobre todo, el “cuidar de las almas” de sus feligreses.

La palabra cura proviene del latín, y su significado es “cuidado” “solicitud”.

Todo parece indicar que fue sobre el año 1330 cuando se empezó a aplicar esta denominación al párroco por tener a su cargo la cura de almas, o cuidado espiritual de las personas. El sacerdote es el “médico de las almas”, el que está al cuidado (cura) de las almas de sus fieles.

Fuente: diocesisdecanarias

[*Otros}– Planes para descubrir Lanzarote (Canarias)

20/07/2013

Lanzarote forma parte del archipiélago Canario, que está localizado en el Atlántico, y es la Comunidad Autónoma más alejada de la Península.

Cuenta con rincones naturales impensables, y una mezcla de colores única: el azul del mar, el verde de sus palmeras y el negro de su tierra.

He aquí una lista de lo más destacado en esta isla.

Los Jameos del Agua

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Los Jameos del Agua impactan al visitante. Se trata de un lugar especial porque se ha convertido en una obra de arte natural y también artística.

En su momento, supuso la primera intervención en Lanzarote del reconocido artista Canario César Manrique.

Los Jameos del Agua, forman parte de un gigantesco tubo volcánico que se adentra en el Atlántico y, además, son el mejor punto de partida para conocer la costa norte de la isla de Lanzarote.

En el mismo punto kilométrico de la carretera LZ-1 en dirección norte, hay una indicación que señala: a la derecha, los Jameos del Agua, y a la izquierda, la Cueva de los Verdes. ¿Qué hacer?

Las dos cuevas merecen una visita, pero los Jameos deben ser la primera opción. Aquí fue donde el artista César Manrique inició su estrecha relación con la naturaleza de la isla.

Un jameo es la parte de un tubo volcánico cuyo techo se ha derrumbado. De esta forma, se abre un gran orificio sobre el terreno. El origen de los Jameos del Agua está en el cercano Monte Corona.

Hace 5.000 años era un volcán que estalló y el río de lava que originó se precipitó hacia el Atlántico. Un tramo de sus casi siete kilómetros es la Cueva de los Verdes, y otro son los Jameos. Incluso hay un tercero, el Túnel de la Atlántida, que penetra más de un kilómetro en el mar.

El Mirador del Río

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El famoso y reconocido artista César Manrique ha sido quien mejor ha sabido respetar la esencia de Lanzarote y conjugarla con el arte y la estética. En el Mirador del Río, mezcló como nunca el binomio arte y naturaleza.

Esta obra ofrece actualmente una vista privilegiada sobre la isla de La Graciosa y todo el archipiélago Chinijo, permitiendo que el visitante se integre con el paisaje. Pero, además, el propio mirador es en sí mismo una pequeña obra de arte natural.

En esta ocasión, el río no es tal, sino que se trata del brazo del océano Atlántico que separa Lanzarote del archipiélago Chinijo. Es un parque natural formado por las islas de La Graciosa (la única habitada), Alegranza, Montaña Clara, Roque del Este y Roque del Oeste.

No hay mejor panorámica sobre Chinijo que el Mirador del Río. Se encuentra ubicado en lo más alto del Risco de Famara, a 400 metros sobre el océano, que se extiende a sus pies. Esta estratégica ubicación no es casualidad: el mirador ocupa lo que en su día fue el emplazamiento de una batería de artillería levantada en 1898, durante la guerra de Cuba y Filipinas, por miedo a un hipotético ataque de la Marina de Estados Unidos.

El Mirador del Río se inauguró en 1973 como uno de los primeros reclamos de turismo sostenible en Lanzarote. César Manrique, con la ayuda de Eduardo Cáceres y Jesús Soto, optó por excavar la zona, que había sido de uso militar, construir el nuevo edificio y, después, taparlo todo de nuevo con un manto de piedra volcánica.

Las mejores playas

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En el extremo sur de la isla, Playa del Papagayo es quizás la preferida por los lanzaroteños. Son siete kilómetros de calas situadas entre roquedales y peñascos. Después, se puede completar el viaje con una visita a otra maravilla de la naturaleza: el Parque Nacional de Timanfaya.

Playa Grande, en el animado Puerto del Carmen se ha convertido, con el paso de los años, en una de las zonas turísticas más importantes de Lanzarote. Para muchos viajeros, Puerto del Carmen y sus playas, entre las que destaca Playa Grande, son el primer contacto con la isla. Ésta es una opción ideal para aquéllos que gusten disfrutar de unos días de sol y mar, rodeados de servicios y comodidades.

A los pies de montañas de fuego

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La isla canaria de Lanzarote conjuga naturaleza y ocio, modernos equipamientos y arquitectura tradicional.

César Manrique, el artista más universal de la isla, imprimió su huella imperecedera en los espacios de gran belleza y espectacularidad, esculpiendo la abrupta naturaleza de un paisaje eminentemente volcánico.

Ésta, la isla más oriental de Las Canarias, tiene la autosuficiencia de saberse, más que especial, única. Sus impresionantes paisajes volcánicos, a veces emulando la cara oculta de la luna, otras como lenguas de fuego congeladas en movimiento, convierten la ínsula en un prodigio de la naturaleza sin parangón.

César Manrique, el artista de Lanzarote

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La isla de Lanzarote aún llora la pérdida de su más fiel amante. Se han cumplido ya quince años desde que el artista César Manrique posó su mirada por última vez en la tranquila belleza de esta isla Canaria.

César se mantiene vivo, no sólo en el recuerdo de quienes tuvieron la fortuna de tratarle, sino en las numerosas obras en la ínsula, como un inconmensurable legado.

«Muchas veces la pintura se me queda limitada a medidas establecidas por limitados espacios. Por esta razón, la aplicación de toda la imaginación-arte la traslado a la monumentalidad en contacto con la Naturaleza»,

son palabras del célebre César Manrique, artista que, en su búsqueda de la libertad creadora, encontró en su Lanzarote natal inspiración y aliada.

Sus creaciones, en dispares parajes, comparten la energía y belleza de los paisajes a los que se suma.

El Parque Nacional de Timanfaya

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Lanzarote es una de las islas más antiguas del archipiélago Canario, y resume el paisaje volcánico como ninguna de las otras.

Hay un lugar en Las Canarias en el que uno puede disfrutar de lo más parecido a un paseo por la superficie lunar que pueda imaginarse. Hay que dejarse hechizar por sus abruptos parajes volcánicos y experimentar una visita de fantasía que uno querrá repetir una y otra vez.

Esta apariencia lunar, con abundancia de cráteres, barrancos y valles de lava solidificada, tiene su máxima expresión al oeste de la isla, en el Parque Nacional de Timanfaya, más de 5.000 hectáreas de ancestral tierra de volcanes. Todo un muestrario que concentra el ecosistema de una isla declarada Reserva de la Biosfera.

El vino de Lanzarote

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Los exploradores europeos de los siglos XVIII y XIX que llegaban a Lanzarote se quedaban boquiabiertos al entrar en camello por el paraje de La Geria.

Hoy, tres siglos después, el que visita este paisaje agrario siente la misma sensación de asombro que los antiguos trotamundos.

El barón Alexander von Humboldt (1769-1859), el naturalista más importante que ha visitado Canarias, hablaba de espectáculo imponente.

La creación del sistema de cultivo para la vid con la arena volcánica —lapilli— que ha dado lugar a este paisaje antrópico tan original, es una muestra de ello.

La puerta de entrada por el pueblo de Uga, al sur de la isla, por donde se inicia la ruta es, sin duda, la más impresionante, con un marco incomparable al fondo, el Parque Nacional de Timanfaya y el Parque Natural de Los Volcanes.

El sereno de la noche, conocido en Lanzarote como la tarosa, hace brillar la arena negra volcánica, y se aprecia la irregular geometría que forman los miles de arcos de piedra que configuran los cortavientos individualizados para cada planta.

Siguiendo por la LZ-30, que cruza La Geria, se encuentran higueras y árboles frutales, asociados también al cultivo de la vid. En el paseo por la zona se aprecia cómo las vides están plantadas en el fondo de agujeros amplios de hasta 5 metros de diámetro y una profundidad de 1 a 2 metros. Las raíces de la vid penetran en las capas donde encuentran alguna humedad.

Hoy, el paisaje de La Geria está siendo transformado para permitir el uso de medios mecánicos, pues la tradicional forma semicircular de la vendimia sólo era posible mediante un proceso manual.

Fuente: ABC